Todas las entradas de: Agustín Saavedra Weise

IMPOSIBLE VIVIR CON TRANQUILIDAD ABSOLUTA

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

En el fondo de cada ser humano residente en ciudades (hoy la inmensa mayoría mundial) existe el deseo de encontrar un sitio soñado dónde pueda vivir sin sobresaltos. Algunos eligen islas del Pacífico, otros pequeñas poblaciones en el interior de Europa o de Estados Unidos y Latinoamérica. Asia y África no son continentes muy apetecidos por los occidentales para vivir, pero tal vez sea más por ignorancia que por conocimiento. Sin ir muy lejos, en Asia está Singapur, un pequeño país con elevado estándar de vida y mucha seguridad. El Japón ofrece seguridad, pero no tranquilidad; en cualquier momento un tsunami o un terremoto le pueden alterar drásticamente la vida a cualquiera o, peor, quitársela.

El tema del Chile de hoy es dramático. En algún momento fue considerado como “país modelo” para los emergentes por sus índices de crecimiento e inclusión social, pero está visto que algo andaba mal por debajo de la capa de aparente satisfacción. Ya van varias semanas de acciones violentas, con destrucción generalizada de infraestructura y servicios públicos. La prístina imagen del Chile pacífico y ya “casi” desarrollado (cuyas élites querían compararse con Finlandia, no con América Latina) se fue al tacho, como vulgarmente se dice. Costará mucho tiempo revertir lo que ahora se muestra. No es normal que un país arrastre tanto tiempo de convulsión. Los costos son astronómicos y el deterioro de la imagen de Chile sigue en picada.

Tiempo atrás comentaba con varios amigos acerca de qué país latinoamericano elegirían para vivir en paz. La mayoría eligió dos países: Chile y Uruguay. Es obvio que el Chile actual ha quedado descartado por un buen tiempo… Por otro lado, cuando residía en Suiza durante el conflicto entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas (1982) leí una anécdota en el Herald Tribune de la época que la recuerdo hasta hoy. Una pareja de jubilados ingleses escrudiñó el globo terráqueo en busca del lugar más pacífico para vivir. Los ancianos esposos decidieron —tras una minuciosa preselección— radicarse en las “Falklands” (Malvinas) justo una semana antes de la invasión ordenada por Galtieri y compañía… El sueño de una vida tranquila se esfumó. Moraleja: uno no sabe en qué parte del mundo en algún instante surgirá un atentado, otra invasión, desastres naturales, actos vandálicos, etc. El mundo se encuentra agitado desde hace décadas y ahora lo es más. El terrorismo organizado golpea en cualquier lugar y momento. Los llamados “lobos solitarios” atacan en supermercados o escuelas estadounidenses con máxima crueldad patológica. Es más, ya es tristemente rutinario el leer que cada semana algún loco dispara en locales públicos norteamericanos y causa estragos. Por otro lado, tornados, huracanes, movimientos telúricos e inundaciones, son cosa rutinaria casi en todas partes. Es prácticamente imposible concretar el sueño de vivir en un lugar apacible.

A medida que hay progreso crece la criminalidad y crece la posibilidad de ser víctima de hechos violentos. El caso de Santa Cruz de la Sierra se presta al tema. Cuando era un pequeño villorrio primaban armonía, seguridad y hospitalidad. Ahora que la capital oriental se transformó en urbe cosmopolita, han venido en patota la delincuencia organizada, el caos vehicular, la droga, etc. Accidentes y crímenes son cosa de todos los días. Aun así, estamos mejor que los del desarrollado hemisferio norte y varios vecinos. Nunca —en toda Bolivia— hemos tenido disturbios de la magnitud de los sufridos por Chile ahora. Existe entre nosotros una lamentable cuota de violencia e inseguridad, pero aun así son cifras bajas en comparación con otros países.

No en vano el escritor tarijeño William Bluske escribió en 1976 su libro “Subdesarrollo y Felicidad”, que ya lleva 22 ediciones. Hay algo de agradable en el atraso y eso se traduce en tranquilidad, buena vida con pocos recursos, sencillez, seguridad, etc. El incesante progreso nos hace avanzar sí, pero al unísono nos brinda un mundo cada vez más histérico, violento e inseguro.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://www.eldeber.com.bo/159008_imposible-vivir-con-tranquilidad-absoluta

EL PLÁSTICO: DE BENDICIÓN A MALDICIÓN

Imagen de tkremmel en Pixabay

Hasta hace poco raramente hablábamos del plástico como un problema ecológico, ahora se habla mucho. Los expertos han verificado que los plásticos representan casi el 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Eso es casi el doble de las emisiones del sector aviación. Y así es: los plásticos contribuyen más al calentamiento terrestre que el conjunto de aviones que sobrevuelan el planeta. ¿Cómo es eso posible? La respuesta es que el plástico está hecho de petróleo, gas o carbón. Eso significa que, en cada etapa de su vida, el plástico contribuye al cambio climático.

El plástico permanece por cientos de años o más. Desafortunadamente, solo el 9% del plástico que se produce se recicla; la mayoría termina en vertederos o en el medioambiente. De hecho, 8 millones de toneladas de plástico ingresan por las vías fluviales cada año. Todo ese plástico está comenzando a aparecer en lugares inesperados (y no deseados) desde el agua del grifo hasta la comida. El “smog” de los microplásticos en los océanos neutraliza o elimina pequeños organismos que son la base de muchas de nuestras comidas, lo que podría tener serias implicaciones para el sistema alimentario de la humanidad (https://ecologycenter.org/).

Algunos de mi generación recordarán la frase del señor Robinson en la película “El Graduado” (1968) cuando el joven universitario encarnado por Dustin Hoffman le pregunta —mientras retozaba en la piscina— a qué debería dedicarse para ser exitoso, ya que acababa de concluir sus estudios superiores.

Escuetamente Robinson le dijo “plásticos, joven, plásticos”. En esa época comenzaba el ultra exitoso ciclo del plástico; se inició lo que parecía una nueva era de fáciles utensilios que desplazarían para siempre vidrio, papel y hojalata. Algo de eso ocurrió a lo largo de estos más de 50 años, pero al mismo tiempo el planeta terminó inundado por un material que ha creado trastornos enormes. En los mares el plástico está matando especies piscícolas y vegetación marina. En la parte terrestre del globo el plástico está afeando todos los paisajes habidos y por haber, sin contar la de suyo nefasta contribución de este material al efecto invernadero. 

Ha llegado la hora de despertar, hay que maximizar el reciclaje del plástico, dejar de fabricarlo o inventar otros materiales menos dañinos. El proceso será difícil, la industria del plástico es poderosa y extendida, pero por algún lugar hay que comenzar. Lo primero será obligar que tiendas y supermercados retornen al uso del papel. Asimismo, propiciar el reciclaje y el canje de botellas, en lugar de dejar que cada cual las deseche o almacene donde quiera. La lucha contra la contaminación ambiental es parte de la guerra contra el cambio climático. Y el plástico, de ser un producto benéfico y cómodo, ahora es el gran villano.

Hoy en día se está generando más basura plástica que nunca y reiteramos, poca cantidad se recicla. Dado que el plástico y sus ingredientes están impregnando océanos y vías fluviales, invadiendo los cuerpos humanos, deteriorando el medioambiente y perjudicando la vida silvestre, el Centro de Ecología —en paralelo con institutos afines— recomienda eliminar drásticamente los plásticos para siempre y hacerlo tan pronto como sea posible. Así están las cosas.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/158295_el-plastico-de-bendicion-a-maldicion

 

EL DRAMÁTICO CASO DEL KURDISTÁN

Imagen de Fardin Rastkhaneh en Pixabay

Por el tratado firmado en la ciudad francesa de Sèvres en agosto de 1920 entre la perdidosa Turquía y las naciones aliadas de la Primera Guerra Mundial (salvo Rusia y Estados Unidos) el Imperio Otomano perdió la mayor parte de sus posesiones y se decidió crear en Anatolia Oriental un Estado para los kurdos. En 1922 la Sociedad de las Naciones reiteró este propósito, pero la rebelión de Kemal Ataturk —que derrocó al Sultanato— dio por tierra con varias estipulaciones del acuerdo, entre ellas la vinculada con la creación del Kurdistán. Como el tratado no fue totalmente ratificado algunas cosas se cumplieron, otras no y luego la dinámica mundial siguió su curso, dejando en el camino varios asuntos del pasado, entre ellos la reivindicación ancestral de un pueblo aprisionado entre cuatro países, nuevamente ignorada en 1923 cuando se concluyó otro acuerdo en Lausana (Suiza) que estableció los límites de la Turquía moderna y ya no mencionó el tema kurdo. Durante los siguientes 86 años cualquier movimiento de los kurdos para establecer un Estado independiente ha sido brutalmente sofocado, en particular por los turcos, cuyas acciones del pasado han sido francamente genocidas y las del momento presente ostentan tenebrosa similitud, generando preocupación en la comunidad internacional.

El Kurdistán está enclavado entre el sureste de Turquía, norte de Siria, norte de Irak y el noroeste de Irán. Los kurdos han procurado crear un Estado independiente sobre la base de algunas o todas las áreas con población kurda. Ante la oposición de quienes controlan sus territorios ancestrales optaron por negociar autonomía. En algunos casos tuvieron éxito, en otros sufrieron horribles tragedias en Irak y en Turquía.

Durante el medioevo los kurdos formaron débiles emiratos por separado, sin lograr agruparse en lo que podría haber sido un solo país. La nación kurda quedó así dispersa y dominada por otras etnias. El colonialismo franco-británico tampoco ayudó en lo que hace a Kurdistán; los acuerdos Sykes-Picot de 1916 no resolvieron nada. La invasión norteamericana (2003) para derribar a Saddam sí fortaleció al gobierno regional kurdo en la parte septentrional iraquí. Estando así las cosas, se llegó al presente. Los kurdos de Siria y sus valientes mujeres fueron factótum en la derrota del ISIS (Estado Islámico) pero EEUU le pagó mal a sus corajudos aliados: los dejó indefensos en manos del cruel enemigo histórico. Con Irán indiferente, Siria devastada e Irak semi destruido y casi dividido, la única oposición dura de los kurdos es Turquía, históricamente responsable de múltiples matanzas de ese sufrido pueblo. Por las alianzas de Ankara con la OTAN, EEUU y la Unión Europea siguen reticentes ante las aspiraciones kurdas. Hoy las cosas podrían cambiar. Frente a la política anti kurda de Erdogan —presidente turco en ejercicio— realidades geopolíticas han creado nuevas situaciones que deberán ser consideradas.

Es casi imposible que los kurdos recuperen la integridad de su tierra ancestral, pero bien podrían acomodarse en el norte de Siria y norte de Irak a los efectos de crear un país soberano, que además sería gran baluarte contra el “yihadismo”. Con el tiempo, tal vez sea factible lograr arreglos con turcos e iraníes para repatriar kurdos y hasta adquirir parcelas territoriales. Todo es posible o tal vez no, dada la ebullición típica de esa parte del globo, pero el Kurdistán merece un Estado soberano; eso está fuera de duda alguna.

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://www.eldeber.com.bo/157614_el-dramatico-caso-del-kurdistan