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LA PESTE COVID-19 RETA A LA HUMANIDAD

Francisco Carranza Romero*

Imagen de Tumisu en Pixabay

(Texto escrito en los días de cuarentena en Lima, abril de 2020)

En estos días la prensa mundial centra su atención a corona virus o covid-19 que comenzó en Wuhan, capital de la provincia de Hubei (China), y que ahora es pandemia. Es recordado un médico chino honesto y valiente quien informó y alertó sobre la gravedad del mal; la respuesta de las autoridades fue silenciarlo en vez de tomar en cuenta el informe médico. Cuando el mal se hizo notar con muchas muertes, recién se tomó la medida: aislar al pueblo. Sin embargo, la enfermedad llegó a otros países porque ahora es fácil viajar gracias a los modernos medios de transporte. Entonces, algunos gobiernos del mundo tomaron en serio el problema; mientras otros negaron y se burlaron, hasta que vieron aumentar el número de infectados y muertos.

Con la nueva enfermedad mortal surgió, inmediatamente, el virus del egoísmo que existía desde siempre, en unas sociedades más, en otras menos.

Al principio, en muchos países del mundo hubo insultos y maltratos a los ciudadanos del este de Asia como si todos fueran pestíferos. La prensa de Europa y América, sin saber el origen y la naturaleza exacta del virus, aprovechó la oportunidad para criticar la cultura gastronómica de China.

Ahora, que el mal es pandemia siguen las conductas intolerantes con los ciudadanos de los países donde hay más infectados y fallecidos. El turismo, antes una industria muy lucrativa, ahora es víctima porque ya no hay viajes por los aeropuertos cerrados y el pánico de los contagios.

Ante las medidas de control como la cuarentena y el distanciamiento social, la respuesta de algunos es brutal: acaparar todo lo que se pueda para revenderlo cuando escasee el producto. Esos están infectados por el virus del egoísmo. Gente de ojos brillosos por la ansiedad compra grandes cantidades de papel higiénico, mascarillas, guantes descartables, desinfectantes, agua embotellada, cereales, etc. Los que no pueden adquirir esos productos son las víctimas del egoísmo y del Covid-19.

La humanidad, durante toda su historia ha sobrevivido sacando lecciones de las catástrofes (terremotos, maremotos, sequías, incendios, aluviones, friajes, pestes, guerras, etc.). Ante la actual pandemia también tiene que reflexionar y buscar soluciones en los cambios del modus vivendi y no estar sólo esperanzado en la elaboración de la vacuna. Por mi experiencia de haber vivido varias décadas en Corea del Sur y en el área rural de los Andes, cito lo que se puede aprender:

  1. La venia leve o profunda. Es suficiente este gesto de saludo cortés en el encuentro y despedida. Ahora debemos evitar el contacto físico en los saludos: apretón de manos, besos (uno o dos en algunos lugares; tres en otros: en las dos mejillas y en la boca).
  2. Práctica de más higiene. Abarca muchos aspectos de la vida:

– Quitarse los zapatos en la entrada de la casa. Cuando caminamos la base del calzado está en contacto con el polvo, basura, escupitajo, orina de mascotas, estiércol de aves, etc. Así el zapato es portador de gérmenes infecciosos que pueden llegar hasta el interior de la casa. Algunos hasta ponen sus pies con calzado sobre la mesa para descansar. En Asia es muy común quitarse los zapatos para entrar a la casa. Esto implica que hay que tener los pies limpios y las medias en buenas condiciones.

En mi casa en Lima y en las casas de mis hijas (en Toronto y Baltimore) se cumple esta costumbre que aprendimos en Seúl. Algunos visitantes se incomodan y hasta murmuran por esta exigencia. Las chancletas para el interior de la casa mantienen bien el piso y la alfombra.

– No compartir el mismo vaso al beber. Esto sí debemos cambiar todos, porque los asiáticos y los americanos bebemos, muchas veces, compartiendo el mismo vaso como muestra de la amistad. Cuando no hay vaso y se comparte el contenido de la botella, que puede ser gaseosa o agua, hay que abrir la boca y verter con cuidado el contenido. Así hacen los coreanos. Evitar tomar el contenido de la botella poniendo en contacto los labios.

– Lavarse las manos con mayor frecuencia. Barrer la casa, patio y escaleras con mayor frecuencia. Recuerdo a mi abuelo materno, quien nos narró varias veces: “Retornaba de la chacra cuando escuché ruido atrás, volteé y vi a un varón greñudo, barbudo y casi desnudo que corría bufando y chillando delante del torbellino. Apoyando mi espalda en una roca lo esperé con el bastón listo para defenderme si me atacaba el loco desconocido; pero éste, al verme, salió del camino desviando el curso del viento loco”. Al oírlo muchos dijeron que los perros habían ladrado mientras pasaba el torbellino. “Ahora: limpiemos la casa, el patio y el camino; y quememos la basura para borrar la huella del puriqishyay” —aconsejó—. Después de unos días muchos niños de las casas no aseadas se enfermaron y murieron con chiraqya (tos convulsiva). La palabra quechua puriqishyay se refiere a la enfermedad contagiosa (puriq qishyay: enfermedad viajera). La figura del extraño hombre barbudo es la memoria histórica de que muchas enfermedades (sarampión, viruela, gripe…) llegaron con los barbudos conquistadores.

  1. Uso de la mascarilla. En Corea se usa la mascarilla cuando uno está resfriado o para no inhalar el aire frío en los días frígidos del invierno. Así el enfermo no contagia a otros ni aspira el aire helado.
  2. La incineración de los cadáveres. En India y en algunos países asiáticos con la influencia del budismo, los muertos son quemados. Cuando se toca este tema, algunos cristianos objetan por la creencia de “la resurrección de los muertos”. Con todo respeto a la religión, mi padre fue incinerado en Trujillo porque allí le tocó la hora de la muerte, y yo pude llevar su ceniza a mi pueblo natal cumpliendo su deseo y mi compromiso. El sacerdote Wenceslao Calderón también fue incinerado en Trujillo ante la contrariedad de algunos de sus colegas; y su urna con cenizas está empotrada en la pared del local parroquial que con esfuerzo construyó.

La incineración sirve para no depositar las enfermedades en las tumbas bajo tierra o en los nichos. Las cenizas ya no contaminan y pueden guardarse o verterse al río o debajo de un árbol. En Perú, desgraciadamente, hay pocas ciudades con crematorios. Es el momento de fomentar los hornos de incineración.

  1. La solidaridad en la vida. La sociedad colectivista o comunitaria sabe ayudarse mejor. La lengua quechua tiene el sufijo de reciprocidad -naku que se pone antes del morfema del infinitivo (-y). Esto es posible con los verbos transitivos, aquí van tres ejemplos: kuyanakuy (amarse recíprocamente), hampinakuy (curarse), yanapanakuy (ayudarse). Si practicamos la solidaridad comunitaria en vez del individualismo podremos superar cualquier catástrofe.
  2. Disciplina. Es un valor que se debe inculcar en el hogar y en la sociedad. El disciplinado sabe escuchar y reflexionar antes de actuar. Si la cuarentena y el distanciamiento social son por la salud personal y de los demás, hay que respetarlos.

La peste reta a la humanidad, ésta debe responder bien para sobrevivir.

 

* Licenciado en Lengua y Literatura, Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo, Perú. Doctor en Filología Hispánica, Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España. Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Universidad Dankook, Corea. Ha publicado numerosos libros, entre ellos Diccionario quechua ancashino – castellano.

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¿QUÉ HA PASADO CON EL NACIONALISMO ARGENTINO? – Parte IV


Ir a ¿Qué ha pasado con el nacionalismo argentino? – Parte III

¿Volvemos a los recuerdos porque pretendemos enriquecernos con ellos o, por el contrario, porque deseamos ser pobres, como entonces, como cuando éramos unos pobres hombres, unos pobres diablos, unos pobres y heroicos? No lo sé.

Han pasado quince años y había olvidado muchas cosas. Y muchas decepciones han ocupado el lugar de los bríos de entonces. Pero he recordado al «espantajo» y los he sentido en la garganta, como entonces… ¿No sabéis a qué espantajo me refiero? Veré si acierto a expresarme con unas pocas palabras. Este Tiempo-Invocación es para él.

El espantajo o esperpento es la suma de todas las emociones que llevan al hombre al sacrificio. No es la guerra, ni la muerte… es la… no sé… lo es todo, desde el temblor de la piel a la maldición hecha plegaria. Algunos dicen que es la recompensa del soldado. Y que es una dama hermosísima y generosa con sus encantos. Pudiera ser hembra, aunque no lo aseguro, pues yo siempre le vi vestido de soldado; como nada tiene de hermoso y es tan enjuto de carnes que parece un esqueleto, me inclino a creer que se trata de un hombre.

¿Dónde diablos estaba? ¡Ah, sí! La gloria del soldado, decía, es un espantajo, medio loco, con una voz imposible llena de incoherencias y tremendas plegarias, haraposo ante el castigo eterno del viento. Cerrad los ojos, imaginad un espantajo cualquiera en un sembrado. Haced que ese campo gire vertiginosamente, entre todos los ruidos y luces de la guerra, bajo todas las intemperies… El esperpento estará siempre allí, entre los surcos convertidos en tumbas, voceando como un chiflado, rezando como el hombre que descubre a Dios en cada instante, temblando de frío. No fermenta los cuerpos con cantos gregorianos, precisamente; sólo está allí para que los caídos sientan perennemente la emoción estética más intensa que puede albergar el hombre: la del minuto exacto antes de la muerte. Ni asusta ni divierte, ni ensalza siquiera: acompaña.

Los camaradas que en Possad, y en Slutz, y en los muchos cementerios españoles lloraban al tener que abandonar a sus mejores, fueron también, durante corto tiempo, iguales al espantajo. Pero eran hombres y debían marcharse. El esperpento es también humano; pero no se marchará nunca. Estará siempre allí, para recordar, para emocionar, para responder a las preguntas sin respuesta.

Esto es lo que me obliga a escribir, principalmente. Porque pese a todo —y estoy hablando en nombre de mi generación frustrada— me ha bastado abrir un resquicio al recuerdo para encontrarme enseguida con la cara de los muertos. He visto la sombra del espantajo, eternamente fiel, agitando sus harapos y murmurando sus terribles imprecaciones y heme emocionado. Con ello he comprendido que nunca podré renegar de las horas pasadas, aunque mi experiencia actual me haga ver la tremenda ironía de un libro de guerra reviviendo lo que estaba muerto, recordando lo que se tiene empeño en olvidar.

Tomás Salvador

Leyendo a Tomás Salvador, me preguntaba, luego del escarnio al cual han sido sometidas nuestras FFAA y FFSS; ¿dónde ha quedado la gloria del soldado? ¿por qué nuestra sociedad ha dejado que caiga en saco roto el sacrificio de nuestros hombres de armas? ¿por qué hemos mancillado el uniforme y la memoria de los caídos en combate en las últimas cinco décadas?… ¿por qué hemos sido espectadores silenciosos ante la destrucción del brazo armado de la Patria por parte de gobiernos serviles al imperio sinárquico del Nuevo Orden Mundial?

¿Quiénes serán los privilegiados merecedores de las palabras que al igual que aquellos a quienes fueron dirigidas en julio del ’44, lleven sobre sus espaldas la responsabilidad de poner nuevamente de pie a la Patria mancillada:

“Vosotros constituís la primera gran Unidad que vuelve a ver el cielo y el suelo de la patria traicionada, dividida y atormentada por el enemigo. Constituís, por lo tanto, la columna maestra del templo, la piedra liminar de la nueva construcción de las Fuerzas Armadas…

Con vuestro denodado empeño antes del combate, durante él y después, estoy seguro de que no defraudaréis las esperanzas de la Patria, sino que le abriréis el camino de la liberación y de la victoria…

Por lo que respecta a la política, las ideas deben ser extremadamente precisas. Sobre todo en un periodo de transición y de crisis, las consignas deben tener el timbre y la dureza de los metales…”

Vemos transcurrir periodo tras periodo, gobierno tras gobierno y la situación nacional en vez de mejorar…empeora. Discursos floridos hacia uno u otro sector de la sociedad, según sople el viento, que lo único que logran es la sucesión de gobernantes ineptos y traidores a la Patria que lo único en que son consecuentes es en la entrega del patrimonio de todos los argentinos y en la destrucción sistemática de la sociedad y de sus FFAA y  FFSS. El nivel cultural de las últimas generaciones es paupérrimo, la situación social es apremiante en la mayoría del territorio argentino y la suma de todos esos factores da como resultado la perpetuación del populismo.

Destruyen todos los estratos de la sociedad en base a mentiras repetidas una y otra vez, de manera que se hace eternamente vigente la frase de François Marie Arouet, Voltaire, (filósofo francés):

“La verdad es lo que se hace creer.”

Hoy nos encontramos gobernados nuevamente por un gobierno que se autodenomina “camporista” y canta loas a Héctor J. Cámpora y su nefasto entorno, es más, una de las agrupaciones más influyentes dentro del gobierno es “La Cámpora”, pero, ¿quién fue Cámpora?.

Héctor J. Cámpora integró el entorno de Perón, pero fue desalojado del mismo con demasiada rapidez. Recordemos que llegó al poder en 1973 en unas elecciones con Perón proscrito y bajo el lema: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. El presidente Cámpora estaba en otra jugada política y con otros tipos que pertenecían sin duda a otro poder sinárquico, pero que en definitiva en la cumbre, se dan la mano, porque son la misma cosa. Fue miembro de la P2 italiana, pero la fuerza del marxismo lo tenía aherrojado. El desborde de la tendencia, sin jefes ni disciplina, hicieron que Cámpora perdiera el gobierno y López Rega lo capitalizó con Lastiri. De allí en adelante, el cerrojo en torno a Perón se agudizó y el caudillo quedó encerrado por el lopezreguismo, sin capacidad, doctrina, ni jerarquía ética-moral. Perón estaba viejo y enfermo, su capacidad de maniobra estaba casi agotada, con mala atención de su salud y con viajes extenuantes sea al Paraguay o al famoso portaaviones. Cámpora más vale representaba el otro entorno que se le trató de hacer a Perón, a través de la famosa patria socialista, implementada por jóvenes burgueses que se olvidaron que Perón tenía una doctrina y una tercera posición enunciada con toda claridad por el año 1945.

Amigo comprometido de los guerrilleros, abrió las cárceles en el llamado Devotazo, el mismo día de su asunción a la presidencia de la Nación argentina, 25 de mayo de 1973, militantes de las organizaciones guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y Montoneros concurrieron masivamente al acto de la Plaza de Mayo y luego se desplazaron hacia la cárcel de Villa Devoto, a la que rodearon y comenzaron a presionar sobre las puertas, echando por tierra el trabajo hecho por la Nación para quitar de circulación a estas lacras de la sociedad, reabriendo el juego que se tornó más sádico y sangriento, ya que el cautiverio exacerbó su virulencia. Perón los echó de la Plaza de Mayo y Cámpora los liberó y acogió. Éstos son los valores que maneja el actual gobierno, que de peronista tiene el mismo porcentaje que de honesto.

En nuestro tiempo, los poderosos universalistas, el N.O.M., no pueden como antaño dominar las naciones con sus ejércitos o sus marines de desembarco, entrando a sangre y fuego en los pueblos de cualquier parte del mundo, salvo contadas excepciones como Libia e Irak aduciendo terrorismo. Ese procedimiento es muy caro. Es más fácil organizar logias, clubes, institutos, bancos o políticas siniestras para dominar al resto de las naciones sea con políticos venales, partidos oportunistas, intereses elevados, dumpings contra la producción, precios agropecuarios no compensatorios, mercaderías subvencionadas, créditos para falsas obras de “progreso” y “desarrollo”, etc. Todo lo que venimos viendo el último medio siglo.

Aurelio Peccei, presidente del Club de Roma, miembro de los Bilderbergers y de la Sinaquía, en un discurso pronunciado en 1979, le daba a la Argentina un papel agroproductor, pero esa producción manejada por ellos, desde la siembra, la recolección, la venta y el traslado. Esas son las ideas del universalismo europeo contra las naciones del mundo. También es idea de los sinarcas que el Beagle, la Tierra del Fuego, la Patagonia, las islas del sur y la Antártida, no le pertenecen a la Argentina, ni desde luego a Chile, sino que son reservas del universalismo, para la humanidad. Lo mismo sucede con otros grupos humanos de la Tierra, nada es de ellos. Solo los universales o demócratas-sociales europeos pueden mandar y decidir, ellos sí son inteligentes, democráticos y capaces, el resto debe obedecer y trabajar en aquello que se le ordene.

Analizaremos brevemente el final del gobierno de Fernando de la Rúa y los cinco presidentes en los siguientes once días.

En medio de una ola de protestas sociales que arrojaron 40 muertos y más de 100 heridos, el helicóptero alejó ese 20 de diciembre de 2001 al por entonces presidente Fernando de la Rúa de la Casa Rosada, habiendo dejado firmada su renuncia al cargo. La crisis fue política, económica, social e institucional, potenciada por una revuelta popular generalizada bajo el lema «íQue se vayan todos!»

Once días después asumiría en su lugar Eduardo Duhalde y en el medio otros tres presidentes ocuparían el principal sillón presidencial:

21 de diciembre: la última acción de De la Rúa fue levantar el estado de sitio, mientras que el Congreso de la Nación elegía como presidente provisional al titular del Senado, Ramón Puerta. El Partido Justicialista propone como presidente interino al por entonces gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá y convoca a elecciones anticipadas para el 3 de marzo.

23 de diciembre: jura Rodríguez Saá como presidente y en su mensaje al país anuncia la suspensión en los pagos de la deuda externa. Decide extender el feriado bancario hasta el 2 de enero y la creación de una nueva moneda (el argentino), que circulará de manera paralela con el peso y el dólar.

El puntano realiza una serie de reuniones y con sus asesores afina los números de lo que sería el presupuesto nacional para el año siguiente. A la central de los trabajadores les explica cómo será la nueva moneda, les pide paciencia a los acreedores externos y mantiene las restricciones para el retiro de fondos de los bancos.

Esto lleva a nuevos incidentes callejeros que reclaman la renuncia de los flamantes funcionarios. Nuevos detenidos y heridos se producen en las protestas. Esto provoca la convocatoria de una cumbre de gobernadores peronistas en Chapadmalal, pero la ausencia de algunos lo deja sin sustento. Esto motiva la renuncia del puntano y acusa a De la Sota de mezquindad.

31 de diciembre: El presidente del Senado, Ramón Puerta, también presenta su renuncia por lo que el titular de la cámara baja, Eduardo Camaño, asume de manera interina la jefatura del Estado y convoca de urgencia a la Asamblea Legislativa.

1 de enero: Eduardo Duhalde, por entonces senador nacional y que había sido derrotado por De la Rúa en las elecciones de 1999, es elegido por aclamación para terminar el mandato del ex presidente radical.

Cinco presidentes en apenas once días, algo digno para ingresar en el libro de los récord Guiness y que provocó la risa hasta de Arnold Schwarzenegger, que no dudó en burlarse del por entonces joven Marley en una entrevista para su ciclo Teleshow, y le preguntó si sabía cuál era el nombre de su presidente en ese momento.

El ex Vicepresidente de Menem quedó al frente del Gobierno nacional hasta cumplir el mandato del radical, en diciembre de 2003.

En la próxima entrega analizaremos el primer mandato de la “década ganada” por el matrimonio Kirchner Ostoić – Fernández Wilhelm, y la frase aduce a que si hubo un ganador en esa década, ha sido el matrimonio citado, sin lugar a dudas.

«GRAVE AMENAZA ES PARA EL HOMBRE SER GOBERNADO POR PODERES OCULTOS. ESTO ACONTECE CUANDO EL QUE MANDA NO ES EL MISMO QUE FIRMA».

CONDE DE ROMANONES

Por Der Landsmann para Saeeg


Notas:

  • División 250 – Tomás Salvador
  • Guillermo Landera – El entorno de Juan D. Perón
  • https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=la-renuncia-de-de-la-rua-y-los-cinco-presidentes-en-once-dias
  • Guillermo A. Terrera – LA SINARQUIA

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LA CULTURA DEBE VOLVER A SER EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS

Marcelo Javier de los Reyes*

 

La primera observación que hacemos sobre el pensamiento es que es el elemento inobservado de nuestra vida.

Rudolf Steiner.

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

El diccionario de la Real Academia Española nos brinda varias acepciones del término cultura y en la primera nos deriva a cultivo, “acción y efecto de cultivar” y cuando el hombre cultiva espera, naturalmente, obtener frutos.

Una segunda definición alude a un “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico” y una tercera acepción al “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”

Luego podemos hacer una distinción entre una “cultura clásica” —entendida como un amplio conjunto de conceptos culturales y artísticos propios de la civilización occidental, que encuentra sus orígenes en las civilizaciones clásicas, en Grecia y Roma—, una cultura que podríamos considerar universal, aquella que puede ser común a numerosas sociedades —por supuesto que no a todas— y una cultura popular, que se refiere a un “conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”.

La riqueza cultural de un pueblo de una sociedad perteneciente a la sociedad occidental, como la nuestra, requiere de un equilibrio de ambas. Cuando una sociedad deja de lado la “cultura clásica” empobrece la calidad de su cultura y la aleja de otras sociedades con las que comparte los mismos valores, el mismo patrimonio cultural. Por otro lado, cuando una sociedad pierde su interés por su cultura popular, pierde identidad y se enajena. La pérdida de ambas implica una degradación general del nivel cultural de los miembros de esa sociedad.

Hasta hace unas cuatro décadas, cuando muchos de nosotros éramos niños, nos movíamos entre una y otra. Era común que las orquestas sinfónicas fueran a alguna plaza u otro lugar público al que la gente podía acercarse y disfrutar de un momento de esparcimiento pero, a la vez, de enriquecimiento cultural. Lo propio hacían las bandas militares, las que ejecutaban las típicas marchas que escuchábamos en las escuelas, con lo cual nos imbuían de un sentimiento patriótico al que contribuían los coloridos uniformes de los soldados, o también tocaban piezas de una amplia variedad musical. Conocida y singular fue la conformación de la banda de la Armada Argentina que pasó a denominarse “Tango a Bordo”.

Por aquellos años también nos daban entradas gratuitas para asistir al Teatro Colón, en el que podíamos disfrutar del ballet o la ópera. Teníamos radios dedicadas a lo que genéricamente denominamos música clásica, como Radio Nacional, y vale aquí recordar que Radio Municipal fue creada en la década del 30 para transmitir las funciones del Teatro Colón, mientras que otras radios también tenían programas en los que difundían música clásica. Del mismo modo, muchas radios y algunos programas de televisión difundían nuestro folklore.

TTeatro Colón de Buenos Aires. Imagen de Felipe Barchi Pim en Pixabay 

En las últimas décadas, el populismo y ciertos intereses se encargaron de ir erradicando la música clásica porque era considerada “elitista”, sin comprender que es precisamente esa ignorante concepción la que lleva a que ese género musical se mantenga como un reducto para los placeres auditivos de una élite. Radio Municipal sufrió ese proceso en 1973 y la Nacional con la llegada de Carlos Menem en 1989, al poner a Julio Marbiz al frente de la radio. Los valiosos discos fueron indolentemente dejados en la calle.

En este sentido, la degradación continúa. Al Teatro Colón, uno  de los cinco  principales  teatros  líricos  del mundo —considerado por el tenor alemán Jonas Kaufmann el teatro más fascinante, “sobre todo el de la acústica más perfecta del mundo”—, hoy concurren a cantar Valeria Lynch, Cacho Castaña, Alejandro Lerner o Palito Ortega, como si no existieran muchos más teatros para los géneros musicales que interpretan esas reconocidas voces argentinas. Claro que esto no quiere decir que el teatro se cierre a la gente. Muy por el contrario, el Colón debe mantenerse como teatro lírico pero abierto a la población en general.

Por otro lado, respecto a la cultura popular, en nuestras escuelas públicas nos enseñaban a cantar y a integrar un coro, en el que aprendíamos no sólo las marchas patrias sino también numerosas piezas del folklore argentino y americano y de tango. Eso nos imbuía de la necesaria identidad nacional que debe transmitir una escuela a sus alumnos. Sin embargo, hoy no existen muchos medios que difundan nuestro folklore ni el tango y, menos aún, espacios en los que los jóvenes puedan aproximarse para conocer nuestras expresiones culturales.

La cuestión cultural mantiene un estrecho vínculo con la educación y aquí es donde, si bien ya venía decayendo con el gobierno del Proceso de Reorganización Nacional, la democracia ha demostrado su fracaso. Por ejemplo, mientras se despilfarra dinero en obras innecesarias o en gastos políticos se recortan gastos en educación, lo que lleva a un descenso del nivel cultural de la población.

En 2018 el gobierno nacional implementó una “reorganización” que implicó una reestructuración de los ministerios. En este marco, los ministerios de Ciencia y Tecnología, Cultura y Salud, entre otros relevantes para la población, fueron degradados a secretarías dependientes de otros ministerios. Toda una expresión que indica cuál es el interés de los políticos por estos temas.

Hoy tenemos el serio dilema de los jóvenes que no terminan el secundario, de una reducción en el número que accede a la universidad, incluso comparado con países de la región.

Para ayudar en este deterioro de la cultura nacional, la televisión argentina ha bajado considerablemente su nivel y abundan los programas de chimentos —que eufemísticamente denominan de “espectáculos”—, los noticieros con una fuerte impronta policial, el fútbol y programas de baile que tendrían un fin filantrópico y que sus productores y participantes consideran una “academia de bailes”, aunque buena parte del mismo sea un show de peleas y otras bajezas que lo alejan de lo que puede denominarse “arte”. La Televisión Pública, naturalmente politizada y enajenada de los intereses de la Nación, no cumple la función de agente cultural.

En este contexto de degradación, los padres han preferido enviar a sus hijos a una escuelita de fútbol, mientras que las otras alternativas para los niños y jóvenes han ido desapareciendo. No se les ha incentivado a canalizar sus inquietudes en las artes o en la música. Si bien aquí existen las orquestas infanto juveniles, el programa carece del énfasis que ha tenido en Venezuela y, como todo lo que está en el ámbito de la cultura, ha sido sometido a un recorte de presupuestos en 2018. Uno más.

Vale aquí recordar a José Antonio Abreu, quien llevó la música clásica a las zonas más pobres de Venezuela desarrollando un sistema de orquestas juveniles modelo que fue lo que le permitió a Gustavo Dudamel ser un director de fama mundial, además de ser quien continuó la obra de su maestro, Abreu. El sistema incluye enseñanza gratuita de música para niños pobres bajo la órbita de la Fundación Musical Simón Bolívar.

José Antonio Abreu, creado del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

Prueba de ese programa exitoso es que numerosos refugiados venezolanos en Argentina se han unido gracias a la música, formando una orquesta, la Latin Vox Machine, bajo la dirección del maestro surcoreano Jooyong Ahn. Precisamente, estos jóvenes se formaron en el sistema de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela creado por Abreu en 1975, modelo que fue imitado en otros países. Muchos de ellos llegaron a Buenos Aires y comenzaron a tocar en el subterráneo de la ciudad para ganarse la vida.

Latin Vox Machine, fundada en el año 2017 por músicos venezolanos, actualmente cuenta entre sus filas con más de 100 músicos de diferentes nacionalidades, entre las que se destacan argentinos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos, uruguayos, chilenos y sirios.

Claro que lo que sucede en Argentina también ocurre en otros países, pero nosotros siempre ponemos una mayor devoción al momento de destruir lo que debería ser nuestras herramientas para crecer, para desarrollar a nuestros jóvenes.

En 2019 la Radio Televisión Española (RTVE) llevó a cabo una competencia de la que participaron nueve niños de entre 10 y 16 años, quienes debían demostrar sus habilidades en las disciplinas de danza, música clásica e instrumentos para convertirse en el “Prodigio del año”. Precisamente, el programa se llamó Prodigios, y formaron parte del jurado la cantante Ainhoa Arteta, el coreógrafo Nacho Duato y el director de orquesta Andrés Salado. El ciclo tuvo lugar en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid y la música estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Durante la transmisión de los programas se hizo referencia a que el programa no encontraba eco en la audiencia. Buena parte de la población no se interesó por esta excelente propuesta. Todo un indicativo de una indiferencia que finca en el desconocimiento.

La cantante Ainhoa Arteta expresó que “es tan importante que cantemos todos pero sobre todo que inculquemos a nuestros hijos, el canto coral que es muy importante porque cantando coralmente se unen las almas de los que estamos cantando”. Agregó que el canto coral le ha permitido tener amigas que aún mantiene. Por su parte, el coreógrafo Nacho Duato, también miembro de ese jurado, en una entrevista advirtió sobre la necesidad de mejorar la calidad de los programas de televisión al expresar: “menos ‘MasterChef’ y más ‘programas de cultura’. Pones cualquier canal y siempre están friendo un huevo”.

De regreso a la Argentina, parece paradójico, o hasta sorprendente, que nuestra mayor degradación cultural ha venido a la par de nuestra recuperación de la democracia. Esto, necesariamente, debe llamarnos a una concienzuda reflexión.

Debemos comprometernos

Como sociedad debemos procurar no seguir por la senda de los prejuicios, del populismo, de la igualación cultural hacia abajo, de la regulación de nuestras vidas por parte del mercado, sino exigirle a los funcionarios la elevación de la cultura porque unos ciudadanos que posean un alto nivel cultural serán personas ávidas de conocimiento que encaminarán a sus hijos por el mismo camino y serán capaces de discernir lo que será más apropiado para la comunidad en general, fortaleciendo los lazos sociales y, en lo personal, desarrollando un criterio propio y contribuyendo a cultivar mejores frutos para el país. Y aquí hemos vuelto al principio, a la definición de cultura.

Debemos velar para que la cultura de una nación no quede más a merced de los vaivenes del mercado, ni esté en manos de funcionarios políticos improvisados que sólo gozan de los privilegios de un cargo público, con un absoluto desinterés por la responsabilidad que se ha puesto en sus manos. Debemos internalizar que la inversión en cultura es fundamental, pues nos da un valor agregado como sociedad.

¿Cuál es la importancia de la cultura?

En principio debemos tener en cuenta que el ser humano tiene tres dimensiones básicas: la dimensión física, la dimensión intelectual y la dimensión espiritual. Precisamente la última es la que progresivamente vamos dejando de lado en esta sociedad que antepone lo material, la falsedad de la regulación del mercado y la inteligencia.

El filósofo, pedagogo y arquitecto austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), autor del libro Die Philosophie der Freiheit (“La filosofía de la libertad”), escrito en 1894, expresó:

La naturaleza hace del hombre un ser natural, la sociedad hace de él un ser social, sólo el hombre es capaz de hacer de si un un ser Libre.

Steiner desarrolló la antroposofía, lo que el mismo definió como “un camino de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el ser humano a lo espiritual en el universo”. Del mismo modo, desarrolló la que es conocida como pedagogía Waldorf, que considera que “una escuela solo cumple con su objetivo de educar cuando el alumno, una vez abandonada la escuela, muestra una fuerte inclinación a las esferas de pensamiento, del sentimiento y de la voluntad”.

Rudolf-Steiner

Que una persona logre desarrollar una vida propia no depende del estudio de conocimientos abstractos sino más bien de la enseñanza artística que cala en la dimensión espiritual y social del ser humano. La pedagogía Waldorf se centra en el arte, en contacto con los materiales, en la creatividad y en la espiritualidad, atendiendo a las capacidades individuales de cada niño.

En Stuttgart, en 1919, Steiner fundó la escuela Waldorf de pedagogía con la intención de educar para el futuro.

Por su parte, a finales del siglo XIX y principios del XX, la médica italiana María Montessori (1870-1952), también desarrolló un método pedagógico que lleva su nombre. Su objetivo es liberar el potencial de cada niño o joven para que obtenga un desarrollo integral, para que alcance un máximo grado en sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales.

María Montessori

Jakob Streit (1910-2009), profesor y antropósofo suizo, maestro Waldorf, expresó:

Los primeros siete años son los años dorados, luego serán plateados y finalmente tendrán que ser de hierro. Pero el oro de la primera infancia brillará a través de toda la vida.

Se hace urgente una nueva mirada sobre la educación con el objetivo de generar conciencia, sobre todo conciencia por el futuro, ya que la sociedad actual no solo está demostrando que ha fracasado sino que también está poniendo al planeta y a las nuevas generaciones en un serio riesgo.

Debemos repensar nuestro lugar en la naturaleza, en la creación, y no considerarnos sus dueños, sus creadores. La vuelta a la naturaleza y a la cultura debe llevarnos a esa toma de conciencia porque la cultura le da sentido a la vida del hombre al desarrollar su dimensión espiritual. El desarrollo de las habilidades artísticas, el acceso a las disciplinas humanísticas, le permite al hombre ser libre, tener la capacidad de elección, la capacidad de desarrollar una toma de conciencia frente a determinadas situaciones, algo fundamental para enfrentar el mundo actual dominado por el individualismo, la economía de mercado que pone el acento en la maximización de los beneficios y la reducción de los costos, el calentamiento global, las migraciones por diversos motivos, en fin, todas cuestiones que han llevado a la deshumanización del hombre, a la pérdida de la dignidad humana, a la pérdida de su libertad, al incremento de la depresión en las sociedades.

El mundo actual requiere de un cambio del sistema educativo que prescinda de los intereses del poder político o del poder económico. Requiere de un desarrollo de lo espiritual y de un acercamiento al humanismo que permita a los hombres vencer el miedo y la opresión del sistema actual para tomar coraje e involucrarse en cambiar nuestro futuro. Debemos involucrarnos en este cambio, de lo contrario ya sabemos cómo terminará esta aventura.

* Licenciado en Historia y Doctor en Relaciones Internacionales. Director de la SAEEG.

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