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DIVIDE Y VENCERÁS

F. Javier Blasco*

“Divide et impera, frase de dudoso origen atribuida al dictador y emperador romano Julio Cesar, que resume la estrategia con la que los gobernantes de nuestra nación y quienes aspiran a serlo nos dirigen o alientan”[1]. Así es como inicia Juan Perea un trabajo, titulado “Divide y Vencerás, una estrategia política generalizada”, publicado en El Confidencial el 30 de septiembre de 2011.

El trabajo citado, es un breve artículo en el que el autor aprovecha dicha cita histórica y otras más pronunciadas durante la época del imperio romano para poner al descubierto las vergüenzas y desvergüenzas de la clase política de aquel tiempo y, al mismo tiempo, trasladarnos con ellas a la rabiosa y cruda actualidad, mostrando así que, en eso cómo en otras muchas cosas ―para nuestra desgracia―, la humanidad no sólo no ha evolucionado positivamente, sino que ha empeorado.

Una estrategia de muy posible origen militar, como muchas otras cosas en la vida, que real y desgraciadamente se transforma en una táctica bastante rastrera al trasladarse a la arena política y social ya que, como es fácilmente entendible, sólo suelen recurrir a ella aquellos que son muy pobres estrategas y por quienes se encuentran en inferioridad numérica o en desventaja de capacidades dada la escasez y poca valía de sus medios o argumentos empleados o en juego, según los casos.

Cuando uno no tiene una plena convicción en sus capacidades y posibilidades para derrotar al contrario o la diferencia en medios es notoria, patética y muy palpable, se ve forzado a recurrir a todo tipo de artimañas, estratagemas y maniobras sucias basadas en el engaño o la simulación a fin de aparentar ante su contrincante que está en disposición de hacerle frente e incluso alzarse con la victoria gracias a su “superioridad aparente”.

Si todo lo anterior no es suficiente para ello, es muy grave la inherente cobardía y falta de confianza en los suyos o pobre su capacidad para el mando, entonces es cuando el “villano acosado” se ve forzado a variar o a aumentar un grado más las tácticas, técnicas y procedimientos antes mencionadas a base de introducir ciertos elementos perturbadores que imposibiliten la coordinación y conjunción de esfuerzos en su contra, sobre todo, cuando el contrario no sea un único interlocutor, sino el resultado de la combinación y concurrencia de varias fuerzas de distinta procedencia.

No es un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad en ninguno de los aspectos militares, políticos, económicos y sociales. Es una estratagema muy empleada por aquellos nada convencidos de sus capacidades o posibilidades y fundamentalmente, por los más ruines, falaces y cobardes. Porque con ella tratan lograr sus objetivos sin enfrentarse a sus contrincantes ni a pecho descubierto ni en campo abierto; se escabullen, emplean la escaramuza, la mentira y lo que ahora se conoce como la posverdad y las noticias falsas.

Todo vale para ese tipo de marrulleros y gente de poca honestidad; no les importa nada cambiar sus principios, negarlo todo aunque un día fuera verdad, difundir mentiras, romper los tratos, huir corriendo cuando sea preciso para, posteriormente, buscar la forma de atraer ―mediante el engaño― al contrario allí donde el terreno y el ambiente no les sea extraño, sino más propicio para él y peor para su adversario.

Bien. es verdad que la culpa de caer en las estratagemas y malas praxis del contrario no sólo reside en quién las lanza y práctica, sino y ―en mucho más de lo que pensamos― en aquel que alocada y acaloradamente o por las ansias de lograr una fácil victoria, se las cree sin pensar en la posible malicia de quien las proclama. Muchos desnortados ven en ellas la posibilidad de mostrar su capacidad y alardear ante propios y extraños para abatir a sus contrincantes de mayor fama y peor calaña.

La vanidad, definida como el “orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado por ellos” es una de las más graves enfermedades del ser humano. Muchas veces nos lleva a cometer errores tremendos, al asumir el gran deseo de venganza de modo muy ufano y sin pensar contra qué o quién nos enfrentamos, cuál es su forma de ser y la mucha o poca pulcritud de su forma de actuar.

El malvado y perverso ruin, dado que suele ser muy cobarde y bastante malhadado, estudia y conoce de antemano la vanidad de su contrincante para poder engañarle en función de que aquella sea del mayor grado. Sabe que la prudencia y la verborrea del contrario son sus peores enemigos y, a la vez, los flancos más débiles por donde debe ser atacado. Y no digamos, si son varios los objetivos a batir a la vez y todos o casi todos ellos con más o menos el mismo perfil.

En dicho caso, la cosa es bien fácil, basta con echarles un poco de trigo para que, cómo a las palomas en un parque, todas ellas al unísono tomen confianza y se lancen sin desenfreno a la vez por el mismo botín, sin darse cuenta de que lo que están haciendo, es quitarse unas a otras su bocado, del que si hubieran bien pensado, lo podrían haber compartido mejor atacando cada una por su lado.

Otros animales mucho más carroñeros, pero totalmente expertos y eficaces, imponen una jerarquía a la hora de dar cuanta de una pieza a abatir; atacan cada uno por su lado, según su experiencia y tino y a la hora de comer, lo hacen por orden y sin empujones, siendo pacientes para esperar tranquilos su turno y, al final, todos ellos quedan saciados, sin interrumpirse ni meterse en problemas o en harinas de otro costal.

La prudencia es muy importante en esta vida, como también lo es ―antes de una vital o decisiva afrenta― saber identificar y apuntar hacia quién es el verdadero enemigo a batir. Enzarzarse con los posibles colegas por aquello del prurito o lo que se conoce como calentar el banquillo, que espera ver en sus líderes todo tipo de coraje y mucha maldad sin mirar contra quien se emplea, es la peor de las tácticas para atacar con certeza y tino a dicho enemigo.

Más les vale, reunirse antes, estudiarle, ver cómo puede influir el terreno y el ambiente presentado para la batalla, trazar estrategias derivadas de las posibles líneas de acción y asignarse claros cometidos de los que, salvo extrema necesidad, no desviarse ni salir manteniéndolos ―de ser posible― hasta el fin.

Pedro Sánchez, el mayor calculador, controvertido, cuestionado, poco claro, cambiante y posiblemente, el más nefasto presidente de los que hemos tenido en España en los últimos 40 años, tras muchas y variopintas dudas, rogativas, negativas y amagos, ha decidido “tener a bien” ―como si fuera una dadiva concedida por el presidente del gobierno al resto de partidos (primera argucia)― tener “un debate a cinco” en Antena 3 el próximo día 23.

Aquel que exigió por activa y por pasiva, cuando era el mayor representante de la oposición, un careo entre él y Rajoy, ahora reniega de aquello, se olvida y aparenta ceder ―en aras de la “pluralidad política”― a que dicho debate sea fuera de “su TV pública” porque, claro está, el impacto será mucho mayor, ya que esta otra cadena es más popular y vista (segunda argucia) que la que él, en pocos semanas, arruinó con su política del cerrojazo y expulsiones para coartar la libre comunicación.

Ha amoldado a su idea el escenario y ha elegido el terreno y el ambiente que considera más propicio para llevar a cabo un gran estropicio entre la oposición por el que espera que los tres representas de centro-derecha se hagan el harakiri cual bravos samuráis por no haber sabido ganar una batalla que jamás debió ser perdida. Dadas las características de Sánchez y de sus tres mejores escuderos (Calvo, Ábalos y Redondo), todo apunta a que el escenario mencionado está claramente ideado a Dividir para Vencer.

Creo que, por su parte, él ya habrá aprendido la lección de su colega y amigo Pablo Iglesias que, en una situación similar hace unos años (junio de 2016) y con muy diferentes puestos asignados, le gritaba a plena voz en mitad de la refriega “Pedro, no te confundas de enemigo: es Rajoy y no nosotros” [2] y en esta ocasión no lo vuelva a hacer. Pero, lo que más deseo de todo corazón, es que los “tres tenores o temores” (según sea el punto de vista) no caigan en el mismo error que Sánchez hizo en aquella ocasión.

* Coronel (retirado), España.

Referencias

[1] Juan Perea. “Divide y vencerás, una estrategia política generalizada”. El Confidencial, 30/09/2011, <https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011-09-30/divide-y-venceras-una-estrategia-politica-generalizada_522447/>.

2] Josep Ramoneda. “Cabe en un tuit”. Ara en Castellano, 14/06/2014, <https://www.ara.cat/es/josep-ramoneda-cabe-en-un-tuit_0_1595840599.html>.

  • Publicado originalmente en Artículos F. Javier Blasco https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/divide-y-venceras

¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS EN LAS FUERZAS ARMADAS?

F. Javier Blasco*

7 de enero de 2019

Como es fácilmente entendible, por razón de mi empleo militar ya cumplido y terminado definitivamente, he dedicado a las fuerzas armadas (FAS) toda mi vida profesional desde los 18 años, cuando ingresé, hasta la edad de retiro. Mi vocación nació de forma espontánea tras vacilar durante la mayor parte del bachillerato entre ello o ser médico cirujano.

Ahora, en plena tercera fase de mi vida y con mucho más tiempo para la reflexión y con una visión más clara, reposada, experta y nítida de los planes, intenciones y de todo lo que realmente me ha venido ocurriendo en tal dilatado período de tiempo, debo decir que como resumen de la mayor parte de mi variada actividad profesional que me siento totalmente empleado y manoseado al gusto de unos u otros en función del momento, el lugar y las circunstancias que, por diversos motivos, pudieran rentarles pingues o escasos benéficos a los que, en cada momento o circunstancia, ostentaban el mando y el poder de tales fuerzas.

Las FAS son un conjunto armónico de personas que, unidos generalmente por una intensa vocación, tradición, amor y respeto a la historia y ejemplo de nuestros ancestros y encolados fuertemente por una férrea disciplina y respeto a las normas y reglamentos, logran desenvolverse en todo tipo de escenarios con mayor o menor destreza y tratan de ser respetuosos y fieles cumplidores con todo lo que les rodea y anima para seguir siendo los garantes de los valores, la dignidad, el respeto, la integridad e independencia de lo que más aman individual y colectivamente, su Patria.

Es en el cumplimento e idea de esa noble tarea, para muchos quizá un tanto trasnochada o poco comprensible, a lo que sus integrantes dedican todos sus esfuerzos desde el momento de decidir abrazar y perfeccionar las capacidades para poder sobrellevar las exigencias de la carrera de las armas; orientando sus actuaciones a hacerlo con auténtica vocación y deseo de ser fieles cumplidores de la solemne y gran tarea en la idea de no pedir ni rehusar para hacerlo realidad y siempre impregnados de un elevado espíritu de caballerosidad, acendrado liderazgo, cierto grado de compañerismo sin par y con muy poco de falso corporativismo.

Virtudes todas ellas no fácilmente comprensibles y mucho menos alcanzables para cualquier persona que no sienta dentro de sí una elevada vocación, sentido del deber y el gran culto a la verdadera y sana disciplina. Cómo es fácilmente comprensible, no todas las mencionadas cualidades son innatas y, por ello, algunas son adquiridas tras años de estudios, preparación física, moral y personal a fin de poder saber instruir y dirigir adecuadamente a personas en situaciones difíciles y capaces de amoldar sus vidas personales y familiares a las exigencias de cometidos que, algunas veces, pueden llegar a parecer demasiado exigentes para todo aquel que no esté bien preparado o poco mentalizado para sobrellevarlas.

Con ninguna experiencia personal ni familiar y pleno de vocación propia por la milicia decidí seguir mis deseos de desarrollar la carrera comenzando por ingresar como Cadete en la Academia General Militar tras dos años de intentos y cuatro más de estudios y preparación física, mental y practica para el desempeños de mis funciones como Oficial.

Justamente, cuando íbamos a terminar los estudios, se nos anunció que nuestra salida se adelantaba unos pocos meses por la inminencia de un posible conflicto con Marruecos en razón de unas inventadas reivindicaciones sobre el Sahara Español (por entonces una provincia más). España nos llamaba porque necesitaba oficiales para cubrir las posibles bajas en las Unidades allí desplegadas y todos los cadetes a punto de acabar sus estudios, llenos de ilusión y con un henchido corazón nos aprestamos para ser de los primeros en ser llamados a aquellas tierras a mandar hombres dispuestos a seguir nuestras órdenes dadas con valor y mucho ejemplo.

Pasé por el Sahara y allí sufrí mi primer desaliento personal al explicársenos que ante la Marcha Verde[1] nuestras tropas, tras largos meses de instrucción y adiestramiento sin descanso, a una orden del mando político, se replegarían sin oponer resistencia alguna al invasor y deberíamos dejar a allí al libre albedrio de aquellos recién llegados a un pueblo que, hasta entonces, mayoritariamente se consideraba muy español. Varapalo que marcó mi vida al no entender bien que era lo que ocurría, quien daba las órdenes al encontrarse Franco muy enfermo y no saber el valor de la fuerza que podía tener sobre nuestros designios una cosa, para mi entonces muy etérea, conocida cómo política y presión internacional.

Previamente, en mis años de adiestramiento como cadete pude comprobar que muchos de los materiales y gran parte del armamento para la enseñanza superior militar eran viejos, pocos y bastante obsoleto,; pero al llegar a nuestras unidades comprobé con mayor tristeza, si cabe, que aquellas tampoco tenían mucho mejor fondo de armario, ni siquiera en cantidad y número de municiones que se precisaban para la instrucción de tanta tropa de reemplazo que arribaba a las mismas cada muy pocos meses. Cosa que me desagradó mucho más, porque era con ellos con los que deberíamos presentar batalla llegado el caso y, día a día, aprendí que mucho habría que suplirlo con importantes dosis de celo e imaginativa personal. Cosa que pude comprobar tras el Sahara, cuando aterricé en un Regimiento de Carros de Combate, el Uad-Rass 55, que disponía de los viejos M-47 de ayuda norteamericana, restos de la II GM. Pronto nos llegaron los nuevos carros, el famoso AMX-30[2], un carro francés muy moderno pero mucho más complejo y sensible de lo comprensible para caer en manos de una tropa de reemplazo, con poca formación profesional y como ya he mencionado en períodos muy cortos de servicio militar real, que no daban tiempo a instruirlos y prepararlos adecuadamente.

Como era de esperar y dada su complejidad y difícil manejo el famoso carro, pasando constantemente de mano en mano, a cual más inexperta, duró como tal muy pocos años en servicio efectivo y real, en un periodo increíblemente corto para este tipo de material, los vi llenándose de herrumbre en los patios de material obsoleto de la Brigada de Caballería de Zaragoza; salvo unos cuantos, que tras diversas y costosas transformaciones, mucho cuidado y bastante “celo” siguieron en servicio unos pocos años más.

Posteriormente me enteré que, al parecer, aquel carro tan sofisticado había sido adquirido fundamentalmente por una serie de tejemanejes y acuerdos políticos entre España y Francia a fin de compensar determinados cambios de este último país en su política de la lucha contra el terrorismo de ETA, quienes por la época campaban a sus anchas y hasta eran bienvenidos por y en aquellas tierras. 

Me sentí muy defraudado por la política del gobierno en materia de defensa por no adquirir lo mejor, más sencillo, menos caro y a ser posible duradero para unas FAS ávidas de un notable y moderno material. Su reemplazo por nuevos materiales acorazados ha supuesto un rosario de planes de remodelación y adaptación de viejos modelos como el M-60[3] (otro carro arrumbado por Europa tras la II Gran Guerra) que han supuesto enormes desviaciones presupuestarias y gastos desproporcionados para finalmente, sin casi tiempo de empleo real, ser sustituidos por los actuales Leopard.

Hice el curso de piloto de helicópteros. Mi paso por dicha unidad especial durante muchos años, una de las mejores del Ejército de Tierra del tiempo, me abrió las perspectivas profesionales nacionales y a bastantes extranjeras. Con estas últimas, pude testar las posibles diferencias entre personas de todo tipo o procedencia y comprobé que, en lo esencial, no eran tantas salvo en el tema del tipo de material empleado y en la importancia y dedicación a la instrucción especial.

Todos los cambios son difíciles de aplicar porque suponen un esfuerzo económico muy importante en las adquisiciones y grandes cambios en los sistemas de abastecimiento, mantenimiento e instrucción del personal que los maneja y mantiene. España no contaba más que con tres helicópteros de ataque del modelo francés Aloutte-III[4] —que también fueron comprados cuando se agravó el conflicto del Sahara—, razón por la que, pasado cierto tiempo, se pensó disponer de una Unidad tipo Batallón dotada con “modernos” helicópteros de ataque.

Tras muchos estudios y análisis de posibilidades sobre los diferentes modelos en el mercado, súbitamente y por orden de la superioridad, se procedió a la compra del BO-105[5]. Otra vez un nuevo error, ya que era un viejo modelo de helicóptero fabricado en Alemania y muy usado en otros muchos países en misiones policiales, de control de tráfico y rescate por disponer de dos turbinas pero que, en realidad no estaba muy pensado para la lucha contra carro en terrenos de altitud media como los de España, ya que su transformación en tal obligaba a la inclusión de 6 misiles HOT y los sistemas de puntería y tiro correspondientes, lo que supuso un elevado incremento del peso al despegue y en vuelo estacionario[6] del aparato.

De nuevo, los consejos y advertencias de los expertos no fueron tenidos en consideración y por temas políticos o de beneficio comercial e industrial[7] nos tuvimos que dotar con varias decenas de dichos aparatos (73). Aparatos que, no muchos años más tarde, comenzaron paulatinamente a ser dados de baja o transferidos a la Guardia Civil para dichos menesteres por su incapacidad para lo que se compraron o a ser sustituidos, espaciadamente y en un número muy menor (hasta 30), por los modelos actuales mucho más acordes con el tipo de misiones que se les tenían encomendados, los Tigres HAD-28[8].

Historias similares y hasta aún más incomprensibles, si cabe, ocurrieron con la baja en vuelo de helicópteros tan potentes como los UH 1H, famosos durante la guerra del Vietnam, de los que España, ha llegado a tener un número elevado pero que, a pesar de ser máquinas robustas y de relativo fácil manejo y mantenimiento en vuelo, se dieron de baja mucho antes que en otros ejércitos de nuestro entorno y fueron sustituidos por los Super Puma y su nueva versión, el AS-532 Cougar, tristemente famoso por el accidente de dos de ellos en Afganistán .

Cosas similares han venido ocurriendo con las compras de material de rueda tanto ligero y pesado ya que el Ejercito, por políticas de apoyo a la industria nacional, se ha visto obligado a adquirir materiales con muy pocas prestaciones reales de potencia y resistencia para ser usados todo terreno o con poca fuerza real para moverse a plena carga y en viales en malas condiciones.

Con respecto al armamento ligero también se ha procedido a compras masivas de armas de fuego de fabricación nacional que han dado pocas garantías de uso en combate prolongado y gran parte de las adquisiciones tuvieron que ser sustituidas por otros modelos más acordes con lo que se precisaba. Bastantes materiales de transmisiones y de artillería también han sufrido problemas de homogeneización o adaptación a las exigencias y redes existentes.

Los vehículos de transporte acorazado Pizarro, que acompañan a los carros de combate en terreno abierto y que han venido a sustituir a los viejos TOAs y BMRs, también han pasado por épocas gloriosas de largas y costosas adaptaciones de sus transmisiones para poder combatir y enlazar con los medios terrestres y aéreos que le apoyan o los apoyados por ellos.

Los diferentes ascensos y cursos realizados durante mi carrera me permitieron ir destinado a lugares en los que tuve contacto con realidades nacionales e internacionales mucho más profundas y complejas. Así comprobé que las unidades logísticas en España eran muy obsoletas, estaban sobredimensionadas o poco equilibradas para sus respectivos apoyos a prestar, muy recargadas de material en desuso y mal distribuidas en el terreno. El número de viejos y mal acondicionados polvorines repletos de cientos de miles de toneladas de munición caducada o inservible era muy grande. 

A la vista de aquello, recordé que tras haber pasado muchos años de restricciones en las unidades en el uso de la munición para la necesaria instrucción de nuestras tropas[9], ahora había que deshacerse de aquella por procedimientos masivos de destrucción, desbarate o desecho y arrojo como el propio fondeo marino hasta que dicha práctica se prohibió internacional y nacionalmente[10]. Hubo que trabajar mucho y muy duro durante bastantes años, para desocupar y taponar con garantías de seguridad los polvorines irrecuperables o muy peligrosos de manejar, modificar los respetables y construir otros nuevos, mucho más modernos y acordes a las medidas de seguridad y conservación estándares internacionales.

Mi paso por varias misiones internacionales tanto en su apoyo logístico como participante de los staff o al mando de unidades o cuarteles generales, me dio una clara visión de las precarias condiciones de vida y servicios en las que, durante muchos años, se embarcaba a nuestros soldados en dichas misiones. Pude comprobar personalmente lo mucho que se ha tenido que evolucionar para llegar hoy en día al grado de perfeccionamiento en los sistemas de abastecimiento, alojamiento, mantenimiento, transporte, sanidad, seguridad y reposición de materiales y personas, así como en lograr unas condiciones de vida, movimiento y habitabilidad dignas para destacamentos y unidades que han pasado muchos meses y hasta bastantes años en muy precarias condiciones, rotación tras rotación, ante la vista gorda o mirada para otro lado de los que dirigían esta nación y que, muy a su pesar, eran testigos de que todo aquello debía cambiar tras ciertos y tristes incidentes y accidentes de no muy fácil explicación.

Hoy ya nada es igual a aquello pero estoy en condiciones de asegurar personalmente que todo el proceso para llegar a la situación actual ha sido muy duro y siempre bajo la callada y generosa oferta de esfuerzos y vidas de nuestros soldados en tierras y conflictos que, en muchos casos, quedaban alejados de nuestros intereses reales o para los que no estábamos equipados para afrontarlos con las debidas garantías. Al igual que ocurrió con nuestra anacrónica y estrambótica integración en alianzas militares internacionales, se nos ha venido desplegando y replegando en misiones fuera, con prisas y a lo loco, sin adecuados estudios de aérea, seguridad y cooperación, al albur o necesidad del político de turno sin más idea o estrategia que la suya propia de partido o personal.

Destinos en cuarteles generales internacionales de la OTAN también han servido para apreciar como ingentes esfuerzos personales y familiares en bastantes casos, sobre todo en épocas de serias crisis, no se han sabido valorar con la intensidad y el peso que correspondía en realidad. Muchas de las actuaciones casi ejemplares de militares españoles en dichos destinos, llevando el prestigio de España y sus FAS a cotas muy altas en puestos de gran dificultad, han pasado desapercibidos por aquellos que deberían haberlo apreciado y valorado en su justa medida y con proporcionalidad.

Las relaciones internacionales desarrolladas desde gran parte de las agregadurías de Defensa en beneficio de la industria e inteligencia nacional, así como en la mejora y el perfeccionamiento del grado de instrucción y conocimiento de nuestras tropas tampoco son valoradas por los políticos de turno ni por el servicio diplomático con el que trabajan codo con codo, quienes sin llegar a despreciar a dichos agregados, los usan para su acomodo pero epatándolos lo suficiente para que realmente no les lleguen a incordiar en su tarea diaria por estar alejados de su esfera de comprensión y control real.

Destinos relacionados con la política de defensa me han llevado a saber sin llegar a comprender su razón de ser que, en muchas ocasiones, hay que seguir las tendencias del momento o las agendas del partido en el gobierno, sin tener en consideración lo que realmente interesa a España, a las alianzas a las que pertenecemos o a la seguridad nacional.

Igualmente, y para terminar este largo relato, diría que la Inteligencia militar no sólo está poco dotada en medios y capacidades, sino muy poco valorada entre dicha comunidad. Hombres y mujeres dedicados al estudio y el análisis de los hechos más relevantes en el mundo que puedan afectar directa o indirectamente a nuestras fuerzas desplegadas en el extranjero o sirvan de referencia a lo que pudiera suceder en un futuro despliegue con participación española, trabajan sin ser reconocidos en su justa y auténtica medida y, lo que es peor, muchas veces, sus previsiones y asesoramientos quedan dormidos en los cajones de las más altas instancias ministeriales sin llegar a más.

Sólo me he atrevido a citar aquellos casos que conozco de primera mano y que ya no afectan a la seguridad nacional que, por otra parte, son de sobra conocidos y sólo forman parte de un largo listado donde quedan recogidos otros muchos más.

Imagino que en la Armada y en las Fuerzas Aéreas habrá mucha tela que cortar sobre la fatiga de sus materiales, despliegues errados, necesidades o misiones difíciles o casi imposibles de lograr; pero no soy nadie para poderlos comentar y ni siquiera mencionar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistió junto al ministro del Interior y la ministra de Defensa a la Celebración de la Pascua Militar 2019, presidida por el Rey en el Palacio Real.

Ayer escuché a la actual ministra de Defensa hablar de la FAS y de su misión constitucional; hoy la prensa lo resalta como un hecho singular, como un ejemplo de virtudes y tal vez, quizá, como contrapunto a una errática política de un gobierno que da una de cal y otra de arena al tema de la unidad de España y del secesionismo catalán, en función del momento y el escenario donde se deban o puedan pronunciar.

Creo que su discurso fue redundante y sólo pretendía regalar los oídos de unos algo viejos militares formados ante su primer espada antes de escuchar directamente de su boca las claras palabras sobre lo que representa y encierra nuestra Bandera Nacional. Certero, perspicaz y locuaz como siempre, Majestad.

Señora Robles, no trate de enredar, todos sabemos que lo dicho sobre la misión de las FAS comprendida y explicitada en los primeros artículos de nuestra Constitución (Art. 8º) es muy bonito, pero puramente retórico y nada más, a no ser que sea el propio gobierno el que dé la orden de actuar. Hace unos meses escribí un trabajo sobre el tema donde quedaba bien claro el papel y la real obediencia al mandato y cumplimiento de las misiones de las FAS; sobre todo, en lo que respecta a la defensa de la unidad e Integridad territorial de España. Espero que en esta ocasión, ningún otro ruin, cobarde, falsario y desalmado vuelva a interpretar mal mis palabras y las lleve a situaciones de alta gravedad y totalmente contrarias a la verdad.

Referencias

[1] http://www.revistalacomuna.com/memoria/marcha-verde-sahara/

[2] https://sites.google.com/site/historialcarristaespana/ultimos-anos-60-recepcion-de-los-amx-30

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/M60_Patton

[4] https://www.militaryfactory.com/aircraft/detail.asp?aircraft_id=348

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/MBB_Bo_105

[6] Necesario para apuntar y efectuar el disparo del misil

[7] Por ejemplo; fabricarlos en España para poder ser exportados a Irán e Iraq al mismo tiempo en el que ambos países se encontraban envueltos en un grave conflicto, ya que Alemania tenía prohibido exportar armamento en aquella época.

[8] https://www.defensa.com/espana/famet-daran-este-ano-baja-ultimos-helicopteros-b-105

[9] Las restricciones venían de muchos años atrás por el temor a una posible guerra mundial o a ser invadidos por cualquier potencia extranjera, lo que hizo pensar a los políticos de tiempo de la dictadura y mucho más atrás en mantener enormes reservas de munición, que se conocen como reservas de guerra. A todas luces desproporcionadas e ineficaces. 

[10] https://elpais.com/elpais/2018/05/11/ciencia/1526020774_826041.html

* Coronel retirado del Ejército de España.

Artículo cedido gentilmente por su autor y tomado de la página web

https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/los-hilos-que-mueven-las-fuerzas-armadas

Un ex alto mando del CIFAS pide al rey que active al Ejército frente al independentismo en Cataluña

El coronel en la reserva Javier Blasco sostiene que debe actuar en caso de que el Gobierno de Pedro Sánchez ponga “en peligro la unidad e integridad de la Patria”

La Legión en el desfile 12 octubre 2018. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

Salvo muy pocos casos aislados, los sucesivos gobiernos de España han conseguido mantener tranquilos a los militares durante los momentos más tensos del proceso independentista en Cataluña. Atrás quedó la polémica del teniente general Mena y sus palabras a cuenta de la reforma del Estatuto de Autonomía de 2006, que le costaron ocho días de arresto domiciliario.

De hecho, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, después del del referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre de 2017, trasladó de forma discreta a los altos mandos de los tres ejércitos su satisfacción porque en esos días y semanas de alto voltaje no se hubieran producido salidas de tono de militares que pudieran expresar que era necesaria una intervención de las Fuerzas Armadas en Cataluña para evitar la secesión.

Sin embargo, Confidencial Digital ha podido constatar que recientemente se ha difundido un escrito de un militar en la reserva que va más allá de las apelaciones genéricas de que las Fuerzas Armadas tienen como misión defender la Constitución y la integridad territorial de España.

El artículo lo ha difundido la Asociación de Militares Españoles (AME). Lo firma Javier Blasco: se trata de un coronel del Ejército de Tierra que ya se encuentra retirado y que, entre otros destinos, llegó a ser director adjunto del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS)entre 2008 y 2013.

Si el Gobierno pone “en peligro la unidad de la Patria”…

El artículo del coronel Blasco lleva por título “Ruidos de sables o poner el bastón sobre la mesa”. Comienza reflexionando sobre ese concepto, “ruido de sables”, que durante casi dos siglos expresó el malestar de los militares españoles ante la evolución política y su disposición a intervenir mediante pronunciamientos o golpes de Estado.

Este coronel retirado escribe que “los militares, y máxime en un país democrático, deben basar sus actuaciones en una serie de principios, valores y obligaciones que se encuadran en unas normas de vida dentro de la legalidad, la disciplina, la profesionalidad, la obediencia debida sin saltarse la Ley, el respeto a la Constitución y su innegable amor a la Patria cuya unidad e integridad están obligados a defender, hasta la última gota de su sangre”.

En esta posición de actuar dentro de la legalidad y al mismo tiempo garantizar la unidad de España, el coronel Javier Blasco introduce el “desasosiego generalizado” que, a su juicio, estarían provocando entre los españoles y especialmente entre los militares los “extraños movimientos políticos” que está llevando a cabo Pedro Sánchez “desde que alcanzó la presidencia del gobierno y es mantenido e intervenido en la misma gracias a una, como mínimo extraña, moción de censura urdida y poyada por partidos legales pero de corte populista, nacionalista, independentista, separatista y filo terrorista”.

Y se pone “en el hipotético caso de que fuera el propio Gobierno el que por alguna de sus acciones u omisiones pusiera en peligro la unidad e integridad de la Patria y, en consecuencia, quieren saber a quién le correspondería entonces tomar las riendas de la nación para tratar de evitar tan mal asunto”.

… “las Fuerzas Armadas deberán estar preparadas”

Vista esa situación, este coronel del Ejército de Tierra plantea una serie de alternativas. La primera consistiría en que “el Rey como Jefe del Estado efectivo que es, avise -cómo ya ha hecho en dos ocasiones- de las consecuencias de las derivas, iniciativas o transgresiones que pudieran ir contra la Constitución, su espíritu, mandato y contenido; hacer las llamadas que fueran necesarias a los españoles para que se levanten en íntima y pacifica rebeldía contra tamañas potenciales injusticias yaconsejar seriamente a los tres Poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) a que actúen en consecuencia en y hacia el cumplimiento de la Ley y sobre todo, de la Constitución; a la que de forma individual prometieron o juraron respetar y defender a la hora de tomar cada uno de sus miembros la posesión de su cargo”.

De ahí que escriba que “las FAS [Fuerzas Armadas] deberán estar atentas, preparadas y prontas para asistir, a requerimiento del gobierno, a cumplir con su obligación más sagrada como es defender, con todo su empeño y saber hacer, la integridad territorial de España y el ordenamiento constitucional. Misión que les viene marcada claramente -sin otro tipo de cortapisas que el subrayado referido en este mismo párrafo- la Constitución en su artículo 8.1.”.

Este antiguo director adjunto del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas -el “espionaje” militar- cita a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón para explicar que la Constitución otorga al rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas, y aunque eso se desarrolla en ley orgánica que establece que la política de Defensa depende del Gobierno, sigue teniendo prioridad ese precepto constitucional.

Poner “el bastón sobre la mesa”

Además, el coronel retirado Javier Blasco pide a los altos mandos de las Fuerzas Armadas que tengan un gesto antes de llegar al “ruido de sables”. “No estaría de más que alguien –a ser posible varios y de forma individual, para no ser acusados de sedición- y con suficiente peso específico, pudieran empezar a pensar en la posibilidad de poner en su día “su bastón sobre la mesa” de la correspondiente ministra o ministro de Defensa”: es decir, acudir a renunciar al cargo como forma de protesta, con el gráfico gesto de dejar el bastón de mando.

De esa forma mostrarían “su desagrado personal aunque generalizado, con una inaceptable situación –si es que llegara a producirse-, y dar a entender la nunca desestimable posibilidad de que, de no corregirse aquello y/o si degenerara aún más; hasta se podría pasar, siempre hipotéticamente, al punto no querido y ya conocido del ruido de sables; que como bien sabemos, suele ser el preludio de un golpe de Estado”.

Tomado de El Confidencial Digital

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/defensa/ex-alto-mando-cifas-pide-rey-active-ejercito-frente-independentismo-cataluna/20181025193810117550.html 

HACE TAN SOLO UN AÑO

F. Javier Blasco*

Solemos decir, porque resulta ser casi siempre cierto, que el tiempo corre mucho. Que las cosas pasan a una gran velocidad y que la llegada de los sucesivos aniversarios nos suele sorprender casi siempre por la celeridad con lo que lo hacen. Sin embargo, aunque muchas veces parezca que fue ayer, en algunos casos y por circunstancias no muy fácilmente explicables, el mismo periodo de tiempo en otros contextos discurre muy lentamente; tanto, que parece que el tramo transcurrido haya sido dos o tres veces el que realmente ha pasado.

Esto es lo que aparentemente nos sucede a muchos con los tristes acontecimientos de Barcelona y Cambrils. Dos ciudades españolas que, ahora hace justamente un año, fueron azotadas por el terrible e indiscriminado zarpazo del terrorismo yihadista y que, por causas no muy bien explicables ni explicadas, supusieron el aldabonazo de salida de hechos de mayor envergadura y totalmente ajenos al tema en cuestión. Ha transcurrido sólo un año de aquellos hechos y, al menos personalmente, me parece que ha pasado mucho más tiempo.

Atentado en Barcelona, 2018.

Al preguntarme el porqué de esta sutil diferencia en la apreciación de los tiempos pasados, sólo encuentro una respuesta plausible a todo ello. Son tantas las cosas ocurridas, tan pocos los aciertos, muchos los errores y tantísimas las situaciones ―clasificadas como mínimo de estrambóticas― que hemos tenido que vivir, compartir, sufrir y hasta soportar los españoles en tal periodo de tiempo; que este año, al menos a mí, se me ha hecho interminable. 

Para empezar, la misma gestión política y policial cercana y posterior a los atentados y para la búsqueda y captura de sus instigadores y perpetradores dejó mucho que desear[1]. Pronto surgieron muchas dudas y bastantes voces se alzaron inconformes con la gestión y el intercambio de información entre las diferentes fuerzas policiales en España por mucho que algunos de aquellos responsables y los gobiernos centrales y autonómicos hayan querido echar tierra sobre este punto. Inconformidades políticas, que pronto trataron de ser escondidas bajo la bandera de un inventado ataque contra el independentismo y tras la muy española costumbre de echar todas las culpas a la otra parte, aunque no hubiera tenido ocasión de participar en los hechos o sus posteriores consecuencias. Aunque algunas, hoy mismo, siguen ocupando una prioridad en las declaraciones y pensamientos de muchos responsables actuales.

Las mencionadas malas gestiones por parte de las autoridades regionales y la muy cuestionada capacidad de la policía catalana; así como su dramática y definitiva resolución de no dejar vivo a ningún actor o implicado testigo ―salvo el que sobrevivió a la tremenda explosión en Alcanar la noche anterior[2]― dieron paso a falsos testimonios, coberturas inéditas, precipitadas o muy cuestionadas condecoraciones y graves salidas de tono. 

Por lo que veo, aún persisten en estos días cuando al cumplirse un año de tales eventos, se ha pretendido usar dicho aniversario como un acto de reconocimiento y agradecimiento a las autoridades y fuerzas policiales cosa que, de forma aparente, amable e inteligentemente han rehusado los implicados. Además, el propio ex presidente Puigdemont, acaba de hacer unas escabrosas declaraciones culpando de los atentados a la falta de información de la Guardia Civil y del CNI a los mossos para que estos fracasaran. La vuelta a la tortilla, tal y como suele hacer este elemento en todo lo que le atañe a su persona y responsabilidades. En cualquier caso, o las renuncias a ser homenajeados eran muy débiles o las ganas de hacerlo eran muchas y hemos presenciado varias de ellas.  

Situación aquella originaria, que se cerró en falso y se aprovechó para realizar, en su lugar, un acto totalmente programado de exaltación al independentismo y desprecio a España y a su Jefe de Estado, bajo la cobertura de una manida y bien calculada manifestación popular que, “oficialmente” se enmarcaba el 27 de agosto[3] en un acto de afecto y apoyo a las víctimas en Cataluña.

Posteriormente, a la vista de que los “ultrajes habían salido gratis” y con las experiencias de años anteriores en procesos similares, las autoridades catalanas ―tanto en su gobierno como en el parlamento― comenzaron una frenética actividad encauzada y claramente dirigida a dar un paso más en un proceso llamado “de desconexión” con el resto de España. Los pasos dados eran más valientes y profundos que los de 2014 y por tanto claramente anticonstitucionales y fuera de toda lógica o ley seria.

Los independentistas y separatistas catalanes, apoyados directa o indirectamente por los populistas procedieron el 6 y el 7 de septiembre a la votación (en urna para no ser identificados), aprobación y publicación de dos leyes ―la Ley de referéndum a celebrarse el 1° de octubre y la Ley de transitoriedad― que nadie podía tomarse en serio salvo, aquellos “extraterrestres” que saltándose a la torera toda lógica, sólo veían en sus leyes el orden, el respeto y la legalidad aunque estas fueran totalmente en contra del orden constitucional previamente establecido para España y aprobado en su día (1978) por todos los españoles ―por cierto, de forma mayoritaria por los ciudadanos catalanes[4]. Tanto el gobierno como el Tribunal Constitucional (TC), como ya veremos con más detalle, reaccionaron con celeridad y ambas leyes fueron anuladas y suspendida la convocatoria de referéndum para la independencia del 1-O.

La mencionada manifestación a finales de agosto no fue más que un ensayo de lo que ocurriría el 11 de septiembre, día de la Diada (Fiesta nacional de Cataluña) donde todos pudimos comprobar que los ánimos se estaban caldeando mucho y las cosas no apuntaban a nada bueno.

Se sabe que España no suele ser tierra de grandes compromisos y acuerdos internos. Tenemos unos partidos políticos que aprovechan cualquier coyuntura, incluso las más graves y comprometedoras, para hacer leña del árbol caído y tratar de sacar réditos partidistas o electorales. No iba a ser menos en esta ocasión, a pesar de ser la segunda situación de auténtica gravedad ―segundo golpe de Estado― tras el que sufrimos, sin graves consecuencias personales, a manos de ciertos exaltados militares el 23 de febrero de 1981.

El entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, persona caracterizada por su gran dificultad para la agitada movilidad, salvo cuando se dedica a dar sus paseos matinales, decidió tomar esta situación con auténtica calma, esperar a que las aguas volvieran por sí mismas a su cauce y esperó ―aunque real y legalmente no era necesario― a que el resto de partidos llamados constitucionalistas (PSOE y Ciudadanos) compartieran sus temores y pesadillas, despertaran en sí mismos su compromiso con España y acudieran en apoyo del gobierno de forma plena y desinteresada.

No era la primera vez en la que recientemente España volviera a afrontar ofensas y situaciones de intentos de secesionismo por parte de las propias autoridades y gobiernos autonómicos; los vascos en su día, aunque con menor intensidad y calado[5] y, más recientemente, los catalanes. El nunca reconocido oficialmente referéndum y espuriamente llamado “proceso participativo sobre el futuro político de Cataluña” (conocido por el numerónimo 9-N) fue un proceso llevado a cabo en noviembre de 2014 por el entonces presidente de la Generalidad, Artur Mas y planteado como un plebiscito y alternativa a la negativa estatal sobre un referéndum legal sobre la autodeterminación en Cataluña. Proceso que, inmediatamente, fue recurrido por el gobierno ante el TC y fue derogado por dicho tribunal en su totalidad o aplicación.

Desde mi humilde punto vista, creo que el proceso, sus orígenes, causas, evolución, celebración y participación no fueron tomadas por el propio gobierno con la necesaria seriedad y gravedad que exigía la situación. Se resolvió con la mencionada decisión del TC sobre la nulidad del mismo y una especie de pantomima legal, en su mínima expresión, en la que se acusó a Más y a algunos de sus más inmediatos colaboradores solo de los delitos menores cometidos por ellos, entre otros muchos y de mayor gravedad. 

Como consecuencia de aquella charada, a los promotores y responsables se les impuso unas irrisorias penas de multa económica e inhabilitación para cargo público durante unos pocos meses. Lo más lacerante, para el resto de los españoles y gran acicate para los secesionistas catalanes fue que ni la fiscalía ni el tribunal competente se plantearon atender a las lógicas reclamaciones de las acusaciones particulares sobre delitos mayores como la muy necesaria y suficientemente probada malversación de fondos públicos. Tuvo que venir más tarde el Tribunal de Cuentas para poner de manifiesto dicha malversación. El problema estriba ahora en el alcance de las atribuciones de este otro tribuna[6], por lo que las penas impuestas por él son de otro y menor calado.

Como consecuencia de aquellas tibias actuaciones, aquí tenemos al Señor Más, fuera de todo cargo oficial pero rondando todos los pasteles cual mosca golosa y formando parte, clara o un poco a la sombra, de los comités organizadores de todo tipo de actos rebeldes he invitado de honor en todos los actos o eventos de afrenta a España, su Constitución y al resto de los españoles.

Puede decirse, sin temor a graves equivocaciones, que el propio proceso de 2014, el haberlo cerrado en falso y la incomprensible, sutil y blanda forma de tratar juzgar a sus máximos responsables fueron los que constituyeron la semilla de lo que, años más tarde, hemos vivido en Cataluña en particular y en España en general; de aquellos polvos vienen estos pesados y pegadizos lodos. Reaccionar más tarde, con una mano mucho más dura ante hechos similares podría ser tomado como revanchismo y muy mal visto externamente. Fue, precisamente, dicho punto el que precisamente se ha tratado de exagerar y trasladar por los independentistas y separatistas a nivel local, nacional e internacional en búsqueda de todo tipo de simpatías y no pocos apoyos legales y políticos.

Volviendo al relato de hechos más cercanos, el gobierno continuaba vacilando en su necesaria y obligada toma de decisiones de calado y profundidad y mostraba muchos titubeos[7]. Como ya se ha mencionado, la oposición ―oficialmente más cercana al mismo― adoptó una increíble y vil postura, muy poco sincera, totalmente ajena a los intereses de España y en busca de réditos propios a base de dilatar las decisiones del gobierno, ponerle trabas de todo tipo ―incluso legales―, poner en duda la eficiencia de los mecanismos del Estado para afrontar estas situaciones[8], procurar navegar entre dos aguas, exigiendo actuaciones muy edulcoradas y poco o nada efectivas y teniendo más en cuenta en sus actuaciones la obtención de los mayores réditos posibles para próximos procesos electorales que esforzarse en acotar y acogotar la labor y movimientos ilegales del gobierno y otras autoridades o estamentos oficiales catalanes.

En definitiva, ninguno de aquellos dos partidos apoyó sin fisuras al gobierno, la Constitución, su mandato y la fuerte aplicación de la Ley. También, debo decir, que el propio PP, debido a la forma tímida o más bien temerosa de actuar ante graves situaciones de crisis, se sintió satisfecho con el bodrio logrado entre todos e incluso le supuso un cierto alivio, ya que no quería ser acusado de totalista y para poder escudarse en los demás, si las cosas salieran mal.

El resto de partidos, nacionalistas, separatistas, populistas y filo terroristas se frotaban las manos al entender que ante tal situación de potencial descalabro, más tarde o temprano, algo ganarían y comenzaron sus preparativos para adoptar un mayor protagonismo en breve tiempo. Todo se movía, en todos los sentidos, aunque el ruido que se hacía no era mucho pero si bastante insistente. En cualquier caso, era el suficiente para que un buen analista o un avezado experto en inteligencia interna dedujera que algo gordo podría pasar; muchos lo pensaban, menos al parecer el propio gobierno, que contaba con todos los medios de inteligencia y análisis a su servicio.

La situación se fue complicando a lo largo del mes de septiembre tras diversas medidas políticas y judiciales tomadas sobre la Generalitat y los poderes transferidos a la misma. Se sucedieron casi a diario y la situación estuvo a punto de desbocarse en varios momentos, sobre todo cuando se adoptó la decisión de intervenir las cuentas de la Generalitat el mismo 15 de septiembre. El 20 del mismo mes las investigaciones policiales llevaron a la detención de varios cargos políticos catalanes y al registro de determinados organismos oficiales dando lugar a un “levantamiento” en toda regla frente a dichos locales con el secuestro durante horas de agentes judiciales y elementos de protección de la Guardia Civil. Un acto vandálico que acabó con el destrozo total de los medios de transporte de la escolta y el robo momentáneo de sus armas largas, depositadas en los mismos aunque, desde el primer momento, se pretendió y pretende vender interna y externamente como totalmente pacífico y dentro de la tan manida libertad de expresión.

Como consecuencia de lo anterior, el 22 de septiembre la Audiencia Nacional esgrimió el delito de sedición contra los cabecillas civiles de las revueltas y el 23 se asumió el control de los mossos por parte del ministro de Interior. El 27 de septiembre el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ordenó el cierre de todos los locales donde se previera celebrar el referéndum del 1-O. El 28 se reunió la junta de coordinación bajo la presidencia “ficticia” de Puigdemont y se incautaron millones de papeletas y sobres electorales en diversas imprentas industriales y el 29 el Govern acredita para votar a 5,3 millones de personas en 2.315 centros en Cataluña, con un dispositivo de 6.249 mesas y 7.235 personas implicadas para la celebración de la consulta ilegal. El conseller de la Presidencia, Jordi Turull, ha asegurado que “el domingo se votará”, entre las 9 y las 20 horas. Todo este rápido relato de los sucesivos y diferentes pasos, acciones y reacciones, supuso que se generara mucha tensión a nivel local, nacional e internacional.

Resaltar y no olvidar que la noche del día 30 la mayoría de los lugares y colegios designados para la votación ilegal fueron “ocupados” por catalanes separatistas escudados en sus hijos menores de edad con el pretexto de realizar “actividades extraescolares nocturnas”. Los mossos acudieron a la mayor parte de ellos por parejas y muy amistosamente, tomaron nota y sólo les “advirtieron verbalmente” de que no se podría realizar ningún acto ilegal. Toda una farsa para evitar que el juzgado de Barcelona a cargo de las actuaciones, sospechase cualquier tipo de actuación ilegal.

Como resumen y análisis del párrafo anterior, se puede asegurar que tras aprobarse por su cuenta la celebración del referéndum, a pesar de que el TC lo hubiera declarado ilegal y que el gobierno de España asegurara hasta la saciedad que el mencionado referéndum del 1-O no se iba a celebrar, los acontecimientos se sucedieron aderezados por la pasividad e incluso connivencia, en muchos casos de los mossos ante los necesarios movimientos en la calle y “colegios electorales”. Además, en muchos de ellos, se mostró una inusitada violencia individual y colectiva ―claramente dirigida por las diferentes ramificaciones políticas del gobierno de la Generalitat que esperaban pertrechados la llegada de las FCSE―, violencia que fue en aumento y encaminada a envalentonar los necesarios apoyos ciudadanos a participar con sus votos en la senda del separatismo.

De nada valió que se incrementase en mucho la presencia y actividad de las FCSE principalmente en unidades de investigación y antidisturbios, ni tampoco el haber creado una comisión de coordinación de todas las fuerzas policiales participantes bajo la dirección de un representante del Estado ―que pronto se mostró era totalmente falsa por parte de los mossos y políticos catalanes integrados en la misma―, así como haber logrado previamente determinadas requisas de material.

Tampoco amedrentaron en nada las muy aparentes, aunque extrañas, medidas y órdenes judiciales para impedir que el referéndum se celebrara (todas ellas incumplidas). A pesar de todo lo anterior, el mal llamado referéndum se celebró, aunque no de forma oficial, con poca, algo o mucha violencia, según los casos, por parte de los encargados de mantener las mesas y con ninguna de las mínimas garantías que en cualquier proceso electoral ―incluso en una votación de comunidad de propietarios― se debe cumplir.

Todo el mundo votó donde y cuantas veces quiso, sin censo y sin control alguno ni en el propio proceso ni el sistema de recuentos pero, a pesar de todo ello, sus instigadores y gran parte de la muy previamente preparada y totalmente manoseada opinión internacional dieron su falso resultado por válido y hasta por legal.

A lo largo del 1-O se realizaron una serie de paripés: se engañó a las fuerzas policiales del Estado, se montaron diversos disturbios ad-hoc, muchos simulacros de agresiones policiales y se cayó en una sucesión de graves errores policiales, de inteligencia, políticos, jurídicos, sociales y de comunicación. El parto, se había realizado; ejecutado en gran y casi irreparable daño y explotado al máximo el follón internacional dejando, tal y como se pretendía, la imagen de España, nuestros políticos, jueces y FCSE a la altura del país menos calificado del mundo en capacidades y aplicaciones democráticas. Un total desastre de gestión de todo tipo, un gran fallo político, social, policial, judicial, de inteligencia, diplomático y sobre todo de contra información. Peor no se pudo gestionar[9].

Para completar la salsa de esta macabra ensalada, la mayor parte de los medios de comunicación nacionales se unieron a los malintencionados o grata y previamente agasajados y ―pagados medios extranjeros en la difusión de todo tipo de noticas e imágenes muchas falsas y otras de eventos anteriores y hasta no españoles― que sumieron a toda España en la máxima desolación e incomprensión. Situación ésta que fue la mayor semilla que provocó la activación del más importante cáncer que propició el absoluto declive de Rajoy y de su gobierno. Fenómeno éste que, como todos bien sabemos, fue muy bien aprovechado por los socialistas en la moción de censura presentada a finales de mayo por su, entonces, decreciente secretario general, Pedro Sánchez. El hombre que, directa e indirectamente, más influyó en que las medidas del gobierno fueran lo más cortas en el tiempo e ineficaces posibles para asegurarse el fracaso de la gestión de dicha situación, como así ocurrió. Sus actuaciones no fueron improvisadas, respondían a un plan a medio plazo que nadie, con responsabilidad para ello, supo o no quiso desenmascarar[10].

Algún día, si la historia lo permite y hay voluntad política para ello, habrá que levantar todas las alfombras y abrir las cloacas sobre este caso ―que supuso un verdadero, muy bien calculado y engrasado golpe de Estado realizado por los políticos en nombre de su “Democracia” en un país plenamente garantista y democrático ante la cuasi pasividad internacional― y se pueda analizar en detalle que es lo que verdaderamente pasó, quiénes tuvieron las mayores responsabilidades en aquello, cómo se llegaron a coordinar los separatistas tan detalladamente y, lo que aún es más importante, tratar de descubrir cuáles fueron los verdaderos motivos ocultos, si los hay, que les llevaron a esto, solos o junto a otros actores internos o externos a apoyarlo directa o indirectamente. Espero que no nos pase como lo que ocurrió con el (aún no esclarecidos atentados…) todavía esclarecimiento de los atentados del 11-M en Madrid.

La olla estaba ya a mucha presión; algo debía ocurrir para que las cosas se decantaran en un sentido u otro y, por sorpresa, el día 3 de octubre, Su Majestad el Rey, como Jefe del Estado, se dirigió a toda la nación en un discurso muy claro y ejemplar[11]. Discurso, que, como buen líder que se supone que es, además de poner negro sobre blanco su papel como tal y los términos legales y reales de la situación, marcó claramente las tareas y el camino a seguir para los tres poderes del Estado, con un marcado acento hacia los poderes legislativo y ejecutivo. Discurso que, como es lógico. no cayó nada bien entre gran parte de la sociedad civil y política catalana y sólo por este hecho se le ha hecho merecedor de sucesivos ataques, muestras de desagravio y feos institucionales de muy baja estofa. Ataques que, por cierto, ninguno ―aunque algunos fueron muy graves y denunciados― ha sido juzgado como tal. Todos ellos sobreseídos, al entender los diferentes tribunales implicados que, de nuevo, es parte de nuestro acervo y forma de ser muy popular y del elevado sentido e importancia que nuestra legislación y judicatura le da a la “Libertad de Expresión”.

Envalentonados por el aparente “éxito” interno y externo de sus gestiones y mentiras, tras muchos tiras y aflojas, presiones por diferentes bandos y operaciones vacías de contenido real, el 10 de octubre el todavía presidente de la Generalitat, Puigdemont declaró unilateralmente la independencia (DUI) de Cataluña en forma de república[12]. Fue la declaración más efímera de toda la historia mundial y fue tan rara que, hasta él mismo, ha tardado mucho tiempo en reconocer que se produjo efectivamente.

En un juego de acción-reacción o como consecuencia de procesos políticos y judiciales independientes, aunque realizados en paralelo, el 16 de octubre la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, encarceló a los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y de Òmniun Cultural, Jordi Cuixart, por sedición. El 17 octubre el TC considera nula, por inconstitucional, la ley del referéndum catalán de independencia del 1° de octubre.

Las reacciones de la “población catalana silenciada o silente” durante la mayor parte de este proceso y con ciertos apoyos del resto de España dieron lugar a diversas manifestaciones en apoyo a España, su indisolubilidad, la unidad entre los españoles y el respeto a la Constitución. Manifestaciones, de entre las que cabe destacar la multitudinaria celebrada el 9 de octubre[13], aunque también provocaron sus correspondientes reacciones por parte de los separatistas.

Desde aquella demostración nacional, muchos hogares en toda la geografía de España colgaron sus banderas nacionales en un acto espontáneo que jamás había ocurrido ni siquiera tras las pocas glorias deportivas nacionales. De hecho, en muchos de los hogares tuvieron que comprar su bandera ya que ni siquiera tenían una guardada en sus armarios. Ahí han quedado, la mayoría un tanto deslucidas por el paso del tiempo y otras muchas retiradas tras unos días de euforia.

Los crecientes malestares políticos y sociales en España, el claro, tajante y apremiante mensaje del Rey, la involución a peor de los acontecimientos tras tantas concesiones a unos y a otros y las demasiadas trágalas con los catalanes y los partidos autodefinidos como constitucionalistas y sobre todo con el que poco tiempo atrás se demostró ser el más peligroso “aliado del gobierno, el Señor Sánchez ―que le exigió a Rajoy cosas que este nunca le debió conceder, como no ejercer el control de los medios de comunicación oficiales catalanes― obligaron a que por fin el 21 de octubre, el Señor Rajoy, Presidente del Gobierno, en función de sus atribuciones, oído el preceptivo parecer del Consejo de Estado y tras la aprobación de su plan por mayoría absoluta en el Senado, se decidió a la aplicación del Artículo 155 de la Constitución española en Cataluña y sobre sus autoridades aunque como pudimos luego comprobar bajo la modalidad de muy corto alcance y menor intensidad. En cualquier caso, muchos pensamos que estábamos ante una situación que yo llegué a definir como “las dos Españas”[14] y durante varios días pasé una gran vergüenza.

La anunciada maniobra de convocar elecciones en un plazo de seis meses en Cataluña[15], sirvió de poco como pensábamos algunos, pero cogió por sorpresa a todos los implicados en un bando y en otro y sobre todo acalló al más cambiante, impaciente y nefasto de los socios que jamás uno puede buscarse para formar o mantenerse en un gobierno; el Señor Rivera líder de Ciudadanos, quien desde el mismo momento de dicha decisión puso manos a la obra a todo su partido para la búsqueda de votos contra viento y marea y sin analizar las consecuencias que iba a tener el desprestigiar y desnudar a sus “compañeros de viaje” como luego ocurrió. Sánchez también tuvo que adaptarse a esta decisión tan temprana, porque estaba bien claro, que no la esperaba en absoluto.

Definitivamente, los hechos se sucedieron y precipitaron totalmente como consecuencia de que el 27 de octubre el Parlament declarara la independencia de Cataluña. Rajoy cesó a Puigdemont y al Govern y ―en un aparente golpe de efecto, pero de muy escasa eficacia como posteriormente se vio―, convocó elecciones para el 21 de diciembre en aplicación de los poderes que le otorgaba el artículo 155. Decisión que acortaba aún más el escaso plazo de tiempo que los constitucionalistas se habían dado para la celebración de dichas elecciones. El 28 de octubre la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, asumió las competencias de la Presidencia de la Generalitat. El 30 octubre la Fiscalía se querelló contra Puigdemont y el resto del Govern por rebelión, sedición y malversación. Puigdemont, conocedor de dicha noticia, decide “viajar” a Bruselas y huye de España acompañado de cinco exconsejeros. El 2 de noviembre se determina la prisión incondicional sin fianza para Oriol Junqueras y siete exconsejeros y con fianza de € 50.000 para el exconsejero Santi Vila. El 8 de noviembre el TC anula la DUI. El 9 de noviembre la expresidente del Parlament, Carme Forcadell y los miembros de la Mesa acatan el 155 y dan valor simbólico a la DUI. El 24 de noviembre el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, asume la causa contra el Govern y los líderes de ANC y Ómnium. El 1° de diciembre los ocho ex consellers y los líderes de ANC y Òmnium acatan ante el juez del Supremo la Constitución y la legalidad vigente, así como la aplicación del artículo 155. El 5 de diciembre arranca la campaña para las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Mientras tanto y como primera consecuencia ―esta situación provocada por unos insensatos, que en privado y hasta en público afirmaron no saber lo que hacían o hacerlo a modo de broma― costó una millonada (casi € 30.000 millones) a los recursos y depósitos económicos de y en Cataluña[16].

Desde que se supo la fecha de las elecciones, los partidos constitucionalistas se lanzaron a una aún mayor desenfrenada carrera para arañar el mayor número de votos posibles y, uno en concreto, Ciudadanos, de nuevo y al oler sangre, no dudó en poner todo tipo de trabas, zancadillas o echar todo tipo de basuras, embustes y medias verdades sobre sus “compañeros de viaje”. Hecho este muy irreflexivo e inútil porque, además de no servir para nada tangible, sólo valió para que se rompiera la endeble cohesión del grupo constitucionalista. Mientras que, por parte de los independentistas y separatistas, si bien cada uno hizo su propia campaña e incluso la CUP amagó con no presentar candidatura a los comicios, siempre se dibujaba un horizonte de cohesión y apoyos mutuos cualesquiera que fueran los resultados finales de dicho proceso electoral.

El 21 de diciembre, tal y como estaba previsto, se celebraron las elecciones regionales con la victoria de Ciudadanos por lo que se convirtió en la primera fuerza política en Cataluña, pero su triunfo no evitó una mayoría parlamentaria del bloque independentista[17]. Los comicios, pese a las mencionadas dudas iniciales que suscitaron para algunos partidos políticos, registraron un récord histórico de participación con el 79,04%.

Nos hemos pasado parte del final de 2017 y lo que va del año 2018 distrayendo a las opiniones públicas nacionales y extranjeras con una serie de actos propios de auténticas películas de agentes secretos o comedias sobre temáticas judiciales. Manifestándonos en pro y en contra del proceso, jugando al gato y al ratón, empleando espías o guardaespaldas no muy legales, retorciendo las leyes y la Constitución, montando costosos garitos en países extranjeros, plagando Cataluña y otras ciudades extranjeras de lazos, lacitos, lazasos o cruces amarillas en una bobalicona representación de injusticia legal en la que se afirma que en España hay presos políticos y no políticos presos, dando inútiles ruedas de prensa, editando órdenes europeas de detención o eurórdenes, provocando falaces detenciones, juicios en paralelo, puestas en libertad, reiterados retiros de dichas órdenes y hasta denunciando fuera a nuestros jueces y tribunales para que estos sean puestos en tela de juicio o impropiamente juzgados por tribunales extranjeros.

Un completo espectáculo que, a pesar de las banales apariencias, ha servido para poner de manifiesto un grave fallo de la jurisprudencia europea, la poca o la mucha determinación de algunos jueces o tribunales de poca monta y hasta de partidos políticos extranjeros para inmiscuirse en asuntos propios de España que no le debían afectar en absoluto y, lo que es peor, como acicate a las fuerzas independentistas sobre la idoneidad de las bases legales de sus aventuras, o al menos, como prueba de la hipotética exageración de nuestros responsables en aplicar justicia.

Mucho me temo, que este vodevil jurídico, político y mediático no ha terminado todavía y dada la oportunista forma de entender las cosas de Sánchez y las muchas deudas que este tiene contraídas con los separatistas, pronto veremos a España y sus jueces sentados en banquillos de extraños tribunales internacionales sobre derechos que siempre fallan en favor de los más extraños y peculiares delincuentes o de países que estando francamente a mucha distancia de España en valores y modos democráticos, se empeñan en meter las narices en asuntos que no son de su incumbencia ya que cuentan con letrados y abogados que son verdaderos especialistas en defender a terroristas y lo más granado de las peores clases políticas escarbando entre los más profundos resquicios de determinadas leyes caducas, poco o nada entendibles ni claras o fuera de sentido[18] [19].

Estamos a la espera de que se celebren los correspondientes juicios a los diferentes activistas políticos ya encausados; posiblemente será para este otoño, eso si el gobierno actual, siguiendo una incomprensible pero recalcitrante manía socialista de romper todo lo que funciona o ya está consensuado con las fuerzas políticas más importantes, no mete sus narices ―a través de la Fiscalía General del Estado― y hace que de nuevo “las togas de los letrados se manchen con el polvo de los caminos” en aras de contentar a los separatistas e independentistas en busca de arrimarlos a ese bálsamo que según, Sánchez, lo cura todo; la nación de naciones o una España federal asimétrica. Lo veremos en breve.

En clave política interna, no hemos estado menos sorprendentes. Sobre la base de las erráticas políticas de Rajoy sobre el tema catalán, su enorme confusión, el grave error al no saber ver las verdaderas intenciones de Sánchez al “apoyar” al gobierno en la conducción de dicha crisis y un comentario, fuera de contexto, inoportuno y de muy poca apariencia legal de un juez de clara y muy conocida tendencia progresista, incluido en una sentencia, aún no firme, sobre determinadas financiaciones ilegales del PP en unos comicios locales en dos ciudades de la Comunidad de Madrid. Sánchez se inventó una trama e irresistible angustia nacional tan apabullante y falsa que ni siquiera él ni sus más próximos allegados y colaboradores creyeron en ella. Dispararon sin prepararse, sin apuntar y con los ojos cerrados pero dieron en el blanco.

A principios de junio hemos vivido uno de los procesos que, aunque legales, nadie debe recurrir a ellos por el peso de la carga que los compromisos contraídos con los que te apoyan en dicha aventura suponen para tu propio partido muy democrático y fundamentalmente para el resto de España[20].

Cuando Rajoy se encontraba feliz y contento de haber aprobado los presupuestos generales para 2018 y se aprestaba a hacerlo con los del 2019, tras el “apoyo” tremendamente interesado y al más puro estilo de Judas Iscariote por parte del PNV y a pesar de que la incómoda mosca borriquera llamada Rivera seguía tratando de molestar e incluso provocar una grave hinchazón con sus picaduras sobre la corrupción; aparece Sánchez con muy vanos argumentos en los que basar su moción de censura “constructiva”. Sin plan, ni programa ni presupuesto y solo con la intención de hacerse con el sillón de la Moncloa al precio que sea[21] y mintiendo sobre el periodo de efectividad de su gobierno, escondió sus verdaderas intenciones que eran, como buen amante de ello,  gozar de todos los lujos, privilegios y mamandurrias que pueda sacar al cargo y aprovecharlo para, de paso, colocar a todos sus amiguetes, familiares y allegados.

Aquí estamos con un gobierno que vive de golpes de efecto y al que a pesar de haberse formado a toda prisa, sin formación previa y por aluvión, algunos se apresuraron a calificar de “estrella”; aunque yo no veo que luzcan otras cosas más que sus muchos errores, declaraciones contrapuestas y muchas precipitaciones. Actuaciones estas que, algunas serán pronto borradas de la memoria de los españoles por inapropiadas o claramente fruto de un calentón político de personas precipitadas e inexpertas; pero, otras como el tema de la guerra sin cuartel al Diésel, sin fijar alternativas, plazos, compensaciones y salidas, pueden, nada más llegue el otoño, provocar un desplome gravísimo en la industria directa o indirecta del automóvil española —uno de los grandes pilares de nuestro PIB— y del comercio interno y externo del ramo; amén de dejar a una inmensa de españoles con cara de bobo, si se me permite dicha expresión, tras haber sido dirigidos durante muchos años a la compra de un producto subvencionado y por ello más barato, que ahora, en breve será combatido hasta erradicarlo.

Otros aspectos importantes para la vida social española como la reforma laboral, el mantenimiento del sistema de pensiones, la reforma y modernización de la educación, el tema salarial, las coberturas reales de la seguridad social y el sistema de financiación regional entre otros, ya han quedado aparcados para otra legislatura por entender el gobierno, que a pesar de estar dispuesto a permanecer —contra viento y marea y con tan poco escaños propios reales— hasta agotar la legislatura, no tienen el suficiente tiempo para llevarlos a cabo. Es por esto por lo que yo no veo donde está la tan cacareada estrella.

Aparte del tema financiero, la educación y las pensiones, hay dos temas muy preocupantes que también son fruto de la improvisación y especial forma de aparentar de nuestro flamante presidente, el tema de la inmigración y, de nuevo, las relaciones con Cataluña. En ambos temas el gobierno con su presidente a la cabeza se han lanzado a la piscina sin comprobar antes si existe agua y cuál es el calado de esta en el caso de que hubiese algo de ella.

Mucho me temo que las innecesarias precipitaciones en ambas, solo serán motivo de problemas para el gobierno, para España y los españoles. Son temas muy importantes y graves como para ser tomados a la ligera. No se puede pretender que con llegar con cara de listo y de un plumazo, aunque con aparente buena voluntad, tratar de arreglar grandes y graves problemas muy enraizados y atorados en el tiempo y las costumbres. Ninguno de ellos se acaba con soluciones de aliño pasajero o provisionales. Tampoco se pueden afrontar de forma unilateral, contando con tan pocos escaños y con los “variables e interesados apoyos” de aquellos que solo sueñan con partir España.

Para cercarse a la solución de estos últimos grandes temas, hay que llegar a grandes consensos con políticas de Estado para asegurar una continuidad. Sería increíble que Sánchez pensara que él, los independentistas, los populistas, los separatistas y los filoterroristas son los que tienen la llave del futuro, el progreso y la paz social en el conjunto de España. Si, a pesar de todo ello, lo consiguiera; yo estaría dispuesto a creer en todo tipo de milagros.

Ha pasado un año solo de aquellos primeros importantes hechos en Cataluña. A pesar de tantos intentos para formar gobiernos democráticos, no se ha resuelto nada, ni veo que esté algo en vías de solución. Pero sí  veo algunas cosas muy alarmantes; las propias víctimas acaban de declarar estar cansadas, abochornadas y dejadas de lado por los políticos y sus intereses; a SM el Rey se le sigue, incluso hoy mismo, ultrajando en Cataluña y tiene cada vez más y mayores dificultades para aparecer por aquellas tierras en el ejercicio de sus funciones; es más, cuando lo hace o se le esconde en propiedades privadas —aunque sea para actos oficiales— o en segundas filas y solo le recibe el Delegado del gobierno para que no cobre el protagonismo que se merece y los políticos separatistas o contrarios a ello aprovechan estos actos —que tanto les cuesta consensuar— para azuzar a sus masas tal y como se ha visto hoy el Barcelona[22]. Pero, lo que si tengo claro es que se han sucedido demasiadas cosas en todos los planos políticos, judiciales, policiales y sociales nacionales y extranjeros; tantas que me parece haber sido de varios lustros el periodo de tiempo transcurrido. Será porque todo esto es muy cansino; porque casi nada de ello nos parece bien o porque es siempre más de lo mismo. El tiempo, a pesar de que corre y mucho; de un año a esta parte y en lo referente a Cataluña, no lo hace tanto.

NOTA del Autor

En cualquier caso, dado el número de políticos implicados y la complejidad del caso y por si alguien tiene interés particular en obtener más detalles de alguno de ellos, adjunto un link muy esclarecedor persona a persona de todos los implicados en este proceso en su día y la situación judicial en la que algunos de ellos se encuentra actualmente[23]

* Coronel del ET (retirado)

Artículo publicado en https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/hace-tan-solo-un-ano

Referencias:

[1] F. Javier Blasco. “Aciertos y errores frente a los últimos atentados en España”. 22/08/2017, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/acierto-y-errores-frente-a-los-ultimos-atentados-en-espana>.

[2] Por cierto, punto clave y fundamental en el desarrollo de los hechos, ya que la explosión accidental de lo almacenado en dicho lugar, no sólo precipitó los actos del día siguiente en otro atentado de menor intensidad, sino que constituyó el primer error grave policial, ya que los mossos no le dieron importancia, rechazaron las dudas de la juez de guardia y evitaron que las avezadas narices de la Guardia Civil se dieran cuenta de que aquello no era una “casual explosión de gas en un centro de venta de drogas”. Se perdieron 17 horas decisivas para haber realizado cualquier tipo de acción preventiva y se pudieron haber evitado los atentados acaecidos.

[3] F. Javier Blasco. “Los atentados en Cataluña, sus mentiras, falacias y desviaciones”. 28/08/2017, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/los-atentados-en-cataluna-sus-mentiras-falacias-y-desviaciones>.

[4] F. Javier Blasco. “¿Dónde estamos?”. Septiembre de 2017, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/-donde-estamos>.

[5] “El Congreso rechaza el plan Ibarretxe por 313 votos en contra”. 20 Minutos, 02/02/2005, <https://www.20minutos.es/noticia/2637/0/ibarretxe/plan/soberanista/>.

[6] Sitio web del Tribunal de Cuentas, Funciones de Fiscalización y Enjuiciamiento, <http://www.tcu.es/tribunal-de-cuentas/es/la-institucion/regimen-juridico-y-economico/funciones/>.

[7] F. Javier Blasco. “Decisión para resolver”. 02/10/2017, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/decision-para-resolver>.

[8] Famosa fue la expresión de Rivera, días previos, sobre el Art. 155 de la Constitución; alegando que era lo mismo que “intentar matar moscas a cañonazos”. Poco después, parecía que él era el inventor y único defensor de la aplicación del sistema.

[9] F. Javier Blasco. “Lecciones aprendidas del 1-O”. 08/10/2017. <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/lecciones-aprendidas-del-1-O>.

[10] Llegado a este punto y a la vista de actuaciones, declaraciones, nombramientos y ascensos fulgurante, destituciones fulminantes y otros tejemanejes políticos y sociales realizados en España en los últimos tres meses, no me atrevo a asegurar ni a descartar absolutamente nada de nada.

[11] “Texto íntegro del discurso del Rey a la nación sobre la situación en Cataluña”. EFE (Madrid), 03/10/2017, <https://www.efe.com/efe/espana/portada/texto-integro-del-discurso-rey-a-la-nacion-sobre-situacion-en-cataluna/10010-3398111#>.

[12] Miquel Noguer, Camilo S. Baquero. “Puigdemont prolonga la tensión con una secesión en diferido”. El País, 11/10/2017, <https://elpais.com/ccaa/2017/10/10/catalunya/1507624143_410500.html>.

[13] Àngels Piñol. “Masiva manifestación en Barcelona a favor de la Constitución y la unidad de España”. El País, 09/10/2017, <https://elpais.com/ccaa/2017/10/08/catalunya/1507444172_851999.html>.

[14] F. Javier Blasco. “Las dos Españas”. 22/10/2017, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/las-dos-espanas>.

[15] Muchos pensábamos y más tarde se demostró, no era el plazo mejor para realizar un nuevo proceso electoral con todo el caldero en plena ebullición, el fuego instalado en las calles y los odios a flor de piel.

[16] “El referéndum ilegal provocó la espantada de 30.000 millones de Cataluña: el 16% de sus depósitos”. Okdiario, 15/08/2018, <https://okdiario.com/economia/2018/08/15/proces-provoco-espantada-cataluna-del-16-sus-depositos-casi-30-000-millones-2989955?utm_source=onesignal&utm_medium=notificacion>.

[17] Carlos Garcés, Virginia Hernández, Carol Álvarez. “Resultados de las elecciones catalanas en directo: Ciudadanos gana en votos y escaños; los independentistas suman mayoría absoluta”. El Mundo, 22/12/2017, <http://www.elmundo.es/cataluna/2017/12/21/5a3c30c2ca474108458b4604.html>.

[18] “Llarena pide el amparo al CGPJ por el “fraudulento ataque” contra él en Bélgica”. MSN, 15/08/2018, <https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/llarena-pide-el-amparo-al-cgpj-por-el-“fraudulento-ataque”-contra-él-en-bélgica/ar-BBLY1co?ocid=spartandhp>.

[19] “El CGPJ ampara al juez Llarena ante el ‘ataque planificado’ a su independencia”. El Independiente, 16/08/2018, <https://www.elindependiente.com/politica/2018/08/16/cgpj-ampara-juez-llarena-ante-ataque-planificado-independencia/?utm_campaign=not&utm_source=not_web&utm_medium=navegador>.

[20] <https://www.elconfidencial.com/espana/2018-05-28/mesa-congreso-luz-verde-mocion-ana-pastor-rajoy_1570042/>.

[21] F. Javier Blasco. Quo vadis España. 28/05/2018, <https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/quo-vadis-espana>.

[22] Almudena Martínez-Fornés, Anna Cabeza, Jesús Hierro. “El Rey, a las víctimas del 17-A: «Estamos con vosotros»”. ABC (Casa Real), < https://www.abc.es/espana/casa-real/abci-victimas-17-a-estamos-vosotros-201808171134_noticia.html >.

[23] “Desafío independentista”. El País. <https://elpais.com/especiales/2017/referendum-independencia-cataluna/>.