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LA REUNIÓN DE INFORMACIÓN EN INTELIGENCIA

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

La buena inteligencia es el preludio de la victoria.

Sun Zi

 

La inteligencia se vale de diversas técnicas y herramientas para la reunión de información. Puede clasificarse a partir de las fuentes o de los medios de obtención.

A partir de las fuentes de información pueden clasificarse en públicas o abiertas y cerradas. Las públicas o abiertas, también conocidas con la sigla OSINT ―por su nombre en inglés Open Source Information Intelligence― son las que se obtienen a partir de los medios de comunicación social como diarios, revistas, libros y otro tipo de publicaciones, televisión, radio, Internet, medios alternativos de comunicación, estadísticas, etc., así como a partir de la concurrencia a congresos y seminarios académicos.

Las fuentes abiertas “están ahí”, son de fácil acceso, están al alcance de cualquier ciudadano pero pueden proporcionar indicios que lleven a la profundización de una determinada información por medios propios de la inteligencia, a la confección de un requerimiento a otros organismos, etc. Se estimaba que durante la época de la Guerra Fría las fuentes abiertas proporcionaban el 90% de la información que utiliza una agencia de inteligencia pero en el presente es muy probable que ese porcentaje sea aún mayor, sobre todo teniendo en cuenta el volumen de información que circula por medios impresos y electrónicos. Esta abundancia de información deriva en una mayor dificultad para procesarla y en lo que también se ha dado en llamar infoxicación.

La información abierta requiere de una cuidadosa lectura e interpretación, de una confrontación o “triangulación” con otras informaciones.

Markus Wolf, quien durante treinta y dos años se desempeñó como jefe del Ministerium für Staatssicherheit de la República Democrática de Alemania —más conocido como Stasi— se refiere a su colega Robert Korb de la siguiente manera:

Era un analista brillante, que me enseñó a considerar con escepticismo los informes provenientes del trabajo de campo, y así pronto llegamos a la conclusión de que una lectura cuidadosa de la prensa a menudo ofrecía resultados muy superiores a los informes secretos de los agentes, y de que nuestros propios analistas debían extraer conclusiones independientes de distintas fuentes, con el fin de evaluar el material de inteligencia en bruto. He continuado adhiriéndome a este concepto desde entonces.[1]

En este sentido, también es oportuno citar a Raúl Sohr:

Aunque cueste creerlo, 90 por ciento de la información que nutre a los servicios proviene de fuentes abiertas: documentos de gobierno, balances de empresa, organizaciones políticas, estudios académicos, compendios estadísticos y, por supuesto, la prensa. Cada día se acumulan cientos de toneladas, por cuantificar de alguna forma, de antecedentes e informes. ¿Cuáles son los relevantes y cuáles no? He aquí el dilema. Todo depende de lo que se busca y de la evaluación de las fuentes.[2]

En contraposición a la abierta, la información cerrada obedece —en general— a la forma de obtención que se realiza a través de medios humanos o de medios técnicos.

Estos medios de obtención se agrupan en lo que se denominan disciplinas de la inteligencia conocidas en inglés como intelligence collection disciplines. Esto permite entonces, hablar de otro tipo de clasificación que distingue entre medios humanos o medios técnicos.

La forma “tradicional” de obtención de información, la más antigua, es la que se produce a través de medios humanos y aquí vale mencionar las fuentes históricas de la Biblia y del Arte de la guerra de Sun Zi[3] —más conocido como Sun Tzu—, textos que nos brindan claros ejemplos de la obtención de información por esos medios ―espionaje― en la antigüedad.

A esta fuente se la conoce como inteligencia humana y se la denomina por su sigla en inglés: HUMINT (Human Intelligence). Se encuadran dentro de esta forma la fuente primaria de la actividad de inteligencia, es decir el espionaje que abarca el reconocimiento directo, la observación, la utilización de informantes, las operaciones basadas en la actividad de dobles agentes, operaciones realizadas con cobertura y el análisis de la información obtenida tanto por medios humanos como técnicos.

De esa manera se puede obtener documentación, información que puede aportar pruebas de actividades de sabotaje, de insurgencia, de terrorismo o, incluso, poner en evidencia las fortalezas y/o vulnerabilidades de un Estado o de una empresa o de una persona.

La inteligencia humana si bien supera en muchos aspectos a la inteligencia obtenida por medios técnicos presenta algunas limitaciones derivadas de los tiempos de obtención, de verificación y de análisis. Del mismo modo, por tratarse de información humana entra en juego la subjetividad, lo cual lleva a los diferentes grados de confiabilidad que se le puede otorgar.

Cuando se utilizan medios técnicos se la puede agrupar en TECHINT, inteligencia tecnológica, la cual puede agrupar, de un modo sintético, a la IMINT, inteligencia de imágenes, la SIGINT, inteligencia de señales (comunicaciones, electrónica y telemetría), a la RADINT, inteligencia de radar (proporciona señales enviadas o recibidas por radar) y a la MASINT, inteligencia obtenida del análisis cualitativo y cuantitativo de datos y parámetros de medida (mediciones e identificaciones).

Dentro de esta clasificación, a su vez, cada grupo cuenta con otras técnicas que no ameritan ser mencionadas a los efectos de esta investigación.

Las ventajas de la información obtenida por medios técnicos residen en su rapidez y en su confiabilidad pero siempre está supeditada a una interpretación humana.

En numerosos casos actúa como una información complementaria a la obtenida a través de medios humanos.

Sin embargo, toda esta “aparatología” tan eficiente puesta al servicio de la inteligencia requiere recordar ciertos principios básicos:

    • la tecnología por sí sola no elabora conocimiento;
    • el análisis humano, aun hoy, sigue siendo el principal elemento en la producción de inteligencia;
    • el análisis humano posee una flexibilidad en los procesos de la que carecen los medios técnicos.

Debe tenerse presente que desde los orígenes de la inteligencia los avances técnicos la han ido acompañando y, en las últimas décadas, la tecnología ha sido de una gran utilidad, al punto que les ha permitido a determinadas agencias una vigilancia omnipresente, una vigilancia masiva.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Markus Wolf. El hombre sin rostro. La autobiografía del gran maestro del espionaje comunista. Buenos Aires: Javier Vergara, 1997, p. 65.

[2] Raúl Sohr. Claves para entender la guerra. Barcelona: Mondadori, 2003, p. 218.

[3] Zi corresponde a una fórmula de respeto o título de nobleza para algunas personas distinguidas y no es un nombre propio. Tal es el caso, también, de Kong Fu Zi, es decir, Confucio.

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ISRAEL. EL DEBATE POLÍTICO DESENCADENA UNA GUERRA SECRETA ENTRE LOS APARATOS DE INTELIGENCIA.

Giancarlo Elia Valori*

Desde el nacimiento del Estado de Israel en 1948, la joven democracia, importada por la fuerza de las armas en lo que Lord Balfour llamaba en 1917 el “hogar judío” en Palestina, se ha distinguido por ser, a pesar de su precaria seguridad regional, permanentemente atravesada por un animado, acalorado y controvertido debate político.

El antiguo Partido Socialista Mapam de David Ben Gurion, el primer Jefe de Estado de Israel, ha chocado desde su fundación con el alma político-religiosa del judaísmo fundamentalista, el del “Hasidim” que incluso negó que se estableciera un estado de Israel, sin esperar la “venida del Mesías”.

A lo largo de las décadas, el alma socialista de los fundadores del Estado se ha ido desvaneciendo gradualmente y hoy dos formaciones están en el poder, una derecha y otra en el centro, respectivamente el Likud y el Partido Azul y Blanco, encabezado por dos personalidades destacadas: el Likud encabezado por el líder histórico Benjamín Netanyahu y el Partido Azul y Blanco encabezado por el ex Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Benny Gantz.

Los dos han estado en el gobierno juntos desde marzo del año pasado, pero su convivencia en el gobierno de coalición claramente ha resultado más difícil de lo esperado, hasta el punto de que el 22 de diciembre del año pasado se declaró la crisis del gobierno, la Knesset (el Parlamento de Israel) se disolvió y menos de un año después de las elecciones se convocó una nueva elección prevista para el próximo mes de marzo.

Netanyahu se enfrenta a una investigación de corrupción y siempre ha mantenido que es víctima de un poder judicial politizado y ha argumentado que su partido “Likud” no quiere elecciones: siempre hemos votado en contra de estas elecciones. Desafortunadamente, Benny Ganz renegó de los acuerdos.

Ganz, por su parte, respondió que las afirmaciones del Primer Ministro eran “mentiras” y que su colega de gobierno estaba apuntando a elecciones anticipadas “para evitar ser juzgado”.

Posiciones duras e irreconciliables que, en un país pequeño como Israel en el que la política, las instituciones y las sociedades están fuertemente integradas, han tenido consecuencias directas incluso dentro de la poderosa comunidad de Inteligencia que está tan intrínsecamente vinculada a otras instituciones, que se ve inmediatamente afectada por los ecos del debate político.

La Comunidad de Inteligencia de Israel se basa en tres pilares de eficacia probada y reconocida: el Mossad, el Servicio que opera en el extranjero con tareas de espionaje y lucha contra el terrorismo a través de la frontera; Shin Bet, el Servicio de Seguridad Interna responsable de la contrainteligencia y la lucha antiterrorista dentro de las fronteras, y Aman, el Servicio de Inteligencia Militar.

La división simple y pragmática de tareas asigna funciones geográficamente distribuidas a los dos servicios “civiles”, mientras que Aman realiza no sólo tareas específicas de inteligencia militar sino, en estrecha coordinación con los dos servicios civiles, tiene habilidades de análisis estratégico.

En otras palabras, el Mossad y el Shin Bet no tienen sus propios departamentos de análisis y confían, para esta función, en los colegas de Aman, que luego son responsables de proporcionar al gobierno marcadores fiables sobre todos los asuntos de importancia estratégica.

Para entender cómo ha funcionado el sistema a lo largo de los años, hay que volver a la Guerra de Yon Kippur de 1973, cuando a principios de octubre Israel fue atacado simultáneamente y repentinamente por Egipto y Siria y durante unos diez días se encontró comprometido antes de lograr éxito en el conflicto.

En aquellos días, todos los observadores, tanto en el país como en el extranjero, se preguntaban por qué los renombrados servicios israelíes no habían anticipado las medidas del enemigo, al tiempo que tenían extensas y profundas redes de información en el campo contrario.

La respuesta vino del comité de investigación “Agranat”, encargado por la entonces jefa de Estado Golda Meir, quien se enteró de que la información sobre los preparativos egipcios y sirios había sido recopilada, pero que éstos no eran suficientes, según los analistas de Aman, para declarar la alerta general y advertir al gobierno del peligro inminente del peligro inminente.

El fiasco le costó al director de servicio militar su puesto.

Desde entonces, el vínculo y la cooperación entre los tres servicios se ha vuelto cada vez más eficiente, con excelentes resultados en términos de coordinación entre inteligencia, poder ejecutivo y capacidad de Israel para responder eficazmente a las amenazas nacionales o extranjeras. Todo esto hasta la fecha.

De hecho, en las últimas semanas, las noticias de fuentes israelíes cualificadas de que los Servicios del Estado de Israel han participado —en una cuestión estratégica de vital importancia como Irán— en el debate que divide a Benjamín Netanyahu y Benny Ganz no sólo sobre las decisiones que deben tomarse en el ámbito económico y de la salud, sino también sobre la actitud que debe seguirse hacia la política nuclear de Teherán y los intereses iraníes en el Medio Oriente en general y en El Líbano y Siria en particular.

Mientras, tanto el Mossad como el Aman están esperando ver cuáles serán los primeros movimientos de la nueva administración Biden sobre el programa nuclear de Irán, el jefe del Departamento de Análisis de Inteligencia Militar, Dror Shalom, con el apoyo de su jefe Tamir Hayman —muy cercano a Benny Ganz— ha señalado al gobierno la conveniencia de una actitud “más suave” hacia Teherán incluso sugiriendo la participación directa de Israel junto a los Estados Unidos en la posible reanudación de las negociaciones con los iraníes sobre la limitación de las ambiciones nucleares del régimen ayatolá.

Benny Ganz, que fue jefe de gabinete hasta 2015, mantuvo una estrecha relación con Aman y todo el establecimiento militar y promovió, incluso durante la campaña electoral, una actitud más moderada hacia Irán.

El movimiento de Aman ha irritado profundamente el liderazgo del Mossad, que, en línea con la posición de Netanyahu, quiere mantener una línea dura sobre Irán, que todavía se considera una amenaza estratégica para el Estado de Israel.

Como para responder a los movimientos de su oponente político, Netanyahu extendió hasta el próximo mes de junio la posición de jefe del Mossad de Yossi Cohen, un jefe del Servicio que planeó y organizó la campaña de asesinatos contra científicos iraníes involucrados en la investigación atómica (el 27 de noviembre fue eliminado en las afueras de Teherán Moshen Fakrizadeh, jefe del programa nuclear).

Yossi Cohen será reemplazado al frente del Servicio por otro leal de Netanyahu, el actual jefe del departamento de operaciones del Mossad, actualmente conocido sólo como “Mr.D”, quien se cree que continúa siguiendo los pasos de su predecesor en su estrategia de feroz oposición a la nuclear de Irán, también a pesar de la posible actitud moderada futura del nuevo presidente estadounidense Joseph Biden.

Entonces, mientras el servicio de inteligencia militar que monopoliza el análisis estratégico de toda la comunidad de inteligencia israelí toma el terreno en apoyo de las tesis de política exterior del candidato centrista en las próximas elecciones, Benny Ganz, el Mossad se alía decisivamente con su oponente, el actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu, partidario de una actitud cada vez más dura hacia el sueño nuclear de Teherán y sus objetivos expansionistas en Siria, El Líbano e Irak.

Por lo tanto, el Mossad sigue planeando futuras eliminaciones de científicos iraníes y proporcionando a las Fuerzas Armadas datos precisos sobre las posiciones iraníes, en Siria y en los objetivos a atacar. En diciembre, el Jefe del Estado Mayor del Tsahal (las Fuerzas Armadas de Israel), Avin Kochavi, declaró que, gracias a los bombardeos aéreos, la presencia militar de Irán ha disminuido progresivamente.

Aman “prefiere” continuar con su “Unidad 8200” de ciberataques contra Teherán, en la línea del éxito del ciberataque contra el sistema de control de centrifugadora nuclear de Irán, obtenido hace años con la inoculación del virus “Stuxnet” en el sistema.

Una paradoja totalmente israelí: civiles agresivos y militares moderados.

Sin embargo, es lamentable que esta paradoja no sea parte de una dialéctica política reservada, sino que incluso haya entrado en la campaña electoral por arrogancia.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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LA INTELIGENCIA, LA SEGUNDA PROFESIÓN MÁS ANTIGUA DEL MUNDO

Marcelo Javier de los Reyes*

Josué 2:1-7. Rajab cubriendo a los espías. Fuente: Evangelizadoras de los apóstoles.

En mis clases de Inteligencia siempre hice una primera clase referida a los orígenes de esta profesión que, como muchos sabrán es la segunda más antigua de la humanidad. Creo que no cabe mencionar la primera, porque la conocen, y si no agudicen su imaginación.

En textos tan antiguos como la Biblia o El Arte de la Guerra de Sun Zi se hace referencias a los espías. Entre los libros de la Biblia pueden mencionarse el del Génesis, el de Josué y el de Números 13:1-2. Precisamente, en el libro de Josué 2:1-7 es cuando se cruzan las dos profesiones más antiguas: el espionaje y la prostitución. Claro, por esa época no se usaba el término “inteligencia”, actividad que tiene su origen en la que llevaban a cabo los espías.

Ambas profesiones, o más específicamente la Inteligencia y el sexo, se cruzaron a lo largo de la historia y, quizás, se sigan cruzando…

El primer caso, en la Biblia

La labor de los espías —la cual es sólo una parte de la actividad de inteligencia—, es decir la observación, está considerada como la segunda profesión más vieja del mundo. Como todos sabemos la prostitución es la que se considera más antigua.

En la Biblia, en el libro de Josué 2:1-7, dice:

Josué, hijo de Nun, mandó en secreto a dos espías desde Setim, diciéndoles: “Id a explorar la tierra y Jericó”. Ellos fueron y entraron en la casa de una mujer prostituta que se llamaba Rajab, y pasaron la noche allí. Entonces avisaron al rey de Jericó, diciendo: “Unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para explorar la tierra”. Entonces el rey de Jericó mandó decir a Rajab: “Saca a los hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa, porque han venido para explorar todo el país. Pero la mujer, que había tomado a los dos hombres y los había escondido, dijo: “Es verdad que vinieron a mí unos hombres, pero yo no sabía de dónde eran. Cuando iba a ser cerrada la puerta de la ciudad, siendo ya oscuro, esos hombres salieron y no sé a dónde se han ido. Perseguidlos aprisa y los alcanzaréis”. Pero ella los había hecho subir a la azotea y los había escondido entre unos manojos de lino que tenía ordenados sobre la azotea. Entonces los hombres los persiguieron por el camino del Jordán, hasta los vados. Y después que salieron los que los perseguían, cerraron las puertas de la ciudad.[1]

Este relato bíblico continúa pero solemos recurrir a esta parte al introducirnos en las clases de Inteligencia ya que es interesante por las siguientes razones:

  1. A través de él podemos apreciar como las que serían las dos más viejas profesiones se relacionan e interactúan. Por un lado, tenemos a los espías israelitas infiltrados en Jericó enviados por Josué y por el otro a Rajab, la prostituta.
  2. Se trataría de los primeros espías documentados de la Historia.
  3. Se menciona la actividad de inteligencia y la de contrainteligencia que respondía al rey de Jericó y que intentó apresar a los espías en la casa de Rajab.

La relación entre las dos profesiones más antiguas del mundo, o entre el espionaje y el sexo, se encuentra en toda la historia de la inteligencia y continúa. Los ejemplos son numerosos.

La Primera Guerra Mundial: la “Agente H21”

La Primera Guerra Mundial incrementó considerablemente las actividades de inteligencia, incluyendo el sabotaje, el espionaje, la interceptación de comunicaciones, con varios casos de codificación, interceptación y decodificación de información. Una de las más célebres fue la que puso fin a la carrera del “Agente H21” —“H” por la inicial de su coordinador, Hoffmann—, el nombre clave asignado por la inteligencia alemana a la mítica Mata Hari (“Ojo del día”), nombre real Margaretha Gertrudis Zelle, nacida en los Países Bajos[2]. Durante la Gran Guerra mantuvo relaciones íntimas con jerarcas de ambos bandos beligerantes: militares, empresarios, banqueros y políticos. Estas relaciones eran relevantes por “la información privilegiada que buscan los gobiernos enfrentados en el conflicto. Por este motivo su persona atrae la atención de varios servicios secretos”[3].

Mata Hari (“Ojo del día”). Nombre real: Margaretha Gertrudis Zelle.

En 1915, cuando residía en los Países Bajos fue reclutada por Karl Cramer, un conocido suyo que trabajaba en el consulado alemán, quien le ofreció la posibilidad de viajar a París para adquirir ciertos conocimientos de inteligencia[4]. Los franceses observaron sospechosamente esas relaciones. Fue entonces cuando se le asignó la denominación “Agente H21”. En París obtuvo información sobre una ofensiva que los franceses llevarían a cabo en la semana siguiente y se la transmitió a los alemanes. Viajó a Frankfurt para recibir un mayor entrenamiento por parte de Elsbeth Schragmüller, la espía “Fräulein Doktor”[5], quien se instaló en Bruselas y se dedicó a la interceptación de correspondencia tras la ocupación alemana.

Cabe aquí destacar que Schragmüller —conocida por los franceses como “Mademoiselle Docteur”— fue la primera mujer que dirigió el Departamento Alemán de Espionaje contra Francia y la primera que dotó a esos servicios secretos de una mejor conexión y organización[6].

Instalada nuevamente en Francia, Mata Hari fue contactada por el capitán Georges Ladoux con la intención de reclutarla para la contrainteligencia francesa, convirtiéndose en doble agente. Entre sus “objetivos” se encontraban el gobernador militar de la Bélgica ocupada y el hijo del káiser.

En Madrid intimó con el agregado militar de la embajada de Alemania, Arnold Kalle, quien le proporcionó información falsa acerca de un submarino que desembarcaría en Marruecos, mensaje que Mata Hari entregó a los franceses. Cayó en la trampa. El servicio alemán envió un cable a Berlín, utilizando un código que los franceses habían logrado decodificar: “Agente H21 acaba de llegar tras enrolarse en el servicio francés. Pide instrucciones y dinero”. Desde Berlín respondieron que dejaban US$ 5.000 en el banco Comptoir National d’Escompte, en París, mensaje que fue interceptado por el servicio francés. Fue capturada, sentenciada y ejecutada en el castillo de Vincennes.

Un famoso caso de la Guerra Fría

Otro caso muy famoso en el que se mezcló el sexo y el espionaje fue el “caso Profumo”, que toma su nombre del Secretario de Guerra del Reino Unido, John Profumo, del gobierno del primer ministro Harold McMillan. Una noche de julio de 1961 Profumo participó en una fiesta en la casa de campo de Lord Astor a la que asistieron la joven Christine Keeler —camarera nudista del club nocturno Murrays del Soho de Londres—, su compañera de trabajo Mandy Rice Davis, el osteópata Stephen Ward y el jefe del MI5 —el servicio de inteligencia británico— Roger Hollis. Profumo, quien estaba casado con la actriz Valerie Hobson, se involucró en un romance con Keeler quien, a su vez, mantenía una relación con el agregado naval soviético Eugene Ivanov, en realidad espía de la Unión Soviética. En el marco de la Guerra Fría, el involucramiento de un agente de inteligencia soviético fue lo que agravó el caso, el cual derivó en un serio escándalo que salió a la luz en 1962. La relación de la joven Keeler con Ivanov despertó las sospechas del MI5, el servicio de Inteligencia británico, por lo que estaba siendo vigilada.

Christine Keeler en 1963. Fuente: STF AP

Profumo, en principio, manifestó ante la Cámara de los Comunes que sólo eran amigos pero finalmente reconoció la verdad en el Parlamento y renunció el 5 de junio de 1963, alejándose así de la política. Poco después, a causa de este escándalo, el primer ministro, Harold McMillan, presentó su renuncia.

El doctor Stephen Ward era un importante vínculo entre las élites políticas y sociales del Reino Unido, para algunos en realidad un proxeneta porque relacionaba a hombres poderosos con jóvenes. De hecho, fue acusado de proxenetismo. Murió de una sobredosis de pastillas para dormir pocos días después que el jurado anunciara su veredicto.

El “caso Profumo” también salpicó a la corona británica, algo que no dejó pasar por alto la serie de Netflix “The Crown”. Stephen Ward también tenía sus amigos en la monarquía e integraba el selecto grupo de hombres poderosos que formaban parte del “Club de los Jueves”, en el que se llevaban a cabo fiestas clandestinas y al que asistía el príncipe Felipe de Edimburgo, el esposo de la reina Isabel II.

John Profumo, Secretario de Guerra del Reino Unido
El caso “Vanunu”

Un caso relativamente reciente es el del técnico nuclear israelí Mordechai Vanunu, judío nacido en Marruecos, quien ingresó a trabajar en 1976 en la central nuclear de Dimona, localizada en el desierto de Neguev.

En 1985 renunció a la central nuclear, que tenía una cobertura de planta textil, y se marchó de Israel. Luego de viajar a Nepal se estableció en Sydney, Australia, ciudad en la que se convirtió al anglicanismo. Allí entró en contacto con un grupo antinuclear y entró en contacto con un periodista que lo incentivó a divulgar su información sobre el plan nuclear israelí. Vanunu se había ido al exilio llevando unas fotos que había tomado de la planta de Dimona.

En septiembre de 1986 Vanunu le reveló al The Sunday Times que su país estaba en capacidad de producir armas nucleares. Esa publicación fue la primera en revelar los secretos nucleares de Israel al mundo después de que el periódico publicara filtraciones proporcionadas por el técnico israelí.

Establecido en Londres, fue cautivado por una joven israelí. En realidad se trataba de una joven judía estadounidense, Cheryl ben Tov, quien se había ido a vivir a un kibbutz y que había contraído matrimonio con un analista del Aman —el servicio de inteligencia militar de Israel—. La joven fue destinada a conocerlo en Londres, cautivarlo e invitarlo a viajar con ella a Roma donde supuestamente vivía su hermana. Allí los agentes del Mossad lo secuestraron, lo drogaron y lo enviaron a Israel por mar en un carguero.

El 5 de octubre de 1986, el diario británico The Sunday Times reveló los secretos del arsenal nuclear de Israel.

Mordejai Vanunu fue condenado a 18 años de cárcel por “espionaje al Estado” y “traición” y sometido a un aislamiento e incomunicación total durante once años. Fue liberado en 2004 pero sometido a restricciones y vuelto a detener esporádicamente.

En 2010 Mordechai Vanunu, sentado entre dos guardias de la prisión, a la espera de comparecer ante el tribunal acusado de violar las condiciones de su liberación de 2004. Foto: Dan Balilty / AP.
El mentor de los “Romeos”

El jefe del servicio exterior del Ministerio de Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit), más conocido como Stasi, el servicio de inteligencia de la República Democrática Alemana, Markus Wolf, da cuenta en su libro autobiográfico El hombre sin rostro del uso de los “Romeos”, es decir agentes destinados a “conquistar el corazón de las mujeres con el fin de llegar a los secretos estatales y políticos a los cuales sus ocasionales compañeras tenían acceso”[7].

Markus Wolf y su libro “El hombre sin rostro. La autobiografía del gran maestro del espionaje comunista”.

El propio Wolf afirma que él no inventó “el vínculo entre el idilio y el espionaje” sino que se remonta a tiempos inmemoriales y que los servicios de seguridad lo utilizaron “para acercarse a las figuras interesantes”. En su capítulo ocho, titulado “El espionaje por amor”, hace mención al mencionado relato bíblico de la prostituta Rajab y expresa que él no habría tenido a Mata Hari en su “nómina de pagos” ya que la consideraba “una espía lamentable”.

Vale citar un párrafo interesante de por qué formó a sus Romeos:

En este siglo, las mujeres comenzaron a ser útiles para los organismos de inteligencia en papeles que no eran los de prostituta de buen corazón y seductora. Asumieron las tareas que antes habían sido masculinas como secretarias de importantes figuras, y con el ascenso del feminismo ellas mismas se convirtieron en secretarias de Estado, consejeras de los políticos, académicas importantes y depositarias de secretos estatales. De modo que no es sorprendente que apareciese la contraparte masculina de Mata Hari, es decir, el Romeo convertido en espía.[8]

Cabe recordar que la actuación de su servicio de Inteligencia tuvo lugar en el marco de la Guerra Fría, en el marco de la confrontación ideológica que separaba a la República Democrática Alemana de la República Federal Alemana, en donde se encontraban sus principales objetivos.

Cuenta que su primer Romeo —cuyo seudónimo era Félix— comenzó a trabajar a principios de la década de 1950. Era un joven estudiante que fue instruido en los diferentes métodos para verificar si era seguido, apelando a los diferentes ángulos visuales desde los cuales es posible practicar la vigilancia y cómo evitar ciertas posiciones en una multitud. Como señala Markus Wolf, “la regla fundamental, incluso para el espía más cuidadoso, es no creer jamás que uno no está vigilado”[9].

A lo largo de varias páginas menciona operaciones llevadas a cabo por sus Romeos, los cuales llegaron a infiltrarse en la cancillería de la República Federal. En algunos casos se procuraba reclutar a la mujer que tenía acceso a la información de interés. Wolf destaca que en la década de 1950 había numerosas mujeres maduras y solitarias que esperaban con anhelo tener a un compañero a su lado y esto era debido a “la escasez de hombres típica de una posguerra”.

En otros casos, el trabajo llevaba a un enamoramiento real y cuando el agente Romeo corría riesgos a causa de la contrainteligencia de la República Federal, había que extraerlo repentinamente, destruyendo afectivamente a la mujer —quien nunca más sabría de su novio— y debiendo consolar al agente. Pero Wolf lo tenía claro, pues “si se trataba de elegir entre salvar a un agente y salvar un idilio, yo no tenía más remedio que ser cruel[10].

Gracias al trabajo de “Félix” logró acercarse a la Cancillería Federal, por entonces encabezada por Hans Josef Maria Globke (1898 – 1973), abogado que fue Subsecretario de Estado y Jefe de Gabinete de esa Cancillería alemana en Alemania Occidental del 28 de octubre de 1953 al 15 de octubre de 1963. Globke tenía un importante pasado nazi y era un íntimo confidente del canciller Conrad Adenauer, además de un acérrimo enemigo del comunismo.

La operación fue llevada por la propia astucia de “Félix” quien encontró el modo de infiltrarse en el personal de la Cancillería a partir de esperar el ómnibus en una parada cercana al edificio. Allí conoció a Norma, con la que primero estableció una amistad que luego se convirtió en romance. Pero con el tiempo “Félix” debió ser extraído de la República Federal y se debió emplear a otro agente que debió vincularse con otra mujer sugerida por el propio “Félix”. Sin entrar en detalles, la operación fue exitosa y con la información obtenida se logró llevar a cabo la campaña contra Globke, quien debió renunciar en 1963. De ese modo se pudo eliminar del gobierno a un gran antagonista de la República Democrática y se despertó en Occidente la atención acerca de un numeroso grupo de nazis que servían al gobierno de la Alemania Occidental. Sin embargo, la puja entre ambas alemanias no concluyó en la década de 1960 sino que se prolongó hasta el derrumbe del Muro de Berlín.

Policías británicos encubiertos

En 2011 salió a la luz el caso de un policía británico que trabaja encubierto infiltrándose entre sus investigados[11]. El agente de la Policía Metropolitana de Londres Mark Kennedy se hacía pasar por Mark Stone y era conocido como “Flash”.

En el año 2000 se infiltró en una organización de activistas ecológicos con el propósito de recolectar evidencia acerca de supuestas actividades ilícitas que pudieran conducir a juicio y condena de sus integrantes.

Kennedy pudo informar a sus superiores que existía un plan para que un grupo de activistas tomaran por unos días la estación de Ratcliffe-on-Soar, una generadora de energía a base de carbón en las proximidades de Nottingham, como protesta contra el calentamiento global.

En abril de 2009 se llevó a cabo una redada que terminó con el arresto de 114 personas acusadas de “conspirar para cometer allanamiento agravado de morada”. De ese modo la policía pudo actuar antes de que los activistas tomaran la mencionada estación.

La Fiscalía de la Corona (CPS) inició un proceso contra seis de los detenidos pero derogó el caso cuando tomó conocimiento que Mark Kennedy estaba dispuesto a brindar testimonio a favor de los acusados. Al parecer Kennedy, tras diez años involucrado en el movimiento verde del Reino Unido, actuaba más como un instigador de actividades ecologistas que como oficial policía inmerso en una operación.

Sin embargo, la cuestión derivó inesperadamente cuando ocho mujeres de la organización ecologista denunciaron que varios policías se habían involucrado sentimentalmente con ellas[12]. Durante más de nueve años las estuvieron engañando respecto a su identidad y, a juicio de ellas, de forma deliberada y consciente, lo que entra en contradicción con lo expresado por las autoridades policiales acerca de que sus agentes secretos no están autorizados “bajo ninguna circunstancia” a dormir con las personas a las están espiando.

El agente de la Policía Metropolitana de Londres Mark Kennedy se hacía pasar por Mark Stone.

En el caso puntual de Mark Kennedy, las denunciantes afirman que mantuvo relaciones con tres de ellas, aunque él admitió haber tenido dos amantes.

Kate Wilson había establecido lo que consideraba una relación normal de pareja con Mark Stone hasta que encontró un pasaporte en la guantera de la camioneta a nombre de Mark Kennedy y fue así que descubrieron que era un policía encubierto enviado para espiar su círculo de amigos activistas. Pero luego se supo que Kennedy tuvo varias relaciones bajo su identidad falsa.

La policía pidió disculpas y ofreció una indemnización a las mujeres denunciantes, quienes alegan que no se trata de una cuestión de dinero, sino que las situaciones que han debido vivir les han ocasionado traumas de por vida porque han vivido cuestiones íntimas y familiares y han recurrido a ellos en momentos personales muy difíciles.

 

Como puede apreciarse, desde la antigüedad el espionaje y el sexo se han involucrado y no necesariamente en cuestiones vinculadas a la prostitución. En algunos casos el amor se despertó entre el espía y su objetivo, dañando a ambos. En otros casos, obedece a una práctica “institucional” no reconocida, como en el caso de la policía británica que ahora se sabe que lleva más de cuarenta años recurriendo a la infiltración clandestina de sus agentes en grupos ecologistas y políticos. Esto pone sobre la mesa una vez más los límites éticos y legales en que deben operar los servicios de inteligencia para alcanzar sus objetivos.

A pesar de ello, esta práctica antigua sin duda no desaparecerá porque es en la intimidad donde se pueden obtener los secretos mejor guardados. 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Referencias

[1] Josué 2:1,7.

[2] Josep María Ràfols, Lluís Riera. Primera Guerra Mundial. 100 años (Vol. 8 “Leyendas y espías”). Barcelona: Luppa Solutions, 2014, p. 21 y ss.

[3] Ibíd., p. 23.

[4] Ídem.

[5] Ibíd., p. 24.

[6] Laura Bondía. “Una espía alemana contra Francia.”. En: El Reservado, 18/07/2010, <http://www.elreservado.es/news/view/246-los-lectores-opinion-portada/334-una-espia-alemana-contra-francia>, [consulta: 15/08/2014].

[7] Markus Wolf. El hombre sin rostro. Buenos Aires: Javier Vergara Editor, 1997, 388 p. Ver el capítulo 8 “El espionaje por amor”.

[8] Ibíd., p. 146.

[9] Ibíd., p. 147.

[10] Ibíd., p. 149.

[11] “El policía encubierto que se unió a sus investigados”. BBC Mundo, 11/01/2011, <https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/01/110110_reino_unido_policia_encubierto_ecologistas_wbm>, [consulta: 17/02/2013].

[12] “Ocho mujeres denuncian a cinco policías británicos por ‘infiltrarse’ en sus camas”. El Mundo, 16/12/2011, <https://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/16/internacional/1324059426.html>, [consulta: 17/02/2013].

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