Archivo de la categoría: Argentina

LOS HOMBRES QUE NOS DIERON LA PATAGONIA. Estanislao Zeballos y los derechos soberanos de la Argentina*

Marcelo Javier de los Reyes**

Introducción

Esta presentación tiene por objetivo realizar un reconocimiento no sólo a la obra de Estanislao S. Zeballos sino a los hombres que se propusieron seriamente forjar un país que ocupara un espacio de consideración en la comunidad de naciones.

Estimo que es oportuno hacer este reconocimiento en un tiempo en que la memoria de mucho de ellos —tal el caso del General Julio A. Roca y del mismo Estanislao Zeballos— es cuestionada desde ciertos sectores ideológicos y con una absoluta incomprensión de que la historia no se juzga a partir de los valores actuales sino que debemos situarnos en el contexto de la época que vamos a analizar[1].

Estanislao Zeballos

Luego de presentar los datos más relevantes de la vida de Estanislao Zeballos, procederé a hacer un recorte no sólo de su extensa obra sino también de los libros que consideré pertinente considerar a los efectos de este trabajo.

Debo aclarar, asimismo, que por cuestiones prácticas no tomaré sus obras por orden cronológico sino a partir de una consideración práctica. De tal modo que primero tomaré Viaje al país de los Araucanos (1881), luego seguiré con La conquista de las quince mil leguas (1878) y Callvucurá y la Dinastía de los Piedras (1884), sin impedimento de recurrir a uno u otro en caso en de ser necesario.

La intención de este trabajo es comprender el “problema del indio” —a sabiendas que hoy no es correcto hablar de indio— y la preocupación que ocasionaba tanto durante la colonia como a la joven república.

La situación actual, tal como nos la revela la información de los medios, nos demuestra que las diferentes campañas al desierto han dejado espacios para la discusión y que hoy, nuevamente, constituyen otro elemento más que divide a la sociedad argentina.

En principio me referiré a algunos datos biográficos para presentar a Estanislao S. Zeballos y luego tomaré, recortadamente, su obra ya mencionada.

Acerca de Estanislao Zeballos

Estanislao Severo Zeballos nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 22 de julio de 1854.

En 1866 se trasladó a Buenos Aires para cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional.

Durante la epidemia de fiebre amarilla (1870-1871) Zeballos colaboró con José C. Paz en la Comisión Popular de Salubridad, lo que lo llevó a contraer la enfermedad.

En 1872, en el marco del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, junto a un grupo de jóvenes estudiantes universitarios residentes en Buenos Aires interesados en la ciencia, fundó la Sociedad de Estímulo Científico, que luego dio origen a la Sociedad Científica Argentina[2]. Zeballos redactó los estatutos de la sociedad y a comienzos de 1876 integraría la comisión redactora de los Anales de la Sociedad Científica Argentina, con permanencia hasta la actualidad.

En forma personal y desde esa sociedad, brindó su apoyo a la expedición que realizó el Perito Francisco Pascasio Moreno (1852-1919) a los ríos Negro y Limay, cuya información fue más tarde utilizada para proponer el traslado de la frontera hasta el río Negro en su obra La conquista de quince mil leguas, publicada en 1878.

Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde tuvo una participación activa en general pero particularmente en ocasión del suicidio del estudiante Roberto Sánchez, ocurrida en diciembre de 1871. Este hecho derivó en un alzamiento generalizado del alumnado, la separación de los docentes responsables, la sanción de una reforma universitaria y, a propuesta del propio Zeballos, la fundación del primer centro estudiantil y de un órgano de prensa, ambos denominados “13 de diciembre”, la fecha en que Sánchez se había quitado la vida[3].

A los 20 años obtuvo el título de Abogado en 1874 y desde ese momento se dedicó a la docencia y, simultáneamente, trabajó como cronista en el diario La Prensa a partir de un ofrecimiento que le hizo su propietario, José C. Paz[4].

También en 1874 participó de las fuerzas mitristas, promotoras de un proceso revolucionario contra el gobierno nacional, que terminó fracasando y por lo que debió pasar un tiempo en prisión.

Para sostenerse durante su estadía en Buenos Aires, durante algún tiempo fue escribiente del naturalista alemán Germán Burmeister, Director del Museo Público. En 1875 presentó a la Sociedad Científica Argentina el proyecto de fundación del Museo de Ciencias Naturales.

Apoyó la expedición de Francisco Pascasio Moreno para explorar las cuencas de los ríos Negro y Limay. Años después recogió las informaciones obtenidas, proponiendo el traslado de la frontera Sur hasta el río Negro en su obra ‘La conquista de quince mil leguas’, publicada en 1878. Escribió el libro en pocas semanas, a pedido del General Julio A. Roca, con la finalidad de convencer a los miembros del Congreso Nacional de financiar la campaña expedicionaria al Desierto que ya estaba iniciando el entonces ministro de guerra.

En 1879 fundó el Instituto Geográfico Argentino, del que fue su primer presidente y por esa época gestionó una subvención a Florentino Ameghino para la publicación de sus estudios sobre los mamíferos fósiles.

Escribió varias obras que tratan sobre derecho: El Derecho privado humano, La legislación de emergencia, Estudio crítico de la legislación comparada; su influencia sobre la soberanía, etc. Entre 1898 y 1923 dirigió la Revista de Derecho, Historia y Letras, fundada por él.

Más de una tercera parte de su extensa obra se relaciona con temas históricos, particularmente referidos a la conquista y exploración del territorio nacional en el sur y a la historia socio-cultural.

Luego de la campaña de Roca, a fines de 1879, Zeballos viajó por el norte de la Patagonia y procedió a dejar por escrito sus observaciones en Viaje al país de los araucanos, publicado en 1881, el que sería el primer tomo de una trilogía, de la que formaría parte La Región del Trigo, del año 1883, y A través de las cabañas, de 1888. Luego escribió unas crónicas sobre los caciques Callvucurá y Painé y sobre una inexistente cacica huilliche, Relmú.

Cabe mencionar que Zeballos también se desempeñó como diputado de la Legislatura de Buenos Aires (1879) y como diputado nacional entre 1880 y 1892. Fue Ministro de Relaciones Exteriores de los presidentes Juárez Celman (1886–1890) y Carlos Pellegrini (1890-1892) y de Figueroa Alcorta (1906).

Entre 1912 y 1926 fue nuevamente electo diputado nacional.

Fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en 1918.

Por invitación del Institut of Politics de la Universidad de Harvard viajó a los Estados Unidos para participar de “Conferencias de Williamstown”, que fueron publicadas en inglés, póstumamente en 1927.

Zeballos falleció en Liverpool el 4 de octubre de 1923. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

Viaje al país de los araucanos (1881)

Si bien este libro es posterior a la campaña de Roca, es relevante para situar el origen de los araucanos.

En Viaje al país de los araucanos, cuyo título es ya de por si sugestivo, Zeballos nos habla de un país denominado Raullco por los nativos, “de co ‘agua’ y Raull ‘detenida’ ‘estancada’ lo que significa ‘región empapada’ o ‘pantanosa’. Este es el nombre con que se designa a la región sur de Chile, nombre que fue desfigurado y que dio lugar a otro más conocido por nosotros: Arauco[5]. Define a este país de la siguiente manera:

Al sur de Chile se extiende un país de topografía encantadoramente accidentada. Al Oeste el mar bate sus límites de granito, al Centro trepan a las cumbres selvas vírgenes de vegetación antártica, en que descuellan el roble, las araucarias y la hayas entrelazados sus troncos corpulentos por vigorosos parásitos , sumisos y audaces, emblema de los pequeños que medran a la sombra de los grandes; entre el mar y la selvas, llanos extensos, con los señalados en las carta con el nombre Hipinco y cerrando al este el cuadro de tantas grandezas los Andes con sus nieves permanentes: Tal es el panorama.[6]

Zeballos nos habla de que los pobladores de Arauco toman dimensión histórica ante la expedición de Pedro Valdivia, lanzada desde el Perú quien llevó a cabo las primeras fundaciones españolas en esa región pero en la que tanto él como su hueste encontraron la muerte en la batalla de Tucapel, el 26 de diciembre de 1553. Este sería el primer lanzamiento araucano contra la dominación extranjera.

Agrega Zeballos:

A los trescientos años, los araucanos continúan en armas, con virilidad asombrosa, diezmados, cubiertos sus campos innumerables cadáveres, cautivas por millares sus familias, incendiados mil veces sus aduares y abrumados por todos los recursos que el arte de la guerra ha desplegado prodigiosamente en los tiempos modernos, a los cuales oponen sus pechos indomables, las lanzas primitivas y las piedras de los Andes.

El telégrafo anuncia, en efecto, que no repuestos aun de los sangrientos combates sufridos al Oriente de los Andes, en lucha con las armas argentinas durante los años corridos de 1879 a 1881, acaban de confederarse levantándose de nuevo en pavoroso son de venganza y reconquista a los trescientos veintinueve años de su famosa victoria de Tucapel, y las ciudades chilenas de Imperial, Angol, Concepción y tantas otras, sobre cuyos muros blandieron los ejércitos de Caupolicán y de Lautaro los endebles arcos, acaban de ver por la centésima vez sus campiñas invadidas por el indómito Araucano y arrasadas entre el fragor de la muerte y el incendio.[7]

La conquista de quince mil leguas (1878)

En su libro Soy Roca, una biografía escrita en primera persona, Félix Luna le hace decir al protagonista:

El plan era también político. Para llevarlo a cabo era necesario, previamente, persuadir a la opinión pública y convencer al Congreso. Se trataba de que los legisladores sancionaran una ley autorizando la inversión necesaria para llevar la frontera hasta los ríos Negro y Neuquén, cumpliendo así la ley 215 que se había sancionado durante la presidencia de Sarmiento, en plena guerra del Paraguay, que ordenaba fijar allí la frontera. El Congreso autorizaría a disponer de los medios para llevarla a cabo si una corriente importante de opinión se manifestaba a favor de mi plan. Necesitaba un vocero, alguien que pudiera difundir mi pensamiento, y me hablaron de un joven abogado rosarino que podía escribir algo. Era el doctor Estanislao Zeballos, que a los 24 años era tan inteligente y activo como ahora. Conversamos, quedó seducido por la idea, y en un tiempo increíblemente corto redactó uno de esos libros que hacen época. Reseñaba antecedentes históricos, daba noticias geográficas y presentaba todo el asunto como una apuesta histórica a la que los argentinos no podían negarse. Su título fue todo un hallazgo, atractivo como el de una novela de aventuras: La Conquista de Quince Mil Leguas. Yo agregué una carta introductoria para dejar en claro que el libro de Zeballos no hacía otra cosa que exponer mis propias ideas y conseguí, además, hacerlo imprimir por cuenta del gobierno nacional.[8]

En 1878 fue publicada la segunda edición de la obra de Estanislao Zeballos titulada La conquista de quince mil leguas. Estudio sobre la traslación de la frontera sud de la república al Río Negro dedicado á los gefes y oficiales del ejército expedicionario, en la que se presenta al autor como “(ABOGADO), ex-director de La Prensa, fundador y ex-secretario de la Sociedad Científica Argentina, miembro de la Sociedad Geográfica Italiana, Oficial de Honor distinguido con la medalla de oro de la Academia Pico de Bolonia, miembro honorario y activo de varias sociedades nacionales”[9].

Esta obra la escribió a los 23 años y la inició dirigiéndose al Señor Ministro de Guerra y Marina general Don Julio A. Roca, quien ejerció ese cargo entre enero de 1878 y el 9 de octubre de 1879, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880), a quien sucedió en su primera presidencia en 1880.

Estanislao Zeballos le escribía, entonces, al general Roca:

Conocedor V. E. de mi consagración al estudio de la cuestión Fronteras, tuvo á bien invitarme á redactar algunos apuntes sobre los antecedentes de la ocupación del rio Negro y sobre otros datos históricos y científicos, convenientes para demostrar al país la practicabilidad de aquella empresa, y para proporcionar á los gefes y oficiales del ejército expedicionario un conocimiento sintético de la obra en que van á colaborar. V. E. me hizo ofrecer además que el Gobierno Nacional compraria la edición de mi obra en remuneración de mi trabajo.

Acepté con placer la invitación, renunciando desde luego á toda remuneración, pues me he consagrado á estos estudios, sin interés de lucrar con ellos, inspirándome en el principio de moral que encierra el siguiente pensamiento de un autor célebre: «La ociosidad pesa y atormenta; el alma es un fuego que es necesario alimentar».

Ofrezco, pues, al Gobierno la obra, de la cual puede hacer el uso que convenga á sus planes.[10]

De este libro se publicaron 500 ejemplares “por cuenta del Tesoro Nacional” para que fueran distribuidos, en parte, entre los jefes y oficiales que integrarían la expedición que llevaría la presencia nacional hasta el río Negro.

El Ministro Julio A. Roca le respondió a Zeballos ponderando su trabajo y poniendo en valor los territorios que se incorporarían por su importancia económica y como lugar de residencia de la inmigración europea que por entonces arribaba al país[11].

General Julio Argentino Roca

En la carta que le dirigió a Zeballos le expresó la necesidad de realizar “estudios hidrográficos” sobre las innumerables corrientes que se desprenden de los Andes desde San Rafael a Nahuel Huapi y se precipitan al mar por los ríos Colorado y Negro. La intención de Roca era que la producción agrícola y minera de la provincia de Mendoza fuera transportada a través del río Colorado hacia Bahía Blanca, localidad que se constituiría en un gran centro comercial y un polo de desarrollo para la región[12].

La primera edición se agotó en una semana, según expresa el autor en la “Advertencia de la segunda edición” que es a la que he tenido acceso y en la cual el autor señala que la realiza

[…] para satisfacer el interés despertado por la obra, y con el fin de llevar adelante mi propósito patriótico de prestijiar lá ocupación de la línea estratéjica del rio Negro, demostrando la practicabilidad de la operación fundado en la doble autoridad de la Historia y de la Ciencia.[13]

En esa edición reforzó la parte histórica luego de haber revisado más de mil cuatrocientos manuscritos sobre el río Negro, coleccionados y clasificados laboriosamente por el Jefe del Archivo General de la Provincia, entre los que se encontraba la correspondencia original entre el virrey Juan José Vértiz ―quien desempeñó esa función entre el 26 de junio de 1778 y el 6 de marzo de 1784― y Francisco de Biedma y Narváez o Francisco de Viedma, quien formó parte de la expedición organizada por el virrey Vértiz y dirigida por Juan de la Piedra, cuyo objetivo era la construcción de fuertes y colonias en el sector de las costas patagónicas.

En la parte histórica describe las exploraciones y ocupaciones del río Negro llevadas a cabo por los españoles, utilizando para ello los documentos del archivo general de la Provincia, como así también la expedición de 1833, ya durante el gobierno del General Juan Ramón González Balcarce (17 de diciembre de 1832 – 4 de noviembre de 1833).

Del mismo modo, en la anticipación de los temas que aborda en su obra, observo un párrafo que entiendo que es relevante para la comprensión de algunas cuestiones que aún hoy forman parte del debate:

Consecuencias diplomáticas de un error del padre Falkner sobre el rio Negro. Refutación de las interpretaciones arbitrarias, con que los diplomáticos chilenos explotan dicho error en contra de los evidentes y clarísimos derechos de la República Argentina á las tierras australes, desde el rio Negro al cabo de Hornos.[14]

Agrega en esa segunda advertencia:

Del punto de vista de la descripción del territorio, cuyo extracto he tomado del diario de Bejarano, el croquis adelanta también á todas las cartas publicadas hasta ahora, designando los principales paraderos, con sus nombres araucanos y situándolos en distancias aproximadas calculadas en leguas.

En este párrafo nótese que mantendrá los nombres “araucanos”, siendo ésta la primera vez que menciona algo relativo a ese pueblo en esta obra.

Zeballos comenta que “un crítico distinguido ha observado de paso la brevedad de las noticias etnográficas” que ha tratado en el capítulo VIII, a quien le da la razón y en seguida aclara que no era su intención “hacer un estudio de las costumbres y organización social de los indios”, sino limitarse sólo a aquellos aspectos que los ligaban con “la empresa militar” que lo ocupa. A pesar de aclarar que, paralelamente está escribiendo una “obra especial” dedicada al “primitivo hombre”, decidió tomar en cuenta esas observaciones y proceder a una ampliación de ese capítulo[15].

Para comprender la dimensión que Zeballos le da a la ocupación del territorio, vale citar el siguiente párrafo:

Entonces al canal de Suez, al ferrocarril americano interoceánico, á la perforación de las grandes montañas para dar paso á la locomotora, y á la red del telégrafo que ciñe los contornos del planeta, la República Arjentina habrá añadido como obra fecunda del progreso sur-americano, la conquista de sus quince mil leguas de lozana tierra.[16]

A su juicio, en el futuro, esta empresa “será recordada entre las grandes campañas de la civilización, que ilustran el siglo XIX”.

Zeballos percibía que el territorio por conquistar era mucho mayor que el que la Argentina ya controlaba[17]. Nos describe que en 1768, al concluir el “virreinato de Bucarelli” ―en realidad Francisco de Paula Bucarelli no fue virrey sino gobernador de Buenos Aires entre los años 1766 y 1770―, la ciudad de Buenos Aires “yacía en un rincón de las pampas, rodeada de pocos fuertes que formaban como una línea de circunvalación á menos de treinta leguas de sus arrabales”.

Es a partir del virreinato de Vértiz que se comienza a avanzar sobre la frontera sur, pues la orden era dominar el río Salado, en ese entonces en poder de los aborígenes.

El autor nos recuerda que en 1780 los indios llevaron a cabo una cruenta invasión al poblado de Luján que les demostró a los pobladores la fragilidad de la línea de frontera y de sus medios de defensa.

La corona española intentó avanzar hacia el sur y con el propósito de llegar al río Negro y de llevar a cabo estudios para fundar establecimientos en la costa patagónica, para defenderse de la política británica[18].

Zeballos menciona que, en 1774, apareció la obra histórica, descriptiva, geográfica y etnográfica del misionero jesuita Thomas Falkner, quien vivió cuarenta años en las reducciones de indios de las sierras del Volcán y del río Colorado y recorriendo los campos desde la Patagonia hasta Tucumán y el Chaco. Su obra “fue editada en inglés, con el propósito de servir á los intereses de la Corona Británica contra los de España, á cuyo servicio se hallaba Falkner”, según escribe el autor[19].

Falkner cometió el error de suponer que el río argentino Negro y el río chileno Tolten, “cuyos cursos siguen casi por la misma latitud, eran una misma corriente de agua”, lo que hubiese permitido unir el Atlántico con el Pacífico a través de los Andes[20].

Esto llevó a que en 1778 la corona española ordenase el establecimiento de fuertes y poblaciones en la costa del Río de la Plata hasta el estrecho de Magallanes, más aún en vista de las ambiciones británicas sobre la región[21]. Esta fue la empresa que debió llevar adelante, como ya mencioné, Francisco de Biedma por instrucciones de la corona impartidas al virrey Vértiz. Fue así como se procedió a la fundación de Carmen de Patagones. En esa oportunidad también el alférez de la Real Armada, Basilio Villarino, el piloto al frente de la expedición exploratoria del río Negro, sugirió “la idea de ocupar Choele-Choel y la confluencia de los rios Neuquen y Negro, arrebatando así a los salvages dos pasos indispensables, que les sirven para realizar sus saqueos en las pampas de Buenos Aires”.

A partir de la frase de Falkner en la que expresa “que el rio Negro se interna por cerca de trescientas leguas del reino de Chile” y de las instrucciones dadas por el Ministro de la corona española, Galvez, el 8 de junio de 1778 ―para establecer fuertes y poblaciones en la costa del Río de la Plata hasta el estrecho de Magallanes―, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Adolfo Ibañez Gutiérrez, en una nota del 28 de enero de 1874, pretendía que el “reino de Chile era la Patagonia”[22].

Es así como las regiones pampeana y patagónica ofrecen dos serias amenazas a la joven República Argentina: el “problema del indio” y la expansión de Chile, ambas en buena medida asociadas, habida cuenta que, por un lado, la aparición de los araucanos de este lado de la cordillera de los Andes ocurrió tanto por presiones internas de ese país y, en otras oportunidades, con la ayuda de milicianos chilenos y, por el otro, porque el robo de las miles de cabezas de ganado que llevaban a cabo los malones sobre Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Cuyo, tenía por finalidad su venta en Chile.

Zeballos nos recuerda, asimismo, la expedición de Félix de Azara y sus recomendaciones al virrey ―formuladas en Buenos Aires, el 31 de julio de 1796― que incluía el establecimiento de la línea de frontera en el río Negro.

Fuente: Alberto Rex González, Argentina Indígena. Vísperas de la conquista. 

La Junta de 1810 también manifestó su preocupación por proteger la campaña de los malones y actuó en consecuencia al despachar una expedición a Salinas al mando del Coronel Pedro Andrés García[23]. Sin embargo, le cupo al Brigadier General Juan Manuel de Rosas organizar una expedición con la intención de trasladar la frontera al río Negro. Ésta tuvo lugar en 1833 y estuvo al mando del Brigadier General Juan Facundo Quiroga, quien “no se movió de Cuyo, dejando libre el campo a Rosas”[24]. La división de la izquierda estuvo integrada por las fuerzas de Buenos Aires al mando del propio Rosas y tenía por objetivo atacar a los indios del sur de la provincia y ocupar las líneas de los ríos Colorado y Negro. La división del Centro fue constituida por tropas de Córdoba, siendo su jefe el General José Ruiz Huidobro. La división de la derecha era liderada por el Brigadier General José Félix Aldao y compuesta por fuerzas de Mendoza y San Luis.

En el detalle de esta expedición, Zeballos informa que el Coronel Martiniano Rodríguez se enfrentó a las tribus borogas que “habían sido el azote de Chile y de la República Argentina, bajo el mando del famoso Pincheira, que los capitaneaba”[25]. Agrega que mientras la expedición seguía adentrándose en el desierto, esas tribus que contaban unos 3.000 indios de lanza, se quedaron en Salinas a las órdenes de los caciques mayores, Caefuiquir, Rondeau y Melingueo.

La columna de Rosas provocó la muerte de un gran número de aborígenes y el sometimiento de una parte considerable de ellos. Zeballos dice que Rosas les demostró la superioridad de su ejército pero también influyeron los consejos del “cacique chileno Venancio Coellapan”, quien mantenía buenas relaciones con Rosas y era muy influyente en esas tribus borogas[26].

No obstante, el autor señala que la expedición de 1833 fracasó en su objetivo de avanzar las fronteras debido a la retirada de las divisiones del Centro y de la Derecha.

Entre 1863 y 1864 la opinión presionaba a los legisladores para que encontrasen una solución al problema de la frontera, por lo que el diputado Nicasio Oroño promovía establecerla en el río Negro.

En 1867 el Congreso de la Nación recibió una fuerte presión de la opinión pública para impulsar el traslado de la frontera al río Negro. Los senadores Gerónimo del Barco, Juan Llerena y Mauricio Daract presentaron un proyecto de ley que fijaba como línea de frontera el río Neuquén, desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia con el río Negro y desde allí hasta la desembocadura del Negro en el Atlántico[27]. De alguna manera la ley sancionada en 1867 era el resultado de las gestiones del diputado Nicasio Oroño.

Callvucurá y la dinastía de los Piedra (1884)

Como podrá apreciarse, ya avanzado el siglo XIX, la cuestión del indio seguía sin resolverse y eso tenía una clara explicación,

Dice Zeballos:

En 1833 cuando Rosas marchó sobre las hordas salvajes de los desiertos australes, permanecía en la comarca indígena, de La que Salinas Grande ha sido capital, una numerosa tribu de indios vorogas, originarios de la gran familia trasandina moradora al sur del rio chileno de Imperial, en las márgenes del arroyo Vorohué, vulgo Voroa.[28]

La capital de Salinas grande era Masallé y su jefe supremo era el cacique Rondeau. Las tribus voroganas vivían allí con cierta tranquilidad manteniendo relaciones comerciales con otras tribus araucanas de Chile. En 1835 recibieron emisarios que les anunciaron a los voroganos la llegada de una caravana chilena a Chilihué (“Nueva Chile”) a diez leguas de Salinas Grande. Los emisarios le anunciaron a Rondeau que iban en paz y a comerciar y que solicitaban su soberana protección en las comarcas de su mando. Rondeau “mandó chasquis para convocar a sus hermanos, caciques y capitanejos al parlamento con que resolvía recibir la caravana del Mulú Mapú o ‘País de la humedad’, como llamaban a la región meridional de la Araucanía por la abundancia de la lluvias”[29].

La comitiva que provenía de las orillas del océano Pacífico y que habían atravesado los Andes y la pampa hasta llegar a Masallé debía ser toda una fiesta de hermandad.

Los recién venidos descendieron el médano a la furia de los caballos, blandiendo sus formidables lanzas y atronando los aires con feroces alaridos. Los humildes caminantes se transformaron en sangrientos enemigos.

Rondeau, Melin, Venancio, Alun, Callvuquirque y muchos capitanes y ancianos adivinos fueron degollados, y entre el clamoreo aterrador de la horda criminal, resonó en los desiertos por primera vez el nombre del caudillo vencedor. Callvucurá será aclamado, sobre el médano ensangrentado de Masallé Cacique General del inmenso imperio de la Pampa.[30]

Este episodio ha pasado a la historia con el nombre de “Masacre de Masallé” y significó el inicio de la hegemonía de Callvucurá (Callvú, azul; curá, piedra), que se impuso por todas las tribus de la región.

Las tribus de los indios argentinos, conocidos generalmente por pampas desconfiaron de Callvucurá y se acercaron a las poblaciones cristianas en busca de protección. Tales son los casos de las tribus de los caciques Cachul y Catriel en Azul.

Callvucurá bien pronto había firmado tratados con Rosas “que lo obligaba a defender el territorio argentino contra los indios chilenos y marchaba a cortar la retirada de los invasores”[31].

A partir de 1852, una vez derrotado Rosas las tribus de Callvucurá y otras asolaron las poblaciones cristianas de la provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa fe y Cuyo. Sus tropas dominaban amplias regiones y asolaban a las ciudades, como la de Azul, la que en 1855 fue tomada por ellas, causando la muerte de 300 vecinos. El propio Coronel Bartolomé Mitre marchó a Azul para recuperar la ciudad pero debió retirarse ante el acoso de los indígenas.

Tal era la situación que provocaban los malones que en 1877 el Ministro de Guerra y Marina Adolfo Alsina propuso la construcción de una zanja perimetral y de fortines para evitar los malones y el robo del ganado. A la muerte de Alsina fue llamado a ocupar su puesto de Ministro de Guerra y Marina el General Julio Argentino Roca quien hasta el momento tenía el cargo de comandante en jefe de las fronteras del sur interior.

Roca entonces llevó a cabo su teoría expuesta en 1875 a Alsina de avanzar sobre el desierto para lo cual había solicitado un año para prepararlo y otro para lograrlo. Sin duda, la dupla Roca-Zeballos fue la que permitió que las tropas del Estado Nacional llegaran al río Negro el 25 de mayo 1879.

¿”Mapuches” o “araucanos”?

Cómo podemos apreciar, Zeballos jamás menciona a una tribu denominada “mapuche”.

Menciona a los “puelches” o “gentes del este” (al este de los Andes), los “ranculches” o gente de las totoras”, a los “picunches” o “gentes del norte” (tierras andinas y de Cuyo) los “huilliches”o “gentes del sur”, los “pehuenches” o “habitantes de los pinares” (pehuén, pinar), los “moluches” o “habitantes del oeste” pero no menciona en su obra a los “mapuches”.

Por su parte, el arqueólogo, antropólogo y médico Alberto Rex González se refiere a los “araucanos” y afirma que el área Pampa-Patagonia, en el momento de la conquista, estuvo habitada en su mayor parte por pueblos cazadores nómadas. Su delimitación “comprende el territorio desde el pie de la cordillera de los Andes hasta el litoral del río de la Plata y del océano Atlántico y desde el estrecho de Magallanes hasta el sur de San Luis y Córdoba”. Agrega que “en épocas coloniales esta área recibió el aporte de los grupos araucanos venidos desde el occidente de la cordillera de los Andes; eran nómadas ecuestres que cambiaron casi por completo la fisionomía cultural y económica de los pueblos autóctonos”[32]. De este modo, hace mención a un proceso que es denominado por los historiadores y los antropólogos como “araucanización” o “araucanización de las pampas”, tomando el concepto introducido por el etnólogo, antropólogo y americanista —español radicado en Argentina— Salvador Canals Frau (1893-1958).

De esa línea de pensamiento también participa el paleontólogo, arqueólogo, doctor en ciencias Rodolfo Casamiquela (1932-2008), autor de numerosas publicaciones sobre los orígenes del poblamiento humano en la Patagonia y quien patrocinó el reconocimiento a la etnia tehuelche como pueblo originario de la parte norte de la región. En el mismo sentido se expresa el historiador Roberto Edelmiro Porcel quien, al hablar de los mapuches lo considera un “pueblo invasor”[33]. Tampoco el propio Callvucurá mencionó el término “mapuche”.

He procurado buscar el origen del nombre “mapuche”, que se traduce por “gente de la tierra”, es decir, se trata de un concepto vago o amplio.

Se considera que fue inventado hacia fines del siglo XIX o comienzos del XX, en oportunidad de las disputas limítrofes entre Chile y Argentina y sería una “creación” que respondería a una política expansionista de Chile. No obstante, puedo afirmar que encontré el nombre de “Mapuche” como seudónimo del coronel Manuel José Olascoaga quien, en su destierro en Chile por haber apoyado la “Revuelta de los Colorados”, contra el gobierno nacional y la guerra del Paraguay (1864-1870), escribió la novela El Sargento Claro. La guerra de Chile., obra que vaticina un conflicto armado entre Argentina y Chile. Cabe agregar que luego de la campaña de 1879, la ley 1532 de 1884 creó los territorios nacionales y que el coronel Olascoaga fue nombrado gobernador del Neuquén, instalándose en Chos Malal, primera capital neuquina[34].

Fuera de este caso, antropólogos, arqueólogos e historiadores han hablado y escrito de los araucanos como los nativos del otro lado de la cordillera y del proceso de “araucanización”, es decir, del proceso de aculturación que sufrieron las poblaciones aborígenes que ocupaban el actual territorio nacional, primero impuesto a través del comercio y de las relaciones amistosas y luego a través de la guerra.

Los verdaderos pobladores de las regiones pampeana y patagónica fueron los pampas, conocidos genéricamente como tehuelches, patagones. Al norte del río Chubut se los conocía como guénaken y al sur de ese río como aóniken, incluyendo entre estos a los selknam u onas.

Reflexiones finales

En función de lo expuesto, puede considerarse la visión estratégica de militares y civiles como Roca, Zeballos, Oroño, Olascoaga y tantos otros, quienes soñaron en pacificar el territorio y expandirse hacia el sur, conforme lo consideraban las propias autoridades de la corona española ante la amenaza británica, lo que ha sido real con la ocupación de las islas Malvinas, sin olvidar las invasiones de 1806 y 1807 a Buenos Aires. Por otro lado, Roca, como Ministro de Guerra y Marina daba cumplimiento a lo que ordenaba la ley de 1867 pero que no podía llevarse a cabo debido a la simultánea guerra del Paraguay, que recién finalizó en 1870.

Cabe tener bien presente que la campaña de Roca se llevó a cabo en momentos en que se produce la guerra del Pacífico (1879-1883), que involucró a Chile contra Bolivia y Perú. Para cuando Chile decidió avanzar de manera firme hacia el sur, la Argentina ya había llevado a cabo su campaña aprovechando esa distracción.

Debido a que las fuerzas de Chile, ya en la época de Rosas, se encontraban merodeando y llevando a cabo establecimientos en la zona del estrecho de Magallanes y en territorio de Santa Cruz, a fines de 1878 se envió una expedición de la Armada Argentina a la Patagonia con el objeto de sostener los derechos de la República Argentina en esa región, en momentos en que se preveía una guerra entre ambos países.

La expedición fue encabezada por el Comodoro Luis Py y se la considera la primera operación de una división naval argentina, y a ella se debe que el 1º de diciembre fuera instituido como Día de la Flota de Mar Argentina.

De tal manera que la campaña al desierto respondió a una necesidad de poner fin al robo de ganado de las estancias argentinas —que era llevado a Chile para su venta—, al incendio de los campos, a la matanza y secuestro de ciudadanos argentinos e inmigrantes por parte de grupos indígenas que provenían del otro lado de los Andes y que paulatinamente se fueron instalando en territorio nacional, muchas veces con apoyo de las distintas facciones en pugna en Chile, es decir, tanto milicias patriotas como realistas.

De alguna manera, la campaña al sur tuvo un doble sentido: neutralizar a los aborígenes provenientes de Chile y reaccionar ante una política expansionista chilena.

Debe tenerse en cuenta que no se registra una etnia denominada “mapuche”, hasta que en 1960, en el Primer Congreso del Área Araucana Argentina se propuso que a los araucanos se los denominara “mapuches” pero que en la actualidad engloba a un sinnúmero de pueblos que sufrieron el proceso de araucanización, como los propios tehuelches. Hoy algunas comunidades se manifiestan “Tehuelche-Mapuche”, que es tan incorrecta como cuando se habla de “sirio-libanés”. Por otro lado, los tehuelches fueron prácticamente exterminados por los araucanos mediante la guerra. Muchos de los que quedan, a raíz de ese proceso de aracucanización, desconocen que en realidad son tehuelches. De tal modo que al hablar de “mapuche” se logra darle invisibilidad a los tehuelches y a otros pueblos que habitaban el actual territorio argentino.

Finalmente, a quienes consideren la “lucha pacífica del pueblo mapuche” les recomiendo que descarguen de la web, de algún sitio mapuche, el manual “Kutralwe. Herramientas para las luchas”.

* La presente exposición fue presentada en el Seminario Permanente de Historia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por el Dr. Tulio Ortíz, el día 18/10/2017.

** Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Referencias:

[1] Este enfrentamiento hacia nuestra historia ha llevado a que alguno escribiera un grafiti sobre una pared en la Av. Julio Argentino Roca (Diagonal Norte) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la leyenda: “es preferible un mayo francés a un julio argentino”.

[2] Norma Isabel Sánchez. “La Sociedad Científica Argentina, 140 años de historia”. Sociedad Científica Argentina, <http://cientifica.org.ar/site/index.php/es/mnuhistoria>

[3] Luciana B. Scotti. “Estanislao S. Zeballos: maestro de la escuela argentina de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Buenos Aires”, p. 154.

[4] Para profundizar acerca de la labor de Estanislao S. Zeballos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, ver el mencionado trabajo de la Dra. Luciana B. Scotti.

[5] Estanislao S. Zeballos. Viaje al país de los araucanos. Buenos Aires: El Elefante Blanco, 2005, p. 487-488.

[6] Idem.

[7] Ibíd., p. 491-492.

[8] Félix Luna. Soy Roca. Buenos Aires: Sudamericana, 1991, p. 136-137.

[9] Estanislao Zeballos. La conquista quince mil leguas. Buenos Aires: Establecimiento tipográfico a vapor de “La Prensa”, 1878, Versión digitalizada en 2010 por la Fundación Instituto Internacional de la Lengua Española con fondos de la University of Toronto <http://www.fiile.org.ar/uploadsarchivos/_1878__la_conquista_de_quincemil_leguas__foto_.pdf>.

[10] Ibíd., p. 5-6.

[11] Ibíd., p. 8.

[12] Ibíd., p. 8-9.

[13] Ibíd., p. 11.

[14] Ibíd., p. 11.

[15] Ibíd., p. 16.

[16] Ibíd., p. 17.

[17] Dice Zeballos: “Estamos en la cuestión fronteras como en el día de la partida: con un inmenso territorio al frente para conquistar y con otro más pequeño á retaguardia para defender, por medio de un sistema débil y desacreditado”.

[18] Estanislao Zeballos. Op. cit., p. 22.

[19] Ibíd., p. 22-23.

[20] Ibíd., p. 24.

[21] Zeballos indica que estas instrucciones fueron impartidas por el Ministro Gálvez, en Aranjuez, el 8 de junio de 1778.

[22] Estanislao Zeballos. Op. cit., p. 24.

[23] Ibíd., p.34.

[24] Ibíd., p.35.

[25] Ibíd., p.38.

[26] Ibíd., p.41.

[27] Ibíd., p.46.

[28] Estanislao S. Zeballos. Callvucurá, Painé, Relmu Buenos Aires: El Elefante Blanco, 2007, p. 29

[29] Ibíd., p. 31.

[30] Ibid., 32.

[31] Ibid., p. 39.

[32] Alberto Rex González. Argentina indígena vísperas de la conquista. Buenos Aires: Paidós, 1993, 171 p.

[33] Roberto Edelmiro Porcel. La araucanización de nuestra pampa. Los tehuelches y pehuenches. Los mapuches invasores. Buenos Aires: edición del autor, 2007, 60 p.

[34] “Olascoaga, el gobernador escritor”. En: +Neuquén, 30/05/2017, <http://masneuquen.com/olascoaga-el-gobernador-escritor/>, [consulta: 15/07/2017].

Fuerzas Armadas: Cambiemos continúa con la política Kirchnerista de destrucción de la Defensa Nacional

Marcelo Javier de los Reyes*

Fuerzas Armadas Argentinas

 

El 11 de enero de 2008, Edgardo Aguilera, periodista del diario Ámbito Financiero publicó una nota titulada “Caja militar financiará plan de viviendas a De Vido” en la que informaba que el contador Lorenzo Manuel Donohoe, quien reemplazaba al brigadier mayor retirado Francisco Serrat como titular del Instituto de Ayuda Financiera (IAF) —la caja de jubilación del personal militar—, quien había asumido ese cargo a principios de enero, había realizado una presentación ante el directorio del organismo previsional (tres altos oficiales retirados), en la que reiteró el anuncio formulado previamente por la entonces ministro de Defensa Nilda Garré: “la decisión de firmar un convenio con el ministerio que maneja Julio De Vido para la inclusión de los militares en el Plan Federal de Viviendas Sociales”[1].

La resolución de su designación recibió el carácter de “Muy Urgente”, afirma el periodista, “como si se tratase de información2 vital”[2]. Al parecer, el área de jurídicos del ministerio de Defensa conocían las numerosas medidas cautelares presentadas en la Justicia por uniformados para revertir la modificación de la conducción del organismo financiero”[3].

Al igual que Garré, Donohoe provenía del FREPASO y se había sumado al kirchnerismo como tantos otros miembros de ese partido que, oportunamente, habían integrado el gobierno de la Alianza durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Durante ese gobierno fue vicepresidente del Banco de la Nación y hasta el momento de asumir al IAF formaba parte del directorio de la Empresa de Cargas Aéreas del Atlántico Sur (Edcadassa), la concesionaria estatal de los depósitos fiscales aeroportuarios. Hasta abril de 2012 se desempeñó como presidente del frente del IAF hasta que Nilda Garré —a la sazón ministro de Seguridad— lo nombró al frente de la Jefatura de Gabinete de Asesores del Ministerio de Seguridad, en reemplazo de su hermano, Raúl Garré, desplazado durante la rebelión en Gendarmería y Prefectura[4]. La nueva designación de Donohoe se hizo a través del decreto 2055/2012, cargo que desempeñó hasta que Cristina Kirchner aceptó su dimisión en junio de 2013, cuando Garré fue reemplazada por fue reemplazada por Arturo Puricelli[5].

Según el periodista de Ámbito Financiero, el nombramiento de Donohoe como presidente del IAF tenía por propósito “quitar por decreto el control de la caja jubilatoria a los militares, transferirlo a la órbita política y disponer de esos recursos para la obra pública”[6]. Por ese entonces, el IAF debía enfrentar numerosos juicios entablados por retirados, como consecuencia de la política de otorgar aumentos a los militares en actividad en forma de suplementos no remunerativos sin reconocerles esa proporción a los pasivos.

Por su parte, Lorenzo M. Donohoe cuatro años después hizo su descargo en una nota de su autoría publicada en diario oficialista Página12[7].

Un nuevo artículo de Eduardo Aguilera

El día 9 de marzo de 2017 el periodista publicó un nuevo artículo en el diario Ámbito Financiero en el que hizo mención a una reunión llevada a cabo el día 6 de marzo, a las 14.30[8], en la que el titular del Estado Mayor Conjunto (EMC), teniente general Bari del Valle Sosa expuso el modelo de instrumento militar para los próximos años en una reunión de la que participaron el Secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, el Subjefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, el Secretario de Servicios Financieros, Leandro Cuccioli, los Senadores Federico Pinedo y Ernesto Martínez, la subsecretaria de Asuntos Globales de la Jefatura de Gabinete, Paola Di Chiaro, el ministro de Defensa Julio Martínez y los secretarios de Estrategia y Asuntos Militares, Ángel Tello, de Logística, Walter Ceballos y de Ciencia, Técnica y Producción, el arquitecto Héctor Lostri —cuestionado funcionario que ocupó cargos durante la gestión de Macri en la Ciudad, acusado de ser un “operador de negocios inmobiliarios”, de haberse beneficiado de ellos como miembro del gobierno porteño, de negocios incompatibles con la función pública[9]—, además de los coroneles (R) Hugo Pierri, Subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar, y Jorge García Mantel, Director de Planeamiento. Con respecto al arquitecto Lostri también fue responsable del despido masivo de personal de Fabricaciones Militares, con el pretexto de que en esa empresa dependiente del ministerio de Defensa “habría funcionado un centro de propaganda kirchnerista”[10]. Además de las numerosas denuncias penales que pesaban sobre Lostri por incompatibilidad de la función pública, en 2013 fue denunciado por incumplimiento en los deberes de funcionario público tras consentir la demolición de un edificio histórico en la avenida San Juan 2820, según denunciaron legisladores de Proyecto Sur[11].

Según Aguilera, en su exposición, el titular del EMC informó que quiere tomar el control de las tres Fuerzas Armadas en materia de recursos económicos, concentrar en el EMC, qué y cómo se compra desde los equipos mayores hasta los insumos de funcionamiento y el mando operativo[12]. En su artículo, el periodista agregó que el presidente Mauricio Macri habría expresado en la reunión: “Suscribo a todo, hay que unificar y reducir gastos, acostúmbrense a que no hay plata”. Del mismo modo, dispuso hacer un estudio a través de una consultoría externa para examinar en detalle la estructura del gasto en las Fuerzas Armadas y plantear un modelo de sistema de defensa de largo plazo.

El general Sosa, como un ejemplo del mal gasto de dinero, se refirió a que cada una de las tres fuerzas tiene su propio comando antártico y que “hay que dejar uno solo, en el Estado Mayor Conjunto”. Llevaba a la exposición otro ejemplo que no mencionó y que se reducía a preguntar “para qué quiere la Fuerza Aérea 5 aeródromos en Buenos Aires (Morón, Moreno, Quilmes, El Palomar, Aeroparque)”[13]. Luego se refirió a los recursos humanos y a qué formato (número y escalonamiento jerárquico) deben tener las fuerzas. En función de ello, planteó una estructura “piramidal” con pocos militares en los grados superiores y más en las inferiores y soldados a diferencia de la “romboidal” que prevaleció durante el gobierno de los Kirchner, es decir, una estructura que tenía muchos jerarquizados en la cúpula.

Cabe destacar que el gasto en el ámbito de Defensa se mantiene en una proporción histórica del 85% para salarios y un 15% en funcionamiento operativo, proporción que se modificará hacia un 65% en sueldos y 35% en actividad operativa, la cual habría sido suscrita por el presidente Macri. Para ello se deberá cumplir con los retiros y expulsar a cientos de contratados que subsisten en distintas capas, incluso en los organismos de inteligencia. El artículo hace referencia al malestar existente en el Personal Civil de Inteligencia (PCI) del Ejército porque no perciben sus haberes en término, sino con 15 días de retraso. A esos efectos, cabe mencionar que el Congreso votó y aprobó “0” (cero) en la asignación para el inciso 1.1 haberes de los agentes civiles del Ejército, medida que dejó sin sueldo al personal de planta del organismo. Esta situación podría ser salvada mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) pero el general Sosa no habría avanzado en esa propuesta al presidente de la Nación.

Según el autor del artículo, la tensión se habría incrementado cuando el coronel Gustavo Bianco habría exigido el cumplimiento estricto de horarios bajo amenaza de apercibimientos, recibiendo como respuesta “primero pague a tiempo”.

Una propuesta que fue bien recibida fue la de enajenar propiedades ubicadas en zonas bien cotizadas y la aplicación de utilidades a la operatividad. A esos efectos se identificó un edificio en Puerto Madero donde en la actualidad funciona la Dirección General de Ciberdefensa, que sería trasladará a las oficinas del ministerio sitas en la avenida Cabildo, donde funciona la sede de Fabricaciones Militares. También se contempla mudar el Servicio de Hidrografía Naval a las instalaciones del Instituto Geográfico Militar y su edificio, sito en la avenida Montes de Oca se venderá. Lo mismo sucedería con otros inmuebles del Ejército en la calle Clay y otro en Báez, del barrio Las Cañitas, y con el predio del Regimiento de Infantería I “Patricios” que está alquilado a la cadena de hipermercado Jumbo.

También en marzo se difundió el documento denominado “Detalle de Reducción del Gasto en la Jurisdicción Defensa. Contribución de la Jurisdicción Defensa al Esfuerzo Fiscal. Marzo 2017”, en el que se mencionan las siguientes reducciones:

  • Interrupción del proyecto de remotorización de Pucará: $ 3.833 millones.
  • Racionalización del plan anual de comisiones al exterior: $ 400 millones.
  • Modificación de los coeficientes por cambio de destino: $ 381,8 millones.
  • Repliegue de 1.800 efectivos desplegados en el marco del operativo “Escudo Norte”: $ 160 millones.
  • TOTAL DEL RECORTE: $ 4.615 millones.

El documento menciona minuciosamente la enajenación de infraestructura e inmuebles, incluyendo una propiedad del ministerio de Defensa en Washington DC por valor de US$ 1.700.000.

Del mismo modo, entre otras reducciones se contempla:

  • suspender las obras de mantenimiento y recuperación del Dique 2, limitando el mantenimiento y carenado de los buques de la Flota de Mar;
  • el traslado de la VII Brigada Aérea, concentrando los escuadrones operativos de helicópteros y fuerzas especiales, actualmente alojados en la Base Mariano Moreno, —VII Brigada Aérea— en la Base Aérea Morón a fin de reducir unidades en el área metropolitana y racionalizar el gasto;
  • se desafectará la partida presupuestaria prevista para la fabricación del Sistema Radar RP3DLA II (Radar Primario Argentino 3D);
  • se suspenderán las tareas de reparación del Submarino “ARA Santa Cruz”, previéndose su finalización en 2023;
  • repliegue del Sistema de Radares RASIT, es decir, se retirará del “Operativo Fronteras” el sistema de radares de vigilancia terrestre para detección de blancos pequeños móviles;
  • se desprogramará el 60% (90 unidades) de los vehículos de combate M113 del Ejército Argentino
  • reducción del personal de oficiales (incremento de bajas y retiros de un 102% con respecto a 2015);
  • reducción del personal de suboficiales (incremento de bajas y retiros de un 130% con respecto a 2015);
  • reducción de personal en FADEA (Fábrica Argentina de Aviones) y en Tandanor;
  • racionalización en LADE (Líneas Aéreas del Estado);
  • discontinuar la ejecución de las etapas programadas por la gestión anterior para la instalación de la línea de ensamble de vagones en la Fábrica Militar Río Tercero;
  • no se ejecutará la actualización tecnológica de las condiciones de servicios y almacenamiento de servicios y almacenamiento de materias primas y polvorines ni se realizará la adecuación de instalaciones e infraestructura de la Fábrica Militar Azul;
  • no se ejecutará la modernización de la planta de pólvoras monobásicas de la Fábrica Militar Villa María;
  • se cancelarán los proyectos de boogies ferroviarios y de hexacópteros en el CITEDEF (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa);
  • se cancelará el Proyecto CALIV 105 en el CITEDEF (proyecto para un cañón de artillería de campaña calibre 105 mm remolcado, aero y helitransportable, diseñado bajo los requerimientos del Ejército Argentino);
  • no se convocará a proyectos de investigación y desarrollo en CITEDEF ni al Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF):
  • no se ejecutará la obra de puesta en valor y acondicionamiento de la Sede Costanera del Servicio de Hidrografía Naval;
  • no se ejecutarán las obras de mantenimiento del Buque Hidrográfico “Comodoro Rivadavia”;
  • no se ejecutará el contrato con INVAP por la modernización de los radares transportables (TPS 43);
  • se discontinuarán los vuelos de relevamiento del Instituto Geográfico Militar.

Malestar en el personal de las Fuerzas Armadas

Con respecto al personal de las Fuerzas Armadas, pudo saberse que miembros de las mismas habían escrutado el mensaje del Presidente Macri en oportunidad de la 135ª apertura de Sesiones del Congreso Nacional. A partir de ello se determinó que, en aproximadamente 5.174 palabras, en ningún momento mencionó las palabras “Defensa”, “militar”, “Fuerzas Armadas”, “Ejército”, “Armada”, “Fuerza Aérea” y cuando se refirió al término “equipamiento” lo hizo con respecto a las fuerzas de seguridad.

Es digno de mencionar que en un principio, el personal militar tenía buenas expectativas ante esta gestión ya que se observaba que, lentamente, parecía que se avanzaba en una discreta recuperación del material y de los servicios de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el paso del tiempo y estos recortes pondrían en evidencia la tendencia que se observa desde la década del ’90. En este sentido, cabe mencionar que un altísimo porcentaje de los miembros de la familia militar y de las fuerzas de seguridad votaron a Cambiemos e función de esas expectativas que, como puede apreciarse han derivado en una nueva frustración.

Para incrementar el malestar, debe recordarse que personal militar fue destinado a brindar servicios tras los desmanes provocados en oportunidad del recital del “Indio Solari” en la localidad de Olavarría. Algunos miembros de las Fuerzas Armadas han considerado esto como una falta de respeto y una continuidad de la degradación de la actividad de los militares, habida cuenta que estas fuerzas deben acudir para colaborar en situaciones de catástrofes pero no “para limpiar la basura dejada por unos drogadictos en un recital”, tal como fue descrito en un foro de personal de la Defensa.

Por otra parte existe la cuestión salarial como uno de los principales motivos de disconformidad. No puede soslayarse que el personal de las Fuerzas Armadas percibe salarios inferiores a los de los miembros de las Fuerzas de Seguridad y que, por ejemplo, mientras los docentes han rechazado un aumento del 19% más la “cláusula gatillo”, los militares y el personal civil de las Fuerzas Armadas recibirán apenas 14,6%. A ello debe agregarse que en el ámbito de la Defensa los salarios están sumamente deprimidos y que docentes con carreras de grado y postgrado perciben sueldos muy inferiores a los perciben los docentes que se desempeñan en el ámbito del GCBA, incluso al de los docentes de oficios que trabajan en sus escuelas por la misma cantidad de horas.

A modo de conclusión

Desde el retorno a la democracia el área de la Defensa ha sido objeto de una variable de ajuste por los diferentes gobiernos, no sólo con respecto al personal sino también al material, a la investigación y al desarrollo. Un caso emblemático ha sido el desmantelamiento del “Proyecto Cóndor” —por presiones del Reino Unido, Israel y Estados Unidos—, desarrollo que hubiese dotado a la Argentina de un vector que le hubiera permitido, incluso, la colocación de satélites en el espacio.

Resulta por demás asombroso que el general Sosa se preguntase “para qué quiere la Fuerza Aérea 5 aeródromos en Buenos Aires”, habida cuenta de su formación militar. Acaso la pregunta apropiada habría sido “por qué la Fuerza Aérea no tiene aviones”. Un dato a tener en cuenta es que la existencia de varios aeródromos en la CABA y en la Provincia de Buenos Aires data de cuando la Fuerza Aérea tenía aviones. Otro dato a tener en cuenta, desde un punto de vista operacional y estratégico, es que la provincia concentra un alto porcentaje de la población del país[14], por lo que se trata de un área extensa —mayor que las superficies de Uruguay e Italia y levemente menor que la de Alemania[15]— que las Fuerzas Armadas deben proteger. Del mismo modo, si se contase con un solo aeródromo y en medio de un conflicto éste fuera atacado o dejado fuera de servicio, deben existir otros en las proximidades para permitir el aterrizaje y despegue de aeronaves militares en operaciones, tanto para ataque y defensa, para abastecimiento de pertrechos como para evacuar personal, socorrer a la ciudadanía, civil y militar, como ejemplos de un espectro más amplio de posibilidades. Mientras se analiza el cierre de aeródromos de la Fuerza Aérea se multiplican pistas clandestinas en el interior del país, algunas bien dotadas con capacidad para aterrizaje de aviones militares como la que posee el ciudadano británico Joe Lewis en la Patagonia. Esta pista fue habilitada por la Fuerza Aérea Argentina y funciona desde principios de febrero de 2008 y cuenta con guardias en el sector que están mejor equipados que la policía local y tienen acceso a comunicación satelital. Este aeródromo constituye una verdadera amenaza para los intereses argentinos y se encuentra “a pocos metros del Golfo San Matías, en cercanías de Puerto Lobos, en un lugar privilegiado por la naturaleza, conocido como Bahía Dorada”, en proximidades de Sierra Grande, Provincia de Río Negro[16]. La pista de 2.000 metros de largo está ubicada a 41º 50’ 34’’ latitud sur, 65º 04’ 56’’ longitud oeste. La construcción de ese aeródromo se llevó a cabo a pesar de los informes presentados con anterioridad por la diputada Magdalena Odarda[17]. En el mismo sentido, ante una potencial conexión aérea clandestina entre esta pista y las islas Malvinas —denunciada oportunamente por medios fueguinos— la entonces gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, pidió explicaciones a la Cancillería y al ministerio de Defensa de la Nación[18]. Ni la Fuerza Aérea ni la Armada ejercen algún tipo de monitoreo sobre las operaciones que se llevan a cabo en ese aeródromo. Por otro lado, diversos medios han aludido a la amistad que mantiene el presidente Macri con el empresario Joe Lewis y a la polémica que ha dado lugar la utilización, por parte del presidente, del helicóptero del magnate británico, quien además lo alojó en su lujosa estancia Lago Escondido[19]. A ello se añade que el gobierno nacional le otorgó a la ex vocera de Lewis, la abogada Dalila Pinacho, la conducción de Radio Nacional Neuquén[20].

La propuesta del presidente de plantear un modelo de sistema de defensa de largo plazo debe considerarse como inconducente habida cuenta que en la actualidad la Fuerza Aérea carece de aviones, la Armada de buques —mayoritariamente obsoletos y fuera de servicio por falta de mantenimiento— y el Ejército del material necesario para la defensa del territorio nacional. En estos últimos meses numerosos medios han hecho público el análisis de los aviones que se analizaban adquirir en el ámbito del ministerio de Defensa para suplantar el sistema Mirage. Luego de las diferentes versiones el Ministro Martínez informó que no se adquirirían aviones supersónicos. Por su parte, también se analizó la adquisición de buques para la Armada pero también ha quedado en aguas de cerrajas. La situación es caótica y no se podría pensar en el largo plazo luego del serio deterioro sufrido por las Fuerzas Armadas, especialmente a partir del abandono a que fueron sometidas durante la gestión de los presidentes Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

La reducción que afecta la radarización y a la ejecución de los controles llevados a cabo, por ejemplo, en “Escudo Norte”, así como el repliegue del personal, deja las puertas abiertas para el despliegue del narcotráfico y demás actividades del crimen organizado. También el ministerio de Seguridad ha retirado puestos de controles donde operaba la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval, por ejemplo en la traza de la Avenida General Paz, lo que deja un espacio de descontrol, incrementado con las políticas que el GCBA está improvisando con la denominada “Policía de la Ciudad”.

Con respecto al personal, la oportuna eliminación del Servicio Militar Obligatorio ha ocasionado una considerable reducción de miembros que podían mantener operativas a las fuerzas. Puede observarse que existen áreas militares en las que los controles de ingreso y egreso son llevados a cabo por personal civil o incluso por “agencias privadas de seguridad” como, por ejemplo, en el edificio de Fabricaciones Militares, en la avenida Cabildo.

Numerosos efectivos pidieron la baja en sus fuerzas para sumarse a la entonces Policía Metropolitana o a “agencias privadas de seguridad”, dadas las diferencias salariales que existen entre las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad. De tal manera que, por ejemplo el Ejército, ha visto una gran merma de personal de suboficiales.

Cabe agregar que la investigación y el desarrollo en el campo militar ha dotado a la humanidad de grandes inventos y a los países que los llevan a cabo le han permitido un desarrollo considerable en el ámbito de la ciencia y de la tecnología. Asimismo, el desarrollo de una industria para la Defensa proporciona empleos, favorece el desarrollo de industrias conexas, incluso pymes, y genera ingresos a través de la exportación. El cercenamiento de los proyectos de investigación y desarrollo sólo aportará a una mayor crisis a nivel nacional en lugar de reconvertir sus avances en un espacio que aporte al crecimiento de la Nación.

El desmantelamiento de los proyectos que contemplan el desarrollo de material ferroviario, lejos de potenciarlo como en el pasado cuando la Argentina exportaba esa producción, impedirá la cohesión territorial perdida a partir de los años ’90 cuando se decidió destruir la red ferroviaria nacional que supo tener en sus mejores momentos más de 40.000 kms de vías —una de las más extensas del mundo— y que permitía la interconexión nacional e internacional y un menor costo en los fletes de transporte.

En el ámbito militar se observa que con estos recortes se logrará un “ahorro” de $ 4.615 millones mientras que a las “organizaciones sociales” —eufemismo por “piqueteros”— se le otorgarán $ 30.000 millones en tres años, es decir, $ 10.000 millones anuales.

El dinero utilizado en Defensa no constituye un “gasto” sino una “inversión” y es comparable a la contratación de un seguro. Cuando una familia contrata un seguro de vida ante ciertas eventualidades, como por ejemplo un incendio de la vivienda o para el automotor, está pagando para algo que posiblemente no suceda, al menos en el corto plazo, y que desde ya no se desea que suceda. Pero en caso que así sea y aunque se trate de algo improbable, tendrá como solventar los daños. La situación es similar en el ámbito de la Defensa: se realiza para compensar un daño que es un riesgo, aunque no se lo desea y posiblemente no sucederá. Es preferible tener las armas y no usarlas a precisarlas y no tenerlas.

En el caso de los proyectos, ante la cancelación se pudo haber optado por propuestas del “ámbito empresarial” para su concreción como, por ejemplo, haber buscado socios estratégicos de peso internacional, lo que en el largo plazo hubiese favorecido el desarrollo en la investigación, la capacitación de personal e ingresos por la venta del material producido, con lo cual se cerraría un círculo que permitiría retroalimentar el proceso.

Luego de algunas décadas de afirmarse que la Argentina no tiene “hipótesis de conflictos” sería oportuno reconsiderar esta falacia. Esta desidia quedó en evidencia cuando nuestro buque escuela, la Fragata ARA Libertad fue confiscada en Ghana, cuando los aviones de la flota presidencial no podían aterrizar en ciertos países. Informaciones recientes dan cuenta que el Reino Unido está fortaleciendo su sistema de defensa en el Atlántico Sur con la colaboración de empresas de Israel. Del mismo modo, se ha tomado conocimiento que la Agencia Espacial del Reino Unido está operando con la Armada de la República de Chile “en el combate contra la pesca ilegal”. Sería apropiado reflexionar si esta “colaboración” de la Agencia Espacial del Reino Unido está operando con la Armada de la República de Chile está, en realidad, vinculada a la instalación de la Estación de Espacio Lejano de la República Popular de China en la provincia de Neuquén.

La República Argentina es el octavo país en extensión y posee un extenso litoral marítimo que se ha visto recientemente ampliado pero por falta de medios materiales y de personal es incapaz de custodiar. Desde el punto de vista geopolítico posee una de las llanuras más extensas del mundo y prácticamente única por su clima templado, a diferencia de las otras en las que predomina el clima frío. En general, las otras grandes llanuras se encuentran —en términos de la defensa— considerablemente bien custodiadas: en Rusia, Estados Unidos, Canadá, Francia y China. Una de ellas se encuentra en el medio de una puja entre Rusia y las fuerzas de la OTAN: Ucrania.

En el caso de la Argentina, esa llanura se encuentra en estado de indefensión ante la situación en que se encuentran sus Fuerzas Armadas. Asimismo, la Argentina contiene uno de los grandes recursos que constituye un elemento de conflicto actual y de potenciales conflictos: el agua.

Finalmente, se puede considerar que cuando un Estado se niega a ejercer su soberanía, es decir, el control de su territorio, es altamente proclive que se encamine hacia su desintegración.

*Licenciado en Historia graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).


Referencias

[1] Edgardo Aguilera. “Caja militar financiará plan de viviendas a De Vido”. Ámbito Financiero, 11/01/2008, <http://www.ambito.com/380352-caja-militar-financiara-plan-de-viviendas-a-de-vido>, [consulta: 09/03/2017].

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] “Garré ubica a un hombre de su confianza en un puesto clave, en reemplazo de su hermano”. La Nación, 31/10/2012, <https://www.lanacion.com.ar/1522229-garre-designo-al-reemplazante-de-su-hermano-raul>, [consulta: 09/03/2017].

[5] “Renunció otro allegado de Nilda Garré en el Ministerio de Seguridad”. La Nación, 11/06/2013, https://www.lanacion.com.ar/1590845-renuncio-otro-allegado-de-nilda-garre-en-el-ministerio-de-seguridad>, [consulta: 09/03/2017].

[6] Edgardo Aguilera. Op. cit.

[7] Lorenzo M. Donohoe. “Defensa, periodismo y mentiras”. Página12, 02/012/2012, <https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-184576-2012-01-02.html>, [consulta: 09/03/2017].

[8] Edgardo Aguilera. “Torniquete al gasto castrense y remate de bienes por más fondos”. Ámbito financiero, 09/03/2017, <http://www.ambito.com/875245-torniquete-al-gasto-castrense-y-remate-de-bienes-por-mas-fondos>, [consulta: 09/03/2017].

[9] “El oscuro pasado del responsable detrás de los despidos en Fabricaciones Militares”. Minuto Uno, 01/02/2016, <https://www.minutouno.com/notas/1467873-el-oscuro-pasado-del-responsable-detras-los-despidos-fabricaciones-militares>, [consulta: 09/03/2017].

[10] Ídem.

[11] Ídem.

[12] Edgardo Aguilera. “Torniquete al gasto castrense y remate de bienes por más fondos”. Ámbito financiero, 09/03/2017, <http://www.ambito.com/875245-torniquete-al-gasto-castrense-y-remate-de-bienes-por-mas-fondos>, [consulta: 09/03/2017].

[13] Ídem.

[14] La provincia de Buenos Aires tiene una población superior a los 16 millones de personas a los que deben sumarse los 3 millones de la CABA, por encontrarse bajo el mismo paraguas defensivo.

[15] La provincia de Buenos Aires tiene una superficie de 307.571 km2, Uruguay 176.215 km2, Italia 301.338 km2 y Alemania 357.376 km2.

[16] “Fuerza Aérea Argentina habilitó el aeropuerto de Lewis en la Patagonia”. El Malvinense, 25/02/2008, <http://www.elmalvinense.com/snacional/n0108/540.html>, [consulta: 28/03/2010].

[17] Ídem.

[18] “Aseguran que existe un aeropuerto secreto inglés para unir Argentina y Malvinas”. MDZ Diario de Mendoza, 23/05/2010, <https://www.mdzol.com/nota/211822-aseguran-que-existe-un-aeropuerto-secreto-ingles-para-unir-argentina-y-malvinas/>, [consulta: 29/05/2010].

[19] “Macri nombró a la ex vocera del magnate Joe Lewis como directora de Radio Nacional”. La Política Online (LPO), 28/03/2016, <http://www.lapoliticaonline.com/nota/96662/>, [consulta: 28/03/2016].

[20] Ídem.


©2017-SAEEG