El gran Alexander von Humboldt (Padre de la geografía moderna y de la ecología)

Agustín Saavedra Weise*

Alexander von Humboldt (1769-1859)

El aristócrata germano Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt vio la luz en Berlín (Prusia) el 14 de septiembre de 1769 y falleció el 6 de mayo de 1859, con casi 90 años de edad. Es conocido simplemente como Alexander von Humboldt, aunque hoy no muchos recuerdan quién fue ni qué hizo. Eso cambiará en pocos meses más. El célebre investigador será objeto de especiales homenajes que le rendirán las embajadas alemanas esparcidas por el mundo con motivo de cumplirse próximamente 250 años de su nacimiento. El gran Alexander von Humboldt recorrió buena parte de las Américas y es reconocido tanto como padre de la geografía moderna como de la ecología.

Humboldt realizó dos grandes expediciones en su vida. La primera fue hacia lo que hoy abarcan Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Luego siguió su periplo por Cuba y México entre 1799 y 1804. La segunda expedición fue hacia Rusia en 1829 y lo llevó hasta el Asia Central. Sin ninguna duda, los viajes por América fueron los más influyentes por su impacto en el propio Humboldt y la influencia mundial que alcanzaron. Junto con su compañero de viajes, el francés Aimé Bonpland (quien luego tuvo por sí mismo una larga trayectoria en Paraguay y Argentina), von Humboldt gestó un valiosísimo bagaje de elementos útiles para la ciencia en múltiples rubros. Además, von Humboldt tuvo encuentros importantes con líderes americanos de la época, en particular el entonces presidente de los recientemente independizados Estados Unidos y con Simón Bolívar, antes de que éste iniciara su gesta libertaria.

La inminencia del 250º aniversario reavivará el conocimiento y la figura genial de von Humboldt, otrora muy recordado, hoy no tanto. Se comenta que en 1869 —al cumplirse el centenario de su nacimiento— las festividades e inauguraciones de estatuas fueron múltiples a lo largo del globo, particularmente en Europa y en el hemisferio occidental. Hoy en 2019 los brillos de von Humboldt nos llegan mucho más atenuados, pero no por eso dejarán de ser inmortales. Él fue un naturalista notable. Se especializó en diversas áreas de la ciencia tales como antropología, física, zoología (especialmente en ornitología), climatología, oceanografía, astronomía, geografía, geología, botánica, etc. Era un pensador en grande y con mente multidisciplinaria, además de ser humanista de corazón y en la práctica.

Von Humboldt realizó su primer viaje formativo en 1790, el que lo llevó hacia Holanda e Inglaterra. Allí pensó en la posibilidad de ir hacia otros continentes. La revolución francesa contribuyó al fortalecimiento de sus ideas humanistas. Munido de una sólida formación universitaria y de una considerable herencia que le proporcionaba holgura económica, en los albores del Siglo XIX Alexander abandonó la carrera de funcionario público y decidió hacer realidad su ambición científica. Partió hacia América en 1799.

Humboldt terminó sus excursiones por el continente con una visita a Estados Unidos en 1804, donde fue huésped del presidente Thomas Jefferson, de suyo un apasionado de los estudios geográficos. Tuvieron muchas coincidencias, pero el tema de los esclavos negros era un muro infranqueable entre los dos. Alexander aborrecía la esclavitud, pese a su origen aristocrático. Por su lado, Jefferson, uno de los padres fundadores del nuevo país y autor del texto de la Declaración de la Independencia que afirmaba “todos los hombres eran creados iguales”, no sólo poseía esclavos sino que también reconocía la “importancia” de mantener la esclavitud para “sostener” el desarrollo económico. Humboldt denunció públicamente esta doble moral, resuelta mucho tiempo después en Washington. Recién el 6 de diciembre de 1865 —al finalizar la guerra de secesión estadounidense— mediante la Enmienda Constitucional XIII se prohibió definitivamente la esclavitud.

Como partidario de la igualdad humana, una vez independizadas las regiones bajo el dominio hispano, von Humboldt expresó: “Cabe elogiar muchísimo a la legislación de las nuevas repúblicas de la América española, que desde el principio se preocuparon por abolir la esclavitud”. Agregó: “Y mientras, en Norteamérica, los blancos crearon un país sólo para ellos, llevando el lastre de una vergonzosa esclavitud”.

De vuelta en Europa Humboldt comenzó la publicación de varios libros que relataban sus aventuras ante un público europeo fascinado por las riquezas naturales y culturales de Sudamérica. Al mismo tiempo que escribía sobre las maravillas de la naturaleza tropical de América y su riqueza cultural, Humboldt denunció siempre a la esclavitud y fue solidario con los pueblos indígenas.

La importancia de von Humboldt en nuestros días y para nuestro tiempo proviene de su capacidad para ver las interrelaciones entre el medio ambiente, la sociedad, la política y la economía. Fue el primer pensador occidental moderno en describir científicamente el planeta como un gigantesco organismo vivo, en el que seres humanos, plantas, animales, suelos y clima, se relacionan e influyen entre sí. La novedad de esta visión integral causó impacto en un mundo que todavía sustentaba modelos mecanicistas de pensamiento.

Charles Darwin se llevó varios libros de Humboldt durante su histórico viaje. Sin su sana influencia Darwin difícilmente habría escrito el “Origen de las especies”. Humboldt fue probablemente uno de los últimos pensadores globales de su tiempo. Utilizó su ductilidad mental para mostrar cómo se relacionan varios fenómenos diferentes entre sí por medio de un enfoque interdisciplinario. Al explorar algunas regiones sudamericanas, ya en esa época este notable científico alemán comenzó a entender la relación entre agricultura y cambio climático.

El progreso de la ciencia en el siglo XIX condujo inevitablemente a una creciente especialización y al relativo aislamiento de las diversas disciplinas científicas, lo que dificultó continuar con la visión planetaria que Humboldt tuvo. Esta situación persiste; la mayor dificultad que ahora se tiene es precisamente la de integrar los muchos conocimientos acumulados en una sola visión global.

Humboldt partió de un concepto científico innovador que en nuestros días es ampliamente aceptado y por eso se lo reconoce como el padre de la ciencia ambiental. Él desarrolló por primera vez una comprensión científica de los ecosistemas y demostró cómo todo lo que existe en el planeta está vinculado a través de múltiples relaciones. Una innovación relativamente pequeña de Humboldt la vemos cotidianamente: ningún informe meteorológico contemporáneo está completo sin un mapa que muestre las zonas de temperatura. Esta idea simple (pero poderosa) de agregar temperaturas —o lluvia, humedad o cualquier otra medida— y mostrarla gráficamente demuestra perfectamente el modo de pensamiento de von Humboldt, quien comprendió a nuestro planeta como un todo único compuesto de sistemas interconectados. Este es el núcleo de la visión intelectual de este hombre genial. Enfatizaba la interconexión de la naturaleza y de las diferentes formas de vida, estratificadas éstas en función del clima, la altitud u otros factores físicos.

Sería errado sí catalogar a von Humboldt únicamente como un ser de imagen global. Buena parte de su trabajo se basó además en muchas minúsculas mediciones. Era un generalista, pero penetraba profundamente en detalles cuando eso se requería. En este sentido, Humboldt fue un científico puro que utilizó la mejor tecnología del momento para medir lo que humanamente podía: temperatura, humedad, campo magnético, color del cielo, así sucesivamente. Y junto a esto estaban las observaciones de la roca y el suelo, el sabor del agua, hongos, insectos, plantas, animales y personas. Todo este conjunto se reunió en su mente para mostrar al mundo los muchos vínculos de mutua dependencia que se cruzan en el mundo natural, incluidas las dependencias humanas.

Humboldt se imbuía de sus viajes y experimentos, los hacía intensos en su interior y sabía narrarlos. Sus crónicas eran demandadas con avidez en Europa donde muchos jóvenes por el simple hecho de leerlas ya se imaginaban como exploradores. Eso le dio en su época inmensa popularidad. Finalmente y con felicidad para él, sus novedades científicas fueron reconfirmadas en el otro lado del mundo, cuando años después visitó el imperio ruso durante su última expedición.

Se ha dicho que visto en retrospectiva Humboldt se parece al hombre moderno; podría caber en este tercer milenio y sentirse cómodo. Al mismo tiempo, él fue absolutamente fundamental en su propio tiempo y en su propio lugar. Allá por 1830 ya enumeró la deforestación, el riego y las grandes masas de vapor y gas producidas por la industria, como problemas graves para el futuro del planeta. Hoy lidiamos con esos problemas. Las conferencias que cada tanto dictaba en su vida adulta y en su vejez le permitieron reunir ideas para su obra magna el “Cosmos”, en la que trabajó hasta su muerte. El genio de Alexander von Humboldt vive y vivirá siempre.

*Economista y politólogo. Fue Canciller de la República de Bolivia. Miembro del CEID y de la SAEEG. 

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África y sus mujeres Reflexiones sobre el feminismo poscolonial africano

Eugenia Arduino*

La colonización europea en el continente africano afectó, entre otros aspectos, a la condición de género en general y a la de las mujeres en particular. Desde la creación de los nuevos estados fueron esgrimidas acciones e ideas tendientes a la implementación de estrategias que propusieran la modernización de las sociedades poscoloniales, entendida en términos de inserción y equidad.

Así, lentamente se fue conformando el campo de lo que más tarde sería el feminismo negro en África, en cuyo proceso debieron ser asumidos diferentes desafíos. Inicialmente, se impuso la necesidad de repensar el modo en que podrían ser superados los esquemas vigentes sobre el tema, dado que sólo eran descriptivos de los escenarios europeo y americano.

En tal sentido, se comprendió que las características que daban cuenta de las heterogeneidades africanas iban a pasar desapercibidas si no se proponía una diferenciación metodológica que condujera a comprender la diversidad de situaciones de etnicidad, cultura, cosmovisión, historicidad y agencia, además de las consabidas de clase y género, que allí se producían.

Por lo antedicho, fueron esbozadas líneas de pensamiento y de acción que permitieran entender el modo en que las africanas vivieron, incorporaron y sostuvieron en el tiempo la experiencia de una triple opresión: de género, de etnicidad y de subalternidad. Desde esa posición, el feminismo negro se postuló desafiante de la dominación para luego deconstruir al sujeto masculinista del discurso eurocéntrico.

El trabajo que se propone busca comprender tales dinámicas, a través de una perspectiva metodológica interdisciplinaria y relacional, en la cual las cuestiones de identidad, ligadas a las de subjetividad y de relaciones sociales, sean interpeladas por bibliografía actualizada y contextual, para obtener una aproximación al proceso por medio del cual fue construido el debate sobre género y feminismo en África.

Género y colonialismo

Durante el siglo XIX se produjo en Europa un conjunto de cambios que, además de profundizar la relación de dicho continente con otros, potenció múltiples transformaciones en cuestiones de pensamiento político, aspiraciones sociales, comunicaciones, transporte, medicina, armamentística, entre otras, cuyos efectos impactaron en el escenario geopolítico global (Marks, 2007).

Además de la consolidación de estados como el italiano y el alemán, apoyados en ideas nacionalistas presentes en casi todo el continente, la redimensión de conceptos vinculados con el poder estatal y sus alcances llevó al surgimiento de pretensiones territoriales de expansión que se materializaron en la incursión de varios países en otros continentes.

Fueron relevantes avances como los de la industria de las armas, que ostentaron mayor poder de alcance y velocidad de repetición; en las comunicaciones, con el uso del telégrafo; en el transporte terrestre y marítimo, con barcos más veloces y con mayor capacidad de carga; y en la medicina, con el descubrimiento de vacunas y fármacos para mitigar enfermedades consideradas endémicas hasta entonces (Headrick, 1989).

No obstante, la crisis económica de 1873 evidenció cierto agotamiento en la fase en curso de la industrialización europea debido a que las ideas librecambistas habían llevado a un fuerte crecimiento del comercio internacional. La producción interna había aumentado tanto que ocasionó situaciones de exceso de oferta, mientras que la agricultura decayó por la competencia de productos importados (Hobsbawm, 1998).

El descubrimiento y la difusión de nuevas fuentes de energía, junto con el surgimiento de sectores industriales con renovadas formas de organización de la industria, denominados cárteles o trust, permitieron a algunos países salir de la crisis en mejores condiciones. El imperialismo, como forma de expansión económica y territorial de Europa en otros continentes, fue otra de las vías para tratar de superarla.

En ese contexto se produjo la reunión denominada Conferencia de Berlín, cuyo resultado fue un acta que dejó sentadas las bases del reparto del continente africano[1]. Así, se trabajó en el modo de llevar a cabo la partición de dicho continente entre las potencias que ya habían tenido presencia previa en él y que desde ese momento podrían explotar todos los recursos disponibles en las áreas bajo su control (Wesseling, 1999).

De ese modo se inició el rápido ingreso a África de europeos que delimitaron sobre el terreno los escenarios en los que actuarían, creando mapas que alteraron la espacialidad local. Fueron establecidas fronteras artificiales por medio de las cuales se consolidó la pérdida de la soberanía y de la territorialidad de los pueblos africanos, quienes quedaron sujetos a inescrupulosos administradores coloniales (Nugent, 1998).

El colonialismo, instalado para expoliar los recursos naturales y humanos en el continente africano, se expresó a partir de diferentes modalidades administrativas e institucionales, y se diferenció según la metrópolis que lo condujera. No obstante, en líneas generales, coincidió en las premisas que lo sustentaron: la idea de superioridad europea, de misión civilizadora y de otrificación de los no europeos, sobre todo racial.

La creación de estereotipos subalternizantes fue uno de los legados de tal proceso, junto con la dualidad jurídica, la asimetría de las relaciones humanas, las diferenciaciones étnicas, la creación de sujetos coloniales híbridos, la reconfiguración territorial, la dependencia económica, la conversión religiosa, la racialización de la población y la inequidad de género (Ferro, 2000).

Fue de alto impacto el control que desplegaron las administraciones coloniales en temas relacionados con las mujeres y la sexualidad. Se puso fuerte énfasis en el manejo de instancias de lo que denominaban moralidad, y fueron promovidas legislaciones tendientes a evitar las relaciones interraciales, basadas en premisas de eugenesia derivadas del darwinismo social de la época.

En la manipulación social impuesta por el colonialismo, fueron rigidizadas las otrora flexibles identidades africanas. Las mujeres, que históricamente habían gozado de instancias laborales, participativas y sociales, asistieron al reforzamiento de liderazgos masculinos que, junto con el discurso misional cristiano cristalizaron nuevos papeles sociales limitantes (Sáez Suárez, 2002).

Así, fueron aplicadas prescripciones sexuales específicas según la etnicidad, que contribuyeron a las estrategias de ingeniería social aplicadas en las colonias, por medio de las cuales se intervino en la cultura, tanto material -vestimenta, costumbres, tabúes sociales, espacios privados- como en la inmaterial (roles, ideas), para evitar la presunta contaminación y decadencia moral que la miscigenación podía provocar.

En ese contexto, la inequidad de género se profundizó en extremo, derivando en una fuerte misoginia que ubicó a las mujeres en situación de subalternidad, tanto por ser colonizadas, como por el papel desempeñado en la sociedad  y por su género, que devino en un aspecto de peligrosidad como contaminante de los varones europeos, que debían evitar el contacto con ellas (Stoler, 2002).

Esa política colonial de exclusión de género, que contenía elementos de control social demarcador de clase y etnicidad, se utilizó a la sexualidad, a la maternidad, al concubinato y a la hibridación como marcadores de otredad y subalternización. A pesar de ello, en la práctica, hubo contradicciones y transgresiones que dieron cuenta de las elusiones a tal diseño.

No obstante, el legado de las dinámicas coloniales en relación con las mujeres persistió en el tiempo. La idea de su inferioridad, tanto por su género como por su etnicidad, junto con la de mestizaje y concubinato como degeneración moral continuó en los espacios simbólicos de las niñas, madres, hermanas, esposas y viudas que vieron sus relaciones interpersonales y sociales condicionadas por la androcentricidad.

Durante el proceso que condujo a las independencias, surgieron movimientos femeninos y conformados por feministas que destacaron el papel que habían desempeñado las mujeres durante el colonialismo y su transición hacia la libertad. Sus ideas estuvieron dirigidas a resaltar tales acciones, a la vez que a solicitar a los  gobiernos recién creados la implementación de acciones para empoderarlas.

Género en debate

Ya desde la constitución de los nuevos estados, se pensó que estos conducirían a las mujeres africanas, de la mano de acciones democráticas reparadoras, hacia el logro del desarrollo y la democracia que la colonización había impedido (Campos: 2006). Las estrategias femeninas que ya se habían expresado como resistencias anticoloniales, también fueron relevantes en este momento histórico.

Una de las premisas sostenidas fue que el uso del género como principio de organización social no era aplicable a los pueblos africanos, hacia el interior de los cuales la flexibilidad era una característica. En el mismo sentido, quedó resaltado que la experiencia vivida por las africanas que habían sido oprimidas fue muy diferente a la de otras, por la simultaneidad de la opresión: por ser mujeres y por ser negras.

Además, tales características pervivieron en las diásporas y migraciones —tanto de la trata esclavista atlántica como del siglo XX— y dieron lugar a un pensamiento afrocentrista a partir del cual las integrantes de la comunidad imaginada no sólo respondían a un pasado africano común, sino también a una doble conciencia: de género y étnica a la vez[2].

La disyuntiva ontológica resultante propició el surgimiento de líderes políticas femeninas, de acción fundamentalmente urbana, en cuyas acciones e ideas de resistencia antiopresiva se hizo presente la no identificación con el feminismo del lugar de destino, y el sostén integrado de principios de militancia antirracial.

Tal particularidad constituye una derivación, debido a que, entre las africanas, evitan autodenominarse feministas. Hacerlo supondría sentirse parte de la agencia de una cuestión occidental, instancia que no está entre sus objetivos. En su caso, concretamente, promueven reivindicaciones a favor de una transformación social profunda para la obtención de mejores posibilidades para el colectivo femenino.        

En perspectiva histórica, desde los años ‘60 comenzaron, a nivel internacional, y principalmente en Estados Unidos, movilizaciones por el logro de derechos. Éstas motivaron a las Naciones Unidas a lanzar un movimiento reivindicador de las mujeres, que tuviese como finalidad discutir cuestiones referentes a sus vivencias y necesidades en el área de los derechos humanos[3].

Desde esa perspectiva, se focalizó en la situación del papel femenino en los aspectos económico y social, sobre todo el desempeñado en las áreas rurales, que sostenía realidades diferentes de las de residentes en zonas urbanas. Tanto el lugar en la sociedad como en el trabajo ocupado por las mujeres fue percibido como necesitado de investigación y análisis.

Ya en los años ´70, el modo de incursionar en el tema incorporó aspectos relacionados con la planificación familiar y la inferioridad en términos económicos. Se buscó instalar la premisa que promovía igualdad, desarrollo y paz. De ello derivó una conferencia realizada en Ciudad de México[4] en la cual se adoptó un plan de acción a nivel global para instalar el estatus de mujer en las agendas políticas internacionales[5].

En 1975 fue declarado el Año Internacional de la Mujer por las Naciones Unidas, hecho a partir del cual comenzó a ser enfatizada la promoción de su educación y desarrollo. Pero más importante aún fue el documento realizado en 1979, denominado Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women – CEDAW[6].

Conocido internacionalmente como la base legal para la protección internacional de los derechos de las mujeres, expresó en un preámbulo y 30 artículos los aspectos y acciones que constituían discriminación contra ellas. Además, definió una agenda para definir las gestiones que detuvieran y finalizaran tales situaciones. La convención definió la discriminación contra el género femenino como:

         ´…any distinction, exclusion or restriction made on the basis of sex which has the effect or purpose of impairing or nullifying the recognition, enjoyment or exercise by women, irrespective of their marital status, on a basis of equality of men and women, of human rights and fundamental freedoms in the political, economic, social, cultural, civil or any other field. [7]

Así, cuando estas corrientes de pensamiento comenzaron a actuar, la crítica surgió desde diferentes ámbitos, sobre todo el africano, ya que fueron percibidas como un arma que solamente basaba la liberación femenina en la igualdad entre las personas, la concepción de la mujer como ser individual, y el desplazamiento de los roles históricos (Obianuju, 1995).

Los años que siguieron pudieron dar cuenta de los sucesivos congresos de mujeres reunidos a lo largo del mundo[8]. Tales encuentros condujeron a debates e informes finales que crearon un escenario que permitió el inicio de un cambio de paradigma tanto en el tratamiento del tema como en las acciones planificadas y en las especificidades de los diferenciados contextos[9].

En tal sentido, hacia 1980, la igualdad de la mujer comenzó a ser interpretada como un tópico clave, que se irradió a otros continentes[10]. La conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Nairobi en 1985 reunió a un grupo de activistas, escritoras y críticas africanas que impulsaron el Movimiento de Mujeres Africano, hito de gran importancia para la región[11]:

         ´The UN’s Third World Conference on Women in Nairobi represented the culmination of ten years of work on gender empowerment. Attended by approximately 1,400 official delegates from 157 countries and 15,000 NGO representatives, the conference aimed to evaluate the progress made during UN Decade for Women and devise a new course of action for the advancement of women.

         While substantial progress had been made in the last ten years, it was clear that there was still a great deal to be done. Participants were especially vocal on the subject of violence against women, which they felt had not been given the attention it deserved.´

         At the same time, many others believed that the conference needed to focus on finding ways to strengthen the role of women in Peace and Development initiatives. At the Nairobi conference, participants set their differences aside and awarded equal consideration to these interrelated and mutually reinforcing goals.

         The Nairobi Forward-looking Strategies, adopted by the conference, provides a blueprint for action until 2000 that link the promotion and maintenance of peace to the erradication of violence against women throughout the broad spectrum of society. The document urges member states to take constitutional and legal steps to eliminate all forms of discrimination against women, and tailor national strategies to facilitate the participation of women in efforts to promote peace and development.

         At the same time, it contains specific recommendations for gender empowerment in regard to health, education and employment.The greatest achievement of the Nairobi conference is that, despite the acute differences dividing the 157 member states, representatives were able to find a common ground on all the issues addressed and unanimously adopt the Nairobi Forward Looking Strategies[12]´.

En síntesis, si bien los esquemas a seguir eran los euro-americanos, que no representaban del todo su realidad, fueron un impulso para lo que más tarde sería la lucha feminista en el continente. La querella por los derechos civiles, enmarcada en las cuestiones de género, aún tenía pendiente la incorporación de la racialidad como rasgo distintivo.

Feminismo en África

Como ya fue expuesto, la adopción incondicional del feminismo occidental por parte de mujeres africanas fue rechazada desde los inicios de aquel movimiento, pues por una parte dejaba de lado el análisis de las causas de desventaja de las africanas relacionada con el colonialismo, y por otra, mostraba al hombre africano como el opresor y causante de las desigualdades existentes.

En ese sentido, oponer las identidades hombre y mujer, como una dualidad de la cual se erigía el primero como superior y dominante, resultaba ajeno a muchas culturas locales. Si las feministas negras hubiesen adoptado esa perspectiva, lejana de su realidad, se las habría impulsado a rechazar su papel histórico en la familia nuclear y extensa del continente (Acholonu, 1995).

Además, las categorías de género emergidas a partir de la hegemonía cultural eurocéntrica, continuaban soslayando, para el escenario africano, un eje tan relevante como el de la etnicidad subalternizada desde el colonialismo y hasta el presente, y presentando una visión estereotipada de mujer, descripta como una miserable bestia de trabajo rodeada por hijos famélicos (Aidoo, 1998)

Así, el feminismo[13], como una herramienta fundamental en las luchas de las mujeres del mundo, no podía ser reducido para el caso africano al rechazo del sujeto masculino como un otro opuesto y destructivo (Arndt, 2002). En la Women in Africa and the African Diáspora Conference, celebrada en 1992 en Nigeria[14], se observó inclusive que las africanas trataron de usar diferenciadamente esa denominación.

En ese marco, hubo numerosas activistas que exaltaron la herencia cultural y política vigente en el continente, como Alice Walker[15], quien por primera vez pretendió establecer un movimiento de todas las mujeres negras, afirmando que su realidad pasada y presente era diferente del de las demás, y que por tal motivo había que esclarecer diferenciaciones en metodología de lucha y objetivos.

Alice Walker

La deconstrucción de pensamientos esquemáticos que limitaban los estudios sobre género a cuestiones generalizadoras llevó a profundizar las reflexiones en los textos africanos, sobre todo en relación con el cuerpo y la sexualidad. Esos elementos fueron considerados a partir de su sometimiento a relaciones de poder, en términos de etnicidad y como derivados del legado de colonialista.

En tales aspectos se habían suscitado situaciones de discriminación, opresión y la violencia que, instaladas en el imaginario social hasta el presente, debían ser indagadas. A su vez, debían rechazar presunciones vigentes sobre el carácter homogéneo en la constitución del colectivo feminista africano, las experiencias vividas y los intereses sostenidos en su militancia (Cornwall, 2005).

Así, la adopción del feminismo tal como se postulaba en otros continentes, fue rechazada, considerándolo ajeno a la esencia cultural africana y subordinado a las necesidades de las mujeres blancas. Se requería enmarcar la experiencia propia en otros mecanismos opresivos como fueron el imperialismo, el racismo, el neocolonialismo, los sistemas políticos corruptos, etc.

A ello, también debían sumarse las demandas pendientes que las africanas poseían, como el acceso a servicios de salud, vivienda, educación, que debían ser incluidas en estos movimientos de lucha. Las europeas y americanas, por su parte, tenían resueltos tales aspectos desde mediados del siglo XX, y no necesitaban puntualizar en ellos (Sarr, 2007)

Así, dado que los intereses y las solicitudes eran diferentes, se optó por buscar alternativas al término que designaba a las ideas y acciones por medio de las cuales las mujeres africanas proponían su empoderamiento. La denominación debía dar cuenta tanto de lo estrictamente feminista como de lo vivido en el contexto africano, y del equilibrio entre ambas cuestiones.

Además, la conciencia de lucha en África estuvo limitada hasta finales de los años ´90 a escasas representantes emanadas del mundo académico o intelectuales independientes, hecho que da cuenta de la escasa llegada a la población mayoritaria. No obstante, el incremento de activistas fue gradual desde el siglo XXI, sin incurrir en radicalizaciones, como en los casos de otras regiones.

Mujeres en acción

La impronta de pioneras en la militancia feminista permitió al continente africano visibilizar su problemática en relación con el tema. Así, se postuló una posición que la presentó dotada de autonomía y cooperación femeninas, con centralidad  en los niños y en la multiplicidad de maternidades, y construida en las particularidades de la visión del mundo de la mujer africana (Steady, 1996).

Se concibió como una tendencia humanista o también llamada Motherism, que además se basó en la problemática de la etnicidad a través del uso del  término negro / a, permitiendo  enmarcar el pensamiento feminista con la autoidentificación étnica más allá de las características fenotípicas. Aquél hace referencia a procesos / construcciones culturales, políticas, ideológicas emanadas de la sociedad en la que se vive[16].

Se puso especial énfasis en los factores socioeconómicos y de clase que contribuyeron a la opresión de la mujer africana, su explotación económica y su marginalización, así como las respuestas a dicha opresión que le otorgaron seguridad en sí misma. Desde ese lugar, fue propuesto un feminismo humanista que elogiaba tanto a los hombres como a las mujeres y los niños africanos en unidad (Obianuju, 1995).

En esa línea de pensamiento, la mujer africana fue mucho más feminista que la europea, y por ello logró alejarse de la estigmatización que la consideraba como un ser apolítico y pasivo cuando, en realidad, siempre tuvo que asumir papeles que las mujeres occidentales no hubiesen podido desempeñar (Jagne, Siga Famita y Parekh, Pushpa Naidu, 1998).

Otra perspectiva fue la del mujerismo / Womanism[17], cuyas seguidoras pusieron acento en la lucha, diferenciada en el escenario internacional en que en África se enfocó en la superación de las discriminaciones de género, étnicas y de estatus socioeconómico como un movimiento para las mujeres de negras que excluía a las blancas, por lo cual tuvo voces de rechazo externas (Obianuju, 1995: 89).

Womanism: The Black Feminist

Entre otras ideas sustentadas, aquel feminismo propuso la ausencia de antagonismos con los hombres africanos, con los cuales podía formar un frente común en la lucha por la erradicación de la dominación y explotación foráneas que aún perviven en la actualidad, asumiendo a la vez que algunas características de las sociedades locales también debían ser cuestionadas (Arndt, 2000).

La corriente denominada stiwanism fue impulsada por la nigeriana Molara Ogundipe – Leslie[18], quien consideró que no se mantenía oposición con los hombres, que las mujeres no tenían por qué renunciar a su roles biológicos, que la maternidad constituía una fortaleza para la mujer africana, y que existía una lucha étnica y de clases que aún en el presente se proyectaba en África (Ogundipe – Leslie, 1994).

Fue enfatizada la necesidad de independencia económica de tales mujeres, que debían ser liberadas de seis grandes cargas que les impedían su desarrollo: la opresión representada por la dominación colonial, la herencia de tradiciones locales antiguas, el retraso cultural y económico, la persistencia de actitudes patriarcales en los varones, la etnicidad, y la autoimagen negativa promovida por siglos de opresión.

La propuesta ideológica llamada Negofeminism, por su parte, se fundó en la filosofía de negociación, esencial en la cultura Ibo, a la cual pertenece su autora Obioma Nnaemeka[19]. Para ella, en el caso de las mujeres africanas, sería feminista actuar como tal, oponiéndose a toda manifestación radical, defendiendo la maternidad, y trabajando con la articulación más que con la confrontación (Nnaemeka, 2003).

Además, para entender adecuadamente el feminismo africano éste no debería remitirse al occidental, sino enmarcarse en el contexto local, dado que mientras en el primero se enfatiza el individualismo, el discurso del segundo proponía compartir el poder, la complementariedad, la acomodación, el compromiso y la negociación.

Las ideas feministas de Oyèrónké Oyèwumi[20] también fueron relevantes por cuanto definieron a las procedentes desde occidente como un rango de conducta que indicaba la agencia femenina y su autodeterminación, diferenciada del vigente en las africanas, que gozaban desde el pasado de valores como poder, autoridad y privilegios, en apariencia estrictamente masculinos (Oyèwumi, 2003).

Dicha autora tomó como estudio de caso a las mujeres Ibo, que desempeñaban, a través de cinco papeles socioculturales -espiritual, económico, político, educacional y maternal- sus instancias de género, con flexibilidad e intercambio con los varones, con quienes sostenían relaciones de complementariedad en la época precolonial. El término sisterhood, en ese contexto, actuó como identificación con la figura de las hermanas.

Así, más que a la racialidad se hacía referencia a una comunidad de mujeres en búsqueda de superación de la percepción del otro africano como el salvaje, infrahumano e hipersexuado. Esas justificaciones burdas que los europeos establecieron para la dominación colonial tenían que ser deconstruidas, junto con la imagen del  feminismo occidental, que no veía más allá de la mujer blanca y universalizada.

Entre otras ideas feministas presentes en África, fue destacada la camerunesa Werewere Liking[21], quien acuñó el término misovire para aludir a las mujeres que no hallaban a un hombre íntegro. Su neologismo pretendía provocar y promover la reflexión en los varones sobre los vínculos intergénero en el contexto africano, para contraponerlos con la misoginia, objeto de lucha en el feminismo occidental[22].

Una tendencia, denominada Missionary Feminism, liderada por Antonia Kalu[23], identificó rasgos diferentes de los anteriores en las cuestiones de género en África, tomando el estudio de caso de los estereotipos y las subordinaciones que algunas mujeres sostuvieron en el ámbito de la labor misionera y su vínculo con la misión civilizadora del cristianismo (Kalu, 2001).

Aquella autora explicó que la mujer africana, en el pasado, fue participativa en las sociedades locales, pero que el colonialismo remodeló sus identidades, al igual que la etapa poscolonial. En esas instancias, tendió a occidentalizarse, cuestionando lo típicamente africano. Por eso, en el presente, debe luchar ante todo por la superación de esa persistente cosmovisión.

Finalmente, una forma de feminismo que podría ser denominada neo-colonial, se ocupó de indagar acerca de las estrategias que fueron implementadas por las mujeres ante los cambios que se propulsaron en la etapa poscolonial e independiente. En tal sentido, propuso el empoderamiento de aquéllas en sus respectivas sociedades, sobre todo en lo relacionado con el ámbito laboral como espacio de desarrollo personal.

Luego del recorrido por los principales aportes emanados del pensamiento feminista negro, se ha dado cuenta de la diversidad de enfoques, puntos de vista, objetivos y modalidades que han sido desarrollados en favor de las mujeres africanas. Algunos se diferenciaron de la mirada occidental, y otros partieron desde ella para adecuarla a escenarios extraeuropeos, como el africano.

Allí, sus mujeres han sabido priorizar sus valores individuales y colectivos, sin dejar de lado el acervo cultural propio. Las estrategias planteadas se enfocaron en el logro de cuestiones vinculadas con sus necesidades, y para ello, tomaron la experiencia que el escenario internacional podía brindarles. Así, a partir de las particularidades y expectativas que las definían, propusieron valiosas acciones e ideas.

Consideraciones finales

La situación histórica subalternizada y oprimida de las mujeres africanas las condujo a la necesidad de proposición de ideas a través de las cuales pudiese ser establecida una variable superadora del pasado. En tal sentido, una primera diferenciación con el feminismo occidental es que aquéllas partieron de las desventajas provocadas por la opresión colonialista y una diferenciada experiencia local.

La imagen que mostraba al hombre africano como causante de las desigualdades existentes tampoco fue avalada por las mujeres del continente, que se abocaron a deconstruir tal androcentrismo en el que se oponían las identidades hombre y mujer, como una dualidad ajena a muchas culturas locales, cimentadas en la combinación de ambos géneros para el liderazgo familiar.

La racialidad fue un tercer punto de diferenciación, pues además de expresarse de modo distintivo en África, estuvo unida al estereotipo de mujer explotada y subalterna que se buscó superar. Como contrapartida, la subordinación en términos de acceso a la educación, la vivienda y la salud resultaron aspectos a partir de los cuales pudieron ser construidas estrategias de superación y autodeterminación.        

No obstante, muchos de los semblantes de la conciencia feminista emergida de las africanas, en su mayoría intelectuales o académicas, no lograron alcanzar a la población mayoritaria como destinataria, quedando limitados a ciertos círculos socioculturales. En tal sentido, tampoco se ha radicalizado su pensamiento, por lo cual en el presente se expresa mayormente a través de acciones culturales y / o pacifistas.

Así, pues, el feminismo africano negro, heterogéneo en composición y en objetivos, pudo potenciar, desde finales del siglo XX hasta el presente, el surgimiento de diferentes líneas de reflexión y trabajo. Éstas se expresaron a través de ideologías que, desde hace décadas, lideran acciones de empoderamiento integrantes de la agencia de género que el continente promueve activamente.

 

* Investigadora – Docente en UNLu y UBA. Líneas de investigación: relocalizaciones, expresiones religioso / espirituales y estudios urbanos relacionados con la calidad de vida en contextos urbanos de África y Asia.  Contacto: arduineugenia@gmail.com

Bibliografía consultada

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[1] Acta General de la Conferencia de Berlín, 26 de febrero de 1885, <http://www.dipublico.org/3666/acta-general-de-la-conferencia-de-berlin-26-de-febrero-de-1885/ Sitio web de Derecho Internacional. Consultado el 3 de marzo de 2019>.

[2] Las migraciones también han sido un tema clave a lo largo de la historia africana, sobre todo durante el colonialismo, como movimientos forzados de población, y luego, en la etapa independiente, impulsados por la necesidad de reubicación laboral. En tal sentido, la feminización de las migraciones africanas –femina migrans– aparece como un fenómeno contemporáneo sumamente disruptivo para las sociedades locales. Para el tema véase Gaytán Cuesta, Andrea Adhara. Mujeres Cruzando Fronteras. La feminización de las migraciones y la incorporación de la teoría del género a las teorías migratorias. <http://www.academia.edu/191764/Mujeres_Cruzando_Fronteras_La_Feminizaci%C3%B3n_de_las_Migraciones_y_la_Incorporaci%C3%B3n_de_la_Teor%C3%ADa_de_G%C3%A9nero_a_las_Teor%C3%ADas_Migratorias>.

Consultado el 1 de marzo de 2019. También a Mbuyi Kabunda (2004) Las mujeres en África: apuntes sobre los avances de sus derechos, logros y vulnerabilidades. San Miguel, N. Buenas prácticas en Derechos Humanos de las mujeres. África y América Latina. Madrid: Oficina de Acción Solidaria y Cooperación.

[3] <http://www.unwomen.org/en/where-we-are/africa. Consultado el 1 de marzo de 2019>.

[4] World Conference on Women Mexico City, June 19-July 2, 1975, <http://www.5wwc.org/conference_background/1975_WCW.html Consultado el 2 de marzo de 2019>.

[5] <http://www.unwomen.org/en/how-we-work/intergovernmental-support/world-conferences-on-women Consultado el 1 de marzo de 2019>.

[6] <http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/index.html Consultado el 3 de marzo de 2016>.

[7] <http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/text/sconvention.htm Consultado el 3 de marzo de 2019>.

[8] En 1995 se llevó a cabo, liderada por United Nations, The Fourth World Conference on Women (FWCW or Beijing), held in Beijing, China, September 4–15. This was the largest and most influential of all the World Conferences on Women. Nearly 180 government delegations and 2,500 nongovernmental organizations met to discuss a broad range of issues concerning women. They drew on and moved beyond language agreed upon at earlier international conferences, including the International Conference on Population and Development in 1994. The Beijing Conference was a turning point in the world’s understanding of women’s human rights.

<http://www.5wwc.org/conference_background/1995_WCW.html Consultado el 2 de febrero de 2019>.

[9] <http://www.unwomen.org/en/where-we-are/africa Consultado el 2 de marzo de 2019>.

[10] World Conference on Women, Copenhagen, July 14-30, 1980, <http://www.5wwc.org/conference_background/1980_WCW.html Consultado el 3 de marzo de 2019>.

[11] 1985 World Conference on Women. Nairobi, Kenya, July 15-26, 1985, <http://www.5wwc.org/downloads/Report_of_WCW-1985.pdf>

[12] <http://www.5wwc.org/conference_background/1985_WCW.html Consultado el 3 de marzo de 2019>.

[13] Feminism is a worldview and way of life of women and men who, as individuals, groups and/or organizations, actively oppose existing gender relationships based on discriminating hierarchies and rating. Feminists not only recognize the mechanisms of oppression, they also aim at overcoming them. Changes are envisaged in three vital areas: First, discrimination against women in society and public life must be ended. Second, gender-specific roles in the family, and with them the oppression and disadvantaging of women in the familial sphere must be overcome. Third, an amendment of unwholesome individual and collective conceptions of wo/manhood is striven for (Arndt: 2002: 71-2).

[14] <http://africanwomenstudies.org/conference.html. Consultado el 2 de marzo de 2019>.

[15] <http://www.biography.com/people/alice-walker-9521939. Consultado el 3 de marzo de 2019>.

[16] Un motherist, hombre o mujer, ama y respeta a todas las personas independientemente de su sexo, etnia o religión; ama a Dios y a la naturaleza; protege a los niños y el entorno natural; respeta las diferencias a la vez que defiende los valores de la familia; odia el sufrimiento, la injusticia y la opresión; ama la prosperidad, el progreso y la justicia; posee cualidades de coraje, humildad, realismo, sentido de la continuidad y siempre está dispuesta a las reformas, incluso al propio sacrificio, por el bien de los demás, como una madre. Así, la mujer es percibida como la extensión de la madre tierra que puede facilitar la vuelta a la esencia maternal (Obianuju: 1995).

[17] Concepto acuñado por Alice Walker, una escritora afroamericana criticada por las africanas por dejar de lado las peculiaridades de ese continente, <http://www.biography.com/people/alice-walker-9521939>. Consultado el 1 de marzo de 2019.

[18] Se propuso un concepto alternativo al feminismo africano al que denominó según el acrónimo Social Transformations Including Women in Africa: STIWANISM. Véase Ogundipe Leslie, Molara (1994) Re-Creating Ourselves. African Women & critical transformations. Trenton: Africa World Press.

[19] <http://liberalarts.iupui.edu/directory/bio/nnaemeka>. Consultado el 2 de marzo de 2019.

[20] Véase Oyèwumi, Oyèrónké (2003) African Women and Feminism.Reflecting on the Politics of Sisterhood. Trenton: Africa World Press.

[21] <http://aflit.arts.uwa.edu.au/WerewereLiking.html>. Consultado el 3 de marzo de 2019.

[22] <http://www.africultures.com/php/?nav=personne&no=3646>. Consultado el 2 de marzo de 2019.

[23] <http://complitforlang.ucr.edu/pdf/anthonia_kalu_cv.pdf> Consultado el 3 de marzo de 2019.

¿Cuál es la importancia, hoy, del estudio de la Geopolítica?

Marcelo Javier de los Reyes*

El término “geopolítica” fue utilizado por primera vez a comienzos del siglo XX por el geógrafo, politólogo y político sueco Johan Rudolf Kjellén (1864-1922) en un artículo titulado Las grandes potencias.

Johan Rudolf Kjellén

Debe destacarse que, no obstante, la geopolítica llegó a su máxima expresión con Karl Haushofer (1869-1946) quien no aceptó la “mutilación” que había sufrido Alemania con su derrota en 1918 y desarrolló la teoría del Lebensraum o del “espacio vital” para albergar y alimentar a la —entonces— creciente población alemana. Se trataba de una concepción imperialista que ponía fin a la idea de las fronteras como líneas rígidas para concebirlas como “organismos vivos que se extienden y se contraen, del mismo modo que la piel y otros órganos protectores del cuerpo humano”[1].

Karl Haushofer

Durante el período de entreguerras no sólo se fue gestando el nacionalsocialismo sino también una amistad entre Rudolf Hess, Adolf Hitler y Karl Haushofer —quien fue oficial del Estado Mayor—, un “extraño triunvirato” como lo denomina el escritor británico Martin Allen, quien se refiere a esta relación en una de sus obras[2]. De ese triunvirato también salió una fuerte amistad entre Hess y Albrecht Haushofer, el hijo de Karl, quien fue un relevante asesor de Hitler en materia de política internacional a pesar, como dice Allen, de que su madre, Martha Mayer-Doss, era de sangre judía y a la que el Führer besaba su mano desde antes del putsch de 1923[3].

Albrecht Haushofer era partidario de lograr la paz con el Reino Unido y junto a su amigo Hess se esforzó por lograr ese objetivo. El propio Hitler también tenía la intención de llegar a un acuerdo de paz porque aspiraba a plasmar la concepción geopolítica del Lebensraum de Haushofer quien, a su vez, se basó en la concepción geopolítica del escocés Halford Mackinder, basada en que Eurasia era el epicentro para la dominación del mundo. También tomó del geógrafo Friedrich Ratzel la opinión biológica de que “el espacio amplio conserva la vida”[4].

La asociación que se le atribuyó a la geopolítica con la Alemania nazi llevó a que ese concepto fuera prácticamente borrado de la academia y de las relaciones internacionales no bien finalizó la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, aunque el término no fuera utilizado explícitamente, la propia Guerra Fría dio cuenta de su existencia y ejecución por parte de las superpotencias y sus principales aliados.

Como dice el Profesor José William Vesentini la geopolítica “de 1945 hasta cerca de 1975 estuvo confinada a pequeños círculos, en especial militares”[5].

Hacia la década de 1970 recobró vigencia en América, más precisamente en el hemisferio sur, a partir de los gobiernos militares que se hicieron del poder en la región. Es así como se reedita Conjuntura política nacional: o Poder Executivo e geopolítica do Brasil de Golbery do Couto e Silva[6], Geopolítica de Chile de Augusto Pinochet Ugarte[7] y se publica El litoral boliviano: perspectiva histórica y geopolítica de Raúl Botelho Gosálvez[8]. Como contrapartida, Júlio Chiavenato escribió el libro Geopolítica, arma do fascismo[9], en el que hace una referencia crítica a la relación entre los regímenes totalitarios y el uso de la geopolítica como instrumento de fuerza en las relaciones de poder presentes en las sociedades.

 

Conjuntura Política Nacional o Poder Executivo & Geopolítica do Brasil de Golbery do Couto e Silva; Geopolítica de Chile de Augusto Pinochet Ugarte; El litoral boliviano: perspectiva histórica y geopolítica de Raúl Botelho Gosálvez

Fuera como fuese, de esa manera la geopolítica fue nuevamente considerada, aunque en algunos claustros universitarios continúan mirándola de soslayo y prefieren hacer uso del concepto de “geografía política” para evitarla, a pesar de la diferencia que señala el profesor José William Vesentini.

En la actualidad, el desarrollo de las comunicaciones, de las nuevas tecnologías, la multiplicidad de actores en el escenario internacional, la necesidad de contar con determinados recursos naturales y la velocidad de los cambios en un contexto de recomposición del poder mundial, le ha otorgado una relevancia única al estudio de la geopolítica. Durante los últimos años, la necesidad de contar con recursos como el petróleo y el gas dieron lugar a una silenciosa aplicación de una especie de Lebensraum por parte de las principales potencias. Vale citar los trazados de los oleoductos y de los gasoductos —motivo muchas veces de disputas—, ejemplo de lo cual es el proyecto del Gasoducto Transadriático, también denominado TAP por sus siglas en inglés, anunciado oportunamente. Este proyecto contempla transportar gas natural desde el Mar Caspio (Azerbaiyán) a Europa para reducir la dependencia de las importaciones de gas ruso[10].

El estudio de la geopolítica nos permite comprender las nuevas políticas de los Estados así como de otros actores (corporaciones, grupos terroristas, ONGs, etc.) con capacidad de transformar la realidad, tanto en términos políticos, económicos, sociales o medioambientales.

La geopolítica se mantiene y se mantendrá viva debido a que los factores geográficos continuaran influyendo en el escenario internacional. La esencia de los conflictos puede haber cambiado como consecuencia, por ejemplo, de la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, los gobiernos de las grandes potencias utilizan geopolíticamente al terrorismo para limitar o neutralizar la participación de otro Estado en una determinada región. El caso de Siria es un ejemplo válido en el que se percibe la puja de intereses entre Rusia y los Estados Unidos, así como de otras potencias regionales, Arabia Saudí, Irán, Israel y Turquía. Las guerras civiles en Siria y Ucrania han puesto en bandos diferentes a Estados Unidos y Rusia en lo que parece ser una reedición de la Guerra Fría, si es que alguna vez finalizó. Esta confrontación así como la que sostienen Estados Unidos y China en el mar de China, parece recordar a Leviatán y a Behemot, las bestias de la Biblia —la del mar y la de la tierra— mencionadas por Carl Schmidt en Mar y Tierra[11], obra editada en 1942, para ejemplificar la puja entre el poder naval y el poder terrestre. También cabe aquí mencionar la disputa por el Ártico.

En todos estos conflictos se juega el dominio por el espacio y se contemplan los factores geográficos. De tal manera que precisamos de la geopolítica para comprender la complejidad del mundo actual porque a través de ella podemos evaluar la correlación de fuerzas, no sólo desde un punto de vista militar sino también económico, tecnológico, social y cultural entre los diversos actores.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.
Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

Referencias:

[1] Ratzel, Kjellen, Mackinder, Haushofer, Hillon, Weigert, Spykman. Antología geopolítica. Buenos Aires: Pleamar, 1975, p. 92.

[2] Martín Allen El enigma Hess. El último secreto de la segunda guerra mundial al descubierto.Barcelona: Planeta, 2005, 397 p.

[3] Rudolf Hess y Adolf Hitler fueron encarcelados en la Fortaleza de Landsberg durante un año y medio por su participación en el putsch. Haushofer los visitó en varias oportunidades.

[4] Ratzel, Kjellen, Mackinder, Haushofer, Hillon, Weigert, Spykman. Op. cit., p. 89.

[5] José William Vesentini. “O que é geopolítica? E geografia política?” Geocritica, <http://www.geocritica.com.br/geopolitica.htm>, [consulta: 22/05/2016].

[6] Golbery do Couto e Silva. Conjuntura política nacional: o Poder Executivo e geopolítica do Brasil. Rio de Janeiro: Livraria José Olympio Editora, 1981, 273 p.

[7] Augusto Pinochet Ugarte. Geopolítica de Chile. Buenos Aires: El Cid Editor, 1978.

[8] Raúl Botelho Gosálvez. El litoral boliviano: perspectiva histórica y geopolítica. Buenos Aires: El Cid Editor, 1980, 170 p.

[9] Júlio Chiavenato. Geopolítica, arma do fascismo. São Paulo: Global Ed, 1981.

[10] Nektaria Stamouli. “Inicia en Grecia la construcción del Gasoducto Transadriático”. En: The Wall Street Journal, <http://lat.wsj.com/articles/SB11012343666397284708604582074540086864480>, 18/05/ 2016, [consulta: 22/05/2016].

[11] Carl Schmitt. Tierra y mar. Una reflexión sobre la historia universal. Madrid: Trotta, 2007, 112 p.

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¿Cuál es el contexto histórico alemán que influyó en la obra de Ratzel?

Marcelo Javier de los Reyes*

 

En primer lugar, la obra de Friedrich Ratzel (1844-1904) debe enmarcarse en la corriente de pensamiento positivista que imperaba por esos años en el ámbito científico, bajo la impronta de los grandes nacionalismos y de las políticas expansionistas llevadas a cabo por las metrópolis.

Friedrich Ratzel

En segundo lugar, en lo que se refiere al contexto histórico de su país, Alemania, debe destacarse la política llevada a cabo por el canciller Otto von Bismarck entre los años 1871 y 1890. A su vez también debe mencionarse que entre los pueblos de Europa crecía fuertemente el sentimiento nacionalista, si bien puede hablarse de un período de relativa paz que se extendió desde la celebración del Congreso de Viena de 1815 hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Bismarck se propuso llevar adelante la unidad de Alemania en favor de Prusia y con la férrea intención de marginar de su proyecto al Imperio austríaco. En función de ello procedió a constituir un ministerio fuerte que enfrentó a la oposición liberal, así como un ejército poderoso conducido por Helmuth von Moltke. En el plano de la política exterior, fue el artífice de una serie de tratados que involucraron a las potencias europeas y que tenía por propósito garantizar la neutralidad de Francia y Rusia y aislar diplomáticamente al imperio austríaco. Con estas herramientas Bismarck logró la unificación de Alemania y consolidó su poder. Alemania pronto estuvo al lado de las principales potencias europeas.

Durante ese siglo de relativa paz pueden destacarse conflictos o guerras focalizadas, como las guerras de Crimea (1853-1856), la denominada “guerra de los Ducados” ─que enfrentó al imperio austríaco y Prusia contra Dinamarca (1864) y que llevó a que este último país, tras ser derrotado, debiera ceder Schleswig-Holstein a las otras dos potencias─, la austroprusiana (1866), la francoprusiana (1870-1871) y las guerras balcánicas (1912-1913). Como se ha mencionado, tres de estas guerras citadas involucraron a Prusia pero la que llevó a cabo contra Francia fue la que consagró la unificación de Alemania.

Como producto de ello, el 18 de enero de 1871 surgió el imperio Alemán, que se extendió como un Estado monárquico hasta 1918. Luego de su derrota en la Primera Guerra Mundial Alemania se convirtió en una república pluralista y democrática.

Politische Geographie (1987)

Ratzel falleció en 1904 y formó parte de un grupo destacado de geógrafos alemanes que transformaron los estudios geográficos. Él mismo se definió como defensor del expansionismo y el colonialismo y, en esta línea de pensamiento, colaboró estrechamente con el Congreso de Berlín (1884-1885) que procedió al reparto de África entre las potencias europeas y del que también participaron los Estados Unidos y el Imperio Otomano, aunque no obtuvieron beneficios territoriales. Cabe destacar que el Imperio Otomano ya languidecía por esos años y que fue perdiendo el control sobre sus dominios en los Balcanes, Medio Oriente y norte de África.

A partir de allí Alemania se lanzó a la conquista de colonias, las cuales pueden identificarse en cuatro zonas:

  1. golfo de Guinea, donde constituyó el protectorado de Togo y Camerún;
  2. suroeste africano, espacio en el que desarrolló la explotación de minas de cobre;
  3. África Oriental, centrándose en la isla de Zanzíbar y Tanganika y
  4. Oceanía, donde establece su soberanía sobre el noreste de Nueva Guinea y el archipiélago de Nueva Bretaña, denominado Bismarck en honor al canciller.

La Conferencia de Berlín le permitió a Bismarck constituirse en el árbitro de las cuestiones coloniales y tuvo por objetivo que el Reino Unido y Francia concentraran sus esfuerzos y que dirimieran sus diferencias fuera de Europa. Sin embargo, el tiempo llevó a que ese propósito no se lograra, pues la relación con los británicos se fue debilitando a la par que Londres y París lograban un acercamiento.

En este marco, Ratzel ─quien consideraba que el medio físico determinaba a las sociedades humanas como colectivo y al hombre como individuo, por lo que el hombre debía adaptarse a las condiciones impuestas por ese medio─ dio origen a dos grandes obras: “Antropogeografia” (1891) y “Geografía Política” (1897). En estos trabajos Ratzel logró plasmar una fusión de lo político con lo geográfico, consagrándolo como uno de los principales forjadores de la geopolítica.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.
Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

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El retorno del pensamiento en grande

Agustín Saavedra Weise*

El notable escritor ruso, disidente político y ganador del Premio Nobel de literatura Alexandr Solzhenitsin (1918-2008), pronunció un importante discurso en la universidad de Harvard (Boston, EEUU) el 9 de junio de 1978. El evento tuvo lugar poco tiempo después de haber sido liberado de un campo de concentración para enemigos ideológicos del régimen comunista, en la ahora extinguida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

 

Alexandr Solzhenitsin

Ante la sorpresa de los estudiantes asistentes, que pensaban escuchar una lacrimosa letanía anti Moscú, el exiliado autor más bien denunció a la sociedad occidental, que según él había adquirido una preocupante similitud con las sociedades controladas por el comunismo en términos de asfixia de la vida espiritual. Solzhenitsin dijo que la vida espiritual se había perdido tanto en Occidente como en Oriente y pidió un “aumento espiritual”. Agregó que cierto complejo de superioridad sostiene la creencia de que las diversas regiones de nuestro planeta deberían desarrollarse al nivel de los sistemas occidentales actuales, que teóricamente son “mejores” y más “atractivos”. Agregó que esa era una concepción sesgada por la incomprensión occidental de la esencia de otros mundos y del error de medir todo con la vara del Oeste. En definitiva, Solzhenitsin criticó la presunción de superioridad de la cultura occidental. Sus concepciones fueron generales, no entró en particularismos ni en detalles.

Tal vez por exponer pensamientos continentales de vasto alcance, la mayoría de los estudiantes asistentes lo criticó al no entenderlos bien. Muchos opinaron que era “anticuado” y “abarcaba varios temas a la vez”… Esos jóvenes ultra especializados de Harvard habían olvidado la metodología de pensar en función de los enormes espacios, de las grandes ideas y de los problemas globales del mundo. Olvidaron también involuntariamente el lema “Veritas” (verdad), símbolo de esa icónica casa superior de estudios. Subsumidos en una estructura mental limitada por su particularismo, los estudiantes menospreciaron o criticaron —en su inocente ignorancia— al escritor ruso, en lugar de asimilar su pensamiento globalizado o al menos intentar comprenderlo. A más de 30 años de ese evento, por suerte ha resurgido el pensamiento estratégico, la necesidad de imaginar, ver y observar con amplitud los vastos espacios físicos o mentales, para así poder auscultar posteriormente las minucias.

Felizmente, hoy las cosas están cambiando. Ciertamente, persiste la especialización, pero en paralelo ha retomado vigencia la necesidad metodológica de pensar en grande. Cualquier tipo de fenómeno debe mirarse primero desde la perspectiva del águila; luego vendrá el momento de sumergirse en detalles…

 

*Economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. 

www.agustinsaavedraweise.com

* Publicado por El Deber de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://www.eldeber.com.bo/opinion/El-retorno-del-pensamiento-en-grande-20190302-9545.html

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El retorno del pensamiento en grande

Agustín Saavedra Weise*

El notable escritor ruso, disidente político y ganador del Premio Nobel de literatura Alexandr Solzhenitsin (1918-2008), pronunció un importante discurso en la universidad de Harvard (Boston, EEUU) el 9 de junio de 1978. El evento tuvo lugar poco tiempo después de haber sido liberado de un campo de concentración para enemigos ideológicos del régimen comunista, en la ahora extinguida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Ante la sorpresa de los estudiantes asistentes, que pensaban escuchar una lacrimosa letanía anti Moscú, el exiliado autor más bien denunció a la sociedad occidental, que según él había adquirido una preocupante similitud con las sociedades controladas por el comunismo en términos de asfixia de la vida espiritual. Solzhenitsin dijo que la vida espiritual se había perdido tanto en Occidente como en Oriente y pidió un “aumento espiritual”. Agregó que cierto complejo de superioridad sostiene la creencia de que las diversas regiones de nuestro planeta deberían desarrollarse al nivel de los sistemas occidentales actuales, que teóricamente son “mejores” y más “atractivos”. Agregó que esa era una concepción sesgada por la incomprensión occidental de la esencia de otros mundos y del error de medir todo con la vara del Oeste. En definitiva, Solzhenitsin criticó la presunción de superioridad de la cultura occidental. Sus concepciones fueron generales, no entró en particularismos ni en detalles.

Tal vez por exponer pensamientos continentales de vasto alcance, la mayoría de los estudiantes asistentes lo criticó al no entenderlos bien. Muchos opinaron que era “anticuado” y “abarcaba varios temas a la vez”… Esos jóvenes ultra especializados de Harvard habían olvidado la metodología de pensar en función de los enormes espacios, de las grandes ideas y de los problemas globales del mundo. Olvidaron también involuntariamente el lema “Veritas” (verdad), símbolo de esa icónica casa superior de estudios. Subsumidos en una estructura mental limitada por su particularismo, los estudiantes menospreciaron o criticaron -en su inocente ignorancia- al escritor ruso, en lugar de asimilar su pensamiento globalizado o al menos intentar comprenderlo. A más de 30 años de ese evento, por suerte ha resurgido el pensamiento estratégico, la necesidad de imaginar, ver y observar con amplitud los vastos espacios físicos o mentales, para así poder auscultar posteriormente las minucias.

Felizmente, hoy las cosas están cambiando. Ciertamente, persiste la especialización, pero en paralelo ha retomado vigencia la necesidad metodológica de pensar en grande. Cualquier tipo de fenómeno debe mirarse primero desde la perspectiva del águila; luego vendrá el momento de sumergirse en detalles…

La basura transformada en energía y productos

Agustín Saavedra Weise*

Problema ambiental de la basura

En artículos anteriores me referí a este tema que en Santa Cruz de la Sierra y alrededores crea problemas, al igual que en Bolivia toda. En una reciente investigación El DEBER informa que 51 de 56 municipios departamentales mantienen desechos a cielo abierto, con riesgo sanitario por estar en lugares de proliferación microbiana. En Europa no se utiliza más la técnica del relleno sanitario (landfill), como aún sucede acá y en algunas ciudades norteamericanas.

En la capital oriental —la ciudad más grande del país— está pendiente el traslado del vertedero de Normandía pero la situación de la basura sigue siendo explosiva por el crecimiento urbano, desprolijidad en la limpieza y descuido de la población. Otros 29 municipios tienen vertederos colapsados; pronto deberán cerrarlos y disponer de otros menos dañinos. La Ley 755 fija 2020 como plazo final para que los basureros abiertos sean reemplazados por rellenos sanitarios. Pocos entes han hecho las tareas. Los vertederos —como el de Normandía— con el tiempo producen problemas por ser latentes amenazas de salud pública. Por eso, la creciente masa diaria de desperdicios cruceños se ha transformado en seria cuestión que debe resolverse pronto. No hace falta reinventar la pólvora; basta con ver la experiencia acumulada al respecto y proceder. Existen nuevas técnicas para la reconversión de desperdicios y se están aplicando en varios países sudamericanos.

La basura como factor energético

Cuando hablamos de energías renovables, se piensa en energía eólica, solar e hidroeléctrica. Empero, tenemos otra fuente creada cotidianamente por doquier: basura. Ésta —con la tecnología actual— genera energía. En Suecia 250 mil viviendas consumen energía vía reciclaje de residuos.

Muchos lectores seguramente recuerdan las películas “Volver al futuro” I, II y III, donde el inefable doctor Emmet Brown inventa una máquina del tiempo para su llamativo auto Delorean. Emmet en la segunda parte de la serie —tras volver de una excursión al futuro— buscó afanosamente restos de basura para rellenar y hacer funcionar el generador llamado Mr. Fussion que alimentaba a su fantástica creación, el flux capacitor, permitiéndole desplazarse en el tiempo al dotarlo de una energía de 1.2 giga watts cuando el Delorean alcanzaba 78 millas por hora de velocidad. El “Doc” Brown le comentó a su asombrado discípulo Marty Mcfly que la basura producía energía en el futuro que él acababa de visitar. Ya no estamos alejados de esa ficción; hoy la generación energética a partir de desechos es realidad.

La mutación de desperdicios en energía ha prosperado como método predilecto de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Muchas naciones confían en el proceso y la Unión Europea emitió una normativa vinculante al respecto. Si bien algunos aún confunden plantas modernas de conversión de residuos en energía con incineradores del pasado, el desempeño ambiental de la industria en la actualidad es impecable. Diversos estudios han demostrado que las comunidades que emplean tecnología de conversión de residuos en energía tienen tasas de reciclaje más altas que las comunidades que no la utilizan. Las plantas de conversión de residuos basadas en modernas tecnologías de combustión son altamente eficientes y usan los residuos sólidos municipales como combustible en lugar de usar carbón, petróleo o gas natural. Esas plantas recuperan la energía térmica contenida en la basura mediante calderas generadoras de vapor, el que luego se vende directamente a clientes industriales o se usa en el mismo sitio para impulsar turbinas eléctricas. En la localidad argentina de Pinamar, los residuos contaminantes se están transformando en recursos valiosos. Según datos firmes, el 82% de los residuos de las playas bonaerenses es plástico. Este tipo de desecho representa un grave problema en la costa de la provincia de Buenos Aires por su negativo impacto ambiental sobre aguas y fauna marina. Terminar con desechos tóxicos en las playas fue el objetivo que asumieron allí distintas organizaciones pro medio ambiente.

Pinamar, Provincia de Buenos Aires. Una cooperativa limpia las playas de plástico y ahora los balnearios deben hacerse cargo de la gestión sustentable de los residuos (Foto: La Tinta, Córdoba, Argentina)

¿Como y qué se recicla o compacta?

La gente confunde reciclar con separar residuos, que es algo diferente. Primero se separa, luego se recicla y se hace el compactado. Una parte de los plásticos se separa y compacta; la otra parte se muele para fabricar otro producto con esa materia. Cuando el residuo quedó compactado el material vuelve al sistema productivo y se reutiliza para hacer otro producto. Reciclar es transformar un residuo en un producto capaz de generar otros productos.

En el Japón hay un lugar que tiene al mismo tiempo un vertedero acompañado de su planta de separación y reciclaje, más un centro industrial que se alimenta de la energía obtenida y hasta un centro de esparcimiento para jubilados del lugar, alimentado con la energía proveniente de la basura vertida allí mismo. No es el único ejemplo, hay muchos y se van propagando por el mundo en la medida en que autoridades y gente toman conciencia del problema. Miren el caso de la ciudad brasileña de Curitiba, que Juan Manuel Arias destacó en una ilustrativa nota. La urbe es modelo a nivel internacional. Los habitantes de Curitiba son cuidadosos, al revés de los de acá, que tiran basura por cualquier lado en forma inmisericorde. Allí se distingue entre residuos comunes, orgánicos, plásticos, etc. Hay una clasificación adecuada y basureros separados en distintos colores por doquier. Lo de Curitiba vino acompañado de una fuerte concientización ciudadana en paralelo con procesos educativos y sanciones contra transgresores. Estamos lejos de ese orden en estos parajes cambas aún semi salvajes, pero hay que iniciar el proceso lo más pronto posible.

De los residuos salen empleos, productos y energía

Mediante su transformación los residuos se pueden convertir en recursos y eso genera fuentes de empleo. En discriminar qué es basura y qué es residuo está la clave. La separación es indispensable y es la primera tarea, a veces confundida con el reciclaje. Una manera fácil de hacer esa tarea —hasta en un hogar— consiste en separar cuidadosamente plástico, papel, cartón, vidrio, metal, ropa y telas.

Europa está generando vía desechos un volumen energético que suministra electricidad a 27 millones de personas. Israel es otro país ejemplo en el uso de la basura para energía. La conversión de residuos en energía impacta sobre el efecto invernadero de dos maneras: a) por electricidad, que reduce la dependencia de la producción basada en combustibles fósiles; b) las plantas de conversión son altamente eficientes para aprovechar las fuentes de energía de una variedad enorme de desechos. Una metodología ambientalmente racional y tecnológicamente viable para tratar residuos biodegradables es crucial en la sostenibilidad de las sociedades modernas. La transición de los sistemas de energía convencionales a la basada en recursos renovables se hace necesaria para abordar mejor preocupaciones ambientales y satisfacer necesidades.

La peste del plástico

Al inicio nadie imaginó que el problema del plástico desechado se haría insoportable a nivel universal. Ni el mejor ecologista de los años 60 se hubiese imaginado las dimensiones catastróficas del plástico. En un principio se nos presentó como un material multiuso capaz de reemplazar cualquier objeto, desde un simple vaso hasta una lente de contacto. Incorporarlo a la vida cotidiana fue fácil, su uso se incrementó hasta convertirlo en esencial. Es raro encontrar algo que no contenga plástico; hasta lo más impensable puede contener porciones de ese material. Pero el problema no es el plástico en sí, sino el derroche y la mala utilización. Por ejemplo, se puede evitar usar bolsas de plástico en el supermercado si se lleva una bolsa reutilizable o se usa papel. El excesivo consumo del plástico y confiar en su biodegradación (que demora años) ha infectado ambientalmente al planeta.

Desarrollos y conclusiones

Ya funcionan muchas empresas que transforman la basura en energía amigable capaz de suprimir la dependencia del petróleo. Todavía subsisten problemas para maximizar la generación de energía a partir de desechos, pero sucesivas innovaciones allanarán el camino. El etanol producido a partir de basura terminará también con preocupaciones acerca del incremento en el costo de los alimentos cuando se habló que soya y maíz podían desviarse hacia esa producción. Generar combustible con desechos es algo positivo ecológicamente hablando y no reduciría la oferta alimentaria. Siguiendo con los desarrollos, pronto tendremos una tecnología que convertirá el gas de relleno sanitario en combustible para vehículos públicos. Al igual que las energías naturales, el gas de vertedero es una fuente energética renovable respaldada por la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA-USA) como alternativa ante los combustibles fósiles. Los rellenos sanitarios generan en la nación del norte electricidad para 500.000 hogares. Esto equivale a usar más de 2 millones de toneladas de carbón año.

Convertir basura en energía es ahora realidad concreta. Entre 7.000 y 10.000 millones de toneladas de residuos urbanos se producen anualmente en el universo. Por otro lado, la gestión inadecuada de la basura todavía persiste globalmente como problema de salud, economía y medio ambiente. Los elementos para cambiar las cosas están disponibles y mejoran la calidad de vida. Además, son un buen negocio ¡Adelante!

Economista y politólogo. Fue Canciller de la República de Bolivia. Miembro del CEID y de la SAEEG. 

www.agustinsaavedraweise.com

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Políticos y poder en el mundo actual. La llegada de los millonarios.

Marcelo Javier de los Reyes*

 

Nuestra conversación, en resumidas cuentas, ha girado de forma específica en torno a la modalidad moderna liquida del mal: una modalidad posiblemente más amenazadora y traicionera que otras manifestaciones históricas del mal, porque hoy este se nos presenta fracturado, pulverizado, desarticulado y disperso, en marcado contraste con su versión inmediatamente anterior, cuando pugnaba por estar concentrado y condensado al máximo, además de administrado por un poder central. Todo ello conlleva que el actual mal licuado quede oculto a simple vista y no se detecte (ni se lo reconozca tal como es, ni se vislumbre lo que se presagia). El mal líquido tiene la asombrosa capacidad de adoptar disfraces muy eficaces y de “reclutar” toda clase de inquietudes y deseos humanos (demasiado humanos) para ponerlos a su servicio valiéndose de pretextos tan falsos como exageradamente difíciles de desacreditar y falsar. Para colmo, no pocos de esos reclutas se presentan voluntarios para la acción, seducidos por la llamada.

 Zigmunt Bauman y Leonidas Donskis[1]

 

En torno del poder

Lejos estoy de considerarme de izquierda pero hay veces que considero que quienes nos sentimos más cercanos a un pensamiento de derecha tenemos ciertas coincidencias con algunos pensadores del polo opuesto.

Cuando me encontraba preparando mis clases para mis alumnos de inteligencia de la universidad se me ocurrió buscar algunos videos en los que pudiera mostrar en imágenes a relevantes intelectuales que nos hablaran acerca de la incertidumbre del mundo actual. De ese modo encontré varios de interés, como una entrevista a Zigmunt Bauman explicando su concepto sobre la “modernidad líquida” o, por nombrar otro ejemplo, uno de la socióloga francesa Monique Pinçon-Charlot, quien nos aproxima a cómo es el poder en la actualidad. Como ya me he referido en otros escritos y en mi tesis doctoral a Bauman, esta vez consideraré a la segunda.

No me cansaré de reiterar que en inteligencia debe tenerse siempre muy presente a los actores y al poder, sobre todo al “poder fáctico”[2], al “Estado Profundo”, al deep state en inglés, o derin devlet en turco. Es por demás relevante tener presente el origen de este concepto en Turquía porque se remonta a un accidente automovilístico ocurrido en 1996, en el que un auto Mercedes negro se estrelló contra un camión en la localidad de Susurluk —pequeña localidad en la provincia de Balıkesir, al noroeste del país—, en el que murieron un ex jefe de policía de Estambul, Hüseyn Kocadag, y el líder de la organización de extrema derecha “Lobos Grises”, Abdulá Çatlı, quien también sería un agente secreto de la contraguerrilla del gobierno turco que habría ejecutado a miembros del “Partido de los Trabajadores del Kurdistán” (Partiya Karkerên Kurdistan, PKK) y del “Ejército Secreto de Armenia para la Liberación de Armenia” (Հայաստանի ազատագրության հայ գաղտնի բանակ). Çatlı, quien también estaba vinculado al tráfico de drogas, figuraba con alerta roja en Interpol y viajaba con pasaporte diplomático. En el accidente también murió la novia de Çatlı, Gonca Us, y el único que resultó herido fue Sedat Bucak, diputado de origen kurdo a cargo del grupo paramilitar “Guardia Rural”. Lo que se denominó el “escándalo de Susurluk” puso en evidencia la estrecha relación entre el gobierno turco, las fuerzas armadas y los grupos del crimen organizado.

El accidente de Susurluk

A propósito de esta aclaración y para cerrar esta digresión, vale recordar el atentado que tuvo lugar el miércoles 13 de mayo de 1981, perpetrado en plena Plaza de San Pedro contra el Papa Juan Pablo II por el ciudadano turco Ali Agca, ataque al que siempre las fuentes occidentales adjudicaron a “una conexión búlgara”, vinculada a los comunistas en plena Guerra Fría, la que no parecería explicar la pertenencia de Ali Agca al grupo de ultraderecha turco “Lobos Grises”, por ese entonces quizás financiado por la CIA. Como escribió el escritor argentino Tomás Eloy Martínez (1934-2010) en su libro El Purgatorio, “nada es nunca como se espera, nada es tan siquiera lo que parece que es[3].

Una visión de izquierda sobre el poder global

Con respecto a Monique Pinçon-Charlot, autora de libros como La violence des riches —publicado en 2014—, o Les prédateurs au pouvoir : Main basse sur notre avenir —escrito con su esposo Michel Pinçon y publicado en 2017— y ex directora del Centre national de la recherche scientifique (CNRS), en una entrevista en la que se refirió al despido de trabajadores de Air France[4], expresa que “hay una guerra de clases de los ricos contra los pobres”, en la que se enfrentan los defensores de la burguesía, “los militantes del sistema neoliberal” y los trabajadores que “quieren defender también sus intereses y su derecho a simplemente vivir normalmente en esta tierra en la que están de pasada, como todos nosotros”.

Monique Pinçon-Charlot

Según Monique Pinçon-Charlot, existe una guerra entre “los más ricos y los más poderosos que se adaptan perfectamente a las nuevas tecnologías que se desarrollan en la sociedad —y de las cuales se apropian— y los trabajadores, las clases medias y las clases populares”, que son dejadas de lado. Cita una frase del Papa Francisco a la que considera “preciosa” y en la que expresó que “los obreros han pasado de un estatus de explotados al de desechos”. En su último libro manifiesta que los más ricos roban los recursos del Estado francés —decenas de billones de euros— y que si pagasen los impuestos acordes a sus respectivas fortunas no habría semejantes agujeros en la seguridad social, ni déficit, ni deuda pública.

En esa entrevista expresó que en el mundo hay 85 personas que concentran tantos recursos como la mitad del planeta y que al año siguiente sólo serían 60, lo que nos lleva “hacia una especie de infierno terrible para las clases populares”. Afirma que la burocracia, la tecnocracia en Europa, “es una forma de matar la democracia”. En síntesis, la intelectual afirma que se “pone una cortina de humo que impide la comunicación entre los ciudadanos y los oligarcas que hoy ocupan todas las instituciones, como el FMI, que no son instituciones elegidas democráticamente”, sino “instituciones creadas por los oligarcas para defender sus intereses a escala mundial”.

En otra entrevista concedida a France 24, denunció que “la evasión de impuestos es un arma para esclavizar a la gente”[5].

A su juicio estamos ante un neoliberalismo globalizado en el que los poderosos ocupan todas las cumbres de todos los Estados, de todos los poderes, para lo cual utilizan todo tipo de armas, económicas e ideológicas, recurriendo a la manipulación y a la corrupción del lenguaje y del pensamiento.

En este sentido, debe destacarse que son los propios ricos o sus empleados quienes acceden al poder, por lo que los políticos están siendo reemplazados por los “gerentes” o los empresarios. Si se toma el caso de Nicolas Sarkozy, Monique Pinçon-Charlot y su esposo Michel lo vinculan con la oligarquía y respecto del actual presidente Emmanuel Macron, destacan el asombroso ascenso de quien fuera banquero de Rothschild, un elemento más que pone en evidencia el control de las élites económicas sobre la esfera política, así como el incremento de las desigualdades. Ya el entonces presidente Georges Pompidou había sido gerente de la banca Rothschild. A juicio de Monique Pinçon-Charlot, Macron representa la desaparición de la división entre lo público y lo privado.

La crítica a Macron y a su política globalista desde la derecha

Como he dicho ut supra, izquierda y derecha pueden coincidir. En la “Lettre” del Rassemblement National del 8 de febrero, la agrupación de Marine Le Pen ha expresado:

Con la obstinación de un niño caprichoso, Emmanuel Macron intenta, por sí solo, persuadir al mundo entero de que “su mundo”, el del ultra-liberalismo, la globalización salvaje que actúa contra y contra los pueblos, sigue siendo relevante. La ceguera del presidente de la República aísla cada vez más a Francia.

Recordando esta semana, el embajador francés en Italia, el gobierno y Emmanuel Macron hunden a nuestro país en un conflicto injustificado, irresponsable y peligroso. Como si no fuera suficiente insultar a los líderes de los países europeos de “lepra nacionalista” o “cínicos”, Emmanuel Macron opta por el desprecio de los líderes que se oponen a su política globalista y la opción de la sumisión para aquellos que lo alientan.

Sí, Emmanuel Macron desprecia a Matteo Salvini porque se niega a recibir inmigrantes ilegales en Italia. Sí, Emmanuel Macron somete a Francia a Alemania a veces entregando una gran parte de nuestra soberanía diplomática al gobierno de Angela Merkel y, a veces, a la Comisión Europea de Juncker al permitirle firmar tratados sobre tratados sin tener en cuenta la opinión de los franceses.[6]

Por su parte, Jordan Bardella, del partido de Le Pen y cabeza de lista para las elecciones europeas de 2019, expresó: “Estamos por la cooperación en una Europa de naciones. ¡Pero cooperar no es dar todo y sólo en una dirección!”

Por otro lado, Le Pen respalda a los gilets jaunes, los “chalecos amarillos”, y acusa a Macron de ser responsable de esa crisis. Del mismo modo, afirma que Francia está viviendo “un proceso casi revolucionario” y que en la actitud de Macron se percibe una situación “de fin de reino”[7].

Puede observarse que tanto desde la izquierda como desde la derecha se ataca la política globalista de Macron, su insensibilidad por las cuestiones sociales y su falta de nacionalismo que lleva a ceder la soberanía de Francia a organismos supranacionales o, incluso, a otros gobiernos como el de Alemania.

Ahora bien, si se habla de una “política globalista” de Macron significa que existen coincidencias con otros gobernantes que también resignan las soberanías nacionales de sus países en función de un poder global.

Millonarios y “gerentes globalistas” al poder

Macron no es la excepción. En otros casos los millonarios llegaron directamente al poder. En Estados Unidos también un empresario llegó al poder: Donald Trump. Impulsado desde el interior profundo de su país, Trump es un millonario que se ha hecho a sí mismo y que ha sabido hacer uso de un discurso populista para captar adeptos. Foco de severas críticas y de serias dudas acerca de “algún tipo de colaboración electoral” por parte de Rusia y de Vladimir Putin.

Si se observa el incremento de los fondos donados durante las campañas en Estados Unidos, que superan a las precedentes, se aprecia la participación de un reducido grupo de millonarios que financia la mayor parte de la campaña. Así, en 2018, una pequeña élite del 0,42% de los más ricos estadounidenses fue responsable de la financiación del 70% de la campaña[8]. Esto se habría visto favorecido a partir de las decisiones del Tribunal Supremo que ha facilitado a compañías, sindicatos y a los ultra ricos influir en las elecciones[9].

Otro caso de un empresario millonario que llegó al poder es el de Petró Oleksíyovych Poroshenko, quien desde junio de 2014 es el presidente de Ucrania. Se trata de uno de los hombres más ricos de su país, quien desde febrero de 2007 hasta marzo de 2012 estuvo al frente del Consejo de Banco Nacional de Ucrania. Su actividad empresarial gira en torno a las empresas de confitería y de chocolate, siendo este último rubro el que le ha aportado la mayor parte de su fortuna y que le ha valido el apodo de “Rey del Chocolate”. En la actualidad ha diversificado sus empresas, las que abarcan las industrias automotrices, los astilleros y los medios.

En el ámbito político fue un aportante a la campaña electoral de Viktor Yúshchenko en 2004, y tuvo su influencia a partir de la “Revolución Naranja”. Fuerte opositor a la influencia de Rusia en su país, Poroshenko forma parte de la oligarquía ucrania que pretende cortar todo lazo con Rusia y caer en los brazos de Occidente a como dé lugar. El presidente ucranio está acompañado por Vlodymir Groysman quien, como bien destaca el sitio Enlace Judío, es la primera vez que Ucrania tiene un primer ministro de religión judía[10]. El propio Poroshenko, cuyo verdadero apellido sería Waltzman o Valtsman —“la teoría más común es que su padre judío, Alexander Valtsman de Odessa, tomó el apellido de su esposa, Yevgenya Poroshenko, en 1956”[11]—, ha dado un último paso para distanciarse de Rusia, al impulsar la separación de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania del Patriarcado de Moscú[12]. En este sentido, también ha firmado un tratado de libre comercio con Israel en oportunidad de su visita a Jerusalén en enero de 2019[13]. Este acercamiento a Israel también implica un mensaje hacia Rusia, habida cuenta que las relaciones entre Rusia e Israel no pasan por su mejor momento y que el gobierno de Vladimir Putin es el mayor respaldo que tiene el gobierno sirio de Bashar Al Assad.

En nuestra región también empresarios ricos han llegado al poder. En los últimos años podemos mencionar el caso del actual presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien ocupó ese cargo entre 2010 y 2014 y quien se encuentra desempeñando su segundo mandato desde 2018. Piñera, quien obtuvo su título de ingeniero comercial en 1971 y cursó estudios de posgrado en el área económica en la Universidad de Harvard, en Boston, en 1973, es poseedor de una fortuna que se compone de grandes inversiones y de numerosas compañías comerciales que incluyen aerolíneas y supermercados, y hasta equipos de fútbol. En 1976 obtuvo su doctorado con la tesis titulada “Economía de la Educación en Países en Desarrollo. Una Colección de Ensayos”[14]. Entre 1974 y 1976, fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, casi paralelamente, entre 1975 y 1978, fue consultor del Banco Mundial.

En Perú, el economista y empresario Pedro Pablo Kuczynski Godard asumió la presidencia el 28 de julio de 2016 pero debió presentar su renuncia el 21 de marzo de 2018, la que fue aceptada por el Congreso. Su dimisión se debió a “la aparición de videos y grabaciones que implicaban a su abogado, un ministro y otros socios políticos en la supuesta compra de votos de congresistas de oposición a cambio de obras públicas”, aunque no admitió ninguna falta y rechazó “categóricamente” esas “afirmaciones nunca comprobadas”[15]. La educación de Kuczynski también se completó en el Rossall School, colegio independiente británico ubicado entre Cleveleys y Fleetwood, en Lancashire, Reino Unido, en el conservatorio de Suiza y en en el Royal College of Music. Estudió filosofía, economía y política en el Exeter College de la Universidad de Oxford, también en el Reino Unido, obteniendo su título en 1959. Posteriormente cursó una maestría en economía en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos. En la década de 1960 trabajó en el Banco Mundial y en 1967 regresó al Perú, hacia fines del primer gobierno de Fernando Belaunde Terry, desempeñando sus actividades en el Banco Central de Reserva con tan sólo 29 años pero, en 1968, ya durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, como funcionario del mencionado banco Central, fue acusado de vender dólares a la International Petroleum Company, que acababa de ser expropiada por el gobierno militar[16]. Sin embargo, su carrera como funcionario a la que se asociaron otras acusaciones por favorecer a empresas privadas no le impidieron llegar a la presidencia[17].

En la Argentina, en diciembre de 2015 asumió como presidente Mauricio Macri, hijo del conocido empresario Franco Macri, quien arribó a la Argentina en la década de 1950 y contrajo matrimonio con la terrateniente Alicia Blanco Villegas. Mauricio estudió en la Universidad Católica Argentina, en la que en 1984 se graduó como ingeniero civil. Trabajó en el Citibank y condujo empresas de su grupo familiar, como la automotriz Sevel. Fue presidente del Club Atlético Boca Junior entre 1995 y 2008 y también jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta asumir la presidencia, sucediendo a Cristina Fernández de Kirchner.

Los argentinos procuraron salir del populismo, solucionar los problemas económicos —entre ellos la inflación, el cepo cambiario, la devaluación de la moneda, etc.—, superar las cuestiones de inseguridad y acabar con la corrupción. Actualmente buena parte de la población que votó por la coalición Cambiemos, que llevó a Macri a la presidencia, hoy sienten que esos objetivos no se cumplieron. Lejos de ello, el país fue nuevamente endeudado con el FMI, organismo que, como ya he mencionado, Monique Pinçon-Charlot considera manejado por los “oligarcas” para favorecer sus propios intereses.

Buena parte de los argentinos buscaron su “Jair Bolsonaro” y han visto frustradas sus intenciones. Ante el escenario de las elecciones a llevarse a cabo en 2019, no existirían alternativas que le permitan a la Argentina salir del estancamiento político y económico. En síntesis, no se aprecia que haya una salida a la crisis.

Con respecto a Jair Bolsonaro, poco se puede decir hasta el presente, aunque todo parecería indicar que responde a la emergencia de una “derecha no nacionalista” sino ligada a intereses globalistas, del mismo modo que el presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó, a quien algunos medios han destacado como un joven miembro de la masonería, un joven político que ha dado un gran paso desde las sombras de la política.

La realidad es que las alternativas locales a los populismos en la región no se percibe que vayan a dar respuestas a las necesidades de las respectivas sociedades. Amplios sectores de la población adoptan posturas nihilistas de cara al futuro y reclaman la aparición de nuevos espacios políticos que respondan a una derecha nacionalista como los que se aprecian en Europa con Viktor Orban en Hungría, Sebastian Kurz en Austria —ambos claramente antiglobalistas, quienes tomaron duras medidas contra la figura emblemática del globalismo, George Soros—, Matteo Salvini en Italia, Vox en España y el conocido y ya mencionado Rassemblement National de Le Pen.

Con respecto al gobierno italiano cabe destacar que sigue manteniendo una posición equidistante respecto a Maduro y a Guaidó y que ha bloqueado la moción conjunta de la Unión Europea para reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. El ministro de Exteriores, Enzo Moavero Milanesi, afirmó el 12 de febrero que Maduro no tiene “legitimidad democrática” y pidió “elecciones libres, transparentes y creíbles”, pero tampoco avanza en el reconocimiento formal a Guaidó[18]. La posición del gobierno italiano respecto de Venezuela quizás sea la sensata y, de alguna manera, muestra una coherencia frente al poder globalista.

A modo de conclusión

A partir de lo expuesto puede considerarse que la división política no pasa por una izquierda o una derecha coherente —en el sentido de que expresan argumentos que pueden ser aceptados aunque no compartidos— sino por una puja en la que se observa un creciente intento de dominación mundial que se aprecia claramente en un empequeñecimiento del número de poderosos a escala mundial, quienes detentan cada vez un mayor porcentaje de las riquezas mundiales, y la emergencia de partidos y de gobiernos que responden a una derecha nacionalista que pretende frenar ese avance que atenta contra las soberanías nacionales, que aprecian “quienes manejan los hilos detrás de bambalinas” —quienes conforman el poder fáctico global— e imponen gobiernos o medidas de alcance mundial.

Esas respuestas al globalismo político y económico pueden apreciarse de forma nítida en el contexto europeo pero no así en el de América. La decisión del gobierno italiano, en buena medida, procura no repetir las tristes experiencias vividas en Afganistán, en Iraq, en Libia o en Siria en las que, con pretextos sin basamentos, se ha intentado favorecer a los grandes intereses geopolíticos de corporaciones y potencias, incrementando los problemas en un mundo ya de por sí complejo.

En nuestra región asistimos a un rápido movimiento que busca un realineamiento geopolítico de proporciones, el que no es percibido plenamente por ciertos sectores intelectuales pero que es omitido por numerosos políticos que sólo buscan sus posicionamientos personales sin importar las serias consecuencias que tendrán para sus respectivos países. El intento de perpetuarse en el poder por parte de Evo Morales en Bolivia o el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela son indefendibles pero el reconocimiento de Juan Guaidó tampoco sería plausible. No debe correrse el riesgo a que se desate una sangrienta guerra civil ni tampoco una guerra regional.

Las sociedades de la región precisan encontrar nuevos líderes, nuevos espacios políticos dispuestos a evitar que se lleven a cabo disputas por los recursos impulsados por potencias y corporaciones extra regionales. Para ello es imprescindible formar a ciudadanos en geopolítica y en estrategia, dispuestos a defender sus respectivas soberanías nacionales, armonizándolas en un esquema de cooperación que favorezca el crecimiento y el desarrollo de nuestros países. El tiempo apremia y se requiere apresurar estos pasos.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.

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[1] Zigmunt Bauman y Leonidas Donskis. Maldad líquida. Buenos Aires: Paidós, 2019, 256 p.

[2] “Poder fáctico”, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) es “el que se ejerce en la sociedad al margen de las instituciones legales, en virtud de la capacidad de presión o autoridad que se posee”.

[3] Tomás Eloy Martínez. Purgatorio. Buenos Aires: Alfaguara, 2008, 296 p.

[4] El video de la entrevista puede verse en YouTube, <https://www.youtube.com/watch?v=g2_vzHuN9JE>, [consulta: 12/04/2018].

[5] “Monique Pinçon-Charlot : ‘La fraude fiscale est une arme pour asservir le peuple’”. France 24, 15/10/2018, <https://www.france24.com/fr/20181015-invite-jour-monique-pincon-charlot-evasion-fraude-fiscale-riches-tribunal-cahuzac>, [consulta: 25/10/2018].

[6] “En diplomatie, le pyromane Macron isole la France”. La lettre du Rassemblement National du 08 février 2019.

[7] Eusebio Val. “Le Pen plantea las elecciones europeas como un plebiscito sobre Macron”. La Vanguardia, 13/01/2019, <https://www.lavanguardia.com/internacional/20190113/454112748732/marine-le-pen-elecciones-europeas-macron.html>, [consulta: 22/01/2019].

[8] Eva Catalán. “¿El poder político en manos de millonarios? El avance de los candidatos ultra ricos”. El Confidencial, 06/11/2018, <https://blogs.elconfidencial.com/mundo/elecciones-eeuu-trump-a-examen/2018-11-06/las-elecciones-mas-caras-de-la-historia-cada-vez-mas-donantes-y-candidatos-millonarios_1641214/>, [consulta: 02/01/2019].

[9] Ídem.

[10] Silvia Schnessel. “Histórico: Ucrania nombra un primer ministro judío”. Enlace Judío, 14/04/2016, <https://www.enlacejudio.com/2016/04/14/historico-ucrania-nombra-un-primer-ministro-judio/>, [consulta: 18/04/2016].

[11] Adam Eliyahu Berkowitz. “Ukrainian President Petro Poroshenko’s Jewish Enigma”. Breaking Israel News11/01/2016, <https://www.breakingisraelnews.com/58633/ukrainian-president-petro-poroshenkos-jewish-enigma-jewish-world/>, [consulta: 18/02/2016].

[12] Xavier Colás. “Petro Poroshenko anuncia la creación de una iglesia ucraniana independiente de Moscú”. El Mundo (España), 15/12/2018, <https://www.elmundo.es/internacional/2018/12/15/5c1528d6fdddff140c8b4570.html>, [consulta: 18/12/2018].

[13] “Israel y Ucrania firman tratado de libre comercio”. Enlace Judío, 21/01/2019, <https://www.enlacejudio.com/2019/01/21/israel-ucrania-tratado-libre-comercio/>, [consulta: 06/02/2019].

[14] Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Reseñas biográficas de parlamentarios – Sebastián Piñera Echenique – Senador, <https://www.bcn.cl/historiapolitica/resenas_parlamentarias/wiki/Sebasti%C3%A1n_Pi%C3%B1era_Echenique>, [consulta: 08/02/2019].

[15] Diego Salazar. “Pedro Pablo Kuczynski renuncia a la presidencia del Perú”. The New York Times, 21/03/2018, <https://www.nytimes.com/es/2018/03/21/pedro-pablo-kuczynski-renuncia-a-la-presidencia-del-peru/>, [consulta: 18/01/2019].

[16] “Pedro Pablo Kuczynski, el nuevo presidente electo del Perú [Perfil]”. Perú21, 10/06/2016, <https://peru21.pe/politica/pedro-pablo-kuczynski-nuevo-presidente-electo-peru-perfil-220331>, [consulta: 18/01/2019].

[17] Ídem.

[18] Anna Buj. “Italia sigue sin reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela”. La Vanguardia, 12/02/2019, <https://www.lavanguardia.com/internacional/20190212/46411085951/italia-guaido-maduro-reconocer.html>, [consulta: 18/01/2019].

Principios, hechos, moral y ventaja totalitaria (La realidad de las relaciones internacionales)

Agustín Saavedra Weise*

A nivel didáctico es tradicional la división del estudio de las relaciones internacionales (RRII) entre principios y hechos. Los principios constituyen el marco ético-legal de la comunidad internacional, son el conjunto de normas que reglan los vínculos multilaterales. Muchos de estos principios —pese a ser evocados permanentemente— son desdeñados. La mayoría de las acciones en la esfera mundial son fruto de pragmatismos puntuales o de la violencia. Y esto es válido hoy más que nunca; factores de fuerza y aspectos geopolíticos son componentes esenciales de la dinámica planetaria del tercer milenio. Sería ideal que los actores de la arena mundial se comporten en concordancia con los principios, pero he aquí que la inmensa mayoría ejerce acciones en función de su propio interés, particularmente cuando están en juego elementos materiales, humanos o geopolíticos, tales como recursos naturales, territorios, zonas estratégicas, etnias cautivas, etc.

Al final —resulta penoso admitirlo— en la dura arena de las relaciones internacionales la moral importa poco y el poder efectivo sí importa mucho. El propio sistema internacional que nos rige refleja esa condición mediante el Consejo de Seguridad y sus cinco miembros permanentes con derecho a veto (Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China). Ahí radica el poder real. La Asamblea General de las Naciones Unidas es una vocinglería multitudinaria, cuyas especialidades son la demagogia de turno y muchas resoluciones sin valor efectivo.

Y eso de la moral, aunque se cacarea al respecto, casi siempre es una muletilla de aquellos que no son lo suficientemente fuertes como para acosar a otros y entonces se escudan en ella; los débiles disfrazan su impotencia con un manto de virtuosa apariencia pero en el fondo —si pudieran tener fuerza— quisieran ser tan o más rudos que los otros. Los más pequeños parecen inocentes y pacíficos, pero si fueran capaces de agrandarse por arte de magia, créanme que dejarían de serlo y se transformarían en belicosos sin nada de inocencia. Toda esa retórica sobre la moral es el disfraz de los débiles para fingir superioridad espiritual y disimular así una debilidad material que les impide salirse con la suya. Para mantener ese falaz sentido de “superioridad” se aparenta “preocupación” por valores que no se los tiene ni se aplican. La moralidad no importa para nada en la competencia geopolítica. Solamente se la invoca entre países débiles que se enfrentan al hecho concreto de no tener capacidad de hacer “bullying” ni ser belicosos, lo que sin duda harían si tuvieran mayor fortaleza.

Quienes son realmente poderosos siempre usarán primero la parte “blanda” del poder para persuadir mediante promesas de cooperación, ayuda internacional y otros elementos de influencia. Pueden hacerlo —y preferiblemente lo harán— antes de usar el poder duro, la fuerza bruta que en términos político-militares ese actor internacional posee y utilizará para doblegar al contrario, torcer su voluntad e imponer la propia. En el contexto del poder duro los totalitarismos tienen una ventaja enorme sobre las democracias: actúan drásticamente y sin vueltas. El fin justifica los medios, punto. Las democracias dudan, le dan rodeos al asunto, esperan, confían, debaten, consultan, y aún así, muchas veces terminan siendo sorprendidas por algún súbito golpe inesperado. En definitiva, se verán obligadas a actuar recién al ser atacadas o sorprendidas con un hecho consumado. En este mundo de hipócritas y cuando les conviene, unos y otros hacen valer el principio de la no intervención, gestado en Westfalia desde 1648, aunque al final se hace, no se hace nada, o se deja hacer. México y algunos otros países son afectos a proclamar la no intervención, olvidando la célebre sentencia al respecto de Talleyrand: “no intervenir es otra manera de intervenir”…

Las democracias rechazan pensar estratégicamente, salvo que se vean obligadas a defenderse o atacar. Y definitivamente no tienen la ventaja totalitaria de los estados autocráticos, que sí actúan con drasticidad, sin consultas ni deliberaciones previas. Pese a que las democracias occidentales carecen del sentido de la ventaja totalitaria, han aprendido con el tiempo a disimular sus acciones clandestinas con fraseologías convincentes de sus líderes, las que a la larga terminan siendo mentiras o verdades a medias pero en su momento resultaron efectivas. Sin ir lejos, cabe citar el célebre caso de los “Documentos del Pentágono”, instruidos por el entonces Secretario de Defensa de EEUU Robert Mcnamara y que provocaron un escándalo mayúsculo al ser publicados en 1971 durante el apogeo de la guerra de Vietnam. El periódico The Washington Post develó el falso esquema mediático de cuatro presidentes: Dwight Eisenhower, John Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon (www.archives.gov/research/pentagon-papers).

El politólogo Hans Morgenthau fue uno de los impulsores del realismo en la conducción de la política exterior. A él se le atribuye una conocida expresión: “las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, solo tienen intereses permanentes”. En función de ese realismo se generaron factores de acción. El primero de ellos obviamente es el propio realismo en sí, la certeza de que la sociedad se rige por condiciones objetivas propias de la naturaleza humana. El realismo ha chocado en el pasado -lo sigue haciendo en el presente- con conceptos valiosos filosóficamente pero irrelevantes en un frío análisis realista. Desde la época de los célebres filósofos Platón (idealista) y Aristóteles (realista) hemos tenido presente esa dicotomía entre lo ideal y lo real que acompaña a la humanidad. No hay ideas sin su confronto con la realidad, no hay sueños posibles sin alguien que intente transformarlos en tangibles o los deseche por irreales. Por otro lado, muchos ideales quedan tal cual y eso no es malo. El ser humano siempre necesitará tener sueños que aunque no pueda cumplir ni sean viables serán incentivos para alcanzar metas más limitadas pero no por ello menos útiles. A su vez, cuando el organizador social llega a niveles patológicos surgen excesos, tanto a nivel individual como plural, sobre todo por la posibilidad de tener comunidades transformadas en gigantescos organizadores meticulosos, sin creatividad ni posibilidades de cambio. Se ha comprobado además que la organización en demasía de una comunidad atrae al totalitarismo o al belicismo. Su contrapartida es el exceso de ensoñaciones, con su secuela de desorden, anarquía y debilidad. Un sano equilibrio entre el soñador y el organizador se impone, tanto en lo individual como en lo social.

Las grandes guerras de la historia han sido causadas por el crecimiento desigual de las naciones. Tal crecimiento desigual no se debe al mayor genio de algunas comunidades en comparación con las demás; en gran medida es más bien el resultado de la inequitativa distribución de la fertilidad del suelo que se ocupa y de lo que podría llamarse “oportunidad estratégica” de unos sobre otros a lo largo de la historia. Piénsese en cuán diferente hubiera sido el destino de los trece estados originales que formaron los Estados Unidos de América si el país se hubiera fundado en otro lugar. Partir en 1776 desde una excelente ubicación le permitió a las 13 ex colonias pasar a ser 50 estados, adueñarse de medio continente norteamericano en poco más de cien años y superar una cruenta guerra civil. EEUU siguió ganando espacio hasta convertirse en potencia bioceánica y con legítimas pretensiones de poder mundial desde fines del siglo XIX, tras haber derrotado a España. La nación de George Washington tuvo desde su gestación una enorme ventaja estratégica por las ubérrimas condiciones del territorio original, la eximia calidad de su dirigencia y la abundancia de recursos naturales que su avance hacia nuevos suelos le fue proporcionando. No existe en la dura realidad mundial “igualdad de oportunidades” entre naciones. Algunas nacen bien, otras nacen mal, algunas se recuperan y superan desventajas, otras se dejan ahogar por sus desventajas y no faltan aquellas que procuran conseguir de terceros (mediante invasión o lucha) lo que les falta. Así anduvo y anda el mundo…

(*) Politólogo y Economista – www.agustinsaavedraweise.com

El Deber (Bolivia), https://www.eldeber.com.bo/opinion/Principios-hechos-moral-y-ventaja-totalitaria-20190207-9584.html 

Presión externa sobre el Gobierno

Editorial de El Deber de Bolivia

Aunque por uno de sus tantos viajes no estuvo presente Evo Morales, el pasado enero tuvo lugar el tradicional saludo del cuerpo diplomático acreditado en el país al titular del Ejecutivo. El vicepresidente presidió el acto, acompañado del canciller Diego Pary. En esa oportunidad, Álvaro García Linera expresó: “Lo único que pedimos es el respeto, nadie tiene el derecho a enseñarnos nada como tampoco nosotros tenemos el derecho a enseñarles a ustedes nada”. Agregó: “respeten nuestra forma de ser, respeten nuestra democracia, respeten nuestra cultura, como nosotros respetamos absolutamente a todos”.

Hablando de respetos, poco tiempo después tres senadores estadounidenses enviaron un mensaje solicitando se respete la voluntad popular expresada en el referendo del 21 de febrero de 2016. De la misma manera, diversos representantes -tanto a nivel individual como colectivo- de las principales naciones del mundo se han referido a la necesidad de realizar un análisis permanente de la situación en Bolivia y que se hará un “seguimiento” de lo que suceda en nuestro país hasta las elecciones de octubre 2019, las que también serán “monitoreadas” minuciosamente.

Frente a esta verdadera ola de interrogantes y cuestionamientos del exterior no es válido fingir enojos o presentar posturas altisonantes. Bolivia, más allá de los discutibles avances de los que hace gala la actual administración, sigue siendo un país estructuralmente débil, sometido a vaivenes propios de una nación emergente y dependiente. Por tanto, no cabe la petulancia en nuestros contactos externos. Hay que defender la soberanía y la autodeterminación sí, pero tómese en cuenta que a su vez esos principios son puestos en duda por el mundo cuando en lo interno algunas pautas elementales de la institucionalidad no se cumplen. Es lamentable el hecho de haber negado la manifestación mayoritaria del pueblo contra una cuarta elección consecutiva. Se lo hizo mediante el fallo de un tribunal interno complaciente que reiteró el “derecho humano” a ser reelegido, triquiñuela ya utilizada antes por otros tribunales sumisos del hemisferio y frente al desvergonzado silencio de un ineficaz sistema interamericano.

El Gobierno tendría que escuchar atentamente los sanos consejos que le llegan desde el exterior en lugar de seguir rasgándose las vestiduras. Las autoridades de la hora deben encarrilar sus acciones por el camino correcto del respeto a la soberanía popular, expresión máxima de la democracia. No queremos en Bolivia una segunda Venezuela.

https://www.eldeber.com.bo/opinion/Presion-externa-sobre-el-Gobierno-20190209-0031.html

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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