El tiempo que pasa y la aceleración del tiempo

Agustín Saavedra Weise*

Un valor no retornable

Hoy en día los ejecutivos de onda repiten que el tiempo es el único recurso natural no renovable que existe en el universo. Es una verdad casi de Perogrullo, pero que no siempre se la comprende bien. El tiempo corre inexorable, no vuelve. Debe recordarse, que el tiempo es relativo y no absoluto, como parecía serlo en función de la mecánica gravitacional planteada en 1686 por Isaac Newton. En 1905 la teoría de la relatividad de Albert Einstein fue introducida y luego probada, transformándose en ley del mundo físico que cambió la premisa newtoniana. La relatividad del tiempo implica que lo fugaz para algunos puede ser muy largo para otros. En la mente humana un minuto de tortura puede ser horriblemente largo y una hora de felicidad transcurre fugazmente. He ahí la relatividad del tiempo definida de forma simple. Una cosa sí es segura: el tiempo que pasa no retorna jamás. Por eso hay que saber aprovecharlo debidamente.

A lo largo de milenios, el ser humano ha vivido entre dos variables esenciales: espacio y tiempo. Precisamos espacio para cosechar, dormir, ejercer labores diversas y, en fin, sin espacio nada se puede hacer, no hay vida posible. El espacio estará siempre ahí para servirnos o perjudicarnos, inclusive para luchar por él si nos lo quieren quitar o si pretendemos quitárselo a otros. Mientras el espacio se achica, agranda o se transforma, el tiempo transcurrido no vuelve jamás, aunque en simultáneo existe una correspondencia biunívoca tiempo-espacio que vale la pena mencionar. Un profesor de lógica formal —durante mis años universitarios en Buenos Aires— recalcaba que el saber sí ocupa lugar, porque el proceso de aprendizaje toma tiempo y eso era prácticamente lo mismo. En su momento no comprendí muy bien la relación. Ahora, varias décadas después, la tengo siempre presente. No en vano Napoleón consideró como elementos estratégicos básicos al espacio y al tiempo, aunque hizo una drástica distinción. El espacio perdido siempre puede ser reconquistado mientras que el tiempo perdido es irrecuperable. De ahí la necesidad de valorarlo, de utilizarlo al máximo en cosas útiles.

La propia vida es una medida del tiempo y simultáneamente vivimos en un espacio determinado. La relación espacio-tiempo se ha prestado a múltiples interpretaciones, pero en su simple expresión significa nuestro devenir, el transcurso de nuestra existencia, la que debemos intentar sea provechosa dejando algo de bueno. La pizca positiva que cada uno deje como legado, contribuirá con certeza a un mundo mejor.

Mi recordado tío José Saavedra Suárez —hermano mayor de mi padre, fallecido en 1975— solía repetir esta expresión: “Existen cinco cosas que no vuelven en la vida: a) la flecha que se lanza; b) la oportunidad que se pierde; c) el dinero que se gasta; d) la palabra que se dice; y e) el tiempo que pasa”. Ocurrentes en verdad las palabras de Don José. El tiempo que pasa… Es tan cierto y a su vez, cuántas veces nos olvidamos de algo tan elemental: el tiempo se va y no existe manera alguna de retenerlo. Volviendo a la expresión de mi tío, sí es un hecho que podemos ir hacia la flecha lanzada y recuperarla; la palabra dicha podemos enmendarla con otras palabras; siempre puede haber una segunda oportunidad y el dinero gastado también puede ser ganado nuevamente. El tiempo ¡Ah! el tiempo es diferente. Incluso mientras tecleamos esta nota los segundos vuelan y jamás retornarán. En nuestras vidas cotidianas a veces usamos con prudencia el tiempo y otras veces lo desperdiciamos inútilmente, sin percibir que es un commodity irreemplazable.

Ligereza, velocidad, aceleración: un tiempo más rápido

Un estudio de la Rand Corporation (www.rand.org/blog/articles/2018) afirma que la vida cotidiana se está moviendo cada vez más rápido. El transporte, armas, flujos de información, invenciones, tecnología, casi todo se está acelerando. Eso implica una mayor presión sobre los tomadores de decisiones; tendrán que adaptarse a la rapidez o quedar fuera de juego. No será fácil acostumbrarse a vivir en un estado permanente de ligereza, velocidad y aceleración (LVA), pero el avance tecnológico de este tercer milenio junto con la cibernética y la Inteligencia Artificial (IA) nos conduce inexorablemente hacia el sendero de la velocidad. La capacidad de respuesta rápida será cada vez más rápida, valga la expresión. Quien no haga las cosas en el tiempo justo quedará en el camino como algo viejo e inservible. Así marcha el proceso hoy; hasta hay escuelas especializadas que enseñan cómo proceder a tomar decisiones veloces. Decidir rápido no implica decidir mal; se supone que el experto en velocidad sabrá definir primero sus opciones y decidir luego lo que corresponda. Es fácil decir sí o no al azar; mucho más complejo es hacerlo racionalmente, manejando ecuaciones u opciones múltiples.

Vivir en un medio ambiente LVA será muy duro. Con la velocidad de la información los decisores enfrentan presiones tremendas para responder eficazmente. Es por eso que la RAND está estudiando el tema velocidad como parte de un proyecto especial. Por otro lado, la velocidad puede ocasionar mayor cantidad de malas decisiones y esa misma velocidad, al acelerarse, traerá además nuevas amenazas. Recuérdese que con el progreso siempre viene un margen de riesgo. Estamos en la era de la geopolítica del tiempo o Cronopolítica, el tiempo en función de lo que se decida o se haga políticamente. La velocidad está transformando tanto los armamentos como los conflictos, al alterar las formas tradicionales de la escalada y reducir el tiempo disponible de respuesta. Hasta un tweet puede crear problemas en pocos segundos y pasiones o falsas informaciones capaces de acelerar hostilidades ídem. La RAND considera que los procesos de LVA se intensificarán, trayendo nuevos riesgos y desafíos. El tiempo cada vez más acelerado ya está marchando y lo hace con fuerza.

El tiempo de Janus

Al finalizar 2018 e iniciarse muy pronto el primer mes de 2019 y en el dinámico marco de los increíbles avances acerca del tiempo acelerado que brevemente hemos resumido para el amigo lector, a manera de conclusión vale la pena recordar al viejo Janus. Ese ídolo latino adornaba la entrada de Roma; tenía dos caras, una escudriñaba al pasado y la otra el futuro. Como mítico guardián imperial de accesos, salidas y puertas, se le asignó a la deidad la potestad de mirar pasado y futuro con su doble faz. He aquí el origen del apelativo “enero”. En castellano no suena tan parecido a la etimología, pero sí lo hace en portugués (Janeiro), inglés (January) y francés (Janvier), por citar algunas lenguas europeas.

Enero es un mes peculiar. Vivimos todavía con las imágenes del año que se fue y al unísono tratamos de vislumbrar lo que vendrá durante el nuevo ciclo que se inicia. La simbología es interesante. Janus nos sacude con el fantasma o la añoranza de visiones pretéritas e induce sueños positivos para el futuro. Janus simultáneamente nos recuerda el irreversible tiempo pasado (con lo bueno o malo que haya ocurrido) y a su vez nos brinda positivas esperanzas, ya que el futuro es nuestro, podemos construirlo según nuestros propios deseos y expectativas si nos esforzamos y las circunstancias nos ayudan. Recuerden: hagamos algo útil con el tiempo que pasa, porque una vez ido jamás retornará.

* Ex canciller de Bolivia, economista y politólogo. http://www.agustinsaavedraweise.com

Tomado del Diario Página Siete (Bolivia), 06/01/2019, https://www.paginasiete.bo/ideas/2019/1/6/el-tiempo-que-pasa-la-aceleracion-del-tiempo-204959.html#!

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La adaptación de la actividad de inteligencia a los nuevos tiempos

Marcelo Javier de los Reyes*

Introducción

Los años de la Guerra Fría, 1947-1991 —si es que se asume que tuvo fin  en  ese último año, cuestión que puede ponerse en duda—, significaron un tránsito de lo que puede llamarse “una desconocida seguridad” a un mundo plagado de incertidumbres. Durante esos años en que se temía que ocurriese una guerra nuclear, vistos desde hoy, muestran que el mundo era más seguro y previsible pues el sistema internacional bipolar permitía la existencia de un equilibrio regulado por la disuasión.

Desde 1991 la emergencia de nuevos actores capaces de gravitar en el escenario internacional, como por ejemplo las organizaciones del crimen organizado —entre las que deben incluirse las mafias italianas como la ’Ndrangheta de Calabría, la Camorra de Nápoles, los cárteles de la droga de Colombia y México, algunas organizaciones que estaban bajo el control de los servicios de inteligencia de los países del bloque soviético, etc.— que han extendido su campo de acción a escala global, ONGs o fundaciones, grupos terroristas, poderosas empresas multinacionales y corporaciones (como las dedicadas a la industria de la defensa), han debilitado el poder de los actores centrales del sistema internacional: los Estados. Por tal motivo, se ha hecho imprescindible la introducción de un cambio en las actividades y objetivos de las agencias de inteligencia.

Nuevas orientaciones de las agencias de inteligencia

A comienzos de la década de los noventa, Alvin y Heidi Toffler decían que “de todas las instituciones de ‘seguridad nacional’ ninguna tiene una necesidad más honda de reestructuración y reconsideración que las dedicadas a la información exterior” [1]. Claro que este argumento es coherente con su concepción de la guerra de la “tercera ola”, basada en la tecnología, por lo que las agencias de inteligencia debían adaptarse a la sociedad de la información [2]. 

En su libro Las guerras del futuro, estos autores señalaban que en esa época las agencias de los Estados Unidos insumían anualmente US$ 30.000 millones pero que eran organizaciones de la segunda ola y, aún más, la KGB y la GRU soviéticas [3]. Sin embargo, debe tenerse presente que la incorporación de la TECHINT (recolección de información por medios tecnológicos) no tiene ningún sentido si no está acompañada por una buena HUMINT (inteligencia humana), dado que los medios tecnológicos sólo pueden limitarse a la reunión de la información pero no a su análisis, actividad reservada sólo a la inteligencia humana. No obstante, los autores afirman que los agentes de inteligencia son iguales a los de la primera ola pero “armados con las tecnologías más complejas de la tercera”[4]. De alguna manera coincide con lo expresado por el Doctor Diego Navarro Bonilla:

El avance tecnológico ha determinado una ineludible evolución de las capacidades, en las herramientas o en los instrumentos de la inteligencia aunque no ha modificado sustancialmente su esencia ni sus fundamentos teóricos [5]. 

Del mismo modo, Alvin y Heidi Toffler señalaban que para los ejércitos de la tercera ola dominar el terreno del conocimiento sería tan crucial como en su momento fue dominar la geografía y la topografía del campo de batalla [6]. Ya en esos años, expresaron que la noción misma de “seguridad nacional” debía incluir aspectos económicos, diplomáticos e incluso ecológicos, además —obviamente— de los militares que constituían su principal objeto de análisis.

Un importante cambio de actitud de las agencias de inteligencia lo constituyó la “ruptura con el secretismo” que las caracterizó durante la Guerra Fría, lo que fue el resultado de un proceso de revisión de los asuntos de inteligencia. Desde este enfoque puede reconocerse una mayor información y participación de la sociedad en los temas de inteligencia —a través, por ejemplo, de la actividad parlamentaria— y una mayor divulgación de los temas referidos al mundo de la inteligencia mediante la publicación sobre estos temas en revistas especializadas —algunas publicadas incluso por los propios organismos—, el estudio de estos temas en el ámbito universitario como en el caso de la Universidad Nacional de la Plata de Argentina, las Universidades Juan Carlos I y Carlos III de España o la adaptación de la metodología de inteligencia aplicada a la empresa y utilizada en universidades o institutos dedicados precisamente a estudios empresariales o económicos.

Por otro lado debe reconocerse una apertura en el manejo de las fuentes por parte de las agencias en la actualidad ya que utilizan un creciente número de fuentes abiertas e incluso, dentro de éstas, de trabajos de índole académica.

Esa apertura, sumada a la globalización de las comunicaciones y de la economía así como la flexibilidad de las fronteras, ha dado lugar a una creciente interdependencia entre los diversos actores estatales y no estatales a escala global. Asimismo, las agencias de inteligencia deben contribuir para que las respectivas sociedades las acepten y las asuman como parte del sistema democrático, para el cual trabajan colaborando con la seguridad de cada uno de los miembros de la comunidad y velando para que el Estado pueda concretar sus intereses nacionales. En muchos casos se trata de una tarea difícil mediante la cual deben granjearse la confianza de los ciudadanos, en el sentido de que operan en un marco de absoluto respeto por la ley y por las instituciones. En función de ello, desde hace varios años, en España los funcionarios y los académicos dedicados a estos temas se encuentran abocados a lo que se denomina “cultura de inteligencia”, para lo cual han procedido a la realización de congresos y publicaciones [7].

Un claro ejemplo de esa política es un vídeo de dibujos animados realizado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Universidad de Cádiz en el marco del “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”. En este video se explica la utilidad que tiene la Inteligencia para la sociedad y las actividades que se realizan en el ámbito del CNI [8]. Sin embargo debe considerarse que la reserva, la confidencialidad, el secreto y la discreción aún perduran—y deben perdurar— en el terreno de la inteligencia debido a que de ese modo se alcanza el éxito de sus objetivos y se resguarda la vida de las personas y la seguridad de los recursos a emplear. De la misma manera, los logros de las agencias de inteligencia tampoco tienen por qué ser públicos y en ese sentido se realizan muchas tareas sin que la sociedad tome conocimiento.

En la actualidad ciertas actividades de las agencias de inteligencia no difieren en muchos aspectos de aquellas que se pueden desarrollar en el ámbito de las empresas o de las consultoras.

Como se ha expresado, las agencias de inteligencia se hallan condicionadas por ese contexto internacional por lo que han debido adaptarse a las nuevas necesidades de inteligencia y han debido “reinventarse” en ese paso de un mundo peligroso pero estable, en el que se conocían las amenazas y los enemigos, a este otro en el que predominan la inestabilidad, la emergencia de otro tipo de amenazas y la multiplicación de los actores.

En líneas generales, todas las agencias tanto en los países desarrollados —por ejemplo España— como en los periféricos —Argentina, Brasil, Chile— han necesitado introducir cambios y una nueva legislación que garantice la transparencia de sus actividades en el marco de la democracia y del respeto de los derechos humanos dejando de lado, en numerosos casos, aquellas actividades más vinculadas a una contrainteligencia orientada a los opositores dentro de los propios Estados.

Desde este enfoque, lo que se percibe es un cambio cultural hacia dentro de la organización pero que, a su vez, trasciende hacia la sociedad. Es un cambio influido por nuevas realidades políticas, tecnológicas y sociales que contribuyeron también a una mayor profesionalización de la actividad de las agencias de inteligencia.

La inteligencia hoy —también a diferencia de lo que ocurría en la Guerra Fría—, no pone la mira específicamente en las cuestiones militares sino que, en un número mayor de casos, se enfrenta a actores no estatales a organizaciones del crimen organizado o a grupos terroristas, conforme a la demanda de la agenda internacional, lo que en definitiva implica enfrentar a actores que no tienen una estructura organizativa como la que posee un actor estatal. Ello significa un reto diferente al que puede ofrecer un Estado.

Tapa del semanario Der Spiegel en la que fue publicado el artículo de Hans Magnus Enzensberger, titulado “Ausblicke auf den Bürgerkrieg” (1993)

Entre estos temas parecería que en la actualidad se estaría dando un conflicto del que ya nos había advertido el escritor alemán nacido en Baviera en 1929, Hans Magnus Enzensberger: la guerra civil molecular, en su artículo titulado Ausblicke auf den Bürgerkrieg (“Vistas de la guerra civil”) que fue publicado por el semanario alemán Der Spiegel en 1993 [9].

Enzensberger escribió:

La Guerra Fría ha sido reemplazada por un Nuevo Desorden Mundial bajo el signo de la Guerra Civil. Hacia finales del siglo XX se convirtió en la forma dominante de conflicto armado. Actualmente hay entre 30 y 40 guerras civiles abiertas en todo el mundo, y hay indicios de que su número no disminuirá en el futuro, sino que aumentará [10].

El autor advierte cómo la verdadera guerra civil termina por eliminar “la cáscara ideológica”, se despoja de sus pretextos y deriva en una guerra de todos contra todos, una guerra civil que hace tiempo ha emigrado a las metrópolis y en la que sus metástasis forman parte de la vida cotidiana de las grandes ciudades, no sólo en ciudades de países pobres sino también en ciudades como París, Berlín, Detroit, Birmingham, Milán y Hamburgo. Enzensberger agrega:

Lo dirigen no sólo los terroristas y las agencias de inteligencia, los mafiosos y los skinheads, los narcotraficantes y los escuadrones de la muerte, los neonazis y los sheriff negros, sino también los ciudadanos discretos que se convierten de la noche en gamberros, pirómanos, pistoleros y asesinos en serie. Al igual que en las guerras africanas, estos mutantes son cada vez más jóvenes [11].

Según el autor, este tipo de guerras siempre son iniciadas por una minoría que hace imposible una convivencia civilizada, por lo que esas guerras civiles no se han apoderado de las masas sino que son “moleculares”. Estas guerras sólo se inspiran en el odio, no tienen ideología, y los perpetradores de hoy no necesitan rituales, desfiles, uniformes, programas, promesas y juramentos de lealtad como en el período de entreguerras que fue analizado por Hannah Arendt. Incluso, dice Enzensberger, pueden prescindir de un guía, y “cualquier vagón del metro puede convertirse en una Bosnia en miniatura” [12].

Atentado al metro de San Petersburgo (2017)

Un mundo globalizado económicamente llevó a que también las agencias de inteligencia se ocupen más por los asuntos económicos preparando informes para el decisor, previendo crisis u otros escenarios que puedan suscitarse a partir de potenciales desequilibrios de la economía internacional y que puedan afectar a la economía nacional.

Esta interrelación tan fuerte que existe entre los diversos países en términos económicos precisa de cierta observación por parte de los servicios de inteligencia, más aún luego de la denominada “crisis hipotecaria” que estalló en Estados Unidos en 2008 o de la crisis alimentaria que puede derivar en una grave situación para la población mundial pero que, sin duda, afectará más fuertemente a determinados países pobres o dependientes de la importación de alimentos.

Las agencias han tomado como parte de sus temas de análisis las cuestiones macroeconómicas, las transferencias de dinero —en función de detectar financiamiento del terrorismo o lavado de dinero—, las inversiones y los sectores estratégicos. En función de ese creciente interés por los temas económicos, existen algunos servicios, como por ejemplo el CNI español, que se han orientado hacia la Inteligencia Económica y hacia la Inteligencia Competitiva, mediante la cual procuran beneficiar a sus empresas nacionales, evaluar riesgos, analizar tendencias, etc.

A modo de conclusión

Como puede apreciarse, la complejidad del escenario internacional tras lo que se consideró el fin de la Guerra Fría, la proliferación de actores no estatales y la emergencia de amenazas que afectan el normal desarrollo de los Estados, ha llevado a que las agencias de inteligencia a escala mundial redefinieran sus objetivos y ampliaran sus campos de análisis. Por otro lado, también procedieron a un mayor intercambio de información y a una colaboración más estrecha en función de enfrentar amenazas como el terrorismo, el anarquismo y el narcotráfico.

Finalmente, puede afirmarse que las amenazas y riesgos presentes en nuestro mundo actual someten permanentemente a los gobiernos a diversos desafíos que sólo pueden ser enfrentados si las agencias de inteligencia se mueven un paso adelante de aquellos actores que intentan aprovecharse de las vulnerabilidades que puedan ofrecer los Estados.

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* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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Referencias:

[1] Alvin y Heidi Toffler. Las guerras del futuro. La supervivencia en el alba del siglo XXI. Barcelona: Plaza & Janés, 1994, p. 218.
[2] Ibíd., p. 218. 
[3] Ibíd., p. 219-220.
[4] Ibíd., p. 224.
[5] Diego Navaro Bonilla. Derrotado pero no sorprendido. Reflexiones sobre la información secreta en tiempo de guerra. Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2007, p. 23.
[6] Alvin y Heidi Toffler. Op. cit., p. 223.
[7] Fernando Velasco; Rubén Arcos (eds.). Cultura de Inteligencia. Un elemento para la reflexión y la colaboración internacional. Madrid: Plaza y Valdés España, 2012, 372 p. 
[8] Antonio Díaz (director); Cristina del Real; Diego Maldonado. “¿Sabes qué es el CNI y para qué sirve? (8-11)”. CNI y la Universidad de Cádiz, “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”, <https://www.youtube.com/watch?v=LqFP47tWWbc>.
[9] Hans Magnus Enzensberger. “Ausblicke auf den Bürgerkrieg”. Der Spiegel, 25/06/1993.02/05/2019
[10] Ídem.
[11] Ídem.
[12] Ídem.

1968, un año históricamente inolvidable

Marcelo Javier de los Reyes*

¡Yo sólo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Martin Luther King (Último discurso, 3 de abril de 1968)

 

 

Martin Luther King (Foto: AP)

Guerras de liberación contra el colonialismo, movimientos guerrilleros y grupos terroristas que operaban para uno u otro bando de la Guerra Fría eran moneda corriente durante las décadas de 1960 y 1970. Ejemplo de ello eran, en la propia Europa, la Rote Armee Fraktion, o RAF, en Alemania —“Fracción del Ejército Rojo”— que operó entre 1970 y 1990 provocando 34 muertos con sus atentados, o también ataques terroristas como el que tuvo lugar en la Piazza Fontana de Milán (conocido como Strage di Piazza Fontana, “Masacre de Piazza Fontana”), ocurrido el 12 de diciembre de 1969, en el marco de lo que luego se denominó “la estrategia de la tensión”.

Por su parte, América del Sur y Central eran escenarios en el que, en general, los gobiernos militares se enfrentaban a los movimientos guerrilleros y terroristas, mayoritariamente respaldados por el gobierno comunista de Cuba

Eran años difíciles en los que la intelectualidad también contribuía, naturalmente, en la formación de opinión. En 1966 el filósofo francés Jean Paul Sartre procedió a la apertura del International War Crimes Tribunal, conocido luego como Tribunal Bertrand Russell, en el cual se hizo lugar a las acusaciones efectuadas en contra de los Estados Unidos, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda, referente a la participación en crímenes de guerra en el conflicto de Vietnam. Obviamente, desde el punto de vista jurídico, este tribunal no tenía ninguna validez pero se proponía ejecutar una condena desde una posición ética basándose en el juicio de Nüremberg. En ese tribunal, el Fiscal en Jefe Robert H. Jackson pronunció la siguiente frase:

Si ciertos actos de violación de tratados son crímenes, se trata de crímenes, sin importar que los cometan Estados Unidos o Alemania. No estamos preparados para estipular una norma de conducta criminal contra otros que no estemos dispuestos a invocar contra nosotros.[1]

Esta frase fue repetida por Bertrand Russell en el marco de este organismo presidido por intelectuales de diversas nacionalidades. Además de Russell y de Sartre participaron la escritora francesa Simone de Beauvoir, el escritor argentino Julio Cortázar, el abogado de Derecho Internacional, diputado del Parlamento y miembro de la comisión de Asuntos Exteriores en Italia Lelio Basso y el ex presidente de México Lázaro Cárdenas, entre otras reconocidas personalidades galardonadas con el Premio Nobel y otras distinciones internacionales.

El 31 de enero de 1968 se produjo un punto de inflexión en la guerra de Vietnam, cuando las fuerzas del norte junto a la guerrilla del Viet-Cong llevaron a cabo lo que se denominó la ofensiva del Têt ―la festividad del Año Nuevo vietnamita― un ataque sorpresa sobre varios puntos estratégicos en Vietnam del Sur, incluida la capital, Saigón. Desde ese momento el esfuerzo de guerra estadounidense comenzó su declive y en numerosos países amplios sectores de la población se manifestaban en contra del conflicto de Vietnam y a favor de la paz.

Vietnam, ofensiva del Têt, 31 de enero de 1968

Del mismo modo, debe tenerse en cuenta que en numerosos rincones del mundo se producían manifestaciones reclamando, asimismo, por los derechos de los ciudadanos: 1968 fue un año clave en ese sentido pues, mientras en los propios Estados Unidos había protestas, en Japón —en la década del 60— también se manifestaban en contra del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos [Nichibei Anzen Hoshô Jôyaku], o Ampo y contra el apoyo pasivo que el gobierno japonés brindaba a los estadounidenses en Vietnam. En 1967 Japón les había permitido a los submarinos nucleares estadounidenses que operaban en Vietnam atracar en el puerto Sasebo, lo que también fue causal de protestas. En 1964 ya había habido otro antecedente cuando unos pocos cientos de estudiantes protestaron contra la entrada de un submarino nuclear estadounidense al puerto Yokosuka. El levantamiento estudiantil de Japón también se produjo como una respuesta al crecimiento económico mismo y a la sociedad de consumo masivo que de repente surgió como resultado, es decir, que la rebelión estudiantil también puede verse como un tipo de reacción de masas al rápido crecimiento económico[2].

Los movimientos estudiantiles brotaban por todos los países, Alemania, México, Estados Unidos, Brasil y principalmente el “Mayo francés” con su “prohibido prohibir”. Para muchos de esos manifestantes de origen obrero o estudiantil, los líderes de esas revueltas eran Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, Fidel Castro y el “Che” Guevara. Otras revueltas pugnaban por una tercera posición frente a las lideradas por las superpotencias, pues rechazaban la dinámica surgida tras la Segunda Guerra Mundial. Algunos admiraban esa vía y consideraban a Cuba como esa opción.

Desde otra perspectiva, en el bloque comunista, el levantamiento de Praga, también en 1968, conmocionó al mundo y fue aplastado por la intervención de los tanques soviéticos, hecho que se sumó a la represión del levantamiento de Hungría en 1956, así como la opresión de los derechos humanos en la propia Unión Soviética. Estos casos causaron una decepción en varios partidarios que veían en el marxismo una vía para enfrentar al capitalismo y más específicamente a los Estados Unidos.

En Alemania Occidental, el 2 de junio de 1967, el estudiante Benno Ohnesorg fue asesinado por un policía durante una manifestación en contra de la visita de Estado del Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, a Berlín Occidental. El policía resultó absuelto y el asesinato de Ohnesorg generó una ola de indignación y protestas en la República Federal Alemana. A ello se sumó que el 11 de abril de 1968 se llevó a cabo otro ataque contra el estudiante Rudi Dutschke por parte del joven obrero ultraderechista Josef Bachmann, quien se le acercó a Dutschke cuando éste iba a una farmacia y le dijo “Du dreckiges Kommunistenschwein!” (¡Sucio cerdo comunista!) para luego dispararle tres veces, provocándole serias heridas cerebrales que finalmente fueron causal de su muerte en 1979[3]. Dutschke era un estudiante de izquierda, socialista, pero también un admirador de Jesús, a quien tomó como modelo revolucionario, por haber integrado la Luckenwalder Junge Gemeinde (Comunidad de Jóvenes de Luckenwalde), una comunidad evangélica de esa ciudad. El levantamiento de Hungría de 1956 lo llevaron a integrar la Freie Deutsche Jugend, FDJ (Juventud Libre Alemana), distanciándose así tanto de los Estados Unidos como de la Unión Soviética y abogando por un socialismo democrático. Ese atentado derivó en las grandes protestas que dieron origen a lo que se denominó el “Mayo Alemán”.

Rudi Dutschke (Foto: Der Spiegel)

La vida de Dutschke como la de los teólogos Dorothee Sölle y Helmut Gollwitzer inspiró al director Dorian Raßloff para filmar la película documental “Mit Jesus auf die Barrikaden – Christ*innen in der 68er-Revolte” (“Con Jesús en las barricadas – Cristianos en la revuelta de 1968”), en la que intenta responder a la pregunta “¿pueden Jesús y los 68 hoy en día inspirar a las personas a defender un mundo mejor?”[4].

Vale aquí recordar lo que expresó Martin Luther King en su último discurso, antes de ser asesinado el 4 de abril:

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johannesburg, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Martin Luther King levantaba la bandera de los derechos civiles en momentos en que los negros eran discriminados en la que se consideraba la principal democracia pero que, junto a los “hispanos”, constituían buena parte de las tropas enviadas a combatir a Vietnam. En ese marco, cuando los trabajadores negros de saneamiento en Memphis se dieron cuenta que cobraban menos que sus compañeros blancos, salieron a la calle portando carteles con la inscripción I am a man.

La “Primavera de Praga” y el “Mayo Francés”, más todas las revueltas de 1968 constituyeron una serie de “movimientos románticos” que finalmente no modificaron las estructuras de poder a escala mundial, ni introdujeron modificaciones en la propiedad ni en las relaciones laborales. Los asesinatos de Martin Luther King —acaecido el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee— y el de Robert Kennedy —cuyo atentado ocurrió en el 5 de junio en la cocina del hotel Ambassador, falleciendo más tarde, el 6 de junio de 1968 en el Good Samaritan Hospital de Los Ángeles, California— impactaron a la sociedad mundial, pues significaron el fin del sueño de un nuevo mundo. Ni el mundo capitalista ni el mundo socialista cambiaron.

La Primavera de Praga

Luego del “Mayo Francés”, el 30 de junio del 68, De Gaulle ganó las elecciones legislativas por una mayoría arrolladora y a fines de ese año Richard Nixon ganó las elecciones prometiendo sacar a Estados Unidos de la guerra de Vietnam, lo que recién se produjo el 29 de marzo de 1973 con una humillante retirada de las fuerzas estadounidenses. La Unión Soviética comenzó a quebrarse manifiestamente en 1989 y el Partido Comunista aún lidera la potencia capitalista de la República Popular China

1968 fue un año relevante e intenso, quizás el más intenso de la segunda mitad del siglo XX, en el que las diversas sociedades del mundo vibraron y se movilizaron con estudiantes, trabajadores, religiosos y gente común esperanzada en dar origen a un mundo mejor, más equitativo, más justo. Sin embargo, todo eso no fue más que una ilusión de cambios que no se concretaron.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”. Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

 

Referencias

[1] Erwin Knoll & Judith Nies. War crimes and the American conscience. New York: Holt, Rinehart, & Winston, 1970.

[2] Acerca de la complejidad de las revueltas estudiantiles en Japón, ver: Oguma Eiji. “Japan’s 1968: A Collective Reaction to Rapid Economic Growth in an Age of Turmoil” (日本の1968 混乱期の高度成長への共同体的反応). The Asia-Pacific Journal (Japan Focus), volume 13, issue 12, number 1, Mar 23, 2015 (translation by Nick Kapur with Samuel Malissa and Stephen Poland), 27 p., <https://apjjf.org/-Oguma-Eiji/4300/article.pdf>, [consulta: 21/05/2018].

[3] “El muerto caminante y el asesino fallido”. Flor, ave, viento, luna, 31/12/2013, <https://floravevientoluna.wordpress.com/tag/rudi-dutschke/>, [consulta: 26/09/2018].

[4] “Film «Mit Jesus auf die Barrikaden”. Evangelische Kirchengemeinde Luckenwalde, <https://evkirche-luckenwalde.de/rueckschau.php>, [consulta: 20/12/2018].

 

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