{"id":1742,"date":"2020-07-17T18:31:38","date_gmt":"2020-07-17T21:31:38","guid":{"rendered":"http:\/\/saeeg.org\/?p=1742"},"modified":"2020-12-20T16:50:09","modified_gmt":"2020-12-20T19:50:09","slug":"pandemia-cuarentena-economia-aislarse-aislarse-ese-es-el-dilema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2020\/07\/17\/pandemia-cuarentena-economia-aislarse-aislarse-ese-es-el-dilema\/","title":{"rendered":"PANDEMIA: CUARENTENA O ECONOM\u00cdA. AISLARSE O NO AISLARSE. ESE ES EL DILEMA."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em>Elio Prieto Gonz\u00e1lez*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em> <a href=\"http:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/corona-4983590_640-PNG.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1743\" src=\"http:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/corona-4983590_640-PNG-300x200.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/corona-4983590_640-PNG-300x200.png 300w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/corona-4983590_640-PNG.png 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 8pt;\"><strong>Imagen de Engin Akyurt en Pixabay<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La pantalla del televisor es desde hace a\u00f1os una parte importante de la extensi\u00f3n del mundo que habitamos. Otras pantallas, como la del celular o la PC, se han convertido en el espacio donde moment\u00e1neamente vivimos. Hay canales de televisi\u00f3n que ofrecen 30 segundos de calma en los que se ven los paisajes del mundo de ayer. Al inicio de una sesi\u00f3n o al comenzar el d\u00eda de clases, encuentro faros en total soledad, pr\u00edstinas cascadas, bosque de bamb\u00faes cubiertos de un roc\u00edo que parece mojar mis dedos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En la televisi\u00f3n la gente se arremolina en corrientes intensas, que demuestran que el hombre es un animal tozudo, que no se detiene ante un virus, aunque este sea mort\u00edfero y en este momento de la historia reciente la gente vuelve por sus fueros a desafiar la muerte y a morir y a matar. La pantalla devuelve una imagen irreal, superpuesta sobre ciudades vac\u00edas, multitudes movidas por un reclamo, grupos que revindican su derecho a morir si as\u00ed lo desean, mientras otros que reivindican el derecho de todos a vivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Al cambiar de canal los gases lacrim\u00f3genos mutan en ind\u00f3ciles economistas que exponen los signos de un apocalipsis, mientras m\u00e9dicos, vir\u00f3logos, y <em>epidemi\u00f3logos<\/em> (palabra casi desconocida hace tres meses) explican curvas mod\u00e9licas que muy poco se entienden. Expresan los hechos en n\u00fameros, las muertes y el sufrimiento en tendencias, las acciones en m\u00e1s o menos bolsas para cad\u00e1veres. Se debaten las medidas que deber\u00edan adoptar los que toman decisiones. Se dice que la muerte puede ser menos letal que la p\u00e9rdida de la producci\u00f3n y se amenaza con el hambre, la inflaci\u00f3n, la desesperaci\u00f3n, lo que cual hace resonar en la memoria, las im\u00e1genes de una cat\u00e1strofe viral, serializada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Los zombis est\u00e1n muertos y sedientos de sangre, no conocen ni tienen un alma tras los ojos, han sido v\u00edctimas del virus. Los hambrientos no conocen, est\u00e1n casi muertos, pueden o no haber sido v\u00edctimas del virus, pero s\u00ed ser\u00edan las v\u00edctimas de la par\u00e1lisis de todo un pa\u00eds. Economistas que entienden de curvas, deciden obviar las de los epidemi\u00f3logos, y la realidad se divide en dos: vida o econom\u00eda. Los argumentos y los gritos de los que salen a la calle a vociferar conspiraciones resurgen como una pesadilla que se abre paso durante el sue\u00f1o, cuando se baja la guardia y el miedo y la incertidumbre se hacen con la realidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En su autismo profesional hay economistas que no ignoran que cada dato positivo, real, cada n\u00famero, significa una persona diagnosticada, un contagio, una vida, una muerte. Los epidemi\u00f3logos, los vir\u00f3logos, los que desarrollan esta o aquella droga o utilizan alguna otra en uso, para ver si de una vez se logra que las personas, los <em>morituri<\/em>, \u201clos que van a morir\u201d no mueran. Todo, frente a las limitaciones de una ciencia que desde la \u00faltima epidemia multiplic\u00f3 por miles su conocimiento, para revelarse impotente en este primer tramo del enfrentamiento a la quimera, un virus que, pudiera decirse, tiene maldad. Sin embargo, sabemos que los virus, no pueden tenerla, porque para ello es necesario pensar y los virus no piensan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En las pantallas los m\u00e9dicos explican, los economistas y algunos pol\u00edticos explican. La realidad explica, es elocuente, porque se manifiesta en la cifra de muertes y en la velocidad con que los sistemas se saturan. El n\u00famero de camas en terapia intensiva es un denominador que atemoriza como la hoja de una guillotina. Si son menos son m\u00e1s los <em>morituri.<\/em> Hay historias que se refieren a un hospital de campa\u00f1a o a una emergencia con victimas m\u00faltiples. Se habla de elegir a qui\u00e9n tratar de salvar de acuerdo con las probabilidades y estas deben ser explicadas tambi\u00e9n. Los m\u00e9dicos han sido conducidos, como ocurre en las guerras, a la categor\u00eda de una deidad menor, que decide quien muere, es lo inevitable y quien vive,\u00a0 que a veces muere por igual, sin remedio<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Entonces en medio de las discusiones, se abre paso una intuici\u00f3n emocional te\u00f1ida de ideas, de un conjunto de certezas previas, de una visi\u00f3n del mundo. Las ideas de algunos economistas coinciden con las de ciertos epidemi\u00f3logos que opinan que es mejor que mueran los m\u00e1s d\u00e9biles, para poder retornar cuanto antes a un mundo en el que la cantidad de inmunizados impida el progreso de la enfermedad. Llegar a este punto significar\u00eda un 60% o m\u00e1s de contagios, en un tiempo que ser\u00eda menor, si se permite que la poblaci\u00f3n transmita el virus libremente. No importa que a\u00fan no sepamos si la inmunidad ser\u00e1 duradera o temporal, como la de la gripe pero es evidente que sin tratamiento efectivo para la afecci\u00f3n o sus complicaciones el n\u00famero de muertes debe ser muy grande. Esa parte de la narraci\u00f3n se transmuta en la referencia a una cat\u00e1strofe natural. Porque se aduce que las muertes son inevitables, porque detener la econom\u00eda es inevitable. La primera y la segunda inevitabilidad son el resultado de decisiones y las decisiones pueden ser fruto de los grupos de presi\u00f3n. En la vida virtual de las pantallas y en la calle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Las opciones llevan casi al mismo resultado, s\u00f3lo cambia algo que para los economicistas es un <em>muss es sein<\/em>, (<em>debe ser<\/em>, en el sentido de un destino) que es la cifra de muertos. Es falso, porque los epidemi\u00f3logos y economistas que han visto los resultados parciales de la opci\u00f3n econ\u00f3mica, han concluido que si las muertes se disparan por encima de ciertos valores, que yo desconozco y asumo que alguien est\u00e1 trabajando en definir el umbral de inhibici\u00f3n econ\u00f3mica por mortalidad. Si se sobrepasa este valor, la econom\u00eda se hunde, el desempleo se dispara, el PBI se contrae, las compa\u00f1\u00edas quiebran, se agotan por falta de personas, puesto que el efecto combinado de las muertes, los despidos y el temor a salir a la calle, la derrumban. Sea cual sea la opci\u00f3n debe caer. Trampa 22 que le dicen a esa situaci\u00f3n sin salida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En medio de esto, es necesario distinguir entre los que plantean un debate falso y los que optan por no oponer la econom\u00eda y la vida, que intentan mitigar los contagios mediante el aislamiento y al mismo tiempo limitar los efectos econ\u00f3micos que han sido multiplicados por las inequidades previas a la pandemia, mediante el nada sencillo e inusual expediente de aplicar el conocimiento cient\u00edfico a las decisiones pol\u00edticas. La opci\u00f3n de aplicar el conocimiento para limitar la propagaci\u00f3n y las muertes incluye el freno a los despidos y el otorgamiento de subsidios y prestamos, la ayuda alimentaria. Medidas que son insuficientes seg\u00fan los cr\u00edticos, pero reales y sostenidas. Incluyen tambi\u00e9n la flexibilizaci\u00f3n de <em>las cuarentenas<\/em>, en funci\u00f3n de los comportamientos locales de la pandemia, lo que pretende disminuir en lo posible el colapso econ\u00f3mico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La interacci\u00f3n entre cient\u00edficos y decisores pol\u00edticos a nivel nacional, provincial y local es la base de la generaci\u00f3n de medidas en la epidemia que no siendo infalibles han mostrado en las cifras resultados beneficiosos. Los guarismos no traducen el sufrimiento, pero pueden ser tambi\u00e9n sentidos adem\u00e1s de interpretados y est\u00e1n mostrando mejores resultados, en comparaci\u00f3n con pa\u00edses donde se han priorizado algunos protagonistas de la econom\u00eda y se ha propiciado la muerte preferencial de los m\u00e1s d\u00e9biles biol\u00f3gica y socialmente. Las cifras de muertos en las comunidades de menos ingresos, son elocuentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Es bueno recordar que en las condiciones europeas, las cifras de contagios y de muertos no fueron impulsadas por las villas o barrios que s\u00ed est\u00e1n presentes en Am\u00e9rica Latina. Las villas pueden tener sobre la pandemia el mismo efecto acelerador de las aguas c\u00e1lidas sobre la fuerza de los huracanes. No es una especulaci\u00f3n, es un hecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La necesidad de mantener la cuarentena apunta a la preservaci\u00f3n del entramado social b\u00e1sico, esto supone al sostenimiento de los servicios, la producci\u00f3n de energ\u00eda y alimentos, la educaci\u00f3n virtual.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La flexibilizaci\u00f3n en los t\u00e9rminos de la cuarentena, responde al hecho de que al haber menos muertes, las tensiones por salir y por la vuelta a la normalidad afloran al disminuir la percepci\u00f3n del riesgo. Es un efecto contradictorio, atendible en la medida en que se considera por los expertos que los riesgos de aumento del n\u00famero de contagios, son aceptables. No obstante, sus resultados est\u00e1n caracterizados por probabilidades y es por eso que puede haber marchas y contramarchas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Los que abogan por mantener el aislamiento lo hacen en la confianza de que es imprescindible ganar tiempo, mientras se logra un tratamiento que disminuya la mortalidad o una vacuna que frene los contagios. Esto expresa la esperanza que puede encontrarse una forma de inactivar al virus, en alguna de las etapas de la infecci\u00f3n o moderar la inflamaci\u00f3n que destruye los pulmones y trabajar para conocer en detalle la raz\u00f3n de las diferencias de severidad y mortalidad en funci\u00f3n de la edad y muchas otras cosas que a\u00fan no se saben.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El tiempo es necesario para encontrar la cura o la vacuna, para <em>habitualizar<\/em> los h\u00e1bitos, para que las personas comprendan e incorporen a su estructura moral que pueden ser los benefactores de quienes los rodean o sus matadores. La enfermedad puede dejar de ser lo que es. Pero, el tiempo es necesario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La moral es la herramienta que pueden usar las sociedades para ayudar en esta b\u00fasqueda de tiempo. Aunque sepamos que no todos adoptan conductas nacidas en lo \u00e9tico y que se sostienen en el conocimiento. Lo \u00edntegro es usar un barbijo adem\u00e1s de lavarse las manos, porque se concluy\u00f3 que era lo mejor para frenar una propagaci\u00f3n que ocurre principalmente por micro gotas que saltan de nuestras bocas mientras respiramos o hablamos y entonces utilizarlos se convirti\u00f3 en un hecho esencialmente moral. Es necesario un nuevo c\u00f3digo de conducta, basado en la informaci\u00f3n que nos permita actuar para hacer el bien y all\u00ed es donde adem\u00e1s de las ideolog\u00edas en pugna, se expresa con toda la fuerza la solidaridad dentro de la especie y tambi\u00e9n, por contraste, la capacidad nociva de las informaciones falsas, la letalidad de las acciones que desarman la \u00fanica protecci\u00f3n indudable, dejar al virus a una distancia en que no puede encontrar c\u00e9lulas para internalizar su ARN y convertir a una persona en un arma cargada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Informaciones y acciones falsas, deliberadas, originadas en el desconocimiento. Los virus son una realidad de dif\u00edcil comprensi\u00f3n. Informarse bien o desinformarse bien, desnuda la falta de compasi\u00f3n por los otros o simplemente las malas intenciones. En la pandemia la ignorancia es tambi\u00e9n el mal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La necesidad de una nueva forma de actuar en sociedad, la importancia de explicar la realidad compleja y aceptar que la ciencia no es una conspiraci\u00f3n, no ser\u00e1n satisfechas f\u00e1cilmente. La realidad no admite interpretaciones caprichosas, que cuando se apartan de la evidencia cient\u00edfica, se paga en vidas, no es un momento para creer o no creer. No hay opciones. D\u00edas y semanas, quiz\u00e1s meses despu\u00e9s, los efectos pueden aparecer como resultantes grav\u00edsimos de aquellos errores a primera vista imperceptibles en la respuesta frente al virus. Que no es m\u00e1s que una mol\u00e9cula, envuelta en otras y que lo \u00fanico que hace es entrar a una c\u00e9lula, multiplicarse y destruirla y en el proceso matar a muchos. Es un mecanismo preciso y letal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El camino hacia la salida est\u00e1 en actuar conforme a las propuestas de los que tienen la autoridad cient\u00edfica para contribuir a la protecci\u00f3n de todos. Es la beneficencia informada. Es el imperativo de saber para hacer el bien. Es la moral frente a la infecci\u00f3n la que nos debe proteger, pues es la gu\u00eda para buscar el mayor bien para el mayor n\u00famero de personas. Un imperativo que nos impide desechar a seres humanos por pobres, viejos o enfermos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Luego, la especie prevalecer\u00e1, pero a diferencia de \u00e9pocas anteriores con menos p\u00e9rdidas. Este resultado es biol\u00f3gicamente factible, pero s\u00f3lo si son socialmente aceptadas y sostenidas las conductas de protecci\u00f3n; esas que surgen no de las necesidades impuestas artificialmente, sino de la condici\u00f3n necesaria para que pueda considerase cualquier otra. Sobrevivir. Uno a uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* El autor es m\u00e9dico genetista. Investigador en Gen\u00e9tica Toxicol\u00f3gica y profesor universitario<\/em><\/strong><strong>.<em> Centro de Altos Estudios en Ciencias Humanas y de la Salud (CAECIHS). Universidad Abierta Interamericana.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><em><strong>\u00a92020-saeeg\u00ae<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elio Prieto Gonz\u00e1lez* \u00a0Imagen de Engin Akyurt en Pixabay La pantalla del televisor es desde hace a\u00f1os una parte importante de la extensi\u00f3n del mundo que habitamos. Otras pantallas, como la del celular o la PC, se han convertido en el espacio donde moment\u00e1neamente vivimos. Hay canales de televisi\u00f3n que ofrecen 30 segundos de calma &hellip; <a href=\"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2020\/07\/17\/pandemia-cuarentena-economia-aislarse-aislarse-ese-es-el-dilema\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">PANDEMIA: CUARENTENA O ECONOM\u00cdA. AISLARSE O NO AISLARSE. 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