{"id":2672,"date":"2020-12-12T00:10:20","date_gmt":"2020-12-12T03:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/saeeg.org\/?p=2672"},"modified":"2020-12-12T23:08:10","modified_gmt":"2020-12-13T02:08:10","slug":"ni-guerra-ni-paz-en-el-mundo-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2020\/12\/12\/ni-guerra-ni-paz-en-el-mundo-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"NI GUERRA NI PAZ EN EL MUNDO DEL SIGLO XXI"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em>Alberto Hutschenreuter*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Alberto-Hutschenreuter-TAPA-LIBRO-NI-GUERRA-NI-PAZ-PNG.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2673\" width=\"501\" height=\"315\"\/><figcaption><strong>Alberto Hutschenreuter<\/strong>. <strong><em>Ni guerra ni paz. Una ambig\u00fcedad inquietante.<\/em> Buenos Aires: Editorial Almaluz, 400 p. <\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Si tenemos que definir el actual estado del mundo en pocas palabras, \u201cinquietud estrat\u00e9gica\u201d ser\u00edan sin duda las m\u00e1s apropiadas y pertinentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Hace ya un largo tiempo que el escenario internacional dej\u00f3 de enviar se\u00f1ales que hicieran posible pensar \u201cperfiles\u201d o \u201cim\u00e1genes\u201d sobre un rumbo favorable de las relaciones entre los Estados en particular y, en un sentido m\u00e1s abarcador, de las relaciones internacionales en general.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Si hacemos un m\u00ednimo ejercicio de comparaci\u00f3n entre el clima internacional que exist\u00eda cuando finaliz\u00f3 la Guerra Fr\u00eda, hace casi treinta a\u00f1os, y el que predomina hoy, las diferencias son notables. Entonces, el solo hecho relativo con un balance entre las conjeturas optimistas y las pesimistas dec\u00eda por aquellos a\u00f1os que las posibilidades de cooperaci\u00f3n entre Estados contaban con realidades suficientes como para considerar un nuevo orden \u201cen puerta\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En efecto, sin rivalidad bipolar, sin pugnas ideol\u00f3gicas ni geopol\u00edticas, con sanci\u00f3n militar para aquel que desafiaba los principios del derecho internacional y con una centralizadora globalizaci\u00f3n que repart\u00eda oportunidades para el crecimiento e incluso el r\u00e1pido desarrollo, el mundo parec\u00eda contar con robustas chances para afianzar un patr\u00f3n de concordia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Y, aunque hab\u00eda sombras que cubr\u00edan parte del clima esperanzador, la l\u00f3gica pro-orden internacional se mantuvo; hasta que los sucesos ocurridos el 11-S-2001 pusieron fin al ciclo de la globalizaci\u00f3n e iniciaron una etapa de hegemon\u00eda militar estadounidense que absolutiz\u00f3 la soberan\u00eda de Estados Unidos y relativiz\u00f3 la de aquellos que opusieran reparos a la lucha contra el terrorismo global.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El crecimiento de China, el reordenamiento interno de Rusia, la convergencia de ambos con Estados Unidos en su lucha central por entonces, los buenos precios de las materias primas, el \u201carrastre\u201d de la globalizaci\u00f3n, etc., implicaron el mantenimiento de una esperanza precaria. Pero el clima de los primeros a\u00f1os de los noventa ya hab\u00eda desaparecido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">A partir de la crisis financiera de 2008 el mundo comenz\u00f3 a tomar una direcci\u00f3n que acabar\u00eda por extraviarlo. Desapareci\u00f3 cualquier posibilidad de volver a \u201canclar\u201d las relaciones internacionales a una versi\u00f3n \u201c2.0\u201d de la globalizaci\u00f3n y la l\u00f3gica de rivalidad entre Estados fue el patr\u00f3n que se restableci\u00f3. Aunque nunca hab\u00eda dejado de estar en el n\u00facleo de la pol\u00edtica entre Estados, algunos expertos, por caso, Sergei Karaganov o Walter Russell Mead, comenzaron a hablar del \u201cretorno de la geopol\u00edtica\u201d, sobre todo a partir de los sucesos de Ucrania-Crimea, un hecho que profundiz\u00f3 el estado de hostilidad entre Occidente y Rusia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La relaci\u00f3n entre esos dos actores se tens\u00f3, al igual que las relaciones entre China y Estados Unidos. En Oriente Medio, los sucesos en Siria dejaron ver un conflicto con m\u00faltiples anillos en los que estaban involucrados todos, los poderes locales, los regionales y los globales. Una verdadera \u201ccaja estrat\u00e9gica\u201d en la que pugnaban r\u00e9gimen contra oposici\u00f3n, Estados contra actores no estatales, insurgentes contra insurgentes, Estados contra Estados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Para fines de 2019, a las puertas de una pandemia de alcance global entonces insospechada, todas las placas geopol\u00edticas principales del mundo se encontraban bajo estado de tensi\u00f3n o de ni guerra ni paz; el gasto militar en el mundo era el m\u00e1s elevado de la d\u00e9cada; el multilateralismo experimentaba un estado de declinaci\u00f3n sin precedentes; un extra\u00f1o estado de \u201cdesglobalizaci\u00f3n\u201d se hab\u00eda extendido, al tiempo que se reafirmaban posiciones estato-nacional-soberanas; el nacionalismo (incluso en su versi\u00f3n \u201cbiol\u00f3gica\u201d en algunos casos) se ensanchaba aun en el territorio de la Uni\u00f3n Europea; Estados Unidos, Rusia, China, m\u00e1s una larga lista de potencias medias de reciente ascenso desarrollaban planes de contingencia militar; cayeron tratados clave en materia de armamentos estrat\u00e9gicos entre Estados Unidos y Rusia; una nueva \u201crevoluci\u00f3n en los asuntos militares\u201d se hab\u00eda desplegado en los poderes preeminentes y algunos poderes medios\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Por entonces, las \u201cim\u00e1genes\u201d internacionales estaban dominadas por el pesimismo. No hab\u00eda lugar ni siquiera para una que anticipara un curso relativo o vagamente favorable. Desde las analog\u00edas con el per\u00edodo internacional pre-1914 y post-1929 hasta escenarios de cooperaci\u00f3n declinante entre Estados Unidos y China y de casi ruptura entre Occidente y Rusia, pasando por proyecciones relativas con un mundo sin control sobre los robots, todas implicaban contextos de disrupci\u00f3n internacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En ese contexto, la pandemia, el primer virus global, provoc\u00f3 una especia de interrupci\u00f3n de las relaciones internacionales. Mientras pocos consideran que cuando la situaci\u00f3n se modere, los pa\u00edses, conmocionados como sucedi\u00f3 tras la guerra de 1914-1918, dejar\u00e1n de lado los intereses y se volcar\u00e1n a la cooperaci\u00f3n, otros muchos sostienen que poco cambiar\u00e1 en el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Aqu\u00ed advertimos que no solo nada cambiar\u00e1, sino que la pandemia fungir\u00e1 como el hecho para que muchas de las realidades delet\u00e9reas contin\u00faen de modo m\u00e1s r\u00e1pido, incluso aquellas situaciones donde predomina la hostilidad podr\u00edan experimentar un agravamiento como resultado del incremento de suspicacias. Por caso, es posible que las relaciones entre China y Estados Unidos, que se resintieron bastante antes de la llegada de la pandemia, se mantengan riesgosamente por debajo de la l\u00ednea de m\u00ednima cooperaci\u00f3n, seg\u00fan recientes an\u00e1lisis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La situaci\u00f3n es cr\u00edtica, pues no existen siquiera indicios sobre una posible configuraci\u00f3n internacional que implique estabilidad a partir de ciertas pautas pactadas y acatadas. Peor a\u00fan, aquellos poderes mayores sobre los que recae la responsabilidad de impulsar un orden o principio se encuentran en una situaci\u00f3n de rivalidad e incluso hostilidad. Y m\u00e1s todav\u00eda, la rivalidad es pr\u00e1cticamente integral, es decir, todos los segmentos de sus relaciones est\u00e1n atravesados por conflictos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En este entorno, resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil dar lugar a aquellos enfoques que tienden a considerar que la \u201cPaz Larga\u201d que existe desde 1945, es decir, la ausencia de una guerra entre potencias, est\u00e1 destinada a convertirse en una \u201cregularidad\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En un trabajo publicado en la entrega de noviembre de 2020 de la prestigiosa revista estadounidense <em>Foreign Affairs<\/em>, denominado \u201cComing Storms.The Return of Great Power\u201d, su autor, Christopher Layne, nos advierte que \u201cla historia demuestra que las limitaciones de guerra entre grandes potencias son m\u00e1s d\u00e9biles de lo que suelen parecer\u201d. Para este autor, la competencia que existe entre Estados Unidos y China tiene un alarmante paralelo con la que manten\u00edan antes de 1914 Reino Unido y Alemania.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">As\u00ed como Raymond Aron encontraba en la Gran Guerra el equivalente a la Guerra del Peloponeso, es decir, el temor de los poderes occidentales al poder de Alemania fue el que llev\u00f3 a la confrontaci\u00f3n (como el temor de Esparta ante el ascenso de Atenas los arrastr\u00f3 a la guerra), Layne considera que el crecimiento de China en el siglo XXI plantea un desaf\u00edo al poder estadounidense (como el que Alemania plante\u00f3 al del Reino Unido). Un desaf\u00edo que se funda en la necesidad china de ser reconocida por Estados Unidos como su igual. No sabemos cu\u00e1l podr\u00eda ser el desenlace.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Las referencias anteriores son por dem\u00e1s importantes, no solamente por la reputaci\u00f3n de los autores, sino porque debemos pensar en un mundo posible, es decir, un mundo sobre la base de las realidades y las experiencias, no sobre las pretensiones y creencias. En las relaciones entre los Estados, la esperanza con base en las creencias construidas desde aspiraciones jam\u00e1s ser\u00e1 una alternativa ante la prudencia con base en certidumbres sustentadas en la experiencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Y la realidad nos dice que la anarqu\u00eda entre las unidades pol\u00edticas contin\u00faa siendo, m\u00e1s all\u00e1 de las interdependencias y la conectividad internacional, la principal caracter\u00edstica de las relaciones interestatales e internacionales. No implica caos la anarqu\u00eda, pero s\u00ed descentralizaci\u00f3n, es decir, ausencia de un gobierno central.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Asimismo, los Estados contin\u00faan siendo los sujetos centrales en esas relaciones, y la defensa (y a veces promoci\u00f3n y proyecci\u00f3n) de sus intereses y la autoayuda contin\u00faan prevaleciendo sobre cualquier otra situaci\u00f3n, aun considerando el m\u00e1s extenso alcance que puedan llegar a lograr las compa\u00f1\u00edas multinacionales, las organizaciones intergubernamentales y todo ascendente del multilateralismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Por su parte, la experiencia nos dice que los tiempos internacionales desprovistos de configuraci\u00f3n u orden alguno se vuelven cada vez m\u00e1s inestables, pues los Estados afirman su autopercepci\u00f3n nacional como consecuencia del aumento de la desconfianza o de la incertidumbre de las intenciones frente a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La gran incertidumbre del siglo XXI se encuentra en el hecho relativo con que no podemos saber si llegaremos a una nueva configuraci\u00f3n internacional de un modo \u201csuave\u201d, esto es, a trav\u00e9s de crecientes niveles de cooperaci\u00f3n entre los poderes preeminentes, que necesariamente implicar\u00e1n pactos realistas, es decir, nada que se parezca al Pacto Kellog-Briand (firmado en 1928, por el que sus 15 signatarios se compromet\u00edan a no usar la guerra como mecanismo para resolver sus disputas), por tomar un caso categ\u00f3rico, al que apropiadamente el polem\u00f3logo Gaston Bouthoul calific\u00f3 como un \u201cpacto de renuncia a las enfermedades\u201d; o si lo haremos a trav\u00e9s de un acontecimiento \u201cacelerador de la historia\u201d, es decir, una nueva prueba de fuerza interestatal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Si es por medio de la cooperaci\u00f3n, la que necesariamente deber\u00e1 fundarse en determinados prop\u00f3sitos comunes por parte de los actores mayores, por vez primera los Estados habr\u00e1n logrado pasar, sin descender a la violencia, de un creciente desorden internacional a un estado de concordia como posible umbral de un orden que proporcione estabilidad. Si es por medio de la violencia, se habr\u00e1 repetido una conocida regularidad interestatal, aunque casi absolutamente desconocido ser\u00e1 el grado de una nueva barbarie entre Estados como as\u00ed sus secuelas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Tambi\u00e9n ello implicar\u00e1 otra regularidad en las relaciones entre Estados: la relativa con que la \u00faltima guerra siempre es la pr\u00f3xima guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El mundo es lo que hacen de \u00e9l, suelen se\u00f1alar aquellos enfoques no basados en el realismo. En rigor, el mundo es (y seguir\u00e1 siendo) lo que siempre han hecho de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL). Profesor de la asignatura Rusia en el ISEN. Profesor en la Diplomatura en Relaciones Internacionales en la UAI. Ex profesor en la UBA y en la Escuela Superior de Guerra A\u00e9rea. Autor de varios libros sobre geopol\u00edtica. Sus dos \u00faltimos trabajos, publicados por Editorial Almaluz en 2019, son \u201cUn mundo extraviado. Apreciaciones estrat\u00e9gicas sobre el entorno internacional contempor\u00e1neo\u201d, y \u201cVersalles, 1919. Esperanza y frustraci\u00f3n\u201d, este \u00faltimo escrito con el Dr. Carlos Fern\u00e1ndez Pardo.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><em><strong>\u00a92020-saeeg\u00ae<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Hutschenreuter* Si tenemos que definir el actual estado del mundo en pocas palabras, \u201cinquietud estrat\u00e9gica\u201d ser\u00edan sin duda las m\u00e1s apropiadas y pertinentes. 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