{"id":3977,"date":"2021-08-04T00:58:37","date_gmt":"2021-08-04T03:58:37","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=3977"},"modified":"2021-08-04T00:59:58","modified_gmt":"2021-08-04T03:59:58","slug":"las-reformas-no-reformistas-de-andre-gorz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2021\/08\/04\/las-reformas-no-reformistas-de-andre-gorz\/","title":{"rendered":"LAS REFORMAS NO REFORMISTAS DE ANDR\u00c9 GORZ"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Mark Engler* y Paul Engler**<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"426\" height=\"270\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/ENGLER-ANDRE-GORZ.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3978\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/ENGLER-ANDRE-GORZ.png 426w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/ENGLER-ANDRE-GORZ-300x190.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><figcaption><strong><em>Andr\u00e9 Gorz hablando durante una entrevista en el documental de Marian Handwerker, 1990.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Los militantes debaten hace m\u00e1s de un siglo si los cambios sist\u00e9micos surgen de la reforma o de la revoluci\u00f3n. Los estrategas \u2014especialmente de la tradici\u00f3n socialista\u2014 nunca se pusieron de acuerdo: \u00bfel desarrollo de una serie de medidas graduales basta para plantear una nueva sociedad, o se necesita una ruptura definitiva con el orden social y econ\u00f3mico actual?<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Durante los a\u00f1os 1960, \u00e9poca dorada de la nueva izquierda, <a href=\"https:\/\/www.radicalphilosophy.com\/obituary\/andre-gorz-1923-2007\">Andr\u00e9 Gorz<\/a>, te\u00f3rico austrofranc\u00e9s, intent\u00f3 superar la alternativa binaria que separa a la reforma de la revoluci\u00f3n y proponer otro camino. Argument\u00f3 que los movimientos sociales, sirvi\u00e9ndose de \u00abreformas no reformistas\u00bb, pod\u00edan obtener conquistas inmediatas y acumular, al mismo tiempo, fuerzas para una lucha m\u00e1s general, que eventualmente llevar\u00eda a una transformaci\u00f3n revolucionaria. En otras palabras, sosten\u00eda que hay un cierto tipo de reforma capaz de actuar como heraldo de las grandes transformaciones.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Los or\u00edgenes de la reforma no reformista<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Nacido en 1923 en Viena bajo el nombre Gerhard Hirsch, Gorz migr\u00f3 a Francia, donde desarroll\u00f3 una <a href=\"https:\/\/www.radicalphilosophy.com\/obituary\/andre-gorz-1923-2007\">rica<\/a> <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/news\/2007\/nov\/07\/guardianobituaries.obituaries\">vida<\/a> intelectual. All\u00ed se comprometi\u00f3 con los movimientos populares, convirti\u00e9ndose en una voz influyente y muchas veces provocadora, respetada por muchas generaciones de militantes ambientalistas, socialistas y sindicalistas. En 1950 fue compa\u00f1ero intelectual y amigo de Jean-Paul Sartre y propugn\u00f3 la veta de marxismo existencialista asociada a la c\u00e9lebre revista <em>Les Temps Modernes<\/em>, en la que se desempe\u00f1\u00f3 como miembro del comit\u00e9 editorial. En los a\u00f1os 1960, bajo la influencia de las ideas del pedagogo radical Iv\u00e1n Illich, Gorz cofund\u00f3 una publicaci\u00f3n propia: <em>Le Nouvel Observateur.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Algunas de sus obras lo convirtieron en pionero de la pol\u00edtica ecol\u00f3gica y escribi\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.psychologies\/\"><em>Carta a D.<\/em><\/a>, su \u00faltimo libro, a los ochenta a\u00f1os. \u00c9xito de ventas inesperado, esta obra es una larga carta de amor a quien fue su esposa durante sesenta a\u00f1os y en ese momento padec\u00eda una enfermedad neurol\u00f3gica degenerativa. Ambos se suicidaron en 2007 mediante una inyecci\u00f3n letal, pues decidieron que ninguno quer\u00eda vivir sin el otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Gorz present\u00f3 su idea de reformas no reformistas en uno de sus primeros libros, titulado <a href=\"http:\/\/digamo.free.fr\/gorz642.pdf\"><em>Estrategia obrera y neocapitalismo<\/em><\/a> \u2014publicado en franc\u00e9s en 1964, en ingl\u00e9s en 1967 y en espa\u00f1ol en 1969\u2014, y en una serie de <a href=\"https:\/\/socialistregister.com\/index.php\/srv\/article\/view\/5272\">ensayos<\/a> de la misma \u00e9poca. La orientaci\u00f3n que propon\u00eda a los movimientos sociales difer\u00eda de la que pregonaba la socialdemocracia, seg\u00fan la cual era posible solucionar los males del capitalismo mediante buenas negociaciones y una pol\u00edtica electoral adecuada. Pero tambi\u00e9n criticaba a los militantes m\u00e1s radicalizados que predicaban incesantemente una revoluci\u00f3n que no se planteaba en el horizonte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abAl menos durante treinta a\u00f1os\u00bb, escribi\u00f3 Gorz, \u00abel movimiento comunista propag\u00f3 un catastrofismo prof\u00e9tico respecto al derrumbamiento inevitable del capitalismo. En los pa\u00edses capitalistas, su pol\u00edtica fue el \u201catentismo revolucionario\u201d. Se supon\u00eda que las contradicciones internas ir\u00edan agudiz\u00e1ndose y la situaci\u00f3n de las masas trabajadoras empeorando. El levantamiento revolucionario se consideraba inevitable\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Sin embargo, nada de esto sucedi\u00f3 (al menos no de la forma esperada). En cambio, en los a\u00f1os 1960, el mundo capitalista avanzado goz\u00f3 de un momento de gran crecimiento econ\u00f3mico \u2014<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/contemporary-european-history\/article\"><em>Les Trente Glorieuses<\/em><\/a>, o las tres d\u00e9cadas gloriosas\u2014, que en el caso de Francia coincidi\u00f3 con la situaci\u00f3n que dej\u00f3 la posguerra. Gorz escribi\u00f3 que el capitalismo era incapaz de curarse a s\u00ed mismo de las \u00abcrisis y las irracionalidades\u00bb, pero hab\u00eda \u00abaprendido a evitar que se agudicen de forma explosiva\u00bb. En otra parte, a prop\u00f3sito de una \u00e9poca anterior, marcada por la pobreza, observ\u00f3 que la desposesi\u00f3n de los proletarios y los campesinos \u00ablos proletarios y los campesinos despose\u00eddos no necesitaron tener un modelo de sociedad futura en mente para rebelarse contra el orden existente: su aqu\u00ed y ahora era lo peor; no ten\u00edan nada que perder. Pero, desde entonces, las condiciones cambiaron. Hoy, en las sociedades m\u00e1s ricas, no est\u00e1 claro que el\u00a0<em>statu quo<\/em>\u00a0represente el peor de los mundos posibles\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Gorz sab\u00eda que todav\u00eda exist\u00edan la miseria y la pobreza, pero afectaban solo a una porci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, tal vez a un quinto del total. A su vez, los m\u00e1s afectados no constitu\u00edan un proletariado industrial listo para fusionarse en una fuerza homog\u00e9nea. En cambio, eran un conjunto diverso y dividido de personas, que inclu\u00eda desempleados, peque\u00f1os agricultores y ancianos afectados por la falta de seguridad econ\u00f3mica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Aquellos tiempos cambiantes, cre\u00eda Gorz, planteaban la necesidad de que los movimientos sociales adoptaran una nueva estrategia, espec\u00edficamente, una estrategia centrada en conquistas concretas que sirvieran como escalones transicionales hacia la revoluci\u00f3n. \u00abNo es necesario seguir razonando como si el socialismo fuese una necesidad autoevidente\u00bb, escribi\u00f3. \u00abEsta necesidad no ser\u00e1 reconocida a menos que el movimiento socialista especifique qu\u00e9 socialismo puede construir, qu\u00e9 problemas es capaz de resolver y c\u00f3mo. Hoy m\u00e1s que nunca, no solo es necesario presentar una alternativa general, sino tambi\u00e9n los \u201cobjetivos intermedios\u201d (mediaciones) que conducen a ella y que la anuncian en el presente\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Seg\u00fan este enfoque, la transformaci\u00f3n llegar\u00eda \u00aba trav\u00e9s de una acci\u00f3n consciente de largo plazo, que empieza con la aplicaci\u00f3n gradual de un programa de reformas coherente\u00bb. Las luchas por estas reformas funcionar\u00edan como \u00abpruebas de fuerza\u00bb. Las peque\u00f1as conquistas permitir\u00edan que los movimientos acumularan poder y sentaran bases m\u00e1s firmes para luchas en el futuro. \u00abDe esta manera\u00bb, argumentaba Gorz, la lucha ser\u00eda capaz de avanzar mientras \u00abcada batalla refuerza las posiciones de fuerza, las armas y tambi\u00e9n los motivos que llevan a los trabajadores a resistir a los ataques de las fuerzas conservadoras\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Gorz no descartaba la posibilidad \u2014o incluso la necesidad\u2014 de una confrontaci\u00f3n final entre los trabajadores y el capital. Pero criticaba a los izquierdistas de Francia que se negaban a buscar mejoras inmediatas por temor a que debilitaran el deseo revolucionario de los trabajadores. \u00abEstos dirigentes temen que una mejora tangible en las condiciones de vida de los trabajadores, o una victoria parcial en el contexto del capitalismo, refuercen el sistema y lo vuelvan m\u00e1s soportable\u00bb, escribi\u00f3 Gorz. Sin embargo, argumentaba:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">\u00abEstos miedos [\u2026] reflejan un pensamiento fosilizado, una falta de estrategia y de reflexi\u00f3n te\u00f3rica. Al asumir que las victorias parciales al interior del sistema ser\u00e1n inevitablemente absorbidas por \u00e9l, se erige una barrera impenetrable entre las luchas presentes y la futura soluci\u00f3n socialista. Se corta el camino que lleva de las unas a la otra [\u2026]. El movimiento se comporta como si la cuesti\u00f3n del poder estuviese resuelta: \u201cCuando tomemos el poder\u2026\u201d. Pero justamente se trata de saber c\u00f3mo llegar hasta ah\u00ed, de crear los medios y la voluntad capaces de llevarnos hasta ese punto\u00bb.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Cambios estructurales<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 hace que una reforma sea \u00abno reformista\u00bb o \u00abestructural\u00bb?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La formulaci\u00f3n m\u00e1s simple de Gorz es que estas reformas son cambios que no est\u00e1n hechos a medida del sistema actual. \u00ab[Una] reforma no necesariamente reformista no se concibe en t\u00e9rminos de lo que es posible dentro del marco de un sistema y un gobierno dados, sino en funci\u00f3n de lo que deber\u00eda ser posible en t\u00e9rminos de las necesidades y las demandas humanas\u00bb, escribe. \u00abUna reforma no reformista no se determina en funci\u00f3n de lo que puede ser, sino de lo que deber\u00eda ser\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">M\u00e1s all\u00e1 de esto, a veces Gorz es ambiguo y es dif\u00edcil encontrar en su obra una medida precisa para determinar lo que ser\u00eda una demanda ideal. Aun as\u00ed, brinda algunas indicaciones fundamentales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En primer lugar, una demanda individual deber\u00eda ser considerada solo como un paso hacia algo m\u00e1s amplio. Las reformas, escribe, \u00abdeben ser concebidas como medios, no como fines, como fases din\u00e1micas en un proceso de lucha, no como fases de reposo\u00bb. Deben servir para \u00abeducar y unir\u00bb a la gente mediante la apertura de \u00abuna nueva direcci\u00f3n para el desarrollo econ\u00f3mico y social\u00bb. Cada reforma deber\u00eda remitir a una visi\u00f3n del cambio m\u00e1s general.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En palabras de Gorz, \u00ablas luchas parciales por empleo y salarios, por la valoraci\u00f3n adecuada de los recursos naturales y humanos, por el control de las condiciones de trabajo y por la satisfacci\u00f3n social de las necesidades sociales creadas por la civilizaci\u00f3n industrial no pueden triunfar a menos que est\u00e9n guiadas por un modelo social alternativo [\u2026] que brinda una perspectiva abarcadora capaz de subsumir todas estas luchas parciales\u00bb. Las reformas no reformistas deber\u00edan servir para alumbrar un camino que avance en ese sentido. Un programa socialista, subraya Gorz, no deber\u00eda \u00abexcluir ni los acuerdos ni los objetivos parciales, siempre y cuando estos vayan en la misma direcci\u00f3n y esa direcci\u00f3n est\u00e9 clara\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En la pr\u00e1ctica, Gorz pensaba que los socialistas pod\u00edan aliarse a veces con socialdem\u00f3cratas moderados y liberales progresistas, que tienden a considerar las reformas a corto plazo como un fin en s\u00ed mismo. Pero esto implica que las tendencias m\u00e1s radicalizadas aclaren sus objetivos a largo plazo. \u00abEl hecho de que los dirigentes socialdem\u00f3cratas y las fuerzas socialistas se pongan de acuerdo sobre la necesidad de ciertas reformas nunca debe llevar a que se confunda la diferencia b\u00e1sica que separa las perspectivas y los objetivos de cada uno\u00bb, escribe. \u00abSi se pretende generar una estrategia de reformas, no debe ocultarse esa diferencia b\u00e1sica [\u2026]. Por el contrario, debe estar en el centro del debate pol\u00edtico\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En segundo lugar, Gorz argumenta que la forma en la que se conquista una reivindicaci\u00f3n es tan importante como la reivindicaci\u00f3n en s\u00ed misma. Las reivindicaciones deben ser una \u00abcr\u00edtica viva\u00bb de las relaciones sociales existentes, no solo por su contenido, \u00absino tambi\u00e9n por la forma en la que se intenta conquistarlas\u00bb.\u00a0Por ejemplo, un aumento de 1 d\u00f3lar por hora de trabajo logrado gracias a una huelga es muy distinto de un aumento arbitrariamente aplicado por un patr\u00f3n o por un funcionario gubernamental. Gorz escribe: \u00abEn el caso de ser simplemente decretada por la fuerza gubernamental y administrada por el control burocr\u00e1tico, i. e., reducida a una \u201ccosa\u201d, cualquier reforma \u2014incluyendo el control obrero\u2014 puede vaciarse de su significado revolucionario y ser reabsorbida por el capitalismo\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La investigadora Ammar Akbar, en una\u00a0<a href=\"https:\/\/papers.ssrn.com\/sol3\/papers.cfm?abstract_id=3721515\">precisa lectura de Gorz<\/a>, explica que las reformas no reformistas \u00abno se tratan de encontrar una respuesta a un problema de gesti\u00f3n: se tratan fundamentalmente de un ejercicio de poder de la poblaci\u00f3n sobre sus condiciones de vida\u00bb. Es decir, se trata de lo que Gorz denominaba \u00abun experimento con las posibilidades de su propia emancipaci\u00f3n\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Algunos cr\u00edticos argumentan que la cuesti\u00f3n de la forma en que se desarrolla una lucha es tan importante, que centrarse en el contenido de cualquier reivindicaci\u00f3n de corto plazo lleva a que se pierda de vista lo fundamental.\u00a0<a href=\"https:\/\/books.google.com\/books?id=digZVrts59kC&amp;lpg=PA154&amp;ots=pTnlbGX37X&amp;dq=\">Afirman<\/a>\u00a0que, sin importar si una reforma es m\u00e1s o menos beneficiosa, la idea de reformas que son \u00abbalas de plata\u00bb, es decir, que tienen un potencial radical inherente, se basa en una concepci\u00f3n err\u00f3nea. Las reformas en s\u00ed mismas no son transformadoras. Solo las luchas son importantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Los defensores del concepto de Gorz contestan explicitando un tercer rasgo que define a las reformas estructurales: Las reformas no reformistas son cambios que, una vez implementados, sirven de impulso al poder popular en desmedro de los grupos dominantes. Como escribe Gorz, estas reformas \u00abasumen la modificaci\u00f3n de las relaciones de poder; asumen que los trabajadores incrementar\u00e1n su poder o reafirmar\u00e1n su fuerza [\u2026] a tal punto que ser\u00e1n capaces de establecer, mantener y expandir esas tendencias al interior del sistema para debilitar al capitalismo y sacudir sus cimientos\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Para Gorz, la reforma no reformista por antonomasia es la que aumenta el control obrero sobre el proceso productivo en un lugar de trabajo o en una industria. Es decir que las reformas no reformistas buscan socavar el orden establecido. \u00abLas reformas estructurales no deben ser concebidas como medidas de compromiso negociadas con el Estado burgu\u00e9s que dejan su poder intacto. M\u00e1s bien deben ser consideradas como quiebres del sistema generados por ataques que apuntan contra sus puntos d\u00e9biles\u00bb, escribe. Una estrategia de reformas no reformistas \u00abbusca, por medio de las conquistas parciales, debilitar profundamente el equilibrio del sistema, agudizar sus contradicciones, intensificar sus crisis, y, luego de una sucesi\u00f3n de ataques y contrataques, elevar la lucha de clases a niveles cada vez m\u00e1s intensos\u00bb.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>El arte del compromiso radical<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La clave para llevar las reformas no reformistas a la pr\u00e1ctica es balancear dos realidades complejas: primero, que los compromisos pueden incluir trampas para los movimientos sociales y, por lo tanto, deben ser evaluados con precauci\u00f3n; segundo, que rechazar las reformas de corto plazo tambi\u00e9n plantea problemas, pues en \u00faltima instancia lleva a un callej\u00f3n sin salida. Los movimientos que practican las reformas estructurales deben caminar sobre la l\u00ednea precaria que se extiende sobre estas dos verdades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Cuando se trata de los problemas que plantea cualquier tipo de compromiso, los militantes m\u00e1s radicales, que en general se oponen a los acuerdos, suelen enfatizar los peligros de la cooptaci\u00f3n y de la legitimaci\u00f3n del sistema. Aunque a veces exageran estos peligros, su advertencia est\u00e1 bien fundada. La larga experiencia de los movimientos sociales muestra que los compromisos reformistas, aun si a veces conllevan beneficios reales, tienen un costo: cuando se conquista una medida gradual, muchos activistas comprometidos suelen desmovilizarse y en algunos casos no retoman la actividad pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Las conquistas alcanzadas mediante la cooperaci\u00f3n con autoridades electas \u2014que inevitablemente ponen la cara en las ceremonias oficiales\u2014 refuerzan la narrativa dominante de que los que fomentan el cambio social son los que est\u00e1n en el poder. Los movimientos \u00abinvitados\u00bb a supervisar o gestionar las reformas pueden desperdiciar un talento muy necesario en el juego burocr\u00e1tico. Como consecuencia, se debilita su capacidad de generar m\u00e1s presi\u00f3n desde fuera. El profesionalismo empieza a colarse en las filas militantes y los activistas m\u00e1s destacados se transforman en c\u00f3modos funcionarios. Como suele decirse, los movimientos mueren en el parlamento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Una de las fortalezas del an\u00e1lisis de Gorz es que no niega estas dificultades. En cambio, alienta a que los movimientos las enfrenten. El sistema, argumenta Gorz, tiene el poder tremendo de debilitar y cooptar reivindicaciones, silenciando su potencial de plantear una confrontaci\u00f3n revolucionaria. \u00abSi, tan pronto como se manifiesta el equilibrio alcanzado, no se emprenden nuevas ofensivas, no existe ninguna instituci\u00f3n anticapitalista ni conquista que en el largo plazo no puedan ser eliminadas, desnaturalizadas, absorbidas y vaciadas de toda o de una buena parte de su contenido\u00bb, escribe.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Y, sin embargo, aunque la posibilidad de la cooptaci\u00f3n sea real, el resultado nunca es inevitable. \u00abDebemos correr el riesgo\u00bb, dice Gorz, \u00abpues no queda otra opci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Gorz se mantuvo firme en esta posici\u00f3n porque estaba seguro de que la consecuencia de evitar toda lucha reformista era el autoaislamiento. Era cr\u00edtico de los \u00abmaximalistas\u00bb, los ut\u00f3picos y los sectarios dogm\u00e1ticos, cuya insistencia en la pureza los manten\u00eda a distancia de las luchas reales. Reconoc\u00eda que el armado de un programa de corto plazo no pod\u00eda contentarse con proponer las reivindicaciones m\u00e1s radicales posibles. Quienes buscan implementar reformas estructurales, argumentaba, no pueden \u00abapuntar a la realizaci\u00f3n inmediata de reformas anticapitalistas, directamente incompatibles con la supervivencia del sistema, como la nacionalizaci\u00f3n de las empresas industriales\u00bb. Las reformas que eliminar\u00edan el capitalismo de un plumazo bien pueden ser deseables, pero la cuesti\u00f3n es precisamente que los trabajadores no tienen suficiente poder como para concretar ese tipo de cambios. \u00abSi la revoluci\u00f3n socialista no es inmediatamente posible, tampoco ser\u00e1 posible realizar inmediatamente reformas que destruir\u00edan al capitalismo\u00bb, escribe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Sabiendo que no satisfar\u00e1n sus deseos m\u00e1s radicales, los militantes deben preguntarse qu\u00e9 pasos intermedios est\u00e1n dispuestos a seguir. Utilizando el ejemplo del conflicto entre un sindicato y un patr\u00f3n, Gorz escribe que \u00abganar no conllevar\u00e1 la abolici\u00f3n del capitalismo. La victoria solo llevar\u00e1 a nuevas batallas, a la posibilidad de nuevas victorias parciales. Y en cada una de estas etapas, sobre todo en la primera fase, la lucha terminar\u00e1 con un compromiso. El camino est\u00e1 lleno de trampas\u00bb. En este proceso, \u00abEl sindicato tendr\u00e1 que \u201censuciarse las manos\u201d y arriesgarse a legitimar el poder del patr\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">No debemos ocultar ni minimizar estos hechos\u00bb, insiste Gorz. Pero aun as\u00ed la lucha conlleva beneficios: \u00abPues en el curso de la lucha, se habr\u00e1 elevado el nivel de consciencia de los trabajadores; ellos saben perfectamente que no se satisficieron todas sus reivindicaciones, y est\u00e1n listos para emprender nuevas batallas. Experimentaron su poder; las medidas que impusieron a la gesti\u00f3n avanzan en el sentido de sus reivindicaciones finales [\u2026]. Al llegar a un compromiso, los trabajadores no renuncian a su objetivo; por el contrario, se acercan a \u00e9l\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">No siempre est\u00e1 claro cu\u00e1les son los acuerdos que valen la pena, y Gorz argumenta que el car\u00e1cter reformista o no reformista de una reforma depende siempre del contexto. Una reivindicaci\u00f3n por el acceso a la vivienda puede sonar bastante bien, pero como vimos muchas veces, en Estados Unidos los acuerdos con los que se responde a esta problem\u00e1tica suelen implicar subsidios p\u00fablicos destinados a inmobiliarias privadas, cuya definici\u00f3n de \u00abaccesibilidad\u00bb excluye a todo aquel que est\u00e9 por debajo de la clase profesional. Entre otros factores, piensa Gorz, \u00abUno deber\u00eda decidir primero si el programa de viviendas propuesto implicar\u00e1 la expropiaci\u00f3n de los terrenos necesarios, y si la construcci\u00f3n ser\u00e1 un servicio p\u00fablico socializado, todo lo cual contribuir\u00eda a destruir uno de los centros de acumulaci\u00f3n del capital privado [\u2026]. Dependiendo del caso, la propuesta de 500 000 viviendas ser\u00e1 neocapitalista o anticapitalista\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Estas ambig\u00fcedades generan dilemas dif\u00edciles para los movimientos sociales y toda una serie de preguntas a las que no es posible responder en t\u00e9rminos abstractos, fuera de las condiciones de lucha del mundo real. La gran virtud de la teor\u00eda de Gorz no es que brinde respuestas f\u00e1ciles, sino que provee un marco a trav\u00e9s del cual podemos sopesar los costos y los beneficios de plantear una reivindicaci\u00f3n determinada o de aceptar un compromiso dado. Esto crea una orientaci\u00f3n hacia la acci\u00f3n que nos fuerza a equilibrar nuestras perspectivas revolucionarias con una evaluaci\u00f3n concienzuda de las condiciones concretas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En otras palabras, adoptar el concepto de reforma no reformista no nos libera de los debates estrat\u00e9gicos, lo que, por cierto, no ser\u00eda deseable ni realista. En cambio, nos permite plantear otros mejores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Mark Engler es escritor, miembro del comit\u00e9 editorial de la revista Dissent y coautor de This Is an Uprising<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>** Paul Engler es miembro fundador y director del Center for the Working Poor de Los \u00c1ngeles, cofundador de Momentum Training y el coautor de This Is an Uprising.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Nota publicada originalmente el 25 de abril de 2021 en Jacobin Am\u00e9rica Latina <\/em><\/strong><strong><em><a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/07\/25\/las-reformas-no-reformistas-de-andre-gorz\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/07\/25\/las-reformas-no-reformistas-de-andre-gorz\/<\/a> y reproducida por SAEEG con autorizaci\u00f3n de sus autores.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mark Engler* y Paul Engler** Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte Los militantes debaten hace m\u00e1s de un siglo si los cambios sist\u00e9micos surgen de la reforma o de la revoluci\u00f3n. Los estrategas \u2014especialmente de la tradici\u00f3n socialista\u2014 nunca se pusieron de acuerdo: \u00bfel desarrollo de una serie de medidas graduales basta para plantear una nueva sociedad, o &hellip; <a href=\"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2021\/08\/04\/las-reformas-no-reformistas-de-andre-gorz\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">LAS REFORMAS NO REFORMISTAS DE ANDR\u00c9 GORZ<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1434],"tags":[343,1433,19,619,820,1432],"class_list":["post-3977","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ideas-teoria","tag-capitalismo","tag-izquierda","tag-politica","tag-socialdemocracia","tag-socialismo","tag-teoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3977","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3977"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3977\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3977"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3977"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3977"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}