{"id":4353,"date":"2021-09-26T18:16:13","date_gmt":"2021-09-26T21:16:13","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=4353"},"modified":"2021-09-26T18:16:22","modified_gmt":"2021-09-26T21:16:22","slug":"divagando-acerca-de-la-igualdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2021\/09\/26\/divagando-acerca-de-la-igualdad\/","title":{"rendered":"DIVAGANDO ACERCA DE LA IGUALDAD"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Agust\u00edn Saavedra Weise*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Libertad-igualdad-fraternidad-avignon-1603343_640.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4354\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Libertad-igualdad-fraternidad-avignon-1603343_640.png 640w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Libertad-igualdad-fraternidad-avignon-1603343_640-300x225.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption><strong><em>Imagen de\u00a0<a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/users\/falco-81448\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=1603343\">falco<\/a>\u00a0en\u00a0<a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=1603343\">Pixabay<\/a>\u00a0<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">\u201cLibertad, igualdad, fraternidad\u201d, era el lema revolucionario franc\u00e9s en 1789. Sigue siendo manipulado hoy, casi siempre demag\u00f3gicamente. De esta trilog\u00eda, sobresale n\u00edtidamente la igualdad, objeto de chorros de tinta y millones de discursos. Desde el punto de vista jur\u00eddico, la igualdad formal es inobjetable. Sabiamente, el Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar manifest\u00f3 que \u201cla igualdad jur\u00eddica es imprescindible para que sirva de contrapeso a la desigualdad f\u00edsica, de suyo inevitable\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">As\u00ed, pues, todos somos id\u00e9nticos en lo que son nuestros derechos y obligaciones pero \u00a1ah! bien sabemos que hay algunos \u201cm\u00e1s iguales que otros\u201d, como sentenciaba George Orwell en Rebeli\u00f3n en la Granja. He aqu\u00ed uno de los primeros puntos de discrepancia: la desigualdad real creada arbitrariamente mediante odiosos privilegios para unos y restricciones para otros mientras formalmente se proclama la \u201cigualdad\u201d. Uno de los m\u00e1s grandes documentos pol\u00edticos, la Constituci\u00f3n original de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, se contrapon\u00eda a la realidad de un pa\u00eds esclavista y racista que surgi\u00f3 as\u00ed a la vida independiente en 1776. Tuvo que ocurrir una sangrienta guerra civil y mucho tiempo m\u00e1s para que la letra de la Constituci\u00f3n norteamericana sea compatible con su esp\u00edritu y puesta en pr\u00e1ctica. Reci\u00e9n en los \u00faltimos 50 a\u00f1os negros estadounidenses e indoamericanos han logrado incorporarse progresivamente a la sociedad estadounidense; hoy surgen antip\u00e1ticas discriminaciones y segregaciones que son de conocimiento p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Hay otros m\u00faltiples documentos legales que proclaman la igualdad, pero casi siempre de boca para afuera y sin que ella se cumpla. Por otro lado, en nuestros d\u00edas el que se refiere a la desigualdad corre el riesgo de que le corten la cabeza. Sin embargo, forzoso es reconocer que no todos somos iguales. No en vano Karl Marx expres\u00f3 \u201cde cada cual seg\u00fan su capacidad y a cada cual seg\u00fan su necesidad\u201d, dejando clara la noci\u00f3n de una desigualdad inherente a los seres humanos que est\u00e1 ah\u00ed, es real y cotidiana, pero la mayor\u00eda se niega a admitirla como si tal cosa fuera un pecado. Somos desiguales, pues tenemos distintos talentos, distintas falencias; el medio ambiente y las mayores o menores condiciones de vida nos otorgan tambi\u00e9n mayores o menores condiciones de progreso y as\u00ed sucesivamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Frente a esta inherente desigualdad, la igualdad ante la ley pasa a ser realmente imprescindible. Sin embargo, existe algo tan o m\u00e1s importante que la igualdad jur\u00eddica y que raras veces se aplica, en particular ac\u00e1 en Bolivia y en otras latitudes semidesarrolladas. Me refiero a la igualdad de oportunidades, a la posibilidad de que todos tengan el mismo punto de partida y la misma posibilidad de llegar. Tal como en una carrera de caballos, habr\u00e1 un ganador, un segundo, un tercero y un \u00faltimo, pero al final, todos tuvieron id\u00e9ntica chance: largaron del mismo lugar (y al mismo tiempo) sobre un espacio uniforme. El que lleg\u00f3 primero lo hizo en base a sus cualidades particulares para \u201cx evento\u201d o situaci\u00f3n que lo resalt\u00f3 sobre los dem\u00e1s. Pero repito, todos tuvieron la misma oportunidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">M\u00e1s all\u00e1 de la base fundamental de la igualdad legal, \u00e9sta \u2014la igualdad de oportunidades\u2014 es la igualdad m\u00e1s id\u00f3nea que debemos impulsar. Todo el resto tiene poco valor frente a dicho impulso. Asimismo, al reconocer la desigualdad admit\u00e1mosla como algo hoy por hoy inevitable y que debe paliarse de varias maneras. Una de ellas es la generaci\u00f3n de igual oportunidad para todos; la otra, de m\u00e1s largo aliento, tiene que ver con la creaci\u00f3n de mejores condiciones de vida Pero esa es otra historia&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><em><strong>*Ex canciller, economista y polit\u00f3logo. Miembro del CEID y de la SAEEG. <\/strong><\/em><a href=\"http:\/\/www.agustinsaavedraweise.com\/\"><strong><em>www.agustinsaavedraweise.com<\/em><\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, <a href=\"https:\/\/eldeber.com.bo\/opinion\/divagando-acerca-de-la-igualdad_248633\">https:\/\/eldeber.com.bo\/opinion\/divagando-acerca-de-la-igualdad_248633<\/a><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agust\u00edn Saavedra Weise* \u201cLibertad, igualdad, fraternidad\u201d, era el lema revolucionario franc\u00e9s en 1789. Sigue siendo manipulado hoy, casi siempre demag\u00f3gicamente. De esta trilog\u00eda, sobresale n\u00edtidamente la igualdad, objeto de chorros de tinta y millones de discursos. Desde el punto de vista jur\u00eddico, la igualdad formal es inobjetable. 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