{"id":4686,"date":"2021-11-19T01:58:00","date_gmt":"2021-11-19T04:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=4686"},"modified":"2021-11-19T01:58:23","modified_gmt":"2021-11-19T04:58:23","slug":"las-fortineras-1878-y-1885","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2021\/11\/19\/las-fortineras-1878-y-1885\/","title":{"rendered":"LAS FORTINERAS (1878 Y 1885)"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Comandante Espuela (Revista \u201cTiempo GNA\u201d*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"405\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4687\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS.png 450w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS-300x270.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Lo que no menciona la historia oficial: la mayor\u00eda lo ignora, pero casi la mitad de las fuerzas de frontera fueron mujeres que dejaron todo para vivir, pelear y morir junto a sus hombres. Por la cultura religiosa de la \u00e9poca, la historia casi no menciona a las j\u00f3venes que acompa\u00f1aron a nuestras tropas en todas sus campa\u00f1as. Sobre una fuerza efectiva de 6000 hombres, 4000 eran mujeres, las llamaban \u201clas fortineras\u201d y sobre ellas cay\u00f3 el oprobioso e injusto manto del olvido. Pero el n\u00famero es demasiado importante para que no se les haga un merecido recuerdo.<\/em><\/strong><\/span><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Las fortineras<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">De postas incendiadas por los salvajes o ranchos perdidos en el desierto, fueron quedando mujeres solas, tras la muerte de los hombres en las luchas con la indiada. Sin protecci\u00f3n ni refugio; asimilarse a las tropas y fortines era a veces una forzada soluci\u00f3n. Casi todas eran j\u00f3venes analfabetas de bajo nivel social. En su mayor\u00eda campesinas gauchas, hab\u00eda negras, mestizas, indias, tambi\u00e9n mujeres de piel blancas y las bellas eran muy pocas. Algunas buscaban marido, otras ejercer el \u201coficio m\u00e1s viejo de mundo\u201d, pero en esa aventura ninguna sab\u00eda qu\u00e9 destino les esperaba. All\u00e1 en la inmensa Pampa, caminaban kil\u00f3metros, las m\u00e1s aguerridas portaban sable y estaban integradas en alg\u00fan escuadr\u00f3n. <strong>\u00a1Fueron verdaderas hero\u00ednas y se les debe tener un gran respeto!<\/strong><\/span><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Jirones de Patria<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Cada regimiento ten\u00eda un numeroso grupo de mujeres entre novias, esposas y prostitutas. Las j\u00f3venes que se incorporaban a un fort\u00edn, perd\u00edan sus nombres originales por apodos extravagantes, como: la \u201cSiete Ojos\u201d, la \u201cCama caliente\u201d, la \u201cBot\u00f3n Patria\u2019, la \u201cPasto Verde\u201d, \u201cla Pastelera y la \u201cPocas Pilchas\u201d; \u00e9stas dos \u00faltimas figuraron en un parte diario porque se hab\u00edan trenzado en una pelea. La vida en los fortines fue muy dura, la comida escaseaba, el agua en el desierto era una dicha conseguirla, de d\u00eda la temperatura en verano pod\u00eda llegar hasta los 40\u00baC y en invierno a varios grados bajo cero. La paga rara vez llegaba en tiempo, a veces con retraso de un a\u00f1o y no siempre alcanzaba para todos los soldados. Las mujeres sufr\u00edan a la par de los hombres y eran de vital importancia en el apoyo de las operaciones de guerra, se encargaban de atender y cuidar a los heridos y enfermos que no pod\u00edan valerse por s\u00ed mismo. Hac\u00edan turnos de centinela en la empalizada o en lo alto del mangrullo oteando la inmensidad de la llanura y cuidaban la caballada para que de noche no fuera robada por el indio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Cazaban avestruces cuando escaseaba la comida, cocinaban y lavaron la suciedad infinita de sus ropas. Tambi\u00e9n fueron amantes en momentos de mucha crisis, constitu\u00edan el apoyo moral y f\u00edsico de sus hombres. Ten\u00edan forzosamente que adaptarse a las mismas condiciones que la tropa o morir en la soledad del desierto. Desarrollaron en silencio una y mil tareas como dar a luz y criar a sus hijos en situaciones muy dif\u00edciles.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>La vida en los fortines<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Los fortines del desierto eran un reducto de tierra de una hect\u00e1rea, rodeados con una empalizada de dos metros de alto, con ranchos de paja y barro en su interior donde no hab\u00eda intimidad. Ni\u00f1os que chillaban, perros que ladraban, harapos que se secaban al sol y un centinela apostado en lo alto de un mangrullo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">No hab\u00eda comodidades, pero cada una atend\u00eda a su hombre. Las <strong>fortineras<\/strong>, no eran mu\u00f1ecas de porcelana, cuando estaban solas a veces hab\u00eda esc\u00e1ndalos pero los Jefes sab\u00edan que no pod\u00edan expulsarlas. Eran la alegr\u00eda del campamento y disfrutar del amor con ellas evitaba en gran parte las deserciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Se hab\u00edan convertido en la ayuda m\u00e1s poderosa para el mantenimiento de la disciplina y sin ellas la existencia hubiera sido imposible. Los \u00fanicos momentos de alegr\u00eda social eran los ocasionales bailes en el fort\u00edn, donde la orden era que todas deb\u00edan concurrir. Iban felices, algunas pocas bien ataviadas y representaban todo el esplendor del regimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Eran mujeres de car\u00e1cter fuerte acostumbradas a no pedir permiso para pelear y parte de la diversi\u00f3n era cuando en pleno baile se trenzaban en una feroz pelea con una rival. Siempre luc\u00edan sus cicatrices de guerra o de peleas con orgullo. Se dec\u00eda que cambiaban de hombre pero nunca de regimiento. Cuenta una historia que en cierta fecha Patria cuando se orden\u00f3 tocar el Himno Nacional, el Comandante grit\u00f3: <strong>\u00a1VIVA LA PATRIA! <\/strong>Aquellos sufridos milicos respondieron con todo el entusiasmo de sus corazones. Hubo asado y las penas fueron sofocadas alrededor de un fog\u00f3n con algo de alcohol, mientras en la oscuridad las <strong>fortineras <\/strong>bailaban con esos hombres que estaban haciendo Patria. Por ello el Ej\u00e9rcito fomentaba la presencia de guerreras\u2011amantes en los fortines, pero por la cultura cat\u00f3lica de la \u00e9poca nunca las mencionaron en sus escritos oficiales, igual entraron a formar parte de la Conquista del Desierto.<\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"816\" height=\"491\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4688\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS-2.png 816w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS-2-300x181.png 300w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/TIEMPO-GNA-62-BIS-LAS-FORTINERAS-2-768x462.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 816px) 100vw, 816px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>Vida, sacrificio y hero\u00edsmo<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">La poca agua que pod\u00eda recogerse se usaba para beber y cocinar, quienes m\u00e1s sufr\u00edan esta escasez, eran las mujeres que al igual que la tropa no pod\u00edan higienizarse. La negra Mam\u00e1 Carmen Ledesma, lleg\u00f3 a Sargento, Isabel Medina alcanz\u00f3 el grado de Capit\u00e1n por su valent\u00eda en batalla. Algunas rivalizaban con los milicos m\u00e1s diestros en el arte de amansar un potro y de bolear un avestruz. Eran h\u00e1biles en manejar las armas de fuego, cuchillos, lazos, boleadoras y lanzas. Aunque no perd\u00edan su condici\u00f3n femenina eran mujeres de pelea, pod\u00edan batirse cuerpo a cuerpo porque de ello estaba sustentada la propia existencia. Vest\u00edan uniforme y combat\u00edan jug\u00e1ndose la vida a cada instante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; color: #3366ff;\"><em>La Sargento Carmen Ledesma: \u201cEn cierta ocasi\u00f3n la patrulla donde iba la Sargento Carmen Ledesma con su hijo soldado, entr\u00f3 en combate con una partida de indios. El entrevero fue feroz. La Suboficial Ledesma reparti\u00f3 sablazos como el m\u00e1s aguerrido de los milicos y no se alejaba de su hijo. Pero los indios lo mataron de un lanzazo. La mujer emiti\u00f3 un grito aterrador que hasta a los mismos indios atemoriz\u00f3. Salt\u00f3 de su caballo, se arroj\u00f3 sobre el indio, lo derrib\u00f3 y se trab\u00f3 en lucha. Los cuerpos se trenzaron y rodaron en un abrazo mortal, el salvaje nunca hab\u00eda visto tan cerca la muerte en la cara de una mujer. Carmen apu\u00f1al\u00f3 varias veces a su enemigo hasta matarlo, el resto de los indios se alej\u00f3 y la tropa regres\u00f3 al Fort\u00edn, atr\u00e1s iba la Sargento Carmen sollozando llevando a su hijo muerto y atada de la cola de su caballo iba la cabeza del salvaje\u201d.<\/em><\/span><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>La historia olvidada<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">En las ciudades se las llamaba despectivamente \u201cchinas\u201d, \u201cmilicas\u201d, \u201ccuarteleras\u201d o \u201cchusma\u201d y eran despreciadas por las damas de la sociedad. Su presencia fue una constante y estaban incluidas en las directivas internas que daba el jefe del fort\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">Cuando termin\u00f3 la Conquista del Desierto, el Ej\u00e9rcito se olvid\u00f3 de ellas. Muchas se quedaron para siempre en la vieja frontera, algunas hasta m\u00e1s de 40 a\u00f1os. Si tuvieron suerte, el gobierno les entreg\u00f3 alguna parcela que no siempre pudieron sostener. Con la desaparici\u00f3n del indio ya no hubo pagas ni racionamiento para ellas; las fundadoras de pueblos nacidos alrededor de los Fortines. As\u00ed fue la vida de la mujer <strong>fortinera<\/strong>, una aut\u00e9ntica hero\u00edna de apellido an\u00f3nimo, casi olvidada en los registros de la historia escrita, que tuvo la proeza de sembrar hijos criollos que crecieron en la inmensidad de la Pampa, donde hoy existen ciudades. Esta epopeya se dio en el siglo XVIII no hay abundantes relatos y lo poco que se sabe fue por transmisiones orales de quienes se atrevieron a contar historias por lo que algunas an\u00e9cdotas interesantes nunca se sabr\u00e1n.<\/span><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 se las ignor\u00f3?<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">El General Julio A. Roca sab\u00eda la situaci\u00f3n y de su importancia para la tropa, pero nunca mencion\u00f3 oficialmente la existencia de las fortineras y menos a\u00fan en los partes de guerra donde participaban, pues la sociedad cat\u00f3lica de la \u00e9poca no lo entender\u00eda. Para la Iglesia era \u201cpecado de lujuria\u201d, por eso que el Ej\u00e9rcito decidi\u00f3 ocultar los servicios de estas hero\u00ednas a quienes la Patria tanto les debe.<\/span><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><strong>Como se comprender\u00e1 sin las fortineras, dif\u00edcilmente Roca podr\u00eda haber concretados sus planes y pa\u00eds est\u00e1 en deuda con ellas. En el siglo XXI vinieron las feministas con ideas distintas, pero eso es otra historia, lamentable por cierto.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Revista independiente para el personal de la GNA, Tiempo GNA, N\u00ba 62 bis, octubre de 2021.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comandante Espuela (Revista \u201cTiempo GNA\u201d* Lo que no menciona la historia oficial: la mayor\u00eda lo ignora, pero casi la mitad de las fuerzas de frontera fueron mujeres que dejaron todo para vivir, pelear y morir junto a sus hombres. 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