{"id":5559,"date":"2022-03-13T19:05:54","date_gmt":"2022-03-13T22:05:54","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=5559"},"modified":"2022-03-13T19:08:15","modified_gmt":"2022-03-13T22:08:15","slug":"el-pishtaco-de-mil-rostros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2022\/03\/13\/el-pishtaco-de-mil-rostros\/","title":{"rendered":"EL PISHTACO DE MIL ROSTROS"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Francisco Carranza Romero*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/FRANCISCO-CARRANZA-ROMERO-EL-PISHTACO-1-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5563\" width=\"480\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/FRANCISCO-CARRANZA-ROMERO-EL-PISHTACO-1-1024x576.png 1024w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/FRANCISCO-CARRANZA-ROMERO-EL-PISHTACO-1-300x169.png 300w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/FRANCISCO-CARRANZA-ROMERO-EL-PISHTACO-1-768x432.png 768w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/FRANCISCO-CARRANZA-ROMERO-EL-PISHTACO-1.png 1370w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">(Mi art\u00edculo \u201cEl pishtaco no es puro cuento\u201d fue publicado en el peri\u00f3dico Nuevo Norte, Trujillo, Per\u00fa, 3 de junio de 1998. El presente escrito aprovecha algunos p\u00e1rrafos de aqu\u00e9l)<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><em>\u00a1Pishtakuwantaq tinkunkiman!<\/em> \u00a1Cuidado de encontrarte con el pishtaco! Es la advertencia muy com\u00fan de la gente del \u00e1rea rural cuando alguien viaja solo a la ciudad.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfQui\u00e9n y c\u00f3mo es el temible pishtaco?<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">El l\u00e9xico peruano \u201cpishtaco\u201d proviene de la lengua quechua<em> pishtakuq <\/em>(<em>pishta-ku-q): <\/em>el que deg\u00fcella con crueldad, degollador sin sentimiento. (Explicaci\u00f3n: <em>pishta<\/em> es el tema verbal de <em>pishtay<\/em>: degollar; <em>-k<\/em>u: morfema verbal enf\u00e1tico; <em>-q<\/em>:\u00a0 morfema del participio presente). As\u00ed el pishtaco es el cruel degollador de gente y que se enriquece vendiendo la grasa humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">Por las referencias hist\u00f3ricas se sabe que los or\u00edgenes de esta creencia y relato se remontan a la \u00e9poca de la colonia espa\u00f1ola, cuando la grasa humana <em>(runa wira)<\/em> serv\u00eda para fundir las campanas de los templos cristianos; porque dec\u00edan que una campana fundida con la grasa humana, cuando la ta\u00f1\u00edan, emit\u00eda mejores sonidos porque los esp\u00edritus de las v\u00edctimas gem\u00edan desde el interior del metal fr\u00edo y pesado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">Por los relatos, dibujos y esculturas deducimos que este personaje es un blanco muy poderoso por sus armas de fuego, por su daga de largo alcance, por su dinero e influencias, y que captura al solitario e indefenso campesino que va a la ciudad o vuelve de ella. Es la alusi\u00f3n del insensible personaje explotador y traficante de gentes: encomendero, gamonal, militar, ingeniero, empresario, minero, cura extirpador de las idolatr\u00edas&#8230; Despu\u00e9s de decapitar a su v\u00edctima, la cuelga sobre un perol, y a fuego lento extrae gota tras gota la grasa humana, un excelente lubricante para el buen funcionamiento de muchas m\u00e1quinas. Los obrajes, los ingenios de az\u00facar, las minas y otras industrias necesitaban la sangre y grasa de los ind\u00edgenas para funcionar y tener buenos resultados econ\u00f3micos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">En el siglo XX, la grasa del pobre campesino sigui\u00f3 haciendo funcionar barcos, tanques, aviones, misiles, cohetes espaciales, etc. Los pishtacos de entonces fueron los hacendados, empresarios abusivos, militares defensores del poder, leguleyos y pol\u00edticos que se juntaron en la complicidad. Era el precio del desarrollo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">En el siglo XXI, tiempo de la tecnocracia y de la pishtaquer\u00eda cibern\u00e9tica, el desarrollo sigue gracias al sudor y sufrimiento humanos. Las v\u00edctimas, ahora \u201cdecapitadas virtualmente\u201d, siguen siendo gentes inocentes como los ni\u00f1os y adultos ignorantes de las trampas virtuales \u2014\u00a1y qu\u00e9 clase de virtud!\u2014. Lo que se gana sirve para pagar los intereses de las deudas del Estado, para abrir o aumentar las cuentas en los bancos extranjeros, para comprar nuevas armas que maten m\u00e1s gente y en menos tiempo; poco es lo que se invierte en los servicios de la educaci\u00f3n y salud p\u00fablicas porque el pishtaco no se preocupa del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">El ind\u00edgena peruano, por su reflexi\u00f3n silenciosa, por su memoria hist\u00f3rica y colectiva de varios siglos, describe a este personaje temido y odiado, d\u00e1ndole las caracter\u00edsticas seg\u00fan la \u00e9poca. As\u00ed previene a sus descendientes para que se cuiden de caer en las manos asesinas del pishtaquismo nacional e internacional. En quechua la palabra <em>wira<\/em> significa grasa, vida. Por eso, cuando se dice que el pishtaco quita la grasa de sus v\u00edctimas, es una acusaci\u00f3n contra los responsables de las injusticias y genocidios cometidos no s\u00f3lo en el mundo andino. Los cuadros pintados, los mates burilados y los retablos tambi\u00e9n narran y describen con sus c\u00f3digos (colores, formas y relieves) la figura y el <em>modus operandi<\/em> del pishtaco. Y, lo m\u00e1s curioso, en todos los relatos el temible personaje siempre ataca desde lejos, de sorpresa y a la traici\u00f3n, evade la lucha cuerpo a cuerpo. Por eso, el andino sabe que, para defenderse, necesita vivir en un ambiente de solidaridad y ayuda mutua que se expresa con el verbo <em>yanapanakuy<\/em> (El morfema &#8211;<em>naku<\/em> expresa la reciprocidad).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">Para los ajenos al mundo andino, el tema del pishtaco es s\u00f3lo creencia y cuento de los serranos. En la novela \u201cLituma en los Andes\u201d del escritor peruano Mario Vargas Llosa, el protagonista Lituma, un polic\u00eda coste\u00f1o, se siente totalmente ajeno al mundo donde se habla del pishtaco. El autor narra la actitud de Lituma al escuchar a una mujer hablando quechua: \u201cLa india repiti\u00f3 esos sonidos indiferenciables que a Lituma le hac\u00edan el efecto de una m\u00fasica b\u00e1rbara\u201d. Para muchos peruanos de formaci\u00f3n euroc\u00e9ntrica los fonemas del quechua y de otras lenguas nativas son sonidos de los b\u00e1rbaros gentiles, de los incivilizados\u2026 En Per\u00fa, innegablemente, hay muchos Litumas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">Sin embargo, para los que asumimos la peruanidad multi\u00e9tnica y multicultural, el pishtaco no es s\u00f3lo creencia y cuento, tampoco es s\u00f3lo un trauma; es la denuncia y advertencia para vivir prevenidos ante los modernos pishtacos que andan disfrazados con atuendos seg\u00fan las modas y que ahora se esconden detr\u00e1s de las modernas computadoras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\">El tema del pishtaco ya es tratado desde diferentes disciplinas, as\u00ed hay muchos pishtaquistas que analizan el fen\u00f3meno del pishtaquismo no s\u00f3lo del Per\u00fa. Y los neologismos tambi\u00e9n se asoman provocadores, \u00bfverdad?<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y Am\u00e9rica, Dankook University, Corea del Sur.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><em><strong>\u00a92022-saeeg\u00ae<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Carranza Romero* (Mi art\u00edculo \u201cEl pishtaco no es puro cuento\u201d fue publicado en el peri\u00f3dico Nuevo Norte, Trujillo, Per\u00fa, 3 de junio de 1998. El presente escrito aprovecha algunos p\u00e1rrafos de aqu\u00e9l) \u00a0 \u00a1Pishtakuwantaq tinkunkiman! \u00a1Cuidado de encontrarte con el pishtaco! 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