{"id":643,"date":"2019-07-05T22:04:54","date_gmt":"2019-07-05T22:04:54","guid":{"rendered":"http:\/\/saeeg.org\/?p=643"},"modified":"2019-07-26T02:30:56","modified_gmt":"2019-07-26T02:30:56","slug":"el-caribe-en-la-guerra-de-independencia-de-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2019\/07\/05\/el-caribe-en-la-guerra-de-independencia-de-estados-unidos\/","title":{"rendered":"EL CARIBE EN LA GUERRA DE INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Jos\u00e9 E. Muratti Toro*<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">A las 4:00 de la tarde del s\u00e1bado 29 de abril de 1780, un cortejo f\u00fanebre sali\u00f3 de la Mansi\u00f3n Ford, al final de la calle Morris en Morristown, Nueva Jersey, donde resid\u00eda el General George Washington. En el ata\u00fad yac\u00eda el diplom\u00e1tico cubano Juan de Miralles Trailhon, vestido con un \u201cespl\u00e9ndido\u201d traje de gala escarlata bordado con encajes de oro, reloj de oro con diamantes del que pend\u00edan varios sellos, relucientes anillos de diamantes en los dedos, medias de seda blanca, zapatos con hebillas incrustadas con piedras preciosas, y una peluca terminada en trencilla cubierta con un sombrero tricornio con adornos dorados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El f\u00e9retro se balanceaba con la ondulaci\u00f3n propia de las procesiones f\u00fanebres, sobre los hombros engalanados con las chaquetas azules de cuatro oficiales de artiller\u00eda. Martha Dandridge Washington y Catherine Littlefield Greene, indumentadas con tafetanes de seda negra, segu\u00edan al cortejo presidido por los generales George Washington, Baron Von Steuben, Henry Knox, y el Dr. James Thatcher, m\u00e9dico militar quien document\u00f3 el evento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Les acompa\u00f1aban los congresistas John Mathews, Nathaniel Peabody, el Dr. Philip Schuyler, padre de Elizabeth Schuyler quien se convertir\u00eda en la esposa de Alexander Hamilton, y Francisco Rend\u00f3n, secretario de Miralles junto a un desali\u00f1ado contingente del ej\u00e9rcito continental cuyos uniformes colgaban sobre sus hombros como abrigos dos tallas m\u00e1s grandes tras el hambre sufrida en el peor invierno de toda la Guerra de Independencia de las Trece Colonias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Un suave viento fr\u00edo mov\u00eda las copas de los olmos y los algarrobos a ambos lados del camino polvoriento que conduce hasta el cementerio presbiteriano que m\u00e1s tarde se denominar\u00eda Evergreen. Cada sesenta segundos un ca\u00f1onazo resonaba sobre los campos entre Morristown y Camden haciendo temblar a los dos cientos hombres del s\u00e9quito, de una milla de largo, que acompa\u00f1\u00f3 al comerciante y nunca confirmado \u201cministro plenipotenciario\u201d del gobierno espa\u00f1ol. Este principal aliado de las Trece Colonias desde antes de la declaraci\u00f3n de guerra de Espa\u00f1a contra Gran Breta\u00f1a, junto al gobernador de Louisiana, Bernardo de G\u00e1lvez, hizo posible el triunfo del ej\u00e9rcito continental en Yorktown, el 19 de octubre de 1781.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Tres a\u00f1os y cuatro meses despu\u00e9s de que el holand\u00e9s Johannes de Graaf, gobernador de la colonia holandesa de San Eustaquio, al este de Puerto Rico, disparase once salvas a manera de saludo a un buque de la reci\u00e9n formada marina de guerra de las Trece Colonias que se abasteci\u00f3 de armas y municiones para su revoluci\u00f3n, un cubano, nacido en Alicante, cuidado en su lecho de muerte por Martha Washington, era honrado en las m\u00e1s solemnes exequias f\u00fanebres dedicadas a un extranjero por el ej\u00e9rcito continental bajo el mando de quien se convertir\u00eda en el primer presidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La Guerra de Independencia dar\u00eda un giro hacia la victoria sobre el hasta entonces invencible ej\u00e9rcito brit\u00e1nico, luego que el gobernador espa\u00f1ol del territorio de Luisiana, Bernardo de G\u00e1lvez, con una flota armada en La Habana, conquistara Manchac, Mobila y Panzacola, las principales fortificaciones navales de Gran Breta\u00f1a en Luisiana, Georgia y Florida, impidiendo que llegaran refuerzos al ej\u00e9rcito de Lord Cornwallis estacionado en Yorktown.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El triunfo de los revolucionarios obedeci\u00f3 tanto al valor del ej\u00e9rcito continental, como al sitio de las fuerzas navales francesas bajo el General De Grasse en Yorktown, as\u00ed como a la desarticulaci\u00f3n de las fuerzas navales brit\u00e1nicas en el Golfo de M\u00e9xico y el Atl\u00e1ntico, por las armadas combinadas de Francia y Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Sin embargo, el rol del Caribe y de Espa\u00f1a en la mayor\u00eda de las narraciones sobre la Guerra de Independencia que se publican en los EEUU, brilla deslumbrantemente por su ausencia. Esta exclusi\u00f3n solo resulta comprensible desde la decisi\u00f3n concertada de historiador tras historiador de clasificarla como lo suficientemente intrascendente como para excluirla de una de las revoluciones m\u00e1s importantes en la historia de la humanidad. Posiblemente esta Guerra de Independencia es uno de los acontecimientos m\u00e1s documentados de la historia. Una b\u00fasqueda electr\u00f3nica en Google, en abril de 2017, gener\u00f3 unas 24.0 millones fuentes de informaci\u00f3n en ingl\u00e9s y 1,840,000 en castellano. Sin embargo, en las principales 24 historias de los Estados Unidos que se utilizan a nivel escolar y universitario del pa\u00eds, Espa\u00f1a es mencionada una vez y el Caribe, ninguna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Lejos de representar un error o un desatino, esta exclusi\u00f3n obedece a la cosmovisi\u00f3n que los Estados Unidos han desarrollado de su pasado convertido en la doctrina de un excepcionalismo que le distancia del resto de las naciones e imperios. La revoluci\u00f3n de las Trece Colonias, incontrovertiblemente se convirti\u00f3 en el v\u00f3rtice de la sustituci\u00f3n del imperio mon\u00e1rquico-religioso por el imperio de la ley. Pero su triunfo no fue exclusivamente propio sino el esfuerzo colectivo con los dos principales adversarios de Gran Breta\u00f1a hasta ese momento y hasta un siglo m\u00e1s tarde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">La Declaraci\u00f3n de la Independencia estadounidense fue, sin lugar a dudas, el principal catal\u00edtico de las revoluciones que convirtieron a la mayor\u00eda de colonias del mundo en rep\u00fablicas independientes de los imperios que las conquistaron. Adem\u00e1s, sirvi\u00f3 de fundamento para la narrativa de democratizaci\u00f3n que coloc\u00f3 a los Estados Unidos en un sitial ejemplarizante para las dem\u00e1s naciones que se concibieron como tales a partir del siglo XIX. Toda vez que su narrativa se document\u00f3 y disemin\u00f3 con prop\u00f3sitos de aleccionar y distinguirle de las dem\u00e1s naciones de la modernidad, toda exclusi\u00f3n de acontecimientos y co-protagonistas se desprende de la decisi\u00f3n premeditada de convertir dichas aportaciones en irrelevantes. Hay exclusiones que son accidentes. Esta no es una de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Entre 1775 y 1781,Espa\u00f1a y Francia aportaron sobre veinte millones de libras tornesas am\u00e9n de cientos de miles de armas, municiones, uniformes, alimentos y medicinas al ej\u00e9rcito continental. El 5 de agosto de 1781, el almirante de Grasse zarp\u00f3 de Cap Fran\u00e7ois, Hait\u00ed, y se detuvo en Cuba, donde recibi\u00f3 1.2 millones de libras tornesas recaudadas por las \u201cdamas de La Habana\u201d, mediante donativos y la venta de sus joyas. Con este dinero de Grasse pag\u00f3 los jornales de sus marineros y las tropas francesas y, el 6 de septiembre en Virginia, Washington pagar\u00eda sus tropas que se hallaban al punto de insubordinaci\u00f3n toda vez que hac\u00eda meses que no hab\u00edan cobrado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">El dinero suministrado por los \u201cgenerosos\u201d cubanos adem\u00e1s se utiliz\u00f3 para pagar por los carretones y suministros con los cuales alimentar el ej\u00e9rcito combinado de 5,700 norteamericanos, 3,200 milicianos, los 7,800 franceses de Rochambeau y las 3,000 tropas tra\u00eddas por de Grasse desde el Caribe que sumaban unos 19,700 soldados y las mujeres, ni\u00f1os y otro personal de apoyo que acompa\u00f1aban las tropas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Las aportaciones de Cuba y de Juan de Miralles, uno de sus m\u00e1s prestigiosos comerciantes, as\u00ed como la del gobernador de Luisiana, Bernardo de G\u00e1lvez, a la causa de la independencia de las Trece Colonias, comparan favorablemente con las del marqu\u00e9s de La Fayette, Jean-Baptiste Donatien, Conde de Rochambeau y el almirante Fran\u00e7ois-Joseph Paul, Marqu\u00e9s de Grasse, de Francia, quienes han sido retenidos como exclusivos colaboradores de las colonias continentales en la mayor\u00eda de los relatos sobre la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">Toda ideolog\u00eda, sobre todo cuando no se le reconoce como tal, suele normalizar m\u00e1s efectivamente una visi\u00f3n de mundo que, por familiar y c\u00f3nsona con el conocimiento legitimado por la academia, ser reviste de verosimilitud, resistiendo consistentemente la mirada cr\u00edtica de sus premisas y sus c\u00e1nones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">En un presente en el que el presidente de los Estados Unidos ha protagonizado una celebraci\u00f3n militar de su independencia, mientras miles de hispanos viven en condiciones infrahumanas en lo que en 1781 era territorio espa\u00f1ol, resulta doblemente ofensivo que se criminalice a los descendientes de quienes hicieron posible el triunfo de su revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10pt;\">* Oriundo de Hormigueros, estudi\u00f3 en la UPR-RP, CUNY, SUNY y actualmente en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Ha trabajado en educaci\u00f3n superior, desarrollo organizacional, relaciones p\u00fablicas y las Asociaciones de Industriales, Industria Farmac\u00e9utica y Productos de Puerto Rico. Su cuento \u00abLa v\u00edbora del desierto de Kavir\u00bb gan\u00f3 el primer premio en el certamen de El Nuevo D\u00eda en 2012. Su libro &#8216;La v\u00edbora del desierto de Kavir y otros cuentos&#8217; obtuvo el segundo premio del Instituto de Literatura Puertorrique\u00f1a. En abril cre\u00f3 \u201cPlaza de la Cultura\u201d, un espacio de gesti\u00f3n cultural en Plaza Las Am\u00e9ricas. En junio de 2014 fue electo presidente del PEN Club de Puerto Rico.<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10pt;\"><em>Tomado de El Nuevo D\u00eda (Puerto Rico), https:\/\/www.elnuevodia.com\/opinion\/columnas\/elcaribeenlaguerradeindependenciadeestadosunidos-columna-2503670\/<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 E. Muratti Toro* A las 4:00 de la tarde del s\u00e1bado 29 de abril de 1780, un cortejo f\u00fanebre sali\u00f3 de la Mansi\u00f3n Ford, al final de la calle Morris en Morristown, Nueva Jersey, donde resid\u00eda el General George Washington. 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