{"id":6734,"date":"2022-11-25T23:04:00","date_gmt":"2022-11-26T02:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=6734"},"modified":"2022-11-27T16:00:02","modified_gmt":"2022-11-27T19:00:02","slug":"consideraciones-en-torno-al-nombre-de-la-etnia-araucana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2022\/11\/25\/consideraciones-en-torno-al-nombre-de-la-etnia-araucana\/","title":{"rendered":"CONSIDERACIONES EN TORNO AL NOMBRE DE LA ETNIA ARAUCANA"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Marcelo Javier de los Reyes*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"364\" height=\"600\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-EL-SARGENTO-CLARO-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6745\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-EL-SARGENTO-CLARO-2.png 364w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-EL-SARGENTO-CLARO-2-182x300.png 182w\" sizes=\"auto, (max-width: 364px) 100vw, 364px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En 2017 expuse sobre los antecedentes que llevaron a la consolidaci\u00f3n de la soberan\u00eda argentina en la Patagonia para lo cual me refer\u00ed a la obra de Estanislao Zeballos y los pasos que se fueron dando para concretar la Campa\u00f1a del Desierto<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Como escrib\u00ed en esa oportunidad, en el art\u00edculo titulado \u00ab<a href=\"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2017\/10\/20\/los-hombres-nos-dieron-la-patagonia-estanislao-zeballos-los-derechos-soberanos-de-la-argentina\/\">Los hombres que nos dieron la Patagonia. Estanislao Zeballos y los derechos soberanos de la Argentina<\/a>\u00bb me propuse \u00abrealizar un reconocimiento no s\u00f3lo a la obra de Estanislao S. Zeballos sino a los hombres que se propusieron seriamente forjar un pa\u00eds que ocupara un espacio de consideraci\u00f3n en la comunidad de naciones\u00bb. Por supuesto que eso incluy\u00f3 una menci\u00f3n especial al general Julio Argentino Roca, gran protagonista de esa etapa hist\u00f3rica nacional. Sin embargo, la situaci\u00f3n actual nos demuestra que las diferentes campa\u00f1as al desierto han dejado espacios para la discusi\u00f3n y que en la actualidad constituyen otro elemento m\u00e1s que divide a la sociedad argentina. Esto es fuertemente impulsado por periodistas y medios que desconocen la historia y los actores y queda en evidencia cuando se utiliza el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb, el cual no identifica a ninguna etnia de la Patagonia y ni siquiera del sur de Chile.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Como escrib\u00ed en esa oportunidad, Estanislao Zeballos, en <em>Viaje al pa\u00eds de los araucanos<\/em>, cuyo t\u00edtulo es ya de por si sugestivo, Zeballos nos habla de un pa\u00eds denominado <em>Raullco<\/em> por los nativos, \u00abde <em>co<\/em> \u2018agua\u2019 y <em>Raull<\/em> \u2018detenida\u2019 \u2018estancada\u2019 lo que significa \u2018regi\u00f3n empapada\u2019 o \u2018pantanosa\u2019\u00bb. Este es el nombre con que se designa a la regi\u00f3n sur de Chile, nombre que fue desfigurado y que dio lugar a otro m\u00e1s conocido por nosotros: <em>Arauco<\/em><a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>. De ah\u00ed que a los habitantes de esa regi\u00f3n se los denominaba \u00abaraucanos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En el presente trabajo se toman algunas fuentes que tambi\u00e9n son apropiadas para acercarnos al verdadero nombre de esa poblaci\u00f3n. Una de ellas es la novela <em>El Sargento Claro <\/em>o <em>La guerra de Chile<\/em> cuyo autor utiliza el seud\u00f3nimo \u201cMapuche\u201d. Ah\u00ed encontramos por escrito uno de los primeros usos de ese t\u00e9rmino, utilizado por el militar argentino Manuel Jos\u00e9 Olascoaga (1835-1911), quien lleg\u00f3 al grado de coronel, fue explorador, top\u00f3grafo, monta\u00f1ista, periodista, pintor y pol\u00edtico. Del mismo modo, fue un gran promotor del conocimiento geol\u00f3gico y la explotaci\u00f3n de los recursos mineros. Olascoaga particip\u00f3 de la Campa\u00f1a al Desierto, fundador de Chos Malal y primer gobernador del Territorio Nacional del Neuqu\u00e9n, lo que le permiti\u00f3 realizar realiz\u00f3 importantes relevamientos geogr\u00e1ficos en el norte de la Patagonia. Tambi\u00e9n sobresali\u00f3 como autor de veinticuatro libros cient\u00edficos y de inter\u00e9s general, uno de los cuales recibi\u00f3 un premio internacional.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6736\" width=\"309\" height=\"348\"\/><figcaption><em><strong>Coronel Manuel Jos\u00e9 Olascoaga (1835-1911)<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Una segunda fuente es el libro de la folklorista argentina de origen alem\u00e1n Bertha Koessler-Ilg (1881-1965), titulado <em>Cuentan los araucanos<\/em>. De profesi\u00f3n enfermera, en 1913 se traslad\u00f3 con su esposo, el m\u00e9dico Rudolf K\u00f6ssler, a Buenos Aires para trabajar en el Hospital Alem\u00e1n. En 1920 se establecieron en San Mart\u00edn de los Andes.<\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/BERTHA-KOESSLER.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6738\" width=\"313\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/BERTHA-KOESSLER.png 227w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/BERTHA-KOESSLER-213x300.png 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 313px) 100vw, 313px\" \/><figcaption><em><strong>Bertha Koessler-Ilg (1881-1965)<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La tercera fuente es el \u00abPrimer Congreso del \u00c1rea Araucana Argentina\u00bb, que ser\u00e1 el origen de la tergiversaci\u00f3n de la historia y de la \u00abpropuesta\u00bb de utilizar el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb para denominar no solo a la etnia araucana sino tambi\u00e9n de manera que abarque a otros pueblos de la regi\u00f3n, incluso de aquellos que fueron v\u00edctimas de los araucanos.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Sobre la novela <em>El Sargento Claro<\/em> de Manuel Jos\u00e9 Olascoaga<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">El coronel Olascoaga public\u00f3 su interesante novela <em>El Sargento Claro o La guerra con Chile<\/em> con el seud\u00f3nimo de \u00abMapuche\u00bb<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[<\/a><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">3]<\/a>. Sin embargo, a lo largo de su obra en varias ocasiones da a los indios oriundos de Chile, a quienes indica como ejecutores de los malones, el nombre de \u00abaraucanos\u00bb. Del mismo modo, los relaciona con los \u00abpincheyras\u00bb, lo que da pie a interesantes conclusiones. V\u00e9ase estos tres p\u00e1rrafos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Si se abre \u00e1 nuestras tropas los caminos de la cordillera, podr\u00e1n llegar \u00e1 ser m\u00e1s molestas en Chile que las hordas de pincheyras y araucanos que nosotros contribuimos \u00e1 quit\u00e1rselas de encima<\/em>.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[4]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>[\u2026] <\/em><em>A la salida del bosque est\u00e1n sus pueblos, sus ferrocarriles, sus tel\u00e9grafos, sus puentes. A esta circunstancia topogr\u00e1fica es debido que los pincheyras y araucanos pudieron hacerles inmensos da\u00f1os<\/em>\u2026<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[5]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Si la guerra se enardeciese, por desgracia es muy posible que masas incontables de todas armas, cuando no fuesen nuestras tropas regulares, adoptar\u00edan el sistema de los araucanos y pincheyras.<\/em>..<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[6]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En el libro el autor menciona, adem\u00e1s, otras dos etnias: los \u00abpehuenches\u00bb (indios del Neuqu\u00e9n) y los \u00abtzonecas\u00bb, a los que tambi\u00e9n denomina \u00abtehuelches\u00bb, indios del sur de la Argentina. Su verdadero nombre es \u00abaonikenk\u00bb aunque el gentilicio \u00abtzoneca\u00bb, menos conocido, es aceptable. Otra denominaci\u00f3n es \u00abtehuelches meridionales\u00bb. Vale aqu\u00ed citar los siguientes p\u00e1rrafos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Cierta noche le sent\u00ed discutir un negocio de arreo de vacas con un personaje conocido, especulador en los malones. Dos caciques pehuenches andaban en las conferencias y no era dudoso el asunto de\u00b7que se trataba. Esper\u00e9 una semana vigilando con mi caballo <\/em><em>ensillado, <\/em><em>y una madrugada v\u00ed que Navarrete se pon\u00eda en marcha por el camino de Lonquimay, acompa\u00f1ado de los dos caciques pehuenches..<\/em>.<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[7]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">M\u00e1s adelante, efectivamente, se refiere a los tzonekas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Los indios tzonecas, concentrados en la cacer\u00eda, en cuenta de guanacos, dieron la nota c\u00f3mica del d\u00eda. Eran dos varones y dos mujeres: un casal viejo y otro joven. Los cuatro de elevada estatura; due\u00f1os de caras cuadradas, enormes matas de pelo negro crinudo, vientres abultados, piernas flacas y torcidas; los hombres imberbes: todos del color de la goma el\u00e1stica: tehuelches leg\u00edtimos.<\/em><a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[8]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En toda la novela no aparece nunca el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb en forma aislada y menos para designar una etnia. Sin embargo, en dos p\u00e1rrafos usa el t\u00e9rmino \u00abcamapuches\u00bb o \u00abca-mapuches\u00bb:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>&#8211; Buen viaje! dijo riendo el sargento. S\u00f3lo me aflige la mala cuenta que all\u00e1 dar\u00e9 de la majada &#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>&#8211; Y qu\u00e9 fin tuvo la majada?<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>&#8211; Me la robaron los camapuches de all\u00e1\u2026 contest\u00f3 el match\u00ed, alargando la jeta para el lado de la cordillera. Con qu\u00e9 cara me presentar\u00e9 \u00e1 mi padre! <\/em><a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[9]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">M\u00e1s adelante introduce nuevamente ese t\u00e9rmino:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Otra nueva hab\u00eda llegado, no menos sensacional. Ven\u00edan voce\u00e1ndola desde el sur algunos indios de la parte occidental de la cordillera. Refer\u00edan \u00e9stos que una columna de ca-mapuches (extranjeros) hab\u00eda desembarcado en las playas del golfo de Reloncavi y avanzaba hacia al norte siguiendo las faldas de la Cordillera Central, [\u2026] el llamado ej\u00e9rcito de ca-mapuches hac\u00eda notar su presencia en todos lados [\u2026] <\/em><a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[10]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">De esto sigue que el t\u00e9rmino \u00abca-mapuche\u00bb o \u00abcamapuche\u00bb se refiere a todo extranjero (indio o blanco). A partir de ello puede deducirse que el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb adoptado como seud\u00f3nimo por Olascoaga, significa algo as\u00ed como \u00abpaisano\u00bb, \u00aboriundo del lugar\u00bb, coincidente con su etimolog\u00eda \u00abgente de la tierra\u00bb; por lo tanto no designa a un grupo \u00e9tnico espec\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Por otro lado, es interesante aclarar que Olascoaga, sin nombrarla, refiere una cuarta etnia, a la que pertenece el individuo que emplea el t\u00e9rmino \u00abca-mapuche\u00bb. Este indio, del que Olascoaga deja entrever que pertenec\u00eda a las tribus originales de la pampa, anteriores al \u00abaraucano\u00bb, ser\u00eda de raza \u00abguenena kenk\u00bb o \u00abtehuelches septentrionales\u00bb:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>[\u2026] lleg\u00f3 \u00e1 la gruta que \u00e9ste habitaba en el valle de Yayma un indio viejo y harapiento \u00e1 quien acompa\u00f1aban tres mujeres, sus esposas, las tres de mayor \u00e1 menor en edad y en estatura. El socorrido esposo se nombr\u00f3 Antu\u00f1urri, antiguo <\/em><em>capitanejo <\/em><em>y M\u00e1tchi. En la barrida general de la pampa y cordillera terminada por el ej\u00e9rcito hac\u00eda diez a\u00f1os, se hab\u00eda hecho caso omiso del expresado capitanejo, \u00e1 causa de su edad muy avanzada y de que su residencia era detr\u00e1s (de la l\u00ednea) de fortines en la sierra de Cura Malal<\/em>.<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[11]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esta etnia es la que sufri\u00f3 primero un aculturamiento gradual y luego violento por parte de los araucanos, al punto que usaban la lengua araucana en su vida diaria, como hace el personaje de Olascoaga. Esto no alcanza a ser entendido por Olascoaga, pues a\u00fan no se hab\u00eda estudiado el tema. En ese momento no quedaba claro que ese indio, que \u00e9l diferencia claramente de los \u00abaraucanos\u00bb, emplea, sin embargo, la lengua \u00abaraucana\u00bb. Esta es una confusi\u00f3n habitual en los primeros investigadores. Vale recordar aqu\u00ed, <em>v. g.<\/em>, el \u00abVocabulario Pampa\u00bb de Juan Manuel de Rosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La conclusi\u00f3n es que la igualaci\u00f3n de los t\u00e9rminos \u00abaraucano\u00bb y \u00abmapuche\u00bb es incorrecta, ya que obedecen a distintos conceptos. El t\u00e9rmino \u00abaraucano\u00bb designa a una etnia ind\u00edgena, la proveniente del Arauco (voz, de hecho, nativa). En cambio, el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb, seud\u00f3nimo de Olascoaga, indicar\u00eda una forma de dirigirse hacia el natural del lugar, al estilo de la palabra castellana \u00abpaisano\u00bb. De all\u00ed que es una maniobra maliciosa la de pasar de un t\u00e9rmino que identificaba a una etnia extranjera e invasora, porque marcaba claramente su origen (\u00abaraucano\u00bb), a una palabra gen\u00e9rica que tiene un significado literalmente positivo (\u00abmapuche\u00bb).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En la novela de Olascoaga, para el historiador, hay varios otros aspectos de inter\u00e9s que se\u00f1alan que en el momento de la Campa\u00f1a al Desierto era <em>vox p\u00f3puli<\/em> la relaci\u00f3n de los araucanos con las autoridades y comerciantes chilenos. Menciona, por ejemplo, dos combates sostenidos por las tropas argentinas, en territorio propio, contra tropas regulares chilenas que ven\u00edan a proteger a los araucanos, la constante relaci\u00f3n de los araucanos con los estancieros del sur de Chile a quienes vend\u00edan el ganado robado (y quienes muchas veces perge\u00f1aban los malones), la anuencia de las escriban\u00edas p\u00fablicas de Chile para dotar de t\u00edtulos de propiedad escritos de terrenos en la Argentina a los caciques araucanos y otras situaciones como esas. De todos estos puntos Olascoaga da ejemplos hist\u00f3ricos.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>El libro <em>Cuentan los araucanos <\/em>de Bertha Koessler Ilg<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Para reforzar la idea expuesta <em>ut supra<\/em><a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[12]<\/a>, la de la novela de Olascoaga, es apropiado tener en cuenta el libro <em>Cuentan los araucanos<\/em> de Bertha Koessler Ilg, investigadora que est\u00e1 fuera de toda discusi\u00f3n en cuanto a su intencionalidad pol\u00edtica, ya que siempre fue muy proclive a las etnias ind\u00edgenas que estudi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\"><\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"805\" height=\"1000\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-3-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6739\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-3-1.png 805w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-3-1-242x300.png 242w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-3-1-768x954.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 805px) 100vw, 805px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En principio, emplea en el t\u00edtulo mismo de su libro el gentilicio \u00abaraucano\u00bb, lo que muestra, sin ninguna duda, que ese era el nombre que recib\u00eda la etnia en el momento en que lo redact\u00f3. Tambi\u00e9n en el pr\u00f3logo, escrito por ella misma, utiliza siempre el t\u00e9rmino \u00abaraucano\u00bb tanto como gentilicio de la etnia como para adjetivar sus manifestaciones, con una excepci\u00f3n a la que me referir\u00e9 m\u00e1s abajo. En este proemio, agrega unos datos a\u00fan m\u00e1s relevantes para aclarar el tema, porque en el mismo recurre a la transcripci\u00f3n literal de dos testimonios de primera mano. Dice en el pr\u00f3logo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Hace muchos a\u00f1os le pregunt\u00e9 a un viejo aborigen que viniera de las cercan\u00edas del volc\u00e1n Lan\u00edn a hacerse curar por el m\u00e9dico de los \u00abHuinkas\u00bb \u2014como dec\u00eda\u2014 el origen de la maravillosa leyenda que acababa de narrarme, accediendo a mis ruegos.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Despu\u00e9s de reflexionar un rato, me contest\u00f3, con la calma y dignidad propia de su raza.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>&#8211; Habr\u00e1 brotado de la alfombra de nosotros, los araucanos<\/em>.<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[13]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">M\u00e1s adelante, en el mismo pr\u00f3logo, expresa:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>La apat\u00eda es otra de las caracter\u00edsticas de este pueblo en proceso de desaparici\u00f3n como tal, sea por extinci\u00f3n como por mestizaje, y ese estado de \u00e1nimo lo reflejan muy bien las palabras que escuch\u00e9 una vez de labios del cacique Alfredo Namuncur\u00e1, nieto del gran Kalfucur\u00e1, poco antes que se uniera a sus antepasados.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>&#8211; Antes, fuimos un r\u00edo que corr\u00eda sobre la tierra. Ahora, somos un r\u00edo que corre escondido bajo la tierra. \u00a1El r\u00edo de hoy, que sab\u00eda re\u00edr, cantar y hablar el araucano, no tiene voz! <\/em><a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[14]<\/a><\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"557\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1-1024x557.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6741\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1-1024x557.png 1024w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1-300x163.png 300w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1-768x418.png 768w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1-1536x836.png 1536w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/MJR-4-CONSIDERACIONES-ARAUCANAS-KOESSLER-CUENTAN-LOS-ARAUCANOS-PROLOGO-1.png 1837w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Pr\u00f3logo del libro <strong><em>Cuentan los araucanos <\/em>de Bertha Koessler Ilg<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">A confesi\u00f3n de parte relevo de pruebas. Puede tenerse por seguro que, si los informantes ind\u00edgenas hubieran dicho \u00abmapuches\u00bb, la compiladora hubiera escrito \u00abmapuches\u00bb y no \u00abaraucanos\u00bb. Evidentemente, los informantes ind\u00edgenas dijeron \u00abaraucanos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Ahora bien, es cierto que en un p\u00e1rrafo del pr\u00f3logo al hablar de la renuencia del nativo a contar al extranjero sus leyendas y tradiciones, dice:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Y entre ellos hay mapuches que enmudecen apenas ven que anotan sus cuentos y dichos, o piden que los escuchen nom\u00e1s, que no escriban.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Afortunadamente para aclarar este punto, la autora coloca un \u00abVocabulario\u00bb al final del libro donde se encuentran las siguientes definiciones:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Mapu: tierra, pa\u00eds.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mapuche: gente del pa\u00eds. El ind\u00edgena.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Ello refuerza la idea de que cuanto la autora menciona en el pr\u00f3logo el t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb, no hace referencia a una etnia sino que lo emplea con el sentido del vocablo castellano \u00abpaisano\u00bb, que es el mismo sentido que le da Olascoaga al adoptarlo como seud\u00f3nimo para su novela. De paso, y como corolario de este trabajo, en ese vocabulario no figura la palabra \u00abMapudungum\u00bb, uno de los t\u00e9rminos inventado hace poco tiempo y que pretenden hoy en d\u00eda ser introducidos como \u00abancestrales\u00bb.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Sobre el \u00abPrimer Congreso del \u00c1rea Araucana Argentina\u00bb<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En el mes de febrero del a\u00f1o 1961, el gobierno de la provincia de Neuqu\u00e9n convoc\u00f3 al \u00abPrimer Congreso del \u00c1rea Araucana Argentina\u00bb que se llev\u00f3 a cabo en San Mart\u00edn de los Andes. Se reunieron diversos congresistas, incluyendo participantes provenientes de Chile y los representantes \u00abm\u00e1s calificados\u00bb de las etnias ind\u00edgenas. Esta actividad fue descripta por el doctor neuquino Gregorio \u00c1lvarez en su libro <em>El tronco de oro<\/em><a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[15]<\/a>, entre las p\u00e1ginas 188 y 192. De all\u00ed pueden rescatarse las principales conclusiones asentadas en las Actas finales. Con el n\u00famero 7, se expresa la siguiente conclusi\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Se estableci\u00f3 como m\u00e1s apropiado el gentilicio \u00abmapuche\u00bb, grato a los abor\u00edgenes, porque significa \u00abgente de la tierra\u00bb, en cambio de \u00abaraucano\u00bb que fue puesto por el espa\u00f1ol de la colonia<\/em>.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[16]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esta es la primera menci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abmapuche\u00bb, en forma oficial, para reemplazar el tradicional y m\u00e1s certero gentilicio de \u00abaraucano\u00bb. El enunciado en s\u00ed constituye una falacia porque aunque hubiera sido puesto en \u00e9pocas de la colonia, cosa que no es tan cierta, se hab\u00eda mantenido vigente durante m\u00e1s de 150 a\u00f1os al momento de su reemplazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Por otro lado, este congreso es el huevo de la serpiente de los actuales movimientos indigenistas separatistas de la Patagonia. Se realiz\u00f3 en pleno marco de la tercera fase del indigenismo. Seg\u00fan algunos textos, en Am\u00e9rica el indigenismo habr\u00eda pasado por tres fases. La primera, de enfrentamiento, en la que los nacientes pa\u00edses americanos buscaban obtener un estado de derecho en todo su territorio, situaci\u00f3n que algunas etnias no estaban dispuestas a aceptar, porque, por ejemplo, cambiaba su sistema econ\u00f3mico cazador &#8211; recolector.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En la segunda fase, los estados buscaban convertir a todos sus habitantes en ciudadanos; mediante la asimilaci\u00f3n y la educaci\u00f3n. Se borraba la distinci\u00f3n entre ind\u00edgena y ciudadano; todos eran ciudadanos. Fue un per\u00edodo de pacificaci\u00f3n. Pero a mediados del siglo XX, en consonancia con las \u00abguerras de liberaci\u00f3n\u00bb que se comenzaron a desatar en diversas colonias europeas a lo largo del mundo y seguramente impulsada por los mismos intereses, se inici\u00f3 una tercera fase: la de reivindicaci\u00f3n de las etnias y status pre &#8211; Estado. En esta etapa vuelve a instalarse el conflicto. Es la fase que se mantiene actualmente, <em>aggiornada<\/em> y con nuevo impulso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Al respecto, se copian debajo las conclusiones del congreso que anota \u00c1lvarez en su libro, donde se ve el origen de diversas l\u00edneas pol\u00edticas secesionistas aplicadas en la actualidad:<\/span><\/p>\n<ol>\n<li style=\"list-style-type: none;\">\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Ha puesto de manifiesto la existencia de un apreciable n\u00famero de estudiosos interesados en lo que se estima como acervo ind\u00edgena de origen araucano.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Se refirm\u00f3 la etnograf\u00eda pehuenche para el pueblo protohist\u00f3rico del Neuqu\u00e9n y el valor de las referencias cronol\u00f3gicas para la catalogaci\u00f3n de los abor\u00edgenes que poblaron nuestro sur.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Se evidenci\u00f3 una preocupaci\u00f3n de orden social y educativo por preservar al aborigen, que ya no merece el calificativo de indio montaraz, para llevarlo a formar parte, en forma condigna, del etno nacional.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Se ha revelado sumo inter\u00e9s por los estudios arqueol\u00f3gicos, dentro del \u00e1mbito patag\u00f3nico. Las comunicaciones relativas a la culturas paleol\u00edtica y neol\u00edtica de aquende y allende los Andes, as\u00ed como la que se refiri\u00f3 a la presumible existencia prehist\u00f3rica del caballo en la Patagonia, basada en pictograf\u00edas halladas en la isla Victoria, ha quedado como tema que reclama profundas investigaciones y confrontaciones.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> En lo referente a ling\u00fc\u00edstica, se han puesto en contacto especialistas de diversos lugares que, con irreductible rigor cient\u00edfico, promover\u00e1n el estudio de la lengua araucana o mapuche y sus dialectos, fon\u00e9tica graf\u00eda, modalidades y giros, as\u00ed como su radicaci\u00f3n, vitalidad y difusi\u00f3n.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> En relaci\u00f3n a la toponimia, sobre todo la de origen vernacular, se estableci\u00f3 la recomendaci\u00f3n de su conservaci\u00f3n y correcta interpretaci\u00f3n. Adem\u00e1s se consider\u00f3 una ponencia que abogaba porque se devolviera la primitiva denominaci\u00f3n ind\u00edgena, a los lugares que sufrieron cambios.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em>Se estableci\u00f3 como m\u00e1s apropiado el gentilicio \u00abmapuche\u00bb, grato a los abor\u00edgenes, porque significa \u00abgente de la tierra\u00bb, en cambio de \u00abaraucano\u00bb que fue puesto por el espa\u00f1ol de la colonia.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Que pudo advertirse una corriente de simpat\u00eda de parte de los congresales hacia la tierra neuquina, sede del Congreso, y hacia su nativo que, en la oportunidad, evidenci\u00f3 su aspiraci\u00f3n de gozar \u00e9l y su progenie, los beneficios de la civilizaci\u00f3n.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Que el reconocimiento de la importancia cient\u00edfica ha quedado evidenciado y jerarquizado por la presencia de S.E. el se\u00f1or Embajador de la Rep\u00fablica hermana de Chile y por la del se\u00f1or Ministro de Interior, que llev\u00f3, adem\u00e1s, la representaci\u00f3n del gobierno de la Naci\u00f3n<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Que el gobierno de la provincia del Neuqu\u00e9n ha dado el primer paso en nuestro pa\u00eds para estrechar simb\u00f3licamente, en una reconciliaci\u00f3n generosa y promisoria, al hombre ilustrado de las ciudades del presente, con el proveniente de una raza brav\u00eda, altiva, pero apegada con amor a su tierra. Ello permitir\u00e1 establecer sobre bases humanas, una comunidad que puede servir como ejemplo en cualquier punto de Am\u00e9rica.<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Que los delegados chilenos, que fueron tambi\u00e9n actores calificados y pudieron valorar la calidad de los trabajos y entusiasmo de los dem\u00e1s participantes, dentro del clima cordial, auspicioso y patri\u00f3tico en que se desenvolvi\u00f3, han regresado a su pa\u00eds con las miras de crear una Junta de Chilena Estudios Araucanos, y realizar dentro de dos a\u00f1os, un congreso similar<\/em><\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em> Que el Congreso Araucanista no ha terminado sus funciones. Contin\u00faa con sus mismas autoridades, para proveer a la publicaci\u00f3n de los trabajos aprobados y promover, dentro de un lapso tres a\u00f1os, la realizaci\u00f3n de un segundo congreso.<\/em><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Son varios los puntos donde se advierte el origen de muchas l\u00edneas de la pol\u00edtica separatista actual pero tambi\u00e9n muestra puntos que desarman ciertas falacias. Uno de ellos es que el mismo congreso, al ser convocado, llama \u00abaraucana\u00bb a la etnia, cosa que no hubiera hecho si estuviese circulando con anterioridad el t\u00e9rmino introducido en sus actas, es decir, el vocablo \u00abmapuche\u00bb. Si en 1961 el t\u00e9rmino hubiera sido de uso generalizado, nunca hubiera denominado \u00abaraucana\u00bb a la etnia. Pero tambi\u00e9n echa por tierra la mentira de la existencia de un territorio llamado \u00abMapu\u00bb. No exist\u00eda en absoluto esa noci\u00f3n. El congreso s\u00f3lo se refiere a un \u00e1rea \u00abcultural\u00bb denominada \u00abaraucana\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estrat\u00e9gicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestr\u00eda en Inteligencia Estrat\u00e9gica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Autor del libro \u201cInteligencia y Relaciones Internacionales. Un v\u00ednculo antiguo y su revalorizaci\u00f3n actual para la toma de decisiones\u201d, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Embajador Acad\u00e9mico de la Fundaci\u00f3n Internacionalista de Bolivia (FIB).<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de An\u00e1lise e Documentaci\u00f3n Internacional, Pontevedra, Espa\u00f1a.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong>Referencias<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\"><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Marcelo Javier de los Reyes. \u00abLos hombres que nos dieron la Patagonia. Estanislao Zeballos y los derechos soberanos de la Argentina\u00bb. <em>Sociedad Argentina de Estudios Estrat\u00e9gicos y Globales (SAEEG)<\/em>, 20\/10\/2017, <a href=\"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2017\/10\/20\/los-hombres-nos-dieron-la-patagonia-estanislao-zeballos-los-derechos-soberanos-de-la-argentina\/\">https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2017\/10\/20\/los-hombres-nos-dieron-la-patagonia-estanislao-zeballos-los-derechos-soberanos-de-la-argentina\/<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Estanislao S. Zeballos. <em>Viaje al pa\u00eds de los araucanos<\/em>. Buenos Aires: El Elefante Blanco, 2005, p. 487-488.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref1\">[3]<\/a> Manuel Jos\u00e9 Olascoaga. <em>El Sargento Claro o la guerra de Chile. <\/em>Buenos Aires: Establecimiento tipogr\u00e1fico de la Agricultura, 1898, 249 p.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref2\">[4]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 18.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref3\">[5]<\/a> <em>\u00cddem<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref4\">[6]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 19.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref5\">[7]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 144.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref6\">[8]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 226.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref7\">[9]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 169.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref8\">[10]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 174.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref9\">[11]<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em>, p. 158.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref10\">[12]<\/a> Bertha Koessler. <em>Cuentan los araucanos<\/em>. Buenos Aires: Espasa Calpe Argentina, 1954, 153 p.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref1\">[13]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref2\">[14]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 10-11.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref1\">[15]<\/a> Gregorio \u00c1lvarez. <em>El tronco de oro<\/em>. Neuqu\u00e9n: Editorial Siringa Libros, 1981.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><a href=\"#_ednref2\">[16]<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>., p. 191 y 192.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em><strong>\u00a92022-saeeg<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcelo Javier de los Reyes* En 2017 expuse sobre los antecedentes que llevaron a la consolidaci\u00f3n de la soberan\u00eda argentina en la Patagonia para lo cual me refer\u00ed a la obra de Estanislao Zeballos y los pasos que se fueron dando para concretar la Campa\u00f1a del Desierto[1]. 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