{"id":6809,"date":"2022-12-08T23:34:26","date_gmt":"2022-12-09T02:34:26","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=6809"},"modified":"2022-12-08T23:34:39","modified_gmt":"2022-12-09T02:34:39","slug":"fallos-y-fallidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2022\/12\/08\/fallos-y-fallidos\/","title":{"rendered":"FALLOS Y FALLIDOS"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Santiago Gonz\u00e1lez*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"589\" height=\"495\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-FALLOS-Y-FALLIDO.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6810\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-FALLOS-Y-FALLIDO.png 589w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-FALLOS-Y-FALLIDO-300x252.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #999999;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Como el ejecutivo y el legislativo, el poder judicial no escapa a la corruptela que socava las instituciones de la Rep\u00fablica<\/span><\/em><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Pudo haber sido un momento bisagra en la salud de la Rep\u00fablica, una de esas instancias en que la sociedad resta\u00f1a su dignidad lastimada y se pone de pie para enfrentar la fuente del da\u00f1o. Como en su momento lo fue el juicio a las juntas: m\u00e1s all\u00e1 de los episodios concretos examinados en ese tribunal, lo que la sociedad civil esperaba de una sanci\u00f3n ejemplar era poner fin a la continua intromisi\u00f3n del estamento militar en la vida pol\u00edtica, perturbada una y otra vez en su desarrollo normal y natural. Del juicio a Cristina Kirchner, tal como fue presentado a la opini\u00f3n p\u00fablica, la sociedad esperaba un \u201cnunca m\u00e1s\u201d a la corruptela que socava la vida nacional desde que la democracia recuper\u00f3 la formalidad de sus instituciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esas expectativas, lamentablemente, se vieron frustradas. El fallo dictado por el tribunal que examin\u00f3 el caso parece m\u00e1s orientado a sostener en el corto plazo el titular <em>Cristina condenada<\/em>, habilitando al mismo tiempo su posterior sobreseimiento, que a imponer una sanci\u00f3n ejemplar contra las pr\u00e1cticas corruptas. Al descartar la figura de la asociaci\u00f3n il\u00edcita, el fallo desbarata el esqueleto mismo de la acusaci\u00f3n de los fiscales (que de inmediato prometieron apelarlo por esa raz\u00f3n), y al absolver a Julio de Vido, eslab\u00f3n indispensable en la cadena de responsabilidades que se pretende elevar hasta la viuda de Kirchner, obsequia un argumento decisivo a las esperables acciones de sus defensores en las instancias superiores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Visto el inexplicable crecimiento patrimonial de la familia Kirchner, y el de sus amigos y presuntos testaferros, la familia B\u00e1ez, y considerando la abrumadora informaci\u00f3n period\u00edstica sobre los mecanismos de recaudaci\u00f3n, acumulaci\u00f3n y lavado, el p\u00fablico no duda de que aqu\u00ed hubo una asociaci\u00f3n il\u00edcita m\u00e1s o menos parecida a lo que describieron los fiscales Luciani y Mola. El problema es que la cabeza de esa asociaci\u00f3n il\u00edcita no fue Cristina sino N\u00e9stor Kirchner, y N\u00e9stor Kirchner est\u00e1 muerto. A Cristina no le cabe la acusaci\u00f3n de administraci\u00f3n fraudulenta, por la que fue condenada, porque nunca administr\u00f3 nada, sino, en todo caso, la de incumplimiento de los deberes de funcionario p\u00fablico por no haber denunciado mientras fue senadora o presidente lo que necesariamente deb\u00eda ser de su conocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">El procesamiento de la ex presidente estuvo mal planteado desde un principio, porque su prop\u00f3sito no era judicial sino pol\u00edtico. Contra lo que suele decirse, la causa que condujo a la condena de Cristina Kirchner no es la que en 2008 inici\u00f3 Elisa Carri\u00f3 contra N\u00e9stor Kirchner, De Vido y L\u00e1zaro B\u00e1ez m\u00e1s o menos sobre el mismo asunto, y para su pesar reca\u00edda en el juzgado de Juli\u00e1n Ercolini, quien (eran otros tiempos) acababa de sobreseer a N\u00e9stor en una causa por enriquecimiento il\u00edcito. La causa cuyo veredicto se conoci\u00f3 esta semana se abri\u00f3 en 2016 a partir de una denuncia del funcionario macrista Javier Iguacel, fue instruida casualmente por el mismo juez Ercolini con la asistencia de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mah\u00edques, y apunt\u00f3 directamente contra la ex presidente. La causa iniciada por Carri\u00f3 apuntaba a combatir la corrupci\u00f3n, la que abri\u00f3 Iguacel se propon\u00eda destruir pol\u00edticamente a la ex presidente. Son dos cosas distintas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">El tribunal oral federal que juzg\u00f3 a Cristina sinti\u00f3 la presi\u00f3n pol\u00edtica y medi\u00e1tica que le exig\u00eda producir un fallo condenatorio y aparentemente no supo, no pudo o no quiso resistir esa presi\u00f3n. Pronunci\u00f3 su condena, pero salom\u00f3nicamente tambi\u00e9n abri\u00f3 espacios para una eventual absoluci\u00f3n de la acusada en alguna instancia superior. Dicho de otro modo, satisfizo el prop\u00f3sito pol\u00edtico de la causa, pero no cerr\u00f3 el camino a la justicia. Es claro que \u00e9sta no es una lectura jur\u00eddica sino period\u00edstica y provisoria de una sentencia cuyos fundamentos, por otra parte, el tribunal inexplicablemente decidi\u00f3 hacer p\u00fablicos s\u00f3lo dentro de tres meses. Una minuta adjunta al fallo entregado a la prensa no aport\u00f3 datos o argumentos que permitieran modificar esta lectura. Y esta lectura no permite ilusionarse con ninguna regeneraci\u00f3n moral de la Rep\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Resulta imposible separar el fallo condenatorio contra Cristina Kirchner del episodio de los excursionistas de Lago Escondido, no s\u00f3lo porque salieron al conocimiento p\u00fablico casi simult\u00e1neamente, o porque la propia vicepresidente los vincul\u00f3 al hablar despu\u00e9s de conocido el fallo, sino porque los elencos involucrados son parecidos \u2014jueces, operadores medi\u00e1ticos, empresarios, funcionarios macristas, esp\u00edas\u2014 e incluso hay apellidos como Ercolini o Mah\u00edques que se repiten en uno y otro asunto. Ambos redondean una imagen deplorable de la justicia argentina, que se agrega a la imagen deplorable de los otros dos poderes, legislativo y ejecutivo, para completar el retrato m\u00e1s desalentador de toda nuestra historia republicana. Para donde se mire hay incompetencia o corrupci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esta mal que encumbrados dirigentes del mayor grupo de medios y comunicaci\u00f3n de la Argentina inviten a jueces y funcionarios p\u00fablicos a participar de excursiones con todos los gastos pagos y est\u00e1 mal que jueces y funcionarios acepten esas invitaciones; est\u00e1 peor que esos jueces y funcionarios acepten invitaciones de personas o grupos sobre los que han tomado en el pasado, o eventualmente podr\u00edan tomar en el futuro, decisiones capaces de incidir en los intereses de esas personas o grupos; y est\u00e1 mucho peor en este caso que la excursi\u00f3n haya sido a la propiedad de un extranjero que la adquiri\u00f3 en condiciones irregulares y que fue sobrese\u00eddo al respecto justamente por uno de los jueces invitados al paseo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Todo eso est\u00e1 mal desde la \u00e9tica m\u00e1s elemental, m\u00e1s all\u00e1 de que en uno u otro caso se haya cometido un delito tipificado por los c\u00f3digos. Y por encima de todo lo que est\u00e1 mal, y de lo que est\u00e1 muy mal, y de lo que est\u00e1 peor, y de lo que constituye un delito, est\u00e1n escandalosamente mal las maniobras realizadas por la banda de turistas para encubrir todo lo que hicieron mal a sabiendas, analizando a tal fin todas las opciones de falsificaci\u00f3n documental, amenazas f\u00edsicas, extorsiones y enga\u00f1os. E igualmente escandalosamente mal est\u00e1n los esfuerzos de la grandes empresas de medios para ocultar todo, o restarle importancia, o justificarlo invocando \u201camenazas a la intimidad\u201d de los excursionistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La vicepresidente le prest\u00f3 un gran servicio al pa\u00eds al exponer, de manera conceptualmente ordenada, la serie de conversaciones en que los turistas debaten la manera de zafar del problema en el que se metieron. Si no lo hubiera hecho, los medios lo habr\u00edan ocultado y no habr\u00eda sido posible el conocimiento p\u00fablico de esas conversaciones, la arrogante seguridad que transmiten los interlocutores. Despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo de ejercer el periodismo en este bendito pa\u00eds debo decir que el tono de esas charlas me resulta extremadamente familiar: as\u00ed es como habla el poder f\u00e1ctico en la Argentina, as\u00ed es como expresa sus complicidades, as\u00ed es como se percibe por encima de la ley, aun cuando muchas veces se encuentre burdamente fuera de la ley.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Las conversaciones en las que los viajeros invitados por un grupo corporativo a vacacionar en la estancia de un extranjero indeseable discuten la manera de borrar las huellas de su mala conducta traen, con todo, una buena noticia para los ciudadanos: el poder le tiene miedo a los periodistas. Con las empresas de medios saben entenderse, pero los periodistas, individualmente considerados, siguen siendo un enigma para el poder, una rueda loca que no acaban de centrar en su eje. Ese temor se advierte en los t\u00e9rminos generalmente despectivos y condescendientes con los que los contertulios se refieren a periodistas de los grandes medios, a quienes conocen por sus nombres, probablemente tratan con frecuencia y sobre los que tienen opiniones formadas (hasta d\u00f3nde parece, bastante equivocadas).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Seg\u00fan una regla endosada por la vocera presidencial Gabriela Cerruti, un periodista debe contar con al menos tres fuentes que corroboren un dato antes de tomarlo como cierto. Esto quiere decir que un juez, un empresario y un pol\u00edtico, entre whisky y whisky, durante una excursi\u00f3n por los lagos del sur, pueden construir una verdad period\u00edstica. A los poderosos les encantar\u00eda vivir en un mundo cuyas redacciones estuvieran pobladas de Cerrutis, repetidores pol\u00edticamente correctos de relatos prefabricados. Los mismos que se sienten capaces de \u201chacer cagar\u201d a un funcionario p\u00fablico, se muestran inquietos sobre lo que alguien pueda escribir acerca de ellos. Para estas personas, acostumbradas a llevarse las instituciones por delante, una computadora cualquiera en manos de un periodista incontrolable es un arma temible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">El p\u00fablico no imagina las trampas y presiones que un periodista debe sortear antes de escribir una noticia cuyo equilibrio lo satisfaga en principio a \u00e9l mismo. Me refiero, por supuesto, a los profesionales, no a los periodistas militantes de cualquier tendencia obsesionados por acomodar los datos a un preconcepto ideol\u00f3gico. Esas trampas y presiones pueden venir de las fuentes, como lo revelan los di\u00e1logos entre los pasajeros de Lago Escondido, pero tambi\u00e9n de los propietarios de los medios para los que los periodistas trabajan. El p\u00fablico tiende a identificar a los periodistas con su medio, y viceversa, pero son cosas distintas: no fueron los periodistas de <em>La Naci\u00f3n <\/em>quienes escribieron en ese diario una defensa de lo indefendible, ni fueron los periodistas de <em>Clar\u00edn <\/em>quienes propusieron elaborar \u201cuna notita\u201d para amenizarle la vida al jefe de la Polic\u00eda Aeroportuaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Estudi\u00f3 Letras en la Universidad de Buenos Aires y se inici\u00f3 en la actividad period\u00edstica en el diario La Prensa de la capital argentina. Fue redactor de la agencia noticiosa italiana ANSA y de la agencia internacional Reuters, para la que sirvi\u00f3 como corresponsal-editor en M\u00e9xico y Am\u00e9rica central, y posteriormente como director de todos sus servicios en castellano. Tambi\u00e9n dirigi\u00f3 la agencia de noticias argentina DyN, y la secci\u00f3n de informaci\u00f3n internacional del diario Perfil en su primera \u00e9poca. Contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n y fue secretario de redacci\u00f3n en Atlanta del sitio de noticias CNNenEspa\u00f1ol.com, editorialmente independiente de la se\u00f1al de televisi\u00f3n del mismo nombre.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Art\u00edculo publicado el 08\/12\/2022 en Gaucho Malo, El sitio de Santiago Gonz\u00e1lez, <a href=\"https:\/\/gauchomalo.com.ar\/\">https:\/\/gauchomalo.com.ar\/<\/a> <\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Gonz\u00e1lez* Como el ejecutivo y el legislativo, el poder judicial no escapa a la corruptela que socava las instituciones de la Rep\u00fablica \u00a0 Pudo haber sido un momento bisagra en la salud de la Rep\u00fablica, una de esas instancias en que la sociedad resta\u00f1a su dignidad lastimada y se pone de pie para enfrentar &hellip; <a href=\"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2022\/12\/08\/fallos-y-fallidos\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">FALLOS Y FALLIDOS<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1849],"tags":[27,521,413,2043,2042,819,1897,19],"class_list":["post-6809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-argentina-3","tag-argentina","tag-justicia","tag-medios-de-comunicacion","tag-periodistas","tag-poder-ejecutivo","tag-poder-judicial","tag-poder-legislativo","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6809"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6811,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6809\/revisions\/6811"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}