{"id":6851,"date":"2022-12-19T23:20:00","date_gmt":"2022-12-20T02:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=6851"},"modified":"2022-12-20T23:26:28","modified_gmt":"2022-12-21T02:26:28","slug":"este-triunfo-es-nuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2022\/12\/19\/este-triunfo-es-nuestro\/","title":{"rendered":"ESTE TRIUNFO ES NUESTRO"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Santiago Gonz\u00e1lez*<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"322\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-EL-TRIUNFO-ES-NUESTRO.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6852\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-EL-TRIUNFO-ES-NUESTRO.png 450w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/SANTIAGO-GONZALEZ-EL-TRIUNFO-ES-NUESTRO-300x215.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong><em>Argentina trae de Catar una copa mundial, una reverdecida conciencia nacional y una multitud de lecciones que deber\u00eda aprovechar<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esto es nuestro, de nosotros y de nuestros jugadores. Y de nadie m\u00e1s: ni de los pol\u00edticos, ni de los medios ni de las corporaciones y sus publicidades patrioteras. Fue nuestro desde un principio, cuando todos esos miraban de reojo a la selecci\u00f3n, y se acomodaban en sus sillones, cancheros y sobradores, sobriamente esc\u00e9pticos, calculando beneficios, mientras entre nosotros y nuestros jugadores se iba tejiendo una historia de amor que estall\u00f3 este domingo sin otro prop\u00f3sito que su propia felicidad. Fue nuestro, es nuestro y seguir\u00e1 siendo nuestro, estallido incontenible de nuestra identidad de naci\u00f3n abrazada, optimista, orgullosa y pujante, que no pide permiso ni acepta ser sujeta por decretos de necesidad y urgencia, por c\u00e1maras de reconocimiento facial, por promociones para los primeros seis meses.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Esto es nuestro, y es casi un milagro que lo hayamos advertido con tanta anticipaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de las razonables expectativas que despertaba una selecci\u00f3n de trayectoria impecable, se respiraba en el aire algo distinto esta vez. M\u00e1s que un deseo o una premonici\u00f3n, una certeza: la convicci\u00f3n de que esta hora era nuestra hora, un \u00edmpetu arrollador que nos envolvi\u00f3 a todos, a nosotros y a nuestros jugadores, y que se volvi\u00f3 contagioso. Pocas veces, en circunstancias similares, los colores argentinos despertaron en el ancho mundo tantas inesperadas simpat\u00edas, tantas previsibles antipat\u00edas, imprevistamente m\u00e1s agrias y enconadas que de costumbre. La derrota inicial nos puso a prueba, en el campo de juego y en la tribuna, y supimos responder, estuvimos a la altura: en el pasto y en el tabl\u00f3n todo fue una cuesti\u00f3n de identidad. Somos lo que somos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Pero dejemos que lo cuenten los protagonistas. El esp\u00edritu de la tribuna est\u00e1 perfectamente contenido en tres o cuatro im\u00e1genes de \u201cMuchachos\u201d, el tema de La Mosca que se convirti\u00f3 en himno de la hinchada. \u201cLa canci\u00f3n es hermosa. La letra es emotiva\u201d, describe el cantante del grupo, Guillermo Novellis. \u201cEs la Argentina: habla de derrotas, habla de victorias, habla de frustraciones, habla de Malvinas, de esperanza, de so\u00f1ar, de tener ilusi\u00f3n, y a la gente se le meti\u00f3 en el coraz\u00f3n. Habla de Leo, habla de Diego en el cielo, habla de la familia. La canci\u00f3n nombra a don Diego y a do\u00f1a Tota. Yo digo: \u00bfse le ocurrir\u00eda a un alem\u00e1n hacer una canci\u00f3n nombrando a los padres de Beckenbauer? No. Eso es de argentino\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Toda la canci\u00f3n es una afirmaci\u00f3n de identidad: \u201cEn Argentina nac\u00ed, tierra de Diego y Lionel, de los pibes de Malvinas que jam\u00e1s olvidar\u00e9\u201d. \u00bfQu\u00e9 tiene que hacer la guerra en una canci\u00f3n deportiva? En ambos casos se trata de defender los colores de la patria, simb\u00f3licamente en el campo de juego y materialmente en el campo de batalla. La canci\u00f3n evoca dolorosas frustraciones, que supone dif\u00edciles de entender para quienes no sientan como propia la azul y blanca: \u201cNo te lo puedo explicar\u201d. Pero las evoca sin quejas ni lamentos, apenas como punto de apoyo para enunciar un prop\u00f3sito, una determinaci\u00f3n: \u201cPero eso se termin\u00f3\u201d. Una contundencia inquietante para quienes desde hace medio siglo sacan r\u00e9ditos de la derrota y del fracaso, los promueven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">La canci\u00f3n de La Mosca es antes que nada una tonada futbolera, de las que corean habitualmente los aficionados argentinos en los estadios, y que en m\u00e1s de un caso se han propagado por el mundo. Pero la letra de Fernando Romero introduce deliberadamente se\u00f1ales ajenas al deporte, principalmente, como observa Novellis, Malvinas y los padres de Maradona. Malvinas es la patria, y es la pelea y el sacrificio por la patria, y es la terquedad de sostener esa pelea: \u201cjam\u00e1s olvidar\u00e9\u201d. Cuarenta a\u00f1os de desmalvinizaci\u00f3n no han servido para nada. En t\u00e9rminos de identidad nacional, Malvinas es en el siglo XXI el Viva Per\u00f3n del siglo XX: una afirmaci\u00f3n y un desaf\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Si Malvinas es la patria, don Diego y do\u00f1a Tota son la familia. Esta imagen de Maradona rodeado cari\u00f1osamente por sus padres ya hab\u00eda aparecido en las im\u00e1genes que poblaron las paredes argentinas tras la muerte del jugador. Maradona, el genio nacional, v\u00edctima de sus propios extrav\u00edos, usado, abusado y explotado hasta el \u00faltimo aliento por quienes se dec\u00edan sus amigos incondicionales, encontraba finalmente la paz y el cuidado en el abrazo de sus padres, en el hogar, en lo que perdura y sostiene en los momentos de adversidad. Los tres, como una deidad laica, alientan ahora los pasos de Messi. Messi, no una contrafigura imaginaria de Maradona, sino su heredero, el que recibi\u00f3 la llama y debe pasarla a otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En esa formidable afirmaci\u00f3n de identidad contenida en una canci\u00f3n de ritmo pegadizo y letra tan sencilla no hay grietas: no hay ellos y nosotros, no hay enemigos internos. Los rivales, deportivos o hist\u00f3ricos, est\u00e1n afuera. La letra oscila permanentemente entre la primera persona del singular y la primera del plural: \u201cNos volvimos a ilusionar\u201d, \u201cQuiero ser campe\u00f3n mundial\u201d, \u201cCu\u00e1ntos a\u00f1os la llor\u00e9\u201d, \u201cDesde el cielo lo podemos ver\u201d. El yo se confunde con el nosotros, las emociones, los recuerdos, las alegr\u00edas y los sufrimientos son a la vez personales y compartidos por todos, sin exclusiones. En el horizonte est\u00e1n la felicidad del pueblo (la hinchada) y la grandeza (deportiva) de la naci\u00f3n: \u201cSer campeones otra vez\u201d, en un infinitivo impersonal, de todos y de cada uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Tambi\u00e9n en la cancha se trat\u00f3 de una cuesti\u00f3n de identidad, como ya describ\u00ed en otra nota en los comienzos del torneo. El director t\u00e9cnico y el capit\u00e1n de la selecci\u00f3n lograron armar un equipo caracterizado por la unidad de acci\u00f3n y pensamiento, que consigui\u00f3 el \u00e9xito armonizando las cualidades individuales con el rendimiento colectivo, y en el que todos los jugadores fueron rotando seg\u00fan la necesidad estrat\u00e9gica del momento. La \u00fanica pieza insoslayable fue Lionel Messi, y \u00e9ste intervino decisivamente cuando tuvo que hacerlo y se mostr\u00f3 extremadamente generoso con sus compa\u00f1eros en todas las dem\u00e1s instancias, como quien buscar darles oportunidades para su lucimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Cuando la selecci\u00f3n sufri\u00f3 en Catar frente a Arabia Saudita su primera derrota tras una racha de 36 victorias consecutivas, Messi propuso \u201cvolver a las bases de lo que somos\u201d. No se puede pedir mayor expresi\u00f3n de identidad y confianza en s\u00ed mismo, intensa como para volverse contagiosa y embarcar al resto en el empe\u00f1o. \u201cAhora hay que demostrar que \u00e9ste es un grupo de verdad\u201d, insisti\u00f3. Confianza y seguridad en las propias fuerzas que no fueron sin\u00f3nimos de autocomplacencia: \u201cHay que corregir las cosas que hicimos mal y aprender, porque estas cosas siempre pasan por algo\u201d. Y que sumaron la audacia del compromiso: \u201cLe pedimos a la gente que conf\u00ede. Este grupo no los va a dejar tirados\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">El triunfo frente a M\u00e9xico solvent\u00f3 esa seguridad: \u201cLleg\u00f3 el gol y volvimos a ser nosotros\u201d, coment\u00f3 tras ese partido, insistiendo en el punto de la identidad. Y agreg\u00f3 otro ya casi olvidado en la cultura p\u00fablica argentina: la conciencia del deber y la responsabilidad de cumplirlo: \u201cSab\u00edamos cu\u00e1l deb\u00eda ser nuestra respuesta. Sab\u00edamos que \u00edbamos a responder as\u00ed\u201d. Al concluir el encuentro con Polonia, Messi no tuvo excusas para reconocer su equivocaci\u00f3n en el penal fallido, y aprovech\u00f3 para extraer del caso nuevas lecciones. \u201cQued\u00e9 con bronca por haber errado el penal, pero tras ese error m\u00edo el equipo sali\u00f3 fortalecido. Esta es la fortaleza de este grupo: la uni\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Lo mismo tras el triunfo frente a Croacia que asegur\u00f3 el pase a la final: \u201cPor dentro sab\u00edamos que pod\u00edamos llegar hasta ac\u00e1. No \u00e9ramos los m\u00e1ximos candidatos pero no le \u00edbamos a regalar nada a nadie. Todo lo que hicimos fue m\u00e9rito propio, saliendo de una muy dif\u00edcil cuando nos toc\u00f3 empezar mal. Este grupo es muy inteligente, sabe leer cada momento de los partidos, con un cuerpo t\u00e9cnico muy bueno que no deja nada al azar: en cada momento sabemos lo que tenemos que hacer\u201d. Messi puso en cada oportunidad \u00e9nfasis en las mismas cosas: unidad, trabajo, responsabilidad, reconocimiento de los errores pero tambi\u00e9n conciencia de las propias capacidades. Y tambi\u00e9n disposici\u00f3n a medirse, sin excusas; en palabras del t\u00e9cnico Lionel Scaloni: \u201cEstamos para competir. Esta selecci\u00f3n compite\u201d. Cu\u00e1ntas lecciones\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Con este campeonato Lionel Messi corona una carrera impecable, en la que cosech\u00f3 todos los t\u00edtulos y todos los r\u00e9cords habidos y por haber. Messi ha sido un modelo de conducta, dentro y fuera de la cancha, met\u00f3dico y trabajador, responsable y cumplidor, m\u00e1s bien introvertido y modesto, padre de familia. \u201cLa familia de Leo es como nuestra familia, Antonella y los chicos son nuestra familia, porque los argentinos somos as\u00ed\u201d, dice Novellis, el cantante de La Mosca. Para la tribuna fogosa esas cualidades lo hac\u00edan parecer distante y \u201cpecho fr\u00edo\u201d, pero en una sola temporada disip\u00f3 todas esas sensaciones, y se hizo acreedor a un amor incondicional como el que acompa\u00f1\u00f3 a Maradona. En un momento crucial de su vida encontr\u00f3 la sinton\u00eda perfecta con el t\u00e9cnico Scaloni, y esa armon\u00eda le permiti\u00f3 \u201csoltarse\u201d (maradonizarse, dicen algunos) y demostrar sus condiciones de l\u00edder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Este Messi, y esta selecci\u00f3n, no habr\u00edan sido posibles sin la gu\u00eda sobria y sin estridencias de Lionel Scaloni, que puso el \u00e9nfasis en la unidad del equipo y en el respeto por el otro: respeto del t\u00e9cnico por los jugadores, y respeto de los jugadores entre s\u00ed. Respeto, y reconocimiento de que el equipo y la estrategia est\u00e1n por encima de los pergaminos, o los caprichos, individuales. Cualquiera puede estar en el campo o en el banco seg\u00fan lo dicten las circunstancias sin sentirse menoscabado. En el debe de la escuder\u00eda figura una rara inclinaci\u00f3n a desconcentrarse, especialmente cuando el partido parece bajo control: frente a Arabia Saudita cost\u00f3 una derrota, y frente a Holanda y Francia llev\u00f3 al equipo a resolver el resultado en la angustiosa instancia de los penales. Otra vez, cu\u00e1ntas lecciones\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Este triunfo es nuestro, de los jugadores y de todos los argentinos que vibramos con ellos a lo largo de estas semanas. Esta comuni\u00f3n de pasto y tabl\u00f3n es nuestra, nos pertenece porque la engendramos nosotros. Y de nosotros depende qu\u00e9 hacer con ella. El modelo exitoso de liderazgo y de comportamiento que propone, nos revela, por contraste, en qu\u00e9 acertamos y en qu\u00e9 nos equivocamos en el manejo de nuestras cosas comunes, y en las razones por las que, como pa\u00eds, hace medio siglo que no logramos levantar cabeza, conseguir un triunfo como el que logr\u00f3 nuestra selecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">De Catar, la Argentina no s\u00f3lo trae su tercera copa mundial de f\u00fatbol, sino una reverdecida conciencia nacional y una multitud de lecciones. Est\u00e1 ahora en nuestras manos aprovechar esos trofeos. O bien le damos la raz\u00f3n a los previsibles titulares de prensa: \u201cArgentina se entrega a la felicidad del f\u00fatbol para olvidar por un momento sus problemas\u201d, o bien le damos la raz\u00f3n al Messi de la arenga en el Maracan\u00e1: \u201c\u00bfY saben qu\u00e9 es lo mejor de todo? Que depende de nosotros, que depende de nosotros ganar esta copa\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Estudi\u00f3 Letras en la Universidad de Buenos Aires y se inici\u00f3 en la actividad period\u00edstica en el diario La Prensa de la capital argentina. Fue redactor de la agencia noticiosa italiana ANSA y de la agencia internacional Reuters, para la que sirvi\u00f3 como corresponsal-editor en M\u00e9xico y Am\u00e9rica central, y posteriormente como director de todos sus servicios en castellano. Tambi\u00e9n dirigi\u00f3 la agencia de noticias argentina DyN, y la secci\u00f3n de informaci\u00f3n internacional del diario Perfil en su primera \u00e9poca. Contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n y fue secretario de redacci\u00f3n en Atlanta del sitio de noticias CNNenEspa\u00f1ol.com, editorialmente independiente de la se\u00f1al de televisi\u00f3n del mismo nombre.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Art\u00edculo publicado el 18\/12\/2022 en Gaucho Malo, El sitio de Santiago Gonz\u00e1lez, <\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/gauchomalo.com.ar\/\"><strong><em>https:\/\/gauchomalo.com.ar\/<\/em><\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Gonz\u00e1lez* Argentina trae de Catar una copa mundial, una reverdecida conciencia nacional y una multitud de lecciones que deber\u00eda aprovechar Esto es nuestro, de nosotros y de nuestros jugadores. 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