{"id":7548,"date":"2023-05-24T22:40:00","date_gmt":"2023-05-25T01:40:00","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=7548"},"modified":"2023-05-25T22:02:54","modified_gmt":"2023-05-26T01:02:54","slug":"z-la-ciudad-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2023\/05\/24\/z-la-ciudad-perdida\/","title":{"rendered":"\u201cZ\u201d, LA CIUDAD PERDIDA"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><em>Revista Tiempo GNA*<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"589\" height=\"269\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/REVISTA-TIEMPO-GNA-79-Z-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7562\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/REVISTA-TIEMPO-GNA-79-Z-3.png 589w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/REVISTA-TIEMPO-GNA-79-Z-3-300x137.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Para ciertas personas, la radiante belleza de la jungla tiene un atrapante magnetismo y es una suerte de invitaci\u00f3n a descubrir sus secretos, de los que no es f\u00e1cil volver. Se sabe que muchos aventureros han salido a buscar la ciudad de los C\u00e9sares, incluso en tiempos modernos, y jam\u00e1s se ha sabido de ellos. La leyenda de El Dorado, u \u201cHombre de Oro\u201d, se basaba en una historia presumible aut\u00e9ntica de un gran rey ind\u00edgena que de d\u00eda se cubr\u00eda en polvo de oro para brillar como un dios. Para algunos historiadores era un ritual que podr\u00eda haber ocurrido en alguna parte de la selva amaz\u00f3nica presumiblemente en Manaos o cerca de ah\u00ed y que finaliz\u00f3 con la llegada del hombre europeo. Dichas investigaciones se basan en relatos de exploradores ingleses y espa\u00f1oles que recorr\u00edan el Orinoco unos 100 a\u00f1os despu\u00e9s del descubrimiento de Am\u00e9rica. Cuando ve\u00edan abor\u00edgenes con piezas de oro y les preguntaban d\u00f3nde las hab\u00edan encontrado respond\u00edan \u201cManoa\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Las tribus aunque estuvieran a cientos de kil\u00f3metros entre ellas dispon\u00edan de una eficiente comunicaci\u00f3n y al conocerse la crueldad de los invasores europeos para despojarlos de ese metal, la ceremonia del \u201cHombre de Oro\u201d fue abandonada en el siglo XV, pero los conquistadores la alcanzaron a conocer y f\u00e1cil es imaginar el esfuerzo que hicieron para descubrir ese lugar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>El Coronel Fawcett <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En la selva de Sudam\u00e9rica han desaparecido numerosas personas hasta expediciones completas. La m\u00e1s comentada fue la del Coronel brit\u00e1nico Percy H. Fawcett que lleg\u00f3 a trabajar para el servicio secreto de Su Majestad. Este militar desde 1906 se encontraba en Brasil confeccionando cartograf\u00eda en zonas lim\u00edtrofes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Desapareci\u00f3 cuando exploraba el Amazonas y hasta la fecha no se tiene noticias de \u00e9l ni de su grupo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Seg\u00fan escritos de la \u00e9poca, estaba en la selva brasile\u00f1a con dos hombres m\u00e1s tratando de localizar una ciudad legendaria nunca descubierta por el hombre blanco. Fawcett conjetur\u00f3 que ese asentamiento existi\u00f3 en la regi\u00f3n de Mato Grosso de Brasil y podr\u00eda tener una antig\u00fcedad aproximada a los 11.000 a\u00f1os. La tradici\u00f3n oral mencionaba que hab\u00eda calles fijadas con lingotes de plata y hasta las paredes de ciertas casas ser\u00edan oro. No era dif\u00edcil de creer esto, pues para esos a\u00f1os el oro en determinados lugares se obten\u00eda con la mano casi a ras de suelo, y la plata para los nativos no era un metal valioso. Ese fabuloso lugar, los espa\u00f1oles la buscaron en vano durante siglos sin encontrarlo. Fawcett, explorando la selva, un d\u00eda descubri\u00f3 un t\u00fanel cuya entrada estaba oculta y en su interior hab\u00eda viejos moldes dentro de los que se vert\u00eda el oro fundido. M\u00e1s tarde alguien le acerc\u00f3 una estatuilla esculpida en basalto negro y dedujo que pertenec\u00eda a la ciudad perdida en Brasil. A pesar de todo su esfuerzo, la \u00fanica poblaci\u00f3n que Fawcett encontr\u00f3 fue cierto asentamiento aborigen al que le dio el nombre \u201cCiudad perdida Z\u201d y estar\u00eda al sureste del Per\u00fa y norte de Bolivia. Tambi\u00e9n supo que cuando los conquistadores espa\u00f1oles avanzaban en los Andes, los incas tapiaron las principales minas de oro y plata al este de la cordillera ocultando las huellas. Hasta el d\u00eda de hoy se desconoce d\u00f3nde estar\u00edan.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>No todo es fantas\u00eda <\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En ciertos archivos hist\u00f3ricos, actualmente se encuentran registrados los nombres incluso la producci\u00f3n que ten\u00edan estas minas hasta 1780, pero no han vuelto a ser descubiertas. Cuenta la tradici\u00f3n de la existencia de peque\u00f1os t\u00faneles en la ladera de alguna monta\u00f1a con vasijas conteniendo oro y plata que hab\u00edan ocultado los incas para que no cayeran en manos del conquistador. Se tiene la certeza que escasos abor\u00edgenes conocen la ubicaci\u00f3n de algunas minas y tesoros ocultos, pero por respeto a sus antiguos dioses nunca dir\u00e1n nada; por otra parte su vida correr\u00eda peligro. El explorador ingl\u00e9s sab\u00eda todo esto y estaba absolutamente convencido de sus investigaciones, por lo que luego de distintas expediciones el 29 de mayo de 1925 parti\u00f3 en la que ser\u00eda su \u00faltima salida. Desde su desaparici\u00f3n fue intensamente buscado sin \u00e9xito por a\u00f1os; incluso hasta 2002 distintos investigadores trataron de encontrar alguna prueba de su desaparici\u00f3n en ese infierno verde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Nunca se encontr\u00f3 alg\u00fan indicio y la mayor sospecha se centra en que fueron asesinados por salvajes, algo que tambi\u00e9n suele ocurrir ocasionalmente hoy d\u00eda. En abril de 2004, en el estado amaz\u00f3nico de Rondonia (Brasil), los indios masacraron a 41 \u201cgarimpeiros\u201d (buscadores de oro y diamantes).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Es decir, el coronel brit\u00e1nico aunque estaba equivocado sobre la existencia de \u201cZ\u201d la ciudad perdida, no lo estaba sobre la existencia de minerales preciosos.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Otra historia real <\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">En El Mait\u00e9n (Chubut) en 1973, el Jefe de la Secci\u00f3n de la GNA emplazada en esa localidad conoci\u00f3 a un aborigen llamado Catriful, que se ganaba la vida cortando le\u00f1a. Los fines de semana, concurr\u00eda a un destartalado boliche de campo donde pasaba horas bebiendo vino y para sorpresa de la paisanada el aborigen ocasionalmente pagaba sus gastos con algunas pepitas de oro y por m\u00e1s que en distintas ocasiones intentaron emborracharlo para que contara d\u00f3nde las encontraba, jam\u00e1s pudieron obtener indicio alguno. Para todos era una gran inc\u00f3gnita y por eso lo respetaban. Cuando el oficial de Gendarmer\u00eda se enter\u00f3 de ese murmullo le fue imposible de comprobarlo, pero enseguida lo asoci\u00f3 con un sacerdote que lo visitaba. El cura sin demostrarlo le dijo que tambi\u00e9n las obten\u00eda. Lamentablemente falleci\u00f3 en la monta\u00f1a al desbarrancarse el tractor que conduc\u00eda en un accidente muy ins\u00f3lito y como es de imaginar, muri\u00f3 sin revelar el secreto. Que en las entra\u00f1as de Sudam\u00e9rica se oculten enormes riquezas no es de extra\u00f1ar. Desde la conquista espa\u00f1ola en los Andes muchos pagaron con su vida buscando el oro de los incas, incluso la selva sepulta en su bullicioso silencio el secreto del destino de otros osados visionarios. La duda que salta a vista es que, si con la actual tecnolog\u00eda no se ha descubierto lo que Fawcett estaba buscando es muy dif\u00edcil que pueda existir y que todo haya sido un embuste de los nativos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Pero\u2026 nunca se sabe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><strong>Video relacionado:<\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"La ciudad perdida de Z. David Grann\" width=\"474\" height=\"267\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/cWCtdVo1mxE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Art\u00edculo publicado por la Revista Tiempo GNA 79.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Revista Tiempo GNA* Para ciertas personas, la radiante belleza de la jungla tiene un atrapante magnetismo y es una suerte de invitaci\u00f3n a descubrir sus secretos, de los que no es f\u00e1cil volver. 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