{"id":7599,"date":"2023-06-06T22:00:00","date_gmt":"2023-06-07T01:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/saeeg.org\/?p=7599"},"modified":"2023-06-07T02:06:32","modified_gmt":"2023-06-07T05:06:32","slug":"proyecto-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/saeeg.org\/index.php\/2023\/06\/06\/proyecto-nacional\/","title":{"rendered":"PROYECTO NACIONAL"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\"><em><strong>Santiago Gonz\u00e1lez*<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"327\" src=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/SANTIAGO-GONZALEZ-PROYECTO-NACIONAL-1024x327.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7600\" srcset=\"https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/SANTIAGO-GONZALEZ-PROYECTO-NACIONAL-1024x327.png 1024w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/SANTIAGO-GONZALEZ-PROYECTO-NACIONAL-300x96.png 300w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/SANTIAGO-GONZALEZ-PROYECTO-NACIONAL-768x245.png 768w, https:\/\/saeeg.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/SANTIAGO-GONZALEZ-PROYECTO-NACIONAL.png 1341w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong><em>Desde mediados del siglo pasado la Argentina navega a la buena de Dios, incapaz de definir su lugar en un mundo cambiante.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Muchas veces se escucha hablar de proyecto nacional, m\u00e1s precisamente de la ausencia de un proyecto nacional. Pero, \u00bfqu\u00e9 cosa es un proyecto nacional? \u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edamos, o no, contar con uno? Y en todo caso, \u00bfqui\u00e9nes lo dise\u00f1an? Si lo tuvi\u00e9ramos, \u00bfes algo que nos facilitar\u00eda la vida, o m\u00e1s bien nos obligar\u00eda a encarrilarla en rumbos decididos por otros? Quienes aspiran a conducir los destinos del pa\u00eds, \u00bfdeber\u00edan venir con un proyecto nacional bajo el brazo? \u00bfSer\u00eda razonable interrogar a los candidatos sobre su proyecto nacional? \u00bfEn qu\u00e9 se diferencia un proyecto nacional de un plan de gobierno?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Una manera de encontrar respuestas a estas preguntas es trasladar el asunto del plano social al plano individual. Cada vez que leemos en los diarios las historias de las personas exitosas en sus respectivos campos \u2014en las artes o en el deporte, en los negocios o en la ciencia\u2014 encontramos que casi todas ellas han desarrollado a lo largo de sus vidas un proyecto personal, conscientemente perseguido. Algunos lo anticiparon desde peque\u00f1os, otros lo fueron descubriendo con el correr del tiempo, pero todos en alg\u00fan momento entregaron sus esfuerzos a un prop\u00f3sito dominante que organiz\u00f3 sus esfuerzos y les confiri\u00f3 una direcci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Eso que ocurre con las personas, ocurre tambi\u00e9n con las naciones. En ambos casos, siguiendo un proceso que se pone en marcha siguiendo una secuencia que yo llamo \u201cde las tres V\u201d: Vocaci\u00f3n, Visi\u00f3n y Voluntad. La <em>vocaci\u00f3n <\/em>le da respuesta a un llamado: \u00bfqu\u00e9 quiero ser?; la <em>visi\u00f3n<\/em> le da forma a esa respuesta: \u00bfc\u00f3mo quiero serlo?; la <em>voluntad <\/em>conduce los esfuerzos orientados a convertir esas im\u00e1genes en realidades, m\u00e1s all\u00e1 de los contratiempos y las dificultades. Quiz\u00e1s en este punto corresponda agregar una cuarta V, la de la Versatilidad, para ajustar en cada momento el proyecto seg\u00fan sean las circunstancias en que deba desarrollarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Ninguna de esas cuatro, conviene tenerlo en claro, garantiza la quinta V, la de la Victoria, pero protege contra la aparici\u00f3n de su hermana indeseable: la de darse por Vencido. Naturalmente, tanto las personas como las naciones tienen la opci\u00f3n de desarrollar sus vidas sin un proyecto, a la buena de Dios. En general es la opci\u00f3n en la que caen los escasamente dotados en t\u00e9rminos de capacidades y energ\u00edas, los indiferentes a quienes todo les da igual, y los sometidos a alguna especie de esclavitud o coloniaje. Sus vidas, nacionales o personales, son gaseosas o l\u00edquidas y se acomodan en los espacios o intersticios que dejan los que s\u00ed tienen un prop\u00f3sito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Un proyecto nacional, o un proyecto personal, supone una manera de relacionarse con las dem\u00e1s naciones o las dem\u00e1s personas, con las que la convivencia es inevitable. Una persona puede tener vocaci\u00f3n de ermita\u00f1o, que lograr\u00e1 cumplir siempre y cuando los dem\u00e1s lo dejen en paz; una naci\u00f3n rara vez disfruta de ese privilegio, y est\u00e1 continuamente bajo el escrutinio y la interpelaci\u00f3n de las otras naciones. Los argentinos somos responsables de una naci\u00f3n cuyo territorio es el octavo en el mundo, y no podemos darnos el lujo de dejar a la buena de Dios nuestras relaciones con las dem\u00e1s naciones. <strong><em>Contar con un proyecto nacional no es para nosotros una opci\u00f3n, es una necesidad. Y una obligaci\u00f3n.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Retomando la ret\u00f3rica de los libros de autoayuda, por la que pido disculpas a los lectores, digamos que la <em>vocaci\u00f3n <\/em>nacional es previa a cualquier actividad pol\u00edtica: la vocaci\u00f3n de constituir la naci\u00f3n argentina determin\u00f3 las conductas de los dirigentes y el pueblo de esta parte de Am\u00e9rica del sur, y esa vocaci\u00f3n qued\u00f3 plasmada tanto en las guerras de la independencia como en una serie de tratados, pactos y constituciones anteriores a la de 1853. Diferentes <em>visiones <\/em>compitieron pol\u00edticamente hasta conducir a la organizaci\u00f3n nacional de 1880. La <em>voluntad <\/em>sostenida de todos los actores permiti\u00f3 colocar a la Argentina entre las primeras diez naciones del mundo. <em>Victoria.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Pero falt\u00f3 <em>versatilidad<\/em>. Un proyecto es una manera de relacionarse con los dem\u00e1s, y cuando los dem\u00e1s se mueven uno tiene que acomodarse, a riesgo de no salir en la foto o caerse del mapa. Cuando el proyecto de la generaci\u00f3n del 80 mostr\u00f3 su agotamiento pasaron quince a\u00f1os antes de la aparici\u00f3n de un nuevo proyecto nacional, \u00e9ste gestado por los militares del GOU y llevado a la arena pol\u00edtica por el general Juan Per\u00f3n. Alentados y organizados desde el exterior, los herederos del proyecto caduco le opusieron una resistencia feroz, basada en el rechazo ideol\u00f3gico y la obstrucci\u00f3n pr\u00e1ctica. Pero nunca ofrecieron un programa alternativo para la inserci\u00f3n soberana y productiva de la Argentina en el mundo de posguerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Hace ya 75 a\u00f1os que el pa\u00eds, a partir de cualquiera de sus visiones pol\u00edticas, no logra dise\u00f1ar un proyecto nacional con la amplitud y la determinaci\u00f3n que tuvieron los de la generaci\u00f3n del 80 y la generaci\u00f3n del 43. Lo m\u00e1s parecido fue el programa conducido por Juan Carlos Ongan\u00eda en 1966, una especie de peronismo <em>aggiornado<\/em>, con amplio apoyo corporativo, eclesi\u00e1stico y sindical. La llamada Revoluci\u00f3n Argentina, tropez\u00f3 sin embargo con el mismo rechazo y obstrucci\u00f3n que hab\u00eda recibido el proyecto original de Per\u00f3n. Con clara vocaci\u00f3n suicida, desde 1983 el pa\u00eds asisti\u00f3 al desmantelamiento minucioso y planificado, tambi\u00e9n con asesoramiento externo, de la herencia sobreviviente de sus dos proyectos hist\u00f3ricos, un proceso conducido por los dos grandes liquidadores de la naci\u00f3n argentina: Ra\u00fal Alfons\u00edn y Carlos Menem.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Parad\u00f3jicamente, el largo debate pol\u00edtico entre las dos facciones que se alternan en la representaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, compitiendo por la capacidad coercitiva del Estado para apoderarse de la renta nacional en beneficio propio y de sus amigos, gira en torno de la reivindicaci\u00f3n ret\u00f3rica de los dos grandes proyectos nacionales del pasado: unos engalanan sus estrados proselitistas con la imagen de Julio Argentino Roca, los otros con la de Juan Domingo Per\u00f3n. Ret\u00f3rica carente de contenido: el mundo ha cambiado radicalmente respecto de 1880 y de 1943, y la naci\u00f3n demanda con urgencia un nuevo proyecto capaz de insertarla con provecho en el contexto internacional del siglo XXI.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Vocaci\u00f3n nacional se supone que tenemos, nos faltan visi\u00f3n, voluntad y versatilidad si es que queremos reencontrarnos con la victoria. Para no descargar toda la responsabilidad en la clase pol\u00edtica, reparemos en que ninguno de los grandes proyectos nacionales del pasado, ni siquiera el ensayo m\u00e1s modesto de Ongan\u00eda, surgieron estrictamente en el seno de los partidos pol\u00edticos, sino que fueron amasados en el contexto m\u00e1s amplio de una \u00e9lite generacional, civiles y militares preocupados y capaces, dispuestos a intercambiar ideas y resignar vanidades en la voluntad de articular propuestas y ordenarlas en un programa amplio y coherente. S\u00f3lo en una instancia posterior ese aparato conceptual fue sometido al debate pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif;\">Tratando de captar la atenci\u00f3n de una ciudadan\u00eda abrumada por la pobreza e inflaci\u00f3n, los aspirantes del presente turno electoral alardean de contar con equipos abocados al dise\u00f1o de un programa econ\u00f3mico. Pero un programa econ\u00f3mico desligado de un proyecto nacional es apenas un parche como los que ya se han aplicado en el pasado para enfrentar crisis que reaparecen porque el pa\u00eds navega desde hace d\u00e9cadas a la buena de Dios. Ni siquiera un plan de gobierno es un proyecto nacional, sino m\u00e1s bien el conjunto de pol\u00edticas que permiten llevar a la pr\u00e1ctica un proyecto nacional. Junto con la econom\u00eda, un proyecto nacional debe ocuparse de la defensa, la educaci\u00f3n, la justicia, la salud, la demograf\u00eda y sobre todo de la pol\u00edtica exterior, que es por definici\u00f3n la gran ordenadora de todo lo anterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>* Estudi\u00f3 Letras en la Universidad de Buenos Aires y se inici\u00f3 en la actividad period\u00edstica en el diario La Prensa de la capital argentina. Fue redactor de la agencia noticiosa italiana ANSA y de la agencia internacional Reuters, para la que sirvi\u00f3 como corresponsal-editor en M\u00e9xico y Am\u00e9rica central, y posteriormente como director de todos sus servicios en castellano. Tambi\u00e9n dirigi\u00f3 la agencia de noticias argentina DyN, y la secci\u00f3n de informaci\u00f3n internacional del diario Perfil en su primera \u00e9poca. Contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n y fue secretario de redacci\u00f3n en Atlanta del sitio de noticias CNNenEspa\u00f1ol.com, editorialmente independiente de la se\u00f1al de televisi\u00f3n del mismo nombre.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: tahoma, arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;\"><strong><em>Art\u00edculo publicado el 14\/05\/2023 en Gaucho Malo, El sitio de Santiago Gonz\u00e1lez, <a href=\"https:\/\/gauchomalo.com.ar\/proyecto-nacional\/\">https:\/\/gauchomalo.com.ar\/proyecto-nacional\/<\/a><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Gonz\u00e1lez* Desde mediados del siglo pasado la Argentina navega a la buena de Dios, incapaz de definir su lugar en un mundo cambiante. \u00a0 Muchas veces se escucha hablar de proyecto nacional, m\u00e1s precisamente de la ausencia de un proyecto nacional. 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