Julio Ferrari Freyre*
El viernes, 31 de octubre se celebra en los Estados Unidos el «Halloween». También se festeja en algunos otros países anglosajones como Canadá, en partes de Inglaterra y otros lugares.
Para los niños es una gran celebración cuando se «perdonan» las picardías, se exige tributo en forma de caramelos y golosinas a los mayores y se da rienda suelta a la diversión, en general inocente, y se decoran casas e incluso parques y jardines públicos y privados con diversos artículos inspirados en los cuentos de Edgar Alan Poe, Lafcadio Hearn y otros literatos del terror. A los que no pagan el «impuesto» terminan sufriendo destrozos en su propiedad, pintadas en el frente de sus casas y otras maldades de mayor o menor grado que de picardía o inocencia tienen poco.
Halloween también ha dado lugar, comenzando en 1914, a una importante producción hollywoodense de películas de terror de dudosa calidad, pero taquilleras tanto dentro del país como fuera del país. Estas siempre se centran en crear un ambiente de miedo o terror, con daños físicos o psicológicos. También aparecen personajes de la literatura como Drácula, el monstruo de Frankenstein o algún personaje criminal como Jack el Destripador. En cierta forma, estas vistas glorifican y hacen normales la criminalidad, el dolor, la angustia, el miedo, la destrucción, el caos.
El término Halloween es una abreviatura de «All Hallows Eve»: víspera de Todos los Santos en inglés, que, como bien sabemos, cae el 1° de noviembre, fiesta de precepto que honra a los fieles que han superado el purgatorio y gozan de la visión beatífica.
Sin embargo, Halloween es esencialmente una fiesta Celta o Gaélica celebrada en las islas británicas y en menor escala en Galicia, Portugal y partes de la actual Francia. El calendario celta se dividía en dos períodos señalados por los festivales de Beltine (1° de mayo), que daba lugar a la estación de la luz, o sea, el verano y por ende de la época productiva. El 1° de noviembre comenzaba la estación invernal denominada por ellos el Samain. Esta era la estación del frío y de la oscuridad. Finalizaba la producción de los campos y bosques y con ello se llegaba al fin del año de los celtas[1].
Samain era también el día reservado para recordar a los muertos, el momento más apropiado para la adivinación referente a los matrimonios, la fecundidad, la suerte, la riqueza, la salud y la muerte. Es interesante notar que para lograr esta adivinación se podía invocar la ayuda de los demonios
En la primera mitad del siglo I a.C., los celtas se encontraron frente al avance del Imperio Romano que absorbió su territorio y elementos de su cultura. Sin embargo, algunas de sus tradiciones, costumbres y supersticiones perduraron en Irlanda e Inglaterra y estas, eventualmente, llegaron a las regiones norteñas del continente americano. En los Estados Unidos algunos inmigrantes escoceses e irlandeses introdujeron estas tradiciones a fines del siglo XIX.
Las sociedades se nutren y enriquecen de las tradiciones incluso de las que acompañaron a oleadas migratorias que con el tiempo se fueron modificando al uso local y eventualmente celebradas por todos y reconocidas como propias. En otros casos, las tradiciones actuales de un país, de una sociedad, surgen de las experiencias propias de esa población.
Al mejor estilo utilitario, la celebración de Halloween se convirtió en una fiesta comercializable a fines del siglo XIX, en una tendencia que ha afectado a muchos feriados estadounidenses, incluyendo el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving), Navidad, Año Nuevo y otros días festivos.
El 31 de octubre cae cuando los días se acortan y las temperaturas descendentes se asoman. Entendiblemente, en el extremo norte, Alaska, Canadá y los estados más boreales sufren esta condición más pronunciadamente. En el sur, más cerca del Golfo de México (de América en la mente de algunos), y de la frontera con México, las temperaturas siguen siendo agradables y los días aún conservan mayor claridad que en el norte.
Esta situación ayuda a que Halloween adquiera las condiciones apropiadas para un incremento en las actividades delictivas y los accidentes de tránsito. En general, la actividad criminal en los Estados Unidos se incrementa en un 50 % sobre el nivel de otros días: incluyendo un incremento del 60 % en relación con la propiedad y hurto, y del 40 % en accidentes de tránsito, principalmente por el consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes. Más allá de los mitos y las producciones cinematográficas, las estadísticas en relación con los secuestros, el abuso sexual y la pedofilia son insignificantes[2] [3].
A finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, comenzó a celebrarse el Halloween en la Argentina en comunidades altamente afectadas por las mencionadas producciones de Hollywood, las series de televisión del mismo origen y, más recientemente, el streaming.
En cuanto a quienes la festejan, en general son los jóvenes y adolescentes urbanos, mayormente en la zona de Capital Federal, Rosario y Córdoba, de clase media y especialmente residentes en barrios cerrados. A estos debemos añadir los institutos de idioma inglés y muchas de las escuelas públicas y privadas, estas últimas sin ninguna razón en particular fuera de tener maestros que ven películas y series de esta temática[4].
Podemos inferir que los que más festejan este acontecimiento son los atraídos por la cultura anglonorteamericana. Lo interesante es que los descendientes de la amplia inmigración de las islas británicas que llegaron a nuestro país, nunca se molestaron en marcar el 31 de octubre como fecha especial.
Creemos que el principal objeto de la fecha en nuestra tierra es el entretenimiento, la oportunidad de usar disfraces, organizar fiestas temáticas incorporando el componente lúdico. No representa el significado espiritual que tenía en su origen celta y representa una trivialización espiritual de temas relacionados con lo sobrenatural.
Sin embargo, para los comerciantes, grandes promotores de este y cualquier otro festejo, es una oportunidad para vender decoraciones, disfraces, maquillajes, caramelos y golosinas, bebidas alcohólicas y cualquier otro elemento físico o alimentario. Tal vez de ahí surge la promoción de este evento anual.
Esencialmente, el Halloween es una tradición estadounidense, reflejada en su pasado histórico, específicamente los juicios de Salem —Massachusetts— de fines del siglo XVII, cuando unas 20 personas fueron ejecutadas y otras 200 acusadas de brujería con pruebas «espectrales» (visiones) de los delatores.
La celebración del Halloween se asemeja a una imposición o en el mejor de los casos, una «sugerencia» cultural estadounidense y de los adláteres de ideas foráneas. Por la fecha, compite con y en cierta medida desplaza el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, celebrados el 1° y 2 de noviembre respectivamente, ambas fiestas cristianas de larga data en nuestra tradición y formación como nación y de la mayoría de los inmigrantes que llegaron a nuestra tierra.
En lugar de ir casa por casa pidiendo caramelos, tal vez sería más constructivo que los padres o abuelos les expliquen a los niños el significado e importancia de las dos fiestas religiosas y que les hablen de los antepasados ya difuntos. Siempre habrá biografías, historias o anécdotas entretenidas que enseñarles a los más pequeños.
Recordemos que tenemos una fiesta sumamente divertida que se celebra en el mundo ibérico, en Alemania y en otros países, que es el Carnaval. Los dos días de Carnaval caen inmediatamente antes del Miércoles de Ceniza, dando comienzo a la Cuaresma. El Carnaval «reemplaza» el Halloween en muchos sentidos, pero no cae en una apología de valores contrarios a las enseñanzas cristianas y humanistas que caracterizan la educación de nuestro país.
* Julio Ferrari Freyre estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia (Tokio, Japón), Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y Economía en la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (1984) y como Diplomático cumplió funciones como Cónsul en Bilbao, en la Embajada Argentina en la R.P.China y como Cónsul General en Cantón. Se retiró del Servicio Exterior de la Nación como Ministro Plenipotenciario de Primera Clase en 2018.
Referencias
[1] «Halloween ¿Una celebración inofensiva?», https://www.mercaba.org/FICHAS/VARIOS/halloween_una_celebracion_inofensiva.htm.
[2] Attorneys Hartman. «Surprising Facts About Halloween Crime Spikes». Attorneys Hartman, https://www.attorneyshartman.com/blog/surprising-facts-about-halloween-crime-spikes/.
[3] Geiger, Ethan: «Survive the Night. The Dangers of Halloween». Universidad Mount St. Joseph, 17/10/2022, https://www.msj.edu/news/2022/10/survive-the-night-dangers-of-halloween.html.
[4] «Por qué Argentina se enamoró de Halloween y qué se celebra en realidad». Rosario 3, 30/10/2025, https://www.rosario3.com/informaciongeneral/Por-que-Argentina-se-enamoro-de-Halloween-y-que-se-celebra-en-realidad-20251029-0068.html.
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