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LA GUERRA CONTRA EL IMPERIO DEL BRASIL Y LA MARCHA ITUZAINGÓ

Marcelo Javier de los Reyes*

Los orígenes del Imperio del Brasil

Cuando se produjo la invasión de Napoleón a la península ibérica, el príncipe João —regente de Portugal— y su corte portuguesa se trasladaron en 1808 a la colonia de Brasil, donde se asentaron y declararon a Río de Janeiro como capital del Imperio portugués. Lisboa dejó de ser la capital mientras las tropas napoleónicas ocuparon el territorio portugués. Por su parte, la armada británica —que enfrentaba a Napoleón y le ofrecía protección a la corona de Dom João[1]— estableció un bloqueo a los puertos de Portugal.

Hacia 1814 Portugal fue liberado de la ocupación francesa pero, recién en abril de 1821, el ya rey João VI —quien asumió la corona en 1816 tras la muerte de su madre— retornó a la península. En Brasil dejó a su segundo hijo, Pedro, como regente pero cuando las Cortes lusitanas decidieron que el príncipe debía retornar a Lisboa y Brasil convertirse nuevamente en una colonia, Dom Pedro lanzó el “Grito de Ipiranga” tras lo cual declaró la independencia de Brasil, el 7 de septiembre de 1822. Para conmemorar ese hecho, el emperador Pedro I compuso “El Himno de la Independencia” y fue popular hasta su abdicación en 1831.

El 7 de diciembre de ese año, Brasil se constituyó en Imperio y el entonces príncipe fue proclamado emperador con el nombre de Pedro I. en 1823 logró imponer su autoridad sobre las tropas portuguesas, obteniendo su rendición.

Paralelamente, las provincias españolas de América fueron declarando su independencia respecto de la metrópoli. En noviembre de 1822 los Estados Unidos reconocieron la independencia de las Provincias Unidas y, a fines de 1824, hizo lo propio el cónsul británico, Woodbine Parish, en nombre de su gobierno.

Cabe destacar que ya desde antes que Dom Pedro declarará la independencia, las autoridades lusitanas establecidas en Brasil intervenían en la Banda Oriental —considerada luego por el imperio como su provincia Cisplatina—, más aun cuando el germen revolucionario hispanoamericano se dispersaba en torno del imperio. Sin embargo, desde los tiempos en que España ejercía su soberanía, el territorio oriental era usado por portugueses y británicos para introducir productos de contrabando en las provincias españolas dependientes, primero del Virreinato del Perú y, luego, desde 1776, del Virreinato del Río de la Plata.

La guerra con el Brasil

La guerra con Brasil se produjo cuando las Provincias Unidas, pocos años después de haber proclamado su independencia de la corona española, más precisamente, el 9 de julio de 1816, se abocaron a una tentativa de reorganización nacional. Por esos años el nombre de Provincias Unidas resultaba por demás paradójico como ha de demostrar el origen del conflicto en cuestión.

En 1823 la provincia de Buenos Aires inició las gestiones para convocar a un Congreso Nacional con la intención de imponer su hegemonía ante el resto de las provincias. Las autoridades de Buenos Aires consideraban que su autoridad estaba prácticamente consolidada respecto de los demás caudillos provinciales, sobre todo del de la provincia de Córdoba, Juan Bautista Bustos[2].

Se trató de los primeros bosquejos tendientes a concretar un poder de alcance nacional que desembocó en la Ley Fundamental, la cual hacía recaer sobre la provincia de Buenos Aires la delegación de las cuestiones inherentes a la guerra y a las relaciones exteriores.

El contexto internacional también influyó en las determinaciones del Congreso, el cual aprobó el tratado de comercio y amistad con el Reino Unido. Por ese entonces se hacía necesario fijar las fronteras de las Provincias Unidas, atento al avance de las fuerzas de Simón Bolívar por el Alto Perú —lo cual generaba ciertos resquemores entre los dirigentes revolucionarios— y a la presencia de Brasil en la Banda Oriental[3]. Esta última cuestión cobraba una gran relevancia habida cuenta de que Buenos Aires deseaba darle una solución a la crisis que fue, ciertamente, la causa que llevó a la guerra con el Imperio del Brasil: la Banda Oriental[4].

La simultaneidad de los conflictos externos ha sido bien sintetizada por el general de división (R) Evergisto de Vergara, de la siguiente manera:

El problema del estudio de la Historia Argentina es que los hechos son enseñados sucesivamente y no simultáneamente, como en realidad ocurrieron. El panorama que se presenta al estudiar los hechos sucesivamente, hace perder la compresión global. Por ejemplo, la Revolución de Mayo trabajó sobre tres frentes simultáneos entre 1810 y 1820:

      • el frente Este de la Banda Oriental,
      • el frente Norte del Alto Perú y
      • el frente Oeste de Cuyo.

Estos tres frentes, en 1820 pasaron a ser cuatro, con el frente Sur, que era la frontera con el indio.

En esta simultaneidad de escenarios tuvieron que tomarse las decisiones políticas de Buenos Aires y estas decisiones pueden no comprenderse, si no se presta atención a que ocurrían al mismo tiempo y cómo se influenciaban las unas con las otras.[5]

El “frente este” fue la primera guerra que las Provincias Unidas debieron enfrentar con una potencia extranjera[6]. La Banda Oriental constituyó un espacio geográfico en el que las fuerzas españolas y luego las revolucionarias y las portuguesas se movieron desde que los “orientales” se sumaron a los ideales de la Revolución de Mayo tras el Grito de Asensio, el 27 de febrero de 1811. Sin embargo, las autoridades de Buenos Aires se encontraban más concentradas en el frente norte y retiraron las fuerzas que apoyaban a Gervasio de Artigas en el sitio de Montevideo. Las tropas portuguesas acudieron en respaldo de las españolas[7].

Las diferentes visiones que tenían Artigas, los unitarios y Bernardino Rivadavia dejaron a la Banda Oriental librada a los esfuerzos del primero para enfrentar a los portugueses entre 1816 y 1820. Finalmente, los portugueses derrotaron a Artigas en la batalla de Tacuarembó. De ese modo, el territorio quedó incorporado a la jurisprudencia lusobrasilera como provincia Cisplatina, con la complacencia de un caudillo rival de Artigas: Fructuoso Rivera. El proyecto lusobrasilero aspiraba a avanzar hacia el territorio de las Provincias Unidas y crear la Provincia Transplatina.

Tras la negativa de Dom Pedro I de regresar a Portugal y su posterior creación del imperio, la provincia Cisplatina pasó a formar parte del mismo desde 1822.

El 17 de abril de 1825, con el apoyo de los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos —provincias que oportunamente habían integrado la Liga de los Pueblos Libres dirigida por Artigas pero a quien le dieron la espalda tras su derrota a manos de los portugueses— partió la expedición de los Treinta y Tres Orientales con el respaldo de Buenos Aires. La misma fue comandada por Juan Antonio de Lavalleja y Manuel Oribe, quienes contaron con el apoyo de grupos orientales al llegar a las costas de la Banda Oriental. La decisión de las autoridades de Buenos Aires de apoyar la expedición estaba vinculada al triunfo de las fuerzas patriotas sobre las tropas realistas en Ayacucho —el 9 de junio de 1824—, lo que incitó los sentimientos antimonárquicos en la dirigencia de la ciudad, los cuales, entonces, fueron orientados contra las fuerzas imperiales que ocuparon la Banda Oriental.

Por otro lado, Jorge R. Irusta menciona los intereses británicos en esa empresa:

Lavalleja no estaba desguarnecido ni desmunido de medios. El dinero y los planes habían sido provistos por los elementos más adheridos al comercio inglés, por los elementos que poco tiempo antes consideraban que la opinión del ministro García resumía perfectamente la de ellos.

Los recursos fueron provistos por Juan José y Nicolás Anchorena y un grupo de ricos propietarios y comerciantes porteños, todos agentes de casas inglesas y endeudadas hacia ellos.[8]

Con respecto a los intereses de los hacendados y de los comerciantes ingleses en esta expedición también hace referencia Tulio Halperin Donghi:

Dirigida por Lavalleja, hacendado de la campaña de Minas y en su época seguidor de Artigas, emigrado luego a Buenos Aires, la expedición fue organizada por Pedro Trápani, un oriental establecido en Buenos Aires (como socio primero y luego como sucesor de los primeros saladeristas de esta banda, los ingleses Staples y McNeice); contó con los auxilios —modestos— de más de uno de los grandes hacendados porteños.[9]

Los integrantes de la expedición y sus refuerzos locales vencieron a las tropas del Brasil en Sarandí, obtuvieron el control de la ciudad puerto de Montevideo y de otros puntos de la Banda Oriental, Maldonado, Colonia, como así también de la Fortaleza de Santa Teresa.

Luego de la recuperación del territorio oriental se llevó a cabo el Congreso de Florida —el 25 de agosto de 1825—, mediante el cual se declaró la independencia y su intención de integrarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata. En respuesta a esta decisión, el 24 de octubre de 1825, el Congreso con sede en Buenos Aires aceptó la voluntad de los líderes orientales, situación que derivó en el inicio de la guerra de Brasil con las Provincias Unidas, en diciembre de 1825, conflicto que el gobernador Juan Gregorio Las Heras había evitado en todo momento.

La primera acción militar de Brasil fue el envío de su escuadra a bloquear el puerto de Buenos Aires y la desembocadura del Río de la Plata. La guerra obligó a la reconstrucción del ejército —desmantelado por las reformas de Bernardino Rivadavia una vez finalizada la guerra de independencia— y a la creación de una armada. La guerra se extendió desde diciembre de 1825 hasta agosto de 1828.

Las fuerzas de las Provincias Unidas, a las que se sumaban las que estaban bajo las órdenes de Lavalleja, conformaron lo que denominó el Ejército Republicano. Encabezado por el general Carlos María de Alvear, incursionó en la Banda Oriental e ingresó por el sur del imperio a través de Río Grande. Estas tropas —integradas por unos ocho mil hombres— lograron un éxito inesperado frente a las fuerzas imperiales en la batalla de Ituzaingó —denominada del Passo do Rosário para el imperio—, el 20 de enero de 1827.

Monumento al costado de la carretera, del lado brasilero, en homenaje a los caídos en la Batalla de Passo do Rosário, 20 de enero de 1827.

En vísperas de esta batalla, las tropas imperiales daban por cierto que obtendrían el triunfo, por lo que se había ordenado la composición de una marcha militar que tendría por objetivo la conmemoración de la misma. Sin embargo, la suerte les fue adversa y cuando los efectivos del Ejército Republicano tomaron el campamento de las fuerzas imperiales, hallaron la partitura de esa marcha entre la documentación. Se atribuye su composición al propio Dom Pedro I. Este es el origen de la marcha Ituzaingó, que pasó a integrar el repertorio militar argentino y a ser uno de los denominados “Atributos Presidenciales”, ya que era ejecutada en los actos oficiales en los que interviene el Presidente de la Nación. La ejecución de la marcha indicaba la llegada del Presidente pero ha caído en desuso.

Marcha Ituzaingó. Interpretada por la Banda del Ejército Nacional Argentino.

Tras esta notable y definitiva victoria ante el Imperio del Brasil, el Ejército Republicano no pudo continuar con su avance debido a la falta de recursos que impidió la obtención de provisiones para continuar la campaña militar. La escasez de pertrechos militares y de todo tipo de provisiones se originó en el temor de las provincias de que su colaboración con el gobierno de Buenos Aires pudiese derivar en una mayor adquisición de poder por parte de éste, lo que le hubiese otorgado una mejor posición —en términos de fuerza— con relación a ellas. En síntesis, los mezquinos intereses de los caudillos provinciales conspiraron contra los logros obtenidos por las fuerzas de las Provincias Unidas.

A ello debe agregarse la deserción de soldados, principalmente del litoral, quienes se apropiaron del ganado de Río Grande y se lo llevaron a sus respectivas provincias. La victoria de Ituzaingó, en consecuencia, no sirvió para definir el conflicto de forma contundente a favor de las Provincias Unidas pues se preveía que la guerra sería larga y ninguna de las partes se encontraba en situación de sostenerla por más tiempo.

Como corolario de la guerra, el Imperio del Brasil debió acordar los términos de las negociaciones llevadas a cabo bajo mediación británica que, básicamente, concluyeron con la independencia del territorio oriental —provincia Cisplatina para Brasil y Banda Oriental para las Provincias Unidas— y la creación de Uruguay.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Citas y referencias

[1] Obviamente, la protección del Reino Unido no era gratuita ya que aspiraba a que el rey de Portugal respondiera a ese gesto con la liberalización del comercio, lo cual se vio forzado a aceptar. Las negociaciones suscitadas a partir de esta protección, encabezadas por Lord Stanford por el lado británico, derivaron en los tratados de Navegación y Comercio y de Alianza y de Amistad, firmados en febrero de 1810.

[2] Tulio Halperin Donghi. Historia Argentina. De la revolución de independencia a la confederación rosista. Buenos Aires: Paidós, 1980, p. 214-215.

[3] Ibíd., p. 220.

[4] Ibíd., p. 213-214.

[5] Evergisto de Vergara. “El frente Este. Rivadavia y la guerra contra el Brasil de 1827”. Instituto De Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), agosto de 2006.

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Jorge R. Irusta. Patagones. La construcción de un espacio social multiétnico en el siglo XIX. Viedma: El Camarote, 2011, p.21.

[9] Tulio Halperin Donghi. Op. cit., p. 222.

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RELEVANCIA DE LA ELECCIÓN DEL 2021 DE LOS CUATRO PILARES DE LA DIRECCIÓN POLÍTICA DE VIETNAM

Ruvislei González Saez*

Nguyen Xuan Phuc nominado para cargo de presidente del país. Imagen: LuatVietnam.

El año 2021 apenas ha llegado a medio término y Vietnam ha vivido importantes momentos que impactarán en el futuro del país y enfocados en el centenario de la independencia en el 2045. Actualmente vive un momento político de gran valor, a partir de la asunción de tres de los cuatro pilares del poder en la nación del Sudeste Asiático este cinco de abril. En el mes de enero, tras la celebración del XIII Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (PCV) fue relegido por tercera vez, Nguyen Phu Trong como secretario general. El líder partidista había sido también desde el 2018 el presidente vietnamita, luego del fallecimiento del Jefe de Estado, Tran Dai Quang.

La XI Sesión de la XIV legislatura de la Asamblea Nacional (AN), ha tenido como prioridad la elección del nuevo presidente de este órgano, el presidente del país y el primer ministro. En ese sentido, el ente legislativo aprobó una resolución el dos de abril acerca del relevo de Nguyen Phu Trong al cargo de presidente para retornar a la premisa de la existencia de los cuatro pilares del poder vietnamita, es decir, el secretario general del PCV, el presidente de la República, el primer ministro y el presidente de la AN.

El pasado 31 de marzo fue elegido como presidente de la AN y titular del Consejo Nacional Electoral el miembro del Buró Político y también secretario del Comité del PCV, Vuong Ding Hue (64 años). El nuevo jefe del legislativo había asumido responsabilidades tanto en el Buró Político del Comité Central del PCV como en el gobierno como viceprimer ministro en el período 2016-2020, entre otras anteriormente.

Luego de la elección del nuevo presidente de la AN, se procedió al relevo del primer ministro y el presidente del país a partir del dos de abril. En ese sentido, el máximo líder partidista Phu Trong presentó el informe para relevar a Nguyen Xuan Phuc del cargo de primer ministro. Finalmente entre varios candidatos, Xuan Phuc fue elegido como nuevo presidente del país (66 años). Su experiencia en el Buró Político del Comité Central del PCV, como viceprimer ministro en el período 2011-2016 y como premier en 2016-2020, es un referente para la labor como nuevo Jefe de Estado para la etapa 2021-2026. El desempeño de Xuan Phuc sobresalió al frente del gobierno en el año 2020 conduciendo a Vietnam como uno de los países más exitosos en el combate a la pandemia de la Covid-19 bajo las directrices del PCV. En los últimos años, excepto el 2020, Vietnam tuvo los niveles de crecimientos más elevados en más de una década, 7,08% en el 2018 y 7,02% del PIB en 2019. Incluso en el 2020, fue la economía de mayor crecimiento en Asia, 2,9% del PIB y una de las 10 del mundo.

Por otro lado, el primero de abril se presentó la propuesta de relevar al primer ministro. Luego de los debates y votaciones por el órgano legislativo fue nombrado Pham Minh Chính (63 años), jefe de la Comisión de Organización del Comité Central del PCV como jefe del Gobierno vietnamita para el período 2021-2026. Pham Minh Chính es Doctor de Ciencias del Derecho, desempeñó otras responsabilidades como viceministro de Seguridad Pública y secretario del Comité del PCV de la Provincia de Quang Ninh.

En el período que se desempeñó como secretario del Comité Provincial del Partido de Quang Ninh, Minh Chính, fue destacado por su capacidad de trabajo, estilo de dirección, así como por el espíritu revolucionario de avanzar en la renovación del país. Ello contribuyó a que la provincia norteña de Quang Ninh alcanzara importantes logros y le convirtió́ en uno de los casos más mencionados en las reuniones de trabajo del gobierno y en los medios de comunicación social. Cuando fue dirigente de la provincia, uno de sus grandes planteamientos fue la sugerencia sobre los mecanismos especiales para la construcción de dos Zonas Económicas en las localidades de Mong Cai y Van Don en el Plan del Desarrollo a largo plazo de la provincia de Quang Ninh.

En sus años como máximo dirigente de la provincia de Quang Ninh, Phạm Minh Chính dejó marcas como líder con atrevidas experiencias renovadoras y eficaces, entre ellas, el programa, devenido en ejemplo para otros territorios del modelo experimental de simplificar y unificar algunos organismos consultivos del Comité́ del Partido con los organismos del Comité́ Popular (Gobierno local) del mismo nivel que tienen funciones y tareas similares. La realización de estas acciones contribuyó fuertemente a la renovación del estilo de dirección del Partido, a la elevación de la eficiencia del funcionamiento del sistema político.

Ya en el cargo de Jefe de la Comisión de Organización del Comité Central del PCV, Pham Minh Chính contribuyó en el proceso de organización partidista y reforzó la motivación de que los cuadros y militantes partidistas expresen justamente lo que piensen y deseen respondiendo a los anhelos de la sociedad y las demandas del país en la actual y compleja situación. Con profundas experiencias, destacada capacidad, personalidad y visión estratégica, contribuirá al logro de los objetivos propuestos en el congreso del Partido en la etapa correspondiente, favoreciendo al desarrollo fuerte y sostenido en el camino de la construcción del socialismo con las características vietnamitas.

En este proceso de elección de los cuatro principales cargos del país para el período 2021-2026, que acaba de concluir este cinco de abril, y que fue iniciado con el XIII Congreso Nacional del PCV con la relección de Nguyen Phu Trong como máximo líder, se destacó también la línea a seguir hacia el futuro inmediato y a largo plazo con una visión estratégica de la construcción socialista. En este magno evento se evaluaron los resultados del cumplimiento de la Resolución del XII Congreso y de los diez años de implementación de la Plataforma Nacional de la Construcción en el período de transición al socialismo de 1991 (modificada y desarrolla en 2011). También se enfocaron en el análisis de los diez años de implementación de la Estrategia de Desarrollo Socioeconómico 2011-2020, los 30 años de implementación de la Plataforma de 1991 y 35 años de implementación de la obra de Renovación (Doi Moi).

En 1985, Vietnam era considerado uno de los 35 países más atrasados del mundo (Banco Mundial, 1985). En 2020 en medio de una compleja pandemia que impactó a nivel global Vietnam fue el país de mayor crecimiento de su producto interno bruto (PIB) con una tasa de 2,9% y una de las 15 economías más dinámicas en los últimos cinco años. A la vez, se prevé que para el 2045 sea una economía desarrollada y se ubique entre las primeras 22 del mundo. Pero para ello el magno evento celebrado definió una serie de elementos a seguir a partir de la compleja situación internacional. En particular, en 2020, la pandemia de Covid-19 impactó negativamente sobre el desarrollo socioeconómico. Sin embargo, el país ha restablecido gradualmente la producción, la comercialización y las actividades socioeconómicas.

Vietnam es el primer exportador mundial de pimienta del mundo. En el 2019 fue el segundo exportador mundial de café después de Brasil y en el 2021 ocupó la misma posición pero en el sector de la madera, superando a Italia y Alemania. Ocupa el tercer lugar en las producciones de calzado por detrás de China e India. Hasta febrero de 2020 la nación asiática fue el tercer exportador mundial de ropa (28 mil millones de dólares) después de China (158 mil millones de dólares) y Bangladesh (33 mil millones de dólares). Ha sido desde 2016 hasta septiembre de 2020, el tercer exportador mundial de arroz, luego de India y Tailandia, a pesar del fuerte impacto de los efectos del cambio climático. A su vez, el país indochino representó la posición 12 como exportador mundial de productos electrónicos y el tercero en el Sudeste Asiático en el 2019. En 2020 el Grupo vietnamita VINFAST inauguró oficialmente su primer auto eléctrico. Es el primer país con internet más barato en el Sudeste Asiático, el sexto en toda Asia y el 12 en el mundo, pero el tercero después de Singapur y Tailandia en avanzar en el desarrollo de la tecnología de 5G.

En medio de estos resultados, el país debe enfrentar muchos desafíos, los cuales fueron reconocidos por el magno evento partidista. En ese sentido, los delegados al XIII aprobaron la resolución de mantenerse firme en el Marxismo-Leninismo y el pensamiento de Ho Chi Minh, aplicándolos constantemente y desarrollándolos con creatividad. A su vez, confirmaron centrarse en los objetivos de independencia nacional y el socialismo.

Los líderes elegidos para el nuevo período deberán trabajar para seguir fortaleciendo la construcción y rectificación del Partido, así como desplegar su naturaleza de clase obrera. Además, elevar la capacidad dirigente de gobernar y la combatividad del Partido; construir este y el sistema político transparente, fuerte, integral, edificar un aparato estatal ligero y eficiente. Ello conduce a trabajar en la elevación de la calidad y reestructuración de cuadros, funcionarios y empleados públicos, especialmente el contingente de cuadros de nivel estratégico, los jefes con cualidades, capacidad y reputación, con estrechos vínculos con el pueblo como factor crucial que determina el éxito de la causa de la construcción socialista y el desarrollo nacional, así como la defensa de la Patria.

Como objetivos estratégicos y específicos, Vietnam se propone para el año 2025 en ocasión del 50º Aniversario de la liberación total de Vietnam del Sur y la reunificación del país, ser un país en desarrollo con la industria orientada a la modernización, superando el nivel de ingresos medios bajos. Para el año 2030, ocasión del centenario de fundación del PCV ser un país en desarrollo con una industria moderna y altos ingresos medios. Mientras que para el año 2045, ocasión del centenario de la fundación de la República Democrática de Vietnam, hoy República Socialista de Vietnam, convertirse en un país desarrollado con altos ingresos.

Bajo la dirección del PCV y la acción de los nuevos líderes se propone que Vietnam tenga un crecimiento para los próximos años entre el 6,5 y el 7%, llegando a un PIB per cápita de entre 4.700 y 5.000 dólares. Se inicia un período con una visión de alcanzar el 2025 con un mayor nivel de industrialización en el que el sector industrial de procesamiento y manufactura supere el 25% del PIB y la economía digital sea de alrededor del 20%. Mientras, como propósitos sociales, Vietnam aspira a llegar al 2025 con una tasa de desempleo en las áreas urbanas por debajo del 4%; la tasa de pobreza multidimensional de alrededor de 1 – 1,5% cuando en los últimos años ha logrado sacar alrededor de 40 millones de personas de la pobreza. A la vez, pretende lograr 10 médicos y 30 camas de pacientes/10.000 personas; la tasa de participación en el seguro médico alcanzará el 95% de la población; la esperanza de vida ser de 74,5 años; por citar algunos ejemplos.

Para el nuevo período 2021-2026 en política externa Vietnam continuará con los principios expresados en el Libro Blanco de Defensa de 2019: “Vietnam no se unirá a ninguna alianza militar, no se asociará con una de las partes para oponerse a otra y no permitirá que ningún país extranjero establezca una base militar en el país”. Bajo un enfoque proactivo en el escenario multilateral justo en el momento que asumen los nuevos principales líderes para la próxima etapa, desempeña la posición de presidente rotatorio del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En ese sentido, promoverá la paz y la estabilidad, así como la resolución de conflictos mediante negociaciones, seguirá profundizando su relacionamiento con las principales organizaciones internacionales y especialmente la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

En el escenario actual Vietnam promoverá los lazos con América Latina y el Caribe, tanto a nivel político-diplomático como económico y comercial. Cuba, seguirá teniendo una gran prioridad, a partir de las profundas relaciones de hermandad que unen a ambos Partidos, Estados y Pueblos. El secretario general del PCV, Nguyen Phu Trong ha visitado Cuba reiteradas veces, primero como presidente de la Asamblea Nacional en 2020 y como líder partidista en 2012 y 2018. En su última gira a la nación caribeña expresó: “Esta no es una visita, sino un regreso para reunirme con mis hermanos”.

Por otro lado, el nuevo presidente Nguyen Xuan Phuc ha tenido siempre una especial atención a las delegaciones cubanas que visitan Hanoi en su condición anterior como primer ministro y continuará manteniendo el estrecho vínculo con Cuba. En tanto, el nuevo jefe de Gobierno, Pham Minh Chính seguirá la línea de la renovación y la profundización del excelente Estado de las relaciones bilaterales, teniendo en cuenta la necesidad de elevar las relaciones económicas al mismo nivel de las políticas. Para ello se cuenta como base la Agenda Económica Bilateral para el período 2020-2025 y el propósito de elevar el intercambio comercial a 500 millones de dólares para ese año que concluye la agenda prevista.

La nueva dirección política profundizará los lazos con la región de América Latina y el Caribe, especialmente con los países con una histórica relación y otros que han venido reforzando los vínculos. En ese sentido, es importante resaltar los casos de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, México, Chile, Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Uruguay, Panamá y República Dominicana por solo citar algunos casos. En lo económico-comercial Vietnam tiene un acuerdo de libre comercio bilateral con Chile y participa como miembro del Acuerdo Progresivo e Integral de Asociación Transpacífico (CPTPP) junto a Chile, México y Perú en la zona. En las relaciones comerciales Brasil constituye el principal socio comercial, mientras Argentina el segundo y México el tercero; este último con un saldo altamente superavitario para Hanoi. Le siguen Chile, Colombia, Perú y Panamá.

* Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), Cuba. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), Argentina.

 

 

Referencias

  • Banco Mundial. World Development Report ISSN 0163-5085. Washington, USA. 1985.
  • General Department Customs of Vietnam. Statistics of export and import by country-mains exports and imports. <https://www.customs.gov.vn.> [Consulta: 2021].
  • González Saez, Ruvislei. 82. Relevancia del XIII Congreso del Partido Comunista de Vietnam en tiempos de pandemia. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos. <https://www.saeeg.org/index.php/2021/02/05/relevancia-del-xiii-congreso-del-partido-comunista-de-vietnam-en-tiempos-de-pandemia/amp/.> [Consulta: 2021].
  • Ministerio de Defensa Nacional de Vietnam. IV Libro Blanco de Defensa. ISBN: 978-604-57-5163-3. Hanoi, Vietnam: National Political Publishing House, 2019.
  • Aprueban resolución sobre relevo del primer ministro de Vietnam. 2021. <https://es.vietnamplus.vn.> [Consulta: 2021].

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EL ENCUADRAMIENTO GEOPOLÍTICO INTERNACIONAL DE LA ACTUAL SITUACIÓN ESTRATÉGICA ARGENTINA

Grl Heriberto Justo Auel*

“La Geopolítica clásica proporciona una serie de análisis y reflexiones que en muchas ocasiones quedan olvidadas, como ideas del pasado, sin valor en el mundo de hoy”.

Pedro Sánchez Herráez[1]

 

  1. La restauración del conflicto entre talasocracias[2] telurocracias[3].
  2. La “anilla externa” del “rimland”.
  3. El despliegue chino en la disputa por la hegemonía mundial.
    • Europa del Este en el “rimland” y la frágil Unión Europea.
    • China y la contrarrevolución iberoamericana en la “anilla externa”.

 

1. La restauración del conflicto entre talasocracias vs. telurocracias.

Si bien los temas geopolíticos y estratégicos no tienen tratamiento público en la comunicación social diaria en nuestro país, tampoco lo encontramos en publicaciones académicas, ya fueren de carácter político o sociológico. Así es como, de las graves crisis sociopolíticas centrales que somatizamos en la región, solo tenemos un conocimiento “light”, superficial y anecdótico, en los que se soslaya lo esencial.

Es imposible que esta comunicación polemológica provenga del Estado Nacional —aunque este tiene como responsabilidad primaria la Seguridad Estratégica—, pues los simpatizantes de la “revolución neo-marxista” —que consciente o inconscientemente abundan en nuestra dirigencia política— lograron impedirlo por Ley —hace décadas— a través de las perversas e inconstitucionales leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior.

Con la finalidad de cubrir parcialmente esas ausencias, publicamos —en el año 2005— el ensayo “El Océano Político” y en el 2011 lo actualizamos bajo el título “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”[iv], toda vez que compartimos totalmente el concepto del Dr. Pedro Sánchez Herráez que encabeza a este trabajo. El intelectual español lo hace motivado —seguramente— por su observación del ámbito europeo que ha influido significativamente en nuestro ambiente universitario, arrasado desde hace décadas por las ideologías totalitarias de aquel origen. Los clásicos están ausentes en el mundo posmoderno de currículas y profesores intrascendentes.

Decíamos ayer que “una de las características de la presente ´globalización planetaria’ —en la que ‘todos somos vecinos’— es la importancia que ha cobrado —en el diseño de nuestro futuro— la comprensión de la compleja circunstancia internacional, aún de aquella que en el pasado considerábamos irrelevante, por remota”.

Como lo expresa el título de este ensayo, deseamos darle a nuestra —ignorada— situación estratégica-revolucionaria un “encuadramiento geopolítico internacional”. Sin él no tendríamos la visión holística que exige el inédito y grave conflicto que enfrentamos los iberoamericanos. Es la única vía que nos permitirá lograr su resolución definitiva.

Finalizada la esquemática bipolaridad —en 1991— emergieron en el escenario internacional los actores “no estatales” —2001— que, aparentemente, daban fin a las “disputas clásicas” entre potencias e impulsaban serias confusiones teóricas. Simultáneamente Putin apareció en el escenario mundial con un neozarismo expansivo, China inicia su despegue —que la posicionó en el 2011 como la segunda economía mundial— y Turquía muestra sus afanes agresivos, que evidencian las debilidades de la UE.

Gran parte de Iberoamérica fue “ocupada” por gobiernos adheridos al Foro de San Pablo —FSP—, sostenido en aquel momento por los petro y narco dólares del “chavismo” y somatiza —aun hoy— los efectos de un renovado castro-comunismo.

Estos procesos de reacomodamientos geopolíticos en una situación internacional “líquida” —aún en curso— volvieron a despertar conflictos históricos —que permanecían adormecidos— entre las telurocracias y talasocracias. El acceso a los Océanos por parte de las potencias netamente terrestres dio siempre motivo —en la polemología clásica— a hechos históricos de trascendencia universal, que retienen importancia.

el sistema político que basa su poderío en el control de los mares.

Al alcanzar este punto de nuestro ensayo, deseamos recomendar a nuestros lectores repasar el ensayo “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. Abreviaríamos así la necesidad de desarrollar aquí —nuevamente— la Doctrina McKinder y en particular su Corolario Spykman. Ambas dieron lugar al mapa precedente.

2. La “anilla externa” del “rimland”.

Jinping ha exhortado recientemente a sus FF.AA. —de las que es Cte. en Jefe— a “mantenerse en alistamiento para el combate”. El Secretario de Estado Antony Blinken le respondió que ante cualquier acto de fuerza, la respuesta de EE.UU. será masiva. Biden y Putin intercambiaron misiles verbales inesperados y el 23 de marzo de 2021 —en Infobae— el Embajador García Moritán publicó: “EE.UU., dispuesto a enfrentar a China y a Rusia en simultáneo”. Boris Johnson teniendo muy en cuenta —probablemente— a la “Guerra del Opio”, aumentó en un 40% el presupuesto del arsenal nuclear británico.

El “área pivote” se encuentra cercada por una “anilla próxima” de tierras y aguas cercanas, que a su vez están rodeadas por otra “anilla externa” —como se observa en el mapa al pie—, en este caso de aguas y tierras “insulares” en donde se sitúa nuestra Iberoamérica, hoy bajo contraofensiva revolucionaria del FSP, desde julio de 2019.

Nicholas John Spykman —1893/1943— periodista y profesor estadounidense fue quien estableció en su obra “La Geografía de la Paz” —publicada en 1944 después de su fallecimiento— el concepto de “rimland”, complementario a la doctrina McKinder.

Señalaba en su libro el alto significado del “anillo marginal”, “zona de circunvalación” o “shatterbelt”[5] que rodeaban a la masa territorial en la que se aposentaba “la esencia del poder mundial”, que permitiría la supremacía mundial. Según el profesor americano, quien controla el “rimland” mantendría aislada y sin posibilidad de expansión a la potencia que dominara a la “Tierra Corazón”.

Como puede observarse la Rusia de Putin y gran parte de la China de Xi se encuentran en el “área pivote o heartland”. Debemos considerar su renovada importancia y también su posición relativa. Desde allí parten las señales y acciones que han recalentado la actual situación estratégica mundial, influenciada por la pandemia del Covid-19.

Si en 1945 la dimensión aérea —vertical— dio lugar al “corolario Spykman”, la nueva dimensión espacial da lugar —en nuestros días— a la silenciosa importancia de la “anilla externa”, que abarca a las Américas.

La clave —para Spykman— no era la posesión de la “Isla Mundial”, sino el control del “rimland” que la cercaba. El “oso ruso”, cercado por la “estrategia de la contención” en los años ´50 y ´60, “saltó” por sobre el cerco —para expandir el comunismo en los años subsiguientes— y así negar recursos a la alianza occidental.

Para ello quebró con sus blindados los compromisos de Potsdam y Yalta e impulsó guerras no convencionales a través del terrorismo revolucionario, en todo el Hemisferio Sur —en la “anilla externa”—.

Con la “Declaración Truman” —1947— se inició una nueva guerra mundial —la Guerra Fría—. EE.UU. lanzó el “Plan Marshall” para Europa y Japón, estableció numerosas bases aéreas y navales en el “rimland” y se vio forzado —para sostener la “contención”— a enfrentar las guerras de Corea —1950—, Vietnam —1955— y Afganistán —1979—.

En 1949 Mao toma el poder en China. Surge un nuevo “rival” para Occidente dentro del “rimland”. Es el que hoy sugiere la probabilidad de una “nueva guerra fría” y nos hace pensar que la “contención” ya no puede quedar hoy en manos de una sola potencia, aunque militarmente fuere la “primum inter pares” y que el “corolario Spykman” —la mera ocupación geográfica del “rimland”— está totalmente superada. La estrategia china es de otra naturaleza y es imprescindible entenderlo. No le preocupa la confrontación de las “autocracias Vs. democracias” —como a Biden—. Centralmente le preocupa y ocupa el poder imperial chino en ascenso.

La evolución de la civilización posindustrial —y la consecuente aceleración en la innovación tecnológica— ha afectado a la antigua valorización del “rimland”. Uno de sus factores, que obliga al replanteo de bloques y alianzas, es el de la energía. El paso de las “arterias del planeta” que llevan los hidrocarburos rusos —verdadero “maná” para el Kremlin— a través del “rimland” a espacios fuera del control de Putin, origina aproximaciones pragmáticas entre viejos rivales.

Tales son los casos de Rusia, Turquía o Irán, potencias intermedias que obstaculizan la presencia de Occidente en la línea de borde con Oriente y muestran belicosidad, sin pudor alguno ante Israel, avanzada Occidental en el Gran Medio Oriente.

El imperio soviético —implosionado en 1989/1991— cedió de hecho —gradualmente— el bastón imperial a la China post-Mao —un comunismo con “capitalismo de Estado”— dentro de la “Isla Mundial”. La expansión estratégica del comunismo estalinista —desde aquel momento— cambió de impronta ante un Occidente en crisis de identidad. A Clausewitz lo reemplazó Sun Tzu y emergió un innovado comunismo chino, escasamente asimilado aún en nuestro hemisferio.

Históricamente Rusia demostró una alta hipersensibilidad en la seguridad de sus fronteras y buscó —sin pausa— sus “glacis estratégicos”[6]. Es por ello que Putin inaugura las Guerras de Séptima Generación[7] en Ucrania y ocupa Crimea y el Puerto de Sebastopol, sobre el Mar Negro, base principal de su Armada.

Xi se aproximó a Moscú —interesado en su arsenal— y con ello a la “alianza invencible” planteada por el Cap Haushofer en su “Tesis” ciertamente más fuerte que la de Xi—[8]. Sigilosamente —desde el 2011— con estrategias indirectas y “zonas grises”[9] China se posiciona en el “anillo exterior” a modo de “contra cerco” sobre el Occidente talasocrático, desplegando su nueva capacidad expansiva en Iberoamérica, África, Australia y también en su vecindario limítrofe —en el “anillo interior”.

En la Argentina está presente con finanzas, bancos, puertos, ferrocarriles[10], producción de alimentos, minería, etc. Cuenta con una base estratégica espacial en la Bajada del Agrio y ha ingresado a espacios culturales en las principales universidades nacionales[11].

En el pico de la pandemia, el retardo de Xi en la entrega de la vacuna Sinopharm a Buenos Aires ha provocado variados supuestos acerca de promesas KK incumplidas. Cuenta en el gobierno —desde el 2020— con figuras que llenan el rol de Rasputín ante la zarina: el “Chino” Carlos Zannini, —profundo lector de los “Cinco Escritos Militares de Mao”[12] y el “Perro” Verbitstky, leal seguidor de la doctrina estratégica de Sun Tzu. Ambos, factores operativos centrales de Ella. La oposición demuestra un total desconocimiento de las maniobras estratégicas en curso. Su lectura de la situación es totalmente superficial.

3. El despliegue chino en la disputa por la hegemonía mundial.

China ha superado su categoría de potencia “emergente”. Continúa participando en las cumbres de los BRICS —la última en noviembre de 2019— por variadas conveniencias. Pero hace diez años —2011— alcanzó el rango de segunda economía mundial y la pandemia la impulsa a ocupar el primer lugar. Ha emergido. Xi ha logrado que se le autorice permanecer en el cargo sin límites de tiempo y el PCCh celebra este año su primer centenario.

En septiembre de 2013, Xi visitó Kazajistán, dentro del “rimland”, en Asia Central. Lanzó desde allí “La Ruta de la Seda Continental” y treinta días después lo hizo con la “Ruta de la Seda Marítima”, ambas proyectadas hacia a todo el planeta. El objetivo declarado por Beijing es el de “crear una esfera de prosperidad compartida” incrementando las posibilidades de movilidad e interconexión. Como puede observarse en el mapa al pie, se circunvala la “tierra corazón” y la ruta se desplaza a lo largo de todo el “rimland”. Xi ha expresado su intención de abrir otro gran eje por el Norte, cabalgando al Transiberiano. Putin no lo acompaña en la iniciativa, pero deja hacer.

Esta “agresividad” expansiva de China afecta la sensibilidad rusa en su glacis estratégico de seguridad, sobre el que retiene “un interés privilegiado”. El despertar del Dragón perturba al Oso —que añora tiempos pretéritos—. Así ocurre en Bielorrusia y los Balcanes Europeos. Es muy probable que este conflicto se haga público cuando Xi plantee la “Ruta de la Seda Polar”. Putin se sentirá afectado por su “aliado” pues hace tiempo los rusos la transitan y exploran. El deshielo provocado por el “cambio climático” ha despertado la búsqueda de recursos en el desierto blanco del Norte.

A la “tierra corazón” se le está abriendo el flanco Norte, hasta hace poco tiempo asegurado por los hielos y Moscú lo somatiza, más aún cuando en la vecindad se extiende la inmensa Siberia anaecuménica, con sus yacimientos de hidrocarburos, tan necesarios para Beijing.

Ambas iniciativas —terrestre y marítima— con sus monumentales infraestructuras, parques empresariales, áreas logísticas, puertos, aeropuertos, oleoductos, líneas de comunicaciones, etc., están afectando —a las comunidades que atraviesan— en su calidad de vida, tradiciones y desarrollos sociales. La televisión alemana nos ha hecho conocer en detalle —recientemente— el avance admirable de ambas rutas y sus inconvenientes, que hasta el momento fueron superados de la mano de la “diplomacia de las mascarillas” o de las “vacunas contra el Covid-19”.

La iniciativa de las “Rutas de la Seda” evidencia la actitud estratégica ofensiva de China —desde el 2013— que abarca a todo el “rimland” por tierra y mar, la zona Ártica y el eje de la “tierra corazón”. Esta maniobra decidida y coordinada alertó no solo a Putin, sino también a la OTAN.

El sistema de poder chino no diferencia al sector político del militar, en el alto nivel. De allí que la enorme infraestructura en marcha abarca —de hecho— también a la seguridad de Occidente. Bruselas —hasta el 2010— no había previsto la rivalidad entre las grandes potencias. Actualmente desarrolla nuevos enfoques —fundados en las “zonas grises” y “guerras híbridas”— como ya lo hemos tratado en los recientes ensayos del IEEBA[13].

EE.UU. ha concentrado su Política Exterior y de Defensa en el atropello a los Derechos Humanos de Beijing sobre la minoría de los uigures. China está haciendo una limpieza étnica de esta minoría musulmana en la región de Xinjiang. Dos millones de personas han sufrido allí un intenso adoctrinamiento político, trabajos forzados, torturas y abusos sexuales en un área estratégica sensible, que demuestra la caracterización del tipo de gobierno de Xi.

  • Europa del Este en el “rimland” y la frágil Unión Europea.

Europa del Este fue uno de los epicentros de las últimas guerras mundiales y es la puerta de ingreso a la “tierra corazón”. Recientemente —a esta región— se le ha llamado “Plataforma 17 + 1” —que incluye a Europa del Este, los Balcanes y los países bálticos + China—, reunidos en un marco de cooperación económica, comercial y de desarrollo de infraestructuras. 

La UE retiene una actitud estratégica pasiva, resultado de su larga caída cultural y política en el mundo de la posguerra fría, convulsionada por imponderables conflictos y reacomodamientos geopolíticos. Su debilidad y sus contradicciones la incapacitan para tomar posiciones firmes en las nuevas disputas y aún en la defensa de sus valores históricos, como lo son la democracia y la libertad.

Ello queda en evidencia cuando países del Este o del Grupo de Visegrado[14] hacen oídos sordos a pautas y normas dictadas por Bruselas, que la “diplomacia de la vacuna” rusa ha hecho más ostensible. La vacuna rusa es estatal. Es el gobierno quien elige a quien vende o no vende. Los millones de vacunas orientadas a los espacios externos de interés geopolítico de Moscú fueron cuestionados en Bruselas por el hecho de que no estaba aprobada por la Agencia Europea del Medicamento.

A la vacuna se la consideró —en la OTAN— como un instrumento de la guerra híbrida y si en Buenos Aires no ocurrió algo homólogo —en el ámbito de la dirigencia— fue porque se ignora totalmente la situación estratégica global y aún a la propia[15].

Hay una nueva lucha por el control del “rimland”, pero a los actores del pasado ahora se agrega China, que lo hace en la búsqueda de su primacía mundial. Rusia también aspira mejorar allí su estatus y Turquía pretende disputarle a Irán la hegemonía en el Gran Medio Oriente que ostenta Israel, aliado de Occidente.

  • China y la contrarrevolución iberoamericana en la “anilla externa”.

China tiene 1400 millones de habitantes. El doble que Iberoamérica y más de cuatro veces la población de EE.UU. Ergo, su necesidad de materias primas es inmensa. Necesita hidrocarburos, minerales y alimentos. Solo el 13% de su superficie es cultivable y no ha logrado detener el proceso de desertificación de su suelo. Desde el momento en que cambió su modelo económico empezó a alimentar a su enorme población y se convirtió en un poderoso importador de alimentos e insumos. Ello repercutió fuertemente en nuestra región.

Actualmente China se ha convertido en una potencia exportadora, importadora y poderosa agencia financiera para Iberoamérica, en donde doce mil empresas chinas han invertido en los más diversos frentes de producción. La consolidación de su influencia política está directamente relacionada con la utilidad que le representan los votos de la región en la OMC y otros organismos multilaterales.

Con una estrategia indirecta —progresivamente— ocupa espacios llaves en la “anilla exterior” a través de una maniobra planetaria, que la posiciona como gran potencia.

La “revolución socialista iberoamericana” se ha enancado en dicha maniobra y Beijing, apelando a su milenaria cultura la explota, pero no se compromete. ¿Hasta dónde llegará la hipócrita intencionalidad de los KK? Acaban de situar al lado del sillón de Xi a un chinólogo, “embajador especializado”, formado en su niñez en La Habana.

La práctica negociadora china —exclusivamente mercantilista— ignora aquellas acciones violatorias del Derecho Internacional o de los Derechos Humanos de sus contrapartes. Tal ha sido el caso de su relación con Chávez y Maduro. Hoy Venezuela debe 60.000 millones de dólares a Xi y por ello se hizo cargo de PDVSA, para cobrar las acreencias de los últimos veinte años. Ese desembarco se está desarrollando en conjunto con el aliado ruso, que tiene allí intereses y tropas que acompañan a las cubanas, establecidas en Caracas hace años.

En la Argentina el encubierto gobierno de Ella está demoliendo lo que queda de la economía “de mercado”. Es condición necesaria para dar “el salto de garrocha” —que venimos anticipando en los últimos meses— y así legitimar el desembarque chino en nuestro país —sumido en un caos provocado—, para pasar —sigilosamente— a la órbita imperial de Beijing y al “capitalismo de Estado”, redentor de la Argentina Nac&Pop, que estrenaría simultáneamente una nueva Constitución Nacional, hecha a medida.

Es la fórmula que anticipan los enérgicos últimos discursos de Ella —que ignoran a Tartufo— y los hechos —dosificados— que ejecutan los alfiles alquilados. El nombramiento del nuevo ministro de Justicia es sumamente elocuente, frente a las eventualidades inmediatas.

Mientras tanto y navegando en superficie, la oposición sigue descansando y ejercita el diálogo. Vive en un aletargado período sabático, plagado de anécdotas televisivas.

El cambio de sistema es la maniobra central —y única— que persigue el “gobierno de científicos”, conducido desde el “Instituto Patria”. Ello explica lo inentendible: la más absoluta ineficiencia y pasividad en todos los frentes del gobierno de Tartufo. El cambio de Constitución, un nuevo alineamiento regional con las autocracias y el cambio de inserción internacional, encubren la absolución de Ella y su encumbramiento histórico: la heroína que logró —luego de setenta años de luchas revolucionarias— los fines últimos de la Revolución Socialista Iberoamericana.

Se consagraría así el encuentro combinado de la compleja contraofensiva revolucionaria local —encubierta por los kk— con la maniobra exterior —planetaria— de la super potencia “in partibus”.

Pero, la salida de la zona de seguridad de Occidente no será fácil ni gratuita. Un Lula políticamente rehabilitado les será imprescindible. Y el FSP deberá garantizar la contención de la reacción de los pueblos, que por el momento parece imposible.

El posicionamiento internacional de Xi —en toda la “anilla exterior”— prevé acuerdos en infraestructura, energía, minería, transporte y exportaciones de alimentos. En la Argentina el acuerdo porcino y la construcción de la central Nuclear IV en Campana son los dos más importantes. Contemplan inversiones por 30 mil millones de dólares.

Además de lo invertido por Beijing en nuestra Patria en las últimas décadas, BAE Negocios nos hace saber que el gobierno “en una videoconferencia con la ‘Academia China de Ciencias Sociales’ realizada la semana pasada —19/23 de marzo de 2021— manifestó que “hay más de 20 proyectos relacionados con la energía y la infraestructura que se están negociando” con China. Con una economía golpeada por el coronavirus, Alberto Fernández busca aumentar la cooperación con el país gobernado por Xi Jinping, en una unión similar a la ‘alianza estratégica integral´ que sellaron Argentina y China durante el gobierno de Cristina Kirchner”.

Tartufo prevé visitar China en mayo para firmar los acuerdos bilaterales más importantes. Ambos países se encuentran en plenas negociaciones a cargo del secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz; el Ministro de Economía Martín Guzmán, Matías Kulfas y el nuevo embajador argentino en China, el cuasi cubano Sabino Vaca Narvaja. ¿Lo logrará? Como ya hemos dicho, Xi es mercantilista y autócrata, necesita posicionarse en la “anilla externa” pero no cruzará la línea roja de la “zona gris”.

Según El Cronista el gobierno avanzaría con un total de 15 planes que significarían un desembolso de US$ 30.000 millones por parte de Beijing, entre los que se encuentran la rehabilitación del sistema Ferroviario San Martin; mejoras en la línea del FC Roca, obras de infraestructura en el sistema del Mitre y del Urquiza y la interconexión con los FC chilenos en la Patagonia. Proyectos que China necesita para sus importaciones.

El conocido y debatido proyecto de granjas porcinas inteligentes es resistido por la Unión Vegana Argentina y organizaciones medioambientales por sus consecuencias en el ecosistema. Prevé que la producción de carne aumente en más de 800.000 toneladas, gracias a inversiones que rondarían los US$ 3.800 millones. Todo esto significaría nuevas exportaciones por unos US$ 2.500 millones, para una población china que evoluciona socialmente.

Según El Cronista, China tiene entre sus planes de inversión en Argentina los siguientes proyectos:

    • Construcción de la planta Hidroeléctrica El Tambolar y la de Chihuido en Neuquén y la hidroeléctrica Potrero del Clavillo en Catamarca/Tucumán.
    • Instalación de una estación de Energía Fotovoltaica de Jujuy Cauchari que podría convertirse en el más grande de Sudamérica en su tipo, incluye más de 1.180.000 paneles solares ubicados a 4.020 mts. sobre el nivel del mar, construido por Power China y Shanghái Electric.
    • Inversión en el Parque Eólico «Cerro Arauco» de La Rioja y la estación Hidroeléctrica «Los Blancos».
    • Dragado del Río El Salado.
    • La transmisión eléctrica del complejo Hidroeléctrico Cóndor Cliff-La Barrancosa.
    • Acuerdos para la construcción del Polo Energético Zárate (Gas) y desarrollo de gasoductos en Vaca Muerta.
    • Vaca Muerta es otro de los proyectos que China busca potenciar.

A futuro, también tiene en carpeta los siguientes proyectos:

    • Realización de un acueducto y plantas potabilizadoras.
    • Remodelación del puente Chaco-Corrientes y Corredores Viales.
    • Desarrollo de un polo logístico de envergadura en Tierra del Fuego.

Por último, Xi Jinping sueña con cerrar la llegada de la tecnología 5G a Argentina de la mano de Huawei y de esta manera competir con EE.UU. por las telecomunicaciones, elemento central en las guerras de 7ma. generación.

La acelerada caída del gobierno de Tartufo —desde la salida del Gabinete de la Dra. Losardo— ha prendido las luces rojas y las máscaras caen, una a una, difuminando a los restos del relato. ¿Y si los chinos no atendieran el teléfono? La Sinopharm muestra interferencias en las líneas. ¿Queda tiempo? …, ¿Hay resto?… ¡¿Hay plan B?!… Es para ello que se ha nombrado un “talibán” en Justicia… Macri —preventivamente— desenvainó y se plantó en la palestra… Las definiciones están a la vista.

Por todo ello entendemos que llegó la hora —para que los argentinos libres— reflexionen a la luz de la sentencia del acápite:

“La Geopolítica clásica proporciona una serie de análisis y reflexiones que en muchas ocasiones quedan olvidadas, como ideas del pasado, sin valor en el mundo de hoy”.

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez.

Se ha desempeñado como Profesor Titular de Polemología, Estrategia Contemporánea y Geopolítica, en Institutos Militares Superiores y en Universidades Públicas y Privadas. Ha sido conferencista invitado en el país y en el exterior. Ha publicado numerosos artículos sobre su especialidad y cinco libros acerca de la evolución de la situación internacional en la posguerra fría. Actualmente se desempeña como: Presidente del “Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires” (IEEBA), Presidente de la “Academia Argentina de Asuntos Internacionales” (AAAI) y Director del “Instituto de Polemología y Estrategia Contemporánea” (IPEC), de la Universidad Católica de la Plata (UCALP). Es miembro activo de la Asociación Argentina de Derecho Internacional y miembro Honorario del Instituto de Teoría del Estado.

 

Referencias

[1] P. Sánchez Herráez. “Siglo XXI: ¿el retorno a la lucha por el Rimland? Boletín Electrónico del IEEE. 17/03/2021. www.ieee.es.

[2] Talasocracias: Se refiere al dominio imperial o a la potestad que se ejerce sobre los océanos. El concepto también corresponde el sistema político que basa su poderío en el control de los mares.

[3] Telurocracias: Son aquellos imperios continentales en los que su fuerza depende del control del territorio. Surgen de países que por su naturaleza geográfica tienen necesariamente vocación terrestre. Es decir, países con mucho territorio continental.

[4] H. J. Auel. “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. IEEBA, septiembre de 2011. www.ieeba.org.ar.

[5] Shatterbelt: Se dice de una región atrapada entre fuerzas políticas y culturales externas en colisión, bajo una tensión persistente y a menudo fragmentada por rivales agresivos.

[6] Glacis: Espacio geográfico de seguridad en las líneas de borde imperiales.

[7] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[8] H. J. Auel. “La Actualidad de ‘La Tesis’ sobre el Océano Político”. IEEBA, septiembre de 2011. www.ieeba.org.ar.

[9] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar

[10] “Proyectos Ferroviarios respaldados por China cobran impulso en Chile y Argentina”. MercoPress, 25/03/2021, https://es.mercopress.com/rs

[11] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[12] Los Cinco Escritos Militares de Mao.  Obra escrita por Mao Tse-tung para sintetizar las experiencias de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria y dada a conocer en una serie de conferencias en la Academia del Ejército Rojo, en el Norte de Shensí. De vasta difusión en Occidente.

[13] H. J. Auel. “La amenaza híbrida en la Quinta Campaña”. IEEBA, julio de 2020, www.ieeba.org.ar.

[14] Grupo de Visegrado:  El Grupo de Visegrado —también conocido como V4— es el nombre que recibe la alianza política y cultural formada por cuatro países de Europa Central que comparten raíces, valores culturales e intereses: Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, todos miembros de la OTAN y de la Unión Europea.

[15] H. J. Auel. “La Geopolítica del “virus chino”. IEEBA, mayo de 2020, www.ieeba.org.ar.

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