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EL RACISMO DESHUMANIZA AL OTRO

Francisco Carranza Romero*

Introducción

La palabra raza, desde su etimología, ya es problemática y compleja: radius (rayo), radix (raíz), aféresis de generatio son de origen latino; ras (cabeza, origen) es árabe. Sus derivados son: racismo (raza-ismo), racista (raza-ista).

El racismo expresa el rechazo mental y de actitud a otro que es diferente. Esta conducta es la bestia dormida o despierta que excluye al que le es diferente. Juntarse sólo entre los semejantes es la herencia del gregarismo animal que se conserva en la especie humana. Se manifiesta en prejuicios, odios, crímenes y la vana justificación de quien pisotea la dignidad de otro que es diferente. ¡Qué tal raza!

El racista se basa más en las diferencias físicas; ignora que la humanidad no es una fábrica que produce seres de un solo modelo. Tiene la absurda creencia de que su prototipo antropológico es superior por lo que debe imponerse sobre la realidad heterogénea.

Las razas

El clasificador racista agrupa a los seres humanos por los factores externos (color y forma) captados por la vista en cinco grandes grupos, citados aquí en orden alfabético: australoide, capoide, caucasoide, congoide y mongoloide. Como vemos, las denominaciones llevan el sufijo despectivo -oide. Y, cuando ya no puede clasificar, dice: «no te conozco».

Por la pigmentación. El color es un factor relevante que se manifiesta en la piel, pelo y ojo. Por la piel: gente blanca, negra, amarilla, marrón, bronceada… Por el cabello: de pelo negro, castaño, rubio… Por los ojos: de ojos oscuros, azules, zarcos, verdes, marrones… Poca melanina da el color claro; mucha melanina da el color oscuro.

Por la forma. Se refiere a la estatura y a otras referencias de la estructura corporal. Así, los seres humanos se diferencian.

Por la estatura: altos, medianos y pequeños.

Por los cabellos: lacios, ondulados, crespos o rizados.

Por el cráneo: dolicocéfalo (alargado hacia arriba), braquicéfalo (redondo). Por el tamaño: cabezón, de cabeza mediana, de cabeza pequeña.

Por los ojos: de ojos grandes, medianos, pequeños, rasgados, prominentes y hundidos.

Por el tabique nasal: aguileño (delgado y corvo en el centro, platirrino, narigón, ñato.

Por los pómulos: de pómulos altos, bajos, planos, hundidos, resaltantes.

Por los glúteos: esteatopígicos (por mucha acumulación de grasa), poco resaltados, anchos.

Esta clasificación también se complica porque en un grupo no falta alguien que reclame su linaje, pureza o pedigrí. Y, para el colmo, el clasificador rechaza a otro hasta por el olor; por eso dice que el otro «apesta». Ante tanto cacareo de la granja racista ―con el perdón de las aves― los científicos honestos y con muchos años de estudios nos enseñan que, biogenéticamente, no existen razas superiores ni razas inferiores. La humanidad pertenece al mismo repertorio genético.

El lugar donde se nace y vive con su clima y altitud y el tipo de gastronomía durante miles de años determinan el color (cantidad de melanina) y la forma. Otros factores determinantes pueden ser: la endogamia y exogamia. Así, el racismo es sólo la justificación para excluir, despreciar, maltratar, dominar y cometer los genocidios étnicos.

La conducta del racista

El racista es excluyente porque ignora que la biodiversidad también implica antropodiversidad; no acepta a otro diferente en lo físico y cultural como su semejante; se cree la «divina pomada», el hijo de la divinidad y el único modelo. Si tiene el poder, partiendo de su prototipo, promueve la homogenización étnica y cultural, origina muchos fenómenos socioculturales y patológicos como la marginación, humillación, explotación, esclavización y genocidio.

Ahora trato de explicar la conducta del racista desde diferentes ópticas.

Explicación lingüística. Yo (ego) / cualquiera. El yo del racista excluye a otro (interlocutor); por eso lo califica como un cualquiera. Es la calificación despectiva a otra persona a quien se le quita toda relevancia. En plural también tiene la misma connotación despectiva: nosotros excluyente / cualesquiera. En este caso el pronombre plural «nosotros» (nos-otros) se entiende así: sólo yo y otros de mi categoría.

Para explicar mejor recurro a la lengua quechua que tiene dos pronombres diferentes en el plural de la primera persona:

Nosotros excluyente: nuqakuna (nuqa: yo; -kuna: morfema del plural): yoes, egos, solamente los de mi grupo.

Nosotros incluyente: nuqantsik o nuqanchik (nuqa: yo; -ntsik o -nchik: morf. plural incluyente): nosotros incluyendo al interlocutor y a la tercera persona.

Estos dos pronombres determinan las variaciones morfémicas en la conjugación verbal. Los siguientes ejemplos son del dialecto Quechua Central o Quechua I:

Nuqakuna mikuyaa (miku-yaa): (Solamente) nosotros comemos. Se excluye al interlocutor.

Nuqantsik mikuntsik (miku-ntsik): (Todos) nosotros comemos. Se incluye al interlocutor y a la tercera persona mediante el morfema –ntsik.

En el continente americano las lenguas de los conquistadores europeos fueron impuestas y convertidas en oficiales; las lenguas nativas quedaron marginadas y estigmatizadas. Esto sucede en Perú desde el siglo XVI.

Factor geográfico y social. Las urbes se han convertido en los centros del poder económico, político, de mejores condiciones de educación escolarizada y de mejores centros de salud y labor. Por el centralismo nacional la urbe capital absorbe el mayor presupuesto nacional. El capitalino de cualquier color de piel se siente superior al provinciano. Y la conducta del centralismo se extiende a la capital departamental, provincial y distrital. Este factor diferencia al que labora en la ciudad del que labora en el campo. El citadino racista menosprecia al poblador del área rural porque lo considera sólo como un productor de los recursos alimenticios.

En las elecciones nacionales se destapa el velo racista contrastivo: citadino/campesino. Los citadinos, generalmente, miran con menosprecio a todo lo relacionado al campo porque el desarrollo de la ciencia y la tecnología tarda en llegar allá. Entonces, los listos candidatos de origen urbano, para agradar y ganar los votos de los del área rural, se presentan ante ellos disfrazados de campesinos haciendo el teatro de la farsa. Se visten con bufanda, faja, manto, monillo, poncho, sandalia, sombrero… Y sus partidos políticos usan como símbolos las herramientas de labranza: arado, hoz, lampa o palana, sierra, sombrero…

El racismo en la historia

Aunque no podemos cambiar el pasado, tampoco debemos olvidarlo. En las conquistas, los conquistadores o vencedores que se consideran superiores y modelos étnicos, imponen de facto a los vencidos y colonizados sus ideas, creencias, ritos, maneras de vivir, curar y vestir, sus comidas. Y los conquistados, para sobrevivir, deben aceptar la jerarquía y todo lo que se les impone. La invasión europea al continente americano, que comenzó en el siglo XV, usó calificativos de menosprecio para los nativos conquistados: bárbaros, incultos, indios, gentiles, salvajes, incivilizados…

Después de 1492 hubo polémicas sobre el jus gentium (derecho de las gentes). El dominico Juan Ginés de Sepúlveda, que no conoció de visu el Nuevo Mundo, se erigió en fervoroso defensor de los conquistadores españoles y de sus atrocidades con los indígenas americanos a quienes los consideró como seres inferiores y hasta dudó si tenían alma.

Sin embargo, hubo frailes que fueron más amigos de la verdad que del poder. El dominico Bartolomé de las Casas, que vivió por décadas en las islas del Caribe, México y Guatemala, defendió la condición humana de los americanos y denunció los crímenes de los conquistadores. Las polémicas de 1550 y 1551 en Valladolid, le valieron repudios y calumnias. Posteriormente, los académicos Marcelino Menéndez y Pelayo y Ramón Menéndez Pidal lo calificaron de enfermo mental. A pesar de todo, Las Casas es considerado el avatar del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos.

Luis Jerónimo de Oré (1554 -1630), franciscano de Huamanga (Perú), escribió: «Las rencillas entre los religiosos y administradores coloniales marcaron las relaciones entre los ‘dos cuchillos’ ―Iglesia y Estado, como los llamó el obispo Gaspar Villarroel― en las Indias Españolas, y en la Florida no fue excepción» («Relación de los mártires de la Florida», p. 35).

En Hispanoamérica, los españoles (resultados del mestizaje de varios siglos en la Península de Iberia), para diferenciarse de los indígenas americanos se autocalificaron de «sangre azul». Después de la independencia del poder español, sus descendientes criollos, siguiendo la misma política, se apoderaron del poder político y económico para sojuzgar a los indígenas haciéndoles pagar tributos por su indigenidad. «En cuanto a la raza como factor histórico, su valor ha sido ideológico, mero pretexto para justificar las invasiones, los expolios, la explotación y la brutalidad» (López – Millones: «Dioses del Norte, Dioses del Sur», p. 18).

Los europeos, utilizando la Biblia, también conquistaron, colonizaron y se repartieron el continente africano (1884). Interpretaron el relato sobre los hijos de Noé según sus intereses: Sem (padre de los judíos y árabes), Cam (padre de los negros) y Jafet (padre los blancos). Enfatizaron la maldición de Noé a Canaan (hijo de Cam), y así justificaron la explotación y esclavización de los africanos. Y, recurriendo a sus interpretaciones, se apropiaron de la divinidad y de sus mensajes; las imágenes se blanquearon y se convirtieron en retratos de los colonizadores blancos. Y utilizaron este texto bíblico: Filius hominis non venit ministrari sed ministrare et dare animam suam redemptionem pro multis. (Mateo 20:28). Resumiendo: Unos nacen para ser servidos; y otros nacen para servir.

Después de la Segunda Guerra Mundial (motivada por los que creían en la superioridad de la raza aria) el 10 de diciembre de 1948 la Organización de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el 21 de marzo de 1965 estableció el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Y el 21 de diciembre del mismo año, la Asamblea General de la ONU adoptó la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Los países miembros aceptaron la propuesta. Claro, una cosa es la formalidad y la firma del acuerdo; otra es la vida cotidiana sin la discriminación racial. Y el factor económico sigue marcando las diferencias internacionales; así tenemos el contraste:

Países ricos del norte / países pobres del sur que son llamados basureros.

Países colonizadores / países colonizados.

Países desarrollados con tecnología avanzada / países subdesarrollados y dependientes.

Dentro de los países también hay diferencias: urbes capitales (receptoras del mayor presupuesto y de la atención gubernamental) / áreas provincianas (receptoras de menos presupuesto) y áreas rurales olvidadas.

El racismo también se relaciona con otros factores: los apellidos relacionados con los grupos del poder. Y la ubicación de la vivienda también indica el poder económico y social. «Más poderoso no significa necesariamente mejor. 93» León XIV (Magnifica humanitas).

El nivel de la escolarización, la profesión y los logros académicos no son datos tan relevantes para los clasificadores.

El racismo y las expresiones culturales

Las expresiones culturales amerígenas (creencias, ritos de comunicación y ofrenda a la naturaleza, invocación y ofrenda a los difuntos) fueron calificadas por los conquistadores racistas como paganismo, error, niñería y hasta expresión diabólica; por eso decidieron exterminarlos para imponer su religión y ritos. Sin embargo, las prédicas, amenazas e insultos no han matado estas creencias y ritos.

La diferenciación por la lengua, vestimenta, gastronomía, método de curación, música, baile, etc. levantan muros visibles e invisibles. El currículo escolar promueve la castellanización forzada y sin planificación lingüística en las áreas donde se hablan las lenguas indígenas. Además, hay poco apoyo a los estudios de las lenguas y culturas indígenas. Sobre las formas de curar los males físicos, mentales y espirituales, hay hasta ahora el rechazo a la medicina tradicional. «Durante quinientos años, mayormente, nuestras poblaciones andinas y mesoamericanas han sido tildadas de herejes, salvajes, supersticiosas y tradicionales que se resisten a la modernidad y la ciencia hegemónica. Pero, a pesar de ello, nuestros pueblos han persistido y persisten con la transmisión de conocimientos ancestrales a las nuevas generaciones. Gracias a lo cual aún podemos aproximarnos a aprender de sus prácticas» (Torres – Anguiano, p. 7).

Durante el virreinato (siglos XVI – XVIII) las limeñas se tapaban el rostro en ambiente público y nadie decía nada en Lima ni en España. En el siglo XXI, cuando las mujeres andan destapadas, Europa y América problematizan el uso del velo islámico. Pero, el hiyab o shayla y el chador son elegantes prendas que cubren la cabeza y el cabello y muestran el rostro con claridad.

El racismo mezclado con el ultranacionalismo produce la xenofobia en todo el mundo. Este sentimiento de odio y desprecio al extranjero, desgraciadamente, se fomenta en el hogar, en la escuela, en los medios de comunicación, en los centros de trabajo y en las oficinas de inmigración. Verbigracia: la ley de Arizona criminaliza a los indocumentados hispanos. El musical «West side story» (Música de Leonard Berntein. Letra de Stephen Sondheim que en el mundo hispano es conocido como «Amor sin barreras») expresa los conflictos socioculturales en Estados Unidos; problemas que aún no han sido resueltos totalmente. Y en el siglo XXI el racismo continúa en todo el mundo.

Mezclas interétnicas. Las gentes se movilizan, pacífica o militarmente, por la búsqueda de mejores espacios y oportunidades para vivir. razones: Estas movilizaciones originan las mezclas étnicas y, en el mejor de los casos, originan las relaciones afectivas entre la mujer y el varón a pesar de las diferencias. El fenómeno natural de la exogamia es la apertura mental y afectiva, y hasta expresión de rebeldía. Esta interrelación de la especie humana es calificada como mezcla de razas, mestizaje, cruce de razas, hibridación racial…

Los endógamos que creen en la pureza sanguínea y en el linaje, insultan, discriminan y crean toda clase de desventajas a los protagonistas de la exogamia y a sus descendientes; por eso hay países que otorgan la nacionalidad sólo por el principio del jus sanguinis (la ley de la sangre o del linaje. Y hay países que sólo reconocen la línea paternal). Sin embargo, algunas embarazadas de los países endógamos hacen el turismo de nacimiento para que sus hijos obtengan la nacionalidad por el lugar de nacimiento porque la mayoría de los países reconoce la nacionalidad por el lugar de nacimiento (jus loci o jus terrae).

Las respuestas ante el racismo

El racismo mezclado con el ultranacionalismo, clasismo y homogenismo es la lacra normalizada y justificada que diariamente experimentamos; por eso, debemos reflexionar y proponer alguna actitud que nos ayude a superarlo y no quedarnos sólo en lamentaciones y críticas. Quaestiono; ergo sum.

Buscarse a sí mismo. Cada persona debe ser sincero consigo mismo; esforzarse en encontrase y aceptarse tal como es para alcanzar el conocimiento de sí mismo. En el nororiente de Asia, Corea, el monje budista Hyeon (1206-1289) escribió: «Si queremos relacionarnos con personas honorables, antes hemos de ser honorables nosotros mismos» (Samguk Yusa, Libro IV, p. 336). En la antigua Europa también ya se reflexionaba y se hacía el esfuerzo para alcanzar la identidad con el principio: Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo).

Comulgar con otros. Conociéndose a sí mismo es posible ir al encuentro del otro por más diferente que éste sea. Después de este encuentro sincero se puede aceptar que nuestra humanidad es un gran arco iris racial y cultural. Así, juntos podemos participar en la construcción de una humanidad más fraterna, y cuidando a la naturaleza que es nuestra casa y entonando: «Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí» (Joan Baez: De colores).

Comentario final
  1. La grandiosidad humana no consiste sólo en la realización personal ni en tratar bien al que nos es próximo; se demuestra en respetar al que nos es lejano por su nacionalidad y por sus diferencias físicas y culturales. Es la comprensión y aceptación de que el mundo es diverso. La lucha entre el egoísmo y el altruismo es de siempre.
  2. La vida sin la discriminación racial es un deseo que aún está lejos de realizarse en la vida real debido al poco desarrollo mental y espiritual de los seres humanos. Y el virus del racismo sigue enfermando al mundo con discriminaciones y guerras; lo peor, todavía no hay una vacuna.
  3. Para superar el racismo hay que imaginar, dialogar y construir un futuro más fraterno. Este esfuerzo comienza en el hogar, escuela, sociedad y en las redes sociales. La realización humana es la doma progresiva de lo animal que está en nuestro ser.
  4. El diálogo sincero y la actitud solidaria son necesarios como nos dice León XIV: “El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa” (Encíclica Magnifica humanitas,15). «El diálogo es una dimensión ordinaria de la vida humana, y no se refiere únicamente a las relaciones entre los estados. Se trata de adquirir una actitud para construir lazos de fraternidad, hechos de escucha, de miradas sinceras, de tiempo dedicado, incluso de tiempo perdido juntos» (Ibidem, 220).

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencias

Hyeon. Samguk Yusa (traducido por Kap Dong Cho). Málaga: UMA editorial, Universidad de Málaga, España, 2024.

León XIV. Encíclica Magnifica humanitas, 2025.

López, Alfredo – Millones, Luis. «Dioses del Norte, Dioses del Sur». México DF: Edic. Era, 2008.

Oré de, Luis Jerónimo. Relación de los mártires de la Florida. Lima: PUCP (Edición de Raquel Chang-Rodríguez), 2014.

Torres, Vicente – Anguiano, Víctor (coordinadores). Recuperando la vida. Lima: Ríos profundos editores, 2017.

 

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ARMANDO VILLEGAS EN SU CENTENARIO

Francisco Carranza Romero*

Para entender una obra de arte, hay que conocer al autor quien es el producto de las realidades geográfica e histórica y del proceso sociocultural. Armando Villegas López es un artista que en cada obra trata de expresar la identidad e historia de Perú y Latinoamérica. Y, ¡qué historia!

Su madre, doña María Timotea López Diestra, al quedar embarazada del hijo del hacendado de Chinchobamba, provocó el escándalo en la localidad y recibió el desprecio de los que se sentían superiores socioeconómicamente. «En ningún otro país de Latinoamérica, se ha marcado tanta la diferencia de las clases, como en Perú»[1]. Ella, para salvar la vida del ser que crecía en su vientre, huyó de la casa hacienda donde laboraba. Estaba decidida a tener su criatura.

El niño Armando nació el 5 de septiembre de 1926 en una humilde casa de Pomabamba (Áncash, Perú). Su madre y los familiares de ella fueron los testigos de este natalicio. María López protegió a su único hijo haciendo muchas labores. «(L)actitud de mi madre fue muy valerosa; fue formidable»[2], un justo reconocimiento. El niño Armando contempló la naturaleza andina de variados colores y formas que le hablaba con amor maternal, oyó en la lengua quechua muchos relatos mezclados con el realismo mágico, aprendió los principios que rigen la vida solidaria: ayudarse mutuamente, respeto a los mayores y a la madre naturaleza; en la escuela experimentó la castellanización forzada y el menosprecio a su lengua nativa. Después, doña María, por el miedo de que le arrebataran su hijo de 7 años, huyó a pie con el hijo hasta la carretera donde subieron a un camión que iba rumbo a Lima a donde llegaron en la noche. Al día siguiente, por suerte, el pomabambino Alejandro Martell, que buscaba a algún familiar en la cochera del camión, los encontró, conversó, comprendió el drama y se decidió llevarlos a su pensión porque él también necesitaba compañía. «Don Alejandro Martell fue el mejor papá que Dios me dio. Él me crio, me orientó y ayudó durante mi niñez y adolescencia», me confesó el maestro Villegas en una conversación. «Él fue muy leal conmigo; me enseñó la lealtad… antes que un padrastro, tuve un amigo y, por tanto, un padre»[3].

En Lima culminó los estudios de primaria y secundaria pero ya garabateando sobre los papeles con figuras que narraban historias. Contradiciendo al deseo de don Alejandro y doña María ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Lima, porque ellos querían que siguiera la carrera militar porque el oficio de dibujante y retratista no ofrecía buen futuro. Ellos no comprendían su opción por el arte; pero, después lo consintieron pensando que, al fin, cada ser humano hace su propio camino; cada ser humano es responsable de su destino.

Desde los primeros años de su formación artística se dedicó de lleno a la investigación, experimentación (ensamblaje, collage, témpera, muralismo, retablo, óleo) y búsqueda de la identidad peruana y latinoamericana. Así comenzó a responderse a las preguntas: ¿De dónde vengo?, ¿A dónde voy?, ¿Quién soy? En 1951 viajó a Colombia para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá; y, gracias a su labor incansable y constante, y a la ayuda de sus maestros y amigos se fue realizando como pintor hasta lograr el reconocimiento en el mundo artístico.

En sus cuadros aparecen no sólo los seres humanos; también las montañas, animales y plantas antropomorfizados que narran mitos e historias. Es la recuperación de los datos del archivo cultural precolombino. Los guerreros de rostros pacíficos no dan miedo porque más parecen ser los protectores de este mundo; los danzantes con atuendos multicolores nos invitan a danzar con ellos porque podemos oír y sentir la melodía y el ritmo andinos. Las máscaras expresan nuestra realidad cultural polifacética porque cada ser humano es de muchas máscaras que se usan según el momento y el escenario; además, las máscaras de rostros divinos y diabólicos también sirven para satirizar a los colonizadores que quisieron borrar la cultura andina. Sus cuadros son expresiones del realismo mágico.

Ahora, narro cuándo y cómo me conocí con el maestro Villegas: una mañana del mes de marzo de 1977 visité la embajada de Perú en Bogotá para registrarme como estudiante peruano y becario de Icetex, que comenzaba a estudiar el postgrado en el Instituto Caro y Cuervo. Una decena de peruanos estábamos sentados en fila dentro de la sala esperando nuestro turno para ser atendidos; en eso, entró un señor de casaca de cuero negro con un maletín en el brazo. Yo, inmediatamente, me puse de pie y le expresé el saludo acompañado de la venia andina. Él se detuvo y parece que me diferenció por mi actitud. Se me acercó y me preguntó para qué había llegado a la embajada. Le respondí que deseaba registrarme como estudiante peruano de postgrado… Inmediatamente, me preguntó de qué parte del Perú era; al saber que era un ancashino quechuahablante, sonrió y me invitó para que pasara a su oficina después de ser atendido porque él era el Agregado Cultural ad Honorem del Perú. Después de registrarme fui a su oficina donde, tomando tintico, hablamos emocionados usando nuestro quechua. Al final, dándome su dirección, me invitó a su casa para el día domingo. Después de muchos encuentros y conversaciones nos sentimos como hermanos, él era mi mayor por 20 años. Así pude contemplarlo en plena faena en su taller. Y ahora describo su faena infatigable: su mente sigue concentrada con ideas e imágenes que desean expresarse, salir a la luz. Sus manos se mueven arreglando el lienzo y papel, preparando los colorantes, empuñando los pinceles, raspando lo que hay que suavizar… Los ojos siguen atentos ante la aparición de formas y colores; pero la vista del cuadro u otro objeto en proceso de realización es desde diferentes ángulos. Así, desde un aparente caos van apareciendo seres con el deseo de existir para narrar sucesos escondidos en el universo interior (subconsciencia, inconsciencia) del pintor.

«Sus obras fueron expuestas en muchos países de América, Europa y Asia. En 1990, invitado por la Universidad Dankook, expuso en Seúl y después en Tokio. En Seúl dio una conferencia a los docentes y estudiantes coreanos quienes le preguntaron sobre la diferencia de la pintura occidental y oriental; entonces, él les respondió que el arte sólo se diferencia por su calidad y no por el material utilizado o por la variedad de temas. Ante tal respuesta el público lo aplaudió. Un maestro universal sin dejar de ser un andino quechua»[4].

El maestro Villegas, por conocer la realidad de las escuelas estatales de Perú y Colombia, se lamentaba de la poca importancia que daban el Ministerio de Educación y la escuela a la asignatura de Dibujo o Pintura. Las aulas oscuras y tétricas no son las adecuadas porque matan el espíritu artístico del estudiante, la carencia de materiales también dificulta la enseñanza, y el docente no preparado para esta materia remata el curso. Aquí están sus palabras: «El maestro debe propagar siempre en sus clases una pedagogía de la libertad; de otra manera habrá esculpido en el viento”. Por eso, el maestro de dibujo debe tener conocimientos de Estética, Pedagogía, Geometría, Psicología, Química, cultura general y práctica del dibujo porque el curso de dibujo tiene relación con todas las asignaturas[5].

En 1993, Armando Villegas recibió la nacionalidad colombiana cuando César Gaviria era el presidente.

«El 29 de diciembre de 2013 se fue al encuentro de los apus. Se marchó al encuentro del sol. Días antes, en nuestra conversación telefónica, sospechamos algo al decir: “Hasta luego”. Y el 29 de diciembre, mientras yo desayunaba en Huaraz un picaflor se acercó a la ventana anunciando algo. Era el mensajero de algo que estaba pasando en Bogotá»[6].

Todos cumplimos un proceso existencial: nacer, vivir y morir; pero en el camino dejamos nuestras huellas. Los cuadros del maestro Armando Villegas, que se exhiben en su centenario, son sus huellas, aunque él haya pasado a la otra orilla del río de la vida.

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

Bibliografía

Carranza Romero, Francisco. Armando Villegas: Pedagogía especial del dibujo. 2016-

Carranza Romero, Francisco, https://universoquechua.blogspot.com/2016/02/armando-villegas-pedagogia-especial-del.html.

Carranza Romero, Francisco. Armando Villegas ha cruzado el río. 2016.

 Carranza Romero, Francisco. https://universoquechua.blogspot.com/2016/02/armando-villegas-ha-cruzado-el-rio.html.

Daza, Gloria Inés. Armando Villegas. Bogotá: Graphos, 1982.

Villegas, Armando. Pedagogía especial del dibujo. Bogotá: Fundación Común Presencia, 2012.

 

Referencias

[1] Daza, Gloria Inés. «Sortilegio mágico cromático», en Armando Villegas, Bogotá: Graphos, p. 17.

[2] Ibid., p. 30.

[3] Ibid., p. 337-8.

[4] Carranza Romero, Francisco. Armando Villegas ha cruzado el río. 2016.

[5] Carranza Romero, Francisco. Armando Villegas: Pedagogía especial del dibujo Villegas.

[6] Carranza Romero, Francisco. Armando Villegas ha cruzado el río. 2016.

SAMGUK YUSA, VOZ E IMAGEN DE ANTIGUA COREA

Francisco Carranza Romero*

En el verano de 2024, en Seúl, el exembajador Cho me entregó el libro «Samguk Yusa» (Memorias de los Tres Reinos), escrito y recopilado por el monje budista Hyeon (1206-1289). Este libro fue traducido por Kab Dong Cho y publicado en 2023 por UMA editorial, Universidad de Málaga, España, con la participación de los Editores Literarios: Luis A. Botella, Eun Kyung, Antonio J. Doménech, Fernando Wulf. En ese mismo viaje a Seúl, la viuda del profesor Kim Hyungchang también me entregó el libro chino «I Ching» en versión española gracias al traductor D. J. Vogelmannn (1956, Edit. Sudamericana, Buenos Aires). El obsequio post mortem del amigo e hispanista coreano con quien y otros dos colegas fundamos la Asociación de Hispanistas de Corea (1981) y la Asociación Asiática de Hispanistas de Asia (1984). Tener buenos amigos es una buena suerte.

Después de aquel grato reencuentro con el amigo Cho, recién he leído con paciencia, emoción y reflexión el voluminoso «Samguk Yusa». El libro original fue escrito en ideogramas chinos porque entonces Corea aún no tenía su propia escritura; recién en 1443 un grupo de estudiosos, por orden del rey Saejon el Grande (1418–1450), inventó el alfabeto fonético coreano llamado hangeul que en 1446 fue proclamado y oficializado. Las primeras traducciones fueron a la lengua coreana; después, a otras lenguas.

Explicación sobre el nombre y autor del libro

Samguk (sam-guk): tres reinos ―Silla, Goguryeo, Baekje―. Yusa: huella, memoria. El nombre original del autor es Kim Gyeonmyeong quien, al hacerse monje budista, adoptó el nombre Hyeon (virtuoso). Es la versión de un letrado que no estaba al servicio de los reyes. Otro libro sobre la antigua Corea (Haedong) es «Samguk Sagi» (Historia de los Tres Reinos), versión oficial, escrito por el funcionario real Kim Busik (1075-1151). Los dos son documentos útiles para conocer el pasado del pueblo coreano.

Imagen: Salamander724 – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27853768 

Contenido

Es un valioso documento para conocer el pasado del extremo nororiente de Asia porque contiene datos sobre la historia, geografía, mitos, creencias populares, concepciones filosóficas y religiosas (taoísmo, confucianismo y budismo), hagiografías budistas y cantos populares (hyangga). Aquí están algunas referencias.

Muchos reyes son de origen celestial. Salen del huevo o cofre descendidos a las montañas. «El señor de este pueblo era Alpyeong que descendió del cielo sobre el pico del monte Pyoam» (p. 75).  «Las familias Bak y los Seok del reino de Silla nacieron de huevos» (174). «Había un cofre colgado de una rama en medio de la nube y de ese cofre dorado brotaba la luz… (el rey) abrió el cofre dorado. Un hermoso muchacho que estaba echado en el interior se levantó de inmediato» (p. 85). Hwanung, padre del fundador mítico Dangun, también descendió del cielo a la montaña. Así, los reyes tienen el origen divino y las montañas son lugares de conexión entre el cielo y la tierra.

La península coreana, desde entonces, ya tenía los conflictos regionales. El reino de Silla dominó a los dos reinos con la ayuda de la fuerza militar procedente de China. «Silla logró subyugar a los reinos de Baekje y Goguryeo con la ayuda del poderío militar del imperio Tang» (p. 174).

La aparición de dos soles. Como en los relatos andinos, este suceso sorprende y asusta. «(D)os soles aparecieron alineados en el cielo y así estuvieron durante diez días» (p. 411). Para evitar desastres el astrólogo aconsejó esparcir flores, componer cantos y entonarlos.

La piedad filial. Es un principio importante en el confucianismo y budismo. Hay la referencia a ciertas aves, aunque hermosas, son voraces y no son gratos con sus padres. El águila devora a su padre; el búho devora a su madre (p. 190). Sin embargo, el cuervo lleva comida a sus padres ancianos y es un mensajero divino: «(U)n cuervo llegó volando y graznó diciendo: Id al monte Yeongchwi y sed discípulo de Nangji» (p. 423).

El poder de la palabra. «La gente decía que las palabras de las personas podían derretir hasta el metal» (p. 141). Las gentes pueden conversar con la naturaleza y con sus oraciones son capaces de controlar tormentas y cambiar la suerte. El príncipe Jumong, al huir de sus perseguidores, habló al río para que lo ayudara a cruzar. «Acto seguido, los peces y las tortugas se juntaron para formar un puente» (p. 69). El príncipe y sus amigos se salvaron cruzando el río.

La fugacidad de la vida. «La vida humana es como rocío sobre hoja de hierba» (p. 209). Con este pensamiento muchos prefirieron vivir como ermitaños predicando a las gentes para que alcanzaran la paz celestial practicando las virtudes.

El taoísmo concibe que hay dos fuerzas opuestas que al armonizarse crean el tao. Yin: femenino, negativo, pasivo, oeste. Yang: masculino, positivo, activo, este.

El juego con la pelota ya se practicaba en Corea: «Jusin jugaba frente a su casa con Chunchu, dando patadas a una pelota (las gentes de Silla llamaban a ese juego chukguk)» (p. 110).

Como el autor es un monje budista, hay mucho material sobre el budismo: sarira (amuleto con fragmento del hueso de Buda), sutra (de medicina, de adivinación), dharma (rueda de las reencarnaciones), samsara (nacimiento, vida, muerte). Cinco preceptos: no matar, no robar, no beber alcohol, no mentir, no cometer adulterio). Cinco direcciones y luces de colores: Este, azul. Oeste, blanco. Norte, negro. Sur, rojo. Centro, amarillo. Maitreya (Buda del futuro).

Canto popular coreano: hyangga. Pueden ser estrofas de cuatro, ocho y diez versos. A continuación, una loa al monje Yeongjae que rechazó los regalos de los ladrones:

Con firme voluntad se dirige son su bastón a la montaña.

Ni seda ni joyas doblegan su espíritu.

¡Bandidos del bosque, no le ofrezcáis tal cosa!

La riqueza es la que al infierno lleva. (p. 437)

Indudable: Para comprender el presente hay que conocer el pasado.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.