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RETOS DEL PERÚ MULTIÉTNICO Y MULTICULTURAL

Francisco Carranza Romero*

Hilaria Supa Huamán. Foto: Congreso de la República del Perú.
Voz valiente de una mujer

Hay libros que hablan como los seres humanos porque nos transmiten informaciones que motivan la reflexión y despiertan los sentimientos (alegría, tristeza y enfado). Es el caso del libro “Hilos de mi vida” de Hilaria Supa Huamán (2010, Ediciones del Congreso del Perú). La autora narra su vida desde sus primeros años en su pueblo natal (Huayllaccocha, entonces una hacienda en el distrito de Huarocondo, provincia de Anta, departamento de Cuzco, Perú), de sus experiencias como trabajadora doméstica desde antes de tener diez años, de su maternidad, de sus esfuerzos para no seguir siendo iletrada, de soportar los insultos y desprecios por ser diferente a las citadinas (indumentaria y hablar el quechua).

Desde el inicio ella nos advierte: “Yo no cuento mi historia para que me digan: ‘Ay pobrecita, todo lo que le ha pasado’, sino porque la historia de mi infancia y juventud es la historia de muchas mujeres indígenas de mi tierra” (p. 1). Y César Zumaeta Flores, entonces presidente del Congreso de la República, presenta el libro con palabras de quien conoce la realidad peruana: “Es testimonio vivo de que somos un país de múltiples ensambles culturales, multilingüe, que se construye y reconstruye cada día en el intercambio de nuestras diferencias”. Si todos los congresistas conocieran y asumieran esta realidad tendríamos mejores leyes.

Sin embargo, la vida sufrida de Hilaria no es única porque hay muchas historias de gente explotada y ultrajada. A pesar de todo, la superación de ella gracias a su coraje y paciencia es de muy pocos; y también, como ella narra, tuvo la suerte de encontrarse con gente buena que la ayudó, y hasta llegó a ser congresista.

El libro contiene valiosos datos y denuncias que merecen ser tomados en cuenta para mejorar las condiciones de vida de los que más sufren. Por su relato testimonial comprendemos los esfuerzos de los que tienen que enfrentarse a tantas situaciones injustas:

  1. Nacer en el área rural y en familia de economía pobre. La actividad agropecuaria no organizada ni asesorada da apenas la subsistencia, ingreso económico no suficiente porque las mejores tierras, desde los tiempos de la conquista, fueron repartidas y apropiadas. Y el despojo de las tierras aún continúa con maniobras legales. Las áreas rurales carecen de muchos servicios como las vías de comunicación, centros de salud y escuelas; por eso, sus pobladores tienen que marcharse del pueblo natal para estudiar, ganar dinero, y curarse —cuando los curanderos ya no pueden— hacia las ciudades a días u horas de distancia donde, a veces, ni siquiera tienen familiares. Y los urbanos, creyéndose modernos y superiores por gozar de estas ventajas, en vez de comprenderlos, los maltratan.
  1. Nacer en una comunidad indígena. Los indígenas peruanos constituyen una minoría que, a pesar del menosprecio oficial, aún mantienen su cultura: lengua, creencias, ritos, medicina tradicional, agricultura natural, música, danzas, ritos, gastronomía, vestimenta, etc. El hablante de una lengua indígena, para realizarse como ciudadano útil y respetado, tiene que cumplir, le guste o no, el largo y difícil proceso de la educación escolarizada en castellano con profesores y compañeros que sólo hablan castellano, con textos escolares en castellano, y los exámenes y entrevistas en castellano. Y los programas de alfabetización, cuando hay, cumplen los intereses políticos y religiosos. “Los alfabetizadores del Estado van preparando a la gente para las siguientes elecciones, para que marquen el partido del gobierno; y las sectas defendiendo su religión. Una vez más, somos utilizados” (p. 158). Qué bueno sería que los centros escolares de todos los niveles formaran ciudadanos que conozcan la realidad nacional para sentir la identidad cultural y asumir la historia con realismo y optimismo. Hilaria Supa no se queda en la crítica, también emite su propuesta que, ojalá, llegue a las autoridades del Ministerio de Educación y del Congreso: “… que se enseñe a los niños en su lengua materna, y que, poco a poco, aprendan el castellano como segunda lengua, como una lengua que necesitan para defenderse en la vida” (p. 155). En Perú, la lengua y cultura de los que iniciaron la conquista y el colonialismo en 1532 tiene mayor prestigio y difusión nacional e internacional. Los doscientos años de la independencia no muestran los cambios a favor de los indígenas peruanos, descendientes de los americanos milenarios.
  1. Nacer mujer. Su voz es de una mujer que ha sufrido tantas vejaciones en su familia, comunidad, lugares de trabajo e instituciones. Ella conoce, desde su niñez, las desventajas de la mujer porque en la sociedad el varón es quien tiene voz y mando. “¿Por qué hay tantos varones que abusan de las mujeres y después niegan, abandonan o maltratan a sus hijos? ¿Acaso los varones nacen machistas? ¿Son malos por ser varones?” (p. 15). Ella misma da la respuesta: “Los varones no nacen machistas, el ambiente los vuelve de esa manera, así como el ejemplo que dan los padres y la sociedad” (p. 153). “La religión de los invasores habla de un dios varón, todopoderoso, que está en el cielo. Para nosotros los dioses son varones y mujeres que están en la tierra, en el agua, en los cerros y también en el cielo. Para nosotros las diosas no son vírgenes sufridas y sumisas, son madres, son fértiles” (p. 90). El dios celestial y lejano parece inalcanzable para los seres humanos comunes; por eso, existen los supuestos intermediarios.

Promover la educación para cambiar esta realidad.

En el libro hay propuestas y respuestas directas e indirectas.

Asumir la indigenidad. “Debemos capacitarnos y concientizarnos hasta llegar a un nivel donde no sintamos vergüenza de nuestro origen” (p. 55). “Los indígenas debemos hablar por nosotros mismos, no debemos esperar que otra persona hable por nosotros ni mucho menos debemos hablar lo que ellos nos enseñan sin haber pensado antes” (p. 68). Con el uso del pronombre personal “nosotros”, ella asume con sinceridad su origen o raíz.

Por sus participaciones en los eventos internacionales ella ha tenido contacto con profesionales e indígenas extranjeros, así sabe que los indígenas peruanos no son los únicos casos de la injusticia. “Las naciones indígenas de todo el continente de América tenemos culturas parecidas y problemas parecidos de marginación y desaparición” (p. 97).

Supa critica a los grupos religiosos fanáticos: “Todos piensan que poseen la verdad. Prohíben que bailemos nuestras danzas, que toquemos y cantemos nuestras músicas. Prohíben que seamos nosotros mismos” (p. 95). Estas prohibiciones afectan la celebración de las fiestas y ritos según el calendario solar (solsticios de verano e invierno) y según el calendario lunar (fases y el plenilunio más grande del año: hatun pampa killa) que son importantes en la agricultura, ganadería, pesca y tratamientos terapéuticos.

Debemos cuidar la salud humana y de la tierra. Es la visión andina de que el ser humano es parte de la naturaleza. Tomando en cuenta sus testimonios y denuncias pedimos a los egresados de los centros superiores que visiten las áreas rurales para ampliar sus conocimientos.

Los del área de salud, con una actitud de apertura y humildad pueden descubrir los males como el susto, chucaque, mal del ojo, mal aire, etc., que tienen sus etiologías y curaciones propias. En Perú, muchos pueblos vivieron y viven gracias a los curanderos que conocen las virtudes curativas de los productos de plantas, animales, sales, arcillas que hay en su contorno. Con estos materiales preparan remedios y se curan. Y, cuando ya es imposible curar, ayudan a preparar al paciente para que muera con dignidad; y también preparan a la comunidad, para que haga una buena despedida al miembro que se va. La reciprocidad (rantin en quechua I, ayni en quechua II) ayuda a vivir y a aceptar la muerte como un proceso natural.

Sobre las diferencias de atención a los enfermos, comenta dos casos: En la fractura ósea los curanderos usan emplastos de hojas, raíces y grasas de ciertos animales para fortalecer el hueso en vez del frío y duro yeso que ponen en los hospitales. En el parto, la parturienta es colocada de rodillas y tratada con emplastos calientes y brebajes también calientes; en los hospitales tratan a base de inyección y pastilla. Y reconoce la apertura mental del médico Jorge Valdivia y de la enfermera Libia Pinares, quienes conocen y respetan la medicina tradicional. Con profesionales como los mencionados se puede capacitar a los curanderos y aprender también de ellos el uso de las medicinas tradicionales; así habrá mejor servicio en los poblados. Y mejor, si el diálogo es en la lengua de los indígenas. “Tal vez, partiendo de mi propia situación, inválida por la artritis, siento muy fuerte el valor de un cuerpo sano y la salud íntegra del cuerpo, la mente y el espíritu, sin golpes, gritos ni maltratos” (p. 120). “En las prácticas aprendemos a preparar diferentes jarabes, tinturas y cremas con insumos que están a nuestro alcance” (p. 137).

Promover la agricultura ecológica que protege la tierra y la planta, aunque el producto no es grande como desean en la ciudad. Los agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas) empobrecen la tierra e intoxican al medio ambiente y al consumidor. La concientización y capacitación desde la escuela debe ser labor de los especialistas en plantas, animales y alimentos.

En las universidades de Corea del Sur, me consta, hay dos escuelas de medicina que se colaboran tratando de atender lo mejor posible al paciente: Facultad de Medicina Occidental y Facultad de Medicina Asiática. Ambas escuelas utilizan los nuevos avances de la tecnología y los ponen al servicio de la salud.

Superar el alcoholismo. El método más efectivo para dominar a otro es darle droga en vez del salario justo, comida, educación y mejores oportunidades de vida. Los fanáticos y ambiciosos conquistadores del Perú usaron el alcohol para dominar y explotar a los indígenas; los ingleses, en otros lugares, recurrieron a exterminarlos o les dieron el opio para hundirlos en el vicio.

Otro motivo del consumo del alcohol es la celebración de las fiestas religiosas. Cada pueblo, por más pequeño que sea, tiene su santo patrón o santa patrona a quien se le alegra con fiesta costosa que termina en borrachera. El apóstol Santiago (llamado Santiago Matamoros en España; Santiago Mataindios en América) recibe muchas fiestas en el mes de julio. Los quechuas lo llaman Shanti Illapa (Santiago Trueno). El nombre de este patrón genocida es también topónimo de muchos pueblos.

Y, ¡qué coincidencia!, el hacendado y el amo de la casa donde hay personal de servicio son llamados también patrón o patrona. Los evangelizadores, salvo honradas excepciones, fueron cómplices de la dominación de los pueblos.

La conducta de los padres borrachos, malgastadores y violentos, desgraciadamente, es imitada por los hijos. Los indígenas borrachos son los que traicionan a sus hermanos cuando se alzan pidiendo mejores condiciones de vida.

Las religiones que predican el no consumo del alcohol hacen cambiar la mala costumbre de tomar alcohol hasta la borrachera; pero, después aprovechan para convertirlos en fanáticos creyentes hasta hacerlos despreciar su propia cultura. Así la religión no libera, porque de una droga se pasa a otra droga.

Hilaria Supa clama: “El Estado debe prohibir la venta del alcohol industrial (alcohol metílico de 96°). Así como se prohíbe la droga se debe prohibir la venta sin control del alcohol que también es droga” (p. 147). Y el alcohol es tan popular que hasta tiene muchos nombres: ron, cañazo, chacta, llonque, huacshu, huascu. Y es común huasquarse por cualquier motivo. Tanto en el área rural como en la ciudad, no hay fiesta sin el consumo de alcohol; no hay reunión familiar y amical sin la música ruidosa. ¿Para alegrase se necesita tomar alcohol?

Los movimientos políticos, hablando de la igualdad y justicia, practican la discriminación y el acaparamiento del poder. Cuántas veces los astutos políticos, para lograr firmas de apoyo y votos, van a las comunidades con regalitos, alcohol y promesas, se disfrazan, danzan graciosamente y balbucean algunas palabras en la lengua indígena. Así se aprovechan de los ingenuos. A esta farsa teatral, Supa critica: “En la ciudad, mayormente, acostumbran llamar disfraz a nuestra vestimenta; dialecto a nuestro idioma; a nuestro arte lo llaman artesanía; a nuestra música, folklore; y a nuestras ceremonias, brujería” (p. 69).

Extinción del indígena, triunfo de la civilización. En la década 90, los funcionarios del gobierno planearon bajar la pobreza reduciendo la población indígena. Con engaños y regalos muchas mujeres pobres del campo fueron esterilizadas para no tener que criar más hijos. Hilaria denuncia: “Es increíble, pero cierto que el gobierno de Alberto Fujimori había planificado, desde sus oficinas, cuántas mujeres en cada provincia tenían que usar algún método de planificación familiar; … cuántas tenían que usar T de cobre y cuántas debían hacerse la ligadura de trompas” (p. 125). “En vez de crear un sistema más justo, con espacio para todos, era más fácil… reducir la población indígena. Los científicos llaman a esto genocidio, otros lo llaman violación de los derechos humanos” (p. 126). Las consecuencias de las esterilizaciones son físicas y psicológicas. Los que investigan y denuncian estos hechos son amenazados y criticados ferozmente. El juicio por las esterilizaciones forzadas ya lleva 20 años sin ninguna sentencia.

Los que nos identificamos indígenas (perunígenas, amerígenas y terrígenas) consideramos que la educación es el mejor camino de superación de los pueblos. El proteccionismo y el asistencialismo crean la dependencia y matan la creatividad y la autovaloración.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

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LOS TRABAJADORES Y LA ANSES

Iris Speroni*

Las personas deben ganar bien y pagar pocos impuestos porque sí.

 

El sistema de jubilación argentino es como una caja negra. O no tanto.

Más de una vez me preguntaron sobre qué habría que hacer con las jubilaciones y cómo hacer para que los jubilados ganen más. Y lo más importante: que al mismo tiempo no suba el déficit fiscal.

Mi respuesta es siempre la misma: el déficit fiscal se debe al pago de intereses de deuda y no a las jubilaciones. El Estado Nacional paga de dos maneras: por el BCRA (LELIQ’s, ex LEBAC’s) y por intereses del Tesoro Nacional. Los números de intereses 2020 los conocemos: $ 1.220.000.000.000.- (más de un billón – continental – de pesos). Los números de intereses del 2021 los tendremos en unas semanas más.

En cuanto a las jubilaciones y otros pagos, es difícil de dilucidar si uno mira el presupuesto (ej. presupuesto 2021 presentado en 2020) cuánto corresponde a jubilaciones y pensiones de gente que aportó y cuánto corresponde a todo el resto de pagos que hace el ANSES (AUH, salario familiar normal, pensiones por invalidez, pensiones graciables, etc.).

Todo eso es un tema más a explorar. Por lo menos, para quitar los cucos con los que los políticos nos quieren asustar.

Dicho todo esto, sí hay información que ofrece la ANSES en su centro de estadísticas, la cual quiero compartir.

Es el inicio del año; no es tiempo para diatribas. Hace demasiado calor como para andar pensando colgar políticos de los faroles de Plaza de Mayo y esas cosas. Así que me limitaré a ofrecer datos tal como los hace público el Estado nacional.

De todas formas, no dejan de dar todo tipo de ideas.

Los que trabajan en blanco

Primero, miremos quiénes ponen dinero en el sistema, estos son los que aportan; llamados “aportantes”.

Vemos que hay más de nueve millones de aportantes a mayo 2021. Hay menos puestos que aportantes porque algunas personas tienen dos o más trabajos.

Los monotributistas sin aportes son, en casi todos los casos, gente que trabaja como autónomos en cooperativas de trabajo. Lo que con tanto orgullo el presidente se refirió como “economía social”. O lo que es lo mismo, trabajo negro encubierto, apañado por el Estado. En esos casos o no aportan o el aporte lo cubre el Nacional. Ya he planteado mi oposición a las cooperativas de trabajo que, a mi entender, sólo sirven para explotar al trabajador y no cumplir con las normas laborales en: 1) respeto al salario mínimo de convenio, 2) horarios, feriados, vacaciones, 3) seguridad en el lugar de trabajo. Pero pareciera que soy la única que se opone a este abuso; en fin, me importan cosas que no le importan a nadie.

En relación de dependencia hay más de siete millones de personas.

¿Cuánto ganan? Vamos a ver lo que le declaran al ANSES y a la AFIP que ganan. 

Diversas acotaciones:

  1. Los empleados públicos ganan en promedio más que los privados (redondeles azul y fucsia). Esto es una novedad en la historia argentina. Es un ciclo que comenzó Cristina Fernández. El PRO es uno de los fervorosos seguidores de este principio; ha llenado la ciudad de “directores/gerentes/etc.” que ganan montos que jamás lograrían en el sector privado.
  2. El ingreso promedio del poder judicial es de 363 mil pesos en mayo 2021, sólo superado por el servicio diplomático (esto último entendible ya que deben vivir en el exterior). En rojo y verde. Todo bien con los salarios judiciales si hubiera administración de justicia, que no la hay.
  3. Llama la atención que los docentes no universitarios tengan mejores sueldos en el sector público que en el privado (50% mejor). Seguro debe de haber alguna explicación, la cual desconozco (en amarillo).
  4. El ingreso de los docentes universitarios es casi igual a la de docentes no universitarios. Me llama la atención.
  5. El ingreso medio de los investigadores y científicos es de $ 143 mil pesos en mayo 2021. Ahí entendemos el amor a Cristian Fernández de la gente del CONICET, INTA, etc.
  6. El salario medio de YCRT (yacimientos de Río Turbio) es alto, pero todo el personal patagónico tiene un plus por vivir en zona inhóspita.

Ahora entremos un poco en detalle:

Acá vemos dónde trabajan las personas, qué tipo de trabajo y dónde. En qué trabajos hay mujeres y donde no.

Datos interesantes:

  1. En la ciudad de Buenos Aires trabajan más de cien mil personas.
  2. Más mujeres que varones en el poder judicial, en investigación y en las universidades.
  3. Como es de esperar, más mujeres en docencia no universitaria y en salud.
  4. Casi sin mujeres en minería, construcción, electricidad, transporte, agricultura y ganadería.
  5. Más mujeres que hombres en banca y seguros privados; muchas menos mujeres en bancos del Estado.
Remuneraciones

¿Cuánta gente gana bien? ¿Quién se lo paga? Datos de mayo 2021.

Les presento un cuadro de cuánta gente gana en cada rango de sueldo. Ejemplo: ¿Cuántos ganan entre $ 60.000 y $ 70.000? 720 mil personas.

Sólo 42 mil personas ganan más de $ 500.000 mensuales. Antes de que alguien se ponga verde de envidia, les recuerdo que son US$ 2.500 mensuales. Esto es inferior a lo que gana un peón de un criadero de chanchos en EEUU.

Más importante aún: seis millones trescientas mil personas ganan menos de mil dólares mensuales dentro de los trabajadores formales. Dios sabe cuántos más hay en el mercado informal. Por eso creo que todo plan de Nación que hagamos debe promover que el salario promedio sea mínimo de mil dólares, si podemos llegar a mil cuatrocientos dólares, mejor.

Pasivos

¿Cuántos cobran jubilaciones? ¿Cuánto dinero gana cada uno?

Existen cinco millones cuatrocientas mil personas que cobran jubilación o pensión. Esto fuera de todo plan social, o pensión graciable o cualquier otro tipo de pago.

De estas personas cuatro millones ochocientos mil es por la ley 24.241, la ley que se votó en tiempo de Menem. Algunos de éstos con beneficios por moratoria, otros, no. El resto es por regímenes especiales de algún tipo u otro.

  1. Casi la mitad de los jubilados y pensionados cobran el mínimo.
  2. El máximo por ley a septiembre 2021 era de ciento setenta y cuatro mil pesos. Entre cero y ese valor está el 94% del pago a beneficiarios.
  3. El 6% restante, que cobra por encima del máximo de ley, o bien están en regímenes especiales o son jubilados de antes de Menem y que ya en ese entonces cobraban más del máximo.
  4. Hay 237 personas que cobran más de $ 900.000.-
Corolario

No hay información suficiente para entender los presupuestos que Guzmán envía al congreso pero sí para empezar a hacer un plan diferente de país, donde los jubilados ganen bien y no sean una carga para el presupuesto nacional.

Comparados con la carga que representa el pago de intereses a la banca, los jubilados son coser y bordar. Aun así habrá que empezar a hacer cuentas. También hay que colgar a Massa por la moratoria, pero eso es otro cantar.

La solución que brindo es que haya pleno empleo, que sea 100% en blanco y que el salario promedio sea entre US$ 1000 y US$ 1400.-

Esto financiará al sistema de tal forma que permita una mejor remuneración a los pasivos.

Las personas deben ganar bien y pagar pocos impuestos porque sí. Porque merecen poder levantar su casa, armar algún reaseguro para la vejez, educar y vestir a sus hijos e ir 10 días de vacaciones a algún lado.

Que además esto permita financiar las jubilaciones, es un plus.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

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OCASO LÍQUIDO DE ZYGMUNT BAUMAN. (A CINCO AÑOS DE SU DESAPARICIÓN).

Abraham Gómez R.*

Zigmunt Bauman fotografiado por Bartlomiej Kudowicz / Forum

Acababa de cumplir 90 años, pero tenía tanta fascinación por la vida y por seguir teorizando que era capaz de enlazar dos y hasta tres vuelos en un solo día para ir de una ciudad a otras, con el único objetivo y entusiasmo de dictar una conferencia.

Abrigaba, sin descanso ni retorcidas retóricas, la intención de insistirnos que estamos viviendo en “una modernidad y una sociedad líquida”: su Tesis Mayor. Su apuesta indesligable y propositiva, en tanto guiatura para este tramo epocal.

Sentía plena emoción nuestro siempre consultado filósofo Bauman al pronunciar que no tenemos sino “Una vida caracterizada por no mantener un rumbo determinado, pues al ser líquida no mantiene mucho tiempo la misma forma. Y ello hace que nuestras vidas se definan por la precariedad y la incertidumbre. Así, nuestra principal preocupación es no perder el tren de la actualización ante los rápidos cambios que se producen en nuestro alrededor y no quedar aparcados por obsoletos”.

Detestaba dar respuestas simples a cuestiones complejas; por eso justificaba que se extendiera ante cada explicación que se le solicitara.

En su libro La vida líquida (2007), el diagnóstico sobre la sociedad de consumo en la que vivimos es demoledor por certero.

Zygmunt Bauman había sido considerada una figura de referencia de la sociología contemporánea. Su denuncia de la desigualdad creciente, su análisis del descrédito de la política o su visión nada idealista de lo que ha traído la revolución digital lo había convertido también en un faro para el movimiento global de los indignados, a pesar de que no dudaba en señalarles las debilidades.

Al momento de recibir el Premio Príncipe de Asturias, en 2010, en la mención Comunicación y Humanidades, expuso su clara definición sobre la Sociedad Moderna Líquida, en los siguientes términos: “es aquella sociedad donde las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas puedan consolidarse en unos hábitos y en una rutina determinada. Esto, evidentemente, tiene sus consecuencias sobre los individuos porque los logros individuales no pueden solidificarse en algo duradero, los activos se convierten en pasivos, las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos.

El nuevo modelo de héroe es el triunfador que aspira a la fama, al poder y al dinero…, por encima de todo, sin importarle a quién se lleva por delante”.

Acaso será temprano todavía para conferirle razón plena a nuestro laureado Bauman, cuando caracteriza a La modernidad líquida por su flexibilidad y la falta de estructuras sociales perdurables, sin darnos cuenta que determina y condiciona las relaciones y costumbres de los ciudadanos.

Y ahora cabría preguntarnos, en las claves narrativas de Bauman: ¿Cómo llegamos a este “tiempo líquido”?

Vivimos en un mundo en donde la incertidumbre debilita los sistemas de seguridad de los individuos, existe miedo por conformar relaciones a largo plazo, se postergan las relaciones por el Éxito, las redes sociales toman un rol fundamental a la hora de establecer vínculos, los individuos se insensibilizan y miden sus relaciones en término de Costo/beneficio, pero al mismo tiempo los sujetos se vuelven frágiles y vulnerables, todos estos factores comienzan a desmoronar la solidez de una sociedad, cambiando la rigidez de las estructuras por la flexibilidad de las mismas, las torna volátiles y transitorias; no existe la presencia de referencias y hay un completo desarraigo afectivo.

La expresión, acuñada por Zygmunt Bauman que acompañó toda su existencia filosófica, da cuenta con precisión del tránsito de una modernidad sólida, estable, repetitiva a una «líquida», flexible, voluble.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV).

Publicado originalmente en Disenso Fértil, 10/01/2022, https://abraham-disensofrtil.blogspot.com/