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HALLOWEEN

Julio Ferrari Freyre*

El viernes, 31 de octubre se celebra en los Estados Unidos el «Halloween». También se festeja en algunos otros países anglosajones como Canadá, en partes de Inglaterra y otros lugares.

Para los niños es una gran celebración cuando se «perdonan» las picardías, se exige tributo en forma de caramelos y golosinas a los mayores y se da rienda suelta a la diversión, en general inocente, y se decoran casas e incluso parques y jardines públicos y privados con diversos artículos inspirados en los cuentos de Edgar Alan Poe, Lafcadio Hearn y otros literatos del terror. A los que no pagan el «impuesto» terminan sufriendo destrozos en su propiedad, pintadas en el frente de sus casas y otras maldades de mayor o menor grado que de picardía o inocencia tienen poco.

Halloween también ha dado lugar, comenzando en 1914, a una importante producción hollywoodense de películas de terror de dudosa calidad, pero taquilleras tanto dentro del país como fuera del país. Estas siempre se centran en crear un ambiente de miedo o terror, con daños físicos o psicológicos. También aparecen personajes de la literatura como Drácula, el monstruo de Frankenstein o algún personaje criminal como Jack el Destripador. En cierta forma, estas vistas glorifican y hacen normales la criminalidad, el dolor, la angustia, el miedo, la destrucción, el caos.

El término Halloween es una abreviatura de «All Hallows Eve»: víspera de Todos los Santos en inglés, que, como bien sabemos, cae el 1° de noviembre, fiesta de precepto que honra a los fieles que han superado el purgatorio y gozan de la visión beatífica.

Sin embargo, Halloween es esencialmente una fiesta Celta o Gaélica celebrada en las islas británicas y en menor escala en Galicia, Portugal y partes de la actual Francia. El calendario celta se dividía en dos períodos señalados por los festivales de Beltine (1° de mayo), que daba lugar a la estación de la luz, o sea, el verano y por ende de la época productiva. El 1° de noviembre comenzaba la estación invernal denominada por ellos el Samain. Esta era la estación del frío y de la oscuridad. Finalizaba la producción de los campos y bosques y con ello se llegaba al fin del año de los celtas[1].

Samain era también el día reservado para recordar a los muertos, el momento más apropiado para la adivinación referente a los matrimonios, la fecundidad, la suerte, la riqueza, la salud y la muerte. Es interesante notar que para lograr esta adivinación se podía invocar la ayuda de los demonios

En la primera mitad del siglo I a.C., los celtas se encontraron frente al avance del Imperio Romano que absorbió su territorio y elementos de su cultura. Sin embargo, algunas de sus tradiciones, costumbres y supersticiones perduraron en Irlanda e Inglaterra y estas, eventualmente, llegaron a las regiones norteñas del continente americano. En los Estados Unidos algunos inmigrantes escoceses e irlandeses introdujeron estas tradiciones a fines del siglo XIX.

Las sociedades se nutren y enriquecen de las tradiciones incluso de las que acompañaron a oleadas migratorias que con el tiempo se fueron modificando al uso local y eventualmente celebradas por todos y reconocidas como propias. En otros casos, las tradiciones actuales de un país, de una sociedad, surgen de las experiencias propias de esa población.

Al mejor estilo utilitario, la celebración de Halloween se convirtió en una fiesta comercializable a fines del siglo XIX, en una tendencia que ha afectado a muchos feriados estadounidenses, incluyendo el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving), Navidad, Año Nuevo y otros días festivos.

El 31 de octubre cae cuando los días se acortan y las temperaturas descendentes se asoman. Entendiblemente, en el extremo norte, Alaska, Canadá y los estados más boreales sufren esta condición más pronunciadamente. En el sur, más cerca del Golfo de México (de América en la mente de algunos), y de la frontera con México, las temperaturas siguen siendo agradables y los días aún conservan mayor claridad que en el norte.

Esta situación ayuda a que Halloween adquiera las condiciones apropiadas para un incremento en las actividades delictivas y los accidentes de tránsito. En general, la actividad criminal en los Estados Unidos se incrementa en un 50 % sobre el nivel de otros días: incluyendo un incremento del 60 % en relación con la propiedad y hurto, y del 40 % en accidentes de tránsito, principalmente por el consumo de bebidas alcohólicas y estupefacientes. Más allá de los mitos y las producciones cinematográficas, las estadísticas en relación con los secuestros, el abuso sexual y la pedofilia son insignificantes[2] [3].

Halloween en la Argentina

A finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, comenzó a celebrarse el Halloween en la Argentina en comunidades altamente afectadas por las mencionadas producciones de Hollywood, las series de televisión del mismo origen y, más recientemente, el streaming.

En cuanto a quienes la festejan, en general son los jóvenes y adolescentes urbanos, mayormente en la zona de Capital Federal, Rosario y Córdoba, de clase media y especialmente residentes en barrios cerrados. A estos debemos añadir los institutos de idioma inglés y muchas de las escuelas públicas y privadas, estas últimas sin ninguna razón en particular fuera de tener maestros que ven películas y series de esta temática[4].

Podemos inferir que los que más festejan este acontecimiento son los atraídos por la cultura anglonorteamericana. Lo interesante es que los descendientes de la amplia inmigración de las islas británicas que llegaron a nuestro país, nunca se molestaron en marcar el 31 de octubre como fecha especial.

Creemos que el principal objeto de la fecha en nuestra tierra es el entretenimiento, la oportunidad de usar disfraces, organizar fiestas temáticas incorporando el componente lúdico. No representa el significado espiritual que tenía en su origen celta y representa una trivialización espiritual de temas relacionados con lo sobrenatural.

Sin embargo, para los comerciantes, grandes promotores de este y cualquier otro festejo, es una oportunidad para vender decoraciones, disfraces, maquillajes, caramelos y golosinas, bebidas alcohólicas y cualquier otro elemento físico o alimentario. Tal vez de ahí surge la promoción de este evento anual.

Esencialmente, el Halloween es una tradición estadounidense, reflejada en su pasado histórico, específicamente los juicios de Salem —Massachusetts— de fines del siglo XVII, cuando unas 20 personas fueron ejecutadas y otras 200 acusadas de brujería con pruebas «espectrales» (visiones) de los delatores.

La celebración del Halloween se asemeja a una imposición o en el mejor de los casos, una «sugerencia» cultural estadounidense y de los adláteres de ideas foráneas. Por la fecha, compite con y en cierta medida desplaza el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, celebrados el 1° y 2 de noviembre respectivamente, ambas fiestas cristianas de larga data en nuestra tradición y formación como nación y de la mayoría de los inmigrantes que llegaron a nuestra tierra.

En lugar de ir casa por casa pidiendo caramelos, tal vez sería más constructivo que los padres o abuelos les expliquen a los niños el significado e importancia de las dos fiestas religiosas y que les hablen de los antepasados ya difuntos. Siempre habrá biografías, historias o anécdotas entretenidas que enseñarles a los más pequeños.

Recordemos que tenemos una fiesta sumamente divertida que se celebra en el mundo ibérico, en Alemania y en otros países, que es el Carnaval. Los dos días de Carnaval caen inmediatamente antes del Miércoles de Ceniza, dando comienzo a la Cuaresma. El Carnaval «reemplaza» el Halloween en muchos sentidos, pero no cae en una apología de valores contrarios a las enseñanzas cristianas y humanistas que caracterizan la educación de nuestro país.

 

* Julio Ferrari Freyre estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia (Tokio, Japón), Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y Economía en la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (1984) y como Diplomático cumplió funciones como Cónsul en Bilbao, en la Embajada Argentina en la R.P.China y como Cónsul General en Cantón. Se retiró del Servicio Exterior de la Nación como Ministro Plenipotenciario de Primera Clase en 2018.

 

Referencias

[1] «Halloween ¿Una celebración inofensiva?», https://www.mercaba.org/FICHAS/VARIOS/halloween_una_celebracion_inofensiva.htm.

[2] Attorneys Hartman. «Surprising Facts About Halloween Crime Spikes». Attorneys Hartman, https://www.attorneyshartman.com/blog/surprising-facts-about-halloween-crime-spikes/.

[3] Geiger, Ethan: «Survive the Night. The Dangers of Halloween». Universidad Mount St. Joseph, 17/10/2022, https://www.msj.edu/news/2022/10/survive-the-night-dangers-of-halloween.html.

[4] «Por qué Argentina se enamoró de Halloween y qué se celebra en realidad». Rosario 3, 30/10/2025, https://www.rosario3.com/informaciongeneral/Por-que-Argentina-se-enamoro-de-Halloween-y-que-se-celebra-en-realidad-20251029-0068.html.

 

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EL DOMINIO MUNDIAL ANTICRISTIANO

Hugo Reinaldo Abete

San Carlos de Bariloche, 10 de febrero de 2026

† Fiesta de San José Sánchez del Río, Héroe y Mártir de la Guerra Cristera Mejicana (1926-1929)

 

El título del presente escrito expresa fielmente lo que está ocurriendo en el mundo actual, tan disparatado, tan soberbio, tan degenerado y tan violento, en síntesis, un mundo totalmente alejado de Dios, carente de valores y principios espirituales que tanto han afectado la ética y moral cristiana. Y esto por supuesto es el resultado de la revolución mundial anticristiana sobre la cual hemos escrito muchas cartas de lectores y artículos, hemos dado charlas, conferencias, alocuciones, se han grabado videos y hemos difundido el tema por todos los medios que han estado a nuestro alcance.

La revolución anticristiana

Y en este proceso revolucionario hemos advertido que, para comprenderlo en su verdadera dimensión, era imprescindible entender que estamos viviendo tiempos teológicos, tiempos de Dios, tiempos apocalípticos que, aunque a gran parte de la sociedad le cueste creer que esto es verdaderamente así, intentaré demostrar lo contrario en este escrito. Para ello es necesario y oportuno recordar quién o quiénes encabezan la revolución anticristiana desde los primeros tiempos hasta la fecha. Y cuando queremos ponerle un nombre para poder identificarlo con precisión, no hay otra explicación válida y fundamentada que las que nos lleva al principio de todo, al origen de esa revolución que no es otro que el rechazo del pueblo judío a Nuestro Señor Jesucristo. Los judíos que comprendieron quién era en realidad Jesús, lo aceptaron y se convirtieron a la Fe Cristiana, otros lo ignoraron, les resultó indiferente, no creyeron en Él, pero no lo combatieron. En cambio, una parte importante de ese pueblo judío, desde un principio, no sólo no quiso creer en Él, sino que lo odió, lo combatió y lo crucificó. Nació ahí el poder de la revolución anticristiana que, a partir de entonces, estuvo presente en todos los acontecimientos importantes que ocurrieron en el mundo. Por citar algunos de ellos, menciono: la Reforma Protestante de 1517, la creación de la masonería en 1717, la revolución francesa de 1789, la creación del sionismo moderno en 1897, la revolución rusa de 1917, la creación del Estado de Israel en 1948 y actualmente, el Nuevo Orden Mundial, con sus políticas antinaturales y degeneradas que buscan destruir todo vestigio del orden social cristiano. Y a lo largo de estos siglos ese poder revolucionario mundial anticristiano, ha estado apoyado, financiado y sostenido por lo que en los tiempos modernos se conoce como «el poder del dinero» que, por supuesto, encabezan las fortunas más importantes del mundo en manos de capitales judeosionistas.

Dicho esto, para intentar ayudar en la comprensión a los más incrédulos respecto de la revolución anticristiana, ahora voy a entrar en el análisis de lo que yo creo ocurre en estos tiempos en el mundo y en particular en nuestro país, la República Argentina, como consecuencias de la mencionada revolución mundial.

¡Gaza el punto de inflexión!

En tal sentido reafirmo lo que ya expresara el año pasado en una carta de lectores y en diversos reportajes en cuanto a que, el genocidio cometido por Israel en Gaza constituye el punto de inflexión de la humanidad de las épocas modernas, porque ya nada fue igual a partir de semejante acto de barbarie inexcusable, provocado por la soberbia de ese pueblo anticristiano que, por su condición de tal se considera el pueblo elegido que quiere someter al resto de los pueblos de la tierra. Es a partir del exterminio indiscriminado de la población de Gaza y de la destrucción total, material y edilicia de todas sus instalaciones, que el resto del mundo tomó conocimiento de semejante maldad por parte del pueblo judío al que, por ignorancia o confusión, siempre había considerado como una víctima y no como lo que ahora ha demostrado que es, con toda su soberbia. Es a partir de Gaza que tomamos plena conciencia que la política de EEUU está totalmente manejada por Israel y su sanguinario conductor, Benjamín Netanyahu. Que Donald Trump, fuera reelegido con un discurso de campaña en el que anunciaba que, si llegaba nuevamente a la presidencia, él terminaría con la guerra de Ucrania y los conflictos de Medio Oriente, y cuando llegó al cargo, no sólo no terminó con las guerras, sino que las alimentó cuando por pedido de Israel bombardeó Irán. Es a partir de Gaza que el escándalo Epstein sale a la luz en todo su horror y el mundo toma conciencia que, semejante degenerado no era un simple «play boy» multimillonario al que le gustaban las mujeres, sino una pieza fundamental del MOSAD Israelí, con la misión especial de congraciarse con los principales líderes mundiales de la política, de las finanzas y empresariales, a quienes invitaba a su isla «paradisíaca» para poder fotografiarlos en sus actividades sexuales con menores, para luego extorsionarlos. Y Donald Trump era un asiduo concurrente y uno de los invitados más emblemáticos…

El agente del MOSAD Epstein, pieza clave en la extorsión judeo sionista

En tal sentido, no han faltado los comentaristas que han dilucidado que, es a partir de estas extorsiones que el sanguinario Netanyahu ha logrado el apoyo incondicional de Donald Trump quién, al igual que el presidente argentino Javier Milei, tiene una personalidad totalmente desquiciada y cree que será el nuevo «emperador del mundo», cargo que de existir, de hecho hoy detentaría el sanguinario Netanyahu que, teniendo un pedido de captura de la Corte Penal Internacional bajo la acusación de criminal de guerra, hace caso omiso al mismo y viaja constantemente a EEUU donde es recibido con todos los honores por el desequilibrado Trump. Y por si toda la barbaridad que estamos relatando fuese poco, hay que agregar la conferencia de prensa que ambos «líderes», Trump y Netanyahu han brindado por TV para todo el mundo anunciando un gran proyecto inmobiliario en la franja de Gaza que los israelíes, han arrasado sin piedad…

La soberbia de Trump, Venezuela y el mensaje para América

Y es en este espantoso marco mundial en el que, envalentonados por no encontrar resistencias efectivas, Donal Trump montó nuevamente «el potro de la soberbia» y tomó la decisión de invadir Venezuela para capturar a su dictador, hacerse cargo de la administración y gobierno y, por sobre todas las cosas apoderarse de sus riquezas petroleras, dejando la siguiente lectura para el resto del mundo: «Yo soy el dueño de toda América y hago lo que quiero con sus Naciones». Y todo esto ocurre a partir de Gaza y de la actitud pasiva y tolerante que tomaron las organizaciones internacionales que, precisamente responden a las directivas de quiénes ejercen el poder mundial.

El Nuevo Orden Tripolar

Paralelamente a esta descripción y análisis de la actualidad que desgraciadamente estamos viviendo, importantes analistas a nivel internacional también hacen públicas sus interpretaciones sobre cómo se encuentra conformado el poder mundial, sin tener para nada en cuenta ninguna interpretación teológica como la de este escrito. Y a ese respecto, la mayoría coincide en que a partir de todo lo acontecido y que hemos intentado resumir en estas líneas, el mundo se ha dividido en tres partes: EEUU, Rusia y China. EEUU consciente de sus limitaciones respecto de las otras dos potencias, ha resuelto asegurarse la pertenencia de toda América. Y algo similar han hecho los rusos para quedarse con Ucrania y estabilizar su influencia en Europa del este y Asia central, mientras que China hace lo propio para quedarse con Taiwan y su zona de influencia en Asia y África. Algunos autores enuncian a esta repartija del mundo como «una nueva Yalta», en la que los líderes de las tres potencias han acordado quedarse con el control de sus respectivas zonas de influencia. Podríamos agregar que este nuevo orden tripolar se rige por los principios del dinero, el supremacismo y el individualismo, quedando el resto de los países sujetos a una soberanía limitada y sin capacidades para reaccionar ante los abusos de las super potencias por la descomunal diferencia existente respecto de sus capacidades militares.

Y en general, como ya se dijo más arriba, ninguno de estos análisis ha hecho hincapié en el factor de poder que, quien esto escribe, considera por encima de todos los demás y al que más importancia habría que asignarle; me refiero al poder mundial que surge de la alianza judeo sionista masónica, anglo norteamericana, ya que cuenta con el poderío militar más importante de la tierra (EEUU) y el poder financiero también más desequilibrante (Reino Unido – EEUU – Israel) y la voluntad y convencimiento del pueblo de Israel para alcanzar el dominio mundial.

Quieren un mundo sin Dios

Habiendo expresado esto, tal vez alguno se podrá preguntar en qué parte de lo descripto está la revolución anticristiana y cuál sería la situación particular de la Argentina en este análisis. Y a ese respecto contestaré que, todo lo mencionado adolece de la presencia de Dios, aquí hemos descripto una repartija de un nuevo orden tripolar basada en el interés del dinero, el oro, el petróleo, el litio y demás riquezas naturales de cada región, sin importar para nada la existencia de un orden social cristiano en el que la mayoría de la humanidad ha convivido hasta estos últimos tiempos. Hoy la consigna es un mundo sin Dios, priorizando por sobre los valores espirituales, los antivalores del dinero y la riqueza. En este mundo individualista muy identificado con lo que se conoce como «la nueva derecha», y que identifico totalmente con el eje judeo sionista masónico anglo norteamericano, la Argentina, de la mano del agente sionista masónico que ejerce el cargo de presidente, Javier Milei, y de todos los políticos cipayos que cumplen sin chistar cada una de sus infames entregas al poder mencionado, cumple una misión más que importante al haberse convertido en un Estado Fallido con todas las letras al entregarse servilmente al eje del mal que encabeza el sionismo mundial.

La Esperanza está en no perder la Fe y confiar en La Providencia Divina

Para ir cerrando este largo y a la vez resumido análisis o apreciación de situación, como solemos decir los militares, bastaría ahora agregar el mensaje esperanzador, pues si no, más de uno podría concluir que quienes vivimos en países como el nuestro, estamos irremediablemente condenados a vivir servilmente sin posibilidades de ser lo que siempre hemos sido pues, más allá de nuestras debilidades, defectos y miserias, la República Argentina siempre, a lo largo de su historia ha demostrado ser un país con sentido heroico, épico y cristiano de la vida. Hemos sufrido invasiones y acechanzas permanentes para quitarnos lo que por derecho e historia nos pertenece. Hemos rechazado a las potencias militares y navales más importantes de su época, la última confrontación épica fue la Gloriosa Guerra de Malvinas que mostró al mundo cómo un país pequeño con coraje, valor e hidalguía libró el Buen Combate Cristiano contra el enemigo masón tradicional de la Patria Católica. Si sólo pensamos sin Fe, que el enemigo que enfrentamos es tremendamente poderoso y que con las armas modernas de que dispone, podría eliminarnos del mapa en breves minutos, no haríamos nada y ya estaríamos derrotados. Pero si pensamos con Fe en aquello que expresara el gran Padre Leonardo Castellani cuando dijo: «La solución sólo vendrá por la intervención directa de Cristo en la Historia y no en modo alguno por acción humana», eso nos ayudará a no bajar los brazos y a seguir dando Testimonio de lucha para vencer el dominio anticristiano y recuperar la Patria Católica y Sanmartiniana, más allá de cualquier poderío humano que se nos quiera enfrentar. ¡Jesús en Vos Confío!

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!

¡Por Dios y por la Patria!

 

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.

 

BENJAMÍN NETANYAHU, ¡EL ANTICRISTO!

Hugo Reinaldo Abete

Buenos Aires, 15 de septiembre, † Día de la Virgen de los Dolores, de 2025

 

Sr. Director:

Benjamín Netanyahu, ¡el Anticristo!

Hace poco más de un mes escribí una carta de lectores que llevaba por título «¡Gaza! el punto de inflexión de la humanidad en la era moderna». En ella intenté dejar clara mi percepción sobre que, a partir del Genocidio llevado a cabo por Israel en Palestina, nada sería igual y que mi opinión se basaba, fundamentalmente en una concepción teológica.

Ya en muchos otros escritos anteriores vengo insistiendo sobre este concepto de que estamos viviendo tiempos teológicos, tiempos de Dios, tiempos apocalípticos, y sin dudas si me arriesgo a hablar sobre el anticristo, es porque estoy confirmando otra de las características que nos hablan de los últimos tiempos.

En efecto, por doctrina, quienes tenemos la Gracia de Dios de ser Cristianos Católicos sabemos que esos tiempos se darán cuando ya no haya Fe en esta tierra, ya que el mismo Señor se pregunta «¿Cuándo venga el Hijo del hombre, encontrará fe en la tierra?», cuando impere la confusión (género en vez de orden natural), cuando prime la apostasía, cuando Dios haya sido quitado del corazón de los hombres, es decir cuando impere el mal y la soberbia sobre el bien y la virtud… cuando todo eso suceda será el tiempo del anticristo, en el que dominará al mundo hasta que acontezca la Parusía, es decir el advenimiento glorioso de Nuestro Señor Jesucristo al fin de los tiempos.

Más de uno que lea estos párrafos y no tenga internalizado estos conceptos teológicos que estoy mencionando, se preguntará ¿si no estoy desvariando o simplemente a qué se debe que alguien que no es sacerdote o religioso nos esté llevando por este terreno? ¿Con qué autoridad? ¿Con qué conocimientos lo hace?

Y la respuesta no es tan complicada como parece, dado que, sin ser un teólogo, un sacerdote, un religioso, ni un experto en las Sagradas Escrituras, ni siquiera alguien con gran formación, soy simplemente un Cristiano Católico común y corriente, pero con inquietudes que (repitiendo algo que ya expresara en otros escritos de similar tenor), «guiado con las buenas intenciones de responder a ese mandato de Nuestro Señor que nos señala que “debemos escrutar los signos de los tiempos”, intento expresar lo que mi mente y corazón sienten respecto de lo que estamos viviendo». Y es precisamente porque estoy convencido que todos los signos que se han nombrado en los párrafos anteriores están dándose en la actualidad, es que sostengo que ya estamos en los tiempos del anticristo.

La Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, la verdadera Iglesia, la de Nuestro Señor Jesucristo, recomienda fehacientemente la lectura del Apocalipsis, pero el modernismo del cual no ha podido escapar la Iglesia, haciendo una mala interpretación, se ha encargado de evitarla, es más, con la supuesta y errónea excusa de no «asustar» a los fieles, se ha recomendado pasar por alto estos capítulos de la Biblia que nos hablan del Apocalipsis, de las postrimerías con su batalla final entre Cristo y el «anomos» u hombre sin ley, que es el anticristo. No obstante, a lo largo de la historia, otros mucho más formados que quien esto escribe, han creído ver en signos de decadencia de su época, que los mismos eran signos de los últimos tiempos y eso no fue así. En tal sentido señalo que lo mismo podría estar ocurriéndome a mí al momento de estar escribiendo estas líneas en las cuales digo nada más y nada menos que, Benjamín Netanyahu bien podría ser el anticristo.

Y fundamento mis expresiones en un análisis de la realidad que la humanidad está viviendo y en ciertos indicios, que por información básica o simplemente sentido común, me llevan a esa conclusión. Y a ese respecto digo que, si el anticristo es una persona, la primera y excluyente conclusión que debe reunir esa persona es que sea un anticristiano, un enemigo manifiesto y declarado de Nuestro Señor Jesucristo y de los cristianos. Y en tal sentido, desde el punto de vista teológico, según varios autores, entre ellos el Padre Leonardo Castellani, esa persona debería ser de origen judío. El padre Julio Meinvielle en su magistral obra «El Judío en el Misterio de la Historia», en las páginas 45 y 46 nos señala: «La ley contenida en el Talmud, que rige al judío, le manda, en efecto, despreciar y odiar a todos los pueblos, en especial a los cristianos, y no parar hasta dominarlos y sujetarlos como a esclavos». Netanyahu es de origen judío y sionista, y adscribe a estas pautas del Talmud respecto de Nuestro Señor Jesucristo y de los cristianos.

En segundo lugar, obviamente que esa persona debe ser alguien con una ambición desmedida de poder y capaz de las acciones más perversas con tal de alcanzar sus objetivos de dominación. Y tuvo que acontecer el Genocidio de Gaza que hoy toda la humanidad contempla sin poder detenerlo. No hay explicación para tanta maldad y perversidad, ninguna autoridad mundial, ninguna iglesia, ninguna organización ha logrado detener a Netanyahu en el exterminio de toda una población civil. Si al anticristo se lo conoce como «el amo del Mundo», Netanyahu ha demostrado que lo es, y a él obedece la potencia militar más importante de toda la humanidad. Él a través de todo el poder mundial sionista judeo masónico domina e impone su voluntad al resto. Y es tan, pero tan grande el pecado que está cometiendo en Gaza, que es uno de los peores y más graves insultos y desafíos que haya podido recibir Nuestro Señor Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de la Historia. Personalmente veo a Netanyahu como un demonio hecho hombre, lo veo como el anticristo.

Todo ha sido dicho y todo ha quedado escrito. Las puertas del infierno No prevalecerán. ¡Ven Señor Jesús!

 

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!

¡Por Dios y por la Patria!

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.