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¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS EN LAS FUERZAS ARMADAS?

F. Javier Blasco*

7 de enero de 2019

Como es fácilmente entendible, por razón de mi empleo militar ya cumplido y terminado definitivamente, he dedicado a las fuerzas armadas (FAS) toda mi vida profesional desde los 18 años, cuando ingresé, hasta la edad de retiro. Mi vocación nació de forma espontánea tras vacilar durante la mayor parte del bachillerato entre ello o ser médico cirujano.

Ahora, en plena tercera fase de mi vida y con mucho más tiempo para la reflexión y con una visión más clara, reposada, experta y nítida de los planes, intenciones y de todo lo que realmente me ha venido ocurriendo en tal dilatado período de tiempo, debo decir que como resumen de la mayor parte de mi variada actividad profesional que me siento totalmente empleado y manoseado al gusto de unos u otros en función del momento, el lugar y las circunstancias que, por diversos motivos, pudieran rentarles pingues o escasos benéficos a los que, en cada momento o circunstancia, ostentaban el mando y el poder de tales fuerzas.

Las FAS son un conjunto armónico de personas que, unidos generalmente por una intensa vocación, tradición, amor y respeto a la historia y ejemplo de nuestros ancestros y encolados fuertemente por una férrea disciplina y respeto a las normas y reglamentos, logran desenvolverse en todo tipo de escenarios con mayor o menor destreza y tratan de ser respetuosos y fieles cumplidores con todo lo que les rodea y anima para seguir siendo los garantes de los valores, la dignidad, el respeto, la integridad e independencia de lo que más aman individual y colectivamente, su Patria.

Es en el cumplimento e idea de esa noble tarea, para muchos quizá un tanto trasnochada o poco comprensible, a lo que sus integrantes dedican todos sus esfuerzos desde el momento de decidir abrazar y perfeccionar las capacidades para poder sobrellevar las exigencias de la carrera de las armas; orientando sus actuaciones a hacerlo con auténtica vocación y deseo de ser fieles cumplidores de la solemne y gran tarea en la idea de no pedir ni rehusar para hacerlo realidad y siempre impregnados de un elevado espíritu de caballerosidad, acendrado liderazgo, cierto grado de compañerismo sin par y con muy poco de falso corporativismo.

Virtudes todas ellas no fácilmente comprensibles y mucho menos alcanzables para cualquier persona que no sienta dentro de sí una elevada vocación, sentido del deber y el gran culto a la verdadera y sana disciplina. Cómo es fácilmente comprensible, no todas las mencionadas cualidades son innatas y, por ello, algunas son adquiridas tras años de estudios, preparación física, moral y personal a fin de poder saber instruir y dirigir adecuadamente a personas en situaciones difíciles y capaces de amoldar sus vidas personales y familiares a las exigencias de cometidos que, algunas veces, pueden llegar a parecer demasiado exigentes para todo aquel que no esté bien preparado o poco mentalizado para sobrellevarlas.

Con ninguna experiencia personal ni familiar y pleno de vocación propia por la milicia decidí seguir mis deseos de desarrollar la carrera comenzando por ingresar como Cadete en la Academia General Militar tras dos años de intentos y cuatro más de estudios y preparación física, mental y practica para el desempeños de mis funciones como Oficial.

Justamente, cuando íbamos a terminar los estudios, se nos anunció que nuestra salida se adelantaba unos pocos meses por la inminencia de un posible conflicto con Marruecos en razón de unas inventadas reivindicaciones sobre el Sahara Español (por entonces una provincia más). España nos llamaba porque necesitaba oficiales para cubrir las posibles bajas en las Unidades allí desplegadas y todos los cadetes a punto de acabar sus estudios, llenos de ilusión y con un henchido corazón nos aprestamos para ser de los primeros en ser llamados a aquellas tierras a mandar hombres dispuestos a seguir nuestras órdenes dadas con valor y mucho ejemplo.

Pasé por el Sahara y allí sufrí mi primer desaliento personal al explicársenos que ante la Marcha Verde[1] nuestras tropas, tras largos meses de instrucción y adiestramiento sin descanso, a una orden del mando político, se replegarían sin oponer resistencia alguna al invasor y deberíamos dejar a allí al libre albedrio de aquellos recién llegados a un pueblo que, hasta entonces, mayoritariamente se consideraba muy español. Varapalo que marcó mi vida al no entender bien que era lo que ocurría, quien daba las órdenes al encontrarse Franco muy enfermo y no saber el valor de la fuerza que podía tener sobre nuestros designios una cosa, para mi entonces muy etérea, conocida cómo política y presión internacional.

Previamente, en mis años de adiestramiento como cadete pude comprobar que muchos de los materiales y gran parte del armamento para la enseñanza superior militar eran viejos, pocos y bastante obsoleto,; pero al llegar a nuestras unidades comprobé con mayor tristeza, si cabe, que aquellas tampoco tenían mucho mejor fondo de armario, ni siquiera en cantidad y número de municiones que se precisaban para la instrucción de tanta tropa de reemplazo que arribaba a las mismas cada muy pocos meses. Cosa que me desagradó mucho más, porque era con ellos con los que deberíamos presentar batalla llegado el caso y, día a día, aprendí que mucho habría que suplirlo con importantes dosis de celo e imaginativa personal. Cosa que pude comprobar tras el Sahara, cuando aterricé en un Regimiento de Carros de Combate, el Uad-Rass 55, que disponía de los viejos M-47 de ayuda norteamericana, restos de la II GM. Pronto nos llegaron los nuevos carros, el famoso AMX-30[2], un carro francés muy moderno pero mucho más complejo y sensible de lo comprensible para caer en manos de una tropa de reemplazo, con poca formación profesional y como ya he mencionado en períodos muy cortos de servicio militar real, que no daban tiempo a instruirlos y prepararlos adecuadamente.

Como era de esperar y dada su complejidad y difícil manejo el famoso carro, pasando constantemente de mano en mano, a cual más inexperta, duró como tal muy pocos años en servicio efectivo y real, en un periodo increíblemente corto para este tipo de material, los vi llenándose de herrumbre en los patios de material obsoleto de la Brigada de Caballería de Zaragoza; salvo unos cuantos, que tras diversas y costosas transformaciones, mucho cuidado y bastante “celo” siguieron en servicio unos pocos años más.

Posteriormente me enteré que, al parecer, aquel carro tan sofisticado había sido adquirido fundamentalmente por una serie de tejemanejes y acuerdos políticos entre España y Francia a fin de compensar determinados cambios de este último país en su política de la lucha contra el terrorismo de ETA, quienes por la época campaban a sus anchas y hasta eran bienvenidos por y en aquellas tierras. 

Me sentí muy defraudado por la política del gobierno en materia de defensa por no adquirir lo mejor, más sencillo, menos caro y a ser posible duradero para unas FAS ávidas de un notable y moderno material. Su reemplazo por nuevos materiales acorazados ha supuesto un rosario de planes de remodelación y adaptación de viejos modelos como el M-60[3] (otro carro arrumbado por Europa tras la II Gran Guerra) que han supuesto enormes desviaciones presupuestarias y gastos desproporcionados para finalmente, sin casi tiempo de empleo real, ser sustituidos por los actuales Leopard.

Hice el curso de piloto de helicópteros. Mi paso por dicha unidad especial durante muchos años, una de las mejores del Ejército de Tierra del tiempo, me abrió las perspectivas profesionales nacionales y a bastantes extranjeras. Con estas últimas, pude testar las posibles diferencias entre personas de todo tipo o procedencia y comprobé que, en lo esencial, no eran tantas salvo en el tema del tipo de material empleado y en la importancia y dedicación a la instrucción especial.

Todos los cambios son difíciles de aplicar porque suponen un esfuerzo económico muy importante en las adquisiciones y grandes cambios en los sistemas de abastecimiento, mantenimiento e instrucción del personal que los maneja y mantiene. España no contaba más que con tres helicópteros de ataque del modelo francés Aloutte-III[4] —que también fueron comprados cuando se agravó el conflicto del Sahara—, razón por la que, pasado cierto tiempo, se pensó disponer de una Unidad tipo Batallón dotada con “modernos” helicópteros de ataque.

Tras muchos estudios y análisis de posibilidades sobre los diferentes modelos en el mercado, súbitamente y por orden de la superioridad, se procedió a la compra del BO-105[5]. Otra vez un nuevo error, ya que era un viejo modelo de helicóptero fabricado en Alemania y muy usado en otros muchos países en misiones policiales, de control de tráfico y rescate por disponer de dos turbinas pero que, en realidad no estaba muy pensado para la lucha contra carro en terrenos de altitud media como los de España, ya que su transformación en tal obligaba a la inclusión de 6 misiles HOT y los sistemas de puntería y tiro correspondientes, lo que supuso un elevado incremento del peso al despegue y en vuelo estacionario[6] del aparato.

De nuevo, los consejos y advertencias de los expertos no fueron tenidos en consideración y por temas políticos o de beneficio comercial e industrial[7] nos tuvimos que dotar con varias decenas de dichos aparatos (73). Aparatos que, no muchos años más tarde, comenzaron paulatinamente a ser dados de baja o transferidos a la Guardia Civil para dichos menesteres por su incapacidad para lo que se compraron o a ser sustituidos, espaciadamente y en un número muy menor (hasta 30), por los modelos actuales mucho más acordes con el tipo de misiones que se les tenían encomendados, los Tigres HAD-28[8].

Historias similares y hasta aún más incomprensibles, si cabe, ocurrieron con la baja en vuelo de helicópteros tan potentes como los UH 1H, famosos durante la guerra del Vietnam, de los que España, ha llegado a tener un número elevado pero que, a pesar de ser máquinas robustas y de relativo fácil manejo y mantenimiento en vuelo, se dieron de baja mucho antes que en otros ejércitos de nuestro entorno y fueron sustituidos por los Super Puma y su nueva versión, el AS-532 Cougar, tristemente famoso por el accidente de dos de ellos en Afganistán .

Cosas similares han venido ocurriendo con las compras de material de rueda tanto ligero y pesado ya que el Ejercito, por políticas de apoyo a la industria nacional, se ha visto obligado a adquirir materiales con muy pocas prestaciones reales de potencia y resistencia para ser usados todo terreno o con poca fuerza real para moverse a plena carga y en viales en malas condiciones.

Con respecto al armamento ligero también se ha procedido a compras masivas de armas de fuego de fabricación nacional que han dado pocas garantías de uso en combate prolongado y gran parte de las adquisiciones tuvieron que ser sustituidas por otros modelos más acordes con lo que se precisaba. Bastantes materiales de transmisiones y de artillería también han sufrido problemas de homogeneización o adaptación a las exigencias y redes existentes.

Los vehículos de transporte acorazado Pizarro, que acompañan a los carros de combate en terreno abierto y que han venido a sustituir a los viejos TOAs y BMRs, también han pasado por épocas gloriosas de largas y costosas adaptaciones de sus transmisiones para poder combatir y enlazar con los medios terrestres y aéreos que le apoyan o los apoyados por ellos.

Los diferentes ascensos y cursos realizados durante mi carrera me permitieron ir destinado a lugares en los que tuve contacto con realidades nacionales e internacionales mucho más profundas y complejas. Así comprobé que las unidades logísticas en España eran muy obsoletas, estaban sobredimensionadas o poco equilibradas para sus respectivos apoyos a prestar, muy recargadas de material en desuso y mal distribuidas en el terreno. El número de viejos y mal acondicionados polvorines repletos de cientos de miles de toneladas de munición caducada o inservible era muy grande. 

A la vista de aquello, recordé que tras haber pasado muchos años de restricciones en las unidades en el uso de la munición para la necesaria instrucción de nuestras tropas[9], ahora había que deshacerse de aquella por procedimientos masivos de destrucción, desbarate o desecho y arrojo como el propio fondeo marino hasta que dicha práctica se prohibió internacional y nacionalmente[10]. Hubo que trabajar mucho y muy duro durante bastantes años, para desocupar y taponar con garantías de seguridad los polvorines irrecuperables o muy peligrosos de manejar, modificar los respetables y construir otros nuevos, mucho más modernos y acordes a las medidas de seguridad y conservación estándares internacionales.

Mi paso por varias misiones internacionales tanto en su apoyo logístico como participante de los staff o al mando de unidades o cuarteles generales, me dio una clara visión de las precarias condiciones de vida y servicios en las que, durante muchos años, se embarcaba a nuestros soldados en dichas misiones. Pude comprobar personalmente lo mucho que se ha tenido que evolucionar para llegar hoy en día al grado de perfeccionamiento en los sistemas de abastecimiento, alojamiento, mantenimiento, transporte, sanidad, seguridad y reposición de materiales y personas, así como en lograr unas condiciones de vida, movimiento y habitabilidad dignas para destacamentos y unidades que han pasado muchos meses y hasta bastantes años en muy precarias condiciones, rotación tras rotación, ante la vista gorda o mirada para otro lado de los que dirigían esta nación y que, muy a su pesar, eran testigos de que todo aquello debía cambiar tras ciertos y tristes incidentes y accidentes de no muy fácil explicación.

Hoy ya nada es igual a aquello pero estoy en condiciones de asegurar personalmente que todo el proceso para llegar a la situación actual ha sido muy duro y siempre bajo la callada y generosa oferta de esfuerzos y vidas de nuestros soldados en tierras y conflictos que, en muchos casos, quedaban alejados de nuestros intereses reales o para los que no estábamos equipados para afrontarlos con las debidas garantías. Al igual que ocurrió con nuestra anacrónica y estrambótica integración en alianzas militares internacionales, se nos ha venido desplegando y replegando en misiones fuera, con prisas y a lo loco, sin adecuados estudios de aérea, seguridad y cooperación, al albur o necesidad del político de turno sin más idea o estrategia que la suya propia de partido o personal.

Destinos en cuarteles generales internacionales de la OTAN también han servido para apreciar como ingentes esfuerzos personales y familiares en bastantes casos, sobre todo en épocas de serias crisis, no se han sabido valorar con la intensidad y el peso que correspondía en realidad. Muchas de las actuaciones casi ejemplares de militares españoles en dichos destinos, llevando el prestigio de España y sus FAS a cotas muy altas en puestos de gran dificultad, han pasado desapercibidos por aquellos que deberían haberlo apreciado y valorado en su justa medida y con proporcionalidad.

Las relaciones internacionales desarrolladas desde gran parte de las agregadurías de Defensa en beneficio de la industria e inteligencia nacional, así como en la mejora y el perfeccionamiento del grado de instrucción y conocimiento de nuestras tropas tampoco son valoradas por los políticos de turno ni por el servicio diplomático con el que trabajan codo con codo, quienes sin llegar a despreciar a dichos agregados, los usan para su acomodo pero epatándolos lo suficiente para que realmente no les lleguen a incordiar en su tarea diaria por estar alejados de su esfera de comprensión y control real.

Destinos relacionados con la política de defensa me han llevado a saber sin llegar a comprender su razón de ser que, en muchas ocasiones, hay que seguir las tendencias del momento o las agendas del partido en el gobierno, sin tener en consideración lo que realmente interesa a España, a las alianzas a las que pertenecemos o a la seguridad nacional.

Igualmente, y para terminar este largo relato, diría que la Inteligencia militar no sólo está poco dotada en medios y capacidades, sino muy poco valorada entre dicha comunidad. Hombres y mujeres dedicados al estudio y el análisis de los hechos más relevantes en el mundo que puedan afectar directa o indirectamente a nuestras fuerzas desplegadas en el extranjero o sirvan de referencia a lo que pudiera suceder en un futuro despliegue con participación española, trabajan sin ser reconocidos en su justa y auténtica medida y, lo que es peor, muchas veces, sus previsiones y asesoramientos quedan dormidos en los cajones de las más altas instancias ministeriales sin llegar a más.

Sólo me he atrevido a citar aquellos casos que conozco de primera mano y que ya no afectan a la seguridad nacional que, por otra parte, son de sobra conocidos y sólo forman parte de un largo listado donde quedan recogidos otros muchos más.

Imagino que en la Armada y en las Fuerzas Aéreas habrá mucha tela que cortar sobre la fatiga de sus materiales, despliegues errados, necesidades o misiones difíciles o casi imposibles de lograr; pero no soy nadie para poderlos comentar y ni siquiera mencionar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistió junto al ministro del Interior y la ministra de Defensa a la Celebración de la Pascua Militar 2019, presidida por el Rey en el Palacio Real.

Ayer escuché a la actual ministra de Defensa hablar de la FAS y de su misión constitucional; hoy la prensa lo resalta como un hecho singular, como un ejemplo de virtudes y tal vez, quizá, como contrapunto a una errática política de un gobierno que da una de cal y otra de arena al tema de la unidad de España y del secesionismo catalán, en función del momento y el escenario donde se deban o puedan pronunciar.

Creo que su discurso fue redundante y sólo pretendía regalar los oídos de unos algo viejos militares formados ante su primer espada antes de escuchar directamente de su boca las claras palabras sobre lo que representa y encierra nuestra Bandera Nacional. Certero, perspicaz y locuaz como siempre, Majestad.

Señora Robles, no trate de enredar, todos sabemos que lo dicho sobre la misión de las FAS comprendida y explicitada en los primeros artículos de nuestra Constitución (Art. 8º) es muy bonito, pero puramente retórico y nada más, a no ser que sea el propio gobierno el que dé la orden de actuar. Hace unos meses escribí un trabajo sobre el tema donde quedaba bien claro el papel y la real obediencia al mandato y cumplimiento de las misiones de las FAS; sobre todo, en lo que respecta a la defensa de la unidad e Integridad territorial de España. Espero que en esta ocasión, ningún otro ruin, cobarde, falsario y desalmado vuelva a interpretar mal mis palabras y las lleve a situaciones de alta gravedad y totalmente contrarias a la verdad.

Referencias

[1] http://www.revistalacomuna.com/memoria/marcha-verde-sahara/

[2] https://sites.google.com/site/historialcarristaespana/ultimos-anos-60-recepcion-de-los-amx-30

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/M60_Patton

[4] https://www.militaryfactory.com/aircraft/detail.asp?aircraft_id=348

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/MBB_Bo_105

[6] Necesario para apuntar y efectuar el disparo del misil

[7] Por ejemplo; fabricarlos en España para poder ser exportados a Irán e Iraq al mismo tiempo en el que ambos países se encontraban envueltos en un grave conflicto, ya que Alemania tenía prohibido exportar armamento en aquella época.

[8] https://www.defensa.com/espana/famet-daran-este-ano-baja-ultimos-helicopteros-b-105

[9] Las restricciones venían de muchos años atrás por el temor a una posible guerra mundial o a ser invadidos por cualquier potencia extranjera, lo que hizo pensar a los políticos de tiempo de la dictadura y mucho más atrás en mantener enormes reservas de munición, que se conocen como reservas de guerra. A todas luces desproporcionadas e ineficaces. 

[10] https://elpais.com/elpais/2018/05/11/ciencia/1526020774_826041.html

* Coronel retirado del Ejército de España.

Artículo cedido gentilmente por su autor y tomado de la página web

https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/los-hilos-que-mueven-las-fuerzas-armadas

La adaptación de la actividad de inteligencia a los nuevos tiempos

Marcelo Javier de los Reyes*

Introducción

Los años de la Guerra Fría, 1947-1991 —si es que se asume que tuvo fin  en  ese último año, cuestión que puede ponerse en duda—, significaron un tránsito de lo que puede llamarse “una desconocida seguridad” a un mundo plagado de incertidumbres. Durante esos años en que se temía que ocurriese una guerra nuclear, vistos desde hoy, muestran que el mundo era más seguro y previsible pues el sistema internacional bipolar permitía la existencia de un equilibrio regulado por la disuasión.

Desde 1991 la emergencia de nuevos actores capaces de gravitar en el escenario internacional, como por ejemplo las organizaciones del crimen organizado —entre las que deben incluirse las mafias italianas como la ’Ndrangheta de Calabría, la Camorra de Nápoles, los cárteles de la droga de Colombia y México, algunas organizaciones que estaban bajo el control de los servicios de inteligencia de los países del bloque soviético, etc.— que han extendido su campo de acción a escala global, ONGs o fundaciones, grupos terroristas, poderosas empresas multinacionales y corporaciones (como las dedicadas a la industria de la defensa), han debilitado el poder de los actores centrales del sistema internacional: los Estados. Por tal motivo, se ha hecho imprescindible la introducción de un cambio en las actividades y objetivos de las agencias de inteligencia.

Nuevas orientaciones de las agencias de inteligencia

A comienzos de la década de los noventa, Alvin y Heidi Toffler decían que “de todas las instituciones de ‘seguridad nacional’ ninguna tiene una necesidad más honda de reestructuración y reconsideración que las dedicadas a la información exterior” [1]. Claro que este argumento es coherente con su concepción de la guerra de la “tercera ola”, basada en la tecnología, por lo que las agencias de inteligencia debían adaptarse a la sociedad de la información [2]. 

En su libro Las guerras del futuro, estos autores señalaban que en esa época las agencias de los Estados Unidos insumían anualmente US$ 30.000 millones pero que eran organizaciones de la segunda ola y, aún más, la KGB y la GRU soviéticas [3]. Sin embargo, debe tenerse presente que la incorporación de la TECHINT (recolección de información por medios tecnológicos) no tiene ningún sentido si no está acompañada por una buena HUMINT (inteligencia humana), dado que los medios tecnológicos sólo pueden limitarse a la reunión de la información pero no a su análisis, actividad reservada sólo a la inteligencia humana. No obstante, los autores afirman que los agentes de inteligencia son iguales a los de la primera ola pero “armados con las tecnologías más complejas de la tercera”[4]. De alguna manera coincide con lo expresado por el Doctor Diego Navarro Bonilla:

El avance tecnológico ha determinado una ineludible evolución de las capacidades, en las herramientas o en los instrumentos de la inteligencia aunque no ha modificado sustancialmente su esencia ni sus fundamentos teóricos [5]. 

Del mismo modo, Alvin y Heidi Toffler señalaban que para los ejércitos de la tercera ola dominar el terreno del conocimiento sería tan crucial como en su momento fue dominar la geografía y la topografía del campo de batalla [6]. Ya en esos años, expresaron que la noción misma de “seguridad nacional” debía incluir aspectos económicos, diplomáticos e incluso ecológicos, además —obviamente— de los militares que constituían su principal objeto de análisis.

Un importante cambio de actitud de las agencias de inteligencia lo constituyó la “ruptura con el secretismo” que las caracterizó durante la Guerra Fría, lo que fue el resultado de un proceso de revisión de los asuntos de inteligencia. Desde este enfoque puede reconocerse una mayor información y participación de la sociedad en los temas de inteligencia —a través, por ejemplo, de la actividad parlamentaria— y una mayor divulgación de los temas referidos al mundo de la inteligencia mediante la publicación sobre estos temas en revistas especializadas —algunas publicadas incluso por los propios organismos—, el estudio de estos temas en el ámbito universitario como en el caso de la Universidad Nacional de la Plata de Argentina, las Universidades Juan Carlos I y Carlos III de España o la adaptación de la metodología de inteligencia aplicada a la empresa y utilizada en universidades o institutos dedicados precisamente a estudios empresariales o económicos.

Por otro lado debe reconocerse una apertura en el manejo de las fuentes por parte de las agencias en la actualidad ya que utilizan un creciente número de fuentes abiertas e incluso, dentro de éstas, de trabajos de índole académica.

Esa apertura, sumada a la globalización de las comunicaciones y de la economía así como la flexibilidad de las fronteras, ha dado lugar a una creciente interdependencia entre los diversos actores estatales y no estatales a escala global. Asimismo, las agencias de inteligencia deben contribuir para que las respectivas sociedades las acepten y las asuman como parte del sistema democrático, para el cual trabajan colaborando con la seguridad de cada uno de los miembros de la comunidad y velando para que el Estado pueda concretar sus intereses nacionales. En muchos casos se trata de una tarea difícil mediante la cual deben granjearse la confianza de los ciudadanos, en el sentido de que operan en un marco de absoluto respeto por la ley y por las instituciones. En función de ello, desde hace varios años, en España los funcionarios y los académicos dedicados a estos temas se encuentran abocados a lo que se denomina “cultura de inteligencia”, para lo cual han procedido a la realización de congresos y publicaciones [7].

Un claro ejemplo de esa política es un vídeo de dibujos animados realizado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Universidad de Cádiz en el marco del “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”. En este video se explica la utilidad que tiene la Inteligencia para la sociedad y las actividades que se realizan en el ámbito del CNI [8]. Sin embargo debe considerarse que la reserva, la confidencialidad, el secreto y la discreción aún perduran—y deben perdurar— en el terreno de la inteligencia debido a que de ese modo se alcanza el éxito de sus objetivos y se resguarda la vida de las personas y la seguridad de los recursos a emplear. De la misma manera, los logros de las agencias de inteligencia tampoco tienen por qué ser públicos y en ese sentido se realizan muchas tareas sin que la sociedad tome conocimiento.

En la actualidad ciertas actividades de las agencias de inteligencia no difieren en muchos aspectos de aquellas que se pueden desarrollar en el ámbito de las empresas o de las consultoras.

Como se ha expresado, las agencias de inteligencia se hallan condicionadas por ese contexto internacional por lo que han debido adaptarse a las nuevas necesidades de inteligencia y han debido “reinventarse” en ese paso de un mundo peligroso pero estable, en el que se conocían las amenazas y los enemigos, a este otro en el que predominan la inestabilidad, la emergencia de otro tipo de amenazas y la multiplicación de los actores.

En líneas generales, todas las agencias tanto en los países desarrollados —por ejemplo España— como en los periféricos —Argentina, Brasil, Chile— han necesitado introducir cambios y una nueva legislación que garantice la transparencia de sus actividades en el marco de la democracia y del respeto de los derechos humanos dejando de lado, en numerosos casos, aquellas actividades más vinculadas a una contrainteligencia orientada a los opositores dentro de los propios Estados.

Desde este enfoque, lo que se percibe es un cambio cultural hacia dentro de la organización pero que, a su vez, trasciende hacia la sociedad. Es un cambio influido por nuevas realidades políticas, tecnológicas y sociales que contribuyeron también a una mayor profesionalización de la actividad de las agencias de inteligencia.

La inteligencia hoy —también a diferencia de lo que ocurría en la Guerra Fría—, no pone la mira específicamente en las cuestiones militares sino que, en un número mayor de casos, se enfrenta a actores no estatales a organizaciones del crimen organizado o a grupos terroristas, conforme a la demanda de la agenda internacional, lo que en definitiva implica enfrentar a actores que no tienen una estructura organizativa como la que posee un actor estatal. Ello significa un reto diferente al que puede ofrecer un Estado.

Tapa del semanario Der Spiegel en la que fue publicado el artículo de Hans Magnus Enzensberger, titulado “Ausblicke auf den Bürgerkrieg” (1993)

Entre estos temas parecería que en la actualidad se estaría dando un conflicto del que ya nos había advertido el escritor alemán nacido en Baviera en 1929, Hans Magnus Enzensberger: la guerra civil molecular, en su artículo titulado Ausblicke auf den Bürgerkrieg (“Vistas de la guerra civil”) que fue publicado por el semanario alemán Der Spiegel en 1993 [9].

Enzensberger escribió:

La Guerra Fría ha sido reemplazada por un Nuevo Desorden Mundial bajo el signo de la Guerra Civil. Hacia finales del siglo XX se convirtió en la forma dominante de conflicto armado. Actualmente hay entre 30 y 40 guerras civiles abiertas en todo el mundo, y hay indicios de que su número no disminuirá en el futuro, sino que aumentará [10].

El autor advierte cómo la verdadera guerra civil termina por eliminar “la cáscara ideológica”, se despoja de sus pretextos y deriva en una guerra de todos contra todos, una guerra civil que hace tiempo ha emigrado a las metrópolis y en la que sus metástasis forman parte de la vida cotidiana de las grandes ciudades, no sólo en ciudades de países pobres sino también en ciudades como París, Berlín, Detroit, Birmingham, Milán y Hamburgo. Enzensberger agrega:

Lo dirigen no sólo los terroristas y las agencias de inteligencia, los mafiosos y los skinheads, los narcotraficantes y los escuadrones de la muerte, los neonazis y los sheriff negros, sino también los ciudadanos discretos que se convierten de la noche en gamberros, pirómanos, pistoleros y asesinos en serie. Al igual que en las guerras africanas, estos mutantes son cada vez más jóvenes [11].

Según el autor, este tipo de guerras siempre son iniciadas por una minoría que hace imposible una convivencia civilizada, por lo que esas guerras civiles no se han apoderado de las masas sino que son “moleculares”. Estas guerras sólo se inspiran en el odio, no tienen ideología, y los perpetradores de hoy no necesitan rituales, desfiles, uniformes, programas, promesas y juramentos de lealtad como en el período de entreguerras que fue analizado por Hannah Arendt. Incluso, dice Enzensberger, pueden prescindir de un guía, y “cualquier vagón del metro puede convertirse en una Bosnia en miniatura” [12].

Atentado al metro de San Petersburgo (2017)

Un mundo globalizado económicamente llevó a que también las agencias de inteligencia se ocupen más por los asuntos económicos preparando informes para el decisor, previendo crisis u otros escenarios que puedan suscitarse a partir de potenciales desequilibrios de la economía internacional y que puedan afectar a la economía nacional.

Esta interrelación tan fuerte que existe entre los diversos países en términos económicos precisa de cierta observación por parte de los servicios de inteligencia, más aún luego de la denominada “crisis hipotecaria” que estalló en Estados Unidos en 2008 o de la crisis alimentaria que puede derivar en una grave situación para la población mundial pero que, sin duda, afectará más fuertemente a determinados países pobres o dependientes de la importación de alimentos.

Las agencias han tomado como parte de sus temas de análisis las cuestiones macroeconómicas, las transferencias de dinero —en función de detectar financiamiento del terrorismo o lavado de dinero—, las inversiones y los sectores estratégicos. En función de ese creciente interés por los temas económicos, existen algunos servicios, como por ejemplo el CNI español, que se han orientado hacia la Inteligencia Económica y hacia la Inteligencia Competitiva, mediante la cual procuran beneficiar a sus empresas nacionales, evaluar riesgos, analizar tendencias, etc.

A modo de conclusión

Como puede apreciarse, la complejidad del escenario internacional tras lo que se consideró el fin de la Guerra Fría, la proliferación de actores no estatales y la emergencia de amenazas que afectan el normal desarrollo de los Estados, ha llevado a que las agencias de inteligencia a escala mundial redefinieran sus objetivos y ampliaran sus campos de análisis. Por otro lado, también procedieron a un mayor intercambio de información y a una colaboración más estrecha en función de enfrentar amenazas como el terrorismo, el anarquismo y el narcotráfico.

Finalmente, puede afirmarse que las amenazas y riesgos presentes en nuestro mundo actual someten permanentemente a los gobiernos a diversos desafíos que sólo pueden ser enfrentados si las agencias de inteligencia se mueven un paso adelante de aquellos actores que intentan aprovecharse de las vulnerabilidades que puedan ofrecer los Estados.

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* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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Referencias:

[1] Alvin y Heidi Toffler. Las guerras del futuro. La supervivencia en el alba del siglo XXI. Barcelona: Plaza & Janés, 1994, p. 218.
[2] Ibíd., p. 218. 
[3] Ibíd., p. 219-220.
[4] Ibíd., p. 224.
[5] Diego Navaro Bonilla. Derrotado pero no sorprendido. Reflexiones sobre la información secreta en tiempo de guerra. Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2007, p. 23.
[6] Alvin y Heidi Toffler. Op. cit., p. 223.
[7] Fernando Velasco; Rubén Arcos (eds.). Cultura de Inteligencia. Un elemento para la reflexión y la colaboración internacional. Madrid: Plaza y Valdés España, 2012, 372 p. 
[8] Antonio Díaz (director); Cristina del Real; Diego Maldonado. “¿Sabes qué es el CNI y para qué sirve? (8-11)”. CNI y la Universidad de Cádiz, “Proyecto para el desarrollo de la cultura de Inteligencia”, <https://www.youtube.com/watch?v=LqFP47tWWbc>.
[9] Hans Magnus Enzensberger. “Ausblicke auf den Bürgerkrieg”. Der Spiegel, 25/06/1993.02/05/2019
[10] Ídem.
[11] Ídem.
[12] Ídem.

1968, un año históricamente inolvidable

Marcelo Javier de los Reyes*

¡Yo sólo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Martin Luther King (Último discurso, 3 de abril de 1968)

 

 

Martin Luther King (Foto: AP)

Guerras de liberación contra el colonialismo, movimientos guerrilleros y grupos terroristas que operaban para uno u otro bando de la Guerra Fría eran moneda corriente durante las décadas de 1960 y 1970. Ejemplo de ello eran, en la propia Europa, la Rote Armee Fraktion, o RAF, en Alemania —“Fracción del Ejército Rojo”— que operó entre 1970 y 1990 provocando 34 muertos con sus atentados, o también ataques terroristas como el que tuvo lugar en la Piazza Fontana de Milán (conocido como Strage di Piazza Fontana, “Masacre de Piazza Fontana”), ocurrido el 12 de diciembre de 1969, en el marco de lo que luego se denominó “la estrategia de la tensión”.

Por su parte, América del Sur y Central eran escenarios en el que, en general, los gobiernos militares se enfrentaban a los movimientos guerrilleros y terroristas, mayoritariamente respaldados por el gobierno comunista de Cuba

Eran años difíciles en los que la intelectualidad también contribuía, naturalmente, en la formación de opinión. En 1966 el filósofo francés Jean Paul Sartre procedió a la apertura del International War Crimes Tribunal, conocido luego como Tribunal Bertrand Russell, en el cual se hizo lugar a las acusaciones efectuadas en contra de los Estados Unidos, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda, referente a la participación en crímenes de guerra en el conflicto de Vietnam. Obviamente, desde el punto de vista jurídico, este tribunal no tenía ninguna validez pero se proponía ejecutar una condena desde una posición ética basándose en el juicio de Nüremberg. En ese tribunal, el Fiscal en Jefe Robert H. Jackson pronunció la siguiente frase:

Si ciertos actos de violación de tratados son crímenes, se trata de crímenes, sin importar que los cometan Estados Unidos o Alemania. No estamos preparados para estipular una norma de conducta criminal contra otros que no estemos dispuestos a invocar contra nosotros.[1]

Esta frase fue repetida por Bertrand Russell en el marco de este organismo presidido por intelectuales de diversas nacionalidades. Además de Russell y de Sartre participaron la escritora francesa Simone de Beauvoir, el escritor argentino Julio Cortázar, el abogado de Derecho Internacional, diputado del Parlamento y miembro de la comisión de Asuntos Exteriores en Italia Lelio Basso y el ex presidente de México Lázaro Cárdenas, entre otras reconocidas personalidades galardonadas con el Premio Nobel y otras distinciones internacionales.

El 31 de enero de 1968 se produjo un punto de inflexión en la guerra de Vietnam, cuando las fuerzas del norte junto a la guerrilla del Viet-Cong llevaron a cabo lo que se denominó la ofensiva del Têt ―la festividad del Año Nuevo vietnamita― un ataque sorpresa sobre varios puntos estratégicos en Vietnam del Sur, incluida la capital, Saigón. Desde ese momento el esfuerzo de guerra estadounidense comenzó su declive y en numerosos países amplios sectores de la población se manifestaban en contra del conflicto de Vietnam y a favor de la paz.

Vietnam, ofensiva del Têt, 31 de enero de 1968

Del mismo modo, debe tenerse en cuenta que en numerosos rincones del mundo se producían manifestaciones reclamando, asimismo, por los derechos de los ciudadanos: 1968 fue un año clave en ese sentido pues, mientras en los propios Estados Unidos había protestas, en Japón —en la década del 60— también se manifestaban en contra del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos [Nichibei Anzen Hoshô Jôyaku], o Ampo y contra el apoyo pasivo que el gobierno japonés brindaba a los estadounidenses en Vietnam. En 1967 Japón les había permitido a los submarinos nucleares estadounidenses que operaban en Vietnam atracar en el puerto Sasebo, lo que también fue causal de protestas. En 1964 ya había habido otro antecedente cuando unos pocos cientos de estudiantes protestaron contra la entrada de un submarino nuclear estadounidense al puerto Yokosuka. El levantamiento estudiantil de Japón también se produjo como una respuesta al crecimiento económico mismo y a la sociedad de consumo masivo que de repente surgió como resultado, es decir, que la rebelión estudiantil también puede verse como un tipo de reacción de masas al rápido crecimiento económico[2].

Los movimientos estudiantiles brotaban por todos los países, Alemania, México, Estados Unidos, Brasil y principalmente el “Mayo francés” con su “prohibido prohibir”. Para muchos de esos manifestantes de origen obrero o estudiantil, los líderes de esas revueltas eran Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, Fidel Castro y el “Che” Guevara. Otras revueltas pugnaban por una tercera posición frente a las lideradas por las superpotencias, pues rechazaban la dinámica surgida tras la Segunda Guerra Mundial. Algunos admiraban esa vía y consideraban a Cuba como esa opción.

Desde otra perspectiva, en el bloque comunista, el levantamiento de Praga, también en 1968, conmocionó al mundo y fue aplastado por la intervención de los tanques soviéticos, hecho que se sumó a la represión del levantamiento de Hungría en 1956, así como la opresión de los derechos humanos en la propia Unión Soviética. Estos casos causaron una decepción en varios partidarios que veían en el marxismo una vía para enfrentar al capitalismo y más específicamente a los Estados Unidos.

En Alemania Occidental, el 2 de junio de 1967, el estudiante Benno Ohnesorg fue asesinado por un policía durante una manifestación en contra de la visita de Estado del Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, a Berlín Occidental. El policía resultó absuelto y el asesinato de Ohnesorg generó una ola de indignación y protestas en la República Federal Alemana. A ello se sumó que el 11 de abril de 1968 se llevó a cabo otro ataque contra el estudiante Rudi Dutschke por parte del joven obrero ultraderechista Josef Bachmann, quien se le acercó a Dutschke cuando éste iba a una farmacia y le dijo “Du dreckiges Kommunistenschwein!” (¡Sucio cerdo comunista!) para luego dispararle tres veces, provocándole serias heridas cerebrales que finalmente fueron causal de su muerte en 1979[3]. Dutschke era un estudiante de izquierda, socialista, pero también un admirador de Jesús, a quien tomó como modelo revolucionario, por haber integrado la Luckenwalder Junge Gemeinde (Comunidad de Jóvenes de Luckenwalde), una comunidad evangélica de esa ciudad. El levantamiento de Hungría de 1956 lo llevaron a integrar la Freie Deutsche Jugend, FDJ (Juventud Libre Alemana), distanciándose así tanto de los Estados Unidos como de la Unión Soviética y abogando por un socialismo democrático. Ese atentado derivó en las grandes protestas que dieron origen a lo que se denominó el “Mayo Alemán”.

Rudi Dutschke (Foto: Der Spiegel)

La vida de Dutschke como la de los teólogos Dorothee Sölle y Helmut Gollwitzer inspiró al director Dorian Raßloff para filmar la película documental “Mit Jesus auf die Barrikaden – Christ*innen in der 68er-Revolte” (“Con Jesús en las barricadas – Cristianos en la revuelta de 1968”), en la que intenta responder a la pregunta “¿pueden Jesús y los 68 hoy en día inspirar a las personas a defender un mundo mejor?”[4].

Vale aquí recordar lo que expresó Martin Luther King en su último discurso, antes de ser asesinado el 4 de abril:

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johannesburg, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Martin Luther King levantaba la bandera de los derechos civiles en momentos en que los negros eran discriminados en la que se consideraba la principal democracia pero que, junto a los “hispanos”, constituían buena parte de las tropas enviadas a combatir a Vietnam. En ese marco, cuando los trabajadores negros de saneamiento en Memphis se dieron cuenta que cobraban menos que sus compañeros blancos, salieron a la calle portando carteles con la inscripción I am a man.

La “Primavera de Praga” y el “Mayo Francés”, más todas las revueltas de 1968 constituyeron una serie de “movimientos románticos” que finalmente no modificaron las estructuras de poder a escala mundial, ni introdujeron modificaciones en la propiedad ni en las relaciones laborales. Los asesinatos de Martin Luther King —acaecido el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee— y el de Robert Kennedy —cuyo atentado ocurrió en el 5 de junio en la cocina del hotel Ambassador, falleciendo más tarde, el 6 de junio de 1968 en el Good Samaritan Hospital de Los Ángeles, California— impactaron a la sociedad mundial, pues significaron el fin del sueño de un nuevo mundo. Ni el mundo capitalista ni el mundo socialista cambiaron.

La Primavera de Praga

Luego del “Mayo Francés”, el 30 de junio del 68, De Gaulle ganó las elecciones legislativas por una mayoría arrolladora y a fines de ese año Richard Nixon ganó las elecciones prometiendo sacar a Estados Unidos de la guerra de Vietnam, lo que recién se produjo el 29 de marzo de 1973 con una humillante retirada de las fuerzas estadounidenses. La Unión Soviética comenzó a quebrarse manifiestamente en 1989 y el Partido Comunista aún lidera la potencia capitalista de la República Popular China

1968 fue un año relevante e intenso, quizás el más intenso de la segunda mitad del siglo XX, en el que las diversas sociedades del mundo vibraron y se movilizaron con estudiantes, trabajadores, religiosos y gente común esperanzada en dar origen a un mundo mejor, más equitativo, más justo. Sin embargo, todo eso no fue más que una ilusión de cambios que no se concretaron.

* Licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Tema de tesis: “Intelligence and International Relations: an old relationship and its current revaluation for decision-making”. Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

 

Referencias

[1] Erwin Knoll & Judith Nies. War crimes and the American conscience. New York: Holt, Rinehart, & Winston, 1970.

[2] Acerca de la complejidad de las revueltas estudiantiles en Japón, ver: Oguma Eiji. “Japan’s 1968: A Collective Reaction to Rapid Economic Growth in an Age of Turmoil” (日本の1968 混乱期の高度成長への共同体的反応). The Asia-Pacific Journal (Japan Focus), volume 13, issue 12, number 1, Mar 23, 2015 (translation by Nick Kapur with Samuel Malissa and Stephen Poland), 27 p., <https://apjjf.org/-Oguma-Eiji/4300/article.pdf>, [consulta: 21/05/2018].

[3] “El muerto caminante y el asesino fallido”. Flor, ave, viento, luna, 31/12/2013, <https://floravevientoluna.wordpress.com/tag/rudi-dutschke/>, [consulta: 26/09/2018].

[4] “Film «Mit Jesus auf die Barrikaden”. Evangelische Kirchengemeinde Luckenwalde, <https://evkirche-luckenwalde.de/rueckschau.php>, [consulta: 20/12/2018].

 

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