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ESTADOS UNIDOS, MALVINAS Y LA «BASE» DE LA «INGENUIDAD» LIBERTARIA

Marcelo Javier de los Reyes*

Donald Trump y el rey Carlos III se dan la mano durante la ceremonia de bienvenida en abril de 2026 (Chris Jackson/Pool vía REUTERS).

En marzo de 2024 asistí invitado a una reunión sobre el Atlántico Sur en la cual tuve la oportunidad de conocer a quien se me presentó como asesor de la entonces canciller Diana Mondino y quien sería el que habría propuesto el plan de recuperación de la soberanía plena de las islas Malvinas, usurpadas por el Reino Unido en 1833. Además, han usurpado otras islas del Atlántico Sur, las Georgias del Sur (islas San Pedro para la Argentina, descubiertas el 29 de junio de 1756 por la nave española «León», capitaneada por Gregorio Jerez Manzano) y las Sandwich del Sur (islas Esquivel según el nombre propuesto en Argentina). Preferiría mantener el lugar de reunión y el nombre de ese asesor en reserva, pero me parece que es sumamente interesante dar a conocer lo que esa persona me dijo porque constituye el basamento sobre el cual este gobierno y sus seguidores autodefinidos como «libertarios» consideran que a través de Estados Unidos se podría conseguir que la Bandera Argentina esté flameando nuevamente en las islas. Desde mi punto de vista, considerando que los «libertarios» son grandes ignorantes de la historia y de la política internacional, entre un universo de temas, recurriré a considerar su creencia como una «ingenuidad», tomando este término como un eufemismo porque en realidad es bastante más que inconsciente asumir que esa podría ser la solución del conflicto.

La propuesta que alimenta la fantasía libertaria es un juicio celebrado en 1835 en Connecticut, Estados Unidos[1]. Pero antes de hablar de ese juicio es necesario mencionar el antecedente de este proceso legal y algunas cuestiones que son relevantes.

Los antecedentes del conflicto con Estados Unidos en Malvinas

El 6 de noviembre de 1820 la fragata de guerra «Heroína» ―habilitada como «buque de guerra del Estado»―, al mando del coronel de la marina de las Provincias Unidas de Sudamérica David Jewett, un marino estadounidense nacionalizado argentino, arribó a la bahía de Puerto Soledad, en donde izó la Bandera Nacional y leyó una declaración fechada dos días antes ante loberos y marineros de diversos orígenes. En esa oportunidad afirmó que tomaba posesión de las islas en nombre de las Provincias Unidas «a las que pertenecen por la Ley Natural». Ningún Estado protestó ante esta toma de posesión.

En 1824 Woodbine Parish, comerciante y diplomático, fue designado encargado de negocios, con el rol de cónsul general en Buenos Aires. El 2 de febrero de 1825 se firmó el «Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y su Majestad Británica», lo que significó el reconocimiento tácito de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata por parte del Reino Unido.

Su objetivo era claro: avanzar con los planes británicos sobre las provincias que pertenecieron al Virreinato del Río de la Plata. Para ello hacía reunión de información e influía en quienes podía. Así influyó sobre Luis Vernet, quien intentó interesarlo en su emprendimiento en las Malvinas. Al parecer, a Parish le debió Vernet su nombramiento de gobernador[2], pero luego de que el nuevo comandante se instalara y recibiera información de las islas, el cónsul recibió la orden del ministro Aberdeen y realizó los reclamos en nombre del gobierno británico. El historiador revisionista Elías Santos Giménez Vega dice:

De la reunión entre ambos, surgió un compromiso. VERNET aceptaba la obligación de enviar estudios, informes, mapas a… W. PARISH. También PARISH le impuso los nombres de los ingleses embarcados como falsos desertores. La correspondencia de éstos las podemos leer en los archivos del FOREIGN OFFICE, y estaban dirigidas al Ministro y al Secretario del FOREIGN OFFICE.

Eran opiniones e ideas muy tenidas en cuenta y estudiadas con atención.[3]

Luis Vernet fue nombrado el 10 de junio de 1829 al frente de la Comandancia Política y Militar de las islas Malvinas y sus adyacentes. En realidad se trató de un emprendimiento económico de Vernet

Una vez instalado en Puerto Soledad, organizó las instalaciones y comenzó con la defensa de los recursos naturales del archipiélago para impedir la explotación ilegal de embarcaciones extranjeras. El lugarteniente del gobernador Vernet era el capitán británico Matthew Brisbane con estrecha relación con Parish. Cito nuevamente a Elías Santos Giménez Vega:

PARISH impuso al lugarteniente de las novedades y lo instruyó respecto a las órdenes de Londres. En aquellos parajes, los ingleses de ninguna manera debían ser molestados… y como contrapartida: sí todos aquellos que no lo fueran, especialmente si eran norteamericanos. Porque el ministro CANNING pensaba que con ese pueblo «tarde o temprano tendremos que guerrear». PARISH contestaba:

«Algunos ciudadanos ―informaba― han estado ocupados con la política de estos pueblos, para tratar de convencerlos de que el Gobierno de Estados Unidos tiene el más vivo interés en su suerte y hacer que crean que pueden esperar una ayuda más activa de ese lado. Muchos de estos caballeros… despliegan especial diligencia y actividad en propagar doctrinas y opiniones perjudiciales para el gobierno y los súbditos británicos».[4]

Con el mismo propósito, Vernet apresó las goletas estadounidenses «Harriet» «Superior» y «Breakwater» en 1831, las que cazaban lobos marinos sin autorización y depredaban la fauna local en violación de las leyes argentinas. Las pieles de sus bodegas fueron incautadas y guardadas en los almacenes de la colonia y las municiones fueron vendidas por cuenta del gobierno de Buenos Aires. No bien se presentó la oportunidad, la tripulación de la goleta «Breakwater» escapó con la nave hacia los Estados Unidos, donde informó acerca de lo ocurrido. Por su parte, el capitán de la «Superior» llegó a un acuerdo con Vernet para continuar con sus actividades fuera de la jurisdicción de la comandancia de Malvinas. Este hecho luego derivó en su «Informe del Comandante Político y Militar de Malvinas» de 1832, en el cual fundamentó los derechos de soberanía de las Provincias Unidas. Con respecto de la «Harriet», Vernet volvió con esa nave a Buenos Aires arribando a destino el 19 de noviembre de 1831 con el objetivo de someter lo acontecido ante el tribunal de presas. El capitán de la nave pidió la intervención del representante estadounidense, el que respondió rápidamente a la solicitud. George W. Slacum desconoció el derecho argentino a reglamentar la pesca en las islas Malvinas.

Slacum fue nombrado cónsul estadounidense en Buenos Aires en abril de 1824 y llegó a la ciudad siendo encargado de negocios John M. Forbes, quien falleció en junio de 1831. Las relaciones entre ambos no fueron buenas. Luego del fallecimiento de Forbes, Slacum tomó posesión de sus documentos oficiales e intentó asumir el cargo de representante diplomático estadounidense pero carecía del nombramiento oficial del gobierno de Estados Unidos. Slacum protestó enérgicamente ante el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Tomás Manuel de Anchorena, en un intercambio que se tornó acalorado. En su accionar se sintió respaldado por el gobierno de Washington que no reconoció el derecho de Vernet y del gobierno argentino a restringir o regular la caza de focas, ballenas o la pesca de barcos estadounidenses en las islas y sus alrededores. Envió un ultimátum al gobierno para que en el plazo de tres días revocara los decretos de 1829 y restituyera la «Harriet» con toda su carga, de lo contrario enviaría a la «USS Lexington» ―buque de guerra que en noviembre de 1831 se encontraba en el Río de la Plata― para proteger las naves estadounidenses. Y así lo hizo.

Cabe aclarar que, según bibliografía británica, el ministro de Relaciones Exteriores advirtió a Slacum que sus protestas no estaban autorizadas —ya que solo era cónsul— y que podrían provocar represalias por parte de la Argentina[v]. Por su parte, el cónsul tomó contacto con los enviados británicos en Buenos Aires, Henry S. Fox y Woodbine Parish, quienes le informaron sobre la reclamación británica de las islas. Slacum informó sobre esta reunión al secretario de Estado estadounidense Edward Livingston y le comunicó que enviaría copias de la correspondencia con el gobierno argentino al ministro estadounidense en Londres, Martin Van Buren con la intención de lograr un entendimiento entre los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido. Asimismo, le expresó a Livingston su preocupación por la reclamación británica y le advirtió que «existían razones de peso por las que no se debía permitir a Inglaterra colonizar esas islas…»[6]. Al parecer procuraba o justificaba una ocupación estadounidense de las islas.

Slacum acordó con el comandante de la «USS Lexington», Silas Duncan, la necesidad de proteger a los ciudadanos y al comercio estadounidenses. Duncan zarpó entonces hacia las islas con el capitán Davison de la «Harriet» a bordo, arribando el 28 de diciembre como una nave civil y enarbolando el pabellón francés. Bajo las órdenes de Duncan, los marineros estadounidenses asaltaron los almacenes, recuperaron la carga estadounidense confiscada por Vernet, inutilizaron los cañones del asentamiento, prendieron fuego a la pólvora y arrestaron a Mathew Brisbane y a otros seis subordinados[7]. La tripulación procedió a destruir todas las instalaciones argentinas y a incendiar las casas. El 21 de enero de 1832 Duncan declaró las islas como res nullius («cosa de nadie»). Ante el temor de nuevos ataques y las amenazas de Duncan, cuarenta pobladores se marcharon de la isla a bordo de la «USS Lexington», mientras que los negros de origen africano fueron encadenados; fueron liberados en Montevideo mientras que los siete prisioneros fueron entregados a su superior, el comodoro Rodgers, en Río de Janeiro. Tras recibir la notificación del gobierno de Buenos Aires de que Vernet y sus subordinados habían actuado bajo su autoridad, Rodgers liberó a los prisioneros en Buenos Aires en abril de 1832[8]. En las islas quedaron veinticuatro pobladores, en su mayoría gauchos.

Apenas conocerse lo sucedido en la isla Soledad, el gobierno argentino le retiró el reconocimiento a Slacum como cónsul, quien debió refugiarse en la casa del recién llegado encargado estadounidense Francis Baylies para evitar ser arrestado por la policía argentina. Dado que el secretario de Estado Livingston instruyó a Baylies de continuar con la estrategia de Slacum de ignorar la validez del decreto de nombramiento de Vernet, la tensión entre ambos gobiernos se incrementó y Baylies fue expulsado en 1832 al ser declarado persona non grata por el gobernador Juan Manuel de Rosas, dando lugar a la ruptura de relaciones con Estados Unidos hasta 1843. Slacum partió con Baylies a bordo de la fragata estadounidense «Warren».

Cabe agregar que el 4 de julio de 1832 Baylies recibió una carta de embajador británico en Buenos Aires, Henry S. Fox, en la que le informaba de las ambiciones de su gobierno sobre el archipiélago, lo que lo llevó a reforzar su posición de desconocer la soberanía argentina y a reconocer la británica en una nota que envió el 10 de julio al ministro Manuel Vicente Maza en la que, además, repetía puntualmente los argumentos británicos[9].

Respecto de la persona de Slacum, el académico estadounidense Julius Goebel consideró que era «una persona sin experiencia diplomática y completamente carente de tacto o criterio»[10]. El historiador canadiense H. S. Ferns también se refiere a Slacum como «patriota inexperto», quien «creía que el elemento esencial de la diplomacia era afirmar, en el lenguaje más destemplado posible, los derechos, naturales y evidentes por sí mismos, del pueblo de los Estados Unidos a cazar y pescar donde quisiera»[11].

Sin duda, ya haya sido un incidente aislado o parte de una conspiración angloestadounidense ―lo que parece más probable―, el ataque de la «USS Lexington» ha facilitado las condiciones para que el 3 de enero de 1833 las tropas británicas usurparan nuestras islas Malvinas.

Acorde a su política imperialista, Estados Unidos nunca se retractó del agravio cometido hacia la soberanía argentina y nunca respondió a las protestas del gobierno argentino ni satisfizo la indemnización correspondiente a los daños ocasionados.

Las sentencias sobre las que se basaría el deseable apoyo de Estados Unidos

Es necesario narrar estos antecedentes para mencionar el documento que sería la base sobre la que se sustenta la idea de que Estados Unidos podría intermediar en nuestro reclamo soberano sobre las islas Malvinas.

El argumento se basa en el Expediente n° 3.661 (7 F. Cas. 192)[12] que se sustentó en el circuito judicial del estado de Connecticut. El caso Davison v. Seal-Skins tuvo lugar en 1835 y es célebre en la jurisprudencia de almirantaje de los Estados Unidos que abordó una demanda de salvamento sobre un cargamento de pieles de foca. El demandante fue Gilbert R. Davison, quien era el capitán de la goleta «Harriet» y el objeto de la demanda eran las pieles de foca confiscadas e incautadas por el comandante Luis Vernet como gobernador de las islas Malvinas en nombre del gobierno de Buenos Aires sobre embarcaciones extranjeras. Cabe aclarar que este expediente se refiere a las islas como «Falkland Islands».

El juez Thompson sentó un precedente histórico y jurídico fundamental. El juez define que

«Un pirata es quien actúa únicamente por su propia autoridad, sin comisión ni autoridad de ningún Estado soberano, aprehendiendo por la fuerza y apropiándose para sí, sin discriminación, de toda embarcación con la que se encuentre».

Luego expresa:

«Un oficial de los Estados Unidos no tiene derecho, sin instrucciones expresas de su gobierno, a entrar en la jurisdicción territorial de un país que está en paz con los Estados Unidos, y a aprehender por la fuerza los bienes que allí se encuentren y que reclamen ciudadanos de los Estados Unidos. La solicitud de reparación debe presentarse ante los tribunales judiciales del país».

En tal sentido, consideró que Vernet no estaba actuando de forma ilegal o pirática, sino que actuaba al amparo de un decreto oficial emitido el 10 de junio de 1829 por el gobierno de Buenos Aires, el cual lo nombraba gobernador civil y militar de las islas Malvinas y le encomendaba regular las pesquerías. Del mismo modo rechazó la postura del consulado estadounidense y por lo tanto el tribunal no podía declarar a Vernet un pirata ni desconocer su autoridad de hecho.

Respecto del capitán Silas Duncan, quien atacó Puerto Soledad a finales de 1831 y destruyó las instalaciones de la comandancia y recuperó por la fuerza los cargamentos capturados por Vernet, el juez Thompson determinó que

«…si estas islas estaban en posesión y bajo jurisdicción del gobierno de Buenos Aires, y el establecimiento de Vernet entonces estaba bajo la autoridad y protección de ese gobierno, como claramente lo estaba, e incluso aceptando que Vernet hubiera abusado de su poder, el Capitán Duncan no podría tener derecho, sin instrucciones expresas de su gobierno, a entrar en la jurisdicción territorial de un país en paz con Estados Unidos, y confiscar por la fuerza bienes hallados allí y reclamados por ciudadanos de Estados Unidos. Tal principio sería demasiado arriesgado para la paz de las naciones para ser admitido en la práctica».

El expediente judicial expresa que el comodoro Rogers, superior de Duncan, cuando descubrió que «estaban actuando bajo la autoridad del gobierno argentino de Buenos Aires, liberó a los prisioneros, renunciando a tratarlos como piratas».

Existe otro proceso judicial de enero de 1839 celebrado en el distrito de Massachussets, «Charles L. Williams v. The Suffolk Insurance Company», que es una demanda contra la compañía de seguros Suffolk Insurance Company de Boston, para reclamar una indemnización por las pérdidas sufridas por la goleta «Harriet» y su carga[13]. En este caso el tribunal expresó que las relaciones exteriores correspondían al Poder Ejecutivo, que era el que debía manifestarse acerca de la jurisdicción de las Malvinas. Con respecto a este punto, el tribunal formuló:

«Si, dado que el gobierno estadounidense ha insistido y sigue insistiendo, a través de su autoridad ejecutiva regular, en que las Islas Malvinas no constituyen ninguna parte de los dominios dentro de la soberanía del gobierno de Buenos Aires, y que la pesca de focas en esas islas es un comercio libre y lícito para los ciudadanos de los Estados Unidos, y que está fuera de la competencia del gobierno de Buenos Aires para regular, prohibir o castigar; es competente para el Tribunal de Circuito, en esta causa, investigar y determinar mediante otras pruebas, el título de dicho gobierno de Buenos Aires sobre la soberanía de dichas Islas Malvinas; y si tales pruebas satisfacen al Tribunal, decidir en contra de las doctrinas y reclamaciones y apoyadas por el gobierno estadounidense sobre este tema; o si la acción del gobierno estadounidense sobre este tema es vinculante y concluyente para este Tribunal, en cuanto a quién pertenece la soberanía de esas islas».

En este caso hay algunos párrafos que son interesantes mencionar. Uno de ellos es el de la exposición de Theophilus Parsons, en representación de los demandados, quien no llama a las islas «Falkland», sino «Malvinas».

«1. Que las Malvinas están legítimamente en posesión de Buenos Aires; y que la evidencia histórica y los principios establecidos del derecho internacional demuestran que así es».

«2. Que sea como fuere, los Tribunales de este país no decidirán esta cuestión en contra de Buenos Aires, a menos que estén autorizados a hacerlo por un acto formal de nuestro gobierno; siendo Buenos Aires una nación amiga nuestra, que reclama las Malvinas, ciertamente bajo la apariencia de derecho, y que reclama y ejerce ese dominio desde hace muchos años».[14]

En este expediente puede leerse otro párrafo sumamente interesante respecto del reclamo soberano de la Argentina sobre las islas Malvinas:

«A la luz de la evidencia histórica y de los principios fundamentales del derecho internacional, resulta difícil dudar de que el antiguo gobierno de España, y el gobierno de Buenos Aires como su sucesor, tenían derecho, como propietarios de las islas y la costa, a regular la pesca en ellas y en un radio razonable de su litoral. Por consiguiente, los decretos promulgados se justifican conforme al derecho internacional. En consecuencia, la pesca que infringe dichos decretos constituye un comercio ilícito y prohibido dentro de la política vigente. De ello se deduce inevitablemente que una incautación por este motivo no está amparada por la política, aunque la condena sea informal».

Más adelante expresa:

«Antes de la revolución en Sudamérica, se sabe que las Malvinas, o islas Falkland, pertenecían al virreinato de La Plata [sic], que incluía Buenos Aires».

Cabe mencionar que el caso «Charles L. Williams Contra The Suffolk Insurance Company» fue resuelto por la Corte Suprema de los Estados Unidos el 6 de marzo de 1839[15]. En definitiva, este tribunal manifestó que el reconocimiento de la soberanía sobre las islas correspondía al Poder Ejecutivo federal.

La «propuesta»

Sobre estos expedientes es que se sustentaría la posibilidad de gestionar una intermediación de los Estados Unidos en favor del reclamo de soberanía plena sobre las islas.

La «propuesta» consistía en que, atento a ese reconocimiento judicial acerca de la jurisdicción de la soberanía argentina, se le solicitaría al gobierno de Estados Unidos que intercediera ante el Reino Unido para que procediera a restituir la plena soberanía de las islas del Atlántico Sur a la Argentina pero los británicos podrían permanecer con la base militar pagando un alquiler a la Argentina, además de cobrarles el alquiler desde 1982 por su ocupación. A cambio el gobierno argentino aceptaría que se estableciera una base de la OTAN en las islas, la que en realidad existe virtualmente toda vez que los británicos mantienen el Complejo de Monte Agradable (Mount Pleasant Complex), ubicado en la isla Soledad, que opera como un enclave estratégico de la OTAN.

A partir de esta «propuesta original» fue que Diana Mondino ―la misma que dijo que «los chinos son todos iguales»[16]―, en julio de 2025 en un encuentro del Rotary Club de Buenos Aires, comparó las islas Malvinas con un departamento y expresó: «Nosotros somos los legítimos dueños y ellos son inquilinos y algunos pensarán que son okupas». En esa oportunidad aclaró que el gobierno deseaba tener con los británicos «una relación razonable»[17].

La negociación se lograría sobre la fórmula «Un poco de Åland y un poco de Hong Kong», teniendo estos dos casos de resolución de conflictos como antecedentes para solucionar la controversia. El conflicto de las islas Åland fue una disputa territorial entre Suecia y Finlandia tras la Primera Guerra Mundial que se resolvió en 1921 mediante el arbitraje de la Sociedad de Naciones, otorgando la soberanía a Finlandia pero garantizando la autonomía y cultura sueca de sus habitantes. La población de las islas Åland demandaban la autodeterminación, la cual no fue otorgada. Un acuerdo similar sería la clave con respecto a los habitantes de las Malvinas, los cuales podrían conservar su cultura y tradiciones. El caso de Hong Kong sería el otro modelo a considerar, ya que el 1° de julio de 1997 el gobierno del Reino Unido transfirió la soberanía a la República Popular China tras 156 años de dominio colonial británico en un proceso que se denominó como «retrocesión» de Hong a Kong a China.

Algunas consideraciones finales

Pensar sobre una posibilidad de que la Argentina pueda retomar la plena soberanía sobre las islas del Atlántico Sur y cobrarle un alquiler al Reino Unido es, por lo menos, ridículo. Más allá de sus legítimos derechos, ¿qué fortaleza tiene nuestro país para forzar al gobierno británico? Desde 1982 la Argentina acrecienta su debilidad por varios motivos, entre ellos la situación de desatención de las Fuerzas Armadas por todos los gobiernos de esta particular democracia, dado que cada gobierno reduce paulatinamente el presupuesto de Defensa asfixiando la operatividad de las mismas; el creciente endeudamiento de la Argentina debido a una mezcla de inoperancia y falta de sentimientos patrióticos por parte de los gobiernos; el sometimiento de la Argentina a una constante guerra cognitiva impuesta desde Londres; una pésima diplomacia de la Cancillería Argentina que tiende a favorecer los intereses británicos, sobre todo con un alineamiento político y «estratégico» con los países que no reconocen la soberanía argentina y un alejamiento ―e incluso una impudente escalada de la tensión en las relaciones diplomáticas― respecto de países que sí la reconocen, como Rusia, China e Irán.

Por otro lado, ¿se le permitiría al enemigo y ocupante mantener una base militar desde la cual podría atacar el territorio continental? Suena insólito y muestra el desconocimiento de la historia de las relaciones argentino-británicas y de los antecedentes cuando el territorio formó parte del Virreinato del Perú y del Virreinato del Río de la Plata.

Del mismo modo, ¿puede considerarse una recuperación de las Malvinas teniendo como secretaria de Malvinas a Paola Di Chiaro y a un canciller que tiene a su hijo promoviendo becas del gobierno británico junto a la mencionada secretaria en el marco de la Fundación Argentina Global? ¿O manteniendo al frente de la Embajada Argentina en Londres a Mariana Edith Plaza, cuestionada por los veteranos de guerra respecto al enfoque diplomático sobre la Cuestión Malvinas? Cabe recordar que Di Chiaro trabajó en el gobierno de Macri bajo gestión de Fulvio Pompeo al frente de la Secretaría de Asuntos Estratégicos, cuyo gobierno fue responsable del acuerdo Foradori-Duncan. ¿Se han denunciado durante el gobierno de Milei algunos de los acuerdos firmados que favorecen al Reino Unido y que perjudican a la Argentina? Nada de esto ha variado tras el «brote de patriotismo» que Milei sufre desde el 3 de septiembre.

Ahora hay que reflexionar sobre Estados Unidos, a quien le debemos la pérdida de la plena soberanía en las islas en dos oportunidades, 1833 y 1982. Por tales hechos, no se comprende como en agosto de 2026 el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, ratificó que Washington mantiene una «posición de neutralidad» respecto a la soberanía de las islas Malvinas. Hay que recordarle también al embajador Lamelas que, en 1982, durante la guerra del Atlántico Sur, la República Argentina invocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pero el pacto de defensa mutua no se instrumentó en su favor debido a la falta de apoyo unánime y al alineamiento de Estados Unidos con el Reino Unido. Creer que el presidente Donald Trump revisará su política respecto de las Malvinas es una ingenuidad. Esas expresiones no fueron un guiño a la Argentina sino una chicana dirigida al gobierno británico por no haber apoyado su avanzada sobre Irán. Una ruptura entre los Estados Unidos y el Reino Unido es impensable y cabe recordar que el 28 de abril de 2026 Trump recibió al rey Carlos III en la Casa Blanca, oportunidad en la que expresó que «los británicos son nuestros amigos más cercanos».

En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas el primer ministro británico Andy Burnham sostuvo la postura de su país sobre las Malvinas durante una reunión con Trump, tema del cual confirmó que había hablado previamente con el presidente estadounidense. Por su parte, Milei no logró la foto tan deseada con su amigo Trump, quien le ayudó a ganar las elecciones legislativas de 2025. No le puede pedir más.

 

El 22 de septiembre de 2026 Trump recibió al primer ministro británico Andy Burnham en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El antecedente del tribunal de Estados Unidos sería fuertemente válido en un contexto internacional en el que prime el Derecho Internacional, pero a la luz de las acciones de los gobiernos estadounidenses de las últimas décadas, de la agresión perpetrada por sus fuerzas en Venezuela el 3 de enero de 2026 ―secuestrando al presidente Nicolás Maduro en Caracas― y de las amenazas de un potencial ataque a Cuba al no lograr sus objetivos a través de la asfixia a que somete a la isla, tal esperanza resulta racionalmente infundada.

¿Quién le puede creer algo a Trump? Si en algo se parecen Trump y Milei es que hoy pueden decir lo contrario a lo que dijeron ayer y mañana lo contrario a lo que dijeron ayer y hoy.

Finalmente, la realidad es que ha hecho mucho más la Selección Nacional de Fútbol desplegando la tela con la inscripción de «Las Malvinas son argentinas» tras ganarle a Inglaterra en el mundial celebrado en Estados Unidos que todos los últimos gobiernos argentinos que ni siquiera han sabido aprovechar el «poder blando» de la Argentina, dentro del cual se encuentra la propia Selección Nacional.

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Hawái, EEUU). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024, reimpresión 2da ed.

Autor del libro «El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto», Editorial Almaluz, 2026.

 

Referencias

[1] «Davison v. Seal‐Skins», 7 Fed. Cas. 13, Case No. 3,661, Circuit Court, D. Connecticut, Public Resource Org., https://law.resource.org/pub/us/case/reporter/F.Cas/0007.f.cas/0007.f.cas.0192.3.pdf

[2] Elías S. Giménez Vega. «El desafío del conflicto de Malvinas». En: Baetica, Estudios de Arte, Geografía e Historia, Año 1982, Número 5, p. 303-330, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga.

[3] Ibid., p. 311.

[4] Ibid., p. 312.

[5] Christian J Maisch & Mark B Williams. «Slacum, George Washington». David Tatham, Dictionary of Falklands Biography, https://www.falklandsbiographies.org/biographies/slacum_george, [consulta: 01/09/2026].

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Christian J. Maisch. «The Falkland/Malvinas Islands Clash of 1831-32: U.S. and British Diplomacy in the South Atlantic». Diplomatic History, Volume 24, Issue 2, April 2000, pages 185–209.

[10] Julius Goebel. The Struggle for the Falkland Islands. New Haven: Yale University Press, 1982, p. 439. «a person of no diplomatic expereience and utterly without tact or judgment».

[11] Ferns, H. S. Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. Buenos Aires: Solar/Hachette, 1968, p. 233.

[12] «Davison V. Seal–Skins». 7FED.CAS.-13, Case No. 3,661, Circuit Court, D. Connecticut. Public.Resource.Org, https://law.resource.org/pub/us/case/reporter/F.Cas/0007.f.cas/0007.f.cas.0192.3.pdf

[13] «Charles L. Williams v. The Suffolk Insurance Company», 38 U.S. 415 de 1839. Legal Information Institute, Cornell Law School, https://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/38/415.

[14] «1. That the Malvinas are rightfully in possession of Buenos Ayres; and that historical evidence, and established principles of the law of nations show this to be so».

«2. That however this may be, the Courts of this country will not decide this question against Buenos Ayres, unless authorised to do so by a formal act of our government; Buenos Ayres being a nation friendly to us, claiming the Malvinas, certainly under colour of right, and claiming and exercising that dominion for many years».

[15] «Williams v. Suffolk Insurance Company, 38 U.S. 415 (1839)». Justia Connect, U.S. Supreme Court, https://supreme.justia.com/cases/federal/us/38/415/.

[16] «La canciller de Argentina dice que los chinos «son todos iguales» y desata una controversia; luego niega intención discriminatoria». CNN Español, 03/05/ 2024, https://cnnespanol.cnn.com/2024/05/03/canciller-argentina-diana-mondino-dice-chinos-iguales-controversia-orix.

[17] Facundo Cháves. «Mondino comparó Malvinas con un departamento: “Nosotros somos los legítimos dueños y ellos son inquilinos y algunos pensarán que son okupas”». Infobae, 24/07/2025, https://www.infobae.com/politica/2024/07/24/mondino-comparo-malvinas-con-un-departamento-nosotros-somos-los-legitimos-duenos-y-ellos-son-inquilinos-y-algunos-pensaran-que-son-okupas/.

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LA ESTRATEGIA DE MOLTKE Y TOYOTA Y LA NECESIDAD DEL PENSAMIENTO FLEXIBLE

Marcelo Javier de los Reyes*

Varias veces hice referencia a la necesidad de desarrollar un pensamiento crítico y, sobre todo, a la necesidad de desarrollar una masa crítica.

El mundo actual, totalmente incierto e imprevisible, precisa que desarrollemos un «pensamiento flexible» y, en este sentido, vuelvo nuevamente a Helmuth von Moltke. Pero no se trata sólo de un pensamiento que debe quedar circunscrito al ámbito militar, sino que también debe emplearse en el ámbito empresarial y, por qué no, en el personal. Prueba de ello es cómo Toyota ha sabido tomar esa enseñanza y lleva décadas aplicándola a través del método denominado «Kaizen», el cual tiene el espíritu de von Moltke y está en el slogan de la empresa, «Siempre Mejor», porque esa es la mentalidad de la marca japonesa cuyo método se puede traducir por «mejora continua», un método de gestión y optimización de procesos cuyo origen se remonta a los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Agregaría a esto que, desde mi punto de vista, el pensamiento flexible requiere de conocimientos sobre nosotros mismos, como así también de nuestro entorno de una manera holística.

En esencia, de lo que se trata es de establecer una «estrategia», una «planificación estratégica» que se adapte a los tiempos, a las coyunturas. Como bien expresa Edward Mead Earle en su famoso libro «Creadores de la estrategia moderna»:

«La estrategia, por lo tanto, no es simplemente un concepto para tiempos de guerra, sino un elemento del arte de gobernar empleable en todo tiempo».

Como lo demuestra Edward Mead Earle, la estrategia se nutre también de la experiencia que la historia nos proporciona acerca de este arte. De ello se dio cuenta claramente von Moltke, quien pensó que la historia podía favorecer de forma considerable a la estrategia, «siempre y cuando ésta fuera estudiada con el debido sentido de la perspectiva». Al fin y al cabo, la estrategia es la aplicación de los conocimientos a la vida práctica, el desarrollo de una idea originaria adaptada a circunstancias continuamente cambiantes. Es el arte de la acción a ejecutarse bajo la presión de las condiciones más difíciles.

La preparación de la estrategia insume mucho tiempo y esfuerzo, pero como bien lo percibió von Moltke «nuestra voluntad no tardará en enfrentarse con la voluntad independiente del enemigo». De esta manera, Moltke determinó que «Ningún plan de operaciones puede ser visto con alguna seguridad, más allá del primer encuentro con las fuerzas principales del enemigo». En síntesis, concluyó que ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo, lo que de ninguna manera implica que no debamos tener un plan o una estrategia. Lo que significa es que debemos estar preparados porque la realidad nos demostrará que la planificación puede —y seguramente será así— no resultar como la esperábamos.

En este sentido, debemos tener en claro que el plan precisará ser monitoreado y ajustado en función de los contratiempos, inconvenientes, dificultades y los diversos problemas que puedan presentarse. De ahí la necesidad de desarrollar un pensamiento flexible para poder adaptarnos a las circunstancias y afrontar los desafíos que se nos presenten.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). 

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024.

Autor del libro «El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto». Editorial Almaluz, 2026.

 

LA INTELIGENCIA ARGENTINA SIN RUMBO Y SUMANDO FRACASOS. ALGUNAS PROPUESTAS PARA SU RECONSTRUCCIÓN.

Marcelo Javier de los Reyes*

Una ruptura más del sistema republicano

La Camara de Diputados y el Senado ha sancionado la denominada «Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos» ―Ley 27.742 publicada en el Boletín Oficial el 8 de julio de 2024― por la cual el Poder Legislativo le cedió al Poder Ejecutivo funciones legislativas que le corresponden. No es la primera vez que los miembros del Congreso le otorgan esta potestad excepcional al Ejecutivo, una práctica que precisamente ha dejado de ser excepcional desde la presidencia de Eduardo Duhalde. Claramente, la situación en 2002 podría ameritar esa cesión pero de ninguna manera debió haberse procedido con ese temperamento con los gobiernos que le sucedieron.

Cuando Montesquieu formuló la división de poderes en El espíritu de las leyes (1748) consideró que era apropiada la distribución de las funciones del Estado en tres poderes independientes —legislativo, ejecutivo y judicial— para evitar la concentración del poder, garantizar la libertad política y prevenir la tiranía mediante un sistema de contrapesos. A pesar de ello y aunque no se proceda a esa cesión, el sistema de contrapesos no funciona en nuestra Argentina, toda vez que los miembros del Poder Judicial suelen ser demasiado benévolos con los gobiernos de turno, «benevolencia» que le cuesta muy cara al Estado Nacional y a los argentinos.

Como se ha mencionado, la concepción de la división de poderes formulada por Montesquieu busca prevenir la tiranía y como se puede apreciar en las reformas del Sistema de Inteligencia Nacional, las modificaciones son absolutamente anticonstitucionales y muestran una peligrosa deriva autoritaria del gobierno.

Al asumir la presidencia Javier Milei no existía una situación de emergencia pública que justificara esa cesión de poderes. Las recurrentes crisis económicas que sufre nuestro país no son más que una crisis que la dirigencia política ha convertido en una problemática estructural ocasionada por la mala administración de la cosa pública pero sobre todo por la corrupción, en la cual el Poder Judicial tiene la mayor responsabilidad, aunque eso no libera de la misma al Poder Legislativo.

Desentendiéndose de la Inteligencia

Desde el primer día, el presidente ―quien se autopercibía como «especialista en temas de crecimiento económico con o sin dinero» y que afirmaba que sabía «cómo terminar con la pobreza y la indigencia»― no sólo no manejó la economía nacional sino que la puso en manos Luis «Toto» Caputo, de quien afirmaba: «Recuerdo que, por ejemplo, Caputo se fumó más de US$ 15.000 millones. Se terminó en el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo echaron a Sturzenegger acusándolo de manejar mal la mesa, vino Caputo y se fumó US$ 15.000 millones de reservas irresponsablemente, ineficientemente. Y nos deja este despiole de la Leliq»[1]. Si el «especialista» no se ocupaba de lo que sabía y eligió a quién poco antes consideraba un incapaz, mal podía hacerse cargo de la Inteligencia Nacional, área de la que ninguno de los que llega al gobierno tiene una mínima idea y que suelen confundir con «Seguridad».

Desconociendo y contrariando la Ley de Inteligencia Nacional 25.520, cuyo Artículo 12 expresa que «El Presidente de la Nación fijará los lineamientos estratégicos y objetivos generales de la política de Inteligencia Nacional», puso de facto el Sistema de Inteligencia Nacional bajo control del entonces Jefe de Gabinete de Ministros, Nicolás Posse, quien asumió el 10 de diciembre de 2023 y que renunció en mayo de 2024, en buena medida porque se lo responsabilizó de realizar tareas de espionaje interno sobre funcionarios de su propio gobierno y opositores. Durante ese breve período la Inteligencia Nacional estuvo operada por militares que, al parecer, no eran del ámbito de la inteligencia y que además debe tenerse presente que la Inteligencia Estratégica Militar difiere considerablemente de la Inteligencia Estratégica Nacional que es, vale recordar, de carácter civil.

Tras la salida de Posse, la Inteligencia Nacional está «informalmente» en manos del «monotributista» Santiago Caputo, asesor presidencial que no cumple ningún cargo de funcionario dentro del organigrama oficial. De tal manera que la irresponsabilidad de Milei en materia de Inteligencia llega a un grado que es difícil de caracterizar en términos negativos.

Reformas del Sistema de Inteligencia Nacional

Dicho esto, cabe señalar que en ningún párrafo de la llamada «Ley Bases» se menciona la necesidad de modificar, una vez más, el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN). No obstante, quienes detentan el Poder Ejecutivo podrán argüir que mediante el Título II referido a la Reforma del Estado podría implementar modificaciones en el mencionado sistema.

Desde que asumió este gobierno «libertario» ―pero enemigo de la libertad― se procedió a las siguientes modificaciones en materia de Inteligencia:

    • En julio de 2024, a través del Decreto n° 614/2024 se procedió a una reestructuración profunda del SIN, mediante el cual se disolvió la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y se creó nuevamente la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), conformada por cuatro agencias: el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la Agencia de Seguridad Nacional (ASN), la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC) y la División de Asuntos Internos (DAI).
    • Mediante el controvertido Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) n° 656/2024 se le otorgaron a la SIDE $ 100.000 millones adicionales en carácter de fondos reservados, lo cual fue rechazado por la Cámara de Diputados (Resolución n° 76/2024 del 21 de agosto de 2024) y por el Senado (Resolución 32/2024 del 12/09/2024), por lo cual «Santiago Caputo, el asesor presidencial que reestructuró la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), avisó que el organismo que en los papeles dirige Sergio Neiffert devolverá cada uno de los $100 mil millones»[2]. Sin embargo, algunos medios informaron por entonces que ya se había ejecutado el 80% de ese monto.
    • El 1° de enero de 2026 Infobae dio a conocer el DNU-2025-941-«APN-PTE – Modificación de la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520»[3], que fue publicado en el Boletín Oficial con fecha 2 de enero, firmado el 31 de diciembre de 2025 por el presidente Javier Milei y todo el gabinete, el cual reordena la estructura de toda el área, crea agencias, disuelve otras y unifica tareas supuestamente para facilitar el intercambio de datos y le otorga a la SIDE un poder que emula a la «Securitate» (oficialmente Departamentul Securității Statului, «Departamento de Seguridad del Estado»), la policía secreta rumana del régimen comunista. Al fin y al cabo, siempre se afirma que los extremos se tocan.

Lo único positivo es volver a la denominación SIDE para recordar que la Inteligencia le corresponde al Estado Nacional, aunque en los hechos los libertarios siguen manejando una Inteligencia «de gobierno», como han hecho todos los gobiernos de esta partidocracia.

¿Era necesario reformar la Inteligencia?

Mediante la sanción de la Ley 27.126, el 25 de febrero de 2015, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se propuso desmantelar la estructura de la ex Secretaría de Inteligencia, aumentar la transparencia, fortalecer la democracia, profesionalizar el servicio de inteligencia, limitar los fondos reservados y separar la inteligencia de la investigación judicial.

A ello cabe agregar la «intención» de poner fin al espionaje ilegal, la compra de jueces y la financiación ilegal de la política. Claro que no tuvo mucho tiempo para demostrar si esa transformación sería posible porque su gobierno terminó en diciembre de 2015.

Luego del gobierno de Mauricio Macri (2015 – 2019), quien hizo un uso discrecional de la Inteligencia y de sus recursos ―quizás sea suficiente con mencionar la operación de la Inteligencia sobre el Poder Judicial, la banda «Súper Mario Bros», y el espionaje ilegal a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan―, el 10 diciembre de 2019, asumió la presidencia Alberto Fernández, quien en su primer discurso anunció la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y prometió terminar con los «sótanos de la democracia». En esa oportunidad declaró el «nunca más» a una justicia contaminada por servicios de inteligencia y operadores judiciales. El gatopardismo siguió mostrando su vigencia.

Durante su gobierno, la entonces interventora de la AFI, la abogada Cristina Caamaño estuvo trabajando en una nueva ley de Inteligencia. Ya me referí a ese tema en un artículo titulado «Más “innovaciones” en materia de Inteligencia» (publicado el 26 de enero de 2021), en el cual expuse que «no parece serio cambiar nuevamente la Ley de Inteligencia, cuya última ley, la 27.126 fue llevada a cabo por la actual vicepresidente, en ese momento en ejercicio de la Presidencia de la Nación». 

Escándalos en la SIDE libertaria

Como no podía ser de otro modo, la corrupción libertaria también alcanzó a la SIDE y una vez más se hizo una propaganda a la «profesionalización» del organismo. El resultado: más de lo mismo. Sin embargo, estos han empleado hasta la IA para hacer diseños de patéticos logos que parecen más propios de las agencias de inteligencia estadounidenses y de sociedades secretas.

Nuevamente se recurre a purgas, las que se vienen llevando a cabo desde hace décadas impidiendo una transferencia de conocimientos y la práctica desaparición de personal de carrera dentro del organismo. Eso sí, ingresa personal sin experiencia y algunos por amiguismo y continúa la clásica lucha de poder por los puestos de la SIDE, como oportunamente se denunció la puja entre Santiago Caputo y el Secretario de Asuntos Estratégicos, José Luis Vila ―un radical, funcionario «transversal» a los diferentes gobiernos ya que forma parte del establishment por su relación con Enrique «Coti» Nosiglia―, para quedarse con una parte de la estructura de la agencia[4].

No podía faltar el seguimiento a ciertas figuras de la política que parecen haber sido «caminados» ―para emplear la jerga de inteligencia― por agentes de la SIDE, lo que implicaría una ilegalidad y, aún peor, al servicio del lobby político y empresarial bajo la órbita de Caputo. Nada de cuestiones de seguridad de Estado.

Desde que llegó este gobierno la gestión no estuvo exenta de escándalos y desde fines del año 2025 se produjeron renuncias y cambios que dejaron de lado toda la discreción que requiere un organismo de Inteligencia. Luego de algunos casos sonoros que llegaron a los medios, el entonces titular Sergio Neiffert renunció al cargo, evidentemente forzado para que lo hiciera luego de denuncias por mal uso de fondos reservados, por el caso de dos funcionarios que viajaron a ver la carrera de Fórmula 1 en Bakú, Azerbaiyán, según denunciaron los diputados Esteban Paulón y Mónica Fein. Los funcionarios de la SIDE habrían utilizado cerca de $ 20 millones de pesos de fondos públicos reservados para viajar a ver al piloto Franco Colapinto[5].

Para reemplazar a Neiffert nombraron a Cristian Auguadra que, al igual que su antecesor y tantos otros que llegaron a ese destino, no cuentan con una experiencia mínima para ocupar el cargo. En el caso de Auguadra, la información periodística no le es favorable.

Uno de los hechos recientes tuvo como objetivo la AFA, la Asociación del Fútbol Argentino. A mediados de abril de este año, estalló una denuncia sobre una presunta operación de inteligencia para intervenir o desestabilizar a la AFA con la denominada «Operación Pendrive»[6]. También se detectaron cámaras de seguridad orientadas hacia la ex sede de la AFA desde un edificio lindero, propiedad del jefe de la SIDE, Cristian Auguadra[7].

La falta de control dentro y fuera de la SIDE es absoluta, pues la Comisión Bicameral de Inteligencia parece que, como pasa habitualmente, no llega a nada. Recordemos el famoso caso de la «Banelco» y tantos otros escándalos que pasaron sin más. ¿De dónde salen los fondos para «convencer» que algunos legisladores voten las leyes que pide este gobierno para avanzar en la entrega de la Nación?

Todo sigue como entonces…

Palantir y los periodistas fuera de la Casa Rosada

El video que unos periodistas realizaron de los conocidos pasillos de la Casa Rosada y de las puertas de algunos despachos le sirvió al gobierno para prohibir el ingreso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, decisión tomada por la Casa Militar con el único fin de garantizar la seguridad nacional. Según la presentación realizada por la Casa Militar, el material grabado habría «vulnerado la seguridad de las instalaciones y expuesto información considerada estratégica para el funcionamiento del Poder Ejecutivo».

Sin embargo, no hubo tanto celo por la seguridad, ni siquiera de la del presidente ―quien al momento de la difusión de esa filmación se encontraba de festejos en Israel, en una zona en guerra―, en oportunidad de que lo visitaran en la Casa Rosada Hayden Davis, el criptoempresario que lanzó $LIBRA, o «Julian Peh», quien no se llamaba así ni existían registros de su ingreso al país. No volveré sobre este tema, el cual lo abordé profusamente en otro artículo titulado «La relevancia de conocer la política internacional y de emplear la Inteligencia de Estado. El caso $Libra», publicado el 17/08/2025.

A buena parte de la prensa, como sería lógico, no se le escapó el hecho de que la prohibición a los periodistas coincidió con la visita de Peter Thiel, cofundador de la corporación Palantir Technologies Inc. ―empresa estadounidense que cotiza en bolsa y desarrolla plataformas de integración y análisis de datos― a la Casa Rosada. Evidentemente, se procedió a un blindaje de la Casa de Gobierno a los medios.

Palantir fue fundada en 2003 con apoyo de la CIA. Palantir desarrolla software especializados en el análisis de grandes volúmenes de datos (big data) e inteligencia artificial y desarrolla plataformas que integran, gestionan y aseguran datos complejos para gobiernos, agencias de inteligencia y grandes empresas, permitiendo tomar decisiones basadas en información en tiempo real[8].

La corporación ha desarrollado «Palantir Gotham» (utilizado principalmente por agencias de defensa e inteligencia como la CIA y el FBI para identificar patrones ocultos en conjuntos de datos masivos, útil para seguridad nacional y antiterrorismo), «Palantir Foundry» (enfocado en el sector privado para integrar datos corporativos y optimizar operaciones, decisiones y detección de fraudes), «Palantir Apollo» (herramienta que permite el despliegue automático de software en cualquier entorno, ya sea en la nube o en sistemas clasificados) y «Palantir AIP (Artificial Intelligence Platform) (plataforma más reciente, diseñada para aplicar modelos de lenguaje y IA avanzada a datos complejos de forma segura).

«Creamos productos para el análisis humano de datos del mundo real», según informa la propia empresa en su sitio web[9]. Agrega también: «Diseñamos tecnología para ayudar a las instituciones a proteger la libertad. La tecnología analítica, especialmente en manos de instituciones poderosas que manejan grandes volúmenes de datos, puede suponer graves riesgos para la privacidad y las libertades civiles». Sin embargo, parece que no es precisamente la «libertad» a la que defienden sino más bien que la vulneran y lo que muestra como una «virtud» resulta contradictoria porque esta corporación «poderosa» se apodera de una impresionante cantidad de datos de los ciudadanos poniendo precisamente en riesgo la privacidad y las libertades civiles. Recordemos la manipulación llevada a cabo por Cambridge Analytica.

Palantir obtuvo contratos gubernamentales multimillonarios y «ha contribuido a prevenir atentados terroristas, planificar misiones ultrasecretas de la CIA y gestionar la distribución de vacunas. Sin embargo, ha recibido críticas por ayudar a funcionarios de inmigración a identificar y localizar a inmigrantes indocumentados»[10]. Vemos aquí algunos puntos a considerar como el término «terrorista», el cual no se puede aplicar a quien defiende a su país de un invasor extranjero, la planificación de «misiones ultrasecretas», la identificación y localización de inmigrantes indocumentados nada menos que por parte del ICE, una fuerza que recurre a métodos ilegales y violatorios de los derechos humanos. En síntesis, Palantir es un «Estado» dentro del Estado que le paga contratos multimillonarios y que se hace dueño de ese Estado que le brinda el acceso a todas sus bases de datos.

¿Qué podemos decir de otro de los socios y fundador de Palantir, Alex Karp? Karp es licenciado en Derecho y doctor en teoría social neoclásica y se ha manifestado sobre la superioridad de Occidente y su desdén por las protestas antiisraelíes. Karp calificó las protestas antiisraelíes en la Universidad de Columbia de «paganas» y afirmó haber soñado con atacar a sus enemigos con drones. «En una conversación entre Karp y Jacob Helberg, asesor principal de políticas del director ejecutivo de Palantir, sobre el impacto de la IA en la guerra en Ucrania e Israel, Helberg dijo que se estaban coreando “consignas a favor de Hamás” en “universidades muy prestigiosas”»[11]. Todo un alegato en favor del racismo y en detrimento de la libertad de expresión y de la democracia.

Palantir también ha recibido fuertes cuestionamientos por su participación en el genocidio en Gaza por la firma de una «alianza estratégica» con el Ministerio de Defensa israelí. Desde octubre de 2023, el ejército israelí ha incorporado las herramientas y el software de Palantir para su ofensiva en la Franja de Gaza[12].

James Bamford en un artículo publicado en The Nation afirma que Palantir ha proporcionado al ejército y a las agencias de inteligencia israelíes «capacidades de localización avanzadas y potentes» utilizadas en el marco de su guerra en Gaza[13].

La corporación abrió sus oficinas en Tel Aviv en 2015 y fue en Israel donde la junta directiva de Palantir se reunió por primera vez en 2024, solo unos meses después del inicio de la guerra, en un gesto de solidaridad y debido a que Alex Karp es un importante partidario del gobierno de Netanyahu[14].

Nada más en sintonía con el «pensamiento» o ideología de Milei. Aquí cabe destacar que Peter Thiel compró una gran mansión en Barrio Parque, uno de los barrios más caros de Buenos Aires ―si no el más caro―, frente a la casa de Susana Giménez, por la que pagó US$ 12 millones. Es evidente que Thiel no ha venido de vacaciones porque tendría pensado permanecer en la Argentina al menos dos meses. ¿Algún millonario contrato con el gobierno de Milei? ¿Tendrá la Argentina el mismo destino que Palestina con el presidente «más sionista del mundo»?

Todo está sobre la mesa y la presencia de Thiel y de su empresa, con una motosierra presidiendo el encuentro con Milei en la Casa Rosada nos son buenos augurios para los argentinos.

El 25 de abril, en un posteo en X, el ingeniero en Electrónica y en Telecomunicaciones Ariel Garbarz escribió:

«Peter Thiel le ofreció a Milei una arquitectura de poder para gobernar con los datos de la SIDE y otros organismos públicos, perfilando y luego controlando y manipulando a los votantes, tal como hizo en Estados Unidos, Reino Unido e Israel».

A propósito de la vigilancia tecnológica, será fundamental rever todo el sistema de vigilancia por cámaras en el territorio nacional y, particularmente, en la Capital Federal, teniendo en cuenta las empresas proveedoras de los equipos, las que las instalaron y las que las monitorean, aún de aquellas que son monitoreadas por las provincias, los municipios y el Estado Nacional. En general deberá recurrirse a la ingeniería inversa y en adelante deberían establecerse algunas cláusulas para su instalación.

Algunas reflexiones finales

Milei no sólo destruye lo que he denominado «el sistema inmunológico de la Nación», siguiendo el rumbo de sus predecesores, sino que agrava la posibilidad de que nuestra Argentina ―siguiendo la metáfora de la medicina― padezca una sepsis irreversible.

Esto es evidente cuando Milei se saca una foto con un criminal de guerra, con el «carnicero de Medio Oriente», provoca un industricidio del que difícilmente nuestro país pueda recuperarse, deja a la Argentina sin una política exterior propia alineándose con Estados Unidos e Israel ―aislándola de los países que respaldan los derechos soberanos sobre las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur así como de sus principales socios comerciales, miembros estos de los BRICS―, ingreso de militares y de aeronaves extranjeros a la Argentina sin autorización del Congreso de la Nación, declara irresponsablemente que nuestro país está «en guerra con Irán» ―toda declaración de guerra precisa que sea aprobada por el Congreso Nacional―, continúa con la política de desarticular el territorio nacional cerrando definitivamente ramales ferroviarios y abandonando el mantenimiento de las rutas nacionales, abriendo la puerta a que empresas como Palantir u otras de Israel ―recuerden el discurso que pronunció en su reciente visita al ente sionista― accedan a la información privada de los argentinos y a la información estratégica del Estado Nacional, acuerda con el empresario británico Joe Lewis de manera secreta para que el también amigo de Mauricio Macri pueda sortear los litigios a los que está siendo sometido por sus operaciones en una zona de «seguridad nacional», y un sinfín de medidas que revelan que «el topo que vino a destruir el Estado desde adentro» verdaderamente está en guerra con la Argentina. En un país serio ya habría sido destituido y sometido a juicio.

La presencia de Thiel pondría la certeza de que la deriva autoritaria de este gobierno que aglutina lo peor de la casta política y de las corporaciones económicas del país y del mundo (no nos olvidemos del JP Morgan), estaría operando para convertir esta cleptocracia en una tecnocracia que ejerza una vigilancia minuciosa sobre cada uno de los argentinos con el objetivo de neutralizar toda expresión o manifestación en contra de los abusos de su gobierno. Cada día que transcurre, el peligro es mayor y el Poder Judicial y el Poder Legislativo ―excepción hecha de algunos de sus miembros― no están a la altura de las circunstancias, por decirlo eufemísticamente.

Todos esos temas en los que el gobierno avanza sin frenos serían prioritarios para la Inteligencia Estratégica del Estado Nacional, la que no casualmente ha terminado de destruir Milei.

La primera pregunta clave es, ¿se puede reconstruir la Inteligencia Nacional en un futuro gobierno nacional? Si la respuesta es afirmativa, habría una segunda pregunta, ¿cómo?

A la primera pregunta respondo afirmativamente, aunque será un proceso largo por las capacidades destruidas, la falta de personal profesional apropiado para esas tareas y la necesidad de reconstruir la confianza con otros organismos de inteligencia de otros países. Como he expresado más de una vez, «la confianza es como la virginidad, se pierde una sola vez» y en materia de inteligencia requiere una ardua labor, sustentada en buena parte en vínculos personales. De ahí la necesidad de mostrar una verdadera recuperación de esas capacidades recurriendo a personal retirado, pero no a aquellos que han sido parte de su destrucción. Esto sería un claro mensaje hacia las agencias extranjeras.

¿Cómo? Obviamente, y es claro que así sea, el jefe de la Inteligencia Nacional ―el «Señor 5»― debe ser una persona de extrema confianza del presidente de la Nación, a quien se debe de manera casi incondicional. ¿Por qué «casi»? Porque no deberá decirle «sí» a todo, sino que deberá advertirle acerca de determinadas cuestiones y a veces decirle que «no» cuando los Intereses Nacionales o su seguridad o su imagen estén en riesgo ante determinadas decisiones que desee tomar. Sin embargo, el «Señor 8» debería ser un agente de carrera con experiencia, conocedor de los resortes del sistema de Inteligencia.

Los pasos a tomar para esa reconstrucción requieren:

    • lograr que el Congreso derogue la Ley 27.126 y volver plenamente a la vigencia de la Ley 25.520, aunque se vuelva a la denominación de «Secretaría de Inteligencia», sin que especifique que es «de Estado»; al fin y al cabo, este gobierno sólo le ha cambiado el nombre para que todo siga igual;
    • poner en vigencia, nuevamente, el decreto 1.088, mediante el cual se aprobó el Estatuto para el Personal de la Secretaría de Inteligencia y para el Personal Civil de Inteligencia de los Organismos de Inteligencia de las Fuerzas Armadas;
    • derogar los decretos del gobierno de Milei, los cuales constituyen un verdadero adefesio en materia de Inteligencia;
    • reconstruir la Contrainteligencia, área vital de la Secretaría de Inteligencia;
    • recrear nuevamente la Central Nacional de Inteligencia, en el marco de la Secretaría de Inteligencia, para coordinar las funciones y operaciones de todos los servicios de inteligencia de la Argentina, a la cual todos los servicios de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad, las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Economía, deberán destinar delegados para favorecer una coordinación eficaz y eficiente entre los diferentes organismos;
    • diseñar una nueva Doctrina de Inteligencia Nacional conforme a una agenda que contemple los «Intereses Nacionales» y no a una agenda impuesta desde el exterior;
    • cerrar la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Casa Rosada y transferir sus funciones a la Subsecretaría de Inteligencia, es decir que las mismas recaerían sobre el «Señor 8», a quien debe llegarle la información estratégica, de tal manera que se evitaría la duplicación de funciones y se eliminarían puestos oficiales que no han demostrado mayor utilidad para el Estado Nacional;
    • contar con un cuerpo de abogados altamente calificados para llevar a cabo un exhaustivo estudio para la recuperación de organismos y tierras que los diferentes gobiernos han entregado discrecionalmente a sujetos privados;
    • iniciar las acciones legales correspondientes para llevar a los tribunales a todos los funcionarios que se desempeñaron en el área de Inteligencia por causas de malversación de fondos e incumplimiento de los deberes de funcionario público;
    • poner el acento en el reclutamiento de los profesionales y en su formación, para lo cual será fundamental que la Escuela Nacional de Inteligencia recupere el prestigio que supo tener en la década del 90 del siglo pasado, recurriendo a destacados profesores en función de los programas de estudio que se establezcan. Un punto esencial será el nombramiento de un director que no provenga de la política, sino que sea algún profesional con trayectoria en las áreas de Inteligencia;
    • implementar en el marco de la Escuela Nacional de Inteligencia los Cursos Básicos de Inteligencia para Funcionarios del Estado, lo cual permite impartir nociones básicas a los funcionarios estatales además de favorecer la construcción de una comunidad informal de Inteligencia;
    • establecer, al menos, una base del organismo en cada provincia pero en algunas de ellas ―por ejemplo, Córdoba y en la región de la Patagonia― puede que las necesidades requieran que haya más de una;
    • desarrollo de bases regionales para implementar la Inteligencia Competitiva para favorecer el desarrollo de las economías regionales;
    • fortalecer la presencia de delegados en nuestras embajadas y reconsiderar los países en los cuales tendrán sede;
    • reestablecer los vínculos con los servicios de Inteligencia extranjeros, con la mayor parte posible de ellos y no limitándolos a los «habituales» de los últimos gobiernos.

La plena vigencia de la Ley 25.520 no implica el ideal para la conducción y coordinación de una Inteligencia Estratégica de Estado pero podrá, por un lado, establecer un punto de partida para su reorganización y coordinación con otros organismos nacionales y extranjeros, así como cerrar un ciclo de improvisaciones que sólo han terminado por destruirla.

Estas medidas podrán, realmente, poner la conducción estratégica y la coordinación del Sistema de Inteligencia Nacional bajo el control de la Secretaría de Inteligencia y, especialmente, de la Presidencia de la Nación, a la cual pertenece.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata.

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 1ª edición 2019, 2da edición 2024. En edición: «El arte de pensar. Su aplicación en un mundo incierto» (Editorial Almaluz).

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

 

Referencias

[1] «¿RESISTE ARCHIVO?: Lo que decía Milei sobre Caputo, el que “se fumó 15 mil millones de dólares”». El Cronista, 28/11/2023, https://www.elcronista.ar/resiste-archivo-lo-que-decia-milei-sobre-caputo-el-que-se-fumo-15-mil-millones-de-dolares, [consulta: 13/04/2026].

[2] Pablo Lapuente. «Santiago Caputo promete devolver los $100 mil millones de la SIDE». Letra P, 13/09/2024, https://www.letrap.com.ar/politica/santiago-caputo-promete-devolver-los-100-mil-millones-la-side-n5411167, [consulta: 13/04/2026].

[3] DNU-2025-941-«APN-PTE – Modificación de la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520», https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/337032/20260102.

[4] «Bronca en la SIDE con Santiago Caputo porque lleva adelante una purga de agentes, pero metió a su instructor de tiro». La Política Online, 07/11/2024, https://www.lapoliticaonline.com/politica/bronca-en-la-side-con-santiago-caputo-porque-hizo-una-purga-pero-metio-a-su-instructor-de-tiro/, [consulta: 06/12/2025].

[5] «Diputados denuncian un viaje ‘VIP’ de la SIDE a la Fórmula 1 con fondos públicos que costó $19 millones». Urgente24, 04/12/2025, https://urgente24.com/actualidad/politica/diputados-denuncian-un-viaje-vip-la-side-la-formula-1-fondos-publicos-que-costo-19-millones-n614628, [consulta: 06/12/2025].

[6] «Cómo se armó la operación “pendrive” trucho contra AFA: la trama que incluye a un ex ministro, la SIDE, empresarios y hasta el directivo de un importante medio». Data Clave, 10/04/2026, https://www.dataclave.com.ar/poder/la-salida-menos-pensada–alejandro-kim-se-fue-del-espacio-de-guillermo-moreno_a69d92b3b1d2d404fa6dfcfc5, [consulta: 17/04/2026].

[7] «¿El jefe de la SIDE puso cámaras apuntando a la AFA para espiar los movimientos de los dirigentes?». Data Clave, 10/04/2026, https://www.dataclave.com.ar/poder/-el-jefe-de-la-side-puso-camaras-apuntando-a-la-afa-para-espiar-los-movimientos-de-los-dirigentes-_a69d977011d2d404fa6e9f8be, [consulta: 17/04/2026].

[8] Sitio oficial de Palantir, https://www.palantir.com/about/.

[9] Ídem.

[10] Jeff Rumage. «Inside Palantir: The Tech Giant Powering Government Intelligence». Buit In, 22/04/2026, https://builtin.com/articles/what-is-palantir, [consulta: 24/04/2026].

[11] Madison Hall. «Palantir CEO calls Columbia anti-Israel protests ‘pagan’ and says he’s dreamed of drone striking his enemies». Bussiness Insider, 02/05/2024, https://www.businessinsider.com/palantir-ceo-alex-karp-columbia-anti-protests-pagan-north-korea-2024-5, [consulta: 14/04/2026].

[12] «¿Qué se sabe sobre el papel desempeñado por Palantir en Gaza?» Le Grand Continent, 04/10/2025, https://legrandcontinent.eu/es/2025/10/04/que-se-sabe-sobre-el-papel-desempenado-por-palantir-en-gaza/, [consulta: 14/04/2026]

[13] James Bamford. «How US Intelligence and an American Company Feed Israel’s Killing Machine in Gaza». The Nation, 12/04/2024, https://www.thenation.com/article/world/nsa-palantir-israel-gaza-ai/, [consulta: 12/12/2025].

[14] Sharon Wrobel. «US tech giant Palantir decides to hold first board meeting of new year in Tel Aviv». The Times of Israel, 02/01/2024, https://www.timesofisrael.com/us-tech-giant-palantir-decides-to-hold-first-board-meeting-of-new-year-in-tel-aviv/, [consulta: 12/12/2025].

 

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