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SEIS TRANSGRESIONES ESTRATÉGICAS Y GEOPOLÍTICAS QUE AYUDAN A ENTENDER LA CRISIS ENTRE OCCIDENTE Y RUSIA

Alberto Hutschenreuter*

La crisis que tiene lugar en Europa del este se debe, en buena medida, a la transgresión o quebrantamiento de al menos seis “leyes” estratégicas y geopolíticas históricas en las relaciones entre Estados.

La primera de ellas es parte casi elemental en la teoría de la guerra de Clausewitz: nunca se debe rebasar la línea de la victoria.

Esto significa que la Guerra Fría tuvo un ganador, Occidente. El triunfo fue categórico en todos los segmentos. Más todavía, lo fue tanto que la parte continuadora de la URSS, la Federación Rusa, acabó repudiando la ideología comunista soviética, adoptando el modelo capitalista y “siguiendo” al ex rival en materia de política exterior.

“La victoria otorga derechos”, sin duda. Occidente rentabilizó su triunfo y una de las estrategias para impedir que una Rusia restaurada se convirtiera (eventualmente) en un nuevo desafío fue ampliar la OTAN a los países eurocentrales y los tres del Báltico, siempre ajenos y reluctantes a Rusia. Entonces, la ampliación a Polonia, República Checa y Hungría fue considerada una medida comprensible.

Pero Occidente pronto decidió ir más allá, y prácticamente fue por todo. Pero al hacerlo traspasó la línea de su victoria, que nunca estuvo en duda. Llevar la OTAN más al este implicó algo peligroso: se comenzó a desestabilizar la seguridad internacional, puesto que dos de sus partes preeminentes (de las cuales una era y es la principal del globo) ingresaron en una fase de mayor discordia.

La segunda, siguiendo en clave estratégica, es la relativa con evitar la ruptura de la cultura estratégica.

Como consecuencia de lo anterior, la tensión aumentó y ambos poderes fueron tomando decisiones que los alejaron de lo que podemos denominar “cultura estratégica”, esto es, patrones de seguridad que las potencias evitan romper. Es decir, la rivalidad no incluye alterar equilibrios clave, por caso, en el segmento de las armas estratégicas.

Durante el tiempo de rivalidad, que comienza mucho antes de 2014 (Ucrania-Crimea), ambas partes han ido abandonando importantes tratados, por ejemplo, Estados Unidos se fue del Tratado ABM, un pacto firmado en 1972 fundamental para el equilibrio, nuclear. También se fue del acuerdo relativo con la eliminación de armas de alcance intermedio; mientras que Rusia consideró que este último había quedado obsoleto y, por tanto, su seguridad quedó afectada. Asimismo, Moscú dejó el régimen de control de plutonio.

Se trata de una novedad en la relación entre estos dos actores que en el pasado, en un estado de competición general, supieron mantener una cultura estratégica que los llevaba a negociar cuando el desequilibrio surgía. Ello explica los grandes acuerdos sobre armamento de los años setenta.

La tercera es no forzar órdenes internacionales.

La victoria de Occidente en la Guerra Fría fue, por entonces, una de tres. Las otras fueron sobre Irak, en 1991, y la predominancia del modelo económico, que fue en el que se basó la globalización en los “frenéticos noventa”.

Esa “globalización 1” estuvo marcada por lo que un francés denominó el modelo “neo-americano”. Y fue tan así que la política exterior de Clinton tuvo base esencialmente geoeconómica. Fue el tiempo del poder sutil de Occidente en relación con la obtención de ganancias de poder alrededor del mundo.

Luego sucedió el 11-S, y a partir de entonces el sistema internacional casi se identificó con los intereses estadounidenses y su lucha contra el terrorismo transnacional.

Pero el mundo cambiaba, y sin duda la principal razón era el surgimiento de China que reclamaba, como en los setenta, un sitio de jerarquía estratégica acorde con su ascenso.

Si bien hubo cooperación entre las potencias mayores frente a un enemigo que los acercaba, el terrorismo, situaciones como Irak, Libia y más tarde Siria los fueron separando, sobre todo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde nunca se pudo autorizar una intervención en Siria para salvaguardar los derechos del pueblo sirio.

Hoy no es posible continuar con bienes públicos internacionales creados hace casi 80 años. Es decir, aunque Estados Unidos es la única potencia rica, grande y estratégica del mundo, ya no puede regir e incluso tuvo serios problemas para alcanzar objetivos relativos con su seguridad nacional, por ejemplo, en Afganistán, de donde acabó retirándose.

Desde el marco más estratégico-militar, Rusia, China y otros cuestionan que la OTAN sea el “globo cop” u organización política-militar regional del multilateralismo. En 2022 se podría impulsar un nuevo concepto estratégico de la Alianza, y se teme que entonces la OTAN asuma nuevas misiones.

La cuarta consiste en respetar códigos o aprensiones geopolíticas rivales.

Los códigos geopolíticos están relacionados, según John Lewis Gaddis, con el pensamiento y la acción geopolítica de un país. Pero en esta situación, los códigos están asociados con el pasado y las sensibilidades territoriales de Rusia.

Rusia es un actor (básicamente) de geopolítica terrestre, y ello se explica en función de su notable extensión. Aunque en principio ello implica un activo de seguridad, la gran cantidad de países con los que limita Rusia, 16 países, más su encierro geográfico, siempre supusieron una cuestión o sensación de vulnerabilidad (e incluso fatalidad).

Por ello, para este país es fundamental contar con zonas de amortiguamiento. Aquí radica su activo geopolítico mayor. Contando con ello, Rusia puede defenderse de potencias extranjeras. “La guerra siempre viene del exterior”, sostiene el profesor Carlos Fernández Pardo. Y Rusia, como ningún otro país, siempre supo de ello.

En este contexto, intentar llevar la OTAN al inmediato oeste del territorio ruso es no conocer la historia geohistórica y geopolítica. Por ello, en 1997 George Kennan, el diplomático que apoyado en las ideas de Spykman propuso tras 1945 contener a la URSS, desaconsejó ampliar la OTAN más allá de lo conveniente.

La quinta es no alterar determinismos geográfico-geopolíticos.

Hay países que por su ubicación se enfrentan con algunas restricciones en materia de política exterior y de defensa. Básicamente, son actores-pivotes que lindan con poderes mayores. Pero ello no los convierte en vasallos de dichos poderes. Sólo deben desplegar una diplomacia calibrada que considere las sensibilidades geopolíticas del actor central en la zona.

Esto no sucede solamente con Ucrania, un país situado en una zona de fragmentación o de “actividad balcánica geopolítica”. Y no nos referimos a las nuevas tendencias que hablan de la “geopolítica subterránea”, es decir, temas medio ambientales, recursos bajo tierra, etc., es decir, temas “desprovistos” de intereses nacionales.

En este cuadro, Ucrania y Occidente no parecen reparar en esta cuestión: el país debe ser parte de la OTAN. No se admiten otras alternativas, hecho que trastorna el “cinturón de fragmentación” que ha sido y es Europa del este.

La sexta es no pensar estratégicamente el mundo.

La transgresión de “leyes” estratégicas y geopolíticas en relación con la región de Europa del este está reduciendo peligrosamente las posibilidades de pensar estratégicamente el mundo.

Tenemos dos actores, Estados Unidos y Rusia, que necesariamente serán partes clave de un orden o régimen internacional (sobre el que por ahora no hay indicios) y que hoy están confrontados. Cualquier cesión por parte de uno de ellos implicará para el otro ganancias de poder. En términos de un “desenlace plus o II” de la Guerra Fría, si Ucrania pasa a ser parte de la OTAN, entonces Occidente habrá logrado la victoria total; si Rusia lo impide, pacto de por medio, habrá obtenido una reparación estratégica y el presidente Putin elevará su popularidad.

Resulta difícil creer que el curso del mundo, es decir, la carencia de orden alguno, finalmente quede abandonado porque dos de sus partes de escala estratégica, que deberían estar trabajando en la construcción de un mundo estable y seguro, se encuentran en una situación con posiciones que van tornando el conflicto cada vez más irreductible.

Desafortunadamente, el pasado enseña no pocos casos de crisis que concentraron tensiones entre grandes poderes comprometidos en situaciones que se podían haber resuelto, hasta quedar estos poderes atrapados entre las fuerzas de la guerra.

La crisis entre Occidente y Rusia se debe a que se han venido omitiendo (e incluso despreciando) claves estratégicas y geopolíticas. Pero aún quedan oportunidades (muy estrechas) para que la historia, una vez más, no acabe castigando esas omisiones.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL). Ha sido profesor en la UBA, en la Escuela Superior de Guerra Aérea y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Su último libro, publicado por Almaluz en 2021, se titula “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”.

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LA SEGUNDA GUERRA FRÍA

Nicolás Lewkowicz*

El espectro de la Segunda Guerra Fría ya informa todos los aspectos de las relaciones entre los estados.

La contienda entre Estados Unidos y China revela la lucha entre, 1) el concepto de globalización basado en la voluntad de generar una creciente centralización económica y política, y 2) la idea de una interconectividad internacional diferenciada por las particularidades de cada ecúmene cultural.

El objetivo de los Estados Unidos y de sus aliados es forzar a China a unirse a un sistema de estados basado en las normas económicas, políticas y culturales que emanan de la potencia que aún domina los mares y que, por ende, regula el comercio internacional.

El objetivo de China es preservar su estabilidad política en un ambiente de gran aceleración tecnológica, apelando a valores tradicionales y a un férreo control social.

La Segunda Guerra Fría estará sustentada en una tripolaridad en la cual los Estados Unidos y sus aliados circunstanciales lucharán para contener el avance de China, sobre todo en lo que se denomina el “Indo-Pacifico”, el cual fue un área de disputa entre el Imperio Británico, Francia y Japón durante buena parte de los dos últimos siglos.

China pudo haber llegado al fin del período de alto crecimiento económico. Una de las consecuencias del desplazamiento de los Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico, fortalecido por la Alianza del Cuadrilátero con India, Australia y Japón, y el AUKUS, es una suerte de encierro naval de China.

Cercada en el Indo-Pacifico, China no tendrá otra alternativa que salir al mundo por vía terrestre y fortificando el frente interno con un discurso de altos ribetes nacionalistas. Contará con el apoyo de Rusia, con la cual comparte una larga frontera, además de un oponente común.

Esto explica el modus vivendi logrado con Rusia y la importancia de la alianza informal de Pekín con los países eurasiáticos, en el marco del Tratado de Cooperación de Shanghai.

El encierro naval de China en el Indo-Pacifico supone que el epicentro el sistema político internacional se traslada definitivamente a Asia y que Taiwán se transforma en el punto neurálgico de la Segunda Guerra Fría, así como Berlín lo fue durante la Primera Guerra Fría.

La contienda dará lugar a grandes innovaciones tecnológicas. Durante la Segunda Guerra Fría, la cuál podría durar hasta fin de siglo, habrá una transición hacia la sexta generación de innovación tecnológica, la cual supone un aceleracionismo exponencial en áreas como la inteligencia artificial y la biotecnología.

La posibilidad de un conflicto cinético es cada mas reducida, debido al gran daño que esto acarrearía. El conflicto será híbrido, constante y de baja intensidad en la mayoría de los casos. Las consecuencias de la confrontación entre los Estados Unidos y China afectarán todas las áreas de la vida humana.

No habrá linealidad en la contienda que se está configurando. Habrá ciertas desprolijidades en la forma de ejercer poder geopolítico, lo cual paulatinamente minará el poderío de las unidades dominantes del sistema político internacional.

A diferencia de la Primera Guerra Fría, la transferencia de conocimiento tecnológico será mucho más fluida. Esto otorgará a ciertas regiones del mundo la posibilidad establecer espacios de autonomía.

La Primera Guerra Fría enseña que el conflicto entre potencias nunca es disruptivo, sino que sirve para acomodar áreas de influencia.

En efecto, la rotura de las cadenas de abastecimiento, las venideras plagas cibernéticas, la proliferación de enfermedades y la misma oposición a la centralización política y económica llevarán en algún momento al resquebrajamiento del mundo globalizado tal cual lo conocemos.

¿Cómo afectara la Segunda Guerra Fría a la Argentina?

La Primera Guerra Fría impactó negativamente a la Argentina. Hay una correlación entre el ascenso de los Estados Unidos como potencia hegemónica y el declive geopolítico y económico de la Argentina.

Por ello, en principio, no hay mucho lugar para el optimismo cuando se analizan las posibles consecuencias de la Segunda Guerra Fría para la Argentina.

En una situación de conflicto creciente en las potencias de tierra (China y Eurasia) y las potencias de mar (Estados Unidos y la Anglósfera), es de esperar que Washington busque consolidar su dominio sobre el “Hemisferio Occidental”. Esto implica tener un control mucho más efectivo sobre América Latina y la Cuenca del Caribe.

Por el momento no se avizora en la clase dirigente una voluntad de trascender la idea de una Argentina insertada en el mundo post-histórico engendrado en las dos décadas que sucedieron al fin de la Primera Guerra Fría.

De todas formas, en algún momento, no sería impensable que hubiera una reacción a la idea de la Argentina como sujeto pasivo de la historia.

La Segunda Guerra Fría nos dejará un mundo mucho más balcanizado, el cual ofrecerá la posibilidad de establecer espacios de autonomía, que solamente pueden ser materializados a través de un decisionismo geopolítico de fuerte impronta.

Los países que se aferren a la idea de un “mundo feliz” y post-histórico sufrirán los embates inevitables que implica ser unidad subalterna en un sistema político internacional que diferenciará de manera mucho más marcada entre los países que detentan poder y aquellos que no.

La Segunda Guerra Fría ha llegado para quedarse. Eso supone el ocaso de la “gran ilusión” de un mundo unido por reglas comunes y en creciente ascenso económico. Vuelve a tener importancia el factor civilizacional. En un contexto de creciente conflicto, los valores culturales serán vistos cómo lo que realmente son: herramientas para negociar los vaivenes inevitables de la historia.

 

* Realizó estudios de grado y posgrado en Birkbeck, University of London y The University of Nottingham (Reino Unido), donde obtuvo su doctorado en Historia en 2008. Autor de Auge y Ocaso de la Era Liberal—Una Pequeña Historia del Siglo XXI, publicado por Editorial Biblos en 2020. 

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CHINA: LA NECESIDAD DE MIRAR AL PASADO PARA ENTRAR EN EL SIGLO XXI

Giancarlo Elia Valori*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

El Partido Comunista de China (PCCh) siempre ha otorgado gran importancia a la síntesis de la experiencia histórica. Ya en el período de Yanan en 1945, Mao Zedong señaló: “Si no aclaramos la historia del Partido y el camino que el Partido ha tomado en la historia, no podremos hacerlo mejor”.

Al entrar en la nueva era de reforma y apertura al mercado, Deng Xiaoping dijo: “La experiencia exitosa en la historia es un activo valioso, pero también la experiencia incorrecta y la experiencia del fracaso son un activo valioso. De este modo, se pueden formular políticas para unificar todo el pensamiento del Partido y lograr una nueva unidad”.

En 1981, la Sexta Sesión Plenaria del 11º Comité Central del PCCh adoptó la “Resolución sobre ciertas cuestiones en la historia de nuestro Partido desde la fundación de la República Popular China”.

Setenta y seis años han transcurrido desde la redacción de la primera Resolución histórica de Mao Zedong y cuarenta años desde la redacción de la segunda Resolución histórica. De pie en un nuevo punto, mirando hacia atrás al pasado y mirando hacia el futuro resume plenamente los principales logros y experiencias del Partido en el siglo pasado, especialmente los principales logros de los últimos 40 años de reforma.

El Comité Central del Partido cree que la coyuntura importante e histórica del centenario de la fundación del Partido —cuando el Partido y el pueblo logran el primer objetivo del centenario y construyen una sociedad moderadamente próspera— significa que está dando grandes pasos hacia el logro del segundo objetivo del centenario, es decir, la construcción de un poder socialista moderno.

En una coyuntura histórica importante, una síntesis exhaustiva de los principales logros y la experiencia histórica del Partido en un siglo de lucha es de gran importancia para promover una mayor unificación del pensamiento del Partido —unificación de la voluntad y la acción unificada— uniendo y dirigiendo así a la gente de todos los grupos étnicos en todo el país para lograr nuevas victorias del socialismo con características chinas en la nueva era. Importancia práctica e histórica de gran alcance.

El Comité Central del Partido cree que la lucha centenaria del Partido ha sido fructífera: durante un largo período de tiempo, se han abordado una amplia gama de temas y se deben estudiar muchos más. De acuerdo con las necesidades de resumir la historia, así como comprender el significado de las leyes, fortalecer la confianza y avanzar hacia el futuro, es necesario resumir la historia del Partido, así como sus logros en la unión y dirección del pueblo chino. En particular, es necesario estudiar en profundidad los siglos de revolución, construcción y reforma.

Combinando los principios básicos con la realidad específica de China y su excelente cultura tradicional, el país ha avanzado continuamente en la sinización del marxismo, profundizando así la comprensión y el dominio de la teoría innovadora en una nueva era.

La historia de siglos de la autoridad y dirección centralizadas y unificadas del Partido ha comprendido profundamente las características distintivas y las ventajas políticas del propio Partido Marxista, fortaleciendo así el poder político, en un rejuvenecimiento tanto de los ejecutivos del Partido como de la nación china.

La coexistencia de la armonía y la persistencia asegura que el Partido se convierta siempre en el núcleo de una dirección fuerte y joven en el proceso histórico de adhesión y desarrollo del socialismo con características chinas en la nueva era. El coraje y la fuerza para establecer metas sucesivas y avanzar vigorosamente hacia el futuro.

El Comité Central del Partido considera que, al resumir los principales logros y la experiencia histórica de los siglos de lucha, es necesario adherirse a la metodología del materialismo dialéctico e histórico, y considerar la historia del Partido desde un punto de vista específico, objetivo, integral y evolutivo, sin confundir y menos aún repetir los errores que llevaron a otros partidos marxistas a desaparecer o, lo que es peor, a convertirse en sirvientes de dos amos como Arlequín: primero el Kremlin y luego la Casa Blanca.

Los chinos creen que es necesario comprender con precisión el tema principal y la naturaleza tradicional del desarrollo histórico de su Partido, como la forma de lidiar adecuadamente con los errores y puntos de inflexión experimentados, aprender del éxito y aprender de la derrota, y allanar constantemente el camino para el logro de nuevos objetivos.

Por lo tanto, consideran necesario fortalecer la orientación ideológica y el análisis teórico, así como aclarar las comprensiones vagas y unilaterales de algunos de los principales problemas históricos, y corregirse lo mejor que puedan.

Desde la fundación del Partido hasta el comienzo de las reformas, las principales cuestiones del bien y el mal —y las declaraciones y conclusiones fundamentales relacionadas— se han aplicado fundamental y exitosamente hasta ahora.

En general, aunque ha habido algunos problemas, después de la reforma y la apertura, la dirección progresista ha sido correcta y los resultados han atraído la atención del público mundial en muchos Estados.

De la 3ª a la 6ª Sesión Plenaria del 11º Comité Central, se resumieron sistemáticamente los resultados y la experiencia del nuevo curso de reformas y apertura, así como el impulso hacia la modernización socialista. Con motivo de los 20º y 30º aniversario de la 3ª Sesión Plenaria, el Comité Central del Partido elaboró tesis resumidas. Destacaron el enfoque de la nueva era del socialismo con características chinas, y ayudaron a guiar y fortalecer aún más la confianza del pueblo chino en el Partido: centrándose en lo que está haciendo y entrando en un nuevo camino con una actitud más vigorosa.

La evaluación de eventos importantes, reuniones significativas y figuras prominentes en la historia china son fuentes de experiencia, enseñanza y aprendizaje. En reuniones importantes se resumió y discutió la historia del Partido, reflexionando y entendiendo cada decisión del Comité Central en un siglo de su historia.

En marzo de 2021, el Buró Político del Comité Central decidió que la 6ª Sesión Plenaria del 19º Comité Central debería centrarse en investigar y resumir exhaustivamente los principales logros y la experiencia histórica en el siglo de lucha del Partido, y estableció un grupo de estudio para redactar los documentos.

El Partido recuerda sus objetivos y su misión original, así como la firme voluntad y determinación de mantenerlo vital. Encarna plenamente la comprensión profunda del desarrollo histórico y siempre ha promovido las iniciativas y responsabilidades de su misión por la causa y el desarrollo de su país.

Todas las regiones y departamentos del país son conscientes de que en los últimos cien años el Partido unió y llevó al pueblo a continuar su lucha en sus diversos períodos históricos de revolución, construcción y reforma, hasta el punto de que, mirando desde el exterior a lo que China solía ser hace mucho tiempo, hoy podemos ver un milagro tanto en el desarrollo del país como en el del socialismo mundial y la sociedad humana.

El Partido ha invertido completamente el proceso histórico de la nación china desde los días en que la consideraba un país exportador de drogas y un coto de caza para imperialistas, colonialistas y capitalistas, y ha escrito vívidamente un magnífico capítulo nacional e ideológico sobre el desarrollo del marxismo.

Durante esta larga marcha, el Partido y el pueblo chinos han adquirido una experiencia histórica extremadamente rica y valiosa, y estos son los puntos dignos de una síntesis sistemática..

De acuerdo con la solicitud del Comité Central, el comité de redacción ha estudiado diligentemente los importantes documentos históricos del Partido; opiniones y sugerencias plenamente asimiladas de todas las regiones y departamentos del país; investigó las principales cuestiones y redactó diligentemente las resoluciones.

El 6 de septiembre de 2021, de conformidad con la decisión del Buró Político del Comité Central, el proyecto de resolución fue sometido a evaluación dentro del Partido, incluidas las opiniones de algunos miembros de alto rango, cuyas opiniones son altamente representativas.

Se conviene en que la característica más distintiva del proyecto de resolución es la búsqueda de la verdad de los hechos y el respeto de la historia. Esto refleja la misión original del Partido a lo largo de un siglo de lucha y se ajusta plenamente a los hechos históricos.

El debate del proyecto de resolución y la evaluación de los principales acontecimientos deben estar en consonancia con los documentos históricos de la Parte y deben vincularse las descripciones y conclusiones existentes. El proyecto de resolución seguramente aparecerá como el manifiesto político de los comunistas chinos en la nueva era, a fin de tener en cuenta su misión original y adherirse y desarrollar el socialismo con características chinas.

En el proceso de solicitud de opiniones, varias regiones y departamentos han hecho sugerencias. El comité de redacción ha ido analizando progresivamente esos dictámenes uno por uno para extraer lo más posible de ellos. Tras repetidas investigaciones y deliberaciones, se han hecho 547 enmiendas y revisiones al proyecto de resolución, que reflejan plenamente las opiniones de cada región y departamento.

Además del preámbulo y las observaciones finales, el proyecto de resolución consta de siete partes.

La primera parte explica que las principales tareas que enfrenta el Partido en este período son oponerse al imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, luchar por la independencia nacional y la liberación, y crear condiciones sociales básicas para el rejuvenecimiento de la nación china. Analiza los antecedentes históricos de los que surgió el Partido. Resume los grandes logros del Partido que dirigió al pueblo en la lucha revolucionaria a partir de 1921, marcando la fundación de la República Popular China hasta la actualidad. Destaca el pensamiento de Mao como un logro clave en el avance del gran proyecto de redención nacional: de una autocracia feudal durante miles de años a una democracia popular actualmente en la cima del mundo. El tiempo en que la nación china fue masacrada y victimizada por las potencias europeas y atlánticas ha terminado para siempre, creando así una nueva era.

La segunda parte deja claro que la principal tarea que enfrenta el Partido en este período es completar la transición del nuevo sistema económico al socialismo, que es un requisito político fundamental para la nación china. Después de la fundación de la Nueva China, el pueblo ha superado una serie de desafíos difíciles, fortalecido el nuevo sistema de producción y creado una nueva situación en los asuntos exteriores y la política internacional. Se ha dado un gran salto adelante de un país pobre, poblado y “oriental” a una sociedad muy diferente a la que dejaron las guerras y los enfrentamientos ideológicos, políticos y estratégicos con las potencias imperiales-colonialistas, en un primer momento, y más tarde con la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. El Partido y el pueblo chinos pueden declarar solemnemente, con la cabeza en alto, que sólo a través de una lucha valiente y tenaz es posible no sólo destruir un viejo mundo, sino ante todo construir uno nuevo. Además, todo esto se ha hecho proporcionando una audaz e innovadora interpretación del Marxismo en vistas al desarrollado socialismo y China.

La tercera parte se refiere a la aplicación de la reforma, la apertura del mercado y la modernización. Se aclara que la principal tarea que enfrenta el Partido durante este período es continuar explorando el camino correcto para liberar y desarrollar las fuerzas productivas sociales; sacar a las personas de la pobreza, hacerse ricas lo antes posible y proporcionar nuevas garantías institucionales vigorosas para el logro de estos objetivos. Los logros que están atrayendo la atención mundial son los siguientes: responder con cautela a unas pruebas arriesgadas sobre la situación general después de las grandes reformas, en favor de la estabilidad del país; promover la gran causa de la reunificación de la Patria y mantener y promover la paz mundial.

La cuarta parte se refiere al análisis del socialismo con características chinas. Es una nueva orientación histórica para el desarrollo de China, ya que resume las innovaciones teóricas del 18º Congreso. Gobernar el propio Partido de manera integral y autodisciplinada; continuar construyendo el país económicamente; profundizar las reformas y aperturas de manera integral, así como la construcción política, el estado integral de derecho, el liderazgo cultural, el liderazgo social, el respeto al medio ambiente, la defensa y la organización militar para salvaguardar la seguridad nacional. Esto también significa adherirse al sistema de “un país y dos sistemas”. Las áreas de estudio también incluirán el trabajo diplomático, centrándose en ideas originales, prácticas transformadoras y progresos y logros históricos en los últimos nueve años, para proporcionar una garantía de sistema más integral, una base material más sólida y una fuerza espiritual más activa.

La quinta parte trata sobre el significado histórico de los siglos de lucha del PCCh a través de la base de una revisión exhaustiva y un resumen de las muchas décadas de su actividad política y la liberación del país, que han cambiado radicalmente el futuro y el destino del pueblo chino. Todo esto ha demostrado sin duda la fuerte vitalidad del marxismo en China, y ha influido profundamente en el proceso de la historia mundial a través de las tres lógicas: la lógica histórica, la lógica teórica y la lógica práctica de la lucha.

La sexta parte trata de la experiencia histórica del Partido Comunista Chino a lo largo de un siglo de vida. Resume las experiencias históricas con un significado fundamental y a largo plazo, a saber, la adhesión a la innovación teórica de la ideología, a la independencia nacional y a las necesidades del mundo, cuando piden el fin del hegemonismo por parte de quienes reclaman el derecho a dirigir el planeta sin ser llamados por la gente. Estas experiencias históricas son un todo orgánico, sistemáticamente completo e interconectado, que revela la garantía fundamental para el éxito continuo de las políticas internas y externas de China. Revelan la fuente de la fuerza de China y la razón fundamental por la que el Partido siempre ha tomado la iniciativa en la historia, sin desear padres o protectores, es decir, mantener su naturaleza autónoma avanzada. Las experiencias históricas son gemas acumuladas a través de la práctica a largo plazo. Son la riqueza espiritual creada por el Partido y los chinos… por lo tanto, deben ser apreciados, así como durar mucho tiempo y enriquecerse continuamente.

La séptima parte se centra en el Partido Comunista Chino en la Nueva Era. Se detiene en la entrada en el segundo centenario, para el cual todo el Partido debe trabajar arduamente para lograr el objetivo establecido, con la perseverancia de aferrarse a su país y no dejarlo ir, y para lo cual se deben cumplir las teorías básicas del Partido. La línea de política básica y la estrategia de fomentar el desarrollo de alta calidad y comprometerse con la promoción de la prosperidad del pueblo, el país y la belleza multimilenial de China. El Partido siempre debe mantener contacto de carne y hueso con el pueblo y salvaguardar y desarrollar los intereses fundamentales del pueblo y los grupos étnicos de China. Para los líderes del Partido, el principio a tener en cuenta es «nacer en problemas y morir en felicidad». Significa tener siempre una visión de largo plazo, estar preparado para el peligro en tiempos de paz y seguir impulsando el nuevo gran proyecto de construcción nacional.

El Partido nos insta a no olvidar los sufrimientos del pasado, para ser dignos de la misión de hoy, que conduce a los grandes sueños del futuro. Para el PCCh, es esencial aprender de la historia, crear y dar forma al futuro, trabajar duro y avanzar con coraje. Debe seguir esforzándose incansablemente para entrar en el segundo centenario.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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