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ACERCA DEL ANÁLISIS GEOESTRATÉGICO

Agustín Saavedra Weise*

La geoestrategia es la parte de la geopolítica que tiene que ver con la estrategia aplicada sobre bases geográficas. Se trata del estudio de los factores geopolíticos y estratégicos que conjuntamente caracterizan un determinado lugar en el espacio, lugar que nos interesa estudiar para conquistarlo, ocuparlo, dominarlo o modificarlo.

La estrategia gubernamental que tiene en cuenta a la geopolítica, o sea a la relación entre el poder político y las condiciones geográficas, es lo que se denomina conducción estratégica. La geoestrategia puede aplicarse en operaciones militares de insurgencia interna y obviamente su uso es primordial en conflictos internacionales, pero también tal uso puede ser de naturaleza civil y útil, sobre todo cuando se trata de implementar políticas de largo aliento tendientes a colonizar determinados territorios alejados de los centros vitales del país, controlar espacios de naturaleza clave para lograr un pleno dominio de determinados recursos naturales, incentivar traslados poblacionales e inversiones de capital, etc. En este caso, la aplicación conjunta de conocimientos geográficos en el marco de un plan estratégico, es decir, del conjunto de herramientas que se han de usar para lograr un objetivo determinado, resulta fundamental. Desde ya, subyace siempre debajo de esta acción un concepto geopolítico básico, orientado en función del interés nacional y de los fines últimos del estado.

Las concepciones geoestratégicas son tan diversas como las situaciones que deben enfrentarse, ya sea en acciones bélicas o en escenarios de paz y ahí, como medio para lograr el desarrollo de ciertas zonas geográficas. Bolivia ha sumado a su cuasi ceguera en materia de espacio y de visión geopolítica, una no menos alarmante ineptitud en el planeamiento geoestratégico. Lo único que puede destacarse últimamente en este contexto es la famosa “marcha hacia el oriente” preconizada ya desde la década de los 40′ del siglo XX, anticipada por el plan Bohan y luego llevada a cabo a partir del primer gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1952-56) Sin esta marcha hacia el oriente y los resultados espectaculares que ha generado, no sé que hubiera sido de Bolivia luego del colapso del estaño y otros minerales. El Oriente, en particular el departamento de Santa Cruz, produce hoy prácticamente la mitad de lo que produce el resto del país, siendo además la base fundamental de recaudaciones tributarias e ingresos por exportaciones. Asimismo, es la única región verdaderamente nacional y no “región regional”, como ocurre en el resto de Bolivia. Y ello es así por la fuerte migración del interior hacia Santa Cruz de la Sierra, lo que ha convertido a la capital oriental —y al departamento— en el nuevo “melting pot” (crisol) de la bolivianidad. Guste o no, hay que admitir que hoy todo lo cruceño es nacional y el resto es regional en la Bolivia de nuestros días.

Ahora y en pleno siglo XXI, falta una nueva visión geoestratégica global que sirva de impulso para la puesta en práctica de acciones concretas que nos permitan explotar con sabiduría los recursos energéticos de Bolivia y también acceder con fluidez a los ricos territorios amazónicos de Beni y Pando. Ojalá esa visión surja pronto, pues las oportunidades perdidas no siempre se recuperan y el tiempo perdido, definitivamente no se recupera jamás. He aquí la importancia del análisis geoestratégico.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

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ACERCA DEL IMPUESTO A LAS GRANDES FORTUNAS

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de pasja1000 en Pixabay

El pasado 16 de marzo se llevó a cabo el foro vía Zoom denominado Análisis económico y legal del Impuesto a las Grandes Fortunas realizado a iniciativa del Colegio de Economistas de Bolivia. Contó con la participación del director del Centro de Estudios Bolivianos de Estudios Económicos (Cebec), Lic. Pablo Mendieta y el especialista en derecho tributario, abogado Pablo Ordóñez. Estuvieron presentes connotadas personalidades. El objetivo fue conocer diferentes aspectos de la medida que tiene como fecha de inicio el ya inminente 31 de marzo. Fue un evento positivo, realizado en el tiempo justo para que la gente vea con mayor perspectiva este controvertido nuevo gravamen. Felicito a los organizadores, expositores y participantes.

El domingo 21 pasado, el periodista especializado en temas económicos Fernando Rojas Moreno publicó una extensa nota sobre el mismo evento, detallando con precisión diversos aspectos técnicos y legales de la flamante normativa. Ergo, nos corresponde ahora más bien reflexionar globalmente acerca del impuesto, si es adecuado o no y sobre su impacto macroeconómico. De partida, la experiencia internacional nos señala en forma tajante que no. La mayoría de los países que en su momento lo impusieron o quisieron hacerlo lo dejaron de lado o desistieron de su puesta en práctica.

Por donde se lo mire, aplicar un impuesto a las grandes fortunas (IGF) genera elementos urticantes e inhibitorios de la inversión privada. Por otro lado, y aparte de su dudosa legalidad, la nueva norma se presta a determinadas maniobras que -con justa razón- los potencialmente perjudicados intentarán ejercer o aplicar. Eso de que el IGF es “igualitario” y demás palabrerío oficialista oculta la realidad real: no tendrá éxito; más bien generará un efecto perverso, es decir, un resultado contrario al esperado y además es un doble gravamen.

Bolivia precisa con absoluta urgencia disponer de un conjunto de ideas económicas pragmáticas que alienten la inversión, calmen expectativas negativas crecientes y fomenten la confianza, hoy muy venida a menos en todos los campos. La prensa ha comentado que más de 8 franquicias internacionales ya abandonaron el país y otras están por hacer lo mismo. Eso significa menos empleo, menos inversión y menos crecimiento. Así de simple. El propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha expresado que si los países de América Latina hacen bien las cosas, podrán crecer por encima del 4% en esta gestión 2021, pero si no hacen lo que debe hacerse, el resultado final será muy pobre o nulo.

Todo este conjunto de elementos básicos debe hacer reflexionar a las autoridades económicas nacionales, sumando además la necesidad de una tregua sociopolítica que genere un nuevo amanecer, una nueva perspectiva, en lugar de seguir enredados en el pasado y en la generación de conflictos, como sucede ahora con el tema de querer imponer la tesis del “golpe de Estado” a como dé lugar, en vez de mirar hacia adelante, procurar conciliaciones y pensar en el futuro de Bolivia. Bien decía Sir Winston Churchill: “Los países que miran atrás terminan igual que el cangrejo: también caminan hacia atrás”.

El IGF es un factor inhibitorio que fracasará rotundamente. Como eso, hay varias cosas más que pretenden imponerse demagógicamente y que por simple realismo no funcionarán. Por favor presidente Arce: cambie de rumbo, aún no es demasiado tarde, todavía se confía en usted.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Publicado por El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/acerca-del-impuesto-a-las-grandes-fortunas_225942

NECESIDAD DE IMPULSAR OFICIALMENTE LA EDUCACIÓN FINANCIERA

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Como bien informó EL DEBER, ya se conoce una medición de la calidad educativa de Bolivia con respecto a otros estudiantes de Latinoamérica. Durante años Evo Morales se negó a cualquier estudio que permita saber cómo estaban los niños en materia de razonamientos. Y es ahí donde ahora saltan las deficiencias. Una reciente medición de la Unesco evaluó a niños y adolescentes en matemáticas, lectura, ciencias sociales y naturales con V para los mejores y I para los peores. La mayoría obtuvo entre I y II en Bolivia, eso coloca a nuestro país entre los peores lugares. Por años se viene hablando del cambio de currículo y de la modernización, pero poco se hace, salvo el ideologizar cada vez más la enseñanza mediante una pátina andinocentrista que olvida al resto de la historia, costumbres y pueblos de este estado mal llamado “plurinacional”.

Uno de los temas que se ha intentado inscribir como materia en los últimos cursos del ciclo primario y en los primeros del secundario ha sido la educación financiera (EF), elemento importante para el desenvolvimiento del hoy estudiante mañana futuro ciudadano. Nada ha pasado, aún no se aprueba oficialmente ese agregado educativo.

La Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), en coordinación con la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), viene realizando sin alharaca —pero sí con mucha dedicación— una vital tarea en materia de EF. A la EF la podríamos definir como la capacidad de una persona para entender cómo funciona la economía y tomar decisiones. La EF nos dota de capacidad para comprender los conceptos básicos de las finanzas personales y la administración del dinero, del ahorro y de la inversión, para luego aplicarlos con utilidad en la vida personal.

Asoban no pudo realizar actos presenciales de EF en 2020 debido a la pandemia, pero sí realizó dos ciclos de seminarios web que tuvieron mucho éxito. Fueron 40 eventos que sumaron más de 16.000 participantes. Años anteriores, hicieron concursos en diversos colegios, logrando más de 15.000 certificaciones. Aunque hasta ahora infructuosamente, Asoban prosigue con sus gestiones para incluir la EF en el currículo escolar. Este es un objetivo que se persigue tanto acá como en otros países de la región. De hecho, se está viendo cómo impulsar esto con la ayuda de Felaban, aprovechando que la eficaz funcionaria de Asoban, Natalia Duchen, ejerce la Presidencia del Comité Latinoamericano de Educación e Inclusión Financiera. En Bolivia, lamentablemente las autoridades del sector no tienen como prioridad a la EF y la siguen postergando; el Ministerio de Educación no asume un rol protagónico, como debería ser. A su vez, el Ministerio de Economía debería apoyar estos esfuerzos y tampoco lo hace.

Es muy meritorio todo lo hecho y lo que se sigue haciendo en materia de EF por Asoban. Se cuenta inclusive con una comisión del directorio dedicada al tema y Natalia Duchen es la ejecutiva a cargo, bajo la supervisión directa del Secretario Ejecutivo Nacional Lic. Nelson Villalobos Sanzetenea. De esa forma se han presentado varios módulos didácticos acerca de diversos sistemas financieros, los cuales seguramente serán recogidos en un libro y ya se encuentran incorporados al sitio web de Asoban. Nadie pretende transformar a los niños en economistas, pero así como aprenden historia o geografía, sería excelente que también aprendan algo de educación financiera. Señores del Gobierno: actúen. En Asoban tienen todo lo que necesitan para iniciar ese programa; con mucho agrado se los colaborará en lo que soliciten al respecto.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/necesidad-de-impulsar-oficialmente-la-educacion-financiera_219810