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VENEZUELA, LA GUAYANA ESEQUIBA Y EL PETRÓLEO: RESABIOS DEL COLONIALISMO

Marcelo Javier de los Reyes*

Intrigas británicas

En un artículo publicado por la periodista Molly Antigone Hall en Declassified UK revela que el Reino Unido ha intentado destituir al presidente de Venezuela Nicolás Maduro debido a los intereses petroleros de las empresas británicas en la Guayana Esequiba, territorio reclamado por la República Bolivariana de Venezuela que, actualmente, forma parte de la República Cooperativa de Guyana, una ex colonia británica que se independizó de Londres en 1966[1].

El litigio ha cobrado vigencia como consecuencia del descubrimiento de petróleo en alta mar, frente a la Guayana Esequiba. La región es rica en recursos naturales, pues además de petróleo cuenta con oro, bauxita y azúcar.

La República Cooperativa de Guyana recibe el apoyo de los gobiernos occidentales, habida cuenta que sus empresas transnacionales están interesadas en ese recurso y muchas de ellas ya están operando en la región. De ahí el interés en escindir definitivamente ese territorio de Venezuela, para lo cual operan tanto sobre la oposición venezolana como a través de los propios sectores económicos interesados.

La historia del conflicto

El proceso de despojo del territorio de la Guayana Esequiba es gradual y aún continúa. Forma parte de la política que el Imperio británico mantuvo en América en su avance para, primero despojar al Imperio español de sus territorios —con el cual también mantenía una especial animadversión por ser una gran defensora del catolicismo— y luego, tras colaborar en la independencia de las provincias españolas de América, emprender la tarea de avanzar sobre los territorios de los nuevos países. Si se omite algunos de los casos anteriores a la independencia, como el de Jamaica o el de Honduras Británica, tras el proceso independentista, el Reino Unido avanzó sobre los territorios de las nuevas repúblicas americanas.

A pesar de que Venezuela, como heredera de las posesiones españolas de la Capitanía General de Venezuela según el principio del Utis Possidetis Juris —adoptado por las repúblicas de América del Sur, le informó en reiteradas oportunidades al gobierno británico que su frontera oriental llegaba al río Esequibo, al este del cual se encontraba la colonia británica. Para ello el gobierno de Venezuela hizo uso de los canales diplomáticos: en 1821 a través del Ministro Plenipotenciario en Londres, Francisco Antonio Zea; posteriormente, en 1824, la declaración fue reiterada por el también Ministro Plenipotenciario ante el gobierno británico, José Manuel Hurtado, y en 1825 por el propio Ministro de Relaciones Exteriores de la República, Don Pedro Gual. El Reino Unido nunca objetó esta reiterada y precisa definición de la frontera oriental de Venezuela[2].

Lo mismo ocurrió cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata, enviaron al marino y corsario estadounidense David Jewett a tomar posesión de las islas Malvinas al mando de la fragata Heroína. El 6 de noviembre de 1820 procedió al izamiento de la Bandera Argentina, acto al que asistieron ciudadanos estadounidenses y súbditos británicos que formaban parte de las tripulaciones de buques que se encontraban en las islas. El 2 de febrero de 1825 se firmó un tratado de amistad, comercio y libre navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido, en el marco de cuyo tratado el gobierno de Londres reconoció a las Provincias Unidas como Nación independiente del Reino de España. Esto no fue impedimento para que los británicos usurparan las islas Malvinas el 3 de enero de 1833.

Con respecto a Venezuela, cabe mencionar que, en el marco del conflicto europeo ante el avance de Napoleón, y como resultado de la alianza de España con Francia (tratado de San Ildefonso de 1796), la isla de Trinidad fue arrebatada a España por los británicos, mientras que el intento de invasión de Puerto Rico, en abril de 1797, fue repelido por las fuerzas españolas. La isla de Trinidad fue cedida al Reino Unido mediante el Tratado de Amiens de 1802.

Una vez en posesión de la isla de Trinidad, los británicos se lanzaron a conquistar el norte de América del Sur, ocupando definitivamente las colonias holandesas de Berbice, Demerara y Esequibo (1796), las que fueron cedidas oficialmente por Países Bajos a través del Tratado de Londres (1814), conformando una sola colonia en 1831, la denominada Guayana Británica[3]. A partir de ese momento, los británicos iniciaron una campaña expansionista de colonización de la región al occidente del río Esequibo, con el objetivo de controlar las bocas del río Orinoco, “manteniendo y extendiendo sus pretensiones territoriales, que en el año 1835 eran solo de unos pocos kilómetros cuadrados, hasta transformarse en más de doscientos mil kilómetros cuadrados, en el año 1890, al oeste del río Esequibo, contra lo que Venezuela protestó de inmediato […]”[4]. De ese modo, el Reino Unido se apropió de la cuenca del Orinoco.

Hacia 1835, el Imperio británico usurpó 4.290 kilómetros de territorio de Venezuela mediante la Línea Schomburgk; llamada así por el prusiano, Robert Hermnan Shomburgk, a quien la Colonial Office y la Sociedad Geográfica de Londres le encargaron  la exploración del interior de la colonia británica.

En 1840 el avance británico continuó y le usurpó a Venezuela 141.930 kilómetros de territorio, que en 1877 se ampliaría mediante la tercera línea Shomburgk.

En Washington, el 2 de febrero de 1897, Venezuela y el Reino Unido firmaron el tratado mediante el cual se establecería un tribunal de arbitraje en el que se debía determinar, en primer término, la extensión original de los territorios que fueron de los Países Bajos y de España y que, hasta ese momento, eran reclamados respectivamente por ambas partes.

A pesar de lo títulos irrefutables que posee Venezuela sobre el Esequibo, y de la falta de instrumentos legales por parte de la corona británica, el 3 de octubre de 1899, en un Laudo Arbitral que tuvo lugar en París sin representación de Venezuela, el país fue despojado de su territorio 159.500 kilómetros cuadrados de territorio que fueron traspasados al Reino Unido. Ese laudo determinó que la línea de demarcación entre Venezuela y el Reino Unido seguía una línea equivalente a los actuales límites del territorio en reclamación[5].

El 17 de febrero de 1966 se firmó entre Venezuela y el Reino Unido el Acuerdo de Ginebra, en el cual el gobierno de Londres reconocía la reclamación venezolana sobre el Territorio Esequibo, (159.500 kilómetros cuadrados) arrebatados por el mencionado Laudo Arbitral de París. Este acuerdo fue previo a la fecha de concesión de la independencia, la cual fue el 26 de mayo del mismo año. En esa misma fecha el gobierno de Venezuela reconoció a la nueva República, haciendo una reserva de su reclamo de la Guayana Esequiba. No obstante, luego fracasaron las negociaciones entre Venezuela y la República Cooperativa de Guayana.

Actualmente, el litigio se encuentra en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) a instancias de República Cooperativa de Guayana.

Los intereses británicos actuales

La periodista Molly Antigone Hall pone en evidencia que los descubrimientos de petróleo en alta mar de Esequibo son cada vez más atractivos para las empresas británicas y estadounidenses, el respaldo que los gobiernos occidentales respaldan a la República Cooperativa de Guyana y que le habrían instruido a la oposición venezolana con el objetivo de que abandone el reclamo sobre el territorio. Del mismo modo, el multimillonario británico Barnaby Swire, cuya compañía, Swire Energy Service, ganó un contrato para beneficiarse del petróleo en alta mar de Guyana, ha donado miles de libras al Partido Conservador.

Tullow Oil, una empresa petrolera fundada en 1985 y que se caracteriza a si misma como “Una empresa independiente de petróleo y gas centrada en África y América del Sur”[6], también tiene intereses en Guyana, así como en Kenia, Ghana y Uganda. Se trata de la mayor empresa independiente británica, cuya presidente ejecutiva Dorothy Thompson, también integra la junta directiva del Banco de Inglaterra, en la que preside el comité de auditoría y riesgos[7]. En su artículo, Molly Antigone Hall revela que este banco ha retenido reservas del gobierno de Nicolás Maduro. Efectivamente, la cuestión pasa por quién controla US$ 1.000 millones de dólares (£ 773 millones) de oro almacenado en el Banco de Inglaterra[8]. El Reino Unido había reconocido a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y el Tribunal Superior falló a favor de Guaidó por el control de esos valores. Esto llevó a una apelación por parte de Nicolás Maduro ante los tribunales británicos, argumentando que quería el oro para financiar su lucha contra la pandemia de coronavirus.

Los abogados del gobierno de Maduro ganaron la apelación. El fallo del tribunal de apelación solicitó al Tribunal Superior que determine si “el gobierno del Reino Unido reconoce al señor Guaidó como presidente de Venezuela a todos los efectos y, por lo tanto, no reconoce al señor Maduro como presidente para ningún propósito”, o si el gobierno británico “reconoce al Sr. Guaidó con derecho a ser el presidente de Venezuela y, por lo tanto, a ejercer todos los poderes del presidente, pero también reconoce al Sr. Maduro como la persona que de hecho ejerce algunos o todos los poderes del presidente de Venezuela”[9].

De tal manera que la periodista demuestra que el Reino Unido tiene intereses creados en cómo se desarrolla la disputa y estaría influyendo para garantizar que Guyana conserve la jurisdicción sobre el área que reclama, con toda justicia, Venezuela. Agrega que el principal activo de Guyana reside en sus aguas marinas, donde la empresa estadounidense Exxon Mobil realizó un importante descubrimiento de petróleo en su bloque Stabroek, en 2015, a 190 kilómetros (120 millas) de la costa de Guyana[10].

En 2017 el gobierno guyanés otorgó una licencia a la petrolera estadounidense para perforar en el área —a pesar de las protestas del gobierno de Venezuela— y ahora ha descubierto más de 8.000 millones de barriles de petróleo[11]. En diciembre del mismo año Exxon Mobil informó que asistirá a Guyana en los gastos judiciales resultantes de una eventual controversia con Venezuela por el bloque Stabroek —localizado en la cuenca entre Guyana y Surinam y que ocupa una extensión de 26.800 kilómetros cuadrados—, considerado la segunda mayor reserva del mundo sin explotar, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. La empresa agregó que ha reservado alrededor de US$ 20 millones de dólares para asistir a Guyana, una vez que active el acuerdo judicial[12].

Esto ha llevado a incrementar el interés de las empresas estadounidenses y británicas por hacer acuerdos con el gobierno de Guyana para explotar el petróleo en esa cuenca marina. La periodista Molly Antigone Hall señala que en 2017 el Alto Comisionado británico en el país, Greg Quinn, manifestó que el interés de las empresas británicas por invertir en Guyana se había “disparado” después de estos descubrimientos petroleros en alta mar[13]. Añade que en 2018 Quinn viajó al Reino Unido, pasó una semana en la ciudad petrolera escocesa de Aberdeen, donde se reunió “con el embajador de Guyana en el Reino Unido, Frederick Hamley Case, quien dirigía una misión comercial destinada a ‘construir relaciones para apoyar al incipiente sector de petróleo y gas del país’”[14]. Además de realizar una gira por empresas de energía de Escocia, también visitaron universidades locales.

Quinn reconoció que gran parte de su trabajo consiste en apoyar a las empresas británicas que buscan operar en Guyana y afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores facilitaría la inversión del Reino Unido en Guyana. Pero no sólo las empresas están interesadas, sino también las Fuerzas Armadas británicas. En julio de 2016 la Marina Real impartió un curso intensivo de una semana sobre cómo proteger su Zona Económica Exclusiva a cuatro miembros del personal de Guyana, es decir, proteger las 200 millas náuticas de la costa de Guyana en donde se encuentran los campos petrolíferos.

El político conservador Hugo George William Swire —casado con Alexandra (Sasha) Nott, la hija de John Nott, quien fuera secretario de Estado de Defensa conservador durante el Conflicto del Atlántico Sur—, quien se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores de 2012 a 2016, se reunió en 2015 con su homólogo de Guyana, Carl Greenidge, para discutir “una serie de cuestiones de interés común”, revela Molly Antigone Hall basándose en medios de comunicación guyaneses. Agrega que en un tuit, Swire manifestó que el Reino Unido y la Commonwealth “apoyan inequívocamente la soberanía de Guyana”. Los lazos familiares también están presentes, ya que un pariente lejano suyo, el multimillonario Barnaby Swire, es propietario Swire Energy Services, beneficiaria de los negocios petroleros con Guyana a través de su asociación con la multinacional estadounidense, Global Oilfield Services, para apoyar la “perforación en Guyana” mediante el suministro de contenedores y equipos para yacimientos petrolíferos[15].

En 2019 el empresario donó £ 4,999 al Partido Conservador, sumándose a su financiación anterior por valor de £ 5,000 en 2017, £ 2,000 en 2015 y una donación personal de £ 2,000 al diputado conservador Julian Brazier en 2015. La madre de Swire, Lady Moira Swire, donó £ 3,000 a la fiesta en 2017. Todas estas donaciones son demostradas por la periodista con las correspondientes citas al sitio de The Electoral Commission.

Del mismo modo, cita a otros donantes al Partido Conservador como el tío de Barnaby, Sir Adrian Swire, ex presidente de Swire Group, al primo de Sir Adrian, “Rhoddy” Swire, y a la esposa de éste, Georgina Swire. La suma de donaciones al Partido Conservador y a sus miembros, por parte de la familia, alcanza las £ 70.000.

Como se ha mencionado ut supra, el gobierno británico ha sido uno de los sesenta que ha reconocido a Juan Guaidó como líder constitucional de Venezuela, y el propio gobierno de Boris Johnson también ha manifestado su respaldo al recibirlo en enero de 2020 en un encuentro privado[16]. Por su parte, el ministro de Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, después de su encuentro con Guaidó expresó:

El pueblo de Venezuela ya ha sufrido bastante. Merece un futuro mejor. (…) Apoyamos los esfuerzos de Juan Guaidó hacia una solución pacífica y democrática. En nuestro encuentro le he ofrecido nuestro apoyo sin fisuras para trabajar con nuestros socios internacionales y traer una solución a esta terrible crisis.[17]

De este modo, el gobierno británico actuó en consonancia con su par de Estados Unidos —como es habitual— y con el Grupo Internacional de Contacto impulsado por la Unión Europea. Según una grabación de una llamada telefónica, la entonces “embajadora” de Guaidó ante el gobierno de Londres, Vanessa Neumann, se reunió con funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores en enero de 2019 mientras procuraba crear una “coalición de apoyo”, oportunidad en la que se discutió el tema de Esequibo. En esa conversación entre Vanesa Neumann y Manuel Avendaño, asesor externo de Juan Guaidó, se escucha: “El tema número uno identificado por la Cancillería y el Commonwealth es que no nos apoyarán mientras continuemos con la línea oficial, que queremos recuperar el Esequibo de Guyana”[18].

El 26 de abril de 2019, el canciller Alan Duncan se reunió con Vanessa Neumann para aceptarla como representante oficial del opositor venezolano Juan Guaidó, a quien Gran Bretaña reconoce como presidente del país (Foto: Vanessa Neumann / Twitter). Fuente: Declassified UK.

La ya mencionada Dorothy Thompson, quien es funcionaria del Banco de Inglaterra y presidente ejecutiva de la petrolera Tullow Oil, reemplazó en la empresa a su fundador, Aidan Heavey, quien se retiró como presidente de la compañía en 2018, y quién donó más de £ 80.000 al Partido Conservador entre 2007 y 2015.

Según revela la autora en su artículo, varias otras empresas que se benefician del petróleo en el exterior de Guyana tienen un historial de financiación de políticos británicos, entre ellas Royal Dutch Shell, que ha donado más de £ 25.000 a los políticos del Partido Laborista entre 2005 y 2012. La francesa Total Oil & Gas ha donado más de £ 11.000 a varios políticos británicos durante la última década. Ambas empresas se han beneficiado de licencias para explotar petróleo en alta mar.

El encuentro privado entre Juan Guaidó y Boris Johnson en Downing Street
El apoyo a Guyana

Ha quedado claro que más allá del acuerdo que el Reino Unido firmó con Guyana antes de concederle la independencia, respalda a su ex colonia en el litigio por el Esequibo, con lo cual se puede afirmar que cuenta también con el respaldo de la Commonwealth[19]. En 2018 los 15 países que conforman la Comunidad del Caribe (Caricom), reafirmaron su apoyo a Guyana. Se debe destacar aquí que los Estados miembros de la Caricom son los mismos que en diferentes oportunidades han votado a favor del régimen de Nicolás Maduro en instancias internacionales, recibiendo a cambio acuerdos petroleros[20].

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos también apoya a Guyana en el litigio del Esequibo y manifestó que enviaría naves a patrullar la zona. Cabe destacar que en diciembre de 2020 el gobierno de Estados Unidos envió un buque de la Guardia Costera a patrullar el Atlántico Sur “para contrarrestar la pesca ilegal” que contó con el apoyo de otros Estados como Guyana, Brasil y Uruguay[21]. El buque en cuestión, el USCGC Stone, el 14 de enero de 2021 participó de un operativo con patrullas de Guyana en la que se interceptó una embarcación que transportaba drogas[22]. Estos operativos son el resultado de la visita que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, realizó el 18 de septiembre de 2020, a Guyana[23]. En esa oportunidad, Pompeo señaló que su gobierno buscaba apuntalar el apoyo a los esfuerzos de la administración Trump para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro y construir lazos con el pujante productor de petróleo. Pompeo y el presidente Irfaan Ali firmaron acuerdos para fortalecer la inversión y la cooperación de Estados Unidos en energía e infraestructura, al tiempo que prometieron profundizar la cooperación en materia de seguridad marítima y la interdicción del tráfico de drogas.

A modo de conclusión

Como es conocido en el ámbito de las relaciones internacionales, los países se mueven impulsados por intereses, lo cual puede llevar a dejar de lado el derecho internacional y los títulos que un Estado pueda tener sobre determinado territorio.

El caso del litigio sobre el Esequibo es una de las serias controversias que ha dejado el colonialismo británico, que lejos de haber quedado en el pasado se mantiene vigente en pleno siglo XXI, tanto en forma directa como lo hace con las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur —reclamadas por la Argentina con toda justicia— o en forma indirecta, a través de sus peones, ex colonias que conforman la Commonwealth. En este caso puntual, pueden verse claramente los intereses de las multinacionales petroleras pero también de los propios políticos británicos, quienes reciben donaciones de los empresarios que forman parte del ejecutivo de esas corporaciones.

El caso del Esequibo es también otra muestra de cómo los intereses británicos y estadounidenses confluyen en desmedro de otros Estados, más débiles en términos de fuerza, sin posibilidad de veto en el Consejo de Seguridad, pero que aunque cuenten con apoyo mayoritario en las Naciones Unidas, se hallan incapaces de llevar adelante sus derechos.

La gravedad del litigio del Esequibo reside en que se mezclan esos intereses económicos con la necesidad abierta de derrocar al gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro. Esto no implica necesariamente una defensa del gobernante venezolano, sino que intenta mostrar objetivamente cómo opera el poder mundial —países como Estados Unidos, Reino Unido, los de la Unión Europea, más los intereses económicos corporativos— a través de la “compra” de políticos nativos para llevar adelante sus objetivos mundiales. Es indudable que existe una conjunción de elementos en juego —el apoyo a Guaidó, el respaldo a la República Cooperativa de Guyana, la necesidad de derrocar a Maduro, los intereses petroleros, donaciones a los partidos británicos— que persiguen el objetivo de despojar definitivamente a Venezuela de sus derechos sobre el Esequibo para que las multinacionales puedan obtener sus beneficios, los cuales luego “derraman” en los partidos políticos del Reino Unido y de Estados Unidos, lo que pone en evidencia que la corrupción no es algo exclusivo de los países americanos o africanos.

Lo grave de esta situación, que está tomando una preocupante carrera en la que Guyana le ha dado intervención a la Corte Internacional de Justicia, es el riesgo de encontrarnos ante una nueva guerra por el petróleo, como la que en la década de 1930 enfrentaron a las hermanas repúblicas de Bolivia y Paraguay en la guerra del Chaco Boreal, o las más recientes, encubiertas en cuestiones humanitarias. Más allá de ello, lo que queda en claro es que siempre son los mismos actores internacionales los que encienden las mechas de los conflictos.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Molly Antigone Hall. “Conservative Party donors and the battle for offshore oil claimed by Venezuela”. Declassified UK, 08/12/2020, <https://www.dailymaverick.co.za/article/2020-12-08-guyana-conservative-party-donors-and-the-battle-for-offshore-oil-claimed-by-venezuela/>, [consulta: 12/12/2020].

[2] Briceño Monzón, Claudio Alberto. “La cuestión fronteriza en la conformación de la política internacional en Argentina y Venezuela: Siglos XIX-XX”. Tesis presentada para la obtención del grado de Doctor en Historia, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE) de la Universidad Nacional de La Plata, 2014, p. 248, <http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.1067/te.1067.pdf>, [consulta: 23/11/2020].

[3] Ibíd., p. 239.

[4] Ibíd., p. 239-240.

[5] Con respecto a los reclamos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, ver los artículos publicados por el Dr. Abraham Gómez R. en el sitio de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG) <https://saeeg.org/>.

[6] Sitio oficial de la empresa Tullow Oil, <https://www.tullowoil.com/about-us/>.

[7] “Bank of England under pressure over board member’s oil links”. The Guardian, 23/02/2020, <https://www.theguardian.com/business/2020/feb/23/bank-of-england-under-pressure-over-board-members-oil-links>, [consulta: 24/11/2020].

[8] “Venezuela gold: Maduro government wins in UK appeals court”. BBC News Services, 05/10/2020, <https://www.bbc.com/news/world-latin-america-54418537>, [consulta: 15/10/2020].

[9] Ídem.

[10] Molly Antigone Hall. Op. cit.

[11] ídem.

[12] “Exxon Mobil ayudará a Guyana en una disputa con Venezuela por el bloque Stabroek”. EFE, 03/12/2017, <https://www.efe.com/efe/america/economia/exxon-mobil-ayudara-a-guyana-en-una-disputa-con-venezuela-por-el-bloque-stabroek/20000011-3457062>, [consulta: 15/10/2020].

[13] Molly Antigone Hall. Op. cit.

[14] Ídem.

[15] Ídem.

[16] Rafa De Miguel. “El Gobierno británico muestra su respaldo a Guaidó y Johnson le recibe en privado”. El País (España), 21/01/2020, <https://elpais.com/internacional/2020/01/21/actualidad/1579634006_816791.html>, [consulta: 23/01/2020].

[17] Ídem.

[18] Molly Antigone Hall cita la revelación de esta llamada por parte de la vicepresidenta de Venezuela: “Guayana Esequiba iba a ser entregada por Juan Guaidó para tener más apoyo, denuncia Delcy Rodríguez”. Youtube, <https://www.youtube.com/watch?v=BUs2mSSn_ME>.

[19] Sabrina Martín. “Guyana gana apoyo de Caricom en disputa con Venezuela por El Esequibo”. Panampost, 09/07/2018, <https://panampost.com/sabrina-martin/2018/07/09/guyana-gana-apoyo-de-caricom-en-disputa-con-venezuela-por-el-esequibo/>, [consulta: 15/02/2020].

[20] Ídem.

[21] “Estados Unidos envió un buque de la Guardia Costera a patrullar el Atlántico Sur  ‘para contrarrestar la pesca ilegal’”. Infobae, 29/12/2020, <https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/12/29/estados-unidos-envio-un-buque-de-la-guardia-costera-a-patrullar-el-atlantico-sur-para-contrarrestar-la-pesca-ilegal/>, [consulta: 29/12/2020].

[22] “Patrullas de Guyana y EE.UU. interceptan embarcación con drogas, tras acuerdo”. Swissinfo, 14/01/2021, <https://www.swissinfo.ch/spa/guyana-eeuu_patrullas-de-guyana-y-ee-uu–interceptan-embarcación-con-drogas–tras-acuerdo/46287974>, [consulta: 16/01/2021].

[23] Bert Wilkinson. “Pompeo visits Guyana hoping to shore up support on Venezuela”. The Washington Post, 18/09/2020, <https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/in-guyana-pompeo-again-calls-for-venezuelas-maduro-to-go/2020/09/18/021af3da-f9de-11ea-85f7-5941188a98cd_story.html>, [consulta: 22/09/2021].

 

Artículo publicado en el Anuario del CEID 2020, el cual puede ser descargado gratuitamente desde la página https://saeeg.org/wp-content/uploads/2021/05/ceid_anuario_2020.pdf

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AL SONAR DE LOS TAMBORES Y AL COMPÁS DEL TARARÍ

F. Javier Blasco*

Frase que encabeza el primer párrafo de un muy conocido pasodoble de temática y uso militar para amenizar los desfiles, las marchas y los pasacalles titulado “Soldadito español”. Su autor, el compositor de zarzuelas, revistas musicales y sainetes, Jacinto Guerrero, lo compuso para la revista musical “La orgía dorada”, revista estrenada en 1928.

Su letra sencilla y pegadiza, arrastrada hasta nuestros días, quiso ser y así lo consiguió, un sencillo y a la par sincero homenaje al más que vilipendiado Ejército español, a sus soldados y a todo lo que la marcha e incorporación a las guerras lejanas implica y rodea para los afectados y sus familiares.

Nació como una necesidad de paliar los graves efectos producidos por los sangrientos y desastrosos avatares bélicos que se habían sucedido en las décadas inmediatamente anteriores: las guerras de independencia de Cuba y Filipinas y las campañas de Marruecos.

Marcha que me viene a colación porque aún recuerdo claramente la mañana del 11 de septiembre de 2001, en la que atónitamente vi desplomarse las torres gemelas cuando me encontraba en el despacho del General jefe de la División de Planes del Cuartel General de la OTAN en Nápoles (AFSOUTH), a la sazón mi Jefe, despidiéndome por final de ciclo y destino, tras tres años de duros trabajos para tratar de llevar cierto orden y concierto a la entonces provincia serbia de Kosovo; y que hoy es un país independiente, reconocido por otros muchos países y que por los designios de la suerte, nuestra selección de futbol ha tenido que jugar en su contra, a pesar de que España, por razones obvias, no lo ha reconocido como país soberano e independiente.

En aquella mañana, llena de atentados por doquier, se rompió súbitamente la paz mundial y se daba un giro copernicano al equilibrio entre fuerzas; los norteamericanos al verse amenazados en su propio territorio —por segunda vez en su historia— forzaron a que el presidente Bush declarara la llamada “guerra contra el terrorismo” y, de paso, invocara el artículo 5° del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, por lo que nosotros con nuestros soldados aparecimos allí en Afganistán como integrantes de una amplia coalición internacional.

Nuestras capacidades de proyección, alimentación y sostenimiento de operaciones lejanas debieron multiplicarse por varios cientos ya que con esa intervención, a pesar del paraguas norteamericano, las distancias y los medios a trasladar no solo se aumentaban sino que se sofisticaban aún más con medios aéreos y complejos sistemas de vigilancia, de seguridad y adecuados sistemas sanitarios para participar en una verdadera guerra.

Pronto entendimos que no solo había que luchar contra el terrorismo, sino que nuestra misión era aún más grande y honrosa; salvar a un pueblo entero y en especial a sus mujeres y niños de las garras de unos desalmados que les trataban peor que al ganado y despreciaban continuamente sus derechos humanos. Nuestros resortes de cooperación internacional saltaron con eficacia y despreocupación, y además veíamos que éramos bienvenidos por los países aliados y que los nativos claramente nos agradecían nuestra presencia y esfuerzo.

Pero, a pesar de todo aquello, nos dimos cuenta que aquello no era una simple operación de paz y mucho menos más humanitaria que otra cosa; los zarpazos de las balas, las esquirlas de las minas contra carro, las explosiones al paso de nuestros convoyes y los derribos de helicópteros, no se hicieron esperar.

El enemigo estaba bien dotado de armas de todo tipo y cuya procedencia, a pesar de aparentar no ser muy clara, todos sabíamos que venía de los anteriores apoyos norteamericanos a los entonces sus amigos y ahora enemigos y señores de la guerra y a ciertos oscuros intereses de países que siempre buscan la forma y el modo de actuar contra Occidente, Estados Unidos, la OTAN y otro tipo de aliados con el trapicheo de armas y explosivos.

La misión se alargaba, los resultados positivos se hacían esperar, los atentados y auténticos combates se multiplicaban, los contingentes se agrandaban y el gasto en vidas, la mucha sangre derramada y el ingente y caro material echado a perder en aquellas tierras inhóspitas y duras empezaban a pasar factura a España. Todo ello recordaba a los tiempos pretéritos en los que nació la canción del soldadito español que da título a este humilde trabajo y homenaje. Pasodoble que, sin ser consciente de su significado y origen, lo he tatareado y oído sonar varias veces, ya que se empleaba en los acuartelamientos y bases aéreas a la hora de las despedidas y la formación de agrupaciones o batallones ad hoc que se encuadraban para participar en dicha misión; misión, que a todas pintas, nunca iba a terminar de forma positiva ni con resultados que justificaran tanto esfuerzo humano y económico y los demasiados desvelos tan lejos de la patria.

Como Coronel Jefe del Regimiento Aero transportable nº 29, Isabel La Católica he tenido que formar e instruir a varios contingentes a desplazarse a dicha misión. Cuanto me hubiera gustado partir con ellos, pero los contingentes formados por mis hombres y mujeres soldados durante mis dos años de mandato, no tenían la entidad suficiente para que su Coronel partiera al mando de ellos —por aquel tiempo también participábamos a la vez en la misión en Iraq de la que Zapatero nos sacó de forma tan poco honrosa y nada profesional— por lo que les despedía como el padre que ve marchar, envuelto en zozobra y en ocultas lágrimas, a sus hijos a la incierta aventura y me apresuraba a ser el primero en llegar a recogerlos a su vuelta, cansados y cambiados en cuerpo y alma.

Tras cumplir mis dos años de mando, me despedí del Regimiento sin haber perdido ni uno de los casi ochocientos efectivos que me fueron entregados dos años antes; había cumplido mi deseo y sueño, mantenerlos a todos juntos; vivos y sanos y así lo recalqué en mi discurso de despedida frente a todos ellos formados el día antes de entregar el Mando y la Bandera a mi sucesor.

Pero el inefable transcurrir de la vida, la mala suerte o ambos a la vez me arrastraron a que en un corto periodo de tiempo, tuviera que ir a recibir en Getafe a muchos, demasiados féretros de compañeros de helicópteros —unidades en las que también pasé muchos años de mi vida— y de suboficiales y tropa de mi apreciado Regimiento; a estos últimos les recordaba tanto por sus caras cómo por muchos de sus nombres, sonrisas o gestos al despedirme con cierta alegría y nostalgia aquel mi último día en Pontevedra, cuando ellos ya estaban ultimando sus preparativos para su próxima e inminente rotación en Afganistán.

Más tarde, les lloré en silencio uno a uno en sus improvisadas capillas ardientes, así como visité a algunos heridos en el hospital Gómez Ulla cuando aún conservaban el estupor en sus rostros y miradas. Me fundí en un fuerte abrazo con su Capitán en la base área al descender del avión, un hombre joven, emprendedor y muy ilusionado, que siempre estaba dando ejemplo y sufría los esfuerzos y riesgos con sus soldados y que, para su suerte o desgracia, viajaba en el helicóptero menos afectado en aquel ataque o incidente; caso y hecho que nunca fue limpia o realmente aclarado y pronto se tapó bajo el mando del ministro Bono.

Como es sabido, las penas nunca llegan solas, por lo que en breve, el goteo de muertes en las mismas y sucesivas rotaciones también me llevó a recordarles y hasta llorarles a todos y todas a medida que sus nombres se iban apilando en la larga lista de caídos en la contienda.

Como muchos de los españoles, estaba convencido de que tamaño y gran esfuerzo valía la pena; nuestras fuerzas cumplían una misión sublime y eran muy queridos entre aquellos que recibían su ayuda de forma directa o indirecta; pero aquella euforia o simpleza que lograba desde mi punto de vista me hacían olvidar que la envidia, la inquina y la traición son parte consustancial del pensamiento humano y quizá mucho más exacerbadas en las mentes de las gentes de aquellas tierras. Personas que sospechan de todo y todos por estar curtidas bajo la bota opresora, el trapicheo con la droga, la revancha y la Ley del Talión; donde las mujeres y los niños —sobre todo las niñas— son objeto de chanza, abuso, desprecio, canje y corrupción y que aquellos acercamientos y determinados grados de amistad se convierten para muchos de ellos en cosas o amistades muy peligrosas, que en el momento que puedan y tengan ocasión, deberán ser corregidas lo más brutalmente posible para que sirvan de ejemplo y no se vuelvan a dar con los que por ser extranjeros, son enemigos de ellos y de su religión por mera definición.

Hace dos días vimos a SM el Rey ir a recibir a las pocas decenas de los últimos militares españoles que regresaban, cuando alguien por encima de nosotros, allá en la Casa Blanca, ha decidido que tras veinte años de lucha encarnizada y desigual sobre un terreno tan hostil, se ha terminado sin ninguna explicación más la misión en Afganistán y otra vez más, no hemos tardado en recoger a toda prisa, dejar lo no necesario y marchar de regreso a casa. La escena me recordó en sentido contrario y salvando las grandes distancias, al regreso de los últimos de Filipinas; aquellos soldados que lucharon bravamente durante cientos de días lejos de España sin saber que nuestro gobierno había decidido dar por terminado el conflicto y entregar aquella colonia, pero que por seguir cumpliendo sus órdenes recibidas, mantuvieron una débil posición muriendo uno a uno, salvo unos pocos, por los embates del enemigo, la miseria y la infección.

Supervivientes del destacamento de Baler fotografiados el 2 de septiembre de 1899, a su llegada a España. MUSEO DEL EJÉRCITO. (Fuente: EL PAÍS).

Hoy he leído un pequeño artículo de un buen amigo hablando del tema, en el que se preguntaba para que habíamos empleado veinte años en aquella zona y misión y yo me sumo a su pregunta y, cómo ya he mencionado anteriormente, añado mi gran preocupación por aquellos nativos que crecieron y trabajaron de alguna forma a nuestro lado haciéndonos la vida más llevadera y ahora se quedan solos sin nuestra protección, al albur de la represalia y de la opresión.

Sirva este pequeño trabajo como recuerdo y homenaje de un viejo Coronel, y espero que no sea el único, a todos aquellos hombres y mujeres que dieron su vida o regaron con su sangre aquellas tierras y parajes cumpliendo con la misión encomendada aunque, tras veinte años nos sigamos preguntando de qué ha servido tanto esfuerzo y hasta el regalo de su propia vida tan generosamente regalada, al igual que las de los soldaditos españoles de aquella simple y pegadiza canción que así empezaba; al sonar de los tambores y al compás del tararí…

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

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PARECE QUE, DE NUEVO, EN ESPAÑA EMPIEZA A AMANECER

F. Javier Blasco Robledo*

Debo confesar que he pasado unos años de mucha zozobra y gran preocupación por la deriva que España iba contrayendo de manos de unos dirigentes que, sin disimulo y con todo el descaro, buscan hacer de ella todo lo contrario a lo que nos comprometimos y conjuramos los que, con gran ilusión y fuertes dosis de esperanza, pudimos votar la Constitución Española en 1978.

Hemos visto de todo y casi nada bueno; se han cambiado los papeles, tanto que hasta aquellos que odiaban a España por pretender escindirse o porque luchaban bajo y con la bandera del terror, la bomba ciega y el cobarde tiro en la nuca por la espalda, son ahora los que tienen en sus manos los designios de España. Y todo, por una vergonzosa y execrable cesión a sus exigencias de un débil gobierno (el más débil de toda la democracia) que necesita sus votos u otro tipo de apoyos para resurgir sus ideas decimonónicas y mantener sus posaderas en unas poltronas a las que no honran ni respetan. Poltronas, que no dudan en abandonar siempre que les surja un nuevo horizonte donde poder medrar, por muy incierto que este sea, o porque ven que se pone en peligro la continuidad de su prestigio o el futuro personal o colectivo del grupo que domina los designios de España con una férrea postura y actitud dictatorial aunque “oficialmente” proclamen lo contrario.

No han transcurrido ni veinticuatro horas del cierre de los colegios electorales en Madrid y ya se pueden sacar algunas lecciones aprendidas a modo de conclusiones, porque son tan claras que no precisan de mucho pensamiento crítico ni de un análisis estructurado sesudo para alcanzar sus posibles consecuencias.

Las recientes elecciones en la Comunidad de Madrid son fruto de un estado de alerta permanente de la que era y seguirá siendo su Presidente, Isabel Ayuso quien, tras muchas alarmas e intentos de golpes bajos y sucios, previó y se adelantó a las desastrosas consecuencias del “efecto mariposa” que nació en Murcia de la mano del mayor gurú de la perversidad y cerebro oculto del gobierno a la sombra, Iván Redondo con la inestimable y nada “altruista” colaboración de un partido, Ciudadanos (Cs); partido, que ya agonizaba a los dos años de obtener sus mejores resultados, como consecuencia de su defectuosa actuación o inacción en Cataluña, aspiraciones diversas hacia la izquierda, rencillas personales, zancadillas y codazos entre sus dirigentes por ocupar los mejores puestos o tener una mayor visibilidad.

Muchos observadores y analistas políticos y hasta su mismo partido, no las tenían todas consigo a la hora de conocerse la decisión de convocar elecciones por anticipado. Pero Ayuso, supo ver la conveniencia, a pesar de los muchos consejos en contra, de desmantelar aquella maniobra que nació entre corruptos en Murcia, para “oficialmente” luchar contra una corrupción, inventada y no demostrada en el PP. Maniobra, que quedó pronto truncada por una ágil reacción de contrapeso y los atacantes (PSOE y Cs) sólo obtuvieron una pieza menor, el alcalde de la capital murciana, a pesar de haberse montado todo como una cacería de altos vuelos o mayor como así se les llama, para llegar hasta la toma por asalto, mediante una apalabrada o en ciernes, aunque reiteradamente negada, moción de censura en la Comunidad de Madrid.

La experiencia nos demuestra que Sánchez es un especialista en llegar a los sitios por la puerta de atrás o moldeando mociones de censura basadas en dimes, diretes, medias verdades y hasta en falsos testimonios amañados por cualquiera, incluso jueces, sin venir a cuento y sin justificación alguna. Una maniobra de este tipo más en su haber, no era cosa extraña y además, al ser habitual en él, se encontraba en dicho ambiente como pez en el agua.

La rápida reacción de la presidente madrileña dejó, literalmente, con el culo al aire a Iván Redondo, a Sánchez y al “tonto útil”, aunque en este caso totalmente inútil, Aguado; el vicepresidente madrileño de Cs quien se había pasado toda la legislatura, poniendo trabas en el camino de su jefa, llevándole la contraria y hasta proponiendo cosas diametralmente opuestas al ideario o temario oficial de un gobierno que a todas vistas, no funcionaba. La ocasión la pintaban calva, y Ayuso entendió que de un zarpazo se podría quitar de encima a los mochuelos que la estorbaban, le hacían daño y además, si lo hacía bien, hasta podría obtener mayores réditos o consecuencias, como así ha sido y a continuación veremos.

Tras aquella reacción, en Moncloa saltaron las señales de alarma, los agitadores, al verse sorprendidos por su descuidado y más débil flanco, y a tenor de las encuestas internas proporcionadas por el CIS de Tezanos cuyos verdaderos resultados se ocultaban a la mayoría de los mortales, entendieron que había que poner todo tipo de trabas para que estas no se celebraran y en el peor de los casos, la mejor carne en el asador para contrarrestar los efectos en una balanza que, en tan corto espacio de tiempo, era muy difícil equilibrar.

Posiblemente, alguna mente perversa —muy probablemente Redondo— apuntó que el grave problema generado durante más de dos años de continuos desprecios, ataques frontales y perversidades manifiestas contra la presidente y la población de una región, a la sazón la más prospera y generosa con el resto —por aportar más que nadie a las arcas comunes sin recibir más que palos a cambio— era poner a las cabezas más visibles al frente de sus partidos en Coalición (PSOE y Unidas Podemos), Sánchez e Iglesias y esperar que su tirón personal apaciguara los impulsos de la osada e intrépida Isabel que, poniéndose la Comunidad por montera y sin muchos o ningún apoyo político —ni siquiera en su propio partido— se lanzó a la aventura en busca de una mayoría absoluta o al menos suficiente, para gobernar en solitario y poder aplicar sus políticas sin moscones rondando a su lado, que la retrasen o despisten a diario.

En dicho contexto, conocimos la abrupta salida de Pablo Iglesias del gobierno para encabezar la candidatura de su partido a gobernar la Comunidad y ponerse al frente de la izquierda en la región. Salida, decretada como “cese” para poder cobrar una cuantiosa y suculenta subvención. Hemos podido ver a un Iglesias totalmente desbocado; convertido en alguien a quien todo se le iba de la mano, como enviar a sus matones personales a sueldo a boicotear las palabras de Vox en Vallecas y atacar con piedras y palos a las fuerzas policiales, mientras tildaba a dicho partido de fascistas y de sembrar el odio o, sobreactuando sin mesura ni decoro con unas oxidadas balas como si fueran una grave amenaza o llamando él y sus secuaces de todo menos bonitos a los votantes y a los que se encuentran a gusto siguiendo las ideas del PP, sus ofertas y forma de actuación.

También vimos a Sánchez en plena esencia, actuando de actor principal en los primeros mítines, de campaña basados en un ideario rancio, guerra civilista y demasiado manoseado, con un pobre Gabilondo —al que se le obligó a confesar que era un “soso”— actuando de telonero o segundón y haciéndole cambiar totalmente de prontuario y de programa hasta tres veces en el corto espacio de la campaña. Un partido socialista que ha usado a muchos de sus cargos en el gobierno a hacer propaganda, sucia y malintencionada, como la absurda navaja (aumentada casi cien veces) que con afán mostraba a la prensa la Ministra de Industria acusando a Vox, a sabiendas de que “la feroz amenaza” era fruto de los desvaríos de un enfermo mental, que hasta puso su remite en el sobre en el que se la envió.

Un Ministro del Interior y una Directora General de la Guardia Civil que han perdido la poca honorabilidad que les quedaba por participar activamente en los mítines, donde nunca debieron aparecer en aras de la oficial neutralidad de su cargo, por ocultar datos muy relevantes en el tema de los activistas a sueldo, y por atacar a los partidos que nada tenían que ver con esa feria montada en su contra, que por ser tan burda, pronto en sus propias manos les explotó.

En definitiva, una vez más pudimos comprobar la baja ralea de Sánchez ya que, a medida que avanzaba la campaña y comprobaba que su intento era vano, fue abandonando y distanciándose de su candidato; tanto que para que no le salpicara, le relegó a un hotel cercano a la sede del PSOE para no verse ni un poco salpicado de los malos resultados que su forzado invento cosechó.

Hemos visto a un director del CIS mintiendo descaradamente, poniéndole la guinda a la porquería en la que ha convertido una institución tan seria, afamada, costosa y bien dotada de medios y personal, que jamás sufrió tanto cómo con él a los mandos del timón de la mentira, lo absurdo y la degradación. Un Tezanos que además de ejercer dicho cargo por enchufe partidista, que no por méritos ni valía, también dirige una revista socialista en la que se permitió ofender a los madrileños que votaban al PP, llamándoles “tabernarios” a dos días de su encuentro con las urnas.

Una RTVE, que en plena campaña, una enchufada periodista en un programa de gran audiencia por la mañana, otrora encargada de la predicción del tiempo en los telediarios, se preguntase extrañada, como era posible que todavía algún madrileño pudiera votar a Ayuso y, a la ínclita, nada le ocurrió.

La otra parte implicada en el fallido aquelarre, Cs, a la vista de la que se les venía encima y que todas las culpas apuntaban al ex vicepresidente Aguado, le apartaron de los focos y pusieron a su mejor efectivo actual, Edmundo Bal para tratar de salvar los platos rotos de una catástrofe anunciada y que ellos mismos cocinaron; quien, aunque no lo hizo mal del todo, se esforzó y trató de pegar los platos rotos con pegamento caducado, el mal ya estaba hecho y muy mal resultado cosechó.

Ayuso a lo suyo, poco a poco empezaba a ganar confianza, entre propios y extraños; las principales empresas demoscópicas, que llevaban meses creyendo en ella y en sus posibilidades, pronto la destacaron como vencedora de una batalla en la que se presentaba sola contra el mundo y sin contar con muchos apoyos por parte de los medios y redes salvo de algunos que llevamos años animándola a seguir en el empeño, porque intuíamos que pronto podría dar a los lobos hambrientos y a los malos agoreros un gran revolcón.

La candidata de Vox, Roció Monasterio y su permanente mosquetero, Abascal, salvaron los muebles y avanzaron tan sólo un escaño más gracias al victimismo al que los socialistas y comunistas les encasillaron y porque del desmembramiento de Cs había mucho donde pescar. Al final de la campaña tuvieron que bajar mucho los decibelios y aspiraciones para presentarse como útiles y necesarios y pronto se vieron obligados a dejar de aspirar a dirigir la derecha como resultado final.

Por último, aparece la hasta ahora desconocida candidata de Más Madrid, Mónica García; una señora médico que miente más que habla hasta en su CV. Que a pesar de su profesión, propone en su ideario desmantelar el Hospital Isabel Zendal con lo admirado y necesario que ha demostrado ser en mitad de una grave pandemia lo que dice bien poco de su profesionalidad. Aunque, como último eslabón ha sabido aglutinar a los desquiciados o cansados de tanta mentira en una izquierda en desbandada porque, quizá sea la más moderada que todas las que le precedieron o le acompañan en cargos visibles de su partido y en toda la izquierda madrileña. Una señora que con el mismo número de escaños que el PSOE, le sobrepasa por tener unos 5.000 votos más y por ello, se convierte en la lideresa de la oposición relegando al hasta ahora partido hegemónico en la región a la durísima tercera posición. Situación delicada esta, de la que aún resta por ver que otras muchas consecuencias tendrá a nivel nacional.

Iglesias, tal y como lo tenía premeditado y comentado —porque no se calla ni bajo el agua— anoche, antes de terminar el recuento total de los votos, anunció que abandonaba la política y todos sus cargos, no recogería el acta de diputado regional (para, entre otras cosas, cobrar los 15 meses que le corresponden de compensación por su cargo como vicepresidente segundo del gobierno) y que se dedicará a otros menesteres en la enseñanza universitaria de la que salió, siendo un mediocre profesor no titular o cobrando pingües sueldos en tertulias de baja calidad o en programas de propaganda marxista, financiados por fuerzas o países extraños con oscuras agendas que fomentan el desconcierto en países democráticos con el afán de disturbar.

Con dicho gesto ha confirmado su inconstancia, que la política le cansa, que no es serio ni tenaz y que lo suyo son los aires de grandeza. Todo apunta a que quedar al mando de la última fuerza política en la Asamblea madrileña no era un plato de buen gusto para su alter ego personal. Veremos en breve donde pica este pollo y de qué gusanos se quiere alimentar.

Su marcha personal, puede ser el preludio de algo más, al igual que los roedores abandonan el barco cuando este se va hundir, también puede implicar que el partido que nació del 15M y estuvo a punto no hace mucho, de sobrepasar al PSOE, esté dando sus últimos estertores y en breve desaparezca como otros que hemos visto pasar del todo o casi todo a la nada en pocos años.

En lo personal, Gabilondo, queda muy afectado por haberse visto forzado a todo y al comprobar que su partido le ha abandonado, puede que en breve saque el billete de partida y se dedique a otras cosas como la docencia de donde nunca debió marchar.

Monasterio, en menos de un día, se ha dado cuenta de la realidad y ya ha bajado sus humos y ha ofrecido su apoyo a la investidura de Ayuso, sin aparentemente, pedir nada a cambio;  aunque a la espera de que alguna pera en dulce, en el futuro le pueda deparar.

Edmundo Bal, en pago a sus esfuerzos, y como los generales nombrados antes de la caída de Hitler, ha sido elevado a la segunda autoridad de un partido que agoniza y que posiblemente al igual, e incluso antes que Podemos, desaparezca del elenco político y quede absorbido por otros. Dos fracasos totales en tan corto espacio de tiempo en Cataluña y en Madrid, no hay perro pichi, que lo pueda aguantar.

La lideresa de la oposición madrileña deberá medir mucho sus palabras y salidas de pata de banco, sus exabruptos y sobre todo, los ataques contra la sanidad madrileña, porque son propios de algarada y de pancarta y muy alejados de la realidad. Está por ver su capacidad de proponer algo coherente y que sirva de ayuda a los ciudadanos. Cuando deje su postura actual, podrá mejorar mucho, y si no lo hace, pronto correrá la misma suerte que Podemos en unos años más.

Por último, Ayuso que ha demostrado ser una resistente gladiadora en solitario, no se debería dejar embaucar por los cánticos de sirena ni por los piropos interesados de los que antes la criticaban y ahora la quieren adular por si hay alguna tajada que sacar. Hoy ha hecho unas declaraciones muy serias en el programa de Herrera y creo que ese es el camino que debe llevar, no dejarse impresionar, remangarse y ponerse a trabajar en serio en su programa sin dejarse despistar. Corresponde a otros transpolar o no resultados, ella tiene su compromiso y lo debe tener limpio y claro tanto personalmente, cómo por el equipo del que se vaya a rodear.

Este es el epitafio de unas elecciones, en las que nadie creía, muchos despreciaban y pocos pensaban que de ellas, tantas cosas podían pasar.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

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