“AL AMIGO TODO; AL ENEMIGO, NI JUSTICIA”

Marcelo Javier de los Reyes*

22 de agosto de 1972. José López Rega, Juan Domingo Perón y Giancarlo Elia Valori en Madrid. La foto está dedicada por Perón “al querido amigo Dott. D, Giancarlo Elia Valori”.

Introducción

El 14 de septiembre el Equipo SAEEG publicó un documento inédito, una carta con fecha 20 de mayo de 1971 y escrita por el general y tres veces presidente de la República Argentina, Juan Domingo Perón, dirigida a su amigo el Profesor Doctor Giancarlo Elia Valori[1].

En esta oportunidad, publicaré nuevas cartas que el Doctor Valori me ha enviado personalmente y que él, oportunamente, ha recibido de su amigo el general Perón. Estas cartas ponen en evidencia no solo la amistad que los unía sino también la contribución que el Doctor Valori ha hecho para favorecer el retorno de Perón a la Argentina, retorno que le permitió asumir la presidencia por tercera vez el 12 de octubre de 1973, con su esposa, María Estela Martínez de Perón —“Isabel”— como vicepresidente. Como veremos más adelante, los buenos oficios de Valori fueron recompensados gentilmente por Perón.

Quiero dejar en claro que lo que me une a Perón es haber nacido, como él, el 8 de octubre y que el propósito de publicar estas cartas es la intención de hacer un aporte a la historia argentina, así como también que ellas contribuyan a conocer mejor el pensamiento de Perón y a superar las viejas divisiones de nuestra sociedad en pos de que solo nos detengamos a pensar en los objetivos nacionales y en el bien de la Patria y de la sociedad que la integra. En este sentido, estoy dispuesto a reconocer aquellos aspectos y aquellas visiones de estadista que, a mi juicio, fueron acertados por parte de Perón.

Una carta manuscrita

En una carta manuscrita, fechada el 22 de junio de 1970, Perón le escribe a su amigo en respuesta a una carta suya. El general, en su exilio, le hace llegar un “afectuoso saludo” y “los mejores deseos” de parte de su esposa. Además le informa que estaba en conocimiento de que el Doctor Valori pensaba viajar a Madrid, dado que el “señor López Rega” se lo había comunicado.

Carta manuscrita de Perón a Valori, Madrid, 22 de junio de 1970 

El texto de la carta es el siguiente:

Madrid, 22 de junio de 1970

Señor D. Giancarlo Elia Valori

Roma

Estimado amigo:

He recibido su amable carta y deseo hacerle llegar mi agradecimiento por su recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. De la misma manera mi Señora me encarga le transmita junto con su afectuoso saludo, sus mejores deseos.

Le tendremos presente en nuestros votos este 24 de junio que brindaremos pro su próspera felicidad.

Me ha dicho el Señor López Rega que piensa Usted viajar a Madrid, en cuyo caso deseo tener el placer de poder saludar con un abrazo. Probablemente saldremos de vacaciones en julio pero espero estar nuevamente aquí en pocos días.

Le ruego que, junto con nuestro más afectuoso saludo, quiera aceptar nuestros mejores augurios.

                                               un gran abrazo

                                                       Juan Perón

Reconocimiento, amistad y política

En otra carta fechada el 6 de marzo de 1971, Perón pondera unos artículos sobre la Iglesia y América Latina que había escrito el Profesor Giancarlo Elia Valori y le reconoce, del mismo modo, sus conocimientos sobe la región. Como ya se ha mencionado en la referida nota del Equipo SAEEG, el Profesor Valori era un gran conocedor de la Argentina debido a que su hermano Leo trabajó en nuestro país desde 1948 enviado por Enrico Mattei (1906-1962), impulsor de la creación del Ente Nazionale Idrocarburi (ENI), del que luego llegó a ser presidente. Por ese motivo y por otros, el Doctor Valori viajaba asiduamente a la Argentina. Cabe agregar que Leo falleció joven en la Argentina y que estableció una estrecha amistad con Arturo Fondizi y que también conoció a Perón.

El texto de la carta es el siguiente:

 

MADRID, 6 de marzo de 1971

Señor Doctor Don Giancarlo Elia Valori.

ROMA

       Mi querido amigo: 

He recibido vuestra carta del 1º de marzo próximo pasado y le agradezco el recuerdo y saludo de retribuyo con mi mayor afecto. Me informaron en mi casa que Usted había llamado por teléfono pero lamentablemente estaba fuera: no debe preocuparse por no haber podido despedirse e imagino sus ocupaciones en los pocos días que ha permanecido en Madrid.

He leído sus excelentes artículos “La Iglesia en el Proceso de Integración Nacional en América Latina” y “Misión de la Iglesia en América Latina” donde Usted enjuicia con evidente acierto y ecuanimidad la situación de nuestro Continente, como asimismo la tarea de la Iglesia en nuestra integración y desenvolvimiento espiritual. No es común en los escritores europeos, encontrar un conocimiento tan completo y ajustado como el que Usted tiene de nuestros problemas. Sus viajes y su agudo sentido de observación le han permitido penetrar profundamente la situación de nuestros países y de ahí la eficacia con que los expone y juzga. Lo felicito.

Cuando viaje a Chile puede contar con toda la colaboración que yo pueda prestarle. Se encuentra allí un sacerdote peronista y amigo: ALBERTO BALLERINI que podrá ponerse a sus órdenes para acompañarlo en lo que sea. Él es amigo personal del Ministro de la Gobernación como asimismo del Presidente Allende. Además está vinculado a mucha gente. Es mi representante allí y también le podrá informar sobre cualquier cosa que a Usted le interese. Yo le daré una carta de presentación para él como para el Doctor Allende.

He leído también el artículo que me adjunta del “CORRIERE DELLA SERA” escrito con un gran sentido de la realidad de nuestro Movimiento. Es absolutamente real que la fuerza de aglutinación peronista se basa especialmente en la amistad, quizá el sentimiento más noble y verdadero que suele cultivar el hombre. Los peronistas, más que nada o por sobre todo, somos amigos. Dentro de eso practicamos el apotegma de un viejo amigo mío brasilero que decía: “AL AMIGO TODO; AL ENEMIGO, NI JUSTICIA”.

Tiene razón Virgilio Lilli, yo he tratado de ser un “amigo del Pueblo Argentino” y servirlo como a tal. Por eso también nuestra unidad indestructible a pesar del tiempo y la distancia. Por eso también puedo yo tener absoluta fe en la conducta de ese Pueblo que sigue y seguirá siendo mi amigo. Ello también destruye la leyenda que nuestros enemigos han pretendido formarme como “DICTADOR”: yo fui elegido legal y constitucionalmente por una mayoría jamás alcanzada por Presidente Argentino alguno en toda la historia política de la República Argentina.

Por eso también sé que, en las actuales circunstancias, yo mando más que la dictadura militar que desgobierna la Argentina, porque mando sobre muchos millones de corazones argentinos.

Hay mucha gente que se asombra de mi popularidad después de más de quince años de estar ausente de la Patria: es que a los amigos se los recuerda siempre, cuando han sabido honrar esa amistad. No es extraño entonces que aun los jóvenes y los niños sean peronistas y amigos míos, porque es un sentimiento que han heredado de sus padres y se sienten amigos míos aunque no me hayan conocido personalmente. Así llegan a mi casa en Madrid, cientos de jóvenes universitarios que anhelan conocerme personalmente porque han oído a sus padres hablar de mí desde que nacieron. Estas son satisfacciones. De las pocas que el Gobierno puede ofrecer a un hombre de estado. Así la vejez puede ser más amable y llevadera.

La situación argentina sigue de mal en peor: ya nadie cree en las promesas de la dictadura militar que cuenta con la oposición generalizada de todo el país. Yo no alcanzo a comprender la necia contumacia de la camarilla militar que intenta gobernar con la repulsa y el odio de todos los argentinos. Cada día pienso más en que esto no puede terminar sino en un gran desastre. Desgraciadamente, será como siempre el Pueblo el que ha de pagar los platos rotos y eso es precisamente lo que me aflige.

También la situación del Mundo, la veo cada día más comprometida en los cinco continentes, es que en el mundo pasa lo que en la Argentina: la necia contumacia del imperialismo nos llevará paulatinamente hasta el borde del abismo. Dios quiera que todos nos demos cuenta antes de caer en él.

Querido amigo Valori: muchas gracias por todo. Le ruego que, junto con nuestro saludo más afectuoso, quiera aceptar nuestros mejores deseos. López ya ha regresado de la Argentina y de Brasil por donde ha viajado durante casi un mes y me encarga sus saludos.

                                                       Un gran abrazo

                                                               Juan Perón

Fragmento de la carta de Perón a Valori, Madrid, 6 de marzo de 1971

 

En esta carta, además de reconocer el conocimiento que el Doctor Valori tiene acerca de nuestra región y de poner a su disposición sus contactos en Chile y manifestar su malestar por un artículo publicado en el “Corriere della Sera”, se explaya sobre su concepto de la amistad, la que destaca como un factor aglutinante del peronismo y expresa una célebre frase que el atribuye a un “viejo amigo brasilero”. “AL AMIGO TODO; AL ENEMIGO, NI JUSTICIA”.

 

“Es absolutamente real que la fuerza de aglutinación peronista se basa especialmente en la amistad, quizá el sentimiento más noble y verdadero que suele cultivar el hombre. Los peronistas, más que nada o por sobre todo, somos amigos. Dentro de eso practicamos el apotegma de un viejo amigo mío brasilero que decía: ‘AL AMIGO TODO; AL ENEMIGO, NI JUSTICIA’”.

 

 

Este fragmento forma parte de la serie de videos que integran “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”, grabados a mediados de 1971 por Pino Solanas y Octavio Getino en Madrid. En el video, Perón responde a la pregunta que le formuló Solanas: “¿Cómo identificamos al aliado y al enemigo? Usted definió al compañero y al traidor; ¿puede definir al aliado?”

La respuesta, obviamente, cercena el sentido de justicia, ya que la misma es un derecho que alcanza a todos los hombres, incluso a aquellos que han cometido sus peores felonías. Perón no estaba dispuesto a que los enemigos pudieran apelar a la ley.

El ex presidente en el exilio estaba perfectamente al tanto de lo que ocurría en la Argentina, así como de la situación difícil por la que atravesaba el gobierno militar, al punto que en la carta expresa: “yo mando más que la dictadura militar que desgobierna la Argentina, porque mando sobre muchos millones de argentinos”. Y no era mentira…

Perón era consciente de su poder a pesar de los años que llevaba en el exilio y se sentía la persona apropiada para llevar a cabo la pacificación que la Argentina necesitaba, tal como lo expresa en la carta del 20 de mayo de 1971, publicada en la nota anterior.

Aún más, a diferencia de nuestra clase política actual, Perón gozaba de una gran cultura y era un gran conocedor de los diferentes escenarios internacionales y era un ferviente anti imperialista. A su juicio, “el imperialismo nos llevará paulatinamente hasta el borde del abismo”. En este sentido es oportuno recordar su concepción acerca de la Tercera Posición, algo que alguno que se consideró seguidor y partidario suyo supo olvidar cuando fue presidente de la República.

Otras cartas

El 13 de marzo de 1971 le escribió nuevamente una carta manuscrita para saludar a su querido amigo, el Doctor Valori, con motivo de la Santa Pascua y para felicitarlo por su hijos.

Carta fechada el 13 de marzo de 1971 

La carta del 25 de octubre de 1971 es muy importante porque le expresa al Profesor Valori un enorme agradecimiento:

Un millón de gracias por sus valiosas gestiones que tenemos que agradecerles todos los peronistas. Como me han llegado las ayudas prometidas, sé que se las debemos a Usted y a Usted nuestra gratitud.

Finaliza la misma enviándole saludos de “Isabelita y López” (Rega).

Carta fechada el 25 de octubre de 1971

La amistad entre Perón y Valori

Diversos autores que han investigado a Perón en el exilio y a todo lo concerniente a su retorno a la Argentina han considerado la importancia de la relación que existía entre Perón y Valori. Entre ellos puede mencionarse a Juan Bautista Yofre y a Carlos Manfroni.

En su libro La trama de Madrid. Los documentos secretos sobre el retorno de Perón a la Argentina, Juan Bautista Yofre lo menciona y deja en claro la confianza que Perón le tenía, al punto que le entregaba cartas para que se las diera a su delegado personal, Jorge Daniel Paladino, así como información de charlas que habían mantenido personalmente en Madrid[2]. Yofre también menciona que el Profesor Giancarlo Elia Valori fue un protagonista en la célebre visita que Arturo Frondizi le hizo a Perón, de la que también participó el propio Valori, el 13 de marzo de 1972. La presencia de Valori, destaca Yofre, “estaba vinculada con sus gestiones por un Plan Europa para la Argentina que nunca se llevó a cabo, ya que era una suma de grandes intenciones para un país carcomido por la violencia terrorista”.

El 29 de marzo de 1972, Frondizi volvió a visitar a Perón en Madrid.

Histórica visita de Frondizi a Perón en Madrid, 29 de marzo de 1972. A la izquierda el Doctor Valori. Fuente: Giancarlo Elia Valori. 

Carlos Manfroni también le dedica al Profesor Valori un lugar protagónico en el retorno de Perón al país, un paso previo para asumir su tercer mandato como presidente de la Argentina[3].

 

15 de noviembre de 1972. Foto publicada por el Herald Tribune, que registra la llegada de Perón y de su esposa a la Argentina. En el centro Giancarlo María Valori.

Como reconocimiento y gratitud, Perón le entregó al Dr. Valori la Medalla Peronista por “los importantes servicios prestados a la causa peronista”.

Revista Las Bases, 2 de noviembre de 1972. Ceremonia de entrega de la Medalla Peronista a Giancarlo Elia Valori.

 

La Medalla Peronista que Perón le entregó a Valori.

La amistad siguió con María Estela Martínez de Perón

Juan Domingo Perón falleció en ejercicio de la presidencia el 1º de julio de 1974. A su muerte, le sucedió su esposa María Estela Martínez de Perón, quien fue derrocada por el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 y puesta bajo arresto domiciliario durante cinco años, siendo liberada en 1981. Luego se exilió nuevamente en España, donde aún vive.

Su amistad con el Doctor Valori continuó tras la muerte de Perón como puede apreciarse en la siguiente carta manuscrita del 14 de enero de 1986, donde nuevamente —como en aquella que escribió el general el 6 de marzo de 1971— estuvo presente el tema de la amistad.

 

Don Giancarlo E. Valori.

       Querido amigo:

Gracias por las infinitas atenciones y muestras de cariño de quien siempre ha sido un amigo fiel y sincero.

       El Libro del Eclesiástico dice:

“Un amigo fiel es poderoso protector, el que le encuentra halla un tesoro.

Nada vale tanto como un amigo fiel, su precio es incalculable.

Un amigo fiel es remedio saludable; los que temen al Señor lo encontrarán.”

Los días pasados en Roma, tu madre como siempre tan tierna y maravillosa, tus amigos tan afectuosos conmigo y tu constante preocupación por mi salud y miles de detalles     que sería largo enumerar.

Gracias Giancarlo por todo, un abrazo muy grande de tu amiga, extensivo a tu madre de

                                       Ma. Estela Isabel Perón

 Madrid, 14 de Enero de 1986 

 

Carta de María Estela Martínez de Perón al Doctor Giancarlo Elia Valori, Madrid, 14 de Enero de 1986. 

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

 

Referencias

[1] Equipo SAEEG. “Documento inédito: carta de Juan Domingo Perón a su amigo, El Profesor Giancarlo Elia Valori”. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 14/09/2020, https://saeeg.org/index.php/2020/09/14/documento-inedito-carta-de-juan-domingo-peron-a-su-amigo-el-profesor-giancarlo-elia-valori/

[2] Juan Bautista Yofre. La trama de Madrid. Los documentos secretos sobre el retorno de Perón a la Argentina. Buenos Aires: Sudamericana, 2013, 512p.

[3] Carlos Manfroni. Propaganda Due. Historia documentada de la Logia Masónica que operó en la Argentina sobre políticos, empresarios, guerrilleros y militares. Buenos Aires: Sudamericana, 2016, 504 p.

 

Cartas y fotos enviadas por el Profesor Doctor Giancarlo Elia Valori al Doctor Marcelo Javier de los Reyes para ser publicadas en exclusividad por la SAEEG.

©2020-saeeg®

 

 

 

 

El rincón de los sensatos ¿Y SI MONTONEROS Y EL ERP HUBIERAN TENIDO ÉXITO?

Emilio Guillermo Nani* (Publicado en La Prensa**)

Mario Firmenich.

El 7 de septiembre de 2020, escuchando el programa de Fernández Díaz emitido por Radio Mitre, tuve una especie de shock. Durante su transcurso, escuché una crítica feroz, tanto a los festejos por el Día del Montonero, como a sus crímenes. En el desarrollo de la emisión, él y Miguel Wiñazki —que no dudó en seguir calificándonos a los militares de “genocidas” y en atacar a la Iglesia Católica, omitiendo las complicidades de los otros credos—, hicieron una clara descripción de lo que fueron las acciones de la organización terrorista. Y ésto es una constante en estos programas. Recuerdo que en la emisión el del 23 de junio de 2020, escuché un diálogo entre él y Jorge Sigal, a raíz de un libro que éste había escrito, condenando al comunismo.

Pero como no son pocos los periodistas que, de golpe, se dieron cuenta de que los montoneros y erpianos, al igual que los integrantes de las más de 20 organizaciones terroristas que ensangrentaron nuestra Patria, eran muy «malas personas», no puedo menos que expresar mi asombro, porque me he cansado del ensañamiento encarnizado de los comunicadores sociales que, por un lado nos tratan de represores, genocidas y perpetradores de delitos de lesa humanidad, a quienes, en los ’60, ’70 y ’80, defendimos la república democrática y a su pueblo y, por el otro, dan tratos almibarados y hasta obsecuentes, a quienes los atacaron, muchos de ellos, hoy, periodistas, políticos, jueces o empresarios. Y tratando de encontrar una palabra que sintetice ese asombro, solamente encontré una: hipocresía.

Porque lo que realmente me desconcierta de esta gente es que esté de acuerdo con la persecución judicial desatada contra quienes participamos en la guerra contraterrorista que aseguró la libertad que, hasta hace unos pocos meses atrás, disfrutaban todos los argentinos, incluso ellos.

APOLOGIA DEL DELITO

Hemos asistido en días recientes a la apología del delito perpetrada por 750 terroristas montoneros o apologistas de ellos, materializada en una solicitada a la que se atrevieron a titular “Murieron para que la patria viva”’. ¿Cuál patria? ¿La que ellos ensangrentaron? ¿La de los 300.000 desaparecidos que nos auguraba Firmenich o del millón de muertos anunciados por Santucho?

Es por ello que no puedo menos que sentir repulsión ante tanta hipocresía de la sociedad como del periodismo y otros. Fernández Díaz continúa con su latiguillo de la teoría de los dos demonios. Recuerdo que en diciembre de 2017, a raíz de uno de sus artículos dominicales, escribí una carta a La Nación (que no fue publicada), titulada “Los once demonios”’, en la que refutaba su teoría diciendo que en los ’70 no fueron sólo dos los demonios, y en la que expresaba la existencia de otros 9 que también actuaron, tanto de uno o de otro lado: periodistas y medios de comunicación social, intelectuales, empresarios, políticos, jueces y fiscales, sindicalistas, docentes (secundarios y universitarios), credos, todos, y la propia sociedad, hoy tan distraída y adormecida.

Unos buscando la paz que les asegurara poder desarrollarse económicamente; otros alentando la toma del poder para imponer el “hombre nuevo” y el “mundo mejor”, que tanto cacareaba el Che Guevara en sus discursos.

Nos procesan por haber arriesgado nuestras vidas para impedir que el proyecto castrocomunista del ERP/MTP o Montoneros se instalara en nuestra Patria. Entonces pregunto, ¿qué creen los periodistas, políticos, jueces, sindicalistas, docentes, intelectuales, empresarios, religiosos de todos los credos y el resto de la sociedad, que habría sucedido con ellos si hubieran tenido éxito? Yo les respondo:

  • Seguramente algunos habrían sido miembros del Comité Central del régimen totalitario instalado.
  • Muchos otros habríamos sido fusilados;
  • Otros eternamente habrían sido privados de su libertad en cárceles horrorosas (en las cuales, con el correr de los días, algunos también habrían sido fusilados).
  • Otros habrían terminado en granjas colectivas y sus mujeres e hijas, prostituidas para poder sobrevivir.
  • Todos estarían haciendo largas colas en los depósitos para recibir las migajas del régimen, para poder alimentarse;
  • Y absolutamente todos habrían perdido su libertad. La libertad que quienes hoy están presos les aseguraron hasta estos días. Libertad que nos ha sido conculcada por quienes liberamos.

** Nota publicada originalmente en La Prensa, 17/09/2020, http://www.laprensa.com.ar/493774-Y-si-Montoneros-y-el-ERP-hubieran-tenido-exito.note.aspx

¿POR QUÉ ES IMPROBABLE UN FRENTE DE UNIDAD?

Javier Paz García (El Deber)*

La última encuesta que pone al MAS en primer lugar ha incrementado el estrés y la preocupación de muchos como también el deseo de que se establezcan alianzas y se bajen algunas candidaturas.

Esto es improbable. A menudo pensamos que los agentes en el sector privado buscan su propio interés, sin necesariamente ver algo malo en ello, y al mismo tiempo pensamos que en el sector público se busca el interés común. En 1962 los economistas James Buchanan y Gordon Tullock publicaron El cálculo del consenso: fundamentos lógicos de la democracia constitucional, un extraordinario libro en el cual cuestionan esta lógica y proponen analizar a los agentes que actúan en el sector público de igual manera que se analiza a los agentes en el sector privado, utilizando supuestos estándar del análisis económico: agentes que toman decisiones racionales y que buscan su propio interés. Buchanan recibiría posteriormente el Nobel de Economía por desarrollar esta línea de investigación.

¿Cuál es el interés de los actores políticos? Ganar elecciones y mantener o incrementar sus cuotas de poder. Pensemos en lo que significa para un partido o agrupación que tiene posibilidades de conseguir una representación parlamentaria dejar de participar en la elección nacional.

Significa la irrelevancia por los próximos 5 años, pocos recursos, ausencia de palestra pública y un camino empinado para reconstruir el proyecto político o incluso el riesgo de desaparecer. Por otro lado, conseguir representación parlamentaria, incluso siendo oposición da una palestra pública para seguir vigente, significa cuotas y puestos de trabajo para miembros del partido que de algo tienen que vivir, significa gravitar en las decisiones y las leyes que se crearán. Incluso una representación minúscula puede otorgar un poder extraordinario; por ejemplo, en la legislatura 2006-2009 el Senado estaba dividido entre el MAS y Podemos, UN tenía un senador y con ese voto logró la presidencia del Senado por un año. Un partido no tiene nada que ganar al bajar su candidatura y sí tiene mucho que perder. Si actúan racionalmente siguiendo su propio interés, entonces la decisión correcta es continuar en carrera.

Para algunos lectores puede ser indignante leer esto. Para muchos molesta la idea de que los políticos pongan sus propios intereses por encima de los del bien común. Buchanan y Tullock cuestionan en primer lugar que exista un bien común que se pueda definir. Hay personas que consideran que el candidato del MAS es el mejor y cualquier otro es una calamidad, otros que ven a Carlos Mesa como el mejor, otros que no son del MAS y que ven a Mesa como un desastre, unos que nunca votarían por Camacho, otros que no votarían por nadie más que Camacho, etc. y todos son bolivianos por igual. Asimismo, construir un hospital en Sucre significa dejar de usar esos recursos para construir una carretera en Cochabamba o 100 postas sanitarias en Tarija y tanto la recolección de impuestos como su uso significa beneficios para algunos a costa de otros, por lo que es imposible definir el mal llamado bien común, toda decisión tiene ganadores y perdedores. 

También cuestionan la idea del doble estándar moral y metodológico: está bien que una persona en su vida privada busque superarse, subir de cargos, ganar más dinero, procurar un mejor futuro para sus hijos, etc., pero en la vida pública busque el bien común y se sacrifique por ello. Más razonable es pensar que el político profesional es tan humano como el que no participa activamente en política.

Los políticos no son mejores ni peores que el resto de la población: son humanos que, como todos, buscan su propio interés y no deberíamos satanizarlos por ello. Si hacemos el ejercicio de ponernos en sus zapatos, ¿cuántos sacrificarían sus trabajos por una causa altruista que no les dará ninguna remuneración? Se me viene a la mente el testimonio de Pablo Fernández que cuenta cómo cuando estaba el MAS, los artistas dispuestos a protestar activamente eran los menos, pero cuando cayó todos querían estar en palestra. O podemos hablar de los empresarios que trabajaron y colaboraron con el Gobierno del MAS o que simplemente bajaron la cabeza y callaron, con lo cual mantuvieron vivo el aparato productivo o de los funcionarios públicos que por 14 años fueron a concentraciones masistas obligados para no perder sus trabajos, porque tienen niños que alimentar y nada es más importante que eso.

Todos tenemos una pizca de cobardía o mejor dicho, de instinto de preservación, o mejor dicho de búsqueda del propio interés, y es está búsqueda del propio interés en parte lo que nos ha permitido evolucionar como especie, desde dominar el fuego, inventar la rueda, hasta construir aviones y surcar los cielos. Creo que pocos pueden tirar la primera piedra y aunque es fácil juzgar desde fuera, creo que la mayoría, si estuviéramos en la situación de los líderes políticos actuales, actuaríamos de manera similar a ellos: como humanos que somos.

Y como humanos que somos buscamos justificar nuestros actos. Los políticos también lo hacen y Carlos Mesa puede argumentar que es primero en las encuestas y por tanto la opción natural para enfrentar al MAS y tiene razón. Jeanine Áñez puede decir que Mesa ha sido aliado del MAS y no es garantía de firmeza ante los duros momentos que se vienen y tiene razón.

Fernando Camacho puede decir que fue el líder de la protesta que sacó a Evo y que representa la renovación y tiene razón. Y todos tienen sus razones que se van agrandando en sus mentes al mismo tiempo que cada bando minimiza las razones ajenas y esto es muy humano; todos lo hemos experimentado en una discusión con la pareja o en un debate, que en un 99% de los casos no lleva a ningún cambio de postura. Cada candidato tiene argumentos de por qué es la mejor opción y son los otros los que deben bajarse y unirse a él.

También hay presiones e inercias como las de un transatlántico en movimiento que tarda kilómetros para detenerse. Cada candidato presidencial tiene una estructura de candidatos al parlamento, asesores políticos, jefes de campaña, etc. Algunos han dejado un trabajo seguro para unirse a una opción y los líderes pueden sentir una obligación moral de seguir en carrera, hay los financiadores y donantes, hay los jóvenes voluntarios para hacer campaña y todo un grupo de gente que cree en su líder, que empuja para continuar y que estaría decepcionada de que se dé marcha atrás.

En la elección del año pasado era vital que la oposición se uniese para ganarle al MAS: sabíamos que habría fraude, sabíamos que el MAS era más popular que ahora, que tenía todo el aparato estatal para hacer campaña y aun así no se unieron. Aunque hoy el MAS sigue siendo fuerte, es una amenaza menor; entonces, si no se unieron entonces ¿bajo qué lógica podemos esperar que se unan ahora?

Buchanan y Tullock hicieron su análisis pensando en la democracia de EEUU, porque ni siendo esa la democracia moderna más longeva el político deja de ser humano y pone a un lado su propio interés. 

Usando el lenguaje de la teoría de juegos, las opciones óptimas de cada partido contrario al MAS ocasiona un desenlace subóptimo para el conjunto de la oposición democrática, con dispersión de votos y subrepresentación parlamentaria. Como en el Titanic, todos vemos venir el iceberg (en realidad el iceberg no viene, nosotros vamos hacia él), todos sabemos el desenlace, pero las fuerzas ya están en movimiento y lamentablemente no hay nada que podamos hacer.

 

Artículo publicado en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/por-que-es-improbable-un-frente-de-unidad_200876

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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