EL “DEFAULT” DE ARGENTINA

Giancarlo Elia Valori*

Hoy Argentina, que cayó en su noveno impago de la deuda, está entrando en la peor contracción de su historia. Su economía se había reducido incluso antes del estallido de la pandemia de Covid-19 y la tasa de inflación en junio de 2020 era del 42,8%.

El último 4 de agosto, el Ministerio de Economía de Argentina emitió un anuncio en el que afirmaba que el gobierno había llegado a un acuerdo de reestructuración de la deuda con los tres principales acreedores por un total de casi US$ 70.000 millones. El acuerdo ajustó la fecha de pago de la deuda parcialmente reestructurada, pero no aumentó el monto total de capital e intereses que la Argentina tiene que soportar.

Medios locales informaron que alrededor del 60% de los acreedores expresaron su aceptación del último plan de reestructuración de la deuda y en el mismo mes iniciaron la reestructuración de la deuda en la emisión de obligaciones argentinas estadounidenses por primera vez.

En abril pasado, el gobierno argentino inició oficialmente las negociaciones sobre la reestructuración de la deuda. Mientras tanto, el gobierno había anunciado que no podía pagar un total de unos US$ 500 millones en intereses de bonos.

Después de un período de suspensión de 30 días, se generó un “default técnico”, debido a desacuerdos significativos con los acreedores sobre cuestiones clave como las tasas de descuento de los bonos y la extensión del período de amortización, y las negociaciones se pospusieron repetidamente. A principios de julio, el gobierno argentino anunció la sexta prórroga del período de negociación hasta el citado 4 de agosto.

La conclusión del acuerdo de reestructuración reduciría en gran medida la presión sobre la deuda del gobierno argentino. El 4 de abril, el presidente Fernández declaró que llegar a un acuerdo ayudaría a Argentina a salir lo antes posible de la crisis económica exacerbada por la pandemia Covid-9.

Esto reduciría la deuda pública en unos US$33 mil millones en los próximos 10 años, dando al gobierno más recursos financieros para llevar a cabo proyectos en diversos campos. Brindar oportunidades para el desarrollo sostenible a mediano y largo plazo de la economía y la sociedad del país.

El mercado financiero respondió rápida y positivamente a la conclusión del acuerdo de deuda. La bolsa de valores nacional de divisas de Argentina y el índice bursátil emitido por las principales empresas estadounidenses continuaron creciendo. El peso argentino detuvo el abismo; y el tipo de cambio frente al dólar estadounidense aumentó levemente. Ha aumentado la confianza del mercado internacional en Argentina.

Según el informe del índice de riesgo del país publicado por JPMorgan Chase Bank, cayó a 4, el valor más bajo para 2020.

El economista argentino Gustavo Neffa cree que el acuerdo de reestructuración de la deuda ofrece a Argentina las condiciones para salir del dilema del “default técnico”, con el fin de facilitar 1) la eliminación de la incertidumbre en el mercado financiero a corto plazo, 2) la mejora de la estabilidad macroeconómica y 3) la promoción de las reservas de divisas argentinas. La paulatina recuperación de los niveles hace que el mercado crediticio internacional aún esté abierto a Argentina.

El gobierno ha mantenido la sostenibilidad de la deuda al cambiar las condiciones de pago por otros medios y ha impedido que Argentina caiga en un círculo vicioso de asumir nuevas deudas para pagar las antiguas.

La economista argentina Natalia Motyl dijo que la presión sobre la deuda argentina se ha aliviado, mientras que la confianza de los mercados financieros internacionales en la economía de ese país se ha renovado. Confianza que ayudará a deshacerse del problema de la disminución de la inversión privada y la fuga gradual de capitales y permitirá al país integrarse en el mercado internacional de capitales a un nivel más profundo.

La conclusión del acuerdo puede frenar efectivamente la inflación y la depreciación de la moneda local, estabilizar los precios de los bienes y servicios y desempeñar un papel importante para garantizar el desarrollo sostenible de la economía nacional del país. La economista Motyl dijo que el gobierno había ganado más margen para el control de la política macroeconómica y estaba a favor de implementar una nueva ronda de reformas económicas pero la economía argentina necesita implementar reformas estructurales para volver a entrar en carrera.

La mayoría de los expertos económicos argentinos creen que el sistema financiero actual de Argentina sigue siendo muy frágil y que el impacto de la pandemia ha superado las expectativas. Alcanzar un acuerdo de reestructuración de la deuda con un país extranjero es sólo el primer paso.

Argentina todavía tendrá que hacer frente a las deudas que expiran del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el futuro y continuar negociando cuestiones relacionadas con el FMI. Restaurar la confianza en el mercado de inversiones no es un desafío pequeño que debe abordarse rápidamente.

Argentina espera alcanzar un nuevo acuerdo financiero con el FMI para marzo de este año. Se cree que Buenos Aires y sus acreedores alcanzaron un acuerdo de reestructuración de la deuda de US$ 65.000 millones, que aumentará los recursos del país para negociar sobre la situación financiera del país, según el FMI.

El plazo para las negociaciones en marzo del próximo año se ha fijado, ya que Argentina debe devolver dos mil millones de dólares antes de mayo de 2021 a los miembros acreedores del Club de París, que reúne a los países más ricos del mundo: Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, República de Corea (sur), Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Japón, Irlanda, Israel, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Rusia, España, Estados Unidos de América, Suecia y Suiza.

Por lo tanto, Argentina espera renegociar acuerdos de pago de deuda con el Club de París tras negociaciones del FMI.

Mark Sobel, presidente por Estados Unidos del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras y ex funcionario de larga data en el departamento del Tesoro de los Estados Unidos, además de presidente de la mesa redonda que desarrolló los CAC mejorados (cláusulas de acción colectiva que permiten a la mayoría de los tenedores de bonos acordar una reestructuración de la deuda jurídicamente vinculante para todos los tenedores de bonos, incluidos los que votaban en contra de la reestructuración) dijo que Argentina había estado en comunicación con el FMI y que se había establecido el próximo mes de marzo. Si las dos partes son leales, las negociaciones pueden completarse antes de la fecha límite.

Al mismo tiempo, un portavoz del Ministerio de Economía de Argentina declinó hacer comentarios sobre las noticias anteriores. Mientras, un portavoz del FMI dijo que está dispuesto a discutir el plan de reorganización con Argentina en cualquier momento.

Sin embargo, el Wall Street Journal informó que los inversores se están preparando para nuevas insolvencias y caos en los mercados emergentes. Los acuerdos anteriores entre Argentina y los acreedores han puesto de relieve la presión que covid-19 está ejerciendo sobre muchas economías en desarrollo.

Según los informes, el bloqueo antiepidémico y el desplome de los precios de las materias primas han tenido un impacto en las economías en desarrollo: en este contexto, Ecuador y Líbano también han pedido concesiones a los acreedores este año. Sin embargo, el Covid-19 aún se está extendiendo y el impacto económico podría durar más de lo que esperaban los analistas.

Consideran que luego de que Argentina y sus acreedores hayan llegado al mencionado acuerdo, las negociaciones del país con el FMI podrían desencadenar una mayor imprevisibilidad en los mercados emergentes.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. El Señor Valori ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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LA BATALLA DE GAUGAMELA. ALEJANDRO MAGNO Y LA INTELIGENCIA.

Marcelo Javier de los Reyes*

Macedonia, ubicada al norte de la mitad oriental de la Hélade (en griego, Ἑλλάς, Hellás), era una región montañosa habitada por un pueblo guerrero que se consideraba parte del mundo griego y que respetaba profundamente la cultura griega. Sin embargo, los griegos veían a los macedonios como bárbaros.

Esa admiración se explica porque Filipo, quien asumió como rey de Macedonia en 369 a.C., vivió como rehén en Tebas, donde recibió una educación griega y aprovechó para estudiar e incorporar la política y las tácticas militares griegas. Tomó la decisión de reclutar campesinos de su reino, a los que armó para formar un ejército regular, más específicamente una infantería pesada. Introdujo la formación griega conocida como falange (en griego φάλαγξ), sólido cuerpo de infantería armado con escudos trabados o sobreexpuestos de las filas exteriores. Los soldados del interior de la formación bajaban sus lanzas sobre los escudos de las filas exteriores, por lo que las lanzas formaban una línea erizada en torno a los escudos protectores. Pero como los hombres que se encontraban más allá de la quinta fila no podían utilizar sus lanzas contra el enemigo, en lugar de bajarlas horizontalmente las mantenían con la punta en el aire, inclinadas hacia los hombros de los soldados que tienen delante de ellos, para proteger a toda la tropa contra las flechas que caen sobre ella. Filipo II modificó la formación, por lo que la falange macedonia era más grande que la griega y las lanzas de sus soldados eran más largas. El rey también formó una caballería pesada que operaba a los costados de la falange.

Con una estructura militar formidable, el rey macedonio se lanzó a la conquista de los territorios al norte del mar Egeo hasta el Helesponto, los actuales Dardanelos, y posteriormente los de Asia Menor con el objetivo de liberar a las ciudades griegas del dominio persa.

En el año 336 a.C., cuando celebraba la boda de su hija, fue apuñalado por un conspirador.

A tal punto Filipo II valoraba la cultura griega que en 343 a.C. convocó a Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.) para que fuera tutor de su hijo Alejandro de 13 años. Fue así como Alejandro adquirió una profunda comprensión y admiración por la cultura griega, al igual que su padre. Cabe destacar que Aristóteles era hijo de Nicómaco, médico del rey Amintas III de Macedonia, padre de Filipo y, por lo tanto, abuelo de Alejandro Magno. El rey Filipo II y Aristóteles se conocían desde niños, pues ambos vivieron en la corte del reino macedonio, en Pella, la capital.

Tras el asesinato del rey, su hijo de veinte años lo sucedió en el trono, pasando a la historia como Alejandro Magno (356 a. C. – 323 a. C.).

A poco de hacerse cargo del reino, en 335 a.C., la ciudad griega de Tebas se sublevó al considerar que el joven rey no podría mantener las conquistas logradas por su padre. Además de ello, Alejandro recibió en herencia la guerra contra los persas.

Antes de dirigirse contra los persas quiso enviar un mensaje a los griegos, por lo que conquistó Tebas y la destruyó completamente, dejando solo en pie los templos y la casa del gran poeta Píndaro (518 a. C. – 438 a. C.).

Un año después, en 334 a.C. Alejandro inició la campaña contra Persia con un ejército formado por macedonios y griegos. Cruzó el Helesponto y tras las victorias en las batallas de Gránico (mayo del mismo año) y de Issos (noviembre de 333 a.C.), en 332 a. C. conquistó Tiro, sometió a Siria y marchó a Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría (331 a.C.).

Luego, emprendió una marcha más larga, bordeando los desiertos de la Mesopotamia, por caminos en los que sus tropas podían encontrar alimentos, pastos y agua. Poco antes de la batalla decisiva, la batalla de Gaugamela, Alejandro recibió un ofrecimiento de paz del rey Darío III, pero lo rechazó y se preparó para la confrontación que puso fin al imperio persa y que abrió el camino a un vasto imperio dominado por Alejandro Magno. Esta etapa de la historia antigua se la conoce como período helenístico o alejandrino.

Por aquellos años ya se conocía la actividad de los espías, la cual Alejandro tuvo muy en cuenta en su enfrentamiento final contra los persas. Cabe recordar que el imperio persa utilizaba, por lo menos desde el siglo V a.C., los servicios de redes de espías. Ciro II el Grande (600–530) dividió su dominio en 20 provincias o satrapías, dirigidas por un gobernador o sátrapa, responsable de la recaudación de los impuestos y de ejercer el control sobre los pueblos que habitaban la región bajo su jurisdicción. Darío I (550–485 a.C.) incrementó las satrapías a 23. La mencionada red de espías —conocida como “los ojos y oídos del rey”— alertaban al monarca ante cualquier posible sublevación y controlaba a los sátrapas.

En vísperas de la batalla de Gaugamela (Tell Gomel, a unos 35 kilómetros al noroeste de Mosul, norte de Asiria), el 1º de octubre de 331, Alejandro Magno se estableció a unos cinco kilómetros de las tropas persas. A sabiendas de la existencia de espías entre sus tropas, hizo correr el rumor de que llevaría a cabo el ataque esa misma noche. Esta información se trasmitió a las fuerzas persas, que recibieron la orden de mantenerse atentas a la espera de los macedonios, pero, en cambio, Alejandro ordenó a sus soldados que descansaran y procedió a atacar en la mañana siguiente aprovechando el cansancio de los persas. La capacidad militar y estratégica, así como la astucia del rey macedonio, fue absolutamente demostrada en la batalla de Gaugamela. Si bien los términos que utilizamos en Inteligencia no eran usados en esa época, ello no nos impide apreciar que Alejandro Magno no solo utilizó la contrainteligencia sino que echó mano de otra herramienta de la inteligencia: la desinformación.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

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CON ESTA POLITICA LA ARGENTINA NO RECUPERARÁ LA SOBERANÍA EN MALVINAS Y EL ATLÁNTICO SUR

César Augusto Lerena*

 

Algunos argentinos se vieron sorprendidos estos días con la comunicación de que pescadores gallegos, se aprestaban a partir con destino a Malvinas para capturar unas 45 mil toneladas de calamar. Seguramente, la Cancillería Argentina “indignada”, habrá hecho lo que hace (copia y pega) todos los años: “reclamar airadamente por esta pesca en nuestro territorio”. Y el gobierno ilegal británico en Malvinas “muy preocupado” reacciona anunciando el otorgamiento de licencias pesqueras por 25 años. Lo cierto que mientras nosotros seguimos contando cuentos de gallegos, ellos desde 1982 a la fecha, se llevan, asociados a los británicos y junto a coreanos y taiwaneses unas 250 mil toneladas anuales de pescados y calamares de Malvinas por un valor anual estimado en los mil millones de dólares, es decir unos 38 mil millones de dólares en los últimos 38 años.

Y, me pregunto: ¿Algún argentino duda que las Malvinas son argentinas y por tanto parte de su territorio nacional?

¿Quiénes son los responsables de que mientras en 1982 el Reino Unido ocupaba 11.410 Km2 hoy ocupe 1,6 millones de km2 de un territorio marítimo argentino inmensamente más rico que los archipiélagos?

¿Quiénes son los responsables que desde 1982 a la fecha ninguna empresa de las que pescan en Malvinas haya pagado multa alguna, pese hacerlo sin cumplir con la legislación vigente argentina, cuando debería penalizarse a quién captura sin la habilitación en todo el territorio nacional?

¿Quiénes son los responsables de que todos los productos extraídos desde 1982 del área de Malvinas con destino a la Unión Europea y otros países no hayan pagado derechos aduaneros de exportación con la consiguiente tipificación de contrabando de esas operaciones?

¿Quiénes son los responsables de la falta de Acuerdos con Uruguay para terminar con el refugio de la pesca ilegal del Atlántico Sur en sus puertos?

¿Quiénes son los responsables de que el Estado Argentino no haya reclamado a los empresarios pesqueros el resarcimiento económico por la extracción ilegal en Malvinas de recursos pesqueros desde 1982 a la fecha en el orden de los 38 mil millones de dólares, sin computar intereses, perdida de chance y pago de derechos?

Deberían rendir cuenta de ello, desde 1982 a la fecha los sucesivos Ministros de Relaciones Exteriores, los Ministros de Agricultura y Ganadería, los secretarios de Malvinas, los subsecretarios de Pesca, los Administradores de AFIP y de Aduana, entre otros, por la apropiación territorial y de los recursos pesqueros por parte de los británicos en Malvinas y sus socios los empresarios pesqueros españoles, sus joint venture con británicos, etc. Los funcionarios citados por su inacción o su acción manifiestamente contraria a los intereses nacionales han impedido el crecimiento nacional, generando pobreza, indigencia, pérdida de salud, educación, vivienda y desigualdad entre los argentinos y, por cierto, aún en 2021 estamos tan desmalvinizados como en 1983 y, a casi 39 años de la guerra de Malvinas, con una gravísima pérdida de soberanía nacional en el Atlántico Sur y los territorios del litoral marítimo patagónico, con sus implicancias en el Río de la Plata y la hidrovía Paraná-Paraguay.

A pocos días de cumplir 39 años de la recuperación de Malvinas, están los argentinos que dieron la vida, los heridos y los que lucharon por recuperar esta importante parte de nuestro territorio nacional; los funcionarios que se esconden detrás de los visillos y los que creemos que es otro el camino a seguir.

Entonces, fue por el aislamiento del mundo, la dependencia económica, las Convenciones, Acuerdos y Tratados que ataron al gobierno de pies y manos y, ahora, junto a todo ello, con el pretexto del coronavirus (vaya casualidad la denominación) los funcionarios no pueden pensar en otra cosa que no sea en esta pandemia y están impedidos de juntarse y elaborar una estrategia, a la que llaman pomposamente “Políticas de Estado”, pero que para elaborarlas (¿?) utilizan un Zoom. Me imagino a los servicios de espionaje británicos viendo a nuestros aburridos personajes, subidos al caballo de San Martín, luchando por su conectividad doméstica y con una austera cámara que, por suerte, los filma de la cintura para arriba. Tres reuniones desde la creación del “Consejo Nacional de Malvinas” parecen pocas para semejantes acciones de Estado, que deberían estar en cesión permanente. Señores tenemos ocupado el 52% de la Zona Económica Exclusiva Argentina y sus archipiélagos australes, un territorio dos veces más extenso que la República de Francia, que mantuvo en vilo a Charles de Gaulle y los aliados. Si el procedimiento y la dinámica puesta por los gobiernos argentinos en esta materia se hubiesen aplicado durante la segunda guerra mundial, por temor a las bombas entonces y hoy al COVID, en otras manos estaría el poder hegemónico mundial. No se les paga a los funcionarios para dirigir simposios ni para resaltar las efemérides nacionales, sino para que con inteligencia, imaginación, coraje y contracción al trabajo cambien el destino de una Nación de rodillas.

Quién podría imaginarse recuperar Malvinas cuando no se tiene otra idea que promover el diálogo y desempolvar la gastada Res. 2065/65 de la Naciones Unidas en procura de que los británicos se sienten a negociar, con o sin el apoyo de la mayoría de los países del mundo. El diálogo en estos 55 años de espera, como Penélope, con o sin relaciones carnales, fue absolutamente contrario a los intereses territoriales, económicos y sociales argentinos, como hemos enumerado sintéticamente al inicio de estas líneas. Los tiempos están todos agotados, a no ser que el mensaje de cambiar sea para que nada cambie.

Desde 1982 a la fecha podemos considerar acciones positivas la creación de la “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” (1986); la incorporación de la Disposición Transitoria Primera en la Constitución de la Nación Argentina (1994) que estableció: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional”; la suspensión de las Investigaciones Pesqueras conjuntas con el Reino Unido (2005); la ratificación de los derechos ante la ONU sobre la Plataforma Continental Argentina (2007); la sanción de la Ley 26.386 que restringe las acciones a las empresas pesqueras que operan en Malvinas (2008); la identificación o localización de los argentinos caídos en Malvinas (2008/2013/2016); el requerimiento por Decreto 256/10 del permiso de Tránsito a Malvinas (2010); las restricciones por la Ley Solanas (26.659) a las empresas petroleras que operan en Malvinas (2011); la recomendación de 351.633 km2 sobre 1.782.000 km2 reclamados ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (2016); la jerarquización de la Secretaría de Malvinas de la Cancillería Argentina (2020); la suspensión de las investigaciones pesqueras conjuntas con el Reino Unido de Gran Bretaña (2020); la creación del Consejo Nacional de Malvinas (2020) y la decisión de la Unión Europea de dejar afuera del Acuerdo del Brexit a todos los archipiélagos de ultramar (no solo Malvinas).

Con todo lo enunciado precedentemente no alcanzó ni alcanza. Denunciar todos los Acuerdos es el inicio de una lista de acciones proactivas económicas, operativas, de sur-americanización del Atlántico Sur y de ocupación de los espacios marítimos en la ZEE y alta mar, al margen de las acciones diplomáticas en todos los fueros para ratificar nuestros derechos.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

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Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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