ARGENTINA, TIERRA PROMETIDA. LA CIA, PALANTIR Y EL MITO DE LAS EMPRESAS DE GARAJE

Daniel Alberto Symcha*

Imgen: geralt en Pixabay.

 

Hay un hilo conductor en todas las empresas de tecnología y es el mito de sus comienzos en el garaje de una casa. Mientras Argentina todavía piensa la defensa como una línea de fortines, la comunidad de inteligencia estadounidense ha solventado a empresas que desarrollaron tecnologías aplicadas para posteriormente utilizarlas para sostener sus intereses.

 

La expresión Software en informática se refiere al conjunto de componentes intangibles que hacen posible que un sistema informático (computadora, móvil, tablet, etc.) realice tareas específicas. Es el conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas que permite que los componentes físicos, tangibles y materiales que conforman un sistema informático o dispositivo electrónico funcionen con objetivos específicos.

Palantir Technologies es una empresa de software y análisis de datos, creada con apoyo económico y tecnológico de In-Q-Tel, un fondo creado por la comunidad de inteligencia estadounidense para identificar tecnologías útiles, invertir en empresas emergentes con modelos de negocios innovadores en tecnología y acercar innovaciones al Estado norteamericano.

In-Q-Tel, si bien es una empresa independiente, sus contratos de trabajo son con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y del Departamento de Defensa del gobierno de los Estados Unidos.

La empresa Palantir Technologies nació en Estados Unidos en el año 2003, contexto posterior a los atentados al World Trade Center. El objetivo del emprendimiento fue desarrollar software para analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones a partir de ese análisis y prevenir amenazas tales como el terrorismo o el crimen organizado. Es decir, crear herramientas prospectivas para la toma de decisiones para lo cual la empresa se especializó en el análisis de datos masivos (Big data), inteligencia y seguridad, soporte a gobiernos, empresas privadas y fuerzas de seguridad, es decir brindar el proceso estratégico de recolectar, analizar y procesar información para transformarla en inteligencia accionable la permite a los tomadores de decisiones gubernamentales y a los agentes de seguridad pública anticiparse, prevenir, contener y combatir delitos complejos, amenazas a la seguridad nacional y actividades criminales.

Si bien la declaración de principios de Palantir, reflejada en el manifiesto «The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West» («La República Tecnológica: Poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente») firmado por su CEO Alexander Karp, hace hincapié en la defensa nacional, el rearme occidental y el uso intensivo de la inteligencia artificial militar, trabaja sobre la totalidad de la información de un objetivo.

William Lind y el manual de la guerra de cuarta generación

En Ucrania y en Israel la guerra continúa desarrollándose entre ejércitos, aunque los ataques incluyen en sus objetivos población civil, algo prohibido por el Derecho Internacional Humanitario pero que viene sucediendo en espectro de influencia de la doctrina militar estadounidense desde la guerra de Vietnam.

El Manual de la guerra de cuarta generación (4GW), escrito por William S. Lind, analista militar y politólogo, define un tipo de conflicto donde la distinción entre guerra y política, civil y combatiente, desaparece y la definición de una guerra ya no se decide en el campo de batalla, sino en la legitimidad, la percepción y la cohesión social, ganar ya no es destruir al enemigo sino desorganizar su sistema político-social.

Palantir y Colmar von der Goltz

En esta guerra, que se acerca al concepto de «La Nación en armas» del Mariscal el prusiano Colmar von der Goltz, no hay un frente de combate definido en un territorio, los actores involucrados no son solamente los Estados y sus instrumentos militares sino que la guerra se da por encima y por debajo de los umbrales de violencia cinética entendida como el uso directo de la fuerza física y letal, armas y combate para destruir objetivos militares y territorio, sino que se utiliza la cultura, la religión, los medios de comunicación, el consumo y la creación de sentido para doblegar al enemigo.

El objetivo de la guerra de cuarta generación es erosionar la autoridad del Estado, generar incertidumbre constante, generar inseguridad, romper la confianza social y hacer que el enemigo pierda control interno. El objetivo no es destruir sino desorganizar a la sociedad objetivo.

Esto se logra mediante acciones coordinadas de pequeñas células autónomas pero que operan bajo conceptos similares, sin una jerarquía identificable pero con una agenda común manipulando la percepción de la población en búsqueda de un desgaste moral y generar escenarios y situaciones para lograr reacciones por parte de los Estados (represión, censura, persecuciones, debates estériles) con el de desacreditar su credibilidad y confianza pública.

El campo de batalla es la sociedad y el objetivo es la generación de caos social. El combate no se da en un frente de combate entre ejércitos sino en la mente de la población civil; los escenarios de conflicto son las familias, las ciudades, fábricas, la opinión pública, instituciones y las herramientas operativas la formación académica distorsionada, los medios de comunicación y las redes sociales. La población civil deja de ser «espectadora» de los conflictos y pasa a ser parte del terreno de guerra.

Este tipo de guerra, en tanto herramienta para alcanzar objetivos previamente determinados, posee la característica de tener un alto componente sedimentario en la psiquis humana lo que facilita futuras operaciones sobre esos campos de batalla.

Argentina y las viejas prácticas militares y de seguridad

Mientras en Estados Unidos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte ya a partir de los años 50 del siglo XX se tomaba conciencia de la importancia de las operaciones multidimensionales sistematizadas sobre la población civil y se destinaban millones de dólares en la creación de organismos internacionales, institutos, áreas de investigación y producción, fundaciones y afianzar las industrias culturales como herramientas para garantizar una amplia cobertura a escala global. Por su parte, la República Argentina se vio sumida en un sistema de defensa y de seguridad arcaico y limitado a criterios estáticos para enfrentar escenarios de alto dinamismo.

Las acciones que llevaron al golpe cívico militar de 1976 y las consecuencias que aún hoy se enfrentan, fueron un claro ejemplo de la incapacidad de la dirigencia argentina de comprender el cambio de doctrina en lo referido al dominio de las naciones.

Con el advenimiento democrático las doctrinas tanto de defensa como de seguridad continuaron sin comprender los cambios de paradigma, escenarios, objetivos, acciones y nuevas herramientas y, más allá del control civil, se mantuvieron en esquemas propios de las guerras de primera, segunda y tercera generación. Sobre esto William Lind describe una evolución histórica: la guerra de primera generación es de carácter lineal entre ejércitos formales, la de segunda generación es una guerra de fuego y desgaste a partir de la artillería y la guerra de tercera generación es guerra de maniobra y velocidad (Blitzkrieg).

Caos social organizado

La guerra de cuarta generación a partir de una siembra sistemática de conflictos  busca generar un desorden funcional, de carácter persistente y de esa manera generar escenarios de ingobernabilidad. Hay que organizar acciones constantes, institucionalmente coordinadas y con escalamiento progresivo que produzcan una desorganización sistémica.

Las acciones trabajan profundamente y sobre todo en los ámbitos académicos y culturales en general, para la destrucción de la legitimidad cultural ya que, en este tipo de guerra contemporánea, el objetivo no es imponer un orden propio directamente o la ocupación de un territorio, sino destruir la capacidad del otro de mantener el suyo ya que el poder político no es inherente al gobernante, sino que depende de la obediencia de la sociedad a partir de su bienestar. Sin tejido social, no hay resistencia efectiva y este es uno de los pilares del pensamiento del filósofo estadounidense Gene Sharp plasmado en su libro «De la dictadura a la democracia».

Es necesaria una dimensión moral del conflicto y para operar sobre esto es sumamente necesario analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones a partir de ese análisis y a partir de la aplicación de un planteo prospectivo brindar el proceso estratégico de recolectar, analizar y procesar información para transformarla en inteligencia accionable mediante un criterio prospectivo que permite a los tomadores de decisiones direccionar las tácticas y las operaciones sobre la opinión pública para anticiparse, prevenir, contener, direccionar y moldear conceptos que sin la injerencia tecnológica y la consecuente narcotización de la población objetivo sería absolutamente imposible. Poder duro, creencias blandas y ofertas de futuro.

Realidad ¿Real?

El caos y la incertidumbre bien coordinados pueden ser instrumentos de conflicto permanente que condicione cualquier capacidad de cohesión social y planificación institucional generando fracturas internas que desintegren la capacidad de gobernar. Es la debilitación del enemigo desde adentro de sus propias estructuras. Se busca el desgaste de sistemas institucionales complejos mediante la disrupción provocando un cambio profundo y permanente que permita el dominio de la toma de decisiones, el manejo de recursos, estructura y posición territorial estratégica.

Las acciones en la guerra de cuarta generación son de bajo costo con un alto impacto y alta replicabilidad en red lo que implica una crisis de sentido, una desobediencia masiva, la pérdida de cohesión social, falta de capacidad de respuesta, una derrota moral, inmovilización del Estado con una consecuente pérdida de control territorial y por lo tanto un «Estado fallido» funcional. Es un ataque social, cultural, moral y sistémico coordinado.

A tal efecto las redes sociales y la religión canalizada por el desembarco de diferentes sectas en nuestro país son herramientas de alto impacto dentro de los conflictos de cuarta generación ya que erosionan la legitimidad, fragmentan a la sociedad, instalan discursos individualistas, generan un pensamiento mágico y disputan sentido y valores a partir de dicotomías simples como bien/mal, amigo/enemigo reforzando potenciales divisiones como “nosotros vs ellos” instalando narrativas de destino o misión.

Esto sucedió ya en los años 80 del siglo XX en Guatemala, Nicaragua, Hondura y el Salvador para detener el avance de los movimientos nacionalistas y de izquierda pero también en 1994 se utilizó en Ruanda derivando en un genocidio contra la población Tutsi.

Big Data, caos organizado, religión y pensamiento mágico

La guerra de cuarta generación por su característica principal que es la mente humana como campo de batalla (Escenario que el pensamiento militar español determina como sexto dominio de la guerra), necesita de información para procesar y elaborar tácticas a gran escala y con velocidad.

El actual gobierno argentino, continuando con una práctica implementada por la administración macrista, ha brindado a las empresas de análisis de datos, acceso total a la información completa de toda la población que manejaba de manera más o menos reservada el Estado nacional. Esto es un atractivo sin precedentes por lo cual hace de nuestro país un deseado objetivo.

Pero, además, Argentina, posee componentes estratégicos para la instalación y desarrollo de empresas como Palantir Technologies ya que se desreguló la compra de tierras para extranjeros, los mercados inmobiliarios están depreciados y el acceso al agua de montaña, es decir glaciares, está desregulada y sin protección. Esto, sumado a la posición estratégica de grandes sectores de la Patagonia tanto en el dominio de pasos bioceánicos como así también por encontrarse fuera del alcance de potenciales conflictos militares de gran escala, crea un escenario propicio para la instalación de las fábricas de herramientas para dominio a escala global más grandes de la historia que pueden operar más allá del reducido concepto de Estado Nación reafirmando la capacidad de influencia y dominio del conjunto de principios, normas e instituciones que intentan coordinar la acción global, es decir un sistema descentralizado donde distintos actores (Estados, organismos internacionales, empresas, ONGs, etc.) gestionan problemas comunes como el comercio, las finanzas, la salud, la seguridad, el medioambiente entre otros temas más allá de los intereses de los Estados Nación.

Es necesario que la República Argentina rápidamente retome la capacidad de controlar, regular y administrar la totalidad de su territorio frente a la concentración de acciones concretas de los intereses extranjeros en la Patagonia favorecida por una estrategia de sumisión a los intereses norteamericano anglo sionistas contrarios al interés de la Nación Argentina.

 

* Periodista. Universidad Nacional Arturo Jauretche. Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, Universidad Nacional de La Plata. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

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LA DIPLOMACIA PRAGMÁTICA DE COREA DEL SUR Y LAS VISITAS DEL PRESIDENTE A INDIA Y VIETNAM

Ruvislei González Saez*

Introducción

Desde que Lee Jae Myung asumió la presidencia de Corea del Sur en junio de 2025 promovió un cambio en la política exterior del país. El mandatario surcoreano ha desplegado una «diplomacia pragmática» justamente en momentos de un escenario internacional altamente complejo. Seúl se mueve en un entorno geopolítico delicado entre una fuerte alianza con Estados Unidos y un fuerte relacionamiento económico con China, justamente cuando estos dos últimos son rivales estratégicos. Aun así, el presidente Lee entiende que Washington es su principal garante de seguridad, mientras Beijing su mayor socio económico, y debe mantener un equilibrio, pero estimula una política exterior enfocada en los intereses nacionales. En este sentido, desarrolla la diversificación de las relaciones con el propósito de reducir la excesiva dependencia no solo de estos países, sino también de regiones.

La hábil diplomacia promovida por Corea del Sur en el actual entorno permite sortear los diversos impactos, sin obviar los efectos negativos de los conflictos regionales, especialmente en el Medio Oriente con gran afectación a la economía global. Recientemente se ha visualizado los intercambios directos de Lee con los principales líderes de Estados Unidos, China, Japón, Unión Europea, Francia, Filipinas, por citar algunos. Por el otro lado, ha adoptado una política de aproximación hacia la República Popular Democrática de Corea y menos agresiva hacia Rusia. La autonomía estratégica que intenta sortear Corea del Sur en las condiciones actuales aún no ha enfrentado su gran desafío dado que la atención mundial está enfocada en otra parte del mundo. Aun así, se abren oportunidades con naciones del llamado Sur Global. En este sentido, Lee Jae Myung viajó en la segunda mitad de abril de 2026 a la India y Vietnam, dos actores relevantes en la región asiática en diferentes dimensiones. 

Relevancia de la visita del presidente de Corea del Sur a la India

El presidente de la República de Corea Lee Jae Myung, realizó una gira oficial de Estado a la India por invitación del primer ministro Narendra Modi, del 19 al 21 de abril de 2026. Ésta constituyó la primera visita del mandatario Lee a la India, pero también la de un líder surcoreano en más de ocho años a la nación de Asia Meridional y el tercer encuentro en persona entre los dos líderes, tras sus diálogos previos celebrados al margen de las cumbres del Grupo de los Siete (G-7) y del Grupo de los 20 (G-20) en 2025. El propósito central fue el fortalecimiento de la cooperación bilateral en diversas áreas, incluida la construcción naval, el comercio, las inversiones, la inteligencia artificial (IA), los semiconductores, las tecnologías críticas y emergentes, los intercambios culturales y pueblo a pueblo. También discutirán sobre cuestiones regionales y mundiales de interés mutuo.

Corea del Sur y la India elevaron su relacionamiento en 2015 al nivel de Asociación Estratégica Especial. Ambos habían establecido en 2009 un Acuerdo de Asociación Económica Integral (AAEI) y tras la visita los dos países acordaron acelerar las negociaciones para actualizar dicho acuerdo en el presente año, así como establecieron el objetivo de aumentar el comercio bilateral de los 25 000 millones de dólares actuales a 50 000 millones para 2030[1].

Las conversaciones entre Lee y Modi se produjeron mientras ambos países buscan reforzar y diversificar sus relaciones internacionales en medio de la incertidumbre económica mundial y las interrupciones de las cadenas de suministro provocadas por la guerra de Irán. Los dos países constituyen para la otra parte socios relevantes, dado que no existen diferencias geopolíticas entre ellos y cada uno ha mantenido una posición de respeto y apoyo a la otra parte.

En el marco de la gira las dos partes firmaron 15 documentos destinados a impulsar el comercio, la inversión y la cooperación en ámbitos como la construcción naval y la IA, así como a crear un comité de cooperación industrial a nivel ministerial dedicado a la cooperación económica. Entre los acuerdos, un memorándum de entendimiento (MOU) sobre la construcción naval pretende apoyar la participación de las compañías surcoreanas en los proyectos de construcción naval de la India, incluidos aquellos para construir instalaciones de astilleros y ofrecer apoyo a la producción. Las dos naciones también acordaron establecer un «Centro Coreano en Mumbay», que servirá como un recinto para actuaciones de K-pop y centro para la cultura coreana, concebido como un espacio que fusione el K-pop y Bollywood, la industria cinematográfica india en lengua hindi[2].

Estratégica gira oficial de Lee Jae Myung a Vietnam

Finalizada la visita a la India, el mandatario surcoreano continuó hacia Vietnam para realizar una visita de Estado entre el 22 y el 24 de abril. Las relaciones entre Corea del Sur y Vietnam se han transformado en un ejemplo de Asociación Estratégica Integral desde 2022 que ha permitido el beneficio mutuo. Los vínculos se han elevado constantemente y las delegaciones de alto nivel han sido sistemáticas en los últimos cuatro años. El pasado año 2025, en agosto, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), To Lam realizó una gira por Corea. En noviembre del mismo año el entonces presidente vietnamita Luong Cuong, en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), asimismo realizó una visita a ese país del este asiático, mientras que en el mismo mes el presidente de la Asamblea Nacional de la República de Corea, Woo Won-shik, viajó a Hanoi.

En 2026 el viaje del presidente Lee Jae Myung marcó un hito de gran relevancia al ser el primer jefe de Estado extranjero recibido por el nuevo liderazgo vietnamita tras el XIV Congreso Nacional del Partido, en el que To Lam fue elegido además como presidente del país. En su visita por la nación del sudeste asiático, el mandatario surcoreano se reunió con los principales líderes vietnamitas. Hanoi es un socio clave en la política surcoreana hacia el sudeste asiático, especialmente en el marco de la Iniciativa de Solidaridad Corea del Sur-Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

En la esfera económica, la República de Corea sigue siendo la principal fuente de inversión extranjera directa de Vietnam, su segundo mercado turístico más grande después de China y el segundo mayor proveedor de asistencia oficial para el desarrollo (AOD). Además, la República de Corea es el tercer socio comercial más grande de Vietnam después de China y Estados Unidos (y viceversa) y el tercer mercado de destino laboral más grande. Es decir, en lo económico, comercial y financiero existe una profunda interrelación entre ambas partes.

Tal como se expresaba anteriormente, Corea del Sur se consolida como el mayor inversor extranjero en Vietnam, con un capital acumulado superior a los 90 mil millones de dólares, mientras que el comercio bidireccional alcanzó aproximadamente 88 mil millones de dólares en 2025. Las discusiones de los líderes se centraron en tres prioridades estratégicas fundamentales:

    1. Elevar el comercio bilateral a una meta de 100 mil millones de dólares a corto plazo y 150 mil millones para 2030, promoviendo un intercambio más equilibrado y sostenible.
    2. Profundizar la integración en las cadenas de suministro globales, especialmente en semiconductores, tecnologías digitales, datos, baterías y energías limpias.
    3. Fortalecer el vínculo entre la inversión, la innovación y la formación de recursos humanos, permitiendo que Vietnam ascienda en la cadena de valor global mientras se abren nuevos espacios de mercado para las empresas surcoreanas[3].

La visita del presidente Lee y su delegación a Vietnam tuvo resultados concretos prácticos. No fue casual la presencia de los líderes de los conglomerados principales surcoreanos en esta delegación, incluidos el presidente de Samsung Electronics, Lee Jae-yong; el presidente del Grupo SK, Chey Tae-won; el presidente del Grupo LG, Koo Kwang-mo; y el presidente del Grupo Lotte, Shin Dong-bin. Los intereses de Corea del Sur son estratégicos en Vietnam, especialmente ahora en momentos de tensiones geopolíticas globales y que no desaparecerán al corto plazo.

Las dos naciones, en el campo empresarial firmaron 74 MOU sobre la cooperación en varias áreas, incluida la IA, energía, infraestructura y tecnologías, según la Cámara de Comercio e Industria de Corea del Sur (KCCI). SK Innovation y SK Telecom firmaron un MOU con el Centro Nacional de Innovación de Vietnam sobre el desarrollo de un centro de datos de IA en la provincia vietnamita de Nghe An. Daewoo Engineering & Construction también firmó un MOU con SaigonTel de Vietnam para la construcción conjunta de un proyecto de centro de datos. El constructor de centrales nucleares Doosan Enerbility concertó un acuerdo con la Corporación de Servicios Técnicos PetroVietnam y la Corporación por Acciones de Construcción PetroVietnam para cooperar en proyectos de nuevas centrales nucleares en Vietnam[4].

Los dos países han estado desarrollando el Instituto de Ciencia y Tecnología Vietnam – Corea del Sur (VKIST) como centro neurálgico de colaboración, así como en la expansión de su red a nivel nacional. Con la intención de impulsar la segunda fase, promoverán áreas como la IA, los semiconductores y las tecnologías avanzadas, con el objetivo de convertir los resultados de investigación en productos y modelos comercializables. El proyecto contará con financiación no reembolsable del gobierno surcoreano, por un valor aproximado de 30 millones de dólares, y se implementará hasta 2033.

Con la gira oficial del mandatario de la República de Corea a Hanoi, se demostró que la cooperación en materia de defensa y seguridad se amplió en los ámbitos del diálogo político, la creación de capacidad y la industria de la defensa y la seguridad. Los intercambios culturales y educativos, junto con los lazos entre personas, a través de la cooperación laboral, el turismo, los programas de estudio en el extranjero y las visitas familiares, están creciendo tanto en volumen como en intensidad. En 2025 la República de Corea fue la segunda fuente más grande de turistas internacionales de Vietnam, con 4.3 millones de llegadas, lo que representó el 21 % de todos los visitantes extranjeros al país. La comunidad vietnamita en la República de Corea (que suma más de 350.000) y la comunidad coreana en Vietnam (aproximadamente 200.000) están sirviendo cada vez más como puentes vitales entre las dos naciones[5].

Consideraciones finales

En el contexto actual y sobre la base de la diplomacia pragmática de Lee Jae Myung, Corea del Sur promueve la diversificación de las relaciones, especialmente con actores no tradicionales y que han tenido un peso creciente en su economía nacional. Los retos del orden desequilibrado internacional vigente implican para Seúl la necesidad de promover los lazos con otras potencias medias y países relevantes para su desempeño económico, financiero y tecnológico. No es casual las visitas efectuadas por el presidente Lee a India y Vietnam, dos importantes socios.

Los acuerdos logrados entre Corea del Sur y la India tras la reciente gira oficial contribuirán sin dudas a transformar sus vínculos de confianza en una asociación orientada al futuro. Demuestran en medio del alto nivel de volatilidad y de crisis sistémica, que los países asiáticos profundizarán su relacionamiento intrarregional con mayor fuerza, ante retos derivados de las tensiones marcadas en Ucrania e Irán y que pueden agudizarse en otras partes del mundo, incluyendo el propio Caribe.

Con la visita efectuada a Vietnam se demostró la relevancia de este país como uno de los tres actores más importantes en su diversificación económico, comercial y financiera. Hoy Vietnam tiene un mayor rol comercial que India para Corea del Sur y aunque ambos países son sedes de inversiones de compañías surcoreanas, sin dudas, la nación del Sudeste Asiático por su carácter geopolítico deviene en un centro clave especialmente para conglomerados como Samsung.

La gira efectuada por el presidente Le Jae Myung a estas dos naciones, tiene un significado estratégico y práctico en medio de las complejidades actuales. Contribuyó a la elevación de la confianza mutua y a la profundización del relacionamiento económico-financiero. Ambas visitas condicionaron resultados exitosos y la complementariedad en un marcado proceso de evolución tecnológica de las tres naciones (Corea del Sur, India y Vietnam) aunque en diferentes gradaciones.

 

Referencias bibliográficas

[1] «India y Corea del Sur acuerdan casi duplicar el comercio bilateral a 50.000 millones para 2030». Associated Press, 20/04/2025, https://www.greenwichtime.com/news/world/article/india-y-corea-del-sur-acuerdan-casi-duplicar-el-22215441.php.

[2] Lee Hana. «Corea del Sur y la India acuerdan cooperar en las cadenas de suministro energético en medio de la guerra en Oriente Medio». Yonhap, 20/04/2026, https://sp.yna.co.kr/view/ASP20260420003000883?section=national/index.

[3] «Presidente surcoreano comienza visita de Estado a Vietnam».  Agencia Vietnamita de Noticias (VNA), 21/04/2026, https://es.vietnamplus.vn/presidente-surcoreano-comienza-visita-de-estado-a-vietnam-post234760.vnp.

[4] «Lee insta a una cooperación más estrecha con Vietnam en las cadenas de suministro de materias primas». Yonhap, 24/04/2026, https://sp.yna.co.kr/view/ASP20260424000200883.

[5] Nguyen Vu Tung. «South Korean President Lee’s visit to Vietnam to define the future of bilateral relations». Asia News, 22/04/2026, https://asianews.network/south-korean-president-lees-visit-to-vietnam-to-define-the-future-of-bilateral-relations/.

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«A LA VENEZOLANA»

Roberto Mansilla Blanco*

Los dos polos políticos e ideológicos que dominan el debate actual, la derecha estilo «trumpista» y una izquierda socialdemócrata y «progresista», se dieron cita este fin de semana en España.

En Madrid, la Premio Nobel de la Paz y líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, se dio un nuevo «baño de masas» ante más de 350.000 compatriotas, los principales dirigentes de la oposición española y algunos latinoamericanos, entre otras personalidades.

Un lema fue coreado durante este acto: «a la venezolana», una seña de identidad propia y un modus operandi para asumir la convivencia y resolución de problemas. De este modo, la capital española se confirma como un centro político neurálgico para pulsar la situación en Venezuela.

Paralelamente, en Barcelona, el presidente de gobierno español Pedro Sánchez, recién llegado de su gira por China, reunía un foro de izquierdas «progresistas», el Global Progressive Mobilisation, con el atractivo de contar con un ícono de la izquierda como el mandatario brasileño Lula da Silva y una figura emergente, su homóloga mexicana Claudia Sheinbaum. Al encuentro acudieron unos 3.000 intelectuales y activistas.

El foro de Barcelona se intuía como un revival de otros anteriores, destacando el Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla, en esta ocasión para «resistir ante el auge del fascismo, la ultraderecha y Trump». El encuentro era oportuno tomando en cuenta que una semana antes, Hungría ponía punto final en las urnas a más de una década de poder casi absoluto de Viktor Orbán, probablemente el más entusiasta «trumpista» en Europa y aliado del presidente ruso Vladimir Putin; por tanto, un líder incómodo para las elites europeístas. No obstante, la izquierda brilla por su ausencia en el nuevo Parlamento húngaro, dominado ahora por fuerzas derechistas y conservadoras.

Volviendo al caso venezolano, la reaparición por todo lo alto de Machado coincide con una coyuntura de aparente normalización con no menos tensiones en Venezuela. Esta semana el país ha regresado con garantías al sistema financiero internacional, un giro que confirma la progresiva reducción de sanciones por parte de EEUU, toda vez que multinacionales energéticas como Chevron y Repsol acordaron una nueva etapa con el gobierno interino en manos de la «presidenta encargada» Delcy Rodríguez. Al mismo tiempo, la Unión Europea realizó su primera toma de contacto con el gobierno de Rodríguez para abrir canales de cooperación. Incluso una publicación tan influyente como The Economist informó recientemente sobre los «avances» y síntomas de mejora en la Venezuela actual.

Con todo, la conflictividad social volvió a las calles venezolanas a través de una manifestación de pensionados que generó tensión con las autoridades post-Maduro. El tema electoral comienza a cobrar forma en la agenda política nacional. El «chavismo radical» visiblemente en manos de Diosdado Cabello intenta recobrar protagonismo en este contexto político y eventualmente electoral, oficialmente alineado con una Delcy Rodríguez que imprime al mismo tiempo un cambio de imagen como sutil herramienta propagandística, muy probablemente preparándose para unas elecciones presidenciales que no se atisban al menos a corto plazo.

Situándonos de nuevo en el escenario español, el foro progresista de Pedro Sánchez ocurre mientras la oposición del PP y VOX acordaron gobernar en Extremadura, histórico bastión socialista, toda vez que las elecciones autonómicas de Andalucía (17 de mayo) auguran un resultado similar.

Manejando la política exterior como una herramienta política y electoral, Sánchez comienza a calcular la posibilidad de un adelanto de elecciones generales en España, oficialmente previstas para mediados de 2027. El presidente español juega sus cartas en la arena internacional: si en 2024 rompió la baraja en la UE reconociendo al Estado de Palestina, en este 2026 se opuso al uso por parte de EEUU de sus bases en territorio español para atacar a Irán mientras suspendía la venta de armamentos a Israel. Al mismo tiempo, el Parlamento español ha aprobado la ley de regularización de inmigrantes, que Sánchez ha promocionado como «anti-Trump» pero que interpreta obvios intereses electoralistas.

En Madrid, María Corina Machado impulsó el mantra de «a la venezolana» para recuperar posiciones dentro del incierto panorama venezolano y ampliar sus apoyos por parte de sus aliados exteriores. Paralelamente, en Barcelona, Pedro Sánchez busca su lugar en este nuevo mundo de cambios geopolíticos y geoeconómicos bajo la perspectiva de la lucha entre la «ultraderecha» y el «progresismo». Dos visiones, antagónicas y polarizadoras que auguran un choque político inevitable en ambas márgenes del Atlántico. Por cierto, durante su gira madrileña, María Corina Machado declinó reunirse con Pedro Sánchez.

 

* Analista de Geopolítica y Relaciones Internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) y colaborador en think tanks y medios digitales en España, EEUU e América Latina. Analista Senior de la SAEEG.

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