OBSOLESCENCIA SOCIAL PROGRAMADA Y PENSAMIENTO MÁGICO

Daniel Alberto Symcha*

Las empresas productoras de bienes de uso doméstico han elaborado una estrategia de negocios que implica diseñar productos con una vida útil intencionalmente limitada, programando que dejen de funcionar o se vuelvan obsoletos en un tiempo programado utilizando para ello materiales frágiles, baterías integradas imposibles de cambiar, falta de actualizaciones de software, incompatibilidad tecnológica, perjuicio económico para el usuario por incremento de consumos y costos de reparación, campañas de marketing que generan la sensación de antigüedad o falta de efectividad del producto.

Esta planificación tiene como objetivo obligar a los consumidores a reemplazar los productos fomentando el consumo excesivo, generando un grave impacto ambiental pero manteniendo la capacidad de producción y ventas a las grandes empresas o corporaciones. Es decir, se establece el final de la vida útil de un producto desde antes del momento de su fabricación.

Existe una relación simbiótica entre productores, grandes corporaciones internacionales y banca financiera ambas identificadas al decir del Dr. Marcelo Gullo como Unidades Políticas Sin Asiento Territorial (UPSAT), basada en el financiamiento y la dependencia donde las UPSAT, tienen una relación jerárquica con los productores ejerciendo poder sobre la producción, competitividad, estructura de mercado, control de tecnología, cambios normativos y de desregulación, creación de opinión pública y nuevos mercados.

El huevo de la serpiente

El concepto de obsolescencia programada se originó como una propuesta para salir de la gran depresión de 1930 en EEUU y la autoría corresponde a Bernard London, la propuesta que quedó plasmada en una publicación: «Poner fin a la Depresión mediante la obsolescencia programada» (Ending the Depression Through Planned Obsolescence).

London fue un corredor inmobiliario ruso-estadounidense que afirmaba que el gobierno debía definirle a las empresas establecer la obsolescencia de los bienes de consumo al momento de producirlos. Esto iba a forzar a los ciudadanos a reemplazar productos funcionales pero «viejos» por nuevos lo que implicaba mantener las fábricas en funcionamiento y sostener el empleo de trabajadoras y trabajadores, aún a costa del descarte deliberado de productos funcionales.

La propuesta de London no tuvo éxito en lo que a políticas públicas del Estado estadounidense se refiere porque era una injerencia directa y control sobre las iniciativas privadas, pero sí anticipó y legitimó una lógica económica: la producción sistemática de obsolescencia como motor del consumo que se adoptó como práctica empresarial a partir del año 1940 y las empresas comenzaron a reducir deliberadamente la durabilidad de los productos principalmente mediante cambios de diseño constantes y campañas de márketing.

En el concepto de London: «Los muebles, la ropa y otros bienes deben tener una vida útil, al igual que los seres humanos. Una vez utilizados durante su vida útil, deben retirarse y reemplazarse por mercancías nuevas» y al igual que su plan respecto de la producción y el consumo, las UPSAT siguieron al pie de la letra el concepto del neoyorkino pero aplicado a las sociedades proveedoras de materias primas de los países hegemónicos desde la periferia del poder.

Argentina como un riesgo regional

La República Argentina en 1974 tenía un índice de crecimiento del 7% anual, la industria manufacturera crecía al 6,5%; la industria metálica básica crecía al 8,4% siendo la producción de acero otro de los pilares con un crecimiento al mismo porcentaje. Existía una industria automotriz que crecía al 3,5%. La industria de la construcción con su alto impacto en mano de obra crecía al 12,5%. La demanda de servicios crecía a un 7,4% y transporte, almacenamiento y comunicaciones crecía al 6,4%. La producción de electricidad, gas y agua crecía al 7% anual.

La pobreza en los hogares era del 4,6%, la tasa de desempleo era del 2,7%, el nivel de la deuda externa pública en relación con el Producto Interno Bruto (PIB) estaba en 10%, la inversión bruta tuvo su mayor índice 24% del PBI.

Argentina tenía una sólida estructura estatal, producía buques mercantes y de guerra, aviones, equipamiento militar para las tres Fuerzas Armadas y para las Fuerzas de Seguridad, tenía una sólida estructura educativa y sanitaria, un desarrollo industrial de primer nivel, una fuerte participación gremial, desarrollo científico tecnológico propio y un pilar fundamental para el desarrollo nacional, energía nuclear. Argentina pasó a ser un riesgo para la hegemonía angloestadounidense en Latinoamérica.

La decadencia de estas capacidades comenzó con el golpe de Estado cívico militar de 1976, se profundizó posteriormente con los dos primeros gobiernos democráticos y el desguace de las capacidades del Estado llegando a un estallido social en el tercer gobierno democrático que derrocó al presidente De la Rúa quien le había solicitado a las FFAA que intervinieran para controlar el estallido pero las mismas se negaron por no formar parte de sus misiones y funciones.

La organización política argentina permitió sortear la crisis y mantener la continuidad democrática alcanzando en el año 2015, de acuerdo con las palabras del presidente de la Unión Industrial de la República Argentina, Héctor Méndez, recuperar el nivel de producción per cápita industrial de 1974.

Danzando en las ruinas

En la actualidad todos esos índices nuevamente cayeron de forma abrupta en tan sólo diez años, sumiendo a la población en la pobreza alcanzando en 2023 al 40,1% en los centros urbanos, es decir más de 11.756.000 personas. En 2026 los índices oficiales no demuestran confiabilidad ya que la asistencia social económica se elevó 30 veces a la brindada por el Estado en el año 2015, a diciembre de 2025: la Asignación Universal por Hijo alcanzó en enero de 2026 a 4.114.513 titulares, incluidos 93.453 beneficiarios por discapacidad, mientras que la Tarjeta Alimentar llega a 2.546.130 familias y cubre a más de 4.500.000 millones de niños.

A mediados de 2025 de acuerdo con el informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), de los 18.000.000 millones de argentinos en zonas urbanas en edad de trabajar (hombres entre 15 y 64 años, y mujeres entre 15 y 59), 5 millones no tienen empleo ni lo están buscando activamente. Esto representa el 27% de la población en edad activa de las zonas urbanas.

De un total de 21.000.000 de personas en edad productiva, la cantidad de desocupados en el segundo trimestre de 2025 fue de 2,3 millones. El número de puestos de trabajo informales comúnmente denominado «trabajo en negro», abarcó al 43,2% del total de puestos de trabajo en tanto que el número de trabajadores subocupados (personas que tienen empleo pero trabajan menos de 35 horas semanales por razones involuntarias) fue del 11,6%.

Obsolescencia social programada

Al igual que con los electrodomésticos, existe un criterio de obsolescencia social programada sobre nuestra población resultado de las políticas públicas direccionadas desde organismos internacionales que tiene un impacto directo y sedimentario sobre nuestras capacidades como Nación.

Degradar la calidad y las condiciones de vida mediante un conjunto de acciones económicas programadas, da por resultado inexorable la destrucción del ecosistema productivo, la inestabilidad e incertidumbre laboral de la población, la destrucción del tejido social, la baja de las capacidades de progreso y la denigración de las condiciones de vida de nuestra gente que se refugia en una economía de sustento diario mediante la venta de productos en sus hogares, ferias americanas, producción de panificados, parrillas al paso.

Esta denigración en la calidad de vida implica una limitación en las condiciones de supervivencia y crecimiento mediante la superación en la población joven lo que va a implicar un fuerte deterioro cognitivo por falta de nutrientes, una ausencia del sentido de orden y autoridad por la destrucción del núcleo familiar lo que deriva en procesos de violencia, de tensión y desintegración social.

La vigencia de Umberto Eco

«La relación entre nuestro entusiasmo por las conveniencias tecnológicas y nuestra inclinación por el pensamiento mágico es muy cercana, y está ligada profundamente a la esperanza religiosa que ponemos en la acción relámpago de los milagros», afirmaba Umberto Eco en una de sus columnas en L’Expresso en el año 2015.

La ingeniería multimedial mediante el uso de las tecnologías persuasivas, que estudian como los dispositivos, apps y plataformas pueden diseñarse para influir en nuestros comportamientos y la red de sectas religiosas esparcidas por los grandes centros urbanos favorecen la aparición en la población de un criterio de pensamiento mágico en dónde la realidad es simplemente un obstáculo del espacio tiempo sin importancia. En ambos casos, lo multimedial y las sectas, a partir del pensamiento mágico tienen una función anestésica, es decir bloquear temporalmente la sensibilidad y la conciencia para permitir la realización de acciones invasivas con seguridad y comodidad.

El bombardeo de estímulos, la necesidad de pertenencia a algo y la creencia en que existirá una solución a los problemas a su debido tiempo, actúa sobre el sistema nervioso, reduciendo la conectividad cerebral o adormeciendo zonas específicas, nos distrae del dolor, de la formación de recuerdos o la respuesta motora que podría impedir la continuidad de las acciones que degradan nuestra calidad de vida.

La obsolescencia social programada es la cosecha de una siembra realizada mediante el desconcierto económico continuo, sistemático y sostenido, el desarrollo multimedial a partir de las tecnologías persuasivas y el trabajo territorial de miles de sectas con un discurso de salvación adaptable a cada angustia para generar sentido de pertenencia y empatía que impide el quiebre de un ciclo de opresión.

 

* Periodista. Universidad Nacional Arturo Jauretche. Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, Universidad Nacional de La Plata. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

 

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EL DOMINIO MUNDIAL ANTICRISTIANO

Hugo Reinaldo Abete

San Carlos de Bariloche, 10 de febrero de 2026

† Fiesta de San José Sánchez del Río, Héroe y Mártir de la Guerra Cristera Mejicana (1926-1929)

 

El título del presente escrito expresa fielmente lo que está ocurriendo en el mundo actual, tan disparatado, tan soberbio, tan degenerado y tan violento, en síntesis, un mundo totalmente alejado de Dios, carente de valores y principios espirituales que tanto han afectado la ética y moral cristiana. Y esto por supuesto es el resultado de la revolución mundial anticristiana sobre la cual hemos escrito muchas cartas de lectores y artículos, hemos dado charlas, conferencias, alocuciones, se han grabado videos y hemos difundido el tema por todos los medios que han estado a nuestro alcance.

La revolución anticristiana

Y en este proceso revolucionario hemos advertido que, para comprenderlo en su verdadera dimensión, era imprescindible entender que estamos viviendo tiempos teológicos, tiempos de Dios, tiempos apocalípticos que, aunque a gran parte de la sociedad le cueste creer que esto es verdaderamente así, intentaré demostrar lo contrario en este escrito. Para ello es necesario y oportuno recordar quién o quiénes encabezan la revolución anticristiana desde los primeros tiempos hasta la fecha. Y cuando queremos ponerle un nombre para poder identificarlo con precisión, no hay otra explicación válida y fundamentada que las que nos lleva al principio de todo, al origen de esa revolución que no es otro que el rechazo del pueblo judío a Nuestro Señor Jesucristo. Los judíos que comprendieron quién era en realidad Jesús, lo aceptaron y se convirtieron a la Fe Cristiana, otros lo ignoraron, les resultó indiferente, no creyeron en Él, pero no lo combatieron. En cambio, una parte importante de ese pueblo judío, desde un principio, no sólo no quiso creer en Él, sino que lo odió, lo combatió y lo crucificó. Nació ahí el poder de la revolución anticristiana que, a partir de entonces, estuvo presente en todos los acontecimientos importantes que ocurrieron en el mundo. Por citar algunos de ellos, menciono: la Reforma Protestante de 1517, la creación de la masonería en 1717, la revolución francesa de 1789, la creación del sionismo moderno en 1897, la revolución rusa de 1917, la creación del Estado de Israel en 1948 y actualmente, el Nuevo Orden Mundial, con sus políticas antinaturales y degeneradas que buscan destruir todo vestigio del orden social cristiano. Y a lo largo de estos siglos ese poder revolucionario mundial anticristiano, ha estado apoyado, financiado y sostenido por lo que en los tiempos modernos se conoce como «el poder del dinero» que, por supuesto, encabezan las fortunas más importantes del mundo en manos de capitales judeosionistas.

Dicho esto, para intentar ayudar en la comprensión a los más incrédulos respecto de la revolución anticristiana, ahora voy a entrar en el análisis de lo que yo creo ocurre en estos tiempos en el mundo y en particular en nuestro país, la República Argentina, como consecuencias de la mencionada revolución mundial.

¡Gaza el punto de inflexión!

En tal sentido reafirmo lo que ya expresara el año pasado en una carta de lectores y en diversos reportajes en cuanto a que, el genocidio cometido por Israel en Gaza constituye el punto de inflexión de la humanidad de las épocas modernas, porque ya nada fue igual a partir de semejante acto de barbarie inexcusable, provocado por la soberbia de ese pueblo anticristiano que, por su condición de tal se considera el pueblo elegido que quiere someter al resto de los pueblos de la tierra. Es a partir del exterminio indiscriminado de la población de Gaza y de la destrucción total, material y edilicia de todas sus instalaciones, que el resto del mundo tomó conocimiento de semejante maldad por parte del pueblo judío al que, por ignorancia o confusión, siempre había considerado como una víctima y no como lo que ahora ha demostrado que es, con toda su soberbia. Es a partir de Gaza que tomamos plena conciencia que la política de EEUU está totalmente manejada por Israel y su sanguinario conductor, Benjamín Netanyahu. Que Donald Trump, fuera reelegido con un discurso de campaña en el que anunciaba que, si llegaba nuevamente a la presidencia, él terminaría con la guerra de Ucrania y los conflictos de Medio Oriente, y cuando llegó al cargo, no sólo no terminó con las guerras, sino que las alimentó cuando por pedido de Israel bombardeó Irán. Es a partir de Gaza que el escándalo Epstein sale a la luz en todo su horror y el mundo toma conciencia que, semejante degenerado no era un simple «play boy» multimillonario al que le gustaban las mujeres, sino una pieza fundamental del MOSAD Israelí, con la misión especial de congraciarse con los principales líderes mundiales de la política, de las finanzas y empresariales, a quienes invitaba a su isla «paradisíaca» para poder fotografiarlos en sus actividades sexuales con menores, para luego extorsionarlos. Y Donald Trump era un asiduo concurrente y uno de los invitados más emblemáticos…

El agente del MOSAD Epstein, pieza clave en la extorsión judeo sionista

En tal sentido, no han faltado los comentaristas que han dilucidado que, es a partir de estas extorsiones que el sanguinario Netanyahu ha logrado el apoyo incondicional de Donald Trump quién, al igual que el presidente argentino Javier Milei, tiene una personalidad totalmente desquiciada y cree que será el nuevo «emperador del mundo», cargo que de existir, de hecho hoy detentaría el sanguinario Netanyahu que, teniendo un pedido de captura de la Corte Penal Internacional bajo la acusación de criminal de guerra, hace caso omiso al mismo y viaja constantemente a EEUU donde es recibido con todos los honores por el desequilibrado Trump. Y por si toda la barbaridad que estamos relatando fuese poco, hay que agregar la conferencia de prensa que ambos «líderes», Trump y Netanyahu han brindado por TV para todo el mundo anunciando un gran proyecto inmobiliario en la franja de Gaza que los israelíes, han arrasado sin piedad…

La soberbia de Trump, Venezuela y el mensaje para América

Y es en este espantoso marco mundial en el que, envalentonados por no encontrar resistencias efectivas, Donal Trump montó nuevamente «el potro de la soberbia» y tomó la decisión de invadir Venezuela para capturar a su dictador, hacerse cargo de la administración y gobierno y, por sobre todas las cosas apoderarse de sus riquezas petroleras, dejando la siguiente lectura para el resto del mundo: «Yo soy el dueño de toda América y hago lo que quiero con sus Naciones». Y todo esto ocurre a partir de Gaza y de la actitud pasiva y tolerante que tomaron las organizaciones internacionales que, precisamente responden a las directivas de quiénes ejercen el poder mundial.

El Nuevo Orden Tripolar

Paralelamente a esta descripción y análisis de la actualidad que desgraciadamente estamos viviendo, importantes analistas a nivel internacional también hacen públicas sus interpretaciones sobre cómo se encuentra conformado el poder mundial, sin tener para nada en cuenta ninguna interpretación teológica como la de este escrito. Y a ese respecto, la mayoría coincide en que a partir de todo lo acontecido y que hemos intentado resumir en estas líneas, el mundo se ha dividido en tres partes: EEUU, Rusia y China. EEUU consciente de sus limitaciones respecto de las otras dos potencias, ha resuelto asegurarse la pertenencia de toda América. Y algo similar han hecho los rusos para quedarse con Ucrania y estabilizar su influencia en Europa del este y Asia central, mientras que China hace lo propio para quedarse con Taiwan y su zona de influencia en Asia y África. Algunos autores enuncian a esta repartija del mundo como «una nueva Yalta», en la que los líderes de las tres potencias han acordado quedarse con el control de sus respectivas zonas de influencia. Podríamos agregar que este nuevo orden tripolar se rige por los principios del dinero, el supremacismo y el individualismo, quedando el resto de los países sujetos a una soberanía limitada y sin capacidades para reaccionar ante los abusos de las super potencias por la descomunal diferencia existente respecto de sus capacidades militares.

Y en general, como ya se dijo más arriba, ninguno de estos análisis ha hecho hincapié en el factor de poder que, quien esto escribe, considera por encima de todos los demás y al que más importancia habría que asignarle; me refiero al poder mundial que surge de la alianza judeo sionista masónica, anglo norteamericana, ya que cuenta con el poderío militar más importante de la tierra (EEUU) y el poder financiero también más desequilibrante (Reino Unido – EEUU – Israel) y la voluntad y convencimiento del pueblo de Israel para alcanzar el dominio mundial.

Quieren un mundo sin Dios

Habiendo expresado esto, tal vez alguno se podrá preguntar en qué parte de lo descripto está la revolución anticristiana y cuál sería la situación particular de la Argentina en este análisis. Y a ese respecto contestaré que, todo lo mencionado adolece de la presencia de Dios, aquí hemos descripto una repartija de un nuevo orden tripolar basada en el interés del dinero, el oro, el petróleo, el litio y demás riquezas naturales de cada región, sin importar para nada la existencia de un orden social cristiano en el que la mayoría de la humanidad ha convivido hasta estos últimos tiempos. Hoy la consigna es un mundo sin Dios, priorizando por sobre los valores espirituales, los antivalores del dinero y la riqueza. En este mundo individualista muy identificado con lo que se conoce como «la nueva derecha», y que identifico totalmente con el eje judeo sionista masónico anglo norteamericano, la Argentina, de la mano del agente sionista masónico que ejerce el cargo de presidente, Javier Milei, y de todos los políticos cipayos que cumplen sin chistar cada una de sus infames entregas al poder mencionado, cumple una misión más que importante al haberse convertido en un Estado Fallido con todas las letras al entregarse servilmente al eje del mal que encabeza el sionismo mundial.

La Esperanza está en no perder la Fe y confiar en La Providencia Divina

Para ir cerrando este largo y a la vez resumido análisis o apreciación de situación, como solemos decir los militares, bastaría ahora agregar el mensaje esperanzador, pues si no, más de uno podría concluir que quienes vivimos en países como el nuestro, estamos irremediablemente condenados a vivir servilmente sin posibilidades de ser lo que siempre hemos sido pues, más allá de nuestras debilidades, defectos y miserias, la República Argentina siempre, a lo largo de su historia ha demostrado ser un país con sentido heroico, épico y cristiano de la vida. Hemos sufrido invasiones y acechanzas permanentes para quitarnos lo que por derecho e historia nos pertenece. Hemos rechazado a las potencias militares y navales más importantes de su época, la última confrontación épica fue la Gloriosa Guerra de Malvinas que mostró al mundo cómo un país pequeño con coraje, valor e hidalguía libró el Buen Combate Cristiano contra el enemigo masón tradicional de la Patria Católica. Si sólo pensamos sin Fe, que el enemigo que enfrentamos es tremendamente poderoso y que con las armas modernas de que dispone, podría eliminarnos del mapa en breves minutos, no haríamos nada y ya estaríamos derrotados. Pero si pensamos con Fe en aquello que expresara el gran Padre Leonardo Castellani cuando dijo: «La solución sólo vendrá por la intervención directa de Cristo en la Historia y no en modo alguno por acción humana», eso nos ayudará a no bajar los brazos y a seguir dando Testimonio de lucha para vencer el dominio anticristiano y recuperar la Patria Católica y Sanmartiniana, más allá de cualquier poderío humano que se nos quiera enfrentar. ¡Jesús en Vos Confío!

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!

¡Por Dios y por la Patria!

 

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.

 

EL TOPO

Don Juan de Eslavonia

¿Quién nos gobierna y para quién gobierna?

 

EL TOPO, la devoción externa y la desconexión interna

Durante la campaña presidencial de 2023, EL TOPO construyó una identidad política que excedió largamente el debate económico o institucional argentino. A través de gestos simbólicos reiterados, declaraciones públicas y decisiones posteriores ya como presidente, emergió una pregunta central que hoy atraviesa a amplios sectores de la sociedad: ¿para quién gobierna EL TOPO?

Una campaña atravesada por símbolos ajenos

Desde octubre de 2023, EL TOPO protagonizó una serie de actos públicos en los que la simbología del Estado de Israel ocupó un lugar central. En distintos actos de campaña —como el cierre en Rosario— se lo observó flameando banderas israelíes[1] [2] y pronunciando declaraciones que despertaron alarma incluso entre analistas afines, como cuando afirmó en una entrevista televisiva que había venido «a liberar a Israel»[3].

El cierre de campaña en el Movistar Arena condensó esta narrativa simbólica: imágenes de ciudades destruidas, explosiones de alto impacto visual y referencias apocalípticas precedieron su salida al escenario, seguidas por el sonido del shofar, instrumento ritual de la tradición judía históricamente asociado, entre otros usos, a convocatorias colectivas de carácter bélico o religioso[4]. Este montaje audiovisual no constituyó un hecho aislado, sino parte de una narrativa coherente que vinculó su proyecto político con una causa externa de fuerte carga religiosa y geopolítica.

El contexto internacional omitido

Estos gestos se produjeron en un contexto internacional extremadamente sensible. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí sobre Gaza, diversos organismos internacionales alertaron sobre una crisis humanitaria con miles de víctimas civiles palestinas. Sin embargo, EL TOPO omitió referencias explícitas al derecho internacional humanitario y expresó un alineamiento incondicional con el gobierno israelí, reduciendo el conflicto a una lógica binaria y descontextualizada[5].

Funcionario público en campaña permanente

Durante el año 2023, mientras ejercía funciones como diputado nacional, EL TOPO continuó realizando actividades privadas remuneradas —charlas, cursos pagos y cobro por opiniones—, situación que fue señalada por especialistas como potencialmente incompatible con los principios de ética pública y dedicación funcional exigidos a los representantes legislativos.

En paralelo, causas judiciales previas volvieron al debate público. En particular, el archivo de la denuncia por violencia contra una periodista en 2018 fue cuestionado por organizaciones como la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y el Instituto Jurídico de Género de Salta, que denunciaron prácticas revictimizantes y falta de notificación a la denunciante[6].

¿Un problema de personalidad o de proyecto político?

Algunos analistas intentaron explicar el comportamiento político de EL TOPO recurriendo a categorías psicológicas como narcisismo o egocentrismo. No obstante, ningún diagnóstico clínico puede afirmarse sin pericias judiciales concluyentes, y hacerlo sería metodológicamente incorrecto. Lo que sí puede analizarse es el patrón discursivo observable: una narrativa mesiánica, una identificación personal del líder con causas externas y una desconexión simbólica con las prioridades estructurales del Estado argentino.

Gobierno, alineamientos y decisiones estratégicas

Ya en ejercicio del Poder Ejecutivo, estos alineamientos se profundizaron. Las reiteradas visitas oficiales a Israel, la incorporación de funcionarios con vínculos estratégicos con ese país en áreas sensibles y la firma de acuerdos como el convenio de reciprocidad previsional entre Argentina e Israel[7] consolidaron la percepción de una política exterior subordinada, carente de debate público amplio.

Asimismo, la relación con Mekorot —empresa estatal israelí vinculada a la gestión del agua— generó fuertes cuestionamientos en un país donde el acceso al agua potable constituye una infraestructura crítica y un recurso estratégico. Para sectores académicos y políticos, estas decisiones representan una cesión progresiva de soberanía más que una cooperación entre Estados en condiciones de igualdad[8].

¿Destruir el Estado desde adentro?

El discurso libertario que prometía «dinamitar el Estado» dejó de ser una metáfora electoral. A través de decretos, reformas normativas y desfinanciamiento estructural, el gobierno avanzó en un proceso de debilitamiento institucional que reduce la capacidad estatal de regulación, control y planificación estratégica. Algunos analistas interpretan este proceso como la construcción de un andamiaje jurídico que facilita una fragmentación funcional del Estado —una «balcanización blanda»— donde actores externos adquieren poder real sobre recursos, territorios y decisiones públicas.

Paralelismos históricos: política de tierras, marco legal y subordinación estructural

El alineamiento político del actual gobierno argentino con el Estado de Israel habilita un ejercicio comparativo legítimo desde la historia política y el derecho internacional. En particular, pueden identificarse similitudes estructurales —no identidades absolutas— entre ciertas dinámicas actuales y los procesos desarrollados en Palestina durante el Mandato Británico (1917–1948).

Marco legal como habilitador de transferencia de poder

Durante la ocupación británica de Palestina, la Declaración Balfour de 1917, posteriormente incorporada al Mandato de la Sociedad de Naciones en 1922, constituyó el marco jurídico que legitimó la promoción de un «hogar nacional judío» en un territorio habitado mayoritariamente por población árabe palestina. Este andamiaje legal permitió que la colonización territorial se realizara no por conquista militar directa, sino mediante instrumentos jurídicos internacionales que otorgaban apariencia de legalidad a un proceso profundamente asimétrico[9].

De manera comparable, en la Argentina contemporánea, convenios bilaterales, decretos y acuerdos administrativos —como el convenio de reciprocidad previsional Argentina – Israel— se inscriben en una lógica donde decisiones estructurales se adoptan sin debate público amplio, ni evaluación estratégica integral de impacto soberano. En ambos casos, el derecho funciona menos como expresión de la voluntad popular y más como vehículo de una agenda política definida fuera del territorio afectado.

Transferencia de tierras y control indirecto

Durante el Mandato Británico, instituciones sionistas como el Fondo Nacional Judío adquirieron grandes extensiones de tierra, muchas de las cuales quedaban legalmente reservadas para población judía, excluyendo a la población árabe local. Aunque formalmente se trataba de «compras», el resultado material fue un proceso de desposesión progresiva, ya que los agricultores palestinos (fellahin) perdían acceso a la tierra que garantizaba su subsistencia[10].

En el caso argentino, si bien no se observa una expulsión física comparable, sí emergen mecanismos de extranjerización funcional: adquisición de tierras estratégicas, participación de empresas extranjeras en recursos críticos (como el agua) y marcos legales que facilitan el control indirecto de territorios o infraestructuras clave. La similitud no radica en la forma, sino en la lógica de desplazamiento del poder real desde la comunidad local hacia actores externos.

Impacto sobre la población local

En Palestina la combinación entre marco legal, transferencia de tierras y administración colonial generó un proceso de empobrecimiento, expulsión y radicalización de la población palestina, al verse privada de recursos productivos básicos y de representación política efectiva.

En la Argentina actual, el impacto se manifiesta de forma distinta pero convergente: debilitamiento del Estado, pérdida de control sobre recursos estratégicos y exclusión progresiva de la ciudadanía del proceso decisorio. El resultado es una desposesión política y económica, donde la población no es expulsada físicamente, pero sí desplazada del ejercicio efectivo de la soberanía.

Contexto colonial y administración externa

Un elemento central del caso palestino fue el pasaje de la administración desde el Foreign Office a la Secretaría de Colonias británica en 1921, lo que consolidó la gestión de Palestina como un problema colonial y no como una sociedad con derecho a autodeterminación.

En clave contemporánea, el reemplazo de políticas soberanas por alineamientos automáticos con potencias extranjeras, organismos financieros o Estados aliados, puede interpretarse como una forma de colonialismo jurídico-administrativo: no hay ocupación militar, pero sí una subordinación estructural de la toma de decisiones.

Una advertencia histórica, no una equivalencia literal

El paralelismo no pretende equiparar situaciones históricas distintas, sino advertir sobre patrones recurrentes:

    • legalidad utilizada como instrumento de dominación,
    • transferencia progresiva de recursos estratégicos,
    • exclusión de la población local del poder decisorio,
    • y debilitamiento deliberado de las estructuras estatales.

Desde esta perspectiva, el proyecto político que promueve la destrucción del Estado «desde adentro» no es una anomalía discursiva, sino una condición necesaria para que estos procesos se consoliden sin resistencia organizada.

La pregunta que persiste

Este análisis no se inscribe en una crítica religiosa ni étnica, sino en una discusión sobre soberanía, legalidad y mandato democrático. Un presidente gobierna para su pueblo, no para símbolos, causas externas o proyectos ideológicos transnacionales.

Hoy, la pregunta sigue abierta —y cada vez más urgente—:

¿quién nos gobierna y para quién gobierna?

Para una parte creciente de la sociedad argentina, la respuesta comienza a delinearse con inquietante claridad: no gobierna para los argentinos.

 

Referencias

[1] Agencia AJN. «El candidato argentino Javier Milei tomó y flameó una gran bandera de Israel durante un acto de cierre de campaña en Rosario». Agencia AJN en X (antes Twitter), 14/11/2023, https://x.com/AgenciaAJN/status/1724570875976896514.

[2] «Milei se fotografió con la bandera de Israel antes de reunirse con empresarios en EE. UU.». Cazador de Noticias, 06/05/2024, https://www.cazadordenoticias.com.ar/nota/00108641/.

[3] «Milei en el Movistar Arena con la promesa de volver al siglo XIX». Página/12, 18/10/2023, https://www.pagina12.com.ar/599773-milei-en-el-movistar-arena-con-la-promesa-de-volver-al-siglo.

[4] Ídem.

[5] «El proyecto del “Greater Israel”: expansión territorial en Medio Oriente y sus implicancias geopolíticas». SAEEG, 27/1072025, https://saeeg.org/index.php/2025/10/27/el-proyecto-del-greater-israel-expansion-territorial-en-medio-oriente-y-sus-implicancias-geopoliticas/

[6] Claudia Ferreyra. «Cuestionan el archivo de la causa contra Milei por violentar a una periodista». Página 12, 28/03/2024. https://www.pagina12.com.ar/724864-cuestionan-el-archivo-de-la-causa-contra-milei-por-violentar.

[7]  Boletín Oficial N.º 35.423, mayo de 2024.

[8] Lihuen Eugenia Antonelli. «Sumisión. Complicidad con el genocidio y entrega del agua: Milei con Netanyahu y Mekorot». La Izquierda Diario, 26/09/2026, https://www.laizquierdadiario.com/Complicidad-con-el-genocidio-y-entrega-del-agua-Milei-con-Netanyahu-y-Mekorot.

[9] League of Nations. (1922). Mandate for Palestine.

[10] I. Pappé. The ethnic cleansing of Palestine. Oneworld Publications, 2006.

 

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