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USTED, ¿ESTÁ PREPARADO PARA SER EL FUTURO CRO DE SU ORGANIZACIÓN?

Tácito Augusto Silva Leite*

Ante la pandemia de Covid-19, el mundo entero tuvo que adaptarse rápidamente a una nueva realidad sanitaria y económica. Riesgos que antes eran impensables comenzaron a exigir un perfil más anticipatorio y estratégico por parte de los gestores de riesgos. Este escenario ha llevado a las organizaciones a crear, a nivel gerencial, el cargo de Chief Risk Officer (CRO), ocupado por un profesional que entiende los riesgos como un medio para lograr los objetivos de la organización.

 

Nuevo mundo, nuevos riesgos. A principios de este siglo, la práctica de gestionar sistemáticamente los riesgos comenzaba a afianzarse en las organizaciones y en casi dos décadas se había extendido considerablemente. En 2020, sin embargo, los líderes de seguridad vieron sus roles cambiar significativamente ante la pandemia de Covid-19. Se vieron obligados a actualizar los planes de emergencia, evaluar nuevos riesgos, crear y supervisar procedimientos relacionados con la salud, el malestar social y mucho más. Extender el teletrabajo a niveles impensables y tratar riesgos que antes no existían o eran insignificantes se volvió imperativo.

Paralelamente, las enormes ventanas abiertas por la inteligencia artificial han redefinido el poder de los datos en funciones críticas de la empresa. Las fuentes de riesgo que pueden afectar la resiliencia operativa ahora incluyen nuevos servicios de TI y migración a la nube. Los modelos analíticos predictivos pueden ser tendenciosos o desviarse del enfoque original de la iniciativa, exponiendo a una organización a responsabilidad legal o riesgo de reputación. Si no fueran manejados adecuadamente, uno de esos modelos puede conducir a errores costosos, multas regulatorias millonarias y reacciones de los consumidores con un impacto directo en la cotización en la bolsa de valores de una empresa.

Debido a la pandemia, los cambios que tardarían años en implementarse se llevaron a cabo en meses o semanas, a menudo con una planificación deficiente y una gestión de riesgos casi nula.

La mayoría de las organizaciones tenía algunas políticas de seguridad y estrategias de capacitación antes de la pandemia. Sin embargo, pocos han establecido políticas detalladas o capacitación para configurar un espacio de trabajo remoto (home office) o pensar en otros riesgos asociados con la rápida adquisición e implementación de nuevas herramientas.

Como resultado, la demanda de los líderes de prácticas de riesgo ha aumentado enormemente y está exigiendo habilidades y conocimientos sin precedentes del CRO (Chief Risk Officer). Las circunstancias exigen perfiles proactivos, innovadores y anticipatorios. Es esencial que el líder de riesgos aporte prácticas innovadoras, pensamientos diferenciados y un nuevo conjunto de habilidades para ese rol. Se trata de un CRO con una fuerte convicción para influir en la estrategia, brindar más agilidad con seguridad y moldear el futuro a favor de los objetivos de la organización.

Los profesionales de la seguridad que gestionan riesgos de diferentes fuentes son raros y también que estudien las probabilidades y visualicen los riesgos positivos antes que los competidores. La evolución del rol del gerente de riesgos de seguridad es tan significativa que muchas empresas están reemplazando el término “área de seguridad” por “área de inteligencia, riesgo y / o resiliencia”. El perfil del líder de seguridad ha cambiado rápidamente en los últimos años y el atributo clave después de la pandemia es visión de negocios.

El problema es que las capacidades de gestión de riesgos van a la zaga de las necesidades, los profesionales de riesgos a menudo operan en silos separados, fortaleciendo una infraestructura que ya no está a la altura de la realidad. La mayoría de las empresas parecen hacer poco con los riesgos no financieros generados y exacerbados por las transformaciones digitales. Los factores subjetivos como las habilidades, la mentalidad y las formas de trabajar, así como los factores concretos como la tecnología, la infraestructura y el flujo de datos, están cambiando simultáneamente durante esta transformación.

También es notoria la falta de patrocinio y adhesión de los ejecutivos a la hora de priorizar las actividades de identificación y gestión de riesgos. La generación de ingresos a corto plazo tiene prioridad, incluso cuando la pandemia pone patas arriba las viejas creencias. Por ejemplo, la mayoría de las organizaciones aún gestionan el riesgo manualmente mediante planillas. Incluso aquellos que aplican herramientas más avanzadas no lo hacen de manera consistente basándose en una política de riesgo y en una estrategia de gestión de riesgo integrados.

A medida que el futuro se vuelve cada vez más preocupante, las organizaciones deben anticipar y gestionar una lista de riesgos en constante expansión. Para ser eficaz, el CRO del futuro debe ser capaz de comprender las competencias centrales de la organización, saber cómo las mismas crean y mantienen el valor y luego explorar el futuro para comprender qué factores tienen el potencial de interrumpir la creación de valor. Combinará habilidades técnicas para liderar la estructura de riesgo (hardskills) con habilidades de relación (softskills). Para el CRO, los medios son los controles y el fin es el mismo que el de la empresa (objetivos estratégicos).

La crisis generada por Covid-19 genera nuevos riesgos y, con ellos, genera nuevas necesidades al más alto nivel de la organización. Aquellos que estén perfectamente posicionados para identificar los riesgos que representan tanto amenazas como oportunidades saldrán adelante, influyendo en la estrategia de la organización en todos los niveles ejecutivos. Con el talento adecuado, este CRO puede delegar la toma de decisiones de gestión de riesgos tácticos en gerentes expertos, al tiempo que realinea su enfoque hacia una gestión de riesgos más estratégica, centrándose en la asignación de capital e inversión que mejore el valor de la empresa. Un CRO que aplique este enfoque de gestión de riesgos tendrá un impacto muy positivo en la estrategia a largo plazo y se convertirá en un líder valioso en la conducción de soluciones para la sostenibilidad y la gobernanza, así como en fusiones y adquisiciones.

La mayoría de las organizaciones aún gerencia riesgos manualmente usando planillas. Existen softwares como o t-Risk capaces de automatizar ese proceso.

Para hacerlo, necesita conocer la amplitud de los riesgos existentes y también los emergentes. Las competencias centrales de este líder son: capacidad para identificar señales de ruido aún muy débiles (riesgos embrionarios), identificar riesgos en evolución, proyectar su impacto potencial y responder rápidamente a amenazas (o aprovechar oportunidades); y tener el coraje y las habilidades de liderazgo para influir en la gestión empresarial en cursos alternativos, muchos de los cuales pueden implicar la interrupción de ciertas prácticas comerciales existentes. Al madurar su enfoque del diálogo dentro del C-level, impulsando la estrategia basada en riesgos con un amplio conocimiento de la organización, el CRO también se posiciona como el futuro CEO. Al desarrollar una visión empresarial, cultivar un espíritu emprendedor, influir en las personas, perfeccionar las habilidades de liderazgo y de comunicación, puede estar en una posición única para liderar de manera segura la organización hacia el futuro.

* Tácito Augusto Silva Leite – CEO de t-Risk – Plataforma de Avaliação de Riscos, director del Departamento de Defensa e Seguridad de la FIESP, autor del libro Gestão de Riscos na Segurança Patrimonial.

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¿Quiere saber más sobre el Software t-Risk? Ingrese a https://totalrisk.com.br/

Principales beneficios y características:

  1. Crear Risk Scorecard, brindando una visión ejecutiva de Riesgos, incluyendo índices, métricas que facilitan el establecimiento de criterios para apoyar la toma de decisiones y monitorear la evolución de riesgos de manera centralizada.
  2. Aumentar la productividad de consultores (internos e externos) e analistas de riesgos empresariales, disminuyendo el tiempo de conclusión del proceso de evaluación de riesgos hasta en un 80%. Evaluaciones de riesgos metodológicamente defendibles siguiendo el estándar de la norma ISO 31000.
  3. Posibilitar el almacenamiento y cruzamiento de datos, creando una línea histórica de evolución de los indicadores de riesgos.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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ANÁLISIS A 20 AÑOS DEL 11-S Y PERSPECTIVAS DE UNA NUEVA POLÍTICA IMPERIALISTA.

Marcelo Javier de los Reyes*

Imagen de David Mark en Pixabay 

Antes de analizar las consecuencias de los ataque del 11-S. en principio habría que hacer una gran digresión y remontarnos varios años antes de ese día fatídico para comprender la complejidad del tema. Porque ¿cuál fue el desenlace de esos hechos? La ocupación de Afganistán, en la que ya los Estados Unidos estaban involucrados antes del 11-S, ya antes incluso de la invasión de la Unión Soviética con el sostén financiero, en armas y de inteligencia, que se produjo en el marco de la “Operación Ciclón” de la CIA, con la intervención de Arabia Saudí, el Reino Unido, Pakistán y la República Popular China, en el marco de las relaciones originadas a partir de la denominada diplomacia del ping-pong, pergeñada por Henry Kissinger y Richard Nixon. Esto es mencionado por Tim Weiner en su libro Legado de Cenizas. La Historia de la CIA, y por el propio Kissinger en su libro China.

A ello se suman los intereses de las compañías petroleras, principalmente UNOCAL, que desplazó un proyecto de gasoducto que estaba llevando a cabo la empresa argentina Bridas —que ya contaba con derechos exclusivos otorgados por Afganistán y Pakistán—, cuyo presidente era Carlos Bulgheroni, de una extensión de más de 1.400 kms desde los yacimientos de Yaslar, en Turkmenistán —donde operaba Bridas— a Pakistán. UNOCAL debió desentenderse de ese proyecto —financiado por Arabia Saudí— después de los atentados a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, el 7 de agosto de 1998. Las presiones sobre la petrolera estadounidense fueron tan fuertes que tres días después del 11-S, el ejecutivo de esa empresa difundió un comunicado en el que tomaba distancia del gobierno talibán y que había dejado sin efecto sus proyectos en Afganistán.

Del mismo modo, debe recordarse que, en agosto de 1998, el presidente Clinton ordenó bombardear “bases militares” en Sudán y Afganistán, el mismo día en que la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky debía testificar ante el Gran Jurado Federal sobre sus relaciones con Clinton. También que esa operación militar se llevó a cabo en momentos en que el mundo musulmán se disponía a celebrar el Ramadán. En ese entonces, el embajador de Sudán ante las Naciones Unidas, Elfaith Erwa, anunció que presentaría una protesta ante el Consejo de Seguridad debido a que su gobierno había expulsado a Bin Laden de su país en 1996, precisamente a pedido del gobierno de Washington.

Los atentados de 2001 en Nueva York y Washington fueron la causa de una serie de fuertes cambios, tanto dentro de los Estados Unidos como a escala internacional.

En lo interno se aprobaron leyes restrictivas como la denominada Ley Patriótica, que permitió al gobierno una recolección masiva de datos sobre las comunicaciones entre ciudadanos de Estados Unidos y residentes. Se produjo una fuerte restricción sobre las libertades.

Progresivamente los controles se fueron incrementando conforme se iban incorporando avances tecnológicos aplicados a la recolección de información.

Se llevaron a cabo una serie de medidas secretas por partes de los servicios de Inteligencia que luego fueron reveladas por Edward Snowden, quien hizo público los programas de vigilancia masiva e indiscriminada (PRISMA, Tempora, XKeystore, etc.) llevados a cabo por los Estados Unidos, incluso contra líderes de países aliados.

Se trató de una legislación que permitió el control social institucionalizado. De ese modo, la NSA tuvo carta blanca para la recolección de metadatos telefónicos de millones de ciudadanos que podía almacenar por un período de cinco años.

En materia de Inteligencia se creó el Departamento de Seguridad Nacional y se fusionaron veintidós agencias gubernamentales, incluyendo:

  • el Servicio de Inmigración,
  • la Guardia Costera y
  • la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

A escala global, cambió la visión que se tenía acerca del terrorismo, fenómeno que existe desde tiempos remotos, pero que a partir del 11-S incorpora el concepto de “terrorismo islámico”, lo que también conlleva a una estigmatización del islam.

La introducción de este concepto, desde lo social, llevó a la estigmatización de los ciudadanos musulmanes e, incluso, derivó en una islamofobia que aún perdura y que se ha desarrollado a partir de las migraciones que, en buena medida, se incrementaron notablemente desde la intervención de los Estados Unidos, de la OTAN y de los países aliados, tanto en Afganistán como en Iraq, Libia y Siria y que afectan directamente a Europa.

En el marco de la Inteligencia, el terrorismo islámico pasó a ser el principal objetivo de los organismos de Inteligencia, por encima de otras amenazas transnacionales como el narcotráfico, el tráfico y trata de personas, el lavado de dinero, etc. En todo caso, se puso el foco en el financiamiento del terrorismo que, en el caso de la población islámica tampoco podía abordarse con precisión por el sistema denominado hawala, una modalidad de transferencia de dinero alternativa, en la que existe un menor nivel de registro o vigilancia. Su uso abarca tanto los envíos locales de dinero como los realizados a gran distancia entre distintos países.

Esto fue grave para los países como los nuestros, los de América, que debieron establecer prioridades de defensa y de seguridad, así como hipótesis de conflictos que nos fueron impuestas por las potencias dominantes, sin que nuestros países pudieran definir sus propias prioridades.

La forma de viajar, de desplazarse, también se vio afectada, principalmente en lo referente a los vuelos internacionales. Se tomaron medidas tanto respecto de la seguridad en los aeropuertos, como dentro de los propios aviones.

Los controles dentro del territorio de Estados Unidos llegaron a asumir extremos denigrantes para algunos viajeros. Personalmente recuerdo que fui invitado a dar unas conferencias en Corea del Sur, en 2002, y puse como condición que mi vuelo fuera a través de Europa y no de Estados Unidos.

También se introdujeron medidas de seguridad en el comercio internacional. El gobierno estadounidense implementó la Iniciativa de Seguridad de Contenedores, que establecía que más del 80% de la carga marítima en contenedores que se importaban se preseleccionaba antes de ingresar a los Estados Unidos. Los escáneres se pusieron a la orden del día.

Desde lo que se considera la lucha contra el terrorismo global, esto ha sido un verdadero fracaso porque lo que estaba focalizado se extendió mundialmente como una metástasis.

Recordemos que el DAESH tiene su origen en la prisión de Camp Bucca, en las afueras de Basora, de donde salieron varios de sus líderes, incluido Abu Bakr Al-Baghdadi. A esa prisión fueron trasladados varios detenidos en la cárcel de Abu Graib, tras el escándalo sobre las torturas a que eran sometidos los prisioneros, torturas que también tuvieron lugar en la prisión de Guantánamo, en la cual, en 2019, aún permanecían cuarenta prisioneros, todos musulmanes y la mayoría de ellos encerrados desde hace quince años. Los centros de detención de supuestos terroristas —conocidos y clandestinos— se multiplicaron.

Por otro lado, esto se incrementó con el respaldo a los movimientos de la denominada “Primavera Árabe”. El caso del apoyo a los rebeldes de Siria es ejemplificador.

A todo esto debe sumarse la cuestión que comprometió a varios servicios de Inteligencia y gobiernos europeos por el traslado de supuestos terroristas en vuelos de la CIA a través de Europa, para conducirlos a centros de detención clandestinos.

Las operaciones militares llevadas a cabo bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo internacional, que en verdad escondían otros fines —intereses petrolíferos y gasíferos, eliminación de regímenes que ponían en riesgo a empresas estadounidenses y a la propia economía de Estados Unidos, como la decisión de Saddam Hussein de eliminar el dólar de las transacciones petroleras y reemplazarlo por el euro; a lo que puede añadirse el trazado de los ductos— solo sirvió para convertir al mundo en un sitio más inseguro, con mayor incertidumbre.

Tampoco hubo una cuestión humanitaria, ya que durante la ocupación de Afganistán se incrementó la muerte de civiles como producto de sus bombardeos indiscriminados perpetrados desde drones, matando a ciudadanos que estaban llevando a cabo bodas o funerales. Las explicaciones oficiales, para estos hechos que se dieron frecuentemente entre los años 2004 y 2010, es que siempre se trataba de grupos terroristas.

Aún es reciente para evaluar las verdaderas argumentaciones del presidente Joe Biden sobre el retiro de las tropas de Afganistán, más aún de la forma en que fue llevado a cabo. Pero lo que parecía dejar en claro era el hartazgo de la guerra, manifestado principalmente por el pueblo estadounidense. No obstante, esto no parece ser desmentido cuando las noticias nos informan acerca de la entrada del portaaviones estadounidense USS Carl Vinson (10/09/2021) —uno de los diez portaaviones de tipo Nimitz de Estados Unidos— en aguas del Mar de China, a lo que debe sumarse la presencia del portaviones británico HMS Queen Elizabeth en una base naval cerca de Tokio (lunes 06/09/2021), en lo que consideraría el comienzo de una presencia militar permanente en una clara provocación a China, a la que parecen querer disputarle el poder en Asia.

USS Carl Vinson. Foto: U.S. Navy Photo
HMS Queen Elizabeth. Foto: Royal Navy.

Claramente, desde el Brexit, el establishment del Reino Unido se ha podido liberar de las ataduras de la Unión Europea, y comienza a mostrar su músculo junto a los Estados Unidos, cuyo presidente expresó contundentemente que Afganistán ya no tenía un interés estratégico para la Casa Blanca. El objetivo de los “anglos”, hoy en día, parece ser dominar Asia para frenar a China, las explotaciones petroleras frente al Esequibo, en Venezuela, y el Atlántico Sur —en el que ambas potencias muestran su interés— pero en el caso británico, su objetivo es continuar avanzando sobre el espacio oceánico —usurpado a la Argentina— para asegurarse la proyección hacia la Antártida.

Todo esto significa un serio peligro que algunos de la región no parecen comprender, ni los miembros de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS). Menos comprensible aún es la inacción que las autoridades de la Argentina, gobierno —Cancillería, Secretaría de Pesca y Agencia Federal de Inteligencia— y legisladores, manifiestan ante esta situación, quienes son responsables del estado de indefensión de la Nación.

 

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

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INTELIGENCIA Y GEOPOLÍTICA POST-AFGANISTÁN

Giancarlos Elia Valori*

La retirada de las tropas ha dejado a Afganistán en el caos y las diversas agencias de inteligencia (incluidas las israelíes y las británicas) evalúan que se están operando juegos geopolíticos; Estados Unidos y Europa están preocupados de que la República Popular China y Rusia “controlen” Afganistán.

Desde que los talibanes conquistaron Kabul, la opinión pública occidental comenzó a afirmar que las relaciones públicas chinas y rusas se beneficiarían del desastroso fracaso de los Estados Unidos.

Ya el día 19, el Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad, Joseph Borelli, amenazó: “No podemos permitir que China y Rusia controlen la situación en Afganistán”.

Así como había retirado sus tropas y responsabilidades de Siria, Estados Unidos no se hizo cargo de los intereses europeos en ambas ocasiones, y el problema de los refugiados siempre ha caído en nuestro continente, ya que el país con barras y estrellas se dedica a la construcción de muros mexicanos.

Izvestia de Rusia citó a Andrei Kortunov, director del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, diciendo que si el llamado “control” de Rusia y China trae estabilidad a Afganistán y evita la aparición de refugiados, Europa debería beneficiarse.

Joseph Borelli emitió esa “advertencia” en un discurso ante los eurodiputados. Dijo que los países occidentales retiraron urgentemente a sus diplomáticos después de que los talibanes tomaron el poder, mientras que Rusia y China fortalecerán su presencia en Afganistán en un futuro próximo. No cerrarán las embajadas allí, sino que ampliarán su presencia. Esto cambiará el equilibrio geopolítico. “Debemos trabajar con nuestros aliados, Estados Unidos y el Reino Unido, para intensificar los esfuerzos diplomáticos”.

Tal voz también se puede escuchar en los Estados Unidos. Fox News informó que el congresista republicano Charles Chabert dijo que la retirada de Biden le dará a la RP China un punto de apoyo más fuerte en la región y obstaculizará los intereses de Estados Unidos en el extranjero. “China se beneficiará. Ya lo han hecho. Esto es una tragedia y la pagaremos durante varios años, décadas”.

El semanario alemán “Focus” informó que Estados Unidos y la UE no están dispuestos a renunciar a su influencia geopolítica en la región. Después de consultar con los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros, Joseph Borelli dijo que la UE está dispuesta a dialogar con los talibanes. Estados Unidos no solo está preocupado por los juegos políticos, sino también por las “pérdidas” reales.

Según Reuters, la administración Biden está considerando destruir los depósitos de guerra de Estados Unidos con ataques aéreos por temor a que sus armas dejadas en Afganistán sean utilizadas por los talibanes o grupos militantes para atacar a los propios Estados Unidos, o sean entregadas a “adversarios” como la RP China y Rusia.

“La declaración de Borell es sorprendente”, dijo Novosti. Informó que el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Aleksandr Grushko, dijo que aunque el ejército estadounidense se ha retirado de Afganistán, Occidente todavía considera a este país como un objetivo político. Y en el juego de suma cero, los propios afganos son considerados los últimos en el ranking. Leonid Slutsky, presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal rusa, refutó que cualquier afirmación de que “China y Rusia dividen a Afganistán” es un intento de desviar la atención del fracaso de la política occidental en Afganistán. “Lo que la UE nunca debería hacer es continuar perdonando el comportamiento arriesgado y egoísta de los Estados Unidos”.

El South China Morning Post de Hong Kong informó que el Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, advirtió en una conversación telefónica con el Primer Secretario de Estado y Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, que Afganistán no debería usarse como una arena geopolítica.

Los rusos también comentaron “que en los últimos veinte años Estados Unidos y Europa han gastado miles de millones de dólares en Afganistán. Este dinero podría haber convertido completamente a este país en un jardín, pero en cambio se ha convertido en un infierno. Es hora de que los países occidentales acepten la realidad de que la situación en Afganistán se ha convertido en un símbolo del colapso de la ideología occidental de exportar la democracia por la fuerza de las bombas”.

Estados Unidos y la UE están preocupados por China: pero ¿qué piensan los talibanes?

Reuters informó que el portavoz talibán Sohail Shahin dijo en una entrevista que la RP China ha desempeñado un papel constructivo en la promoción de la paz y la reconciliación en Afganistán, y Afganistán da la bienvenida a la contribución de la RP China a la reconstrucción de Afganistán.

¿Y los aliados? Boris Johnson esperó 36 horas antes de hablar con Biden. Según un asesor principal en asuntos europeos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, es dudoso que Biden tenga el coraje de responder a la prueba de los rusos o los chinos, porque ahora la credibilidad de los Estados Unidos está en cero.

Esta desconfianza es particularmente grave entre Estados Unidos y sus aliados europeos. Varios funcionarios y diplomáticos europeos dijeron a CNN que estaban conmocionados por los comentarios de Biden. Biden dijo que el único interés de la Casa Blanca en Afganistán era eliminar a los terroristas que atacaron a Estados Unidos y evitar nuevas amenazas al territorio estadounidense. Pero ahora Europa está preocupada por las consecuencias humanitarias y políticas de la afluencia masiva de refugiados. Como dijo un funcionario de la UE: “Cuando Estados Unidos cambió su posición sobre Siria, desencadenó una crisis en Europa, no en su propio país”. Y así fue con Afganistán. Estados Unidos se ha roto, y Europa se lleva los pedazos, como de costumbre.

El Daily Telegraph británico escribió que en un momento crítico, Biden ignoró las llamadas telefónicas del primer ministro británico durante 36 horas, causando un alboroto en la opinión pública.

El informe afirma que a las 10 p.m. del día siguiente Kabul fue conquistada por los talibanes, el primer ministro británico intentó ponerse en contacto con Biden por teléfono, pero no habló hasta 36 horas después. Después de responder a la llamada, Johnson instó a Biden a no renunciar a la intervención en Afganistán, obviamente en respuesta a la afirmación de Biden de que la misión de Estados Unidos en Afganistán no estaba construyendo una nación.

La cadena de noticias políticas de Estados Unidos dijo que un ex primer ministro conservador del Reino Unido describió esta situación como “inimaginable” en administraciones anteriores, incluida la de Trump. Un diplomático británico cree que Biden no es tan indiferente al Reino Unido; es mejor decir que Biden está tratando de minimizar todo y evitar llamar a líderes extranjeros. Aparte de Johnson, el único líder extranjero con el que Biden ha hablado desde el domingo pasado es la canciller alemana, Angela Merkel.

La revista estadounidense “Foreign Affairs” comentó que la crisis afgana no solo reveló el grave malentendido de Washington sobre la situación en Afganistán, sino que, lo que es más inquietante, llevó a los funcionarios europeos actuales y anteriores y al público a preguntarse si los gobiernos europeos y otros aliados estadounidenses pueden confiar en cualquier gobierno estadounidense, ya sea la administración Biden o el futuro gobierno republicano.

Miles de personas esperaban ansiosas frente a la puerta del Aeropuerto Internacional de Kabul, mientras que afganos con documentos de viaje acampaban fuera de los puestos de control talibanes y alambre de púas.

The New York Times” describió irónicamente la escena de que el comandante militar estadounidense está negociando todos los días con el personal talibán para garantizar que las personas desplazadas puedan llegar al aeropuerto. Un funcionario afgano dijo a The Associated Press que según el negociador jefe de los ganadores, Serajuddin Haqqani, los talibanes han llegado a un acuerdo con Estados Unidos y no tienen la intención de tomar ninguna decisión sobre el nuevo gobierno antes de la retirada total de las tropas estadounidenses.

La administración Biden ha sido cuestionada no solo por la caótica retirada. El “Wall Street Journal” reveló que más de 20 diplomáticos estadounidenses en Afganistán habían enviado un telegrama interno al secretario de Estado Tony Blinken el mes pasado, advirtiendo que Kabul se arriesgaba a caer entre los talibanes poco después de la fecha límite para la retirada de las tropas estadounidenses. Este telegrama clasificado proporciona la evidencia más clara hasta la fecha, indicando que la administración Biden recibió una advertencia por adelantado de que el ejército afgano podría no ser capaz de detener la ofensiva talibán.

CNN comentó que la Casa Blanca enfrentaba su mayor crisis desde que Biden asumió el cargo. Una asistente de la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que había pedido a la Casa Blanca que celebrara varias sesiones informativas sobre Afganistán, incluida una sesión informativa pública en video para todos los miembros de la Cámara de Representantes y al día siguiente una cara a cara a puerta cerrada. Esto se debe a que Estados Unidos no había comenzado a evacuar a los afganos que ayudaron a Estados Unidos durante el período en cuestión, lo que se convirtió en el tema de extrema preocupación para los miembros del Congreso.

El británico “The Economist” publicó un editorial en el que afirmaba que la desastrosa derrota en Afganistán fue un golpe al status de los Estados Unidos. Por lo tanto, no es de extrañar que Washington no haya logrado convertir a Afganistán en una democracia, cuando no ayudó ni siquiera a los pequeños afganos que habían estado a la altura de la “misión” de Estados Unidos. Construir un Estado a imagen y semejanza es difícil y casi nadie imaginó desde el principio que Afganistán se convertiría en Suiza, por las razones que he informado en algunos de mis discursos anteriores.

Pero Biden, que recientemente se quedó dormido mientras el primer ministro israelí Naftali Bennett hablaba con él cara a cara, debería haberse retirado de ese país de manera responsable y ordenada, además de que ni siquiera mostró ninguna preocupación por los intereses tanto del pueblo afgano como de aquellos ciudadanos que creían en el Gran País.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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