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CUIDAR LA NATURALEZA, NUESTRO DESTINO

Francisco Carranza Romero*

La laguna Librón, ubicada en el distrito de Chacas en la región peruana de Áncash.

Nadie programa las circunstancias ni las condiciones de su nacimiento. Los nacimientos suceden en diferentes realidades geográficas, étnicas, culturales, económicas… Por esta razón, es necedad juzgar a alguien sólo por el lugar de nacimiento, color de piel, lengua, vestimenta y economía. Superando estas diferencias circunstanciales, nuestra actitud es de aceptarnos y colaborarnos para vivir en paz mejorando el mundo.

 

Amor y gratitud

Aunque no somos los protagonistas responsables del acto de nacer, todos nacemos con un destino común: vivir en este mundo conociéndolo y cuidándolo con amor. Se ama lo que se conoce. Este mundo es nuestra morada pasajera; somos sus huéspedes temporales. Y el huésped agradecido no destruye su hospedaje.

El amor materno y paterno hacia la criatura que necesita cuidado es una actitud natural. Los padres tienen el proceso de aprendizaje diario. Los padres amorosos con sus hijos y con la madre naturaleza son los que ponen la base de la educación. Y los hijos aprenden lo que ven, oyen, tocan y degustan. Experiencias que se internalizan y perduran.

En mi niñez, a fines del mes de marzo, hacíamos el viaje de dos días desde la comunidad campesina de Quitaracsa hasta Huallanca (Áncash, Perú) para tomar el carro hacia Caraz donde seguíamos el proceso escolar porque en mi pueblo había sólo hasta el Segundo Año de Primaria, éxito de los trámites de mi padre con otros dos hasta en la capital del Perú. En esos viajes pernoctábamos en Jatunmachay (hatun machay: cueva grande). Al día siguiente, al reiniciar el camino, mirando a la cueva que nos había cobijado toda la noche, nos despedíamos con venia y afecto: Aywallaa machay (Gracias cueva, me voy). Enseñanza de nuestros mayores, quienes también nos inculcaron la vida solidaria: Kuyanakur kawarqam huk ayllulla kashun. Patsa mamapis kushikunqa (Si vivimos amándonos seremos una sola comunidad. La madre tierra también se alegrará).

El amor es la energía que acerca a los seres. El amor recíproco (kuyanakuy) acerca más a los seres humanos y a los humanos con la naturaleza. El ser humano es parte de la naturaleza. Las ideologías y creencias sanas que promueven el sentimiento y la práctica del amor nos ponen el reto: vivir en un ambiente de solidaridad, esperanza y paz. Por eso, el colonialismo no es la práctica del amor.

Otra vez recurro a mi experiencia infantil en Quitaracsa. Cuando íbamos de nuestra vivienda a la chacra, ya sea por la majada, siembra, aporque, desyerbo y cosecha, mi padre portaba una barretilla que le servía de bastón y herramienta para remover y quitar las piedras que obstaculizaban a los caminantes y acémilas. De tanto transitar por la misma vía, ésta se iba mejorando. Cuando alguien comentaba sobre esto, entre burla y elogio, él les respondía con sonrisa irónica: Ashnullam, ashnu kar, naanita mana allitsar purin. Runaqam naanita allitsar purin. (Solamente el asno, por ser asno, camina sin mejorar el camino. El ser humano camina mejorando el camino). En la primera oración quechua la palabra «ashnu» es un préstamo léxico del castellano «asno» (asinus en latín) ya que el animal llegó a Perú con los españoles; ahora es más conocido como «burro». Por eso, la traducción más adecuada para el español peruano es: Solamente el burro, por ser burro, camina sin mejorar el camino. Este pensamiento y experiencia, grabadas en mi memoria infantil, me sirven para actuar tratando de mejorar cualquier tarea que me toca cumplir.

Por esta memoria, cuando estoy fuera de Perú, algunas veces limpio el piso del pequeño parque donde mis nietos juegan con sus amigos de ancestros plurinacionales. Deseo que todos los niños se distraigan en un espacio limpio. Uso dos palos delgados como pinzas; es que sé usar los palitos al servirme algunas comidas asiáticas. Habiendo botes de basura hay basuras en el piso: colillas de cigarrillos, plásticos, papeles, trapos, chicles masticados y hasta pedazos de latas. Otros mayores de turbantes, velos y saris, sentados en las bancas del quiosco y en los contornos, me miran y cuchichean entre ellos. Y, cuando se marchan, dejan sus manchas en el piso: plásticos, papeles y restos de golosinas. Entonces, recuerdo y parangono a mi padre: Kuchillam taqra hananchaw quchpallin (Sólo el chancho se revuelca sobre la suciedad).

Una vez, un joven se me acercó para instruirme: «La limpieza del parque es labor del municipio». Mientras tanto, ¿que los niños jueguen sobre la suciedad? ¿Que los adultos mayores nos adaptemos a los nuevos tiempos? Sí, señores jóvenes; pero en este caso, no. El mundo no mejorará si cada ciudadano no colabora en el cuidado de la naturaleza; y si la institución no cumple puntualmente sus obligaciones. Y, ¿qué ejemplo damos a los menores? Ahora recuerdo el siguiente poema coreano:

La gente mundana sólo tiene lengua suelta.

Habla mal de otros olvidando sus errores.

¡Que enmiende sus errores antes de criticar a otros!

(Kim Cheon-Tae, 2021, poema 420)

 

Odio e ingratitud

Los que fomentan el odio y la división son los mal nacidos o nacidos para el mal. Las ideologías políticas y religiosas que dividen a la humanidad por sus conveniencias son fuerzas destructivas que, desgraciadamente, se fomentan en el hogar, escuela y sociedad. Las acciones destructivas se demuestran en las guerras y en la contaminación de la tierra, agua y aire; y en la destrucción de la biósfera animal y vegetal. ¿Nacemos para odiarnos y destruir el mundo?

Otra vez brota en mi memoria la voz de mis mayores: Chikinakur kawarqam rakikashqa kashun. Kay patsata ushatsishun. (Si vivimos odiándonos estaremos divididos. Destruiremos este mundo).

El odio aleja a los seres. El odio recíproco (chikinakuy) aleja más. La energía negativa promueve actos negativos como nuestra destrucción y del mundo. La historia nos recuerda las invasiones, usurpaciones, colonialismos y esclavizaciones.

A pesar de todo, el cuento del paraíso es nuestro sueño común del futuro. Lo debemos construir. Un gran reto para que la humanidad no siga repitiendo los errores.

Enuncio los principios y experiencias en la lengua quechua porque es también mi riqueza cultural viva. El largo proceso de la educación escolarizada en español no borró mi memoria ni disminuyó mi afecto a la cultura milenaria andina; al contrario, fortificó mi memoria, despertó la conciencia crítica y maduró mi sentimiento como para mostrarla a los demás. El olvido de la cultura materna es crimen.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencia

Kim Cheon-Tae. Antología del canto coreano Sijo. Madrid: Verbum, Madrid, 2021 (Traductores: Hyesun Ko, Francisco Carranza Romero).

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EL PICAFLOR ANDINO: WINCHUS

Francisco Carranza Romero*

El picaflor, mosaico de Harry Chávez Alzamora, 2023.

El pájaro picaflor de la familia trochilidae tiene muchos nombres en Hispanoamérica, los citamos en orden alfabético: colibrí (voz taína), chupaflor, chupamirto, chuparrosa, pájaro mosca, picaflor, tucusito, zumbador… En la lengua quechua es conocido como winchus, winchis, kinti, quendi (voz castellanizada). Su canto es de sonidos chillantes y chirriantes.

Es de diferentes tamaños, desde muy pequeño hasta mediano. El diminuto picaflor es el que más llama la atención por sus variados colores iridiscentes, por su vuelo veloz hacia arriba y hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás, y puede mantenerse suspendido en el aire batiendo sus alas más de 100 veces por segundo. 

Su pico muy largo y delgado es como una aguja. Su lengua larga y que se curva por los bordes laterales se vuelve un tubo. Así, el pico y la lengua sirven para succionar y lamer el néctar y polen de las flores; por eso es buen polinizador. También es insectívoro.

Sus depredadores son las aves rapaces; pero, ahora también está en riesgo su supervivencia por la fumigación de las flores con insecticidas.

Aparece en relatos, creencias, pinturas, cerámicas, mates burilados, tejidos y, para mayor objetividad, está grabado en la pampa de Nazca.

Aquí está un relato en español y quechua ancashino. Áncash está en el área dialectal del Quechua Central o Quechua I (QI).

El pequeño gigante

(El relato extenso aparece en Carranza, 2000 pp. 9-11).

En el tiempo remoto dicen que este mundo estaba con poca luminosidad. En ese entonces, las aves grandes y fuertes se sentían superiores ante otras pequeñas y de poca fuerza.

La divinidad que todo lo ve, convocando a las aves, les había dicho: A ver, ¿quién puede traer el brillante collar del sol? Este mundo necesita luz y alegría.

Inmediatamente, el cóndor se puso en su delante. Los halcones, los gavilanes, los cernícalos y el gallinazo se pararon al lado del cóndor. Y, para sorpresa de todos, el picaflor también se paró al lado de los poderosos.

El cóndor voló rápido hacia arriba; en eso, por su tamaño grande y por su peso comenzó a cansarse. Llegó hasta la Luna. Volviendo a la tierra contó: «La Madre Luna me ha recibido feliz. Me ha regalado la bufanda tejida con las hebras de su propia cabellera blanca. Ella ha afinado mi quena». Hizo escuchar a todos la melodía selenita.

Los halcones también volaron; pero, cansados descendieron en un lugar muy caliente. Allí vencieron a las aves grandes, blancas y rojas. Al volver a la tierra mostraron las afiladas garras de esas aves.

El gavilán y el cernícalo volaron hasta un lugar de enormes zancudos a quienes los vencieron y les arrancaron sus alas. Al retornar a la tierra, al narrar sin orden ni coordinación, casi se pelearon.

El gallinazo entró a un túnel de la tierra para salir por la espalda del sol. Totalmente ennegrecido salió por la puerta opuesta del túnel. Al volver, oscureció la tierra. Contó a todos: «He vencido a los malvados del mundo subterráneo. Ya no me enfermaré porque he bebido el tónico de la vida».

El picaflor, gracias a su peso muy liviano, voló y voló sin cansarse. Mientras el sol contemplaba las competencias de las aves, le quitó uno de sus bellos collares. Al retornar a la tierra, mientras chupaba el néctar de una flor, escuchó las aventuras de otras aves. Cuando terminó el tiempo del relato, apareció brillante, y jaló el bello collar hacia las colinas. Este mundo se iluminó y embelleció. Todos se alegraron.

La divinidad también se alegró mucho; en ese momento dijo: «Tú eres el pequeño gigante». Le regaló un látigo y le iluminó la mente.

Ichikllaylla hatun

Wiñay punchawshi kay patsaqa ichiklla atsikyaq kanaq. Tsay punchaw, hatsusaq, hinchi pishqukuna, mana kallpayuqkunapa, ichishaqkunapa ñawpanchaw, aypa tukuyaq.

Llapanta rikaq qapaq, pishqunata qayaykur, kayta ninaq: Maa, ¿pitan intipa chilapyaq wallqanta apamunqa? Kay patsa atskita, kushikuyta wanan.

Tsay patsa kunturqa ñawpanman ichirqan. Wamankuna, pitsakkuna, killikshaykuna, wiskul kunturpa manyanman ichiyarqan. Mana yarpashqata, winchuspis aypakunapa manyanman ichirqan.

Kunturqa sas witsaypa paarirqan; nikar, hatun yura kar, lasaq kar, pishipayta qallarqan. Killayaq charqan. Patsaman kutir willakurqan: “Killa Mama, kushishqa chaskimarqun. Kikinpa yuraq aqtsanwan awashqa kunka pitunata qaramarqun. Paymi kiinaata allitsarqun”. Killa takita llapankunata wiyatsirqan.

Wamankunapis paariyarqan; pishiparnin huk achaq patsaman ratayarqan. Tsaychaw hatusaq, yuraq, puka pishqukunata shiqiyarqan. Patsaman kutimur tsay pishqukunapa puncha shillunkunata rikatsikuyarqan.

Pitsakwan killikshay hatusaq wanwakunapa patsanyaq paariyarqan, paykunata shiqiskir rikrankunata rachiyarqan. Patsaman kutimur, lluta lluta willakur, ichikllapa maqanakuyarqan.

Wiskulqa, intipa qipanpa yarquyta munar, patsa tuquman yaykurqan. Hankat yanayashqa qipa tuqu punkupa yarqurqan. Kutimur, patsata tutapatsirqan. Llapankunata willakurqan: “Patsa rurin mana allikunata wañutsishkaa. Manam qishyashaqnatsu, kaway hampitam upyashkaa”.

Winchusqa, ankashlla kar, mana pishipar paariypa paarirqan. Pishquna llallinakuqta inti rikaranqanyaq, huk shumaq turmanyayninta qichurqan. Patsaman kutimur, huk waytapa mishkinta shuqur, wakin pishqunapa rurayninkunata wiyachakurqan. Willakuy patsa ushariptin, chilapyar yurikarqan, huk shumaq wallqata hirkakunam sutarqan. Kay patsaqa atsikyarqan, shumaqyarqan. Llapankuna kushikuyarqan.

Qapaqpis imanaw kushikurqan; tsay punchaw nirqan: “Qam ichikllaylla hatun kanki”. Astanan qararqan, umanta atsikyatsirqan.

Colibri coruscans (Wikipedia.org/wiki/Colibri_(ave) picaflor).

Comentario

Los andinos, que mantienen la relación con la naturaleza, conocen las cualidades especiales del picaflor, y lo diferencian de otras aves.

Vencedor de aves grandes. Se dice que vence a aves grandes y rapaces como el cóndor (kuntur), gavilán (pitsak), halcón (waman) y cernícalo (killikshay). Cuando está en peligro ante algún rapaz, lo provoca para que vuele. Cuando el otro vuela, se eleva veloz y verticalmente; luego, baja sobre la espalda del rapaz para darle picotazos. El picaflor de cola larga azota con ésta los ojos del rapaz y luego huye volando arriba verticalmente. El rapaz, que no puede defenderse ni atacar por estar en vuelo, prefiere huir para posarse en algún lugar.

Por esta proeza, la gente que sobresale en la vida superando las difíciles condiciones es comparada con el picaflor.

Mensajero de buena noticia. Su presencia en los espacios cercanos donde está el ser humano es motivo para adivinar algún mensaje bueno de esta u otra dimensión. En el relato mítico «El hombre oso» (ukuku runa) el picaflor avisa al hombre oso sobre los peligros: cercanía de diez hombres enviados por el curaca para matarlo, cómo pelear contra el alma condenada y el diablo. El hombre oso, vencedor en todas las contiendas, expresa su gratitud sembrando y cultivando flores para el picaflor. (Carranza, 2000, pp. 71-83).

Símbolo de buena suerte. Si llega al jardín o huerto no hay que espantarlo, es la presencia de la buena suerte. En la oniromancia también es un símbolo positivo. Una mujer de la comunidad de Quitaracsa (Áncash), que lloraba y sufría por la muerte de su hijo que se ahogó por caer al río, fue consolada por la tía quien la visitó para narrarle su sueño: Pushkuyllu machay runakuna kayta niyamarqun: Amanash waqankitsu. Ishkay ullqu wamraykikunash kanqa, paykunash winchusnaw paariyanqa. (Las gentes de la cueva Pushcuyllo me han dicho esto: que ya no llores. Que tendrás dos hijos varones, y que ellos volarán como el picaflor). La señora, después de oír este relato onírico, se calmó. Y tuvo dos hijos a quienes los cuidó y puso su esperanza en ellos.

Sus bellas plumas son apreciadas como amuletos de buena suerte. Su pluma como adorno en la cinta del sombrero o como vincha (diadema) asegura la suerte. El danzante que lleva la pluma del picaflor se mueve alegre y ágil.

Símbolo de la libertad. No es domesticable, se muere en la jaula.

Su cerebro contiene mucha memoria e iluminación. Es lo dice el que sabe (yachaq); por eso, cuando se ve este pajarillo hay que tratar de atraer su energía mental.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencias

Carranza Romero, Francisco. Madre Tierra, Padre Sol. Trujillo: Computer Age, Perú, 2000.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario quechua ancashino-castellano. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2003.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario español-quechua ancashino. Madrid: Iberoamericana Vervuert, Madrid, 2023.

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EL PERRO EN LA CULTURA ANDINA

Francisco Carranza Romero*

El perro (allqu en quechua), diferente de muchos animales, convive con el ser humano desde hace miles de años por sus cualidades especiales: compañero fiel, guardián de casa y ganado, rastreador y receptor de la presencia de seres sobrenaturales. Además, comprende algunos códigos lingüísticos y paralingüísticos del ser humano con quien convive.

Los mayores dicen: El zorro fue el compañero del hombre primitivo. El perro es el compañero del hombre posterior: Atuqmi qullanan runapa yanaqaynin karqan. Allqum qipa kaq runapa yanaqaynin.

  1. Cualidades especiales.

1.1. De excelente olfato, vista y oído: Allish sinqayuq, ñawiyuq, rinriyuq.

Por el buen desarrollo de sus tres sentidos es un buen rastreador y guía. Los que persiguen al zorro y puma, cuando éstos atacan sus rebaños, van detrás de sus perros que van rastreando.

Testimonio 1: Cuando estaba yendo por debajo del nevado Copcho, sorpresivamente, la nevada cubrió el camino. Por mi deseo de evitar la oscuridad caminé siguiendo a mi perro Pincullo. Mi perro me guió bien oliendo el camino hasta el lugar donde ya no había la nevada.

Qupchu rahu chakinta aywaykaptii rashta naanita tsapaskirqan. Mana tutapapukuyta munar Pinkullu allquuta qatir aywakurqaa. Allquuqa, naanita muskir, mana rashta kanqanyaq alli pushamarqan.

1.2. Lealtad hasta la muerte: Wañuypa kuyakuq.

La gente reconoce la lealtad canina. Garcilaso de la Vega, al tratar de las costumbres antiguas en el mundo andino, dice: “Adoraban al perro por su lealtad y nobleza” (De la Vega, Garcilaso “el inca”: Comentarios reales, Libro I, Cap. IX, p. 78).

Testimonio 2: Mi hermano Huaclla se murió por caerse de la oroya (andarivel) al río. Al día siguiente, al oír el aullido triste, rescataron al perro de la oroya. Viendo sus legañas supieron que había llorado mucho. Quizás Huaclla se ha caído al río, dijeron. El perro, después de comer lo que le dieron, salió de la casa, se dirigió hacia la parte baja del río aullando triste. Las gentes, siguiendo al perro, hallaron el cadáver de Huaclla entre las piedras de la ribera.

El perro acompañó triste al cadáver durante el velatorio. En el rito del quinto día después de la muerte se acercó varias veces para oler la ropa de su amigo. Después, desapareció para siempre. Las gentes comentaron: Quizás el perro también se ha muerto saltando al río.

Wawqii Waklla, uruyapita mayuman ishkir, wañukurqan. Waraanin, llakishqa waqyata wiyar, uruyapita allquta hurquyarqan. Wiqtinta rikar, allaapa waqanqanta musyayarqan. Wakllaqa maypis mayuman ishkishqa, niyarqan. Allquqa, qarayanqanta mikuskir, wasipita yarqurqan, llakishqa waqyar mayu uran kaqman aywakurqan. Runakuna, payta qatir, mayu kuchun rumikunachaw Wakllapa ayanta tariyarqan.

Allquqa, llakishqa, wallkichaw ayata taapararqan. Pitsqay punchaw yanasanpa llatapanta atska kuti muskiq witipurqan. Tsaypita, wiñay wiñaypa illakarqan. Runakuna niyarqan: Maypis allqupis mayuman tiwyar wañukushqa.

1.3. El alma del perro guía al alma del ser humano: Allqupa ayan runapa ayanta pushan.

La lealtad del perro con el ser humano no termina en esta vida. En la existencia post mortem sigue demostrando la gratitud.

Testimonio 3: Cuando era niño, las ancianas y ancianos me repetían: demos buen trato al perro porque su alma nos ayudará o acusará en la otra vida. Después de que muramos nuestra alma iniciará un nuevo viaje. Entonces nuestro perro guiará a nuestra alma. El perro, por tener buen olfato, también en la otra vida nos guiará por el buen camino. Por eso, a él hay que estimarlo; y no maltratarlo sin ninguna justificación.

Wamra kaptii, chakwaskuna, awkiskuna atska kuti niyamaq: allquta alli rikashun; paypa ayanmi wak kawaychaw yanapamashunpis shimpimashunpis. Wañuskishqam ayantsik mushuq naanita qallanqa. Tsaychawmi allquntsik ayantsikta pushanqa. Allquqa, alli sinqayuq karnin, wak kawaychawpis alli naanipa pushamashun. Tsaymi, paytaqa alli rikanantsik; lluta maqanatsu.

1.4. El perro ve el espíritu: Allqu ayata rikan.

El perro, más allá de sus sentidos físicos, ha desarrollado otra facultad supranormal, porque capta la cercanía o presencia del espíritu. Alerta a otros con sus aullidos agudos y tristes.

Testimonio 4: El anciano Eulogio Romero me enseñó: Si quieres ver el espíritu, sóbate el ojo con la legaña del perro. Entonces verás el espíritu de día y noche. Sin embargo, no debes hacer esto por simple curiosidad; porque, al hacerlo, cruzas la frontera de esta vida.

Awkin Iwllu Romero yachatsimarqan: Ayata rikayta munarqa, allqupa wiqtinwan ñawikita kupanki. Tsaymi hunaqpa, paqaspa ayata rikanki. Kaytaqa musyachi karllatsu ruranayki; kayta rurarmi kay kaway shaywata qishpinki.

1.5. El perro absorbe el mal de jaqueca: Allqum chukakita shuqun.

La jaqueca (chukaki) por el efecto de la vergüenza repentina tiene sus síntomas: dolor de cabeza, fiebre, vómito y decaimiento general. Es un mal común en la gente del área rural. El tratamiento del paciente con jaqueca sigue un proceso ritual: masajear la cabeza, jalar el cabello en grupo hasta que suene como si estuviera arrancándose del cráneo, sobar con granos de sal y huevo, beber agua hervida con menta andina. Para completar, el paciente choca su frente a la del perro. Después, éste se enferma porque absorbe el mal humano.

El perro negro es el más preferido para el tratamiento de la jaqueca.

Testimonio 6. Una mañana, el niño Rumi, después de botar el chancho del papal, al salir por entre los árboles desgarró su pantalón y expuso su parte íntima. Alguien que lo vio así, se rio a carcajadas y sin control. Rumi se avergonzó mucho mientras se cubría como podía. Llegando a la casa contó a su madre lo ocurrido, luego sintió fiebre, dolor de cabeza y náusea. Entonces se tendió. Su madre, enterada de la vergüenza que había pasado su hijo, le sobó la cabeza con granos de sal, le jaló el cabello haciendo sonar ¡trac!, le hizo beber agua hervida de panisara. Llamó al perro Chasqui. Rumi puso su frente a la frente de su perro por un breve momento.

Después, Rumi se durmió rápido. Cuando despertó ya estaba sano. Entonces, Chasqui empezó a enfermarse. La madre sobó la cabeza del perro con sal y le sirvió buena comida. Chasqui también, después de dormir un poco, se sanó rápido.

Huk alliq, Rumi wamra, papa chakrapita kuchita qarquskir, hacha rurinpa yarqunqanchaw waranta rachipakurqan, pinqayninta rikaatsikurqan. Huk runaqa, tsaynawta rikarnin, llutanpa hiqchikachar asikurqan. Rumiqa, imaykanaw tsapaakurnin, allaapa pinqakurqan. Wasiman chaarir mamanta willarqan, tsaypita achachapakurqan, uman nanarqan, milanarqan. Tsaymi uhurqan. Mamanqa, wawan pinqakunqanta musyar, kachiwan umanta kuparqan, aqtsanta ¡trak! ninqanyaq sutarqan, timpushqa panisara yakuta upyatsirqan. Chaski allquta qayarqan. Rumiqa, urkunta allqunpa urkunman huk ichik patsalla churarqan. 

Tsaypita, Rumiqa sas puñurqan. Kutsikashqana rikcharqan. Chaskina qishyayta qallarqan. Mamaqa, allqupa umanta kachiwan kuparqan, alli mikuyta qararqan. Chaskipis, ichikta puñuskir, sas kutikarqan.

Panisara (Satureja punchella): menta andina de hojas ásperas y duras cura el mal estomacal. También es conocida como qanlli-.

  1. Día del perro.

¿Desde cuándo se celebra este día del perro? El 17 de diciembre, cinco días antes del solsticio de verano, se celebra el día del perro en Quitaracsa (Áncash, Perú). Los quitaracsinos llaman también “San Lázaro” al perro; posiblemente por la influencia de la parábola que aparece en el Evangelio de San Lucas (Cap.16, Versículos 19 – 31). En este día se sirve al perro buena comida y en plato especial.

Testimonial 7: En mi pueblo de Quitaracsa, en mi niñez vi cómo se celebraba el banquete del perro en un día específico. Ese día, mi madre preparaba buena comida para nuestros perros; y éstos, como si supieran, se sentían muy felices.

Kitaraksa markaachaw, wamra kanqaachaw rikarqaa, huk punchaw imanaw allquta alli mikutsiyta. Tsay punchaw, allquuukunapaq mamaa alli mikuyta ruraq; paykunaqa, musyaqnawpis, ima kushishqa kayaq.

El día del perro, también aparece en los pueblos caribeños como referencia del texto bíblico y de Babalú Ayé, deidad africana de la Regla de Ocha. (En el blog: Francisco Carranza, universo quechua, El mundo de los espíritus y muertos en la concepción andina).

  1. Insultos relacionados con el perro.

Así como se valora las cualidades caninas; también se menciona a este animal para insultar y ofender.

¡Allqu!: ¡perro! Su exagerada lealtad es criticable; porque, aunque es maltratado con insultos y castigos, sigue junto a su maltratador.

Allqutsay: lit. tratar como a perro, maltratar.

Porque los cachacos maltratan a los campesinos; los campesinos no los quieren.

Kachakukuna chakra runakunata allqutsakuyaptin; chakra runakuna paykunata kuyayantsu.

Allqu traasa: traza de perro, maltratador, abusivo, devorador. Esta expresión es mixta: quechua y castellano.

Los abusivos disparan a los campesinos.

Allqu traasakuna chakra runakunata illapayan.

Sólo el perro, después de matar a su propia especie, se come su carne. 

Allqullam, allqumasinta wañuskatsir, aytsanta mikun.

Hay gente que, cumpliendo las órdenes del amo (jefe o superior), maltrata y hasta mata a otro ser humano sin ningún sentimiento de culpa. Hace recordar a los perros galgos y alanos amaestrados para cazar seres humanos que eran esclavizados y vendidos cual animales. Y la palabra galga, préstamo del castellano, se refiere a mujer prostituta.

Tulluta waqruy: tascar hueso (acto propio del perro). Llamada de atención al imprudente que interviene en acto y conversación ajena.

Oye, estamos entre mayores; retírate y mordisquea el hueso.

Aw, yashqapuram kaykayaa; witikuy, tulluta raqrupaakuy.

Waqyapay: lit. ladrar a otro, reprender con gritos, vociferar sin control.

He gritado a tu yerno porque él grita de malas maneras a sus hijos.

Tsurinkunata lluta piñapaptinmi mashaykita waqyaparquu.

  1. Comentario

3.1. El perro, compañero del hombre, merece el buen trato en esta vida porque su espíritu puede socorrer o acusar, post mortem, al alma por el trato que se le dio.

3.2. El perro cazador de seres humanos en África y América cumplió las órdenes de su amo; por tanto, es menos culpable que su amo que lo amaestró para este fin. En la conquista de América fueron famosos Becerrillo y su hijo Leoncillo (perros de Balboa) por cazar gentes, y ganaban más que los soldados comunes (López de Gómara capítulos XLIV, LXV).

Bibliografía

Carranza Romero, Francisco: 2000, “Madre Tierra, Padre Sol”, Computer Age, Trujillo, Perú.

    2003, “Diccionario quechua ancashino-castellano”, Iberoamericana Vervuert, Madrid.

    2006, “El mundo da vueltas”, Papel de viento, Trujillo, Perú.

    2023, “Diccionario español-quechua ancashino”, Iberoamericana Vervuert, Madrid.

De la Vega, Garcilaso “el inca”: 1968, “Comentario reales”. Edit. Bruguera, Barcelona.

López de Gómara, Francisco: 1979, “Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés”,

    Biblioteca Ayacucho, Caracas.

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

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