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GUAYANA ESEQUIBA: PARA ACREDITAR PRETENSIONES HAY QUE TENER CON QUÉ

Abraham Gómez R.*

La geografía humana que convive en esos 159.500 km2, que denominamos Guayana Esequiba, debe despertar el interés y fijar la preocupación de quienes ejecutan Políticas Públicas, por parte del Estado venezolano, con la finalidad de corresponderles debidamente y como se merecen, en todas las áreas pertinentes a su subsistencia.

La distribución e interrelación de los esequibanos que ocupan ciudades, pueblos y caseríos, con su propias y muy diversas manifestaciones y culturas en la disputada superficie terrestre; así también, el modo específico (y en sus distintas variantes) como estos compatriotas interactúan con su medio ambiente. Añadamos, además, la manera en que organizan sus sistemas políticos, económicos y sociales como parte de su ubicación geográfica. Todo un complejo e interesante desafío para lograr imbricarlos con el resto del país, luego de la decisión sentencial de la Corte Internacional de Justicia, a partir de marzo del 2023.

Al recuperar la Guayana Esequiba, nos corresponderá, obligantemente, enlazarnos con todos esos grupos humanos como compatriotas.

El Estado venezolano debe ofrecer un trato más igualitario y decoroso a los Esequibanos que viven en Tucupita, San Félix, Ciudad Bolívar, Tumeremo, El Callao etc.

Reiteramos una denuncia, por todos ya conocida, nos referimos a la negativa del Estado Venezolano a la cedulación de los Esequibanos que viven en las ciudades arriba mencionadas. Ha habido algunos asomos en tal sentido sin concretarse nada. Pura retórica y nada más. Resulta triste tener que reconocer que mientras reclamamos la Guayana Esequiba; sin embargo, a los compatriotas que proceden de esa zona los ignoramos y negamos sus derechos.

Siempre nos ha parecido que caen en una seria contradicción quienes se dicen defensores de la Guayana Esequiba; pero nunca exponen ni se pronuncian por la considerable población que ocupa ese territorio, que nos fue arrebatado, vilmente, hace ya más de cien años, y que ya ha entrado en etapa de discernimiento por ante la Corte Internacional de Justicia.

Cuando analizamos la Constitución de la República Cooperativa de Guyana de 1980, nos conseguimos con la auto asignación y la distribución político-territorial que ellos han establecido, precisamente en la Guayana Esequiba, en flagrante violación del Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Para entender la controversia existente en el Esequibo (y lo que pretende Guyana con la demanda que nos hizo en la Corte) hay que analizar la situación, entre otros muchos aspectos, desde el punto de vista terrestre y marítimo.

La Guayana Esequiba permanentemente ha constituido un apetecible territorio con incalculables riquezas mineras, hídricas, forestales, energéticas, edafológicas, petroleras etc. Territorio muchísimo más grande que algunos países europeos, asiáticos y centroamericanos.

Con extraordinario potencial de desarrollo sostenible.

Este territorio nos lo arrebataron. Fuimos vilmente despojados de esa séptima parte de nuestra geografía nacional con el denominado Laudo Arbitral de París de 1899; adefesio jurídico que desde entonces hemos calificado tal documento de írrito y de nulidad absoluta. Inexistente

Digamos también, por otra parte, que hemos estado reclamando para nuestra Nación venezolana la devolución de la Guayana Esequiba; determinantemente con ímpetus impertérrito. Ha habido desde hace muchos años y gobiernos —lo reconocemos— algunos deslices y desaciertos.

De cualquier forma, la fuerza contencional ha sido indetenible e implacable.

Los reclamos que hemos intentado por vías diplomáticas, políticas y jurídicas no están sustentados en caprichos chauvinistas, reacciones intemperantes, desproporcionadas o injustas. Hemos explicado en las instancias internacionales correspondientes las razones y argumentos sociohistóricos y jurídicos que nos asisten

A partir del 17 de este mes, comenzarán a celebrarse las audiencias públicas, en base a la Excepción Preliminar que introdujimos el 7 de junio; en cuyo mismo acto concluyente quedaron designados nuestro Agente y Coagentes, quienes asumirían la representación directa de Venezuela en todo el juicio.

El contenido esencial de la Excepción Preliminar persigue que la Sala Juzgadora no admita la demanda de Guyana contra nosotros; por cuanto, no reúne los más mínimos elementos asimilables a un debido proceso.

Hay un denso cúmulo de preguntas que para la contraparte resultan inexplicables por carecer de asideros.

Comencemos: sobre qué elemento obligacional o compromisorio la excolonia británica ha deducido la Causa de pedir ante el precitado Alto Tribunal de La Haya. ¿El Laudo arbitral que nunca nació a la vida jurídica? o ¿El supuesto acuerdo de demarcación de 1905, derivado del nombrado adefesio firmado en París el 3 de octubre de 1899?

Se conoce Suficientemente que cuando se negoció, suscribió y ratificó —por las delegaciones estatales— el Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero de 1966, por la representación del Reino Unido (Sr. Stewart); así también admitido por el Sr. Forbes Burnham (para entonces, primer ministro de la Guayana Británica) y por nuestro país el  excelso canciller Ignacio Iribarren Borges; en ese acto e instante quedó  sepultado —por saecula saeculorum— el laudo tramposo, gestado mediante una tratativa perversa en contra de los legítimos derechos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba.

Ya hay algunas opiniones, a lo interno de la Corte Internacional de Justicia, que señalan el desacierto procesal de Guyana, por insistir con el “laudo”; asimismo dicen que con tales recursos argumentativos —en justo derecho— jamás ganarían este juicio. No tienen la menor posibilidad jurídica para salir airosos; por eso la desesperación de los representantes de la cancillería guyanesa al ejercer presión a todos los niveles; incluso solicitar a las plataformas Facebook, Instagram y Twitter que se abstengan de publicar la Guayana Esequiba en la cartografía referida a Venezuela.

Vistos y analizados así los acontecimientos, calificamos de muy mala fe y de temeridad procesal de Guyana al insistir en sostener su Pretensión, en este juicio, en el reposicionamiento de un Laudo que quedó desterrado —ipso jure—: sin validez, sin eficacia jurídica y sin ser oponible a nada.

Ellos estarían impelidos a mostrar —en la fase probatoria— los elementos estructurantes de su pretensión; y hasta el día de hoy no tienen con qué. Todo lo pretendido requiere pruebas, y no las tienen. Allí lo que ha prevalecido (sobre todo desde el 2015 para acá) es un juego de intereses dinerarios entre los gobiernos de cualquier signo político; llámese del PPP o del CNP y el enjambre de empresas transnacionales que están esquilmando nuestros recursos en el territorio y en su proyección atlántica.

Quienes están asesorando a la contraparte deben estar conscientes que en cualquier proceso judicial hay que obligarse a demostrar lo pretendido.

¿Cómo se les ocurre afirmar —en procura de acreditación de la Sala Juzgadora— en la interposición de acciones contra Venezuela, que el inefable “Laudo” es cosa juzgada y debe configurarse (y aceptarse) como válido y vinculante para nosotros? Con esa patraña no nos ganarán jamás, en justo derecho.

Nos mantendremos a la expectativa —como se encuentra toda Venezuela— por la resolución que pueda tomar la Corte a partir de las Audiencias Públicas.

Veamos lo siguiente: los magistrados de la Corte —en sentencia mayoritaria— pueden decidir en una u otra determinación; concretamente sobre nuestro argumento —inadmisibilidad de la demanda— contentivo en la Excepción Preliminar; sin ir —por lo pronto— al fondo de la litis.

Si la demanda queda inadmitida, sería un gran triunfo para Venezuela. La estrategia a seguir se daría a conocer en su debida oportunidad.

Contrariamente, si la Corte sentencia —en esta primera causa incidental— favorable a la contraparte, tendríamos que ir al juicio completo, en todas sus fases y procedimientos; para lo cual y a tales efectos también estamos preparados y apertrechados con nuestro acervo probatorio.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.  Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV). Asesor de la Comisión Especial para la Defensa del Esequibo y la Soberanía Territorial.  Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba.

 

CARNE: EL ALIMENTO DE LOS PUEBLOS LIBRES

Iris Speroni*

No dejar de comer carne aunque vengan a degüello.

 

Falta quebrar, desafiar

Destronar y descalificar

todo aquello que es llamado tradicional y cultural

Connie Isla

 

Del 19 al 21 de octubre de este año se celebró en Buenos Aires una cumbre de intendentes de ciudades de varios lugares del mundo. Vinieron, entre otros, Ahmed Aboutaleb, alcalde de Rotterdam, Holanda y Sadiq Khan, de Londres, Reino Unido. El gobierno municipal cometió el desaire de agasajar a los invitados con pseudohamburguesas de lentejas.

Los objetivos de la reunión fueron ultra progres. Según el sitio oficial: 

Los compromisos incluyen reconocer la emergencia climática …, limitar el aumento de temperatura a 1,5°C y ser carbono neutrales a 2050, presentar planes de acción y climática (SIC), y publicar Inventarios de Gases de Efecto Invernadero y evaluaciones de riesgo.

Se suma al compromiso asumido primero por Cristina Fernández y luego por Mauricio Macri con el Acuerdo de París.

1° de noviembre, Día del Veganismo, en conmemoración de la fundación de la Sociedad Vegana en Gran Bretaña.

Hay mucho dinero canalizado no sólo para difundir el hábito de la ingesta vegana sino para combatir – incluso en forma militante – el consumo de carnes rojas en particular y las carnes, huevos, quesos y leche en general.

Energúmenos, probablemente pagos, atacan la fachada del restaurant Güerrín, en Capital Federal, el 1° de noviembre de 2018.

Quienes se manifiestan abiertamente como partidarios de la “Current Thing” [“lo que se usa ahora”] se garantizan publicidad, exposición, etc. 

¿Por qué hay tanto dinero, poder y gente en puestos jerárquicos interesados en que nosotros, los comunes, no comamos carne?

En primer lugar hay intereses comerciales. Las Big Pharma (grandes empresas farmacéuticas) han patentado la producción de carne en laboratorio. Actualmente todavía no es económicamente rentable, pero en el futuro puede serlo. Concentraría la producción y comercialización de carne en pocas manos y dejaría afuera a millones de pastores y vaqueros en todo el mundo. Hoy millones de consumidores se han acostumbrado al gusto de los animales criados a corral a diferencia de los criados a pasto, lo cual facilitaría la transición al consumo de carne de laboratorio. Además,  cuando hay hambre, no hay pan duro.

En segundo lugar, hoy gran parte de la producción de vegetales se hace bajo semillas modificadas, esto es: tienen dueño. Hablar de una alimentación en base a únicamente vegetales más los imprescindibles complementos nutricionales (de ahí la necesidad de exóticos como la harina de grillo) implicaría una concentración aún mayor del universo de la elaboración y comercio de alimentos en pocas manos.

La visión economicista se me ocurre limitada. Deja afuera otras variables. 

El antropólogo norteamericano Marvin Harris, gran divulgador, ha dedicado toda su vida a estudiar la relación entre nosotros, los humanos, y los alimentos. Lo recomiendo enfáticamente, en particular a toda persona que se relacione con la producción, comercialización o divulgación de temas agropecuarios y/o alimentarios en general. Pueden empezar con “Good to eat” (“Bueno para comer”, Marvin Harris, Editorial Alianza).

“Aunque los alimentos vegetales pueden proporcionar grandes cantidades de proteínas adecuadas para la nutrición si se ingieren en variedad y abundancia, la carne es una fuente más eficiente de nutrientes esenciales que el alimento vegetal, kilo por kilo».

Página 116 de “Nuestra Especie”, Marvin Harris, Ed. Alianza, Madrid, 1998.

La FAO, la suborganización de Naciones Unidas, dedicada a los alimentos y la agricultura, recomienda un consumo mínimo de proteína animal de 9 g diarios, que se duplica para las personas con alta carga física, como un atleta, un albañil, un bailarín, etc.

La carne es el alimento más sofisticado de todos. Tiene la particularidad de proveer cadenas de aminoácidos complejas, las cuales necesitan poca transformación, es decir, poca energía, para convertirse en tejido del cuerpo humano, en particular los músculos. La substitución de la carne por vegetales requiere combinar diferentes cadenas proteicas cuya transformación gasta gran parte de la energía consumida. Por todo esto la ingesta de carne y si es carne roja, mejor, es la forma más fácil y eficiente de convertir alimento en músculo, huesos, etc., y fortalecer nuestro sistema inmunológico.

Hay una segunda particularidad, tratada por numerosos autores, y es que la ingesta de carne provoca una mayor producción de testosterona en los varones. Hay un viejo dicho: “Los pueblos guerreros comen carne”.

Por lo tanto, un motivo detrás de toda esta movida de demonización de las vacas a la que le dedican tanto dinero, tiempo, portadas del New York Times, financian periodistas y militantes, y por la cual las Naciones Unidas emite informes, es provocar que los pueblos no coman carne para que los varones tengan insuficiencias en la producción de testosterona. O dicho de otra forma: que los comunes de este mundo no sean guerreros. Es una jugada audaz.

Este año la Unión Europea sancionó varias leyes que obligan a los granjeros a sacrificar a millones de animales, lo que ha provocado encendidas protestas en Alemania, Holanda y España. Renunció el ministro de Agricultura de Holanda. Aun así no dieron marcha atrás.

Consumo de carne en la Argentina y en Mundo

A pesar de toda la cháchara alrededor de las pretensiones de bajar la ingesta de carne, la militancia vegana, las leyes antigranjeros de los europeos, las reuniones COP a donde van a pasear Grosso, Camaño y González, o las reuniones de alcaldes por el cambio climático con Larreta, Kahn y Aboutaleb, lo cierto es que el consumo de carne de la humanidad no para de subir.

En lo que va del siglo XXI numerosos países aumentaron el nivel de vida de la población. Cuanto mejor vive una persona, más carne come (“Elemental, Watson!”). Comer carne mejora el sistema inmunológico, entonces uno se enferma menos y vive mejor. El cuerpo que come carne puede practicar deportes, tiene más vitalidad y, como dijimos antes, es más eficiente. Además, la carne es sabrosa. Por eso los humanos siempre hacemos una celebración en las oportunidades en las cuales comemos carne. De la misma forma, no hay celebración, sin carne. “Hoy comamos y bebamos/y cantemos y holguemos/que mañana ayunaremos”, Juan del Encina “Cancionero de Palacio”, 1496.

El aumento de nivel de vida en África, América Hispana, Brasil, Asia, Europa Oriental ha llevado a un mayor aumento en el consumo mundial de carne.

Europa Oriental, que sufría enormes carencias de alimentos, en particular de proteína animal, durante el gobierno soviético, ha mejorado notablemente la alimentación de su población. Rusia pasó de ser importador de alimentos a exportador neto. China es un gran comprador mundial, pero también el mayor productor. África ha pasado a producir soja, pero también mejora sus rodeos de animales. 

En el siglo XXI se abrió todo un mundo para la agricultura lejos de las rígidas y obtusas e interesadas reglas de Occidente, representada por extraños seres como Mark Rutte o Emmanuel Macron (Unión Europea), o Jacinda Ardern (NZ) o Joe Biden (EEUU).

La ingesta de carne en Argentina

Luego de tocar el piso el consumo de carne en 2002, desde entonces nos hemos mantenido arriba de los 100 kilos por habitante por año en las últimas dos décadas (Fuente: BCR). Es el consumo de carne per cápita más alto del mundo después de los EEUU.

Consumo de carnes diferentes países. Fuente: ex Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación.

Sí se produjo un cambio en la composición de estos casi 110 kg por año per cápita en lo que va del siglo. 50 kg son de carne vacuna, el resto es aviar y cerdo. Esta conversión ya está prevista en el Plan Trienal 1973-1976. El gran desafío a futuro es aumentar la ingesta de pescado y carne ovina y caprina.

Según el cuadro de la BCR, ni bajó tanto el consumo de carne durante el gobierno de Macri (a pesar de la propaganda de la oposición de “volver a comer asado”), ni bajó durante la pandemia o en el horrible año 2021 de Alberto Fernández. Tal vez esto explique por qué la gente está enojada, pero no tanto.

Si me aguantaron hasta acá, les pido un último esfuerzo. Les dejo esta arenga del capitán de la selección nacional de fútbol, Lionel Messi, antes de la final de la Copa América. Presten atención a qué conceptos y palabras utiliza; cuáles son las prioridades: las familias de los protagonistas, Argentina y Dios (*). Comienza en el segundo 26 de la grabación. Está a las antípodas del discurso globalista de Connie Isla.

Ésta es la batalla que tenemos por delante. Las dos posturas las explicitan con claridad Messi e Isla. 

Según el cuadro de la BCR, ni bajó tanto el consumo de carne durante el gobierno de Macri (a pesar de la propaganda de la oposición de “volver a comer asado”), ni bajó durante la pandemia o en el horrible año 2021 de Alberto Fernández. Tal vez esto explique por qué la gente está enojada, pero no tanto.

Si me aguantaron hasta acá, les pido un último esfuerzo. Les dejo esta arenga del capitán de la selección nacional de fútbol, Lionel Messi, antes de la final de la Copa América. Presten atención a qué conceptos y palabras utiliza; cuáles son las prioridades: las familias de los protagonistas, Argentina y Dios (*). Comienza en el segundo 26 de la grabación. Está a las antípodas del discurso globalista de Connie Isla.

Ésta es la batalla que tenemos por delante. Las dos posturas las explicitan con claridad Messi e Isla.

Fuerza a redoblar nuestro compromiso a no dejar de comer carne aunque vengan a degüello: es nuestra tradición, pero también la garantía de conservar nuestra salud.

Debemos defender la carne con uñas y dientes. Como hizo la humanidad desde tiempos inmemoriales.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Nota

(*) Me causó gracia la suposición de que Dios prefiera a los argentinos por sobre los brasileños. ¿Por qué habría de hacerlo por uno u otro? Lo que sí queda claro es que si alguien tiene la convicción de que cuenta con la preferencia divina, no lo para nadie.


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Referencias

BCR – Bolsa de Comercio de Rosario

Consumo de Carne por habitante por año – Argentina

https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/consumo-de

Carne vacuna en el mundo en niveles récord

https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/carne-vacuna

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https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/analisis-20

Cárnica- Producción y Consumo de Carne en el Mundo

https://carnica.cdecomunicacion.es/noticias/42514/produccion-y-consumo-de-carne-en-el-mundo-en-2021-previsiones-de-la-usda

Chacra. En el 2021 la producción de carne a nivel mundial alcanzó su mejor desempeño histórico

https://www.revistachacra.com.ar/nota/44127-en-el-2021-la-produccion-de-carne-a-nivel-mundial-alcanzo-su-mejor-desempeno-historico/

La Nación. Ranking de consumo de carne

https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/ganaderia/la-argentina-sigue-en-el-podio-de-un-ranking-de-consumo-de-carne-pero-la-acecha-uruguay-nid18042022/

 

Artículo publicado originalmente el 05/11/2022 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/11/carne-el-alimento-de-los-pueblos-libres.html

GUAYANA ESEQUIBA: LA CONTRAPARTE ARMÓ (PARA ESTE JUICIO) UNA CAUSA ENGAÑOSA

Abraham Gómez R.*

En los distintos eventos desarrollados en varias universidades del país, como también, a través de los medios de comunicación social, en los propios espacios fronterizos visitados y en las plataformas disponibles, donde tejemos redes interactivas, conseguimos de todo: ideas, alternativas de solución, opiniones y conjeturas disímiles, contradictorias y delicadas.

No obstante, a propósito de lo anteriormente descrito, me permito exponer —de manera expresa— que hay un denso bastión de compatriotas que conforman una interesante masa crítica; quienes a cada instante afilan con osadía y agudeza sus juicios al respecto, y publican las propuestas que ellos consideran acertadas para resolver la controversia, en espera de una justa decisión para nuestro país. Con ellos hemos dialogado ampliamente, aunque sostienen —en la mayoría de los casos— algunas posiciones con las cuales no estamos de acuerdo, pero se las respetamos. Nos sentimos complacidos de su activa participación

Reconocemos que también conseguimos una minoría de compatriotas quienes andan por ahí sin prestarle ningún cuidado a nuestra reclamación. Nunca faltan. Hay que tenerles paciencia.

Gente que no termina de despertar; creen que ese asunto poco o nada les importa. Dicen cosas en este tono y contenido: “que se encargue el gobierno de arreglar ese pleito”.

Tristemente, han manifestado muy poco interés en el tema, cuya actitud es de los que únicamente ven transcurrir esta controversia con indiferencia o displicencia.

Abrigamos la esperanza de que pronto se dispongan a una progresiva incorporación en esta gesta de restitución.

Algunas preguntas, cargadas de negatividades y pesimismo, nos hacen desde este último grupo, que aspira que la solución venga, como por arte de magia.

En el Derecho Internacional Público no cabe la prestidigitación. En este ámbito estamos obligados a negociar, mediar, conciliar, reclamar y a contravenir en juicio hasta alcanzar los objetivos por la patria.

Al dialogar con este mismo grupo, le hemos dicho que debemos —sin demoras—adunarnos, mantenernos solidarios, en esta búsqueda de reivindicación por lo que vilmente nos arrebataron.

Sin embargo, nos agrada mencionar que aparejado, en tan múltiples escenarios, se registra una inmensa mayoría de la población venezolana (del gobierno y la oposición, de muchos sectores de nuestra sociedad) que se mantiene a la expectativa de todo cuanto viene ocurriendo y los posibles desenlaces.

Un escaso grupo de connacionales (muy pocos, numéricamente) que se encuentran muy ganados por el pesimismo, en cuanto a que nuestro Estado pueda obtener una sentencia satisfactoria en la Corte Internacional de Justicia; precisamente, a partir de del 17 de noviembre de este año —en las Audiencias Públicas— cuando nos corresponderá hacer los respectivos alegatos, en base a la Excepción Preliminar, que introdujimos el 7 de junio.

Más claramente, con la Excepción Preliminar; acto procesal que ha puesto contra las cuerdas al oponente. En otras palabras, planteamos unas cuestiones incidentales que la Corte deberá conocer y resolver primero y por separado —aunque guarden conexidad con el objeto principal del asunto litigioso—, para luego ir al fondo de la pretensión de la contraparte.

La delegación guyanesa pensó que con la demanda que presentó el 29 de marzo del 2018 ya el mandado estaba hecho; que se saldrían con la suya; que se le daría autoridad de Cosa Juzgada —como lo pidieron— al inefable Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899.

Nunca se imaginó la delegación diplomática de la excolonia británica que Venezuela ripostaría, para asestar—con contundencia— la Excepción Preliminar: un dispositivo de defensa, al cual teníamos pleno derecho, como parte demandada, para diferir la fase conducente en la que se conocerá el fondo de la litis.

Invocamos —a efectos de la Excepción Preliminar— el artículo 79 del Reglamento de la Corte. No es un invento fortuito o desenlace sobrevenido.

Ante el país, manifestamos —claramente— la siguiente advertencia: el Proceso (o juicio como tal) no se ha paralizado; lo que logramos, con la Excepción Preliminar, es que la contraparte justifique previamente ante la Corte, entre otros aspectos, en qué elementos basó la Acción interpuesta contra nosotros. Por lo que diremos más adelante.

Como se sabe, ya las citas fueron cursadas para las comparecencias entre el 17 y 22 de noviembre de este año, en el Palacio de La Paz, en La Haya. Cada parte concernida hará sus respectivos alegatos.

Conforme a todo lo analizado y que hemos venido exponiendo a lo largo de estos años, estamos absolutamente convencidos de que no hay Causa Típica acreditable en la demanda que activó —para la presente controversia— la gestión jurisdiccional de la Sala Juzgadora de la ONU.

Dejamos constancia que lo dicho —en sentido crítico— constituye nuestra apreciación personal; por cuanto, el honorable jurado de la Corte hará la debida examinación procesal según su experiencia, formación doctrinal, jurisprudencias y derecho aplicable, en tanto garantía que obtendremos una decisión sentencial en justicia.

¿Por qué aseveramos —con tanta firmeza— el enunciado anterior, donde cuestionamos la Causa invocada en la demanda?

Porque —determinantemente— no hay Causa. La Causa se extinguió, dejó de ser válida, por Inexistente, y por lo tanto carece de verdad. Además, se volvió ilícita: contraria al idóneo comportamiento social de un Estado y a la buena fe.

Del mismo modo, como lo hemos expresado en bastantes ocasiones: La Causa Petendi de la excolonia británica, ante la Sala Juzgadora, pretende que se nos imponga una decisión sentencial para que admitamos como “válido y vinculante” el Laudo Arbitral de París, del 03 de octubre de 1899, de ingrata recordación.

Frente a tamaño adefesio jurídico, nosotros oponemos el vigente Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, que declaró (y la contraparte lo admitió) nulo e írrito el precitado laudo.

El Acuerdo de Ginebra señala y sostiene en su artículo primero que el Laudo es nulo e írrito; digamos con propiedad, todo lo allí contenido es inexistente.

Por tanto, no puede ser más que un hecho engañoso y de mala fe la intención de reposicionar –-unilateralmente— este laudo, como Causa, en un juicio contra nosotros.

El Laudo ha estado siempre viciado de nulidad absoluta. Insubsanable.

Así entonces, si la contraparte asienta la Causa de su demanda en el inexistente Laudo (que tiene condición de no nacido a la vida jurídica) todo cuanto  se sostenga y apoye en ese “Laudo”, también es nulo e inexistente. No hay Causa.

Si a partir de la firma y ratificación del Acuerdo de Ginebra, el “Laudo” dejó de existir, arrastró en ese Acto a la supuesta Causa contenida; y menos que la susodicha Causa pueda surtir ningún efecto jurídico; porque, no hay Causa obligacional, de consentimiento, prescriptiva ni compromisoria que ellos puedan alegar, en el presente proceso.

¿Qué nos corresponde, en lo sucesivo? Nos corresponde pedir Restitución in integrum.

Suficientemente es conocido y del dominio en el Derecho Internacional que la carencia de una Causa (por inexistente) provoca nulidad absoluta del proceso. Ipso Jure, de pleno derecho.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.  Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV). Asesor de la Comisión por la Defensa del Esequibo y la Soberanía Territorial.