Archivo de la categoría: Opinión

LOS ESTADOS Y SUS ESTRATEGIAS INTERNACIONALES

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de 勇超 田 en Pixabay

Todo actor que opera en el sistema internacional tiene un conjunto de intereses que busca defender y promover mediante la utilización de recursos disponibles. También enfrentará en simultáneo un conjunto de rivalidades o amenazas provenientes de diversos sectores. Estos actores (básicamente estados y organismos de diverso tipo) erogarán recursos para proteger y promover sus intereses en un crudo sistema mundial en el que no se garantiza ni el éxito ni la supervivencia.

Para sostenerse en ese duro contexto hace falta disponer de un concepto estratégico global y de estrategias diversas capaces de enfrentar los distintos escenarios que se presentan, los que pueden ser de cooperación, de alianzas, rivalidades, tensiones mutuas y hasta enfrentamientos o terrorismo. Un estado sin estrategias claras no podrá sobrevivir ni intentar prosperar en el duro mundo de este tercer milenio; para triunfar y permanecer en escena deberá disponer de estrategias en función de su interés nacional que garanticen su éxito particular o, por lo menos, lograr que su existencia no esté amenazada.

El mismo término “estrategia” es flexible, pues bien podemos referirnos a la “gran estrategia” (estrategia global) como a las estrategias de menor cuantía orientadas hacia diversos escenarios. Todo país que se precie de serlo debe tener un concepto de gran estrategia y estrategias menores diferenciadas, al margen de ser siempre cambiantes en función de las circunstancias.

Como ya lo mencioné hace muchos años (1979) siguiendo la línea trazada por Sir Michael Howard, la estrategia tiene cuatro dimensiones básicas: operacional, logística, tecnológica y social. Según el escenario de coyuntura —sea este bélico, comercial, diplomático o de alguna otra naturaleza— prevalecerá una u otra de las dimensiones, pero éstas deben estar perfectamente sincronizadas en función del objetivo final: triunfar, empatar o perder con el mínimo costo.

Todos los expertos reconocen que el objetivo de la mayoría de los estados se centra en mantener su independencia e integridad; en otros casos estará orientado a extender su influencia y algunos procurarán conquistas para extender dominios o acrecentar influencia. Las herramientas materiales clásicas a disposición han sido siempre tres: poder militar, riqueza y aliados. A ello debe agregarse el potencial en materia de habitantes, nivel educativo, recursos naturales, cultura cívica y ventajas o desventajas geopolíticas.

Por debajo de la estrategia, las “tácticas” son movimientos menores que en conjunto configuran al concepto estratégico de “x” coyuntura. Además, debe haber lugar para lo impensable, para lo que ocurre sin planificar o prevenir; puede ser desde un desastre natural hasta cualquier otra contingencia extraordinaria. Lo importante es reconocer que las estrategias son flexibles y generan acciones en muchos ámbitos, desde lo militar hasta lo político, electoral, comercial, etc.

Los estados con estrategias claras y constantes en su mayoría triunfan aun siendo pequeños, ya que mantienen presencia activa en el concierto mundial, son neutrales y se los respeta; caso Uruguay, Suiza, Costa Rica o Bélgica, por citar algunos ejemplos. Por el contrario, estados ideologizados y enredados en pugnas internas, o que procuran “descolonizaciones” en marcos de fanatismos étnicos, religiosos u otros, casi siempre terminan siendo dominados o se estancan. Es una verdad irrefutable en el concierto planetario de nuestros días. Tomemos nota.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Publicado originalmente en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/los-estados-y-sus-estrategias-internacionales_224197

CADA VEZ ES MAYOR EL POTENCIAL DEL HIDRÓGENO

Agustín Saavedra Weise*

El primer tren de hidrógeno entró en operación en el norte de Alemania.
Imagen de Erich Westendarp en Pixabay,

Desde la publicación en 2002 de una nota del suscrito sobre el hidrógeno, el avance en la materia ha sido notable. El hidrógeno (H) es incoloro, inodoro, insípido, no metálico e inflamable. El agua tiene dos moléculas de H y una de oxígeno. El H es el elemento químico más ligero y abundante del universo. En la búsqueda de energías alternativas el H juega un rol fundamental. Puede almacenarse líquido, pero debe considerarse su alta inflamabilidad.

Actualmente se usa el hidrógeno para combustible o generador de electricidad. Cualquier motor de combustión debidamente adaptado podría funcionar con H. La NASA utiliza desde hace años al H para sus transbordadores espaciales. Por otro lado, ya se han presentado prototipos de vehículos alimentados por H. El uso más prometedor es el transformar el H en electricidad mediante una pila de combustible. Existe además la posibilidad de aumentar el almacenamiento de las baterías de litio vía el H.

En el foro de Davos (Suiza) de 2017 se gestó el “Consejo del Hidrógeno”, iniciativa donde importantes empresas recalcaron lo vital del H y prometieron continuar con sus investigaciones. La necesidad de eliminar o por lo menos reducir el carbono nos propone un mundo para el 2050 más accesible, eficiente y sostenible, e impulsado por energías limpias como el hidrógeno verde, el que se gesta mediante un proceso químico de electrólisis. Este método utiliza la corriente eléctrica para separar el hidrógeno del oxígeno que hay en el agua, por lo que, si esa electricidad se obtiene de fuentes renovables, produciremos energía sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera.

El H barato y verde podrá transformar a la sociedad del siglo XXI, tal como el petróleo lo hizo en el pasado y con ventajas: en lugar de dominios oligopólicos, cada persona tendrá el poder de generar, utilizar o conservar energía y será una energía limpia. El H podrá ser almacenado en “células de combustible”, disponibles cada vez que se las necesite. La comunidad científica predice que dichas células serán la fuente energética básica en el futuro.

El camino hacia una energía impoluta prosigue su curso y con base en el hidrógeno. Un informe de la consultora Goldman Sachs estima que el hidrógeno verde suministrará hasta el 25 % de las necesidades energéticas del mundo para 2050. El futuro del hidrógeno también está fuertemente vinculado con el gas natural. Se asegura que una mezcla de tan solo 20 por ciento de hidrógeno en las redes de gas europeas reduciría enormemente las emisiones de carbono. El hidrógeno junto al gas natural se convertirá en una piedra angular de la industria.

Por otra parte, conviene saber que —al menos por ahora— el llamado hidrógeno azul producido a partir del gas natural, es un 50 por ciento más barato que el hidrógeno basado en energías renovables. Es por eso que varios especialistas piden “no cerrarse” y mantener la mente abierta en procura de métodos diversos, siempre en el marco de un ambiente abierto a la tecnología. De todas maneras y por donde se lo mire, las posibilidades del hidrógeno son infinitas y positivas.

Al poco tiempo del desarrollo de la bomba atómica (1945) apareció la bomba de hidrógeno, de mucha mayor capacidad destructiva. Durante la Guerra fría (1945-1991) la humanidad vivió bajo la sombra de ese temible artefacto. Felizmente, la nueva ‘bomba H” que ahora asoma en el horizonte no matará ni destruirá: generará días mejores para toda la gente del planeta Tierra.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/cada-vez-es-mayor-el-potencial-del-hidrogeno_223293

 

GESTACIÓN HISTÓRICA DE DOS PRINCIPIOS INTERNACIONALES

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de Christo Anestev en Pixabay

Es común considerar a los factores históricos como un “dato”. Pero analizar las relaciones internacionales (RRII) sin mirar al pasado no tiene mucha utilidad. El sistema de ideas pretérito puede servir para construir nuevas teorías o para imaginativas síntesis de lo añejo y lo nuevo. Sin pretender agotar la temática, basta con apreciar la cosmología en materia de RRII en la Grecia antigua, cuna de la civilización occidental. El pensamiento político heleno giró en torno a la ciudad-estado y a las relaciones entre ellas. El sistema “internacional” entre dichas ciudades–estado declinó durante el siglo IV AC al caer los helenos bajo la dominación de Macedonia y luego de Roma. Recién cuando estuvieron en ese nivel decadente los griegos se esforzaron en construir la base de una cosmología capaz de proporcionar explicaciones que vayan más allá de los meros confines de las ciudades-estado. El centro de ese pensamiento fue el estoicismo, entendido como principio unificador destinado a restaurar algo de coherencia en un mundo helénico que se derrumbaba. La teoría estoica mantuvo que la distorsión subsiguiente había pervertido los dos principios naturales que sostenían a la sociedad griega: universalidad e igualdad. Ante el colapso heleno, estos principios presentaban la única base de un posible renacimiento. El mundo estoico era una unidad de la cual se extraía un conjunto de normas. La preocupación esencial estoica era por los valores enfrentados a los hechos empíricos. El mismo conflicto (o dilema) entre norma ideal y realismo, ha permanecido a lo largo de la historia de las RRII hasta nuestros días.

La armonía entre los estados era el ideal estoico; podía concretarse si todos se unían en un sistema de valores universales basados en principios de igualdad. Para cada ser humano habían dos normas de observación: aquellas de la ciudad-estado (producto humano) y las de la ciudad mundial, productos de la justicia natural. Con el auge del poder romano el jus naturale —sistema de pensamiento de los estoicos— vino a suavizar al propio y primitivo jus civile (la ley de la ciudad de Roma y sus alrededores) a medida que el dominio romano se expandió por el mundo conocido en ese entonces. Luego el rústico jus civile se transformó en el cosmopolita jus gentium, la ley común a toda la población imperial romana. Es el fundamento histórico del Derecho Internacional Público.

En la Edad Media se desarrolló el estoicismo cristiano mediante San Agustín y los Padres Escolásticos. Tras ello, las Cruzadas, el surgimiento del Islam y la transformación posterior de Europa, hicieron aún más compleja la cosmología estoica. Empero, los dos principios, universalidad e igualdad, han permanecido como elementales y a su vez, como dilema de las relaciones internacionales. ¿De qué manera conjugamos la libertad del individuo con la noción de un universo pre-ordenado? ¿Quién o quiénes sientan las bases del universalismo? Antiguamente, eran la nación, la religión o el imperio dominante. Hoy en 2021 en medio de una pandemia nada está claro, aunque ciertamente Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia siguen ejerciendo enorme influencia, pero todavía estamos lejos de un planeta plenamente unificado.

Ante los esbozos de una comunidad mundial primeramente delineada mediante la Sociedad de Naciones y desde 1945 en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la humanidad ha continuado procurando compatibilizar los dos añejos principios: universalidad e igualdad. Así, pues, las aparentes ideas “novedosas” acerca de la igualdad de los pueblos, derechos humanos, autodeterminación, etcétera, no son fruto del pasado siglo XX. Se trata del eterno retorno —con las naturales complejidades del presente— de la búsqueda de valores permanentes en la añeja filosofía de las RRII.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Tomado de El Deber, Santa Cruz de la Sierra, https://eldeber.com.bo/opinion/gestacion-historica-de-dos-principios-internacionales_221563