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LA ISLA DE LA FANTASÍA

Iris Speroni (gab: https://gab.com/Iris_Speroni)

 

Estamos en una situación delicada. No porque exista oposición sino justamente porque no existe.

 

Esta semana la casta política casi por unanimidad aprobó el cupo trans para los puestos públicos.

Este acto demuestra varias cosas:

  • que hay un partido único en Argentina: el partido socialdemócrata.
  • que ninguno de los legisladores lee la constitución[1]. Aquél que sí la leyó, no da un rábano por su contenido. Tiene razón. Violar la CN no recibe castigo alguno.
  • que son obedientes al mandato externo. Amnistía Internacional, subsidiaria de MI6, o cualquier otra fundación/asociación civil que cubra su función, les ordena hacer algo y van todos a cumplir como buenos y obedientes mandaderos que son.
  • que viven desconectados, en un 100%, de los padecimientos del pueblo. Se entretienen con el sexo de los ángeles —en este caso literalmente— mientras millones de personas ven sus medios de vida, su patrimonio y su familia deteriorarse ante sus ojos sin que nadie les tire una soga. Esto tiene dos vertientes: por un lado viven en una burbuja, realmente no saben qué sucede; por el otro, ostentan impunidad, “mirá como me río en tu cara”. Un ejemplo de miles posibles: la casta tiene su personal doméstico en negro[2]; nadie les pida la renuncia aún en los casos en que la contravención se haga pública. Vale para Triaca (¡ministro de trabajo!), o de la responsable de un engendro socialdemócrata como el INADI quien abusó de una inmigrante boliviana (parece que la única mujer, pobre y coya que importa es Milagros Sala; todas las otras mujeres pobres coyas no son de interés de Palermo Sensible).

Esto ocurre en medio de un panorama desolador. Hace diez años que el país no crece. Cierres de comercios y empresas en general. Mayor presión impositiva (a pesar de la caída del nivel de actividad y de los recesos forzados dictados por el propio gobierno). Caída del empleo. Pérdida del poder adquisitivo de los asalariados.

Mientras la casta se ha dedicado a: leyes de aumento de impuestos, b. emitir moneda sin el debido contralor del Congreso, c. leyes exigidas desde el exterior de todo tipo (religión de género, impunidad para los laboratorios, facilidades para las petroleras, aborto, el inexistente “calentamiento global”, etc.). En ningún momento la nomenklatura tomó una medida para facilitar la vida del pueblo, custodiar el patrimonio de la Nación o cumplir con el mandato constitucional de “promover el bienestar general”.

Hace 40 años que los gobernantes desinvierten en salud. Viene una pandemia o una pseudopandemia y expone que no hay suficientes camas de terapia intensiva para 45 millones de habitantes. ¿Qué hicieron con nuestro dinero todos estos años? Luego de emerger esta cruda realidad persisten en la subinversión y en pagar magros sueldos al personal de salud. No tienen la más mínima capacidad de rectificar su rumbo en caso de turbulencias. Perseveran en un curso de colisión.

No les importa, porque no les pasa nada por incumplir sus juramentos y porque les pagan por gobernar en contra de los intereses de todos nosotros.

Argentina no crece desde hace diez años. ¿Por qué? Es simple. Es un poco como la ley de la gravedad. Si uno suelta una lapicera a un metro del suelo, ésta cae. No pueden pasar muchas otras cosas. En caso de haber un viento feroz, se suman los vectores (el horizontal del viento y el vertical de g) y el objeto caerá en algún otro lado. Pero caerá.

Con el crecimiento del PBI pasa lo mismo. No se pueden violar las leyes físicas. Para crecer hay que invertir. Pueden invertir los privados o el sector público, pero alguien lo tiene que hacer. Si la inversión equivale al desgaste natural de la inversión existente, nos mantenemos en el mismo lugar. (Técnicamente cuando la inversión equivale a la amortización del capital).

Crecimiento de PBI per cápita. En nuestro país todos los años nacen más bebés que gente que se muere, a lo que se suma la inmigración. Esto es, la población crece al 1,17% anual. Para que el PBI per cápita (PBI por persona) crezca, el PBI debe crecer al menos un 1,17% anual.

No crece el PBI total y mucho menos el per cápita.

Para que crezca el PBI per cápita deberíamos reponer la obsolescencia de capital (las máquinas, rieles, represas, columnas de Alta Tensión, camiones que se rompan) y un poco más para crecer la producción un, al menos, 2%.

¿Por qué no sucede? Porque se roban todo. Para poder cumplir con este mínimo que evitaría tensiones sociales quienes gobiernan deberían monitorear el nivel de saqueo, frenarse al momento de llegar a ciertos montos, de tal forma de no poner en riesgo todo su sistema de opresión. Ni eso saben hacer.

No lo hacen porque están en ganadores. Porque están duros de merca. Se sienten imbatibles. Nada los puede tocar. Peor desde que desplazaron a Trump. Creen —tal vez con razón— que no tienen a nadie en frente. Ni en la Argentina, ni en el exterior.

Estamos en una situación delicada. No porque exista oposición sino justamente porque no existe.

Un régimen que avanza como un tren sin frenos y a alta velocidad hacia un estrago que ocurrirá tarde o temprano. ¿Por qué? Porque no tienen registro ni por dónde van, ni a qué velocidad y tampoco saben que los frenos a aire tienen las mangueras cortadas. Total ¿para qué? Hasta ahora van fenómeno.

Es su propia incapacidad para autoregularse la que acabará con ellos.

Así como no leyeron a la Constitución, tampoco la Ilíada. Caso contrario sabrían qué le sucedió a Aquiles, protegido por los dioses, por no haber sabido controlar sus excesos. En el caso de él, la ira. En el caso de esta banda delictiva que nos gobierna, la codicia y la soberbia.

Además, seamos serios, ¿Qué dios del Olimpo querría custodiar semejante gentuza?

Mientras tanto, casta, pidan una segunda vuelta. Pagamos nosotros.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA). 

Publicado originalmente por Restaurar.org https://restaurarg.blogspot.com/2021/06/la-isla-de-la-fantasia.html 

 

Notas

[1] Constitución Nacional. Artículo 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas.

Toda política de cupo es contraria a nuestra constitución. Pero… margaritas a los chanchos.

[2] Recuerdo dos episodios. Una propaganda prejuiciosa y racista para incitar a registrar al personal doméstico de finales del gobierno de Cristina Fernández y el cambio de la ley para la misma ocupación, que tanto ponderó Federico Pinedo, el cual refuerza los castigos para quien la incumpla.

DIFERENCIAS ENTRE GEOGRAFÍA POLÍTICA Y GEOPOLÍTICA

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de Sumanley xulx en Pixabay

Los especialistas coinciden en que la diferencia básica entre geografía política y geopolítica es de perspectivas. La geografía política es una subdivisión de la geografía —ciencia encargada del estudio de la superficie terrestre— que resalta fenómenos geográficos en el marco de las divisiones y configuraciones políticas del mundo; presenta una imagen de suyo importante pero relativamente estática. Por otro lado, la geopolítica —por estar íntimamente ligada a la ciencia política— estudia y privilegia fenómenos tales como poder, influencia o dominación en el marco de una particular situación geográfica, sea interna o externa.

El enfoque geopolítico es exactamente al revés que el de la geografía política y mucho más dinámico. La relación entre asentamiento geográfico y poder político encierra una posibilidad de movimiento permanente y la posibilidad también de alteraciones bruscas en la configuración geográfica como efecto de las decisiones de uno o más actores políticos, es decir, estados nacionales, fuerzas sociales o asentamientos humanos producidos o generados en determinados territorios.

El Instituto Francés de Estrategia Comparada ensaya sus propias definiciones de geopolítica: el estudio de los fenómenos políticos desde a) el ángulo de sus relaciones en el espacio; b) desde el punto de vista de su relación o dependencia de la tierra como de su influencia sobre la tierra y sobre todos los factores culturales que afectan a la geografía humana (antropogeografía) en su sentido más amplio.

En otras palabras, la geopolítica es aquello que su misma etimología sugiere: la política y su natural dinamismo en función de los espacios geográficos, sean éstos terrestres, marítimos, aéreos o ahora inclusive, del espacio exterior y hasta del espacio cibernético o virtual. Todo lo ligado a un tipo particular de espacio para vivir, expandirse, luchar por él, ocuparlo y conquistarlo o defenderlo, tiene que ver con la geopolítica cuando se trata de decisiones que entran en el marco conceptual de los fenómenos políticos. La geografía política es descriptiva, la geopolítica es de naturaleza dinámica sí, pero simultáneamente vale la pena tener en cuenta que puede estar sesgada por algunas “ideas-fuerza” o por doctrinas diferenciadas, como también puede ser vista y analizada desde un punto de vista neutral con la mayor objetividad posible. Todo ello es geopolítica, buena o mala, errada o acertada, pero geopolítica al fin. En cambio, la geografía política puede ser sólo lo que es y nada más que eso.

Creo sinceramente que esta distinción entre geografía política y geopolítica es fundamental; con mayor razón debe tomarse en cuenta ahora que el mundo ha cambiado tan bruscamente. La geografía política del planeta se ve continuamente alterada por la acción de fuerzas geopolíticas de diverso tipo, al abrigo o amparo de ideas y métodos que movilizan a dichas fuerzas y generan actos consumados de raíz geopolítica que terminan modificando la geografía política de muchas regiones del globo terráqueo. Eso lo hemos visto con abundancia luego del colapso de la Unión Soviética y tras el derrumbe de la antigua Yugoslavia. Lo vemos hoy en el Medio Oriente y en otras zonas africanas de convulsión endémica como también con el panorama geopolítico novedoso que nos presenta la terrible pandemia del Covid-19, la que por sí misma está provocando desafíos globales de múltiple naturaleza.

Los vínculos entre geografía política y geopolítica son claros; las diferencias también, aunque cabe recordar su intrínseca complementariedad para el estudio de las relaciones internacionales y en el análisis de políticas territoriales internas conectadas con la dotación espacial-territorial en función de su mejor asignación u optimización.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Debe, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/diferencias-entre-geografia-politica-y-geopolitica_235128

 

¿DE DÓNDE VENÍS?

Juan José Santander*

Este título refiere a la canción “¿De dónde venís, amore?” obra del compositor español del siglo XVI Enríquez de Valderrábano, que presentó el siglo pasado Joaquín Rodrigo entre sus Cuatro Madrigales. Está, pues cerca de la llegada de Cristóbal Colón a América, y ambos brindan contexto al tema que aludo.

Al parecer hace unos años un cancionista argentino de los tantos que nos insuflan su humanismo filosófico presuntamente popular —por darle un nombre digno de sus méritos— afirmó que los mexicanos vienen de los indios, los brasileños de la selva y nosotros, los argentinos, del barco, parafraseando de modo poco feliz a mi entender la reflexión más ponderada de Octavio Paz, no carente de orgullo ni de humor, de que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y nosotros de los barcos. También a Borges se atribuye, con puya y retintín evocadores del Manual de Zonceras Argentinas de Jauretche, aquello de que cuando uno va a Europa en Inglaterra encuentra ingleses, en Italia italianos, en España españoles y así siguiendo, mientras que el único lugar del mundo donde uno encuentra europeos es en el Río de la Plata.

Casi contemporáneo de Valderrábano encontramos al dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, autor precisamente de una comedia titulada ‘La Verdad Sospechosa’, que contiene las líneas:

‘en boca del mentiroso

es la verdad sospechosa’

y vienen a cuento a propósito de las públicas citas recientes de las afirmaciones del cancionista —por eso elegí referirme a una canción de aquel entonces— tanto como al hecho de que Ruiz de Alarcón, partícipe de la ilustre cohorte que integraron entre otros Lope de Vega, Tirso de Molina, Cervantes y Calderón, era un nativo mexicano.

Sea que tomemos la Biblia y entonces todos venimos de Adán y Eva o que prefiramos la genética mitocondrial moderna y entonces venimos de una de las siete Evas africanas o de donde sea que vengamos, por los vericuetos insoslayables para sustentar cualquier hipótesis que se proponga, el caso es que la Historia, en lo que conocemos, nos enseña cuánta mezcla hubo entre los humanos más similares a los actuales y también entre sus ancestros, que son los nuestros, sin olvidar a los neanderthales, con los que parece que también hubo íntimo intercambio.

Así, me pregunto qué sentido tiene esta especie de proceso de pureza de sangre —que habrán quizá sufrido en carne propia Valderrábano o Alarcón, porque era lo que entonces se estilaba— y esta manifestación ridícula de diplomas y abolengos.

Como anécdota y experiencia personal recuerdo mi encuentro en un baño turco de Caracas con un peruano que, tras mirarme de arriba abajo en la desnudez que un lugar así impone, me dijo tras el de dónde sos —o venís—:

-Es el primer argentino no rubio que conozco.

Ni me enorgullecí ni me avergoncé: me hizo gracia.

No sé si debería reprocharme mi escasa consciencia aborigen identitaria.

Criollito nomás.

 

* Diplomático retirado. Fue Encargado de Negocios de la Embajada de la República Argentina en Marruecos (1998 a 2006). Ex funcionario diplomático en diversos países árabes. Condecorado con el Wissam Alauita de la Orden del Comendador, por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, M. Benaissa en noviembre de 2006). Miembro del CEID y de la SAEEG. 

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