Archivo de la etiqueta: Bolivia

DIVAGANDO ACERCA DE LA IGUALDAD

Agustín Saavedra Weise*

Imagen de falco en Pixabay 

“Libertad, igualdad, fraternidad”, era el lema revolucionario francés en 1789. Sigue siendo manipulado hoy, casi siempre demagógicamente. De esta trilogía, sobresale nítidamente la igualdad, objeto de chorros de tinta y millones de discursos. Desde el punto de vista jurídico, la igualdad formal es inobjetable. Sabiamente, el Libertador Simón Bolívar manifestó que “la igualdad jurídica es imprescindible para que sirva de contrapeso a la desigualdad física, de suyo inevitable”.

Así, pues, todos somos idénticos en lo que son nuestros derechos y obligaciones pero ¡ah! bien sabemos que hay algunos “más iguales que otros”, como sentenciaba George Orwell en Rebelión en la Granja. He aquí uno de los primeros puntos de discrepancia: la desigualdad real creada arbitrariamente mediante odiosos privilegios para unos y restricciones para otros mientras formalmente se proclama la “igualdad”. Uno de los más grandes documentos políticos, la Constitución original de los Estados Unidos de América, se contraponía a la realidad de un país esclavista y racista que surgió así a la vida independiente en 1776. Tuvo que ocurrir una sangrienta guerra civil y mucho tiempo más para que la letra de la Constitución norteamericana sea compatible con su espíritu y puesta en práctica. Recién en los últimos 50 años negros estadounidenses e indoamericanos han logrado incorporarse progresivamente a la sociedad estadounidense; hoy surgen antipáticas discriminaciones y segregaciones que son de conocimiento público.

Hay otros múltiples documentos legales que proclaman la igualdad, pero casi siempre de boca para afuera y sin que ella se cumpla. Por otro lado, en nuestros días el que se refiere a la desigualdad corre el riesgo de que le corten la cabeza. Sin embargo, forzoso es reconocer que no todos somos iguales. No en vano Karl Marx expresó “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad”, dejando clara la noción de una desigualdad inherente a los seres humanos que está ahí, es real y cotidiana, pero la mayoría se niega a admitirla como si tal cosa fuera un pecado. Somos desiguales, pues tenemos distintos talentos, distintas falencias; el medio ambiente y las mayores o menores condiciones de vida nos otorgan también mayores o menores condiciones de progreso y así sucesivamente.

Frente a esta inherente desigualdad, la igualdad ante la ley pasa a ser realmente imprescindible. Sin embargo, existe algo tan o más importante que la igualdad jurídica y que raras veces se aplica, en particular acá en Bolivia y en otras latitudes semidesarrolladas. Me refiero a la igualdad de oportunidades, a la posibilidad de que todos tengan el mismo punto de partida y la misma posibilidad de llegar. Tal como en una carrera de caballos, habrá un ganador, un segundo, un tercero y un último, pero al final, todos tuvieron idéntica chance: largaron del mismo lugar (y al mismo tiempo) sobre un espacio uniforme. El que llegó primero lo hizo en base a sus cualidades particulares para “x evento” o situación que lo resaltó sobre los demás. Pero repito, todos tuvieron la misma oportunidad.

Más allá de la base fundamental de la igualdad legal, ésta —la igualdad de oportunidades— es la igualdad más idónea que debemos impulsar. Todo el resto tiene poco valor frente a dicho impulso. Asimismo, al reconocer la desigualdad admitámosla como algo hoy por hoy inevitable y que debe paliarse de varias maneras. Una de ellas es la generación de igual oportunidad para todos; la otra, de más largo aliento, tiene que ver con la creación de mejores condiciones de vida Pero esa es otra historia…

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/divagando-acerca-de-la-igualdad_248633

ALGUNAS LIMITACIONES TERRITORIALES Y GEOPOLÍTICAS

Agustín Saavedra Weise*

Hay una realidad geográfica inmutable: los estados no pueden moverse, un país está donde está y por tanto, será beneficiario o esclavo de su ubicación geográfica. Así son las cosas; para bien o para mal, el espacio territorial nos limita o nos posibilita.

La geografía es el estudio de la superficie terrestre, sus ondulaciones, cimas, mares y contornos. Por su lado, la topografía estudia el suelo y sus irregularidades, es una rama de la geografía. Su ubicación le ofrece a los estados nacionales alternativas de ser —o sentirse— prisioneros o gananciosos y con ventajas o desventajas, según el lugar donde se encuentren, según también el desarrollo social y humano de cada país.

Bolivia es un país de tipo centrado con forzado enclaustramiento y una topografía bastante complicada que dificulta una plena integración entre regiones. A ello agreguemos cinco límites internacionales, cada uno con sus modalidades diferentes. Pudimos ser tierra de contactos, ya no lo somos ni lo seremos. La malhadada cultura del bloqueo ha alejado de Bolivia posibilidades concretas para ser eje de conexión entre océanos y regiones. Es lo real y duele, pero así están las cosas.

Recordemos sí que no existe el determinismo absoluto: el hombre puede vencer a la geografía y de hecho la venció en muchas oportunidades con el auxilio del propio talento humano y de su expresión práctica que es la tecnología. Si las montañas eran una barrera natural en el pasado, hoy no lo son por el desarrollo del transporte aéreo y porque la técnica permite perforar esas mismas montañas para construir túneles viales y ferroviarios.

Desde hace casi medio siglo —con el auxilio de Henry Kissinger y otros estudiosos de la materia la geopolítica, entendida ésta en forma simple como la relación entre poder político y asentamiento geográfico, ha sido reivindicada; sus conceptos integran hoy aspectos globales e internos, sirviendo al mismo tiempo de útil referencia para el análisis político-estratégico de determinadas situaciones en el análisis de conflictos. Además, la geopolítica es ingrediente esencial en el estudio de la política mundial y también es crucial en aspectos domésticos, tales como diseñar geopolíticamente que un país logre dominio efectivo de sus territorios vacíos, pueda ser capaz de poblarlos y desarrollarlos, etcétera.

Los Estados no son como los seres humanos; los estados están donde están y para bien o para mal no pueden moverse. Nos guste o no, Bolivia tiene que convivir con Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Chile; racionalmente debemos —en cada vecindario— minimizar factores adversos y potenciar los positivos.

El hecho contundente es que un país no puede evadirse de su localización, es imposible “relocalizarlo”, salvo que pretenda hacerlo sobre la base de las armas y a costa de naciones menos fuertes. No es pues del todo errado el determinismo geográfico, pese al auxilio tecnológico ahora disponible. Las naciones viven, luchan, progresan o decaen en suelo propio, no tienen chances normales de mudanza.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/algunas-limitaciones-territoriales-y-geopoliticas_245031

 

LA DURA LÓGICA DEL DOMINIO DEL ESPACIO TERRESTRE

Agustín Saavedra Weise*

En anteriores comentarios sobre el espacio terrestre, expresé que éste era absolutamente imprescindible y que sin espacio no hay nada. Hasta la historia humana podría resumirse en luchas por el espacio y por su dominio efectivo. Recalco lo de dominio, algo muy distinto a la mera ocupación formal del espacio que caracteriza hasta hoy a Bolivia y por eso el historial de pérdidas territoriales, tragedias que pudieron evitarse si la clase dirigente hubiera tenido verdadera visión de espacio, no una terrible miopía, que desgraciadamente fue la norma y en muchos casos lo sigue siendo.

El tener un sitio para vivir, trabajar y descansar, demuestra lo importante que es el espacio, aunque rara vez se habla del espacio como tal en esas circunstancias. Quien tiene espacio tiene la obligación de defenderlo y cuando sea posible, expandirlo, hacerlo crecer. Quien pierde espacio pierde parte de su vida.

Durante mucho tiempo el espacio ha sido mal visto y la geopolítica se convirtió en mala palabra, aunque ahora ha retomado un auge notable, recuperando su credibilidad. La relación entre poder político y asentamiento geográfico resulta vital para la mejor comprensión de problemas nacionales e internacionales.

El tema tierra en Bolivia contiene un criterio geopolítico interno de redistribución y reasignación. No se trata solamente de “eliminar latifundios” o de “profundizar reformas agrarias”. Subyace un concepto claramente geopolítico e ideológico en la manera en que se aborda el tema tierra, aunque jamás se lo explicite. Se trata, en suma, de una lucha por el poder entre los que pretenden las tierras y los que las poseen, como también de una silenciosa pugna por controlar y repoblar regiones.

La lógica del dominio espacial es fundamental para comprender determinados aspectos que hacen a la hora presente, sobre todo cuando se habla de redistribuir tierras del oriente boliviano.

Las potencias fuertes en espacio contra las débiles en espacio se han enfrentado históricamente, las unas por ganar más espacio o no dejárselo quitar, las otras por ocupar espacios mayores de los escasos que tenían. Y estas luchas —de resultados variables— siempre han tenido y tendrán vigencia, por mucho que se hable o afirme lo contrario. El espacio contiene materias primas, recursos diversos, ríos, lagos, etc. Siempre habrá un contestatario frente al espacio que no se usa o que no se controla debidamente; siempre habrá quien lo ambicione o codicie.

Dejando de lado el peculiar momento actual, lo verdaderamente importante —en una perspectiva de largo plazo— es que Bolivia pase a tener conciencia de la importancia de su espacio geográfico, aspecto que vengo machacando desde hace décadas. Asimismo, la revalorización espacial es de suyo importante. En este sentido, hay territorios en el altiplano y valles que también podrían ser objeto de redistribuciones y asentamientos; no sé por qué solamente se piensa en el oriente cuando se plantea el asunto, salvo que la intención abierta sea el control (la “conquista”) de la región. Al final, lo ideal sería que cada comunidad se desarrolle en su propio lugar, en su propio espacio, en lugar de emigrar internamente hacia otros lugares dentro y fuera del país por carecer en su terruño de condiciones para desenvolverse debidamente.

Bolivia es rica en espacio, hay tierra suficiente para que vivan con comodidad más de 100 millones de habitantes; contamos además con grandes reservas de territorio para sobrevivir en cualquier circunstancia. Lo que falta es dominio y administración inteligente del espacio, por eso estamos como estamos.

 

*Ex canciller, economista y politólogo. Miembro del CEID y de la SAEEG. www.agustinsaavedraweise.com

Nota original publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/la-dura-logica-del-dominio-del-espacio-terrestre_243188