BOTOX, CIRUGÍAS Y ESPIONAJE SECRETO MILLONARIO, PERO «MOTOSIERRA» Y CIERRE PARA LAS BASES DE LA SIDE EN LAS PROVINCIAS

Daniel Alberto Symcha*

El 27 de octubre Flávio Bolsonaro, senador brasileño y ex candidato presidencial, luego de perder las elecciones y a pesar de una orden judicial que le impedía salir de Brasil, cruzó la frontera e ingresó a territorio argentino en Puerto Iguazú donde abordó un avión ejecutivo que despegó con destino a EEUU cruzando el espacio aéreo de Paraguay, Bolivia, Perú y realizando una escala técnica en Ecuador.

Encabezada por el medio Infobae, con cercanía a la embajada norteamericana en Argentina, se orquestó una campaña de desinformación previa donde se afirmaba que Bolsonaro había huido el 26 y ya se encontraba en EEUU. Esto fue ampliamente replicado por medios brasileños.

Dentro de esta campaña se le atribuyó la organización del escape a una operación del Servicio de Inteligencia argentino, pero en verdad todo indica que se trató de un «puente de oro», es decir, un camino abierto para huir ya que la Agência Brasileira de Inteligência y la Policía Federal brasileña habían emitió informes confidenciales previos advirtiendo sobre el riesgo de fuga con apoyo extranjero.

La versión hollywoodense instalada sobre la participación de la SIDE, choca con la realidad económica y operativa del sistema de inteligencia argentino. En ese contexto, el periodista Pedro Lacour, autor del libro «Los espías de Milei», informó en el Diario AR a partir de fuentes confiables vinculadas al sistema de inteligencia, que la Secretaría de Inteligencia de Estado actualmente está llevando a cabo una de las mayores purgas de su historia reciente. El organismo conducido por Cristian Auguadra, bajo el control político del monotributista Santiago Caputo, está desmantelando sus delegaciones provinciales y reduciendo drásticamente su personal, siendo la delegación Formosa la primera en ser desactivada.

La SIDE, más allá de ser utilizada por el mencionado monotributista para construir un halo de misticismo como operador político invisible que controla los hilos más sensibles del poder, tiene la función específica de coordinar el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), es decir, el conjunto de organismos del Estado que realizan funciones de inteligencia para identificar, anticipar y contrarrestar riesgos, amenazas u oportunidades que afecten la soberanía, la seguridad nacional y los intereses estratégicos del país y generar contrainteligencia. Su campo incluye el monitoreo del terrorismo internacional, el narcotráfico, la trata de personas, la ciberseguridad y la interacción con otros organismos del mismo campo en Argentina.

Para ello el organismo tiene delegaciones, bases operativas y personal especializado en las diferentes provincias. En la provincia de Buenos Aires el organismo ha operado tradicionalmente sobre tres bases clave situadas en La Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata, esta última tuvo un triste protagonismo en el caso de las escuchas a familiares del Submarino ARA San Juan.

Lo cierto es que, con la excusa declarada de profesionalizar el organismo, reducir el personal y concentrar los recursos en operaciones estratégicas y de contraespionaje internacional, las autoridades ya concretaron el cierre de la oficina de Formosa y ejecutan la clausura de las bases en Tucumán, Corrientes, Rosario, Mar del Plata y Bahía Blanca tal como lo afirma Lacour. Esto se suma a lo denunciado por el periodista Hugo Alconada Mon a fines del año 2025 ante el cierre y/o mudanza de oficinas en Salta, Tierra del Fuego, Chaco, Córdoba y Mendoza, así como el traslado de coordinadores regionales a nuevos destinos.

La centralización territorial de la SIDE en CABA, el desplazamiento de agentes con conocimiento de operaciones y territorios, la tercerización, la modificación sustancial de las condiciones de trabajo de los agentes y la inestabilidad orgánica del área de inteligencia, generan una pérdida crítica de capacidades e información frente a delitos complejos como el narcotráfico, trata de personas, tráfico de armas y el contrabando, especialmente en zonas calientes como Rosario, Misiones o Formosa, dejando al Estado dependiente de las fuerzas de seguridad locales en cada provincia y obligando a los gobernadores a fortalecer sus propios aparatos de inteligencia provinciales, fragmentando la estrategia de seguridad nacional.

El personal y la estructura de inteligencia de nuestra Nación es una inversión que realiza el Estado para garantizar su seguridad nacional, proteger su soberanía, anticiparse a amenazas antes de que se materialicen y generar escenarios positivos para alcanzar los objetivos estratégicos para la supervivencia de nuestra comunidad. La inteligencia, bien conducida, es una herramienta fundamental para la toma de decisiones estratégicas de un gobierno y un verdadero obstáculo para los intereses extranjeros sobre nuestra Nación.

 

* Periodista. Universidad Nacional Arturo Jauretche. Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, Universidad Nacional de La Plata. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG).

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