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ZELENSKY, MILEI Y LAS ELECCIONES EUROPEAS

Roberto Mansilla Blanco*

Cancelada con anterioridad, la reciente visita del presidente ucraniano Volodymir Zelensky a Madrid (27 de mayo) que precede al reconocimiento anunciado por el gobierno de Pedro Sánchez al Estado de Palestina realizado este 28 de mayo, indica las expectativas que maneja el jefe de gobierno español de cara a las elecciones parlamentarias europeas del próximo 9 de junio.

El contexto de la visita de Zelensky viene igualmente precedido por la surrealista crisis diplomática con Argentina ante la reciente visita a España del mandatario argentino Javier Milei, invitado para un acto de VOX. La guerra dialéctica, con fuertes acusaciones personales, instalada entre ambos gobiernos antes y después de esta visita determina la peor crisis diplomática entre Madrid y Buenos Aires, cuando menos en décadas.

Con todo, en Madrid, Milei también hizo gala de sus expectativas igualmente con el foco puesto en las elecciones europeas. Estos intereses traducen la configuración de una plataforma trasatlántica «anti-socialista» de partidos de derechas y de la extrema derecha populista que cobran fuerza de cara a estos comicios europeos. Se imponen aquí el nombre de la jefe de gobierno italiana Giorgia Meloni, a quién muchos observan como la principal abanderada política de esta nueva oleada derechista y «ultra» en Europa.

Precisamente, en febrero pasado, Italia fue el primer destino europeo que visitó Milei tras ser investido como presidente, mostrando una total sintonía política con su anfitriona Meloni.

Dos ejes: Ucrania y Palestina

Volviendo a Zelensky, Sánchez acordó contratos para suministros de armas por valor de 1.100 millones de euros, una ayuda militar considerada sin precedentes para España que espera sirva para relanzar la industria militar española. Zelensky pidió a Sánchez mayores sistemas de defensa antiaérea, aspecto que revela la debilidad estructural militar ucraniana con respecto a Rusia. Todo esto en un momento en que Europa, con el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen a la cabeza, plantean seriamente la autonomía estratégica en Defensa a través de la potenciación de un complejo militar industrial autónomo de la OTAN.

No obstante, Zelensky tiene problemas en casa. Rusia vuelve a tomar la iniciativa bélica amparada en su superioridad de efectivos y de armamentos. Kiev tiene serios problemas de reclutamiento de efectivos para el frente militar: precisa de más de 500.000 soldados. España, y también Portugal, acogen una importante diáspora ucraniana.

De acuerdo con fuentes oficiales de La Moncloa, para finales de marzo pasado habitaban en España 293.131 inmigrantes ucranianos con documentación de residencia en vigor. En Portugal son aproximadamente 60.000, muchos de ellos con nacionalidad portuguesa. Desde el comienzo de la guerra unos 14 millones de personas debieron abandonar Ucrania. Esto provocó algunos casos de críticas en Kiev ante la masiva marcha de hombres entre 18 y 60 años, necesarios para el esfuerzo bélico

Para Sánchez, conocedor de la polarización existente en Europa sobre la ayuda militar y financiera a Ucrania (en particular por parte de países como Hungría y Eslovaquia, señalados desde Bruselas de tener mayor sintonía con Rusia y China), esta visita de Zelensky implica retomar cierto protagonismo internacional haciendo gala de europeísmo y «atlantismo» apoyando sin fisuras al aliado ucraniano.

Por otra parte, reconocer al Estado de Palestina en un momento en que las protestas propalestinas en universidades estadounidenses y europeas son igualmente visibles le permite a Sánchez contar con otros apoyos, cuando menos simbólicos, toda vez que una parte de la ultraderecha europea (como Milei en la Argentina) muestra mayores simpatías con un Israel cuya imagen internacional está en horas bajas. Mientras Zelensky llegaba a Madrid, Israel lanzó una cruenta ofensiva en Rafah que provocó 50 muertos, la mayoría mujeres y niños.

Tras reconocer al Estado palestino, Sánchez recibió en Madrid a una delegación del Comité Ministerial Árabe y al primer ministro palestino, quienes no dudaron en expresar su agradecimiento, un aspecto que implica observar con mayor detenimiento cuáles son los objetivos geopolíticos que se traza ahora la política exterior española. Por otro lado, el líder de VOX, Santiago Abascal, realizó una visita relámpago a Israel para mostrar su total apoyo al primer ministro Benjamín Netanyahu. Como Sánchez, VOX y Abascal también juegan sus cartas con la mente fija en las próximas elecciones europeas.

El momento de la coalición en La Moncloa

Pero la visita de Zelensky debe ser igualmente medida en torno a la situación de la coalición gobernante en La Moncloa. Toda vez que mostraron su irrestricto apoyo a Sánchez en la crisis con Milei así como en el reconocimiento del Estado palestino, socios como Unidas PODEMOS (UP) y Sumar hicieron ver igualmente sus reticencias y contrariedades sobre el aumento de la ayuda militar a Ucrania prometida por el presidente español. Tanto como el PSOE, ambos partidos, SUMAR y UP, con su voz discordante sobre esta ayuda militar se juegan mucho su situación política en estos comicios europeos, tomando en cuenta sus magros resultados en las recientes convocatorias electorales en Galicia, Euskadi y Catalunya.

Por otra parte, el ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, hoy mucho más cercano a Sánchez, discrepa también de la estrategia militarista a ultranza a favor de Ucrania considerando que, visto el terreno bélico, no hay solución militar y debería darse paso a la negociación con Rusia.

Zelensky y Milei, dos contextos antagónicos en los que Sánchez prima también sus intereses a la hora de fortalecer tanto su imagen política y su liderazgo en Madrid como a la hora de impulsar una plataforma continental de freno a la agenda «ultra» y un eje de conexión con la actualidad internacional. Este parece ser el objetivo político del PSOE y de Sánchez de cara a las elecciones europeas: erigirse en el dique de contención contra una especie de plataforma de ultraderecha transatlántica, desde Argentina hasta Hungría, con objetivos geopolíticos tanto en Europa como ante las expectativas de retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.

En un momento de desconcierto preelectoral en Europa y de arriesgada volatilidad internacional, Sánchez, también acosado por el escándalo de presunta corrupción y tráfico de influencias que implica a su entorno, en particular su esposa Begoña Sánchez, mide minuciosamente sus opciones políticas tanto internas como externas. Pero a pesar de su audacia y firmeza diplomática, en estos terrenos de alto riesgo como Ucrania y Gaza, el presidente del gobierno español debe manejarse con prudente destreza.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina.

 

Este artículo fue originalmente publicado en idioma gallego en Novas do Eixo Atlántico: https://www.novasdoeixoatlantico.com/zelensky-milei-e-as-eleccions-europeas-roberto-mansilla-blanco/ 

ZORZAL ANDINO: YUKRIS.

Francisco Carranza Romero*

El zorzal andino de color marrón negruzco (Turdus chiguanco, Turdus serranus) tiene muchos nombres en quechua: yukris, yukis, yukyuk, chiwanku. Los tres primeros hacen referencia a la buena calidad de su siringe que produce canto sonoro y variado según las circunstancias; la cuarta es la referencia a su color. Avisa el amanecer y el anochecer, la lluvia, la presencia extraña que puede ser peligro (zorro, puma, serpiente, gente extraña). Su sustento alimenticio consiste, principalmente, en gusanos y frutos ácido-dulces como la zarzamora, arrayán, porocso o poroporo (curuba en Colombia). Mientras come va defecando. En la parte trasera tiene buba (wanti); por eso, se desecha la parte bubosa al aprovechar su carne.

Este pájaro está presente en muchos relatos andinos; aquí está un relato mítico.

1. Zorzal, autor del mundo al revés

(El relato extenso aparece en Carranza 2000, p. 12-14).

En tiempo remoto dios convocó al zorzal, le entregó una olla tapada para que inmediatamente la arrojara al río. El presumido zorzal, apenas recibió la olla, se dirigió al río; pero, estando ya en la orilla, quiso conocer el contenido. Apenas destapó la olla salieron toda laya de parásitos y pestes. Asustado arrojó la olla vacía al río.

Volviendo ante la presencia de la divinidad informó que había arrojado la olla al río. Pero, en ese momento, comenzó a sentir las picaduras de los piojos. Avergonzado, comenzó a rascarse y a despiojarse. La divinidad azotó al zorzal mentiroso en el trasero. Desde entonces este pájaro tiene la llaga bubosa. Es el azote divino.

La divinidad, viendo al avergonzado zorzal, se compadeció; lo reconvocó y dijo: Yendo a la cima de aquella colina avisa a la humanidad: El hombre comerá sólo una vez en tres días. Sus dientes serán como la dura piedra; no se podrirán como el grano de maíz.

El venado comerá al hombre; por eso, el hombre andará con honda y garrote.

El zorzal, al sentirse muy importante, no escuchó con atención el mensaje de dios. Y esto fue lo que avisó: El hombre comerá tres veces en un solo día. Sus dientes no serán como la dura piedra; se podrirán como como el grano de maíz.

El hombre andará con honda y garrote; matará al venado y lo comerá.

Dios le dijo al mal mensajero: Desde hoy darás bien los mensajes a la humanidad. Ojalá que así aprendas.

Desde entonces el zorzal, cuando ve al zorro, puma, serpiente y cachaco, pataleando encima de árbol grande, avisa: ¡yucyuc!, ¡yucyuc! 

Mana alli ruraq yukris

Wiñay punchaw qapaqqa yukrista qayarqan, huk tsapashqa mankata makyarqan mayuman sas hitarinanpaq. Aypa tukushqa yukrisqa, mankata chaskiskir, mayuman aywarqan; mayu kuchunchawnaqa, ima mankachaw kanqanta musyayta munaskirqan. Mankata kichchanqan patsa tukuy usakuna, qishyaykuna yarquyarqan. Mantsakashqa, haaku mankata mayuman hitarirqan.

Qapaqpa ñawpanman chaykurnin, mankata mayuman hitanqanta willakurqan. Tsay patsa, usakuna kaninqanta maakurirqan. Pinqakushqa achpipakuyta, usapakuyta qallarqan. Qapaqqa llulla yukrista sikinchaw astarqan. Tsay punpitam kay pishquqa wanti siki. Qapaqpa astayninmi.

Qapaqqa, pinqakushqa yukrista rikar, llakiparqan; huk kuti qayaykur nirqan: Taqay hirkaman aywaykur runakunata willakuy: Runam kimsa punchaw huk kutilla mikunqa. Kirunkuna chukru ruminaw kayanqa; haranawtsu ismuyanqa.

Lluytsum runata mikunqa; tsaymi runaqa, warakanwan, wirunanwan purikunqa.

Yukrisqa, aypa tukushqa, qapaqpa shiminta alli wiyachakurqantsu. Kaynaw willakurqan:

Runam huk punchawlla kimsa kuti mikunqa. Kirunkuna chukru ruminawtsu kayanqa; haranaw ismuyanqa.

Runam warakanwan, wirunanwan purinqa; lluytsuta wañutsinqa, mikunqa.

Qapaqqa, mana alli willakuqta, nirqan: Kananpita runakunata alli willakunki. Itsapis tsaynaw yachakunki.

Tsaypunpita yukrisqa, atuqta, pumata, amaruta, kachakuta rikarnin, hatun hacha hananchaw patataykachar willakun: ¡yukyuk!, ¡yukyuk!

2. Comentario

2.1. La atención es necesaria. Cuando alguien aconseja, ordena o hace una petición hay que poner atención para hacerla bien.

2.2. El mundo al revés. El zorzal, por no haber estado atento a las órdenes de la divinidad in illo tempore, o por una inocente curiosidad, es el causante del caos en el mundo andino. En otras culturas es la mujer: Pandora, por curiosidad abrió la jarra que contenía los males. Eva, por curiosidad, comió la manzana prohibida.

2.3. Informador de los peligros. Si en el pasado arcano el zorzal no cumplió bien las órdenes divinas; ahora es un informador puntual del tiempo (como reloj y termómetro) y de la presencia de visitantes peligrosos como el puma, zorro, serpiente y cachaco (gente con arma y uniforme). Así cumple su castigo.

2.4. Símbolo del falso juramento. Cuando revolotea y trina con exageración, es como si repitiera el juramento: ¡Por Dios! ¡Por Dios! de las autoridades y políticos mendaces que prometen cielo y tierra para agradar a los oyentes. Un verso de una canción ancashina alude al amante mentiroso:

Tamya killa yukrisnawmi, ¡Purdius! ¡Purdius!, nimarqayki

Como zorzal del mes de lluvia, ¡Por Dios! ¡Por Dios!, me dijiste.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencia

Carranza Romero, Francisco. Madre Tierra, Padre Sol. Perú, Trujillo: Edit. Computer Age, 2000.

EL MOMENTO PALESTINO

Roberto Mansilla Blanco*

Imagen: hosnysalah en Pixabay, https://pixabay.com/es/photos/palestina-gaza-banda-7360944/

El anuncio de Irlanda, Noruega y España de reconocer oficialmente al Estado de Palestina el próximo 28 de mayo, las protestas pro-palestinas en universidades estadounidenses y europeas, el prudente distanciamiento por parte de Washington hacia Israel, el repudio de la mayor parte de la opinión pública internacional ante el drama humanitario en Gaza y la decisión de la Corte Penal Internacional de dictar acto de detención contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y otros altos cargos de su gobierno son aspectos que evidencian la dañada imagen internacional de Israel en medio de una guerra donde, con más de 35.000 palestinos muertos, comienza también a perder la batalla narrativa sobre su legitimidad.

«Un premio al terrorismo». Así calificó el pasado 22 de mayo el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu la decisión de Irlanda, Noruega y España de reconocer conjuntamente al Estado de Palestina el próximo 28 de mayo, que provocó  inmediatamente una crisis diplomática con esos países. En vísperas de unas decisivas elecciones parlamentarias europeas (9 de junio), otros países europeos podrían sumarse a ese reconocimiento oficial palestino.

Un día antes, el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) Karim Khan, dictó una orden de arresto contra Netanyahu, el ministro israelí de Defensa Yoav Gallant así como también contra los líderes de Hamás por violaciones de derechos humanos con el trasfondo de la guerra de Gaza.

El mayo horribilis de Israel

Visto el panorama, ha sido un mes de mayo muy difícil para Netanyahu. El momento es simbólico porque el 15 de mayo conmemora un aniversario más de la creación del Estado de Israel en 1948. Pero también recuerda  la Nakba, la tragedia palestina fraguada por la expulsión de cientos de miles de refugiados lejos de su hogar histórico. Dos onomásticas diametralmente opuestas que, en el contexto de 2024, adquieren una nueva dimensión.

Hay síntomas de desesperación en Israel. El 10 de mayo, en medio de una votación en la Asamblea General de la ONU en la que 143 países aprobaron ampliar los derechos de Palestina para ser miembro pleno del organismo, el embajador israelí Gilad Erdan trituró literalmente la Carta Fundacional de la ONU.

Durante años empoderado por el tradicional veto estadounidense a cualquier resolución contraria a Israel acrecentando así su impunidad, Tel Aviv ya no esconde su desprecio por la ONU: ha cortado los fondos para la Agencia de Refugiados Palestinos (UNRWA), atacando desde sus convoyes hasta alguna de sus sedes mientras hostiga a otros cooperantes de esa Agencia por una supuesta participación en los atentados de Hamás del pasado 7 de octubre.

Tampoco se salvó Eurovisión, cuya edición celebrada el pasado 11 de mayo en Suecia (por cierto sumamente politizada, como viene siendo costumbre en este certamen en los últimos años) constituyó prácticamente un foro de críticas y desprecios por parte del público hacia la representación israelí.

Por otro lado está la opinión pública internacional. Principalmente desde Occidente, su tradicional aliado y fuente de legitimidad exterior, la imagen israelí se está viendo seriamente afectada por la guerra en Gaza iniciada por Netanyahu en octubre de 2023.

Las atrocidades de la operación militar israelí crean estupor en el exterior, con protestas cada vez mayores en campus universitarios desde EEUU hasta Europa y una orientación más propalestina en diversos sectores de la opinión pública que está paralelamente propiciando este auge en el reconocimiento oficial del Estado de Palestina. Todo ello constituye un golpe sensible para Israel, que observa cómo va perdiendo la narrativa a su favor de una legitimidad que hasta ahora se pensaba que conservaba casi intacta.

También está la tensión militar regional. Por primera vez tras el esporádico ataque iraquí a ciudades israelíes durante la guerra del Golfo de 1991, el territorio israelí recibió el 13 de abril un teatral ataque directo de parte de un enemigo regional, en este caso Irán.

Precisamente, el accidente aéreo que cobró la vida el pasado 19 de mayo del presidente iraní Ibrahim Raïsi y otros cargos de su gobierno recrea suspicacias ante lo que podría suceder en el Irán post-Raïsi así como sus repercusiones en un panorama regional cada vez más condicionado por el clima de confrontación directa entre Irán e Israel. Este contexto tendrá obvias implicaciones geopolíticas para los aliados regionales de Teherán, en particular el propio Hamás, el partido islamista libanés Hezbolláh y los rebeldes hutíes en Yemen, otra guerra silenciada que provoca riesgos geopolíticos y económicos para los intereses occidentales e israelíes.

Así mismo, Hamás ha logrado desnudar el mito y la aureola de invencibilidad militar israelí. Tras ocho meses de guerra, y si bien Israel ha logrado recuperar el control del norte de Gaza, no se aprecia una derrota militar significativa para Hamás. Más allá del drama humanitario con más de un millón de palestinos desplazados y hacinados hacia el puesto fronterizo de Rafah, en la frontera con Egipto, Hamás parece estar consolidando su posición como el único movimiento político palestino de resistencia capacitado para imponer también sus demandas políticas.

No obstante, el movimiento islamista puede igualmente observar una erosión en las simpatías que podría tener dentro de la población palestina si la tragedia humanitaria se prolonga hasta límites insoportables.

Biden toma distancia; Netanyahu se «atrinchera»

Toda vez es apreciable el distanciamiento de la Administración Biden con respecto a Netanyahu. La reciente aprobación de la ayuda financiera y militar estadounidense a Israel ha colocado en el centro de atención una unidad militar, en este caso la Netzah Yehuda, literalmente en idioma hebreo «Judea por Siempre», acusada de cometer atrocidades y violaciones de derechos humanos en Cisjordania y ahora con su participación en Gaza desde enero pasado.

De acuerdo con la ONG israelí  Yesh Din, esta unidad militar tiene «la tasa de condenas más alta de cualquier unidad del Ejército israelí por delitos contra palestinos desde 2010». Washington está debatiendo la posibilidad de sancionar a esta unidad militar para dejarla por fuera del paquete de ayuda.

Este contexto ha provocado una especie de «atrincheramiento» para los miembros del gobierno de Netanyahu, cada vez más dependiente de los «halcones» militaristas y los sectores de ultraderecha y ultrarreligiosos. Incluso han buscado «lavar la imagen» de Netzah Yehuda: el ministro de Defensa Gallant y el líder opositor Benny Gantz mostraron su sintonía con el primer ministro israelí, muy probablemente preocupados porque estas eventuales sanciones terminen dañando la imagen de un pilar básico de legitimidad del Estado de Israel como son sus fuerzas armadas y el complejo militar industrial en un contexto de seguridad nacional tan delicado como el actual.

También están las protestas en Israel, que no implican en absoluto algún tipo de solidaridad hacia el drama palestino. Desde 2023, Israel vive permanentes episodios de protestas internas toda vez la sociedad israelí está observando cómo la guerra en Gaza está afectando seriamente su imagen internacional. La huida hacia adelante de Netanyahu y su gobierno están polarizando cada vez más a una sociedad israelí que incluso comienzan a observar cómo cercenan sus derechos de libertad de expresión ante el estado de excepcionalidad trazado por la guerra en Gaza. Con síntomas de hartazgo, la sociedad israelí comienza a cuestionar los fundamentos y la eficacia de la operación en Gaza. Sabe que el costo a pagar está siendo elevado, especialmente en cuanto a su imagen internacional.

Netanyahu ha aplicado en Gaza una estrategia de «tierra arrasada» con tintes de genocidio que difícilmente podrá borrar ante el mundo. A pesar del desequilibrio militar a su favor, no se perciben avances significativos en ese terreno que permitan inferir una derrota estratégica para Hamás.

Por otro lado, la táctica israelí de intentar sepultar militarmente a Hamás para fortalecer políticamente a la anquilosada elite del poder dentro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) con un octagenario presidente Mahmud Abbas sin prácticamente margen de maniobra, tampoco está dando sus frutos. La división política sigue siendo latente en una ANP atomizada, toda vez que la eficaz resistencia de Hamás parece convertirle, al menos moralmente, en el interlocutor más capacitado para defender las demandas palestinas.

Esta condición de movimiento de resistencia le permite a Hamás despojarse, al menos  ante la sociedad palestina, de cualquier proyecto de tipo ideológico definido por su naturaleza islamista. En el actual contexto de guerra de resistencia ante la agresión israelí, esta variable islamista poco o nada tiene que ofrecer.

El aumento del reconocimiento internacional al Estado de Palestina se prevé como un efecto más simbólico que real, una reivindicación histórica en medio de otra Nakba en Gaza. Pero la obstinación de Netanyahu por llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias puede también tener dos objetivos geopolíticos estratégicos: uno, condicionar de facto por la vía de la ocupación militar cualquier tipo de viabilidad y demanda en cuanto a las presiones internacionales por resucitar el fracasado esquema de «dos Estados» israelí y palestino, tomando en cuenta la actual coyuntura de aumento de apoyos internacionales para el reconocimientos de Palestina.

El segundo objetivo para Netanyahu es ganar tiempo esperando una posible victoria de su aliado Donald Trump en las elecciones presidenciales de noviembre próximo. De este modo, alargar la guerra hasta observar el eventual regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025 supondrá para Netanyahu una victoria política estratégica que, al menos a priori, logre amortiguar el aislamiento y el repudio internacional.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina.

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