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LAS RONDAS DE VALS DIPLOMÁTICO DE LOS EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

Giancarlo Elia Valori*

Foto: Agencia IRNA.

Abu Dhabi deja de lado las diferencias entre los siete Emiratos Árabes Unidos (Ras Al Khaimah, Sharjah, Abu Dhabi, Umm Al Quwain, Ajman, Dubai y Fujairah) para el acercamiento con Irán, en línea con su diálogo bilateral con otros países de la región. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han iniciado un proceso de acercamiento con Irán. A raíz de una serie de reconciliaciones regionales con Israel, Catar, Siria y Turquía, ha habido mucho debate en los Emiratos Árabes Unidos sobre el intento de acercamiento con Irán marcado por la visita del Asesor de Seguridad Nacional, Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, a Teherán el 6 de diciembre, con el clan Al Nahyan cediendo a la presión del Emir de Dubai, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, quien ve un interés económico para su Emirato en lazos más estrechos con Irán.

El asesor diplomático de origen iraní de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, así como el presidente Khalifa bin Zayed Al Nahyan y el ministro de Relaciones Exteriores Chahir Almanrar organizaron la reunión, a la que también asistieron el vicepresidente del Consejo Ejecutivo de Abu Dhabi y número dos del Departamento de Seguridad del Estado, Hazaa bin Zayed Al Nahyan.

Mientras que Tahnoon bin Zayed Al Nahyan se esforzó por tranquilizar al presidente iraní Ebrahim Raissi y al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamkhani, sobre la normalización con Israel, hubo otros puntos de discordia en la reunión, incluidas las islas en disputa de Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor, y el conflicto en Yemen.

No hay señales de que la reconciliación diplomática ponga fin al antagonismo entre Irán y los servicios de inteligencia de los Emiratos Árabes Unidos. El departamento de inteligencia de Pasdaran, dirigido por Hossein Taeb, tiene una red de agentes clandestinos en Abu Dhabi y Dubai, algunos de los cuales han sido identificados y arrestados por el Departamento de Seguridad del Estado de los Emiratos Árabes Unidos, e Irán está buscando su extradición.

El mismo día de la visita de Tahnoon bin Zayed Al Nahyan a Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Faisal Al Moqdad, también visitó la capital iraní, poco después de que el presidente sirio Bashar Al Assad recibiera al ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan, en Damasco el 9 de diciembre, anunciando un nuevo eje que tendría un impacto en la región a raíz de los Acuerdos de Abraham del 13 de agosto de 2020.

Los Acuerdos de Abraham son una declaración conjunta entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos de América. El término se ha utilizado más tarde para referirse colectivamente a los acuerdos entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (el Acuerdo de Normalización Israel-EAU) y Bahréin, respectivamente (el Acuerdo de Normalización Bahréin-Israel). La declaración marcó la primera normalización de las relaciones entre un país árabe e Israel desde la de Egipto en 1979 y la de Jordania en 1994. Los Acuerdos de Abraham originales fueron firmados por el Ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan, el Ministro de Relaciones Exteriores de Bahrein, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, y el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu el 15 de septiembre de 2020 en el Jardín Sur de la Casa Blanca en Washington. Los Acuerdos fueron negociados por la administración Trump y marcaron la primera normalización de las relaciones entre Israel y un país árabe del Golfo. Desde entonces, Bahréin, Sudán y Marruecos han seguido con sus propios acuerdos de normalización con Israel.

Mientras tanto, hace unos días, en respuesta a la solicitud de Estados Unidos de renunciar al uso de tecnologías chinas, los Emiratos Árabes Unidos amenazaron con rescindir el contrato para la compra de cazas F-35 y otras armas, según informó la agencia de noticias rusa RIA Novosti citando a The Wall Street Journal.

El New York Times había informado previamente que Estados Unidos y Abu Dhabi habían acordado proporcionar aviones F-35 y drones de ataque Reaper a los Emiratos Árabes Unidos. Se aclaró que el monto del contrato sería de 23 mil millones de dólares.

Bloomberg News informó entonces que la Administración del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, había pedido a las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos que dejaran de usar tecnología de la compañía china Huawei para protegerse del espionaje, comportándose así por despecho como una novia traicionada.

Según los informes de los medios iraníes, el Asesor de Seguridad Nacional de los Emiratos Árabes Unidos, sheikh Tahnoun bin Zayed Al-Nahyan, visitó al Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Shamkhani, en Teherán.

Mientras tanto, durante la reunión entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos, las partes discutieron las relaciones bilaterales, así como temas de actualidad de la cooperación regional. Según Shamkhani, la seguridad sostenible y la estabilidad en la región podrían lograrse mediante la cooperación entre los países. También expresó la disposición de Irán a desarrollar relaciones constructivas con los países vecinos e instó a que, en lugar de enfoques militares, se diera prioridad a las negociaciones y al consenso para resolver los conflictos.

“Los países del Golfo Pérsico solo podrán lograr el desarrollo y la prosperidad de sus pueblos a través de la cooperación”, dijo Shamkhani, recordando las condiciones desfavorables para la población, que resultaron en conflictos militares en la región.

Al-Nahyan, a su vez, expresó su esperanza de que la visita a Teherán contribuya al desarrollo y fortalecimiento de las relaciones entre los dos países.

“Las relaciones cálidas y fraternales con Irán son una de las prioridades para Abu Dhabi. Como país regional grande y poderoso, Irán es un vínculo entre el Este y el Oeste en términos de posición geopolítica”, dijo el representante de los Emiratos Árabes Unidos.

Mientras tanto, recordando el título del artículo, el primer ministro israelí Naftali Bennett aterrizó en los Emiratos Árabes Unidos el 13 de diciembre, en una visita histórica que marca la primera vez que un líder israelí se reúne públicamente con el gobernante real de los Emiratos Árabes Unidos, a saber, el príncipe heredero de Abu Dhabi, el Jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan.

El primer ministro Bennett aprovechó la oportunidad para destacar lo que vio y, de hecho, lo que los analistas regionales describen como una nueva realidad para el Medio Oriente: “En mi opinión, así es como es la paz y la nueva realidad en esta región y estamos trabajando juntos para garantizar un futuro mejor para nuestros hijos”, dijo a la agencia estatal de noticias de los Emiratos Árabes Unidos WAM.

Más tarde, la oficina de Bennett anunció que Mohammed bin Zayed había aceptado la invitación del líder israelí para visitar el país. La fecha de la visita aún no se ha fijado.

A pesar de algunas críticas de otras partes del mundo árabe, Israel y los Emiratos Árabes Unidos han avanzado con miles de millones de dólares en asociaciones comerciales, turísticas, tecnológicas y de transporte. Unos meses después de la firma de los acuerdos, los turistas israelíes acudieron en masa a los restaurantes, playas y centros comerciales de los Emiratos Árabes Unidos. Diciembre vio las ceremonias al aire libre de la Hanukkah judía (el Festival de las Luces) celebradas en Dubai, algo que habría sido inimaginable solo dos años antes.

Es probable que las discusiones entre el primer ministro Bennett y el líder de los Emiratos Árabes Unidos se hayan centrado en áreas de cooperación mutua, incluida la energía, el comercio y la defensa. En marzo pasado, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron un gran fondo de $ 10 mil millones dedicado a invertir en lo que consideran sectores estratégicos en Israel.

Los sectores incluyen la salud, la energía, el agua, la fabricación, la tecnología agrícola y el espacio. En noviembre, Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania firmaron un importante acuerdo de “energía por agua”. Además, en octubre, el gran fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala, había comprado una participación del 22% en el campo de gas costa afuera de Israel Tamar.

Obviamente, en un juego de rol, Irán criticó duramente la visita del primer ministro Bennett a los Emiratos Árabes Unidos.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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EL VÉRTIGO

F. Javier Blasco*

Imagen de Luciana Lopez en Pixabay 

Se define como vértigo a la sensación ilusoria por la que las cosas externas parecen estar rotando o desplazándose alrededor de uno o también, cuando es uno mismo, quien parece estar dando vueltas en el espacio y el resto permanece inmóvil. Es debido fundamentalmente, a una alteración de los órganos del oído o del sistema nervioso central quienes regulan el equilibrio.

Existe un caso específico de vértigo, muy famoso por su peligrosidad entre los pilotos calificados para el vuelo con instrumentos, de noche o en condiciones meteorológicas adversas; es el conocido como vértigo de instrumentos y se produce porque durante el vuelo en tales condiciones, la fuerza centrífuga en los virajes, puede llegar a provocar confusión en el sistema vestibular del oído lo que origina que disminuya la capacidad visual.

Además, en dichos casos, el sistema propioceptivo del piloto, sistema que influye mucho en la orientación humana, resulta inútil para indicarle en qué situación espacial se encuentra él mismo o el aparato que pilota. Por lo tanto, no es nada extraño que sean sus propios sentidos los que lleven al piloto a engaño y le ayuden a desorientarse total o parcialmente, provocando situaciones irreversibles y accidentes muy graves.

Razón por la que, para evitar dichos problemas, se necesita estar en muy buenas condiciones psíquico físicas, llevar a cabo un entrenamiento exhaustivo en simuladores en tierra y en vuelo y ser muy consciente —cómo norma fundamental— que siempre hay que hacer caso a lo que nos indiquen los instrumentos de altura, rumbo u orientación y grado de viraje o de ascenso y descenso del aparato y nunca pensar que son nuestros sentidos los únicos que están en posesión de la certeza.

Sirva esta aclaración como silogismo al grado de desorientación de nuestros políticos en general y de los máximos responsables de los estados en particular, tanto a escala mundial, europea así como fundamentalmente en España, porque a pesar de que los muchos fehacientes indicadores, informes previos, análisis y previsiones a futuro puestos a su disposición les indican todo lo contrario, se empeñan en poner en práctica erradas actuaciones y políticas de forma pusilánime y bastante reiterada.

Tengo la sensación de que en o para la concepción, gestión y puesta en práctica de las necesarias políticas, principalmente aquellas que tienen que ver con la economía y la atención social, nuestros próceres han entrado en un total y absoluto vértigo de instrumentos del que, a muchos, les resulta difícil salir.

La inmensa mayoría de aquellos se creen en posesión de la verdad absoluta; tratan de buscar y aplicar fórmulas “novedosas y magistrales” para tratar de solucionar problemas ya conocidos, muchos de ellos conocidos o arrastrados del pasado y fácilmente predecibles o reconocibles por una gran cantidad de personas y organismos expertos en dichos temas que, con dedicación casi exclusiva, producen eficientes recetas que suelen diferir mucho de las aplicadas por los primeros.

Situación típica y muy frecuente a la hora de prever, tomar las necesarias medidas correctivas iniciales o para combatir de pleno las sucesivas crisis económicas, vengan de donde vengan, aunque, según su origen, gravedad y grado de extensión a escala mundial, tengan grandes matices diferenciadores entre ellas.

El mundo lleva inmerso muchos, demasiados años en tratar de corregir y combatir los problemas derivados del cambio climático. Recientemente, otra vez hemos sido testigos silenciosos de un fracaso más en las largas y poco o nada productivas Cumbres internacionales para discutir la realidad del mismo, las medidas que se deben adoptar, cómo han de ser aplicadas, cuando y en qué grado de intensidad o urgencia.

Los intereses personales o nacionales en su caso, la idiosincrasia de cada país y los recelos entre los más contaminantes hacen que todo quede aplazado sine die o a un horizonte tan lejano que nos hace ver que no hay intención clara de arreglar el problema y que se deja la solución tan aparcada, que ninguno o muy pocos de los contrayentes de tales compromisos, seguirán en activo o con responsabilidades para dichas fechas.

Otro tanto ocurre con el manejo y lucha contra las cada vez más crecientes crisis de refugiados; los movimientos masivos de personas que se lanzan a la aventura porque tienen hambre o sed, en busca de un trabajo, de protección por sufrir cualquier tipo de persecuciones o, simplemente, de una atención sanitaria digna y suficiente para ellos y sus familias. Movimientos, que además de ser cada vez mayores en número total de personas y en vías de emigración, debido a que se emplean como vías de camuflaje por diversas tendencias religiosas yihadistas y grupos terroristas, se convierten en algo mucho más peligroso.

Hoy en día, millones de pobres, parias en todos los continentes, son usados como un medio de limpieza étnica, una fábrica de hacer dinero para ganar pingües beneficios con sus movimientos controlados o como ariete y fuerza de choque para desestabilizar países vecinos u organizaciones de éstos sin piedad ni tener en cuenta las consecuencias.

Otro de los grandes problemas donde es fácil que entren en vértigo los gobiernos, son las pandemias, su tratamiento y combate. Los dirigentes, sobre todo los españoles, ante estos inesperados y no tanto, fenómenos son capaces de dar todo tipo de bandazos, no hacen caso de los especialistas en el tratamiento de estas situaciones y caen en errores de principiantes, que les lleva hasta a legislar de forma poco ética o anticonstitucional, son sujetos de auténticos fraudes multimillonarios durante las urgentes y acaloradas adquisiciones de material en las primeras fases e incurren en apreciaciones y tomas de decisiones muy costosas tanto económicamente, como en el número de vidas pérdidas por hacerlo a la ligera o sin verdadero conocimiento de la causa y situación.

Los continuos enfrentamientos económicos, verbales, sociales y hasta prebélicos por liderar el mundo o una importante región del mismo o por ocupar un puesto preponderante en el ranking del poder, llevan a los líderes en liza a tomas de decisiones graves y muy transcendentes que se traducen en desenfrenadas carreras de armamentos, injerencias cibernéticas, amenazas y hasta amagos de encontronazos con contínuos, peligrosos y costosos despliegues de fuerzas y material en las fronteras, que inmediatamente se traduce en fuertes caídas de las bolsas y en un deterioro de la economía, las exportaciones y las normales y necesarias relaciones políticas, sociales y comerciales entre países, asociaciones de éstos e incluso continentes enteros.

A la vista de lo anterior, se puede concluir que es imprescindible que los dirigentes políticos estén y se mantengan siempre en muy buenas condiciones psíquico físicas personales; obligatoriamente deben fijarse en los instrumentos a su disposición —verdaderos y bien formados asesores y una auténtica Administración al servicio del Estado, que no del gobierno— y que realmente hagan caso de todos aquellos indicadores que seriamente les avisan de que sus chapuzas o malas decisiones llevan al país a la perdición.

Por otro lado, debería barajarse ya necesidad urgente de dotarse de auténticos mecanismos de control político y de inflexibles tribunales u organismos con capacidad punitiva de enjundia, que realicen la revisión casi inmediata e inapelable de las actuaciones de aquellos para evitar que en sus constantes vértigos, forzados o no, lleven a los países —como el que por desgracia tenemos bien cerca— a situaciones de esterilidad, desidia y pobreza muy difíciles de superar, si es que alguna vez conseguimos salir de este embrollo y atolladero.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

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ALEMANIA Y UNA PRETENSIÓN INTERNACIONAL QUE MAQUIAVELO DESACONSEJARÍA

Alberto Hutschenreuter*

Tras los comicios celebrados el pasado 26 de septiembre, los partidos tradicionales alemanes se abocaron a formar una coalición política para el próximo ciclo de gobierno.

De no ser porque el retiro de la canciller Angela Merkel marcó este momento político de Alemania, la trascendencia del evento habría sido menor, incluso cuando (con la formación de un nuevo gobierno) se produzca el fin del ciclo político que desde 2005 tuvo a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) al frente del comando político del “país-pivote” de la Unión Europea, es decir, el “primus inter pares” del emprendimiento pos-estatal (aunque no pos-patriótico) más logrado en materia de integración en las relaciones internacionales.

Como lo que signa a los centros desarrollados son las políticas de Estado, es decir, las continuidades relativas con los grandes propósitos nacionales, no se aguardan cambios de escala con un gobierno encabezado por los socialdemócratas, menos todavía considerando que las dos grandes fuerzas políticas, la CDU y el Partido Socialdemócrata (SDP), prácticamente han “co-gobernado” Alemania por años; basta recordar que el presumible próximo Canciller Federal, Olaf Scholz, se ha desempeñado en cargos públicos clave (secretario de Trabajo, ministro de Finanzas y vicecanciller).

En buena medida, ello se debió al “intercambio del ropaje ideológico” de ambos partidos al momento de las proposiciones como estrategia para cortar el drenaje de votos, sobre todo desde las filas de la socialdemocracia, pues uno de los fenómenos más notables en la política alemana durante los últimos tiempos ha sido el componente social que ha incorporado la centroderecha, y el conservadorismo que ha sumado la izquierda, una mixtura que, siempre que se afronten las necesidades de modernización que reclama la economía germana, particularmente en sectores como el digital y el de inteligencia artificial, asegura el rumbo crucero de estabilidad y prosperidad nacional que supo imprimirle Merkel.

Pero más allá de estos fenómenos sociológico-políticos y de las peticiones económicas, es pertinente realizar algunas apreciaciones en relación con el enfoque internacional de la “próxima Alemania”, pues, si bien durante los debates previos a las elecciones la política exterior no tuvo demasiado espacio, Berlín defiende y promueve, tanto en las ideas como en la práctica, una singular posición internacional para convertirse en un actor preeminente en el siglo XXI.

Dicha posición es la de una “potencia civil” (Zivilmacht, un término utilizado por Hanns Maull en 2001), es decir, un actor que centra su política exterior “en valores que considera no negociables”, por caso, evitar (cuando no rechazar) el uso de la fuerza militar, más los demás grandes principios del derecho internacional; promover el proceder pacífico (cuando no pacifista); mantener el “código Adenauer” (es decir, la preferencia política y militar atlantista); defender y promover el multilateralismo; incrementar el “onusianismo” (es decir, las misiones multidimensionales de paz); alentar el regionalismo, etc.

Asimismo, inspirada seguramente por el pensamiento de John Locke, Alemania concede una importancia enorme al comercio internacional, algo que lo refleja el porcentaje de sus exportaciones en relación con su PBI, más del 30 por ciento, y la diversificación de socios comerciales: la UE es el principal socio, pero luego sigue China (que ha desplazado a Estados Unidos), países del Asia- Pacífico, Rusia (vínculo que se ha resentido significativamente por efecto de las sanciones occidentales), etc. Es decir, lo que para otros es considerado una vulnerabilidad (alta relación exportaciones-PBI), para Alemania el comercio no solo implica prosperidad nacional, sino un instrumento que favorece la estabilidad puesto que inhibe el conflicto internacional.

No obstante este empuje alemán del comercio internacional, y más allá de la fragilidad que supone una excesiva orientación hacia los mercados externos, hay un dato por demás interesante que no siempre surge y que recientemente el especialista Guntram Wolff se ha encargado de recordarlo: la UE y Alemania tienen pocas empresas jóvenes, y entre las 50 principales empresas globales, 22 son de Estados Unidos, 12 de China y solamente siete de la UE (tres de Alemania, Volkswagen, Daimler y Allianz).

Sin duda se trata de una concepción loable por parte de Alemania. Va de suyo que, si los actores preeminentes tuvieran una concepción similar a la de Alemania, las relaciones internacionales ingresarían en una fase normativa superadora de todos los obstáculos y causas de guerras derivados de la condición del estado de anarquía interestatal, competencia, ambición, intenciones, capacidades, etc.

Una fase normativa y supra-geopolítica desconocida hasta el momento, en la que los Estados poderosos prácticamente permitirían que ¡las organizaciones multilaterales adoptaran decisiones por ellos!

Un contexto bajo esas características podría ir dando lugar a lo que Immanuel Kant denominó “república mundial” (Weltrepublik), que “representa el culmen jurídico de toda la elaboración conceptual” del filósofo de Königsberg; una instancia de paz que acabaría para siempre con todas las guerras.

Pero sabemos que el mundo de hoy se halla muy lejos de esta situación. Tal vez en el seno de la UE está ocurriendo algo del patrón kantiano, pero fuera de este proceso (excepcional) de integración el mundo continúa siendo el de siempre, más las nuevas complejidades. Basta con echar una mirada a lo que sucede en las adyacencias de la UE para concluir que ningún orden normativo e institucional tiene lugar. Por el contrario, hay un fuerte declive del multilateralismo.

Lo curioso es que en la misma Alemania han surgido hace ya tiempo voces que reclaman un enfoque más realista de las relaciones internacionales; más aún, de boca de autoridades mayores ha reaparecido la palabra geopolítica, es decir, considerar que por más que los alemanes intenten olvidarse de cuestiones relativas con intereses políticos sobre territorios, poder nacional, zonas de influencia, etc., tales cuestiones se aproximan a los alemanes. Porque es imposible renunciar a un fenómeno que siempre ha estado y estará presente entre los Estados. Ello recuerda lo que decía el polemólogo francés Gaston Bouthoul sobre la voluntad de los políticos de querer reglamentar o prohibir la guerra mediante medidas jurídicas, una cosa “tan vana como castigar, por medio de una ley, el hecho de contraer la peste o la fiebre tifoidea. El pacto Briand-Kellog, por ejemplo, podría calificarse de pacto de la renuncia a las enfermedades”.

La situación relativa con la ampliación de la OTAN y las secuelas que ello trajo para Ucrania es un claro ejemplo de intentar llevar un orden normativo a un lugar donde predominaba un orden geopolítico. A pesar de ello, hasta el momento Alemania no ha dado muestras de reconsiderar la situación, por lo que una eventual nueva insistencia por colocar el derecho sobre la geopolítica y no al revés, llevaría la situación entre Occidente y Rusia a un plano prácticamente de guerra.

Paradójicamente, el impulso del modelo jurídico-institucional que supone una “potencia civil” no cuestiona el “orden del confort estratégico” que implica el poder y la influencia del “pacificador” estadounidense en Europa. Y aquí la geopolítica más la geoeconomía podrían en los próximos años exigir a Berlín una definición más contundente en relación con la iniciativa China conocida como BRI u OBOR. ¿Qué haría eventualmente Alemania? ¿Privilegiaría su papel de potencia civil y defendería dicha iniciativa, hecho que posiblemente la confrontaría con su aliado atlántico? ¿O se mantendría en su condición subestratégica (es decir, de vasallo) ante Washington cediendo intereses nacionales?

Podemos continuar con otras cuestiones, por caso, la situación encontrada entre miembros de la comisión de defensa del Parlamento que provocó la publicación de las “Directrices Políticas para el Indo-Pacífico” en septiembre de 2020, que exigía una mayor presencia naval alemana en la región. De acuerdo con trascendidos, Berlín finalmente optó por evitar irritar a China. Entonces, ¿se trata la política entre Estados de relaciones de poder o de relaciones de derecho?

No está mal aspirar a ser una potencia civil, pero sería un error de escala intentar serlo sin considerar que, sin otros atributos, nunca se podrá ser una potencia real. Ser potencia civil podrá traer prestigio; pero una potencia completa traerá, aparte, seguridad y deferencia.

Las aspiraciones no dejan de ser ejercicios loables y apreciables. Pero en las relaciones interestatales la experiencia es la única guía estratégica con la que contamos. Por ello, bien harían los alemanes y sus socios de la UE en recordar a Nicolás Maquiavelo cuando en su obra maestra, “El príncipe”, dice: “(…) siendo mi intención escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente buscar la verdadera realidad de las cosas que la simple imaginación de las mismas. Y muchos se han imaginado repúblicas y principados que nunca se han visto ni se ha sabido que existieran realmente; porque hay tanta diferencia de cómo se vive a cómo se debe vivir, que quien deja lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende más bien su ruina que su salvación (…)”.

 

* Doctor en Relaciones Internacionales (USAL). Ha sido profesor en la UBA, en la Escuela Superior de Guerra Aérea y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Su último libro, publicado por Almaluz en 2021, se titula “Ni guerra ni paz. Una ambigüedad inquietante”.

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