SE ROBARON DOS CRÉDITOS CON EL FMI

Iris Speroni*

Guzmán tenía una única tarea: conseguir que el Congreso aprobara el crédito. La completó y se fue. In, strike, out.

 

Deuda con el FMI

Desde su asunción el presidente Alberto Fernández se quejó de los temas no resueltos que le dejó su antecesor. Uno de sus caballitos de batalla fue endilgarle a su predecesor la deuda con el FMI. Nunca tuvimos números claros. A veces 48 mil millones de dólares, otros 46 mil millones, otros 50 mil millones. Primera deuda del actual presidente con el pueblo argentino: no auditar las cuentas y decirle la verdad al público.

Dos deudas con el FMI

El gobierno de Alberto Fernández montó una agencia paraestatal de recaudación impositiva en el BCRA. En efecto, se quedó con la mitad del valor de todas las exportaciones del país con el simple mecanismo de pagar menos las divisas obtenidas. Fija el precio compulsivamente, en lo que constituye una confiscación y un verdadero abuso.

¿Cuántos dólares entregaron quienes producen bienes y servicios exportables [1] al gobierno de Alberto Fernández mediante su agencia paraestatal de recaudación (BCRA)?

Total de recaudación paraestatal e ilegal del gobierno de Alberto Fernández: U$D 88.795 millones.

Después los kirchneristas y la izquierda piden que el campo pague la deuda. ¿Y estos U$D 88.795 millones qué son? Se lo dieron al gobierno y el gobierno lo hizo desaparecer.

Alberto Fernández nos birló en sólo dos años y medio dos veces el crédito del FMI. Podría haber repagado la totalidad de la deuda (¿U$D 48.000 millones de dólares?). Nos habríamos librado del FMI y AF y sus amigos se quedaban con 40 mil millones de dólares para repartirse entre ellos. No.

En estos 30 meses, no aumentaron las reservas del BCRA ni se bajó la deuda externa. Por el contrario se renovó y se capitalizaron intereses. Por lo que no sólo los argentinos perdimos U$D 88.795 millones de nuestra riqueza, sino que, además, debemos más dinero que el día en que Fernández asumió.

Los problemas legales de la deuda con el FMI

Macri contrajo la deuda con el FMI para cancelar bonos en manos de fondos de inversión norteamericanos próximos a vencer. El organismo salió al rescate de estos acreedores para que no perdieran el valor de sus activos. Argentina sólo cambió de acreedor. 

La deuda con el FMI tenía dos problemas. El primero, es que nunca se auditaron los números, por lo que no sabemos si realmente ingresó ese dinero o algo quedó en el camino.

¿En las manos de Lagarde, quizás [3]? Son preguntas pertinentes. El segundo es que no había sido aprobado por el Congreso Argentino, lo que generaba nerviosismo en el funcionariado de la organización. .

Guzmán tenía una única tarea: conseguir que el Congreso aprobara el crédito. La completó y se fue. In, strike, out.

Dicho sea de paso: mi agradecimiento a todos los diputados y senadores que no aprobaron esta estafa al Estado argentino y por lo tanto a todos nosotros. Desde Milei y Villaroel a Máximo Kirchner, pasando por toda la izquierda. Mi agradecimiento a todos ellos.

Alberto Fernández ya cumplió su tarea, en lo que al frente externo se refiere: reconocer la deuda con el FMI. Función similar a la de Alfonsín en su momento, cuya primera acción fue validar la deuda contraída por la dictadura militar mientras nos distraía con los juicios a la Junta.

Exportaciones

Funcionarios públicos y alcahuetes del gobierno por igual han sostenido que el país necesita dólares para crecer. Lo dijeron cuando asumieron (Vicejefa de gabinete Todesca Bocco), lo repitieron en estos últimos días, incluido el presidente de la Nación.

¿Es así? ¿Cuál es el razonamiento detrás de las declaraciones de Todesca y Alberto Fernández? Es el siguiente: Para crecer necesito maquinaria. Necesito dólares para comprar maquinaria e insumos de la industria. Más producción industrial, más insumos importados. Muy CEPAL década del ‘50, pero así son nuestros políticos. No se enteraron que cayó el muro de Berlín, que Rusia pasó de importar trigo a exportarlo o que China ingresó como fuerte comprador al mercado de alimentos hace 20 años atrás. En las mismas facultades de Ciencias Políticas o Económicas continúan con las enseñanzas que ya eran obsoletas durante el gobierno de Alfonsín.

Hace once años que la economía argentina no crece. 

Sin embargo hace años que Argentina tiene superávit comercial. Entonces, ¿por qué no crecemos? Una pregunta capciosa: ¿Por qué en lugar de inventar otra excusa para encubrir su incompetencia/latrocinio persisten en embaucar al público al decir que faltan dólares cuando no faltan dólares?

Veamos las exportaciones desde que asumió Alberto Fernández.

Interesa también el superávit comercial. Si hay superávit, quiere decir que se exporta más de lo que se importa y que luego de pagar las importaciones queda dinero (reservas):

Total superávit gobierno de Alberto Fernández: U$D 30.371 millones.

Funcionarios públicos y el propio presidente salieron por los medios de comunicación a reclamar dólares para comprar combustibles ya que el precio de los mismos había aumentado debido a la guerra en Ucrania.

Varias consideraciones: hubo que importar diésel porque el gobierno en 2021 redujo la proporción de biodiésel (aceite de soja) en el combustible. Los camiones y maquinaria agrícola de 10 años de antigüedad o menos soportan 100% biodiésel. Argentina es el principal exportador de aceite de soja y biodiésel del mundo. Si hubieran aumentado la proporción (en lugar de reducirla), nos habría sobrado biodiésel y no hubiéramos tenido que importar ni un litro.

Un tiro en el pie

Errores no forzados del gobierno. Por otro lado, como los funcionarios controlan el precio del diésel, cuando éste es inferior al costo de producción, la destilería baja su nivel de actividad (reduce las pérdidas); que es lo que sucedió. En resumen, pésimas decisiones de gestión paralizaron parcialmente al país por seis semanas.

¿Son relevantes las importaciones de combustible? ¿Es para llorar en los canales de televisión como hizo esta semana Agustín Rossi en la Televisión Pública?

Los aumentos de combustibles se dieron este año, por lo que el principal efecto del costo de importaciones de combustibles se vio recién en el 2022.

Neto exportaciones – importaciones de combustible:

2020: U$D 3.593 millones EXPO – U$D 2.640 IMPO = superávit U$D 953 millones.

2021: U$D 5.215 millones EXPO – U$D 5.843 millones IMPO = déficit de U$D 628 millones.

1º semestre 2022: U$D 3.961 millones EXPO – U$D 6.609 millones IMPO = déficit U$D 2.648 millones.

Total saldo sector combustibles gobierno actual: Déficit U$D 2.323 millones. EXPO totales igual período: U$D 177.195 millones.

El sector combustibles tuvo superávit de exportaciones en 2020, un pequeño déficit en 2021. Ahora, en el 1º semestre 2022 (U$D 2.648 millones) absorbió el 5% del total de exportaciones del propio semestre (U$D  44.377 millones). ¿Por eso lloran en público?

El problema no son los dólares

Entonces ¿de qué hablan los políticos? Dicen que necesitan dólares para crecer. Tienen dólares como nunca en su vida y sin embargo no crecemos. Dicen que necesitan dólares para pagar la deuda pública externa, sin embargo no cancelan nada y renuevan todo el tiempo. Sostienen que necesitan los dólares para importar combustibles, y el rubro es sólo una fracción de lo que Argentina obtiene de las exportaciones. Es muy difícil de entender la disociación entre la realidad y los dichos de las personas que son las responsables de conducir la nación.

No me llama la atención que los políticos mientan. Lo hacen todo el tiempo y no sólo en nuestro país. Me sorprende que nadie les haga alguna pregunta que les incomode.

Los políticos (Presidente, senadora Di Tullio, otros) aducen necesitar dinero para aplacar el hambre —léase dar más planes sociales—. Sin embargo la recaudación de la AFIP es excelente (enero-mayo 2022). Sí, siete billones de pesos.

¿Cómo puede ser que no les alcance?

Tal vez es hora de que los legisladores le pregunten al poder ejecutivo en qué gastan. No sólo los fondos de la recaudación de la agencia legal (AFIP) sino también los que provienen de la agencia paraestatal (BCRA).

Esta desaparición permanente del fruto del trabajo de los argentino es la razón por la que tantos argentinos estén sin trabajo, los que sí lo tienen es informal o su sueldo no alcanza.

Los gobernantes nos estafan a todos. A los más humildes más que a nadie.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA). 

 

Notas

[1] Esto incluye honorarios de programadores de sistemas, consultores, auditores, actores, músicos en servicios o productores de ajo, cebolla, peras, té, arroz, garbanzo, poroto, maní, miel. Son sectores que se beneficiarios con la suspensión de los DEX del actual gobierno pero no pudieron esquivar la agencia paraestatal de recaudación (BCRA).

[2] Calculada como el 50% de las exportaciones.

[3] Macri debería estar procesado por abuso de autoridad (endeudarnos sin consentimiento del HCN) y, de ser cierto que reconoció una deuda mayor a la ingresada, por partícipe en una estafa al erario público.

 

Notas relacionadas

Zanahoria

http://restaurarg.blogspot.com/2021/06/zanahoria.html

El botín del BCRA 2021 provincia por provincia

http://restaurarg.blogspot.com/2022/04/el-botin-del-bcra-provincia-por.html

Biocombustibles – remar en el dulce de leche

http://restaurarg.blogspot.com/2022/06/biocombustibles-remar-en-el-dulce-de.html

Mis dólares

http://restaurarg.blogspot.com/2020/09/mis-dolares.html

Restricción interna

http://restaurarg.blogspot.com/2022/07/restriccion-interna.html

 

Referencias

INDEC – Exportaciones 2021 comparativo 2020

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ica_01_223173EDC303.pdf

INDEC- Exportaciones 1º semestre 2022

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ica_07_22F9FCC49C3F.pdf 

Recaudación AFIP enero – mayo 2022

https://www.afip.gob.ar/institucional/estudios/

 

Artículo publicado originalmente el 30/07/2022 en Restaurar.org, http://restaurarg.blogspot.com/2022/07/se-robaron-dos-creditos-con-el-fmi.html

CONSEJOS VENDO Y PARA MI NO TENGO

F. Javier Blasco Robledo*

Refrán castellano generalmente usado para recriminar a quien suele pasarse la vida dando, e incluso hasta imponiendo consejos como tales, o las mal llamadas «recomendaciones» a los demás, pero que, sin embargo, no los toman o aplican para sí mismos; suelen auto exculparse de su cumplimiento o, a pesar de sus constantes y poco afortunadas incursiones en determinadas competencias, que les son ajenas, difícilmente, saben resolver sus propios problemas.

Es un hecho bien sabido y altamente conocido que el mundo, por unos motivos o por otros, está en manos de un plantel de políticos, poco o nada afortunados, que no se encuentran a la altura de las circunstancias ni cuentan con las capacidades necesarias para la resolución rápida o la menos eficiente de las crisis y los grandes problemas que nos rodean y acosan. Hecho este, que se agrava en España, donde, por desgracia para los españoles, cuentan con un gobierno incompetente, anclado en el pasado, revanchista y totalmente vendido al albur y los caprichos de los peores enemigos internos de España por la necesidad que tiene de contar con el apoyo o el beneplácito de éstos hasta para ir al retrete.

Con bueyes como esos debemos atravesar una larga y pesada caminata por un desierto lleno de continuos peligros derivados de su mala política, los constantes bandazos y cambios de criterio, las imposiciones más que arbitrarias y orientadas a los aspectos que satisfagan y no enfaden a sus «colegas» de legislatura y al continuo y alegal retorcimiento de la ley, el inherente poder de las instituciones y la auténtica legalidad y moralidad de sus actuaciones.

Un gobierno que nos tiene acostumbrados a movimientos de singular y abyecta auto propaganda y al farol constante frente a una desnortada Europa para, a los pocos días, terminar cayendo en el mayor servilismo y seguidismo de aquello que rotundamente negaba días u horas atrás. Un gobierno que difícilmente mira por el bien general de la nación y de todos los conciudadanos, sino por agradar a los suyos y lo que es peor, la propia y exclusiva supervivencia personal de su líder, aún a costa de tener que derrumbar, de forma constante, con alevosía, nocturnidad y hasta de forma zafia, las mejores o más potentes y casi inamovibles columnas sobre las que descansaba el propio régimen establecido y la ya mencionada continuidad del Sr. Sánchez.

Para este gobierno, las cosas están siempre muy claras, aunque sus soluciones y la obligatoriedad del punto de aplicación legal de una u otra determinación varíe en función del grado de amistad, necesidad de mantener contenta a la caterva que le apoya y del nivel de acercamiento de quien osa incumplir con lo preceptuado por las normas correspondientes, cuando todas ellas son similares en obligaciones y deberían contar con una amplia y clara necesidad de acatamiento y cumplimiento legal por todos los ciudadanos y regiones de España.

Dependiendo de la necesidad que se tenga del apoyo futuro de la parte en litigio con la norma que se pretende aplicar con carácter general o particular, vergonzosamente y sin inmutarse lo más mínimo, se pone un mayor o menor énfasis en la necesidad moral y legal de su cumplimiento. Llegando, en ocasiones, a justificar y apoyar su no cumplimiento, como es el caso con el tema de la lengua castellana en Cataluña.

Siempre que dicha puesta en cuestión o condicionamiento sobre su cumplimiento total o parcial provenga del PP o de una región concreta, como es la madrileña; la maquinaria propagandística propia del gobierno y la derivada de los numerosos medios palmeros que se abrazan al mismo —quizás en busca de algún tipo de suculenta subvención— actúan ferozmente contra aquellos osados con la simple finalidad de despedazarlos y en busca de unos apoyos perdidos, de momento, difíciles de recuperar.

Sánchez capitanea un gobierno que actúa a base de Reales Decretos, impuestos a la nación sin ni siquiera intentar consensuar con el principal partido de la oposición o los mayoritarios gremios directamente afectados. Al más puro estilo despótico o dictatorial, en cuestión de horas se legisla en España de forma precipitada, obligando con ello, a que sea el Tribual Constitucional el que dedique la mayor parte de sus esfuerzos a corregir las malas o inconstitucionales decisiones adoptadas por un gobierno que primero dispara y luego pregunta, sin importarle a quien y en qué modo afecte su andanada.

Además, cuando es corregido por tamaña y alta figura judicial no se amedra un pelo, mira para otro lado y continua con su labor destructiva del concierto y la concordia entre los gobernados. No hace caso a las resoluciones de los altos tribunales, hasta las trata de ridiculizar o poner en tela de juicio, sobre todo, si estas son contrarias a los espurios intereses propios o de sus propios compañeros de viaje, quienes mientras le prometen continuidad en su sillón, colaboran en la ejecución o puesta en práctica de un malévolo plan, cuyo fin último no es más que la destrucción de la patria, sus símbolos y la cohesión entre las tierras y las gentes que forman y encuadran España como un Estado y nación, que tiene el privilegio y la responsabilidad de ser el más antiguo de Europa; factores, hechos y elementos estos, a los que nunca se debe renunciar.

Los actos y decisiones arbitrarias, alegales y casi siempre abusivas, puestas en práctica por este gobierno son muchas y darían para una tesis completa de varios cientos de páginas a nada que se quisiera profundizar un poco en cada una de ellas. Son de sobra conocidos porque su zafiedad y chabacanería es tan grande que es imposible ocultarlas; pero, como se suceden con tanta rapidez en el tiempo, casi no da lugar a que se puedan leer ni a bucear en ellas con la profundidad requerida.

De entre las no tumbadas por los tribunales, muchas duran menos en su aplicación que un bollo a la puerta de un colegio a la hora del recreo, otras acaban sumidas en las profundidades y telarañas de cajones nacidos para albergar legajos de poca o ninguna utilidad y del resto, la mayoría son tan difíciles y complejas de interpretar, que ni las mismas autoridades se atreven a aplicar, porque saben que nunca valdrán para nada, salvo para, en balde, hacerles trabajar.

Recientemente hemos sido testigos de un hecho palmario, la crisis energética. Crisis a la que se le han atribuido diversas paternidades como, la continuidad o repercusiones económicas de tantos años de pandemia con la economía parada o a ralentí, la guerra de Ucrania, la mala fe de Putin y ahora también el cambio climático. Excusas todas ellas, que, si bien encierran parte de verdad, son empleadas con profusión y hasta la saciedad, para ocular las verdaderas causas de que nos encontremos así.

Causas que, en mayor o menor medida, tienen su origen en la incompetencia de los gobiernos e instituciones nacionales e internacionales para capear el más que anunciado temporal, en las intransigentes ideologías de los partidos y unas malas aplicaciones de los planes nacionales e internacionales de contingencia —en algunos casos inexistentes a pesar del peligro que se cierne sobre Europa—, que ante necesidades extremas, pongan en marcha recursos con los que contamos, aunque se encuentra rechazados por ideología, a sabiendas que el no aplicarlos supondrán grandes esfuerzos sobre una sociedad hastiada de tanto pedirle mayores y continuos esfuerzos de mano de unos incompetentes, que solo hacen que aumentar sus gastos debido a regalías absurdas o a unos desmesurados incrementos de dudosos cargos de asesoría, remunerados con arbitrariedad.

Los planes presentados por el gobierno para cumplir con algo que se nos vendió como «una recomendación a la que nosotros ni nos íbamos a acercar», consisten en quitarse la corbata, apagar las luces de las calles, escaparates y monumentos a las diez de la noche y regular de forma abusiva e incomprensible el termostato del calor y el frio de los sistemas de temperatura exterior. Todo de obligado cumplimiento, sin rechistar ni coordinar con los afectados y las comunidades que por su cumplimiento deben velar y ni una palabra de reducción de gasto energético por el macro gobierno, ni del replanteamiento de nuestras capacidades de producir energía (incluida la nuclear), un plan hidrológico cabal, el establecimiento de más capacidades de recogida y almacenamiento de aguas y un largo etcétera que realmente, nos lleve a una mayor autosuficiencia energética y aun ahorro sustancial.

Sin embargo, la única respuesta oficial ante las trabas impuestas y el escaso margen de tiempo otorgado para poner en práctica algunos acondicionamientos en los locales de las empresas afectadas, es que las leyes están para cumplirse, se han marcado unas desproporcionadas las multas —totalmente abusivas por coercitivas— y el señor presidente —como si la cosa no fuera con él— tras aprobar el Decreto, cogió sus varios medios aéreos oficiales para desplazarse, como viene siendo habitual a la Mareta y me imagino, que allí los derroches de energía tanto para él, como para su familia y previsiblemente sus amigos del alma, no se tendrán en cuenta ni contarán.   

  

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

 

GUAYANA ESEQUIBA: ACTO CONTRARIO A DERECHO, NUNCA GENERA DERECHO

Abraham Gómez R.*

Venezuela ha tenido al Laudo y todo cuanto allí se hizo, el 3 de octubre de 1899 —cuando se perpetró la conocida abominación y arrebato contra nuestro país— como un acto de nulidad absoluta.

Nulo de pleno derecho. Insubsanable.

La nulidad absoluta —ipso jure— acarrea las consecuencias más graves que puede sufrir un acto procesal.

La sentencia engañosa que nos ha causado daños y perjuicios, por más de cien años, nunca ha tenido validez ni fuerza oponible a nada. Se encuentra en completa inexistencia —en su materialización dispositiva—, por estar inmersa en inaceptables vicios jurisdiccionales, insaneables.

La nulidad absoluta de la decisión arbitral nace desde el mismo momento cuando se omitieron requisitos y presupuestos procesales necesarios para lograr su objetivo.

También ocurrió cuando se nos colocó, siendo parte interesada y concernida, en una situación de indefensión; inclusive a partir del Tratado de Washington de 1897.

Hemos reafirmado históricamente que la calificación de nulidad del Laudo Arbitral de París se la atribuimos y existe desde el propio instante de la celebración de ese espurio «acto decisional»; así entonces, nos permitimos aclarar que la nulidad del citado adefesio jurídico comporta, en sí mismo un resultado sin arreglos posibles y no un proceso en procura de algunos objetivos más o menos considerables.

Hemos dicho, muchas veces  en todas nuestras conferencias en las universidades, que si la Corte se dispone a examinar los hechos en estricto derecho; y que si la citada resolución tramposa es el objeto de fondo de la segunda etapa del Proceso ante la Corte, se le presenta la mejor ocasión a nuestra delegación para denunciar la perversión jurídica de la cual fuimos víctima; y desenmascarar a la Parte guyanesa, que no ha hecho otra cosa que pretender torcer tamaña e inocultable realidad histórica para sus propios intereses en comparsa con insaciables empresas transnacionales.

Guyana aspira ganar sin las mejores cartas, ni tener con qué; y nosotros solicitamos e invocamos que la Corte haga justicia al hacernos justicia.

El pasado 7 de junio, introdujimos una Excepción Preliminar pidiendo que la Corte Internacional de Justicia no admita la demanda que nos interpuso Guyana, por cuanto, consideramos que tal iniciativa procesal de la excolonia británica no calza los elementos exigibles para un Debido Proceso de esta naturaleza.

Esperaremos los resultados de las observaciones y conclusiones que, respecto a tal Excepción Preliminar, la Sala Juzgadora solicitó a Guyana.

La expresión que hemos venido divulgando “no hay nada de qué temer”, no constituye un exagerado optimismo o una salida con efecto placebo.

Lo que decimos, lo divulgamos con sobrada justificación, porque poseemos los Justos Títulos que respaldan lo que pronto mostraremos y demostraremos —aportación de Parte— ante el Alto Tribunal de La Haya.

Qué expondremos. Nada más y nada menos que la más grande tropelía que se haya perpetrado contra un país pobre e indefenso para la época, frente a la arrogancia y soberbia del Imperio Inglés.

Hoy se hace preciso destacar el significativo aporte para el mundo del reconocido jurista sueco Gillis Weter, quien, en un enjundioso estudio de cinco tomos denominado «Los Procedimientos Internacionales de Arbitraje» (Edición-1979); precisamente en su 3er. tomo, dedicado al arbitraje entre Venezuela y la Gran Bretaña, concluye que:

«…Ese laudo Arbitral constituye el obstáculo fundamental para que se consolide la fe de los pueblos en el arbitraje y en la solución de controversias por vías pacíficas. Tal sentencia adolece de serios vicios procesales y sustantivos, y fue objeto de una componenda de tipo político».

Cada vez que profundizamos, una y otra vez, en examinaciones al Laudo Arbitral, conseguimos muchas causales para desecharlo y preguntarnos —en purísima realidad— sobre qué elementos objetivos se atreverá a preparar la Motivación y Fundamentación la Corte para una posible sentencia.

Jamás podemos imaginarnos; resulta impensable en estricto derecho, que ese Laudo —como pide la contraparte guyanesa— puede producir Cosa Juzgada (res Judicata), cuya fuerza sea oponible a Venezuela; en el supuesto de que nuestro país se haga Parte del Juicio, y conceda competencia a la Corte Internacional de Justicia, para el 8 de marzo del próximo año, cuando hemos sido citados a consignar el Memorial de Contestación de la demanda.

Cabe aquí desempolvar una antiquísima máxima del Derecho Romano, que cobra validez y vigencia en el Derecho Internacional Público: «Lo que ha resultado nulo desde su inicio, no puede ser convalidado por el transcurso del tiempo».

Encontrándonos en las proximidades de otra posible sentencia, nos vemos obligados a diseñar como equipo representativo del Estado venezolano, las más eficientes estrategias para hacer todas las alegaciones que sean necesarias, oportunas y pertinentes —damos por sentado que Venezuela se hará parte del juicio y manifestará el consentimiento de obligarse— para demostrar y probar , con suficiente contundencia, que la decisión arbitral —de ingrata recordación— de 1899, constituyó una aberración, perpetradora del vil despojo de 159.500 km2, de nuestra geografía nacional, una séptima parte de la extensión territorial que heredamos históricamente desde 1777.

He dicho de varias maneras y en muchas partes que no debemos rehuir el «combate jurídico» en ciernes.

Entro a explicar el porqué de mi sugerencia: primero, tengamos presente que el juicio no se paralizará así nosotros continuemos invocando la No Comparecencia.

La Corte asomó en su fase previa (admisibilidad de jurisdicción) que está dispuesta inclusive a sentenciar en ausencia de alguna de las partes , basada en el artículo (53) de su propio Estatuto.

De tal manera que nuestra diligencia debe regirse, en lo inmediato, a conformar el mejor de los equipos con carácter multidisciplinario para atender el litigio, en esta delicada etapa, tanto en el sitio de los acontecimientos (La Haya), como dentro del país.

Debemos provocar y convocar asambleas de compatriotas; actividades en conjunto con visitas a los medios de comunicación para informar y deliberar sobre este pleito histórico.

Otra diligencia que debe practicarse, con prontitud, es la designación del juez ad-hoc —por nuestra parte— que se incorporará al corpus del Jurado Sentenciador, conforme lo contempla el Estatuto de la CIJ.

Pedimos al Dr. Samuel Moncada —agente designado por el Ejecutivo Nacional— y a los coagentes Dr. Félix Plasencia y profesora Elsys Rosario que desplieguen mayor participación informativa, a través de los medios y en la red, para que el país se mantenga enterado de todo cuanto ustedes están haciendo, en este asunto litigioso, que concita la unión y la solidaridad de toda Venezuela.

 

* Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Miembro del Instituto de estudios Fronterizos de Venezuela (IDEFV). Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba.

Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales

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