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MÉXICO CONFIRMA EN LAS URNAS UNA NUEVA HEGEMONÍA POLÍTICA

Roberto Mansilla Blanco*

Con Sheinbaum, México entra en una nueva etapa histórica iniciada en 2000 con la derrota del PRI tras 69 años en el poder

La contundente victoria de la candidata oficialista Claudia Sheinbaum con el 59,36% de los votos en las elecciones presidenciales mexicanas celebradas este 2 de junio consolida una nueva hegemonía política en el país azteca iniciada en 2018 con la llegada al poder del actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA)

La hoy recién elegida como nueva presidenta mexicana, considerada la «delfín» de López Obrador, lideró una coalición conformada por el propio MORENA, el PT y el Partido Verde. El triunfo de Sheinbaum, una reconocida académica y hasta ahora jefa de Gobierno de Ciudad de México, es igualmente histórico: se convierte así en la primera mujer en presidir México.

Una condición, la del género, que igualmente se vislumbraba en el caso de su contrincante electoral, Xóchitl Gálvez, quien obtuvo un 27,91% de los votos. Gálvez lideró una inédita coalición que incluyó a partidos ideológcamente distintos como el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Democrático (PRD), todos ellos dominantes en la esfera política y electoral mexicana hasta la aparición de MORENA y que, tras este resultado electoral, inician una especie de «travesía en el desierto», una crisis estructural que incluso amenaza con marginarlos del espectro político.

El sello de Sheinbaum

Tras oficializarse su triunfo, en su discurso como nueva presidenta, Sheinbaum lanzó un mensaje tan reivindicativo como revelador: «seré la primera mujer presidenta en 200 años de historia republicana de México»; «No llegué sola, llegamos todas»; y «gobernaremos en paz». Sin alejarse de los postulados ideológicos de su mentor AMLO, Sheinbaum ofrece una perspectiva propia orientada igualmente a imponer su sello en el debate político en México.

Se observan aquí con mayor nitidez algunas de las señales de identidad del gobierno de Sheinbaum: una mayor implicación ecologista, de políticas de género y de justicia social en un país de 136 millones de habitantes que si bien logró reducir la pobreza en estos años de gestión de AMLO, esta tasa aún se mantiene en el 36%. Toda vez, México tiene un alto índice de feminicidios y de violencia ciudadana lastrada por el poder de los carteles de crimen organizado: la violencia provoca anualmente unas 30.000 víctimas mortales. En los últimos meses fueron asesinados una treintena de candidatos.

Esta hegemonía de MORENA se observa igualmente a nivel regional, vital para analizar los equilibrios de la política mexicana: el partido gobierna actualmente en 21 de los 32 estados a nivel nacional. Sheinbaum obtuvo más de 35 millones de votos, cinco millones más que los alcanzados por AMLO en 2018.

Esta hegemonía tiene también repercusión en el poder legislativo ya que la coalición oficialista posee ahora una mayoría aplastante: 243 de los 365 representantes en la Cámara de Diputados. En el Senado es igualmente contundente esta mayoría de la coalición: 82 de 128 escaños. Estos resultados le permitirán a Sheinbaum y la coalición gobernante sacar adelante un ambicioso programa de reformas constitucionales denominada «La Cuarta Transformación», iniciado seis años atrás con AMLO en la presidencia.

Revitalización progresista; freno a la ultraderecha

Pero el triunfo de Sheinbaum debe igualmente medirse en clave hemisférica; aquí destacan aspectos como el género y la seguridad ciudadana, con una implicación cada vez más importante en las agendas políticas regionales.

Con Sheinbaum podemos observar también una revitalización de las izquierdas progresistas latinoamericanas tanto como su triunfo implica igualmente un ‘freno de mano’ ante el ascenso de tendencias más derechistas, ultraliberales, e incluso de ultraderecha, radicalmente opuestos a esas agendas progresistas e imbuidos en una perspectiva de «batalla cultural» contra la izquierda.

Esa tendencia derechista la vemos claramente en el caso del presidente argentino Javier Milei pero también ampliada en el campo de la seguridad ciudadana con el mandatario salvadoreño Nayib Bukele. Curiosamente, previo a las elecciones mexicanas, Bukele inauguraba un nuevo período presidencial en una toma de posesión en la que fue significativa la visita de Milei, marcando una sintonía política que comienza a cosechar adeptos a nivel continental.

Con Sheinbaum se intuye también una continuidad con el legado de AMLO en lo relativo a la política exterior multilateral pero que puede observar importantes implicaciones de cara a la resolución de problemas globales, en particular el cambio climático y las actuales guerras (Ucrania, Gaza)

Siguiendo con el legado de AMLO, Sheinbaum (que no olvidemos tiene origen judío sefardita) podría mostrar una mayor predilección al reconocimiento del Estado palestino, siguiendo la tendencia que recientemente observamos en Europa con países como España, Noruega e Irlanda.

Con Sheinbaum, México entra en una nueva etapa histórica iniciada en 2000 con la derrota del PRI tras 69 años en el poder; y en 2018 con la llegada a la presidencia de un partido de izquierdas, MORENA. Trazando una nueva hegemonía de carácter progresista amparada por el apoyo popular en las urnas, Sheinbaum tendrá ahora la tarea de ampliar los esquemas de la «Cuarta Transformación» iniciada hace seis años por su mentor López Obrador, particularmente en materia de derechos políticos y sociales.

Retos y desafíos indiscutibles para uno nuevo liderazgo en un país constantemente ‘bendecido’ por los centros de poder económico y financiero como un «mercado emergente» y llamado a adquirir un protagonismo en el mundo en transformación de este siglo XXI.

 

* Analista de geopolítica y relaciones internacionales. Licenciado en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela, UCV), Magister en Ciencia Política (Universidad Simón Bolívar, USB) Colaborador en think tanks y medios digitales en España, EE UU y América Latina.

 

Artículo originalmente publicado en idioma gallego en Novas do Eixo Atlántico: https://www.novasdoeixoatlantico.com/mexico-confirma-unha-nova-hexemonia-politica-roberto-mansilla-blanco/

LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS EN LA REPÚBLICA DE COREA Y SUS POSIBLES IMPACTOS

Ruvislei González Saez*

Imagen: Agencia de Noticias Yonhap, https://sp.yna.co.kr/view/MYH20240416013500883?section=search.   

Introducción

Las recientes elecciones parlamentarias celebradas en la República de Corea el 10 de abril de 2024 con el propósito de conformar la XXII Legislatura de la Asamblea Nacional ha tenido un marcado significado político casi a mitad de mandado del actual presidente, Yoon Suk yeol del conservador Partido del Poder del Pueblo (PPP). Desde el inicio de su presidencia en 2022, la mayoría del Parlamento se encontraba dominada por el liberal Partido Democrático (PD), el que había obtenido la victoria en las pasadas elecciones de este tipo en el 2020 en medio del impacto de la Covid-19.

Para entender el sistema político de la República de Corea es necesario saber que en el período de gobiernos autoritarios en el siglo XX la política estaba controlada por un solo partido dominante, aunque existían otros formalmente. Ya desde la etapa de la democratización, se destacó un marcado bipartidismo que ha dominado el panorama político. Dicho proceso se ha destacado por la alternancia entre gobierno y oposición. En principio, la evolución de estos dos partidos no ha sido con un mismo nombre, dado que han cambiado con frecuencia, por lo que comúnmente son conocidos como conservadores (identificados por color rojo) y progresistas (identificados por color azul).

El cambio de marca política ha acompañado el proceso de fusión de organizaciones políticas, tanto antes como después de las elecciones. Estos siguen siendo en gran medida liderados y centrados en las figuras de los líderes, mostrando un alto nivel de faccionalismo y personalismo. Aunque formalmente la República de Corea presenta un sistema multipartidista, ha sido de facto un sistema bipartidista, caracterizado por un bajo nivel de institucionalización. Sus características claves están muy arraigadas como el regionalismo y la ideología, con la generación, la clase y el género asociados a éstos. Es decir, tradicionalmente el oeste del país ha tenido tendencia más progresista, mientras el este más conservadora y en este 2024 no fue la excepción (figura 1). Identificados actualmente el PD como el primero y el PPP como lo segundo respectivamente, debe añadirse que en cuestiones de género generalmente las mujeres se identifican más con el PD, mientras los jóvenes hombres con el PPP.

Figura 1: Delimitación partidista por colores tras conteo de votos para las 22ª elecciones a la Asamblea Nacional.

Fuente: Naver (2024)1El año 2022 marcó la primera vez que los jóvenes de 18 años eran elegidos para votar en las elecciones presidenciales y se presentaban en las elecciones locales. Tanto el entonces Partido Popular como el PPP veían a estos jóvenes votantes como un sector clave. A medida que el PPP consolidó el apoyo entre los votantes masculinos jóvenes con la elevación de Lee Jun seok y su reclamo de la discriminación inversa, el PD elevó sus esfuerzos para atraer a las jóvenes votantes femeninas[1].

Si bien la política del país se encuentra dominada por dos partidos principales, los que en determinados momentos han cambiado nombres, también existe un grupo de partidos de menor representación proporcional e incluso nula en la Asamblea Nacional. Las mayores fuerzas políticas actualmente son el PD y el PPP, aunque existen otros como Partido Verde Justicia (posición centro-izquierda, que apoya el diálogo con la República Popular Democrática de Corea), Nuevo Futuro (reformista centrista), Nuevo Partido de la Reforma (conservador), Partido Reconstrucción de Corea (centrismo, liberalismo y reformista), Partido de Unificación Liberal (extrema derecha), entre otros. En total hay más de 15 partidos minoritarios de derecha, alrededor de 7 que son centristas, alrededor de 5 que son progresistas. También existen otros que están sujetos a un solo tema, como Partido de la Mujer, y hay otros que han intentado registrarse sin lograrlo como el Partido de la Nación Nuclear, de concepción fascista[2].

Para las elecciones parlamentarias de 2024, el Comité Asesor Electoral integrado por 33 expertos de diversas esferas, entre ellos los medios de comunicación, el mundo académico, los círculos jurídicos, las relaciones públicas y los grupos cívicos, para una gestión justa de las elecciones y el avance del sistema electoral determinaron nuevas indicaciones. En reunión en febrero de 2024 dicho consejo promovió nuevas medidas para mejorar la confianza de la ciudadanía en la gestión electoral. Se decidió responder a actos ilegales como los videos creados por inteligencia artificial, como sucedió anteriormente contra el propio presidente del país, mejorar la objetividad y fiabilidad de las encuestas de opinión electorales. Para ello se tomaron medidas, entre ellas la adición de procedimientos de verificación en el proceso de recuento de votos, cambio de formato de notación, como números de serie en boletas anticipadas a códigos de barras 1dimensionales y gestión de encuestas y recuento de votos, con divulgación constante de videos de las cámaras de lugares de almacenamiento, como las urnas anticipadas, para determinar la transparencia y fiabilidad de la gestión electoral mediante el establecimiento de un plan para mejorar los procedimientos[3].

Elecciones parlamentarias 2024, resultados e impactos.

Si bien, la Asamblea Nacional estaba controlada por el PD en mayo de 2022 cuando el presidente conservador Yoon arribó al poder, los esfuerzos del PPP estaban en lograr controlar el legislativo en las elecciones recientes de abril de 2024. Desafortunadamente para este último, los resultados han sido dominantes para el PD nuevamente.

Las elecciones generales del 10 de abril vieron la mayor participación de votantes del país en 32 años, tras un máximo histórico en las votaciones anticipadas, según anunció la Comisión Nacional Electoral (CNE). La participación total de los votantes alcanzó el 67%, lo que supone un incremento de 0.8 puntos porcentuales respecto a las elecciones generales de 2020, que registraron una participación del 66,2% (ver figura 2). De los 44,28 millones de electores, aproximadamente 29,66 millones de personas emitieron su voto en 14.259 colegios electorales para elegir a 300 legisladores para la 22a Asamblea Nacional. (…) Los votantes emitieron dos votos, uno para las 254 circunscripciones unipersonales y otro para los 46 escaños restantes de representación proporcional. Un total de 21 partidos disputaron las elecciones en función de los distritos, mientras que 38 partidos políticos se desmarcaron de representación proporcional[4].

Figura 2: Evolución de las votaciones en las diversas elecciones desde el 2016 hasta el 2024 en la República de Corea.

El principal opositor PD está listo para lograr una victoria decisiva en las elecciones generales, con el bloque liberal de oposición más amplio que se espera asegure hasta 200 escaños en la Asamblea Nacional, integrada por 300 miembros. Esta proyección asesta un golpe significativo al presidente Yoon Suk Yeol.

Las encuestas de salida realizadas por las tres principales emisoras de la nación KBS, MBC y SBS indicaron que se proyectaba que el PD aseguraría de 178 a 197 escaños cuando combinara victorias electorales con escaños de representación proporcionales obtenidos por su partido satélite, el Partido Unido Democrático. Este resultado, consolidará la participación del PD en la actual Asamblea controlada por la oposición para los próximos cuatro años. Mientras tanto, se proyectó que el gobernante PPP aseguraría entre 85 y 105 escaños, incluidos los obtenidos a través de la representación proporcional de su partido satélite, el Partido Popular. (Lee, 2024) Los resultados fueron bastante acertados en el que con casi todos los votos escrutados obtuvo 161 de los 254 escaños disputados directamente, mientras que el PPP solo ganó 90 escaños[5].

El Partido de la Reconstrucción de Corea (PRC), de proyección progresista liderado por el ex ministro de Justicia Cho Kuk, estuvo en camino de asegurar de 12 a 14 escaños, marcando un notable debut en las primeras elecciones desde su lanzamiento en marzo. El partido optó por no presentar candidatos a la circunscripción, sino que se centró únicamente en los puestos de representación proporcional. Entre otros partidos menores, se proyectó que el Nuevo Partido de la Reforma, liderado por el exlíder del PPP Lee Jun-seok, aseguraría de uno a cuatro escaños. Se esperaba que el Partido Saemirae, encabezado por el exlíder del PD, Lee Nak-yon, obtuviera hasta dos[6].

El surgimiento del PRC tiene que ver con las divisiones internas en el PD tras concluir la presidencia el líder Moon Jae In (PD) y desde las elecciones presidenciales de 2022 se agudizaron al dividirse los pro-Moon y los en contra. Su líder, el entonces ministro de Justicia Cho Kuk y pro-Moon, quien se alzó como un fenómeno político, se espera que su ascenso represente una nueva amenaza para la administración Yoon Suk Yeol, ya que el partido ha dejado claro durante la campaña electoral que su objetivo es castigar a la administración «autocrática» que, según afirma, está controlada por antiguos fiscales, entre ellos Yoon[7].

Si los resultados finales de las elecciones, que se confirmarán a primera hora de la mañana del 11 de julio (noche del 10 de julio hora Cuba), se sitúan dentro del campo de las encuestas de salida, el PRC será el tercer partido político más grande de Corea del Sur, tras el principal opositor PD y el gobernante PPP.

Cho, fue el alto secretario presidencial de Asuntos Civiles y ministro de Justicia durante la anterior administración de Moon Jae in, es ampliamente descrito como uno de los principales antagonistas de Yoon a la presidencia. Ha sido juzgado durante años por acusaciones de que él y su esposa fabricaron documentos académicos para conseguir que su hija fuera admitida en una escuela de medicina. Yoon, que era fiscal general en ese momento (2020), insistiendo en investigar a Cho, aprovechó tras esas acciones para ascender en la política entre los conservadores y eventualmente ser elegido presidente. (…) Cho perdió su trabajo como profesor en la Universidad Nacional de Seúl, su esposa fue a prisión y la hija perdió su licencia médica. Bajo la administración Yoon, la familia Cho literalmente lo ha perdido todo, y este fondo lo transformó como un campeón político que lo perdió todo y está de pie contra la administración[8].

Hasta las dos de la madrugada del 11 de abril hora Corea del Sur (13:00h del 10 de abril, Cuba), el conteo se encontraba al 92,95% donde de los 254 puestos para las circunscripciones unipersonales el PD (더불어민주당) acumulaba 158 votos elegidos; el PPP (국민의힘), 93; mientras los partidos Nuevo Futuro (새로운미래); Nuevo Partido Reformista (개혁신당) y Progresista (진보당), cada uno hasta ese momento habían obtenido un asiento (ver figura 1).

Lee Jun Seok, candidato del Nuevo Partido Reformista fue elegido miembro de la Asamblea Nacional después de 13 años de ingresar a la política, fue el líder del PPP (el más joven en la historia política moderna del partido) en el momento de las elecciones presidenciales de 2022 y que contribuyó a que ganara por amplio margen el presidente Yoon. A finales de 2023 se separó del partido y creó uno nuevo tras llevar mucho tiempo enfrentado a la facción mayoritaria del PPP, formada por leales al presidente Yoon Suk Yeol. Lee es considerado por el PD como un líder que podría llevar al desarrollo de un populismo de extrema derecha y es seguido por hombres jóvenes que son negativo al feminismo.

Figuras políticas como el excanciller Park Jin quien renunció al cargo para postularse a las elecciones, perdió con 46,3%, frente a su rival del PD quien obtuvo 53,8%, lo que provoca mayores impactos negativos a la presidencia de Yoon. (박기호, 2024) Aun cuando pierde mayoría, para el presidente Yoon es importante contar con figuras claves de su partido en la Asamblea Nacional. Actualmente está enfrentando desafíos de política interna relativo al rechazo de los aumentos de cupos de estudiantes de medicina, cuestionamientos a su esposa por temas de corrupción, entre otros elementos. El nivel de popularidad del presidente ronda entre el 34-40% en los últimos tiempos, lo que tal revés le afectará para el período que deba concluir.

Estos resultados electorales podrían llevar a Han Dong Hoon, líder interino del gobernante PPP, antiguo fiscal y cercano al presidente a disminuir su protagonismo y esperar a las elecciones locales de 2026.

Los resultados del PD, unido con los partidos satélites que le apoyen en la Asamblea Nacional podría enfrascar una serie de conflictos futuros con el ejecutivo lo que le costará gobernar con libertad a Yoon y el PPP. El PD tiene una serie de contradicciones con el PPP desde la política interna hasta la política exterior. Particularmente en los temas de política exterior, son más inclinados a mejorar las relaciones con la República Popular Democrática de Corea (RPDC), mejorar los lazos con China y no reforzar excesivamente los vínculos con Estados Unidos. En los temas con Japón son contrarios a la política actual de acercamiento y mantienen posturas firmes con respecto a cuestiones históricas no resueltas. En relación a China, hay algunas señales recientes de cambio con la idea de materializar una cumbre trilateral Corea del Sur-China-Japón a finales de mayo.

Consideraciones finales

Los resultados de las elecciones parlamentarias a favor del PD y en contra del PPP complicará el mandato del actual presidente Yoon Suk Yeol, especialmente en muchos temas de la política nacional y a quién aún le restan tres años en el poder.

En este escenario, el PD, desde la oposición tendría la capacidad de promulgar unilateralmente proyectos de ley litigantes, neutralizando el poder de veto presidencial. Incluso en un peor escenario que no dejaría de ser probable, intentarían aprobar un proyecto de ley para destituir al presidente. Ya en los últimos meses han intentado mover acciones, entre ellas relativas al tema de corrupción a los que se imputa a la esposa con un regalo de la marca “Dior”.

Hasta al momento el presidente Yoon Suk Yeol ha podido sortear algunas acciones ejecutivas a través de los decretos presidenciales para cumplir varias de sus promesas políticas sin pasar por el parlamento. Además, ha vetado unilateralmente algunos proyectos de ley aprobados por el PD. No obstante, varias de las principales iniciativas de Yoon, entre ellas la supresión del impuesto sobre la renta de las inversiones y la relajación del impuesto de sucesiones, han quedado pendientes debido a la necesidad de revisiones de la ley. Perder su partido las elecciones complica incluso el poder de veto, dado que una vez que el presidente veta un proyecto de ley, regresa al legislativo para una segunda votación, y para ser aprobado de nuevo, requiere la asistencia de más de la mitad de todos los legisladores y la aprobación por dos tercios de los asistentes.

En el período 2024-2026 podría existir un estancamiento de la política y podrá elevar no solo las contradicciones entre el presidente y la Asamblea Nacional dominada por el PD, sino también con su partido. Un agravamiento de la situación de la península coreana podría ser un factor que también provoque presiones en el legislativo del PD sobre el ejecutivo.

 

* Investigador Titular del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba. Director del Programa Sectorial de Relaciones Internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Amistad Cuba-Vietnam. Investigador de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales, SAEEG de Argentina

 

Referencias

[1] Kim, Kaitlyn. «Evolution of South Korean Party Politics». KEI, 02/07/2022, https://keia.org/the-peninsula/evolution-of-south-korean-party-politics/.

[2] Un partido «hitleriano» que ha presentado su intento de registro por séptima vez. Ver en Comisión Electoral Nacional: https://www.nec.go.kr/site/nec/ex/bbs/View.do?cbIdx=1086&bcIdx=189796.

[3] National Election Commission of Republic of Korea (NEC). «Holds the 22nd National Assembly Election Advisory Committee». 22/02/2024, https://www.nec.go.kr/site/eng/ex/bbs/View.do?cbIdx=1270&bcIdx=227529.

[4] Jung Da-hyun. «Voter turnout hits 32-year high at 67%». The Korea Times, 10/04/2024, https://www.koreatimes.co.kr/www/nation/2024/04/356_372452.html.

[5] Kim, Kaitlyn. «Evolution of South Korean Party Politics». KEI, 02/07/2022, https://keia.org/the-peninsula/evolution-of-south-korean-party-politics/.

[6] Un partido «hitleriano» que ha presentado su intento de registro por séptima vez. Ver en Comisión Electoral Nacional: https://www.nec.go.kr/site/nec/ex/bbs/View.do?cbIdx=1086&bcIdx=189796.

[7] National Election Commission of Republic of Korea (NEC). «Holds the 22nd National Assembly Election Advisory Committee». 22/02/2024, https://www.nec.go.kr/site/eng/ex/bbs/View.do?cbIdx=1270&bcIdx=227529.

[8] Jung Da-hyun. «Voter turnout hits 32-year high at 67%». The Korea Times, 10/04/2024, https://www.koreatimes.co.kr/www/nation/2024/04/356_372452.html.

 

Referencias bibliográficas

Jung Da-hyun. «Voter turnout hits 32-year high at 67%». The Korea Times, 10/04/2024, https://www.koreatimes.co.kr/www/nation/2024/04/356_372452.html.

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Lee Hyo-jin (2024). «DPK poised to clinch landslide victory in general elections». The Korea Times, 10/04/2024, https://www.koreatimes.co.kr/www/nation/2024/04/356_372455.html.

Nam hyung woo. «Disgraced ex-Minister Cho Kuk returns as political phenom». The Korea Times, 11/04/2024, https://www.koreatimes.co.kr/www/nation/2024/04/356_372449.html.

National Election Commission of Republic of Korea (NEC). «Holds the 22nd National Assembly Election Advisory Committee». 22/02/2024, https://www.nec.go.kr/site/eng/ex/bbs/View.do?cbIdx=1270&bcIdx=227529.

Naver (2024). 제22대 국회의원선거 경기 성남시분당구갑 개표. Disponible en: https://search.naver.com/search.naver?where=nexearch&sm=tab_etc&query=%EC%A0%9C22%EB%8C%80+%EA%B5%AD%ED%9A%8C%EC%9D%98%EC%9B%90%EC%84%A0%EA%B1%B0+%EA%B2%BD%EA%B8%B0+%EC%84%B1%EB%82%A8%EC%8B%9C%EB%B6%84%EB%8B%B9%EA%B5%AC%EA%B0%91+%EA%B0%9C%ED%91%9C.

Swissinf (2024). Cierran los centros de votación en Corea del Sur sin incidentes de importancia. Disponible en: https://www.swissinfo.ch/spa/cierran-los-centros-de-votaci%C3%B3n-en-corea-del-sur-sin-incidentes-de-importancia/75462528.

박기호 (2024). 서울 민주 34곳·국힘 14곳 앞서…양천갑·도봉갑·영등포을·마포갑 접전, https://n.news.naver.com/article/421/0007473672?type=journalists.

 

ARGENTINA. CONSIDERACIONES POLÍTICAS DE CARA A LAS ELECCIONES

Marcelo Javier de los Reyes*

Diario del 28 de julio de 1923. En el titular dice que al cambio, un dólar estadounidense equivale a un millón de marcos. Imagen: Berliner Tageszeitung zur Geldentwertung. Bundesarchiv, Bild 102-00134 / CC-BY-SA 3.0.

 

El domingo 13 de agosto se llevaron a cabo las elecciones denominadas PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), una instancia previa a los comicios generales. Originalmente los partidos políticos celebraban internas para definir a sus candidatos. Al imponerse este sistema de «espacios» ―por el cual la Nación les paga a los políticos su interna― se pone en manos de la población la responsabilidad de elegir el «candidato» dentro del espacio (si hubiera más de uno por espacio), el o los cuales fueron designados a dedo previamente por quien tiene el poder dentro del mencionado espacio, ya sea un político o un grupo económico. Es decir, el o los candidatos no surgen de ninguna «voluntad popular» sino de un acuerdo de cúpulas o del que funge de líder.

De esas PASO quedaron cinco candidatos: Sergio Massa por el oficialismo, «Unión por la Patria», actual ministro de Economía y responsable de la actual debacle; Patricia Bullrich por «Juntos por el Cambio» (ex «Cambiemos»), quien goza en algunos sectores de la población de un prestigio que es más producto de la propaganda que de la realidad; Javier Milei por «La Libertad Avanza», un economista que todo lo pasa por el tamiz de las teorías económicas, incapaz de poder abordar otras temáticas y a quien, a pesar de pregonar acerca de la «libertad», no le gusta que lo contradigan y en ocasiones se pone violento; Juan Schiaretti, actual gobernador de Córdoba, peronista, candidato por «Hacemos por Nuestro País»; y Myriam Bregman (Frente de Izquierda-Unidad), la que no canta el Himno Nacional pero no le molesta que el Estado Nacional le pague la dieta como diputada. En este último caso, lo peor es que el resto de los diputados demuestran ser tan poco patriotas al no sacarla del Congreso Nacional.

Aunque los medios sigan agitando que en las PASO se dio un escenario de tres tercios ―coincidiendo con la premonición de la actual vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner―, la realidad es que casi un 40% no votó, impugnó el voto o votó en blanco, mostrando un rechazo a este sistema partidocrático que no resuelve los problemas de los argentinos sino que los agudiza. De tal manera que el escenario real sería de unos tres quintos para los principales candidatos.

Con respecto a esta supuesta democracia, durante estos años los argentinos hemos intentado, sin éxito, superar dos postguerras. La corporación política no lo ha permitido y ha levantado las banderas de la «desmalvinización» y de los derechos humanos desde 1983, siguiendo las pautas que se impusieron desde el exterior a través de fundaciones, centros de estudios e instituciones internacionales. Es así como nuestro país enfrenta una «guerra híbrida» en la que los políticos ocupan el escenario en el teatro de títeres.

En este contexto podría afirmar que la historia, maestra de la vida, no se repite pero muestra similitudes. Es así como la actual situación de la Argentina, salvando las distancias, guarda similitudes con la República de Weimar, hace un siglo. Nuestro país ha ganado militarmente la guerra contra la subversión, aunque la ha perdido a partir de 1983 de la mano de nuestros políticos. Perdió la guerra del Atlántico Sur en 1982, aunque los británicos obtuvieron una victoria pírrica. Desde 1983 se ha dado una situación como la que entonces expresó el mariscal Paul von Hindenburg (1847-1934), presidente de la mencionada república entre 1925 y 1934, quien habría afirmado que, según un general británico, el ejército alemán había sido apuñalado por la espalda por el pueblo alemán y por sus partidos políticos. Una situación similar se ha dado en la Argentina con respecto a sus Fuerzas Armadas, lo que no significa respaldar los errores que pudieron haber cometido sus integrantes. Las instituciones no deben ser desmanteladas por los errores de sus miembros.

Nuestro Versalles fue el Tratado de Madrid, promovido por el entonces Canciller y luego ministro de Economía, Domingo Cavallo, con el respaldo de los políticos que desde entonces no han revertido esta situación de ignominia.

Al igual que en la República de Weimar, los argentinos han visto y vuelven a ver que su moneda es llevada a la insignificancia pero de ninguna manera debe considerarse que su principal problema es económico. El gobierno militar también tuvo allí su talón de Aquiles al poner la economía bajo el control de los economistas liberales que iniciaron el proceso de desindustrialización y de desinversión de la Argentina, agudizado luego durante el gobierno de Carlos Menem ―a quien pondera el candidato Milei, al igual que al entonces ministro de Economía Cavallo―, y continuado por sus sucesores en la presidencia de la Nación.

Como los ciudadanos de la República de Weimar, los argentinos viven en una amarga desilusión y algunos sectores de la población comienzan a dar un giro hacia una falsa derecha, en búsqueda de un liderazgo mesiánico.

En días pasados hemos presenciado dos debates entre los cinco candidatos a la presidencia, quienes pusieron en evidencia su mediocridad y su falta de comprensión de las dificultades por las que atraviesan la población y la Nación argentinas. En líneas generales, más allá de agredirse mutuamente, no ofrecieron ideas creativas ni propuestas creíbles para cambiar el rumbo de colisión al que nos enfrentamos, lo que no solo pone en evidencia sus propias carencias sino también las de sus equipos de asesores.

Efectivamente, el 22 de octubre la población argentina deberá elegir a uno de entre esos cinco candidatos que se equivocan en el diagnóstico y, por consiguiente, no pueden hallar una respuesta adecuada. O no quieren. Por supuesto que la Argentina tiene problemas económicos pero el principal problema es de índole filosófico, ya que se trata de cuestiones vinculadas a la ética y a la moral. En ese marco, se destacan la corrupción y la hipocresía.

Si se arriba a un mal diagnóstico, la solución será forzosamente incorrecta. La estrategia es la herramienta a la que se debe recurrir para superar una crisis o un conflicto. Sin pensamiento estratégico, sin una respuesta de carácter holístico, no se podrá salir del actual atolladero.

La Argentina enfrenta una grave situación que la puede llevar a su disolución tal como la conocemos hoy y nuestros candidatos solo se miran el ombligo. La carencia de pensamiento estratégico, tanto de ellos como de sus equipos, es nuestro mayor problema. El 22 de octubre se elegirá al presidente o nos encaminaremos hacia una definición entre dos candidatos en una eventual elección a celebrase el 19 de noviembre.

Sería mi deseo equivocarme pero estimo que nos dirigimos hacia un colapso del sistema político después del 10 de diciembre cuando asuma el nuevo presidente. Nuestro país debe salir de la discordia actual, que divide más a la sociedad que a la corporación política, y aunar esfuerzos en pro de recuperar los valores que oportunamente hicieron grande a la Argentina y volver a la senda que llevó a nuestro país a encontrarse entre las primeras naciones del planeta. Hemos perdido décadas y hemos puesto al país en las manos equivocadas. Una vez más recuerdo a José Ortega y Gasset, cuando vino a nuestro país y nos dijo: «¡Argentinos a las cosas, a las cosas!».

* Licenciado en Historia (UBA). Doctor en Relaciones Internacionales (AIU, Estados Unidos). Director ejecutivo de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Profesor de Inteligencia de la Maestría en Inteligencia Estratégica Nacional de la Universidad Nacional de La Plata. 

Autor del libro «Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones», Buenos Aires: Editorial Almaluz, 2019.

Investigador Senior del IGADI, Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, Pontevedra, España.

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