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EL SUICIDIO DE JOHN MCAFEE: INTERNET Y LAS TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN

Giancarlo Elia Valori*

Según algunos rumores, el suicidio del evasor de impuestos, partidario de bitcoin y pionero del software antivirus John McAfee (1945-2021) —estadounidense naturalizado británico— ha despertado, al mismo tiempo, condolencias y nuevas teorías conspirativas.

Después de evadir impuestos y regatear a las autoridades estadounidenses durante muchos años, un tribunal español ordenó la extradición de McAfee en primera instancia pocas horas antes de que fuera encontrado muerto. Si hubiera sido extraditado, el hombre de 75 años se habría enfrentado a cadena perpetua en los Estados Unidos de América.

El ex empleado de la Agencia de Seguridad Nacional y denunciante Edward Snowden criticó la influencia global de las fuerzas del orden de Estados Unidos y advirtió que el final prematuro de McAfee puede no ser el único. Escribió en Twitter: “Europa no debería extraditar a los acusados de crímenes no violentos a un sistema de justicia tan injusto, y a un sistema penitenciario tan cruel, hasta el punto de que los acusados en un caso judicial en los Estados Unidos de América prefieran morir antes que estar sujetos a él”.

El fundador de Cardano —un proyecto de código abierto relacionado con las criptomonedas que tiene como objetivo la creación de una plataforma pública blockchain (un registro digital cuyas entradas se agrupan en “bloques”, vinculados en orden cronológico, y cuya integridad está garantizada por el uso de criptografía) para la gestión de protocolos informáticos que facilitan, verifican o hacen cumplir, la negociación o ejecución de un contrato, a veces permitiendo la exclusión parcial o total de una cláusula contractual (contrato inteligente), Charles Hoskinson, elogió a McAfee por su contribución a la informática, llamándolo “una de las personas más misteriosas e interesantes en la historia de la criptomoneda y la informática”. “También es una persona profundamente problemática”, agregó Hoskinson, señalando el trauma personal bien documentado de McAfee por sus problemas de abuso de sustancias.

“La razón del suicidio parece ser obvia: McAfee tenía 75 años y era probable la extradición a los Estados Unidos de América. De ser declarado culpable, se habría enfrentado a más de treinta años de prisión y es seguro que también habría sido encarcelado […] Parecía bastante decidido a elegir poner fin a su vida en una prisión española en lugar de una estadounidense. El influencer y podcaster de Bitcoin Anthony Pompliano recuerda que McAfee era “amable, divertido y muy inteligente”.

“Una vez tuve la oportunidad de pasar un día con el legendario McAfee en un barco en las Bahamas. Siempre recordaré ese día. Tengo un respeto unánime por una de las personas más singulares del mundo”.

Kim Dotcom, un empresario e informático alemán con ciudadanía finlandesa, es un empresario de Internet que está luchando contra los cargos de extradición de Nueva Zelanda a través de su red de intercambio de archivos megaupload. Lamenta que el abuso de drogas de McAfee lo haya privado de su potencial. Dijo: “Fue un pionero de la seguridad de los datos. Siempre pensé que era demasiado difícil para él estar junto con otras personas. Debería haber evitado tomar drogas y en su lugar centrarse en usar siempre su ingenio. Cuando estaba lúcido, se dedicaba a la libertad de todos”.

Aunque el representante legal de McAfee en España dijo a Reuters que McAfee se suicidó, prefiriendo la horca en lugar de enfrentar la cadena perpetua, es predecible que Internet esté lleno de teorías de conspiración que afirman que McAfee no se suició.

Poco después de que la cuenta oficial de McAfee en Instragram compartiera la imagen de la letra “Q”, se levantaron controversias y acusaciones, encendiendo la fantasía de los teóricos de la conspiración de QAnon, según la cual existe un hipotético complot secreto organizado por un supuesto Estado Profundo (identificable en algunos poderes ocultos) que habría actuado contra el ex presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump y sus partidarios.

Business Insider informó que los influencers de QAnon en Telegram tienen cientos de miles de seguidores y están compartiendo publicaciones que sospechan historias de suicidio.

Los tuits de McAfee se han vuelto a publicar desde el día de su muerte, y uno de ellos se remonta a diciembre de 2019, cuando McAfee afirmó que el gobierno había amenazado con asesinarlo, por lo que hoy muchos no creen ninguna versión de su suicidio.

Otros teóricos de la conspiración siguieron una publicación de junio de 2019 en la que afirmó tener un tesoro de datos de 31 TB y más que contenían evidencia de corrupción gubernamental.

Cada millonario excéntrico que se pelea con el gobierno afirma tener pruebas de corrupción, y si la tragedia los golpea, todo se hará público. Al final, la tragedia recae sobre muchos de ellos, pero la evidencia nunca se entrega a los medios de comunicación, como a menudo sucede en las películas del otro lado del Atlántico.

Vale la pena mencionar que McAfee no era ajeno a las declaraciones audaces y extrañas, incluida la promesa de que si el precio de Bitcoin no superaba el millón de dólares estadounidenses para 2021, devoraría a sus partidarios en la televisión nacional.

En las últimas semanas de su vida, los tuits de McAfee en prisión también se habían vuelto cada vez más sombríos. En mayo de 2021, reveló que había discutido el suicidio con un compañero de celda: “Hoy una persona que se enfrenta a una situación difícil me preguntó si conozco un método de suicidio indoloro. Tengo poca experiencia en este campo y no soy muy útil. Sorprendentemente, el tono de la discusión se deslizó en cómo pasar el tiempo”. Vale la pena señalar que el empresario no tenía razones particulares para suicidarse. El hecho es que la decisión del tribunal español sobre la extradición no fue definitiva, por lo que McAfee podría intentar más tarde apelar esa decisión. Es alarmante en esta historia que incluso el otoño pasado McAfee declarara que no se suicidaría bajo ninguna circunstancia.

Javier Villalba, un abogado español de McAfee, dijo a Reuters que creía que McAfee simplemente no podía tolerar ser encerrado: “Este es el resultado de un sistema cruel. No hay ninguna razón por la que esta persona mayor permanezca en prisión durante tanto tiempo”.

En los Estados Unidos, las teorías de conspiración están en plena floración. Tal vez menos personas creen en la “conspiración lunar” que, después de todo, es un tema de orgullo nacional. El resto de las historias son similares: vacunas y VIH, una conspiración de las compañías farmacéuticas; el calentamiento global; una conspiración de climatólogos; Kennedy fue asesinado por los servicios especiales; también organizaron los ataques y masacres del 11 de septiembre en escuelas, etc.

La historia de Bill Gates y el chipping circulatorio gracias a las vacunas contra el COVID-19 también se ha vendido bien: según las últimas encuestas, el 44% de los miembros del Partido Republicano creen en ella.

El problema es que tales opiniones, a veces ingenuas, a veces extrañas y a veces salvajes, a menudo tienen consecuencias. Algunas personas piensan que las torres 5G realmente están propagando el coronavirus y van a quemarlas. Otros se niegan a vacunar a los niños tan masivamente que la OMS lo incluyó por primera vez en la lista de amenazas para la salud humana. Con el advenimiento de la vacuna COVID-19, esto podría convertirse en un problema aún mayor.

Es vano pensar que las teorías de conspiración son sobre otra persona y no sobre las personas más inteligentes y definitivamente no sobre ti y tu entorno. Una encuesta de 2018 mostró que el 67% de los rusos cree en un “gobierno mundial” secreto (en 2014 era el 45%), y de estos el 68% tiene una educación superior.

Las teorías de la conspiración no son una historia coherente para creer o no. Más bien, se trata de una multitud de interpretaciones de hechos individuales, cada una de las cuales puede ocupar cualquier lugar en una escala que va desde el puro absurdo hasta la evidencia científica. Algunos podrían considerar que la esclavitud de la humanidad por parte de los extraterrestres es increíble, pero se oponen a la vacunación, o viceversa. Entre los hechos científicos y las teorías de conspiración explícitas, hay una gran área gris, dentro de la cual para cada uno de nosotros hay una explicación completamente lógica del mundo, que para otra persona parecerá una teoría de la conspiración.

Nuestra imagen del mundo está influenciada por configuraciones bastante antiguas del cerebro y la psique. Está influenciada por escenarios arcaicos del cerebro y la psique: detector de intenciones aparentes y no sustanciales, miedo a la incertidumbre, generaciones de historias y desconfianza en los extraños.

Cuando el sujeto se enfrenta al estrés debido a circunstancias externas, el pensamiento corre el riesgo de volverse más conspirativo y, por lo tanto, desarrollar las cuatro características antes mencionadas.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales. Ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción. 

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CONFLICTO ENTRE MARRUECOS Y ARGELIA

Marcos Kowalski*

Entre los variados escenarios e hipótesis de guerra que pululan alrededor de este sufrido planeta, el conflicto entre Marruecos y Argelia ocupa sin duda un lugar destacado. Recordemos que en las modernas doctrinas de hoy se analiza la posibilidad de las confrontaciones híbridas, que podríamos denominar como guerras no declaradas.

Pero en este caso, además de acciones hibridas de los dos participantes en territorios fronterizos, y apoyando grupos de milicias, el Frente Polisario Argelia y los separatistas de Cabilia, Marruecos, existe en ambos bandos una impresionante fuerza militar, permanentemente actualizada a los estándares más modernos como consecuencia de una cuantiosa inversión en Defensa.

En un ambiente de acusaciones mutuas, en agosto de este 2021, Argelia rompió relaciones diplomáticas con Marruecos y denunció a este ultimo de infringir el derecho internacional público de diferentes formas, en un capitulo actualizado de un conflicto que viene de por lo menos el siglo XIX, pero que se intensificó desde hace unas seis décadas, con el advenimiento de África independiente.

Se aprecia una rivalidad de alto riesgo con cierres de frontera desde 1994 y ambos contendientes intentando una supremacía regional sin haber podido ninguna de las partes superar a la otra por el momento. Con la ruptura de las relaciones diplomáticas, se habla de cerrar espacios aéreos y oleoductos, además de un aumento considerable de la presencia militar en las fronteras. De tal manera que se trata de un conflicto que parece ineludible y en proceso evolutivo marcado, como toda disputa, por la incertidumbre en cuanto a si evoluciona o no hacia un enfrentamiento armado.

Marruecos y Argelia son naciones parecidas, ubicadas en la misma zona de África, y los dos países se desempeñan de manera análoga en el ámbito de la economía, tienen poblaciones similares que comparten influencias árabes, bereberes y francesas además de la religión musulmana. Eso llevó a que muchos analistas de la década de 1960 imaginaran a estos dos países trabajando juntos por la prosperidad de la región.

Debería tenerse en cuenta que los orígenes de la rivalidad argelino-marroquí se remonta a la época colonial, a la conquista de Argelia por Francia en 1830 y a la rebelión contra esa ocupación instigada por Marruecos. En la represión de los rebeldes marroquíes Francia tuvo un triunfo aplastante que culminó hacia 1840 anexando parte de los territorios fronterizos de Marruecos.

Las provincias, que fueron denominadas Béchar y Tindouf, pasaron a formar parte de Francia y no de Argelia, los franceses nunca demarcaron con exactitud los límites de estas áreas, no les importaban mucho; recién en 1950, con el descubrimiento de metales preciosos y minerales allí, los franceses transfirieron esas zonas a la soberanía argelina.

Pero en 1957, en uno de los tantos virajes de la política exterior francesa para la región, Francia ofrece a Marruecos restituirle las dos provincias con la condición de que se formara una administración combinada franco-marroquí para explotar las riquezas mineras de esas provincias; los marroquíes rechazaron la oferta, no veían conveniente un acuerdo con Francia en un momento en que un movimiento independista argelino estaba en pleno apogeo.

La razón es que el gobierno de Marruecos había llegado a un acuerdo con el gobierno provisional de la revolución argelina para resolver la disputa por ese territorio ni bien los argelinos lograran obtener su autodeterminación, sin embargo, en 1962 al obtener la independencia el nuevo gobierno de Argelia cambió de opinión, se habían perdido demasiadas vidas y Argelia no podía ni quería hacer concesiones territoriales.

Se abandonaron las conversaciones sobre el tema y apareció en ambas partes una desconfianza y hostilidad hacia la otra que llevo a agudizar el conflicto de tal forma que un año después se produjeron crueles enfrentamientos en lo que se conoció como la guerra de las arenas.

A partir de entonces, aun cuando la disputa fronteriza se resolvió, la rivalidad entre Marruecos y Argelia nunca se solucionó. En Marruecos, su monarquía proporciono a la Nación marroquí un sentido de continuidad historia y como la mayoría de las monarquías árabes durante la denominada “guerra fría” se puso del lado de occidente.

Caracterizada por su lucha anticolonial, Argelia, donde se perdieron alrededor de un millón y medio de personas, salió con apremiantes necesidades de restaurar el país, desarrollando un celo revolucionario socialista que la inclino hacia la Unión Soviética, quedando ambas naciones alineadas en lados opuestos del escenario mundial de aquel entonces y aparentemente en un delicado equilibrio.

Cuando en 1975 España, después de una larga batalla legal en las Naciones Unidas, y ante la presencia de unos 350 mil civiles marroquíes que ocuparon la zona, abandona el Sahara Occidental cediendo el territorio a Marruecos, un área de 266.000 km² que se encuentra al sur de Marruecos y limita con Mauritania (este y sur).

La población original del Sahara occidental, los saharauis locales, no fueron consultados sobre el traspaso del área y por supuesto tampoco los argelinos, aun cuando aspiraban al control del Sahara Occidental porque les significaba el acceso al océano Atlántico como corredor alternativo que pasaba por alto el estrecho de Gibraltar, una clave para el acceso de Argelia al dominio regional.

Después que Marruecos se hiciera cargo del Sahara Occidental, Argelia se puso del lado de las milicias saharauis, produciéndose un prolongado conflicto, los proxis saharauies que eran liderados por el denominado Frente Polisario operaban desde territorio argelino, lanzando desde allí periódicos ataques contra Marruecos que perduraron casi dos décadas.

En 1991, cuando un alto el fuego puso fin a las hostilidades armadas, Marruecos dominaba casi el 85% del territorio del Sahara Occidental, pero la disputa, en una paz endeble con el Frente Polisario, complicó las relaciones entre Argelia y Marruecos. Cabe recordar que los argelinos en la década de 1990 estaban inmersos en una cruenta guerra civil contra grupos islamistas. Argel acusó a Rabat de apoyar a las milicias rebeldes y cerró su frontera en represalia.

A pesar de los intentos de normalizar las relaciones, la frontera entre ambos países ha permanecido cerrada desde 1994, aislando entre sí dos de las economías más dinámicas de África. Los dos países, como consecuencia de su hostilidad mutua han emprendido una carrera armamentista.

Marruecos opera uno de los ejércitos más sofisticados de África, su arsenal de origen occidental incluye aviones F-16, tanques M-1 Abrams, cañones autopropulsados, sistemas de misiles de medio alcance, satélites de observación, etc. Entre 2005 y hoy este país gasto aproximadamente entre 48 y 52 miles de millones de dólares estadounidenses en compras militares. En 2020 anunció, asimismo, un plan de cinco años de modernización y actualización del material militar por valor de 20 mil millones de dólares.

Argelia con una vasta riqueza en hidrocarburos, como es natural, no quiere quedar rezagado en cuanto a armamento moderno se refiere y entre 2005 y 2015 había gastado unos 58 mil millones de dólares en defensa. Ha adquirido submarinos rusos clase Kilo, fragatas y nuevos aviones también a Rusia SU-34 y SU-35.

En los últimos años la agitación en Libia, los yihadistas en el Sahel, la caída de los precios del petróleo y las restricciones del COVID han pesado en las economías de Argelia y Marruecos. Esto ha causado tensiones internas en los dos países, Rabat ha tomado medidas para mejorar su relación con Israel a cambio del reconocimiento, por parte de Estados Unidos, de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental.

En Argel, el gobierno lucha contra un movimiento de protesta que se inició en 2019, produciéndose la renuncia del presidente Abdelaziz Buteflika después de 20 años de mandato (el ex presidente Buteflika falleció el 18 de septiembre de 2021); años de corrupción y austeridad presupuestaria han reducido los servicios públicos en Argelia provocando las protestas desde entonces y el advenimiento de un movimiento secesionista en Cabilia, una región del norte de ascendencia bereber.

El gobierno argelino enfrentando a varios elementos separatistas de Cabilia parece dirigirse a un enfrentamiento violento. Cuando a principios de agosto de 2021, decenas de hectáreas de bosques quedaron seriamente afectados por incendios provocados, aparentemente, por una ola de calor en el norte de Argelia, el gobierno denunció que en su mayoría fueron provocados por organizaciones con sede en Cabilia y calificó a esos grupos como terroristas.

El hecho de que más de treinta soldados argelinos hayan muerto apagando esos incendios forestales puede indicar que ya se han producido tiroteos entre los separatistas y las tropas gubernamentales; en cualquier caso, a mediados de agosto, Argelia acusó a Marruecos de ser cómplice de los terroristas al ayudar a los grupos de Cabilia en su rebelión. De hecho, Rabat viene apoyando verbalmente la independencia de Cabilia.

Aun cuando no está claro si el apoyo marroquí ha ido más allá de las palabras, pero es lógico suponer que Marruecos puede ver a Cabilia como una justa represalia por la intervención argelina en el Sahara occidental, para Argelia ese apoyo constituye “acciones hostiles” y rompió las relaciones diplomáticas con su vecino.

Medio siglo de conflictos y escaramuzas han herido profundamente a Argelia y Marruecos, haciendo que ambos hayan perdido oportunidades para ejercer el poder en la región y prosperar, destaquemos el petróleo y el gas natural de Argelia, pero ambos países son abundantemente ricos en recursos naturales estratégicos, el crecimiento y desarrollo económico se vienen sacrificando para alimentar una rivalidad que puede destruir a los dos.

El conflicto entre Argelia y Marruecos lleva tanto tiempo que el desacuerdo se ha convertido en una fuente de propaganda al negarse a regularizar sus relaciones; los contratos comerciales se subcontratan a potencias lejanas, como Estados Unidos, Arabia Saudí, Irán, Francia etc. La vida económica se ve frenada, ya que la infraestructura de ambas naciones está orientada las exportaciones.

África realiza muy poco comercio interior y Argelia y Marruecos son quizás los países con mayor capacidad para proyectarse en ese sentido, pero no puede suceder si persisten en un conflicto que hacen fracasar todos los intentos de cooperación y las pocas vías de colaboración que podrían existir hoy corren el riesgo de cerrarse.

Los legisladores argelinos están considerando cerrar el espacio aéreo con Marruecos así como un oleoducto que atraviesa el territorio marroquí, mientras de ambos lados aumenta el número de tropas y vehículos en la frontera. Ninguna de estas medidas dañará seriamente el equilibrio de poder, pero recordará que la rivalidad entre Marruecos y Argelia es vieja y con una larga lista de agravios.

Incluidas las demarcaciones coloniales en su momento, los movimientos independistas, la ideología política y una carrera armamentista para ganar la influencia regional, las viejas heridas que foguean este conflicto no sanan pudiendo sangrar al menor roce.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos. 

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TIRAR CON LA PÓLVORA DEL REY

F. Javier Blasco*

“Disparar (o tirar) con pólvora del Rey” es una frase bastante antigua y de uso muy frecuente, fundamentalmente, en el ámbito político. Expresión, que se suele utilizar cuando alegremente y sin reparo, se emplean muchos recursos ajenos para cubrir cualquier necesidad social, casi siempre en busca de réditos políticos y sobre todo, si el gasto se realiza aunque suponga un gran estipendio.

Es muy frecuente y relativamente sencillo ver que muchos cargos públicos emplean dichos gastos extraordinarios, que no le son propios, en novedosas y costosas iniciativas o para cubrir exigencias no programadas. Gastos, que ni siquiera pueden salir del remanente presupuestario y que para costearlos, es necesario recurrir al patrimonio ajeno con el consiguiente costo y riesgo para los que finalmente los deben sufragar.  

Supongo que etimológicamente esta frase entró en el acervo popular porque allá en tiempos pretéritos, los reyes europeos pasaban la mayor parte del tiempo guerreando por notoriedad, envidias contraídas, cubrir ambiciones personales, buscando la expansión de sus territorios o por distraerse sin más; sin importarles el hecho de que las guerras en si mismas, así como el empleo o mantenimiento de las tropas tras ellas, nunca ha sido cosa barata y pudiera darse en caso, de que algunos incautos pensaban que era el Rey quien los costeaba de sus arcas personales, sin caer en la realidad por la que siempre es al pueblo liso y llano al que, con mucho esfuerzo y gran sacrifico personal, le tocaba rellenar dichas arcas cuando estas se quedaban vacías demasiado frecuentemente.

Esta tradición y falsa expectativa de solucionarlo todo a lo grande, muy usada antaño y por desgracia, arrastrada hasta nuestros días aunque no se guerree con tanta frecuencia e intensidad, se viene usando con mayor frecuencia, por gobiernos de izquierdas; variopintas coaliciones o asociaciones de países que por contagio o por no quedare atrás, contraen compromisos, a falta de auténticos expertos, sin evaluar sus costes reales y sin conocer el verdadero alcance de las decisiones de tipo económico, social e industrial que, por separado o en coalición, se adoptan con relativa alegría y que en breve, dada su intensidad o gravedad se vuelven contra la política adoptada como un gran y peligroso boomerang.

Es el caso de la inusitada alegría mostrada, sobre todo en Europa, por y para la adopción de drásticas y sangrientas medidas —sobre todo para el bolsillo del contribuyente— en referencia a las necesarias y obligatorias actuaciones individuales y colectivas a adoptar para “hacer frente o evitar los desastres que propicia el nocivo y creciente cambio climático por la abusiva acción del hombre” principalmente, en lo concerniente a la importante reducción en la emisión de dióxido de carbono (CO2).

Tradicionalmente, los grandes productores de este componente químico como China, Rusia, La India y EEUU y alguno más de menor entidad, se vienen resistiendo al embriagador impulso del resto del mundo en aceptar los compromisos que vienen arrastrándose de las pasadas cumbres sobre el cambio climático en Kioto, Madrid o París y algunas otras más.

Aunque algunos han cambiado un tanto su actitud, muchos, siguen sin dar su brazo a torcer totalmente dado que la alternativa al uso del carbón o el gas —en un mundo en el que queda muy bonito y progre declararse “no nuclear” y cerrar las pocas y restantes centrales de este tipo, aunque sea muy “limpia”— es realmente muy costosa, dependiente de variables e incontrolados factores climáticos (viento, sol y lluvia), claramente insuficiente para cubrir las necesidades totales, aún funcionando todas ellas al unísono y a pleno rendimiento; cosa que nunca ocurre, por lo que resultan incapaces de suplir con garantías todo lo que producen los elementos que se pretende cerrar.

En el viejo Continente, la muy joven e inexperta Europa, con la Alemania de Merkel a la cabeza (quizá para evitar que la oposición le comiera la tostada a su partido a la hora de retirarse), lleva años tirando del carro de lo verde, cerrando gran parte de sus centrales nucleares (no así en Francia) y dando pronta fecha de caducidad a las restantes centrales del mismo tipo. España, como siempre, ha sido arrastrada por la alemana modalidad.

Mientras tanto, y en espera de alguna otra alternativa en ciernes como las centrales de fisión nuclear, en algunos lugares aún se mantiene el pernicioso y costoso uso del carbón para evitar su gran dependencia de la fluctuante, tanto en cantidad como en precios, importación del gas ruso o argelino con el que enfriar sus calurosos lugares turísticos o calentar sus fríos hogares y mover su gran industria mediana y pesada.

Inicial impulso aquel, del que los alemanes ya comienzan a arrepentirse o a calcularlo algo mejor; porque, como listos y buenos calculadores que son, han echado cuentas y empiezan a temblar al ver la que en breve se les avecina para sufragar los costos de la energía por el pago del CO2 emitido según la normativa europea; aunque, para evitar entrar en una espiral de precios como en España, Italia o Portugal, ya llevan tomadas ciertas medidas sobre los grandes impuestos nacionales que la encarecen.

En España, país en el que estamos acostumbrados a la chapuza u ocurrencia del momento, al parche mediático aunque poco meditado o improvisado y a hacer las cosas mal con demasiada frecuencia, nos encontramos en este aspecto en una situación de caos y crisis total. Situación, que supone un hándicap para un gobierno que se pasó bastantes años en la oposición criticando a su antecesor porque la política energética de aquel suponía un gran desencuentro con la sociedad tras subir, en aquellos tiempos, los precios en un pequeño porcentaje y se hartó de hacer vanas promesas de corregirlos seriamente y proteger a los más necesitados de tales desmanes. Promesas, que trató de cumplir nada más hacerse con el poder y que ha olvidado por completo en menos de dos años. A fecha de hoy, y al menos en la Comunidad de Madrid, decenas de miles de familias siguen sin percibir en este 2021 una de las ayudas prometidas por el Gobierno de Pedro Sánchez, el Bono Social Térmico.

Resultado, el precio de la luz, impulsado por diversos factores endógenos y exógenos, es hoy en día cuatro veces más caro que cuando ellos prometían la arcadia energética (en estos días el megavatio llegará a los 200 euros, y al alza, en su hora punta), sube a todos por igual y no respeta ni a los ciudadanos que viven de un pequeño sueldo, una subvención o una pensión, ni tampoco a las pequeñas o medianas empresas, ni a las grandes industrias que consumen grandes cantidades de energía; por lo que incrementos tan importantes como los presentes, suponen una subida de sus precios de producción difíciles de absorber a costa de los cada vez, más reducidos beneficios de las industrias energéticas.

Por si fuera poco, a los mayores costos mencionados hay que añadir el gran incremento del coste de los derivados del petróleo (líquidos y gaseosos) lo que supone un encarecimiento indirecto de los precios de la producción de energía eléctrica y repercuten directamente en los del transporte, mantenimiento del ciclo del frio, el almacenamiento de los productos y su misma distribución. En consecuencia, el IPC sube proporcionalmente a lo anterior, lo que influye directamente en la capacidad y el nivel de consumo de los ciudadanos y a corto plazo, en los compromisos adquiridos por el gobierno para el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios mínimos y pensiones en próximas revisiones. 

Sufrimos un gobierno que a pesar de confesar ser socialista y comunista hasta la medula, vive de, por y para los impuestos. Allá donde atisba un resquicio de donde sacar un céntimo al ciudadano y al pequeño o al gran empresario, se lanzan a su captura incumpliendo con ello su promesa de sólo freír a impuestos a los que más tienen; hoy en día, todos sufrimos su vorágine recaudatoria y sus sucesivos zarpazos.

Ha sido precisamente en el precio a pagar por la energía (de cualquier recibo de la luz, la Hacienda pública recauda casi el 60% de su importe) y de los carburantes, que no por su valor real, donde el gobierno ha encontrado uno de sus mayores filones recaudatorios. Impuestos que, unos son heredados, otros nuevos y la mayoría como resultado de concesiones o pagos a cuenta de ofertas anteriores para imponer determinados cambios en la forma de obtener la energía.

A pesar del enorme bocado que llega a las arcas del Estado por este concepto y en lugar de reducirlos a límites más razonables, tras muchas presiones, tiras y aflojas, el gobierno ha optado por un doble juego; bajarlos temporalmente —cómo mucho hasta abril del año que viene para volverlos a recuperar trascurrida dicha fecha— y meterle un palo a los beneficios de las empresas eléctricas quitándoles una serie de ingresos (posiblemente también temporal), que por cierto, habían sido pactados con ellas hace años a cambio de diversas y costosas inversiones y modificaciones en la red para hacerla más competitiva por su actualización y mayor eficiencia.

Como todo lo que suele vendernos el gobierno y sobre todo, su presidente, no solo gira en el entorno de la mentira, casi siempre es provisional, lo suele rectificar y se encuadra en los parámetros de lo que se conoce como “el pan para hoy, pero el hambre del mañana” porque al ser temporal su aplicación, la vuelta a los mismos parámetros transcurrido cierto tiempo, supone simplemente un traslado en tiempo del mismo problema sin haberlo solucionado.

Por otro lado, toda drástica e hiriente medida adoptada contra lobbies o empresas multimillonarias, enlazadas con fuertes inversores o importantes entidades bancarias afincadas en diversos territorios con tendencia al independentismo o la autosuficiencia, legislada de forma precipitada, populista, drástica, en caliente y sin escuchar a todas las partes implicadas, puede y debe tener repercusiones inmediatas o a corto plazo en la estabilidad económica, la seguridad jurídica a futuro, e incluso, también en la estabilidad parlamentaria, dado que aquellos territorios y los partidos políticos de corte nacionalista o separatista que los gobiernan, son contrarios al interés general del Estado, muy recelosos de las empresas en ellos afincadas y hasta, como sucede en este caso, forman parte sustancial de la alcayata en la que se apoya el gobierno de la nación para seguir adelante en su mandato o para aprobar sus necesidades legislativas.

El precipitado Decreto aprobado esta semana por el ejecutivo supone un mazazo a las eléctricas  a base de recortar unos 4.000 millones los beneficios a las eléctricas y dejar de percibir las arcas de Hacienda unos 2.000 millones de euros aunque será de forma provisional, ha tenido una rápida respuesta bursátil en los dos primeros días desde su publicación; dichas compañías ya habían perdido más de 7.500 millones en su cotización.

Todos los gobiernos populistas, que gastan a manos llenas un dinero que no tienen y tiran de dicho recurso como antaño se hacía con la pólvora del Rey, acaban encontrando en esto su talón de Aquiles por lo que, tarde o temprano, los imprudentes y felices tiempos del “pan y circo” se tornan contra ellos, porque al pueblo, por muy vago, comprado o con pocas luces que tenga, cada vez pide más pan y le gusta menos el circo.

 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

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