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DANIEL HARO HARO, UNA VIDA CUIDANDO LOS OJOS

Francisco Carranza Romero*

En noviembre de 2025, mi esposa y yo, enterados de la delicada salud de la hermana Amparo, fuimos a su comunidad religiosa donde ella me entregó otro libro escrito por su hermano Daniel: «Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú» (2025). Este oftalmólogo de rica trayectoria profesional ya había escrito «Para una historia de la oftalmología en el Perú» (2008) y «Oftalmología en la altura» (2019).

¿Quién es Daniel Enrique Haro Haro? Es un profesional que vive ayudando a la gente en la conservación de la salud visual. Nació en la provincia andina de Carhuaz, (Áncash, Perú) en 1938. Egresado de la Facultad de Medicina de San Fernando, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y doctorado por la Universidad Cayetano Heredia. Ha participado activamente en la vida de la Sociedad Peruana de Oftalmología (SPO) ocupando varios cargos, vicepresidente de la Junta Directiva 1985-1987 y presidente de Junta Directiva 1995-1996. En junio de 2023 le encargaron hacer el himno de SPO, labor que cumplió con la ayuda de su hija Maribel. Mark Contreras (Universidad Nacional de Música) compuso la música del himno. Y en diciembre de 2023, con motivo de la celebración del Día de la Oftalmología fue cantado por Rocío Ardito, Gabriela Quezada y María del Carmen Quiroz.

En sus tres libros en orden retrospectivo, vemos sus investigaciones, esfuerzos y deseos de que la profesión médica esté al servicio de todos los que tienen problemas de salud.

«Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú» (2025). Dice con humildad: «No pretendo que esta publicación sea una historia, ni siquiera un relato o crónica del devenir oftalmológico peruano. Deseo que sea un intento de reactualizar nuestro ayer corporativo para reivindicar a personajes olvidados, a quienes les debemos gratitud eterna por lo que hicieron … a favor de la especialidad en nuestra nación» (p. 48). Nos comparte los datos históricos: «Durante el siglo XIX, la labor oftalmológica en nuestro país estaba a cargo de médicos y cirujanos generales que se encargaban de solucionar algunos problemas de la salud ocular de la población» (p. 8). La Cátedra de Oftalmología fue creada en 1871 en la Facultad de Medicina de San Fernando (UNMSM), siendo José María Romero el encargado de la cátedra. Y con justa razón él es reconocido como padre de la oftalmología peruana.

El 21 de agosto de 1941, en asamblea general, por el pedido de los médicos Jorge Valdeavellano y Carlos Yori se creó la Sociedad Peruana de Otorrinolaringología y Oftalmología juntando dos especialidades médicas. Esta convivencia duró hasta el 23 de diciembre de 1958 en que se separaron pacífica y amablemente. El 29 de diciembre del mismo año se fundó la Sociedad Peruana de Oftalmología (SPO). Presidente: Hugo Bayona. Secretario: Alberto Castillo. Y el 4 de enero de 1959 fue la Ceremonia de Instalación de la Primera Junta Directiva. Luego se preparó el estatuto y se eligió el símbolo de SPO.

El Estatuto tiene tres objetivos:

1. «Ético-deontológico y gremial, a fin de velar el ejercicio profesional con ética y decoro, … favoreciendo las relaciones personales e institucionales».

    1. «Científico-docente, para propender la elevación del nivel científico de la especialidad».
    2. «Preventivo-social, siguiendo los conceptos de medicina preventiva, … especialmente en los aspectos de la educación sanitaria» (p. 33).

El símbolo escogido para SPO fue «el ojo de Chavín» que aparece en el monolito conocido como el Lanzón de Chavín (1200 a. C. – 400 a. C.). Es el símbolo de la peruanidad.

«Oftalmología en la altura» (2019). Son los resultados de sus investigaciones en la región andina, cuna de las culturas Chavín, Huari, Tiahuanaco, Inca. Desde hace milenios mucha gente vive en la zona jalca (3000 – 4800msnm) donde las condiciones naturales afectan a la salud. Aquí está una enfermedad ocular: Glaucoma (quyru en quechua). Carnosidad en los ojos. El doctor Haro dice con conocimiento de causa: «El pterigión, afección ocular común en el Perú, tiene una connotación importante en la sierra, no por la gravedad de sus síntomas y signos, ni por las dificultades en su tratamiento quirúrgico, sino por la falta de atención primaria de salud ocular y la inequidad por parte del Estado en la atención de miles de pobladores de los andes, convirtiéndose en causa importante de ceguera» (p. 84). A mayor altura menos glaucoma; pero, «En el Perú, se calcula que el 20% de ciegos es por causa del glaucoma y se considera que igual porcentaje de la población… está en peligro de contraer esta terrible enfermedad. Por estas razones, el glaucoma debe ser detectado a tiempo» (p. 104). Él, como andino que es, denuncia el centralismo en el servicio de salud. “El pterigión, … causa de la ceguera en las comunidades andinas, por falta de humanidad y por inequidad en la atención de la salud de los peruanos que viven en lugares alejados» (p. 15). «En mi largo trajinar por la sierra desde niño… he mirado al Perú Profundo, donde millones de peruanos y peruanas viven privados de la atención primaria de salud, y tratan de aliviar sus dolencias como pueden por la inequidad existente» (p. 173). La injusta realidad social del Perú donde el paciente del área rural, para recibir la atención médica, debe hacer el largo viaje a la urbe donde están localizados los centros de salud.

Por sus servicios en las áreas rurales conoció las enfermedades del ojo de los pobladores y las formas de tratamiento tradicional. Además, pudo conocer las creencias relacionadas con la vista como «mal de ojo» u «ojeo» (ñawipa: lit. por el ojo, por la mirada). Descarga afectiva visual descontrolada a un ser que aún no ha desarrollado su defensa. Por algo, los que saben aconsejan que los niños no deben ser expuestos antes de que cumpla los tres meses. Y la persona mayor debe evitar la expresión de mucho afecto visual, verbal y gestual, ni tener mucho contacto porque lo enferma. La adultez no es sólo acumulación del tiempo vivido, es también la acumulación de conocimientos para no afectar a su comunidad. Los síntomas del mal de ojo: fiebre, vómito, diarrea, anorexia, insomnio y abulia. Su curación tradicional: una persona mayor ―después de lavarse bien las manos― frota todo el cuerpo del niño con granos de sal natural. Después de este acto el paciente comienza a sentir alivio: la fiebre comienza a bajar lentamente, cesan el vómito y la diarrea, se abre el apetito, duerme bien y tiene ganas de vivir que las expresa con sus movimientos y expresiones alegres.

La salud, educación y seguridad, desgraciadamente, no llegan a los pobres y a las zonas pobres y se han convertido en actividades privadas porque son buenos negocios.

«Para una historia de la oftalmología en el Perú» (2008). Hablando de los errores de los médicos que producen enfermedades (iatrogenia) reconoce con humildad que «La iatrogenia está latente en cualquier especialidad… Es evidente que cuando se recurre a la oftalmología, en forma arbitraria y desmedida, se originan … padecimientos iatrogénicos» (p. 186). «Algo más grave sucede en aquellas personas que hacen mal uso de lentes de contacto; ya que en Perú no sólo lo recetan los médicos oftalmólogos, sino los optómetras y ópticos» (p. 187). Y denuncia la cruda realidad: «A diario se comprueba… que individuos que no poseen la menor preparación ni la titulación correspondiente ejercen ilegalmente la especialidad, poniendo en grave riesgo la salud ocular de la población que acude a sus consultorios» (p. 190). Es el intrusismo de gente que comercializa la salud.   

Compartimos las preocupaciones del doctor Daniel Enrique Haro Haro. Los centros educativos en todos los niveles: Primaria, Secundaria, Estudios Superiores deben tener el objetivo principal: formar personas útiles para sí mismos, para la sociedad y para la naturaleza. Pero, como se ve en la realidad, el proceso educativo está formando a gentes sólo para ganar dinero como sea; porque el dinero se ha convertido en la medida del ser humano.

 

Referencias

Haro Haro, Daniel Enrique. Para una historia de la oftalmología en el Perú. Lima: Forma e Imagen, 2008.

Haro Haro, Daniel Enrique. Oftalmología en la altura. Lima: RF Publicaciones y servicios, 2019.

Haro Haro, Daniel Enrique. Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú. Lima: Lucent Peru S.A.C., 2025.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

VOCES E IMÁGENES DE LA AMAZONÍA

Francisco Carranza Romero*

Con mucha emoción he leído el libro «Relatos huitoto murui» (Heraldos Editores, Lima, 2023) escrito por Alex Acuña Rojas quien, recurriendo al castellano y al dibujo, nos hace conocer la vida de sus antepasados antes de la explotación del caucho. Gracias a estos relatos he recordado el paisaje de la región amazónica peruana y he viajado oyendo el canto de los pájaros y el zumbido de las hojas de los árboles mecidos por el viento. El libro está dividido en cinco relatos (I: El demonio Mónallagona. II: Ifonoisaicidaraño, la abuela y la sachapapa del diablo. III: La tribu sairegaro y su curaca. IV: La venganza del motelito. V: Los hermanos Llárae y Barok) donde los protagonistas viven con principios, una demostración de que en la selva también hay ley y orden.

La labor es la base de la vida. Los varones cultivan yuca, piña, plátano y otras frutas, recolectan los frutos silvestres, cazan, pescan, construyen la vivienda personal y comunal (maloca) y defienden hasta con sus vidas el bien personal y comunal. Las mujeres elaboran comida y bebida, tejen ropa y bolsa, cuidan a los niños y participan en las labores agrícolas. Los ancianos ayudan según sus condiciones físicas, educan a los menores con relatos y consejos, reviven el pasado en el presente y muestran el futuro. En las tardes, después de la cena, las malocas se convierten en verdaderas escuelas donde los mayores son escuchados.

Respeto al bien ajeno. Los que no cumplen este principio son descritos como bestias, monstruos y demonios. Los ladrones que roban y matan sin ningún sentimiento de culpa no tienen la estética física ni moral.

El demonio Mónallagona es un ser antropomorfo: alto, velludo, con garras, extrae yucas de chacra ajena, las asa y traga por la boca y por las oquedades oculares porque se quita los ojos para devorar rápido el producto de la labor ajena (Relato I).

Una anciana forastera, aprovechando la ausencia de los padres, regala manjares a los niños, se gana la confianza de ellos, luego los roba, mata y los lleva al subsuelo donde viven otras viejas de su especie. En esa morada los devoran (Relato II).

Llórigoma, jefe del clan cascabel, saquea un pueblito y mata a su curaca por no entregarle la piedra de fuego. Los niños Llárae y Barok, escondidos dentro de un tronco, ven la muerte de su padre; luego, sufren los maltratos en la casa de la tía. «A veces las heridas del alma duelen más que las heridas del cuerpo» (p. 128, Relato V).

La solidaridad entre los buenos. Los miembros de una comunidad, para poder subsistir en paz, deben saber compartir lo que tienen. El curaca es tragado por la boa cuando él trataba cazarla para comer su carne como su gente. La tribu, ante esta tragedia, asume la culpa del egoísmo, caza a la boa y saca de su vientre el cuerpo inerte del curaca al que lo entierran con ceremonia y arrepentimiento (Relato III).

La inteligencia bien desarrollada vence a la fuerza bruta. Los honestos agricultores, para defender lo suyo (familia, vivienda y cultivo), recurren más a la inteligencia que a la fuerza física; así, tienen éxitos: esconden los ojos del ladrón Mónallagona cuando se los quita para devorar las yucas asadas. El monstruo ciego, al ambular con torpeza, cae en el barranco y muere (Relato I). Atacan la cueva de las antropófagas viejas con humo de ají; y, cuando ellas salen casi ahogadas, las matan (Relato II). La pequeña tortuga motelito, pisoteada por una gigante sachavaca en el lodazal, apenas se libera del barro busca a quien la maltrató. Encontrándola dormida le muerde mortalmente la parte más delicada hasta matarla (Relato IV). Los hermanos Llárae y Barok huyen de la casa de la tía por los constantes maltratos, crecen y aprenden a metamorfosearse en tigre comiendo la corteza de una liana. Hasta que un día llega a su paraje el asesino de su padre con su gente. Los jóvenes hombres-tigres lo reconocen y preparan la venganza. Aprovechando la oscuridad nocturna lo atacan y matan (Relato V).

Así se cumple el principio de la sobrevivencia e higiene social: No compadecerse ni ayudar al malvado. Quien lo hace, es un tonto.

La cremación del cadáver humano. Cuando la señora Naruño murió de fiebre y vómitos, su esposo Coimo y sus hijos tiernos Llárae y Barok la incineraron. «Tal como manda la tradición antigua, el cuerpo sería quemado, permitiendo que el alma salga del difunto en forma de humo» (p. 114, Relato V). Aunque este caso es aislado, es una buena propuesta para no seguir depositando los cadáveres con sus bacterias y virus. Con la incineración no heredaríamos las enfermedades a las generaciones futuras.

Influencia quechua. En los cinco relatos hay muchos vocablos quechuas, una demostración de su influencia en la región amazónica antes y después del siglo XVI. Para muestra cito algunos vocablos en orden alfabético tal como están transcritos en el libro. Entre paréntesis aparecen en quechua central con sus equivalentes: casha (kasha: espina), cocha (qucha: laguna, embalse), colpa (qullpa: tierra salitrosa), chacra (chakra: terreno de cultivo), huayo (wayu: fruto), huayhuasho (waywashu: ardilla), huingo (winqu: torcido, sinuoso), macana (maqana: mazo), páucar (pawkar: oropéndola), pique (piki: nigua, sote), sachapapa (papa silvestre), sachavaca (sachawaaka: vaca del monte), shicra (shikra: bolsa), shunto (shuntu: montón de cosas), supay (diablo), tushpa (tullpa: fogón), yuca (yuka).

Como los temas sobre los indígenas no interesa a muchos peruanos citadinos y modernos no es fácil publicar un libro con estos temas. Por eso, merecen la gratitud los que han apoyado y ayudado para hacer posible esta publicación: el antropólogo español Manuel Martin Brañas (Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana) y el profesor estadounidense Thomas Ward (Universidad Loyola Maryland) por quien he tenido acceso a este libro.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

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EL PICAFLOR ANDINO: WINCHUS

Francisco Carranza Romero*

El picaflor, mosaico de Harry Chávez Alzamora, 2023.

El pájaro picaflor de la familia trochilidae tiene muchos nombres en Hispanoamérica, los citamos en orden alfabético: colibrí (voz taína), chupaflor, chupamirto, chuparrosa, pájaro mosca, picaflor, tucusito, zumbador… En la lengua quechua es conocido como winchus, winchis, kinti, quendi (voz castellanizada). Su canto es de sonidos chillantes y chirriantes.

Es de diferentes tamaños, desde muy pequeño hasta mediano. El diminuto picaflor es el que más llama la atención por sus variados colores iridiscentes, por su vuelo veloz hacia arriba y hacia abajo, hacia adelante y hacia atrás, y puede mantenerse suspendido en el aire batiendo sus alas más de 100 veces por segundo. 

Su pico muy largo y delgado es como una aguja. Su lengua larga y que se curva por los bordes laterales se vuelve un tubo. Así, el pico y la lengua sirven para succionar y lamer el néctar y polen de las flores; por eso es buen polinizador. También es insectívoro.

Sus depredadores son las aves rapaces; pero, ahora también está en riesgo su supervivencia por la fumigación de las flores con insecticidas.

Aparece en relatos, creencias, pinturas, cerámicas, mates burilados, tejidos y, para mayor objetividad, está grabado en la pampa de Nazca.

Aquí está un relato en español y quechua ancashino. Áncash está en el área dialectal del Quechua Central o Quechua I (QI).

El pequeño gigante

(El relato extenso aparece en Carranza, 2000 pp. 9-11).

En el tiempo remoto dicen que este mundo estaba con poca luminosidad. En ese entonces, las aves grandes y fuertes se sentían superiores ante otras pequeñas y de poca fuerza.

La divinidad que todo lo ve, convocando a las aves, les había dicho: A ver, ¿quién puede traer el brillante collar del sol? Este mundo necesita luz y alegría.

Inmediatamente, el cóndor se puso en su delante. Los halcones, los gavilanes, los cernícalos y el gallinazo se pararon al lado del cóndor. Y, para sorpresa de todos, el picaflor también se paró al lado de los poderosos.

El cóndor voló rápido hacia arriba; en eso, por su tamaño grande y por su peso comenzó a cansarse. Llegó hasta la Luna. Volviendo a la tierra contó: «La Madre Luna me ha recibido feliz. Me ha regalado la bufanda tejida con las hebras de su propia cabellera blanca. Ella ha afinado mi quena». Hizo escuchar a todos la melodía selenita.

Los halcones también volaron; pero, cansados descendieron en un lugar muy caliente. Allí vencieron a las aves grandes, blancas y rojas. Al volver a la tierra mostraron las afiladas garras de esas aves.

El gavilán y el cernícalo volaron hasta un lugar de enormes zancudos a quienes los vencieron y les arrancaron sus alas. Al retornar a la tierra, al narrar sin orden ni coordinación, casi se pelearon.

El gallinazo entró a un túnel de la tierra para salir por la espalda del sol. Totalmente ennegrecido salió por la puerta opuesta del túnel. Al volver, oscureció la tierra. Contó a todos: «He vencido a los malvados del mundo subterráneo. Ya no me enfermaré porque he bebido el tónico de la vida».

El picaflor, gracias a su peso muy liviano, voló y voló sin cansarse. Mientras el sol contemplaba las competencias de las aves, le quitó uno de sus bellos collares. Al retornar a la tierra, mientras chupaba el néctar de una flor, escuchó las aventuras de otras aves. Cuando terminó el tiempo del relato, apareció brillante, y jaló el bello collar hacia las colinas. Este mundo se iluminó y embelleció. Todos se alegraron.

La divinidad también se alegró mucho; en ese momento dijo: «Tú eres el pequeño gigante». Le regaló un látigo y le iluminó la mente.

Ichikllaylla hatun

Wiñay punchawshi kay patsaqa ichiklla atsikyaq kanaq. Tsay punchaw, hatsusaq, hinchi pishqukuna, mana kallpayuqkunapa, ichishaqkunapa ñawpanchaw, aypa tukuyaq.

Llapanta rikaq qapaq, pishqunata qayaykur, kayta ninaq: Maa, ¿pitan intipa chilapyaq wallqanta apamunqa? Kay patsa atskita, kushikuyta wanan.

Tsay patsa kunturqa ñawpanman ichirqan. Wamankuna, pitsakkuna, killikshaykuna, wiskul kunturpa manyanman ichiyarqan. Mana yarpashqata, winchuspis aypakunapa manyanman ichirqan.

Kunturqa sas witsaypa paarirqan; nikar, hatun yura kar, lasaq kar, pishipayta qallarqan. Killayaq charqan. Patsaman kutir willakurqan: “Killa Mama, kushishqa chaskimarqun. Kikinpa yuraq aqtsanwan awashqa kunka pitunata qaramarqun. Paymi kiinaata allitsarqun”. Killa takita llapankunata wiyatsirqan.

Wamankunapis paariyarqan; pishiparnin huk achaq patsaman ratayarqan. Tsaychaw hatusaq, yuraq, puka pishqukunata shiqiyarqan. Patsaman kutimur tsay pishqukunapa puncha shillunkunata rikatsikuyarqan.

Pitsakwan killikshay hatusaq wanwakunapa patsanyaq paariyarqan, paykunata shiqiskir rikrankunata rachiyarqan. Patsaman kutimur, lluta lluta willakur, ichikllapa maqanakuyarqan.

Wiskulqa, intipa qipanpa yarquyta munar, patsa tuquman yaykurqan. Hankat yanayashqa qipa tuqu punkupa yarqurqan. Kutimur, patsata tutapatsirqan. Llapankunata willakurqan: “Patsa rurin mana allikunata wañutsishkaa. Manam qishyashaqnatsu, kaway hampitam upyashkaa”.

Winchusqa, ankashlla kar, mana pishipar paariypa paarirqan. Pishquna llallinakuqta inti rikaranqanyaq, huk shumaq turmanyayninta qichurqan. Patsaman kutimur, huk waytapa mishkinta shuqur, wakin pishqunapa rurayninkunata wiyachakurqan. Willakuy patsa ushariptin, chilapyar yurikarqan, huk shumaq wallqata hirkakunam sutarqan. Kay patsaqa atsikyarqan, shumaqyarqan. Llapankuna kushikuyarqan.

Qapaqpis imanaw kushikurqan; tsay punchaw nirqan: “Qam ichikllaylla hatun kanki”. Astanan qararqan, umanta atsikyatsirqan.

Colibri coruscans (Wikipedia.org/wiki/Colibri_(ave) picaflor).

Comentario

Los andinos, que mantienen la relación con la naturaleza, conocen las cualidades especiales del picaflor, y lo diferencian de otras aves.

Vencedor de aves grandes. Se dice que vence a aves grandes y rapaces como el cóndor (kuntur), gavilán (pitsak), halcón (waman) y cernícalo (killikshay). Cuando está en peligro ante algún rapaz, lo provoca para que vuele. Cuando el otro vuela, se eleva veloz y verticalmente; luego, baja sobre la espalda del rapaz para darle picotazos. El picaflor de cola larga azota con ésta los ojos del rapaz y luego huye volando arriba verticalmente. El rapaz, que no puede defenderse ni atacar por estar en vuelo, prefiere huir para posarse en algún lugar.

Por esta proeza, la gente que sobresale en la vida superando las difíciles condiciones es comparada con el picaflor.

Mensajero de buena noticia. Su presencia en los espacios cercanos donde está el ser humano es motivo para adivinar algún mensaje bueno de esta u otra dimensión. En el relato mítico «El hombre oso» (ukuku runa) el picaflor avisa al hombre oso sobre los peligros: cercanía de diez hombres enviados por el curaca para matarlo, cómo pelear contra el alma condenada y el diablo. El hombre oso, vencedor en todas las contiendas, expresa su gratitud sembrando y cultivando flores para el picaflor. (Carranza, 2000, pp. 71-83).

Símbolo de buena suerte. Si llega al jardín o huerto no hay que espantarlo, es la presencia de la buena suerte. En la oniromancia también es un símbolo positivo. Una mujer de la comunidad de Quitaracsa (Áncash), que lloraba y sufría por la muerte de su hijo que se ahogó por caer al río, fue consolada por la tía quien la visitó para narrarle su sueño: Pushkuyllu machay runakuna kayta niyamarqun: Amanash waqankitsu. Ishkay ullqu wamraykikunash kanqa, paykunash winchusnaw paariyanqa. (Las gentes de la cueva Pushcuyllo me han dicho esto: que ya no llores. Que tendrás dos hijos varones, y que ellos volarán como el picaflor). La señora, después de oír este relato onírico, se calmó. Y tuvo dos hijos a quienes los cuidó y puso su esperanza en ellos.

Sus bellas plumas son apreciadas como amuletos de buena suerte. Su pluma como adorno en la cinta del sombrero o como vincha (diadema) asegura la suerte. El danzante que lleva la pluma del picaflor se mueve alegre y ágil.

Símbolo de la libertad. No es domesticable, se muere en la jaula.

Su cerebro contiene mucha memoria e iluminación. Es lo dice el que sabe (yachaq); por eso, cuando se ve este pajarillo hay que tratar de atraer su energía mental.

 

* Investigador del Instituto de Estudios de Asia y América, Dankook University, Corea del Sur.

 

Referencias

Carranza Romero, Francisco. Madre Tierra, Padre Sol. Trujillo: Computer Age, Perú, 2000.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario quechua ancashino-castellano. Madrid: Iberoamericana Vervuert, 2003.

Carranza Romero, Francisco. Diccionario español-quechua ancashino. Madrid: Iberoamericana Vervuert, Madrid, 2023.

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