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AGUA POTABLE Y SEGURIDAD NACIONAL: POR QUÉ LA PLANTA GENERAL BELGRANO ES ESTRATÉGICA PARA ARGENTINA

Gabriel Francisco Urquidi Roldán*

Basado en: Trabajo Final Integrador de Especialización. Titulado «Evaluación del sistema de agua de consumo humano como un recurso estratégico argentino, de la Planta Gral. Belgrano» por Gabriel Francisco Urquidi Roldan.

  

En tiempos donde las guerras ya no se libran únicamente con ejércitos y fronteras[1] [2], sino también con información, tecnología y ataques invisibles, el agua potable se convierte en un recurso estratégico de primer orden. En Argentina, esa realidad tiene un nombre concreto: la Planta Potabilizadora General Belgrano, operada por Agua y Saneamientos Argentinos[3].

Ubicada en Bernal, partido de Quilmes, esta infraestructura abastece a más de 10 millones de personas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Pero su importancia excede ampliamente la dimensión técnica: se trata de una infraestructura crítica cuyo funcionamiento impacta directamente en la salud pública, la estabilidad económica y la seguridad nacional.

¿Qué es una infraestructura crítica?

El concepto de infraestructura crítica (IC) se define en Argentina como aquellos sistemas cuya interrupción impactaría significativamente en la seguridad, la salud, la economía o el funcionamiento del Estado.

Según la definición adoptada en Argentina (Expediente EX-2018-55001386-APN-DGDA#JGM), las infraestructuras críticas[4] son aquellas indispensables para el funcionamiento de los servicios esenciales de la sociedad, cuya interrupción generaría un impacto significativo en la seguridad, la economía o el bienestar.

 En términos comparados:

    • El U.S. Department of Homeland Security[5] define la infraestructura crítica como los sistemas y activos esenciales para la seguridad y la economía nacional.
    • La Comisión Europea[6] sostiene que su perturbación afectaría gravemente al menos a un Estado miembro o a varios en forma interdependiente.

Esta convergencia conceptual demuestra que el agua potable se encuentra universalmente reconocida como sector estratégico.

Marco normativo argentino

El reconocimiento del agua como recurso estratégico se apoya en:

    • Constitución Nacional Argentina, art. 41[7].
    • Ley 23.554 de Defensa Nacional[8].
    • Ley 24.059 de Seguridad Interior[9].
    • Resolución 64/292 de la Asamblea General de las Naciones Unidas [10], que reconoce el acceso al agua como derecho humano.

Desde esta base normativa, la Planta General Belgrano constituye una infraestructura crítica esencial para la defensa indirecta y la seguridad interior del país.

El agua como recurso estratégico

La Asamblea General de la ONU reconoció en 2010 el acceso al agua potable como un derecho humano fundamental (Resolución 64/292). En Argentina, el artículo 41 de la Constitución Nacional consagra el derecho a un ambiente sano y la responsabilidad estatal sobre los recursos naturales esenciales.

Desde el punto de vista estratégico, el agua cumple múltiples funciones:

    • Sanitaria: sin agua potable, colapsan hospitales, escuelas y hogares.
    • Económica: industrias y comercios dependen de su provisión constante.
    • Social: su interrupción puede generar crisis humanitarias y conflictos urbanos.
    • Geopolítica: en un mundo atravesado por el cambio climático y tensiones internacionales, el agua es cada vez más disputada.

La Planta General Belgrano concentra todas estas dimensiones.

Nuevas amenazas en un escenario híbrido

Los estudios sobre conflictos modernos ―desde las teorías de guerra de cuarta generación hasta los enfoques sobre amenazas híbridas― señalan que las infraestructuras esenciales se han convertido en objetivos estratégicos.

Hoy los riesgos no se limitan a sabotajes físicos. Existen tres amenazas principales:

    1. Ciberataques: los sistemas de control industrial (SCADA) pueden ser vulnerables a intrusiones que alteren procesos críticos.
    2. Sabotaje o terrorismo: ataques directos a instalaciones o redes de distribución.
    3. Guerra de información: campañas de desinformación que busquen generar pánico o desconfianza sobre la calidad del agua.

En este contexto, proteger el sistema hídrico es también proteger la estabilidad del Estado.

Fortalezas y debilidades del sistema

El análisis organizacional muestra que la Planta General Belgrano posee importantes fortalezas:

    • Capacidad tecnológica avanzada.
    • Personal altamente especializado.
    • Marco normativo que reconoce el agua como recurso esencial.
    • Apoyo estatal y estructura institucional consolidada.

Sin embargo, también existen desafíos:

    • Necesidad de reforzar la ciberseguridad.
    • Actualización normativa frente a amenazas digitales.
    • Coordinación interinstitucional más robusta.
    • Inversión sostenida en resiliencia y modernización.
Seguridad y resiliencia: la agenda pendiente

Fortalecer la seguridad de la infraestructura hídrica implica un enfoque integral:

    • Auditorías permanentes en ciberseguridad.
    • Sistemas de monitoreo en tiempo real.
    • Protocolos de contingencia ante desastres naturales.
    • Coordinación entre Defensa, Seguridad, Ambiente y organismos técnicos.
    • Participación ciudadana y transparencia informativa.

La resiliencia -es decir, la capacidad de resistir y recuperarse ante crisis- es hoy tan importante como la protección preventiva.

Una cuestión de interés nacional

El Preámbulo de la Constitución Nacional habla de «promover el bienestar general» y «proveer a la defensa común». En el siglo XXI, esas expresiones incluyen la protección de infraestructuras críticas como el sistema de agua potable.

Considerar el agua como recurso estratégico no es una exageración académica: es una necesidad política y técnica frente a un entorno global inestable.

La Planta General Belgrano no es simplemente una instalación industrial. Es un pilar silencioso de la seguridad humana y del funcionamiento cotidiano del país. Su protección no debe entenderse solo como una cuestión técnica, sino como una prioridad de Estado.

Porque cuando el agua deja de fluir, no solo se interrumpe un servicio: se pone en riesgo la estabilidad de toda una sociedad.

La Planta General Belgrano como activo estratégico

Inaugurada en 1951 y ampliada progresivamente, la planta abastece a más de 10 millones de personas del AMBA. Su valor estratégico se manifiesta en cinco dimensiones:

    1. Sanitaria: garantía del derecho humano al agua.
    2. Económica: soporte a la principal región productiva del país.
    3. Social: prevención de crisis humanitarias.
    4. Política: activo soberano en un recurso globalmente disputado.
    5. Tecnológica: integración de sistemas automatizados de control.

Desde una perspectiva de política pública, considerar el agua potable como recurso estratégico implica fortalecer la resiliencia física y digital del sistema.

Implicancias para la política pública

Conforme al análisis documental desarrollado, se desprenden tres líneas prioritarias:

    1. Actualización normativa en ciberseguridad aplicada a infraestructuras críticas.
    2. Fortalecimiento de la coordinación interinstitucional (Defensa, Seguridad, Ambiente, Obras Públicas).
    3. Implementación de modelos de evaluación de riesgo multidimensional.

La hipótesis planteada ―que evaluar el agua como recurso estratégico fortalece las políticas de protección― encuentra respaldo en la literatura revisada y en el marco jurídico nacional.

Vulnerabilidad jurídica, expansión de Mekorot y soberanía de la infraestructura crítica

El análisis precedente permite sostener una conclusión crítica respecto del grado de protección jurídica efectiva del sistema de agua potable como infraestructura crítica (IC) estratégica en Argentina. Si bien el marco normativo reconoce la centralidad del recurso hídrico ―Constitución Nacional (1994), Ley 23.554 de Defensa Nacional (1988) y Ley 24.059 de Seguridad Interior (1992)―, persiste una fragmentación regulatoria que impide consolidar un blindaje jurídico integral frente a actores con capacidad de incidencia estructural sobre el sistema.

A esta vulnerabilidad normativa se suma un factor geopolítico contemporáneo: la creciente participación de la empresa estatal israelí Mekorot en acuerdos técnicos con provincias argentinas.

En febrero de 2023, el entonces ministro del Interior Eduardo «Wado» de Pedro encabezó la firma de un acuerdo técnico entre cinco provincias y Mekorot para la planificación y gestión de recursos hídricos[11]. Posteriormente, distintos medios periodísticos señalaron la expansión territorial de la empresa en el país y su proyección estratégica en el mapa hídrico argentino[12]. Asimismo, investigaciones críticas han cuestionado el accionar internacional de la compañía en relación con el conflicto israelí-palestino, calificando su modelo de gestión como parte de una política de «apartheid del agua»[13].

Desde una perspectiva jurídica y estratégica, la incorporación de una empresa estatal extranjera en procesos de planificación, diagnóstico y eventual intervención técnica en recursos hídricos provinciales introduce tres dimensiones problemáticas para la soberanía de la infraestructura crítica:

Dependencia técnica y transferencia de conocimiento sensible

La elaboración de estudios maestros y diagnósticos estratégicos implica acceso a información detallada sobre disponibilidad, reservas, vulnerabilidades estructurales y proyecciones de demanda. En ausencia de una normativa específica de protección de datos estratégicos de IC, dicha transferencia puede generar asimetrías de información con impacto geopolítico.

Riesgo de captura regulatoria indirecta

Cuando la planificación hídrica se externaliza en actores con intereses de expansión global, el diseño de políticas públicas puede verse condicionado por modelos de gestión que prioricen eficiencia económica o escalabilidad tecnológica por sobre criterios de soberanía y control público.

Tensión entre cooperación técnica y autonomía estratégica

Si bien los acuerdos suscriptos se presentan formalmente como asistencia técnica, el carácter estratégico del recurso agua transforma cualquier intervención estructural en una cuestión de seguridad nacional ampliada. La falta de una ley nacional específica de protección de infraestructuras críticas agrava esta tensión.

En este marco, la vulnerabilidad jurídica no reside únicamente en la posible privatización formal del servicio, sino en la ausencia de un régimen legal que delimite con precisión el alcance, los límites y los mecanismos de supervisión soberana en acuerdos con actores estatales extranjeros sobre recursos estratégicos.

El agua constituye un activo geopolítico central en el siglo XXI. La inserción de empresas con proyección global en la planificación hídrica nacional, sin un marco normativo integral que articule defensa, seguridad interior, ambiente y regulación económica bajo el paradigma de infraestructura crítica, puede debilitar la autonomía decisional del Estado argentino.

En consecuencia, la convergencia entre vacíos regulatorios internos y expansión de actores internacionales en la gestión técnica del recurso hídrico configura un escenario de debilitamiento potencial de la soberanía sobre la infraestructura crítica. Mientras no se consolide un blindaje jurídico específico para la protección integral del sistema de agua potable, la exposición estratégica persistirá como un factor estructural de riesgo para la seguridad nacional ampliada.

Conclusión

Esta fragmentación normativa genera una vulnerabilidad jurídica estructural, entendida como la falta de instrumentos regulatorios coherentes, protocolos interjurisdiccionales consolidados y estándares obligatorios unificados en materia de ciberseguridad, protección física y control estratégico de activos esenciales. La consecuencia directa es un sistema cuya defensa depende más de decisiones administrativas coyunturales que de una política de Estado jurídicamente blindada.

En paralelo, el creciente interés geopolítico del sector privado ―particularmente en contextos de reconfiguración del mercado global del agua como recurso estratégico― introduce tensiones adicionales. La eventual participación ampliada de capitales privados, especialmente en esquemas de concesión, tercerización tecnológica o financiamiento condicionado, puede generar asimetrías regulatorias que debiliten la soberanía decisional del Estado sobre un servicio esencial para la seguridad humana y nacional.

En términos estratégicos, el agua ya no es únicamente un bien sanitario, sino un activo geopolítico cuya gestión incide en la estabilidad social, la gobernabilidad y la autonomía estatal. La ausencia de un marco jurídico robusto que limite de manera explícita la captura regulatoria o el control indirecto de infraestructura crítica por actores con intereses transnacionales profundiza la exposición del sistema.

En consecuencia, mientras no se consolide una arquitectura normativa integral que articule defensa, seguridad interior, ambiente y regulación económica bajo un enfoque de infraestructura crítica estratégica, el sistema continuará exhibiendo una debilidad estructural frente a presiones externas, dinámicas de mercado y escenarios de conflictividad híbrida.

La protección efectiva del recurso hídrico exige no solo capacidad técnica y operativa, sino también un blindaje jurídico soberano, condición que, en el estado actual, resulta insuficientemente desarrollada.

 

* Licenciado en Seguridad. Especialista en Análisis de Inteligencia y Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, con experiencia en estrategia, geopolítica, tasalopolítica, producción de información, así como en Seguridad y Protección de Infraestructuras Críticas.

 

Referencias

[1] Lind, W. S. «The Changing Face of War: Into the Fourth Generation». Marine Corps Gazette, 1989, p. 22 – 26.

[2] Van Creveld, M. «The Transformation of War». Free Press.

[3] Urquidi Roldan, G. F. «Evaluación del sistema de agua de consumo humano como un recurso estratégico argentino, de la Planta Gral. Belgrano», 2025.

[4] Jefatura de Gabinete de Ministros. (2018). Definición de Infraestructuras Críticas (Expediente EX-2018-55001386-APN-DGDA#JGM).

[5] U.S. Department of Homeland Security. (2013). National Infrastructure Protection Plan.

[6] Comisión Europea. (2008). Directiva 2008/114/CE del Consejo relativa a la identificación y designación de infraestructuras críticas europeas.

[7] Constitución de la Nación Argentina. (1994).

[8] Ley 23.554. (1988). Ley de Defensa Nacional.

[9] Ley 24.059. (1992). Ley de Seguridad Interior.

[10] Organización de las Naciones Unidas. (2010). Resolución 64/292: El derecho humano al agua y al saneamiento.

[11] «Wado de Pedro encabezó la firma de un acuerdo técnico entre cinco provincias y la estatal israelí Mekorot para mejorar el manejo del agua».  Página oficial del gobierno de la Argentina, 13/02/2023, https://www.argentina.gob.ar/noticias/wado-de-pedro-encabezo-la-firma-de-un-acuerdo-tecnico-entre-cinco-provincias-y-la-estatal.

[12] «El mapa de Mekorot en Argentina». La tinta, 11/09/2025, https://latinta.com.ar/2025/09/11/el-mapa-de-mekorot-en-argentina/.

[13] «Mekorot, el apartheid del agua y Argentina. La empresa israelí Mekorot, acusada de violar el derecho al acceso al agua de la comunidad palestina, se instala en Argentina y afianza sus planes de expansión mundial». El Salto Diario, 01/06/2023, https://www.elsaltodiario.com/agua/israel-palestina-mekorot-apartheid-agua-argentina.

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MIENTRAS TODOS MIRAN AL PETRÓLEO, LA VERDADERA GUERRA ES POR EL AGUA

Gabriel Francisco Urquidi Roldán*

La mirada estratégica de las grandes potencias ya no se concentra exclusivamente en el petróleo o los minerales raros: el agua dulce se ha transformado en el activo geoestratégico más disputado del siglo XXI. A medida que el cambio climático acelera la escasez y el estrés hídrico global, los centros de poder global comienzan a reconfigurar sus prioridades geopolíticas alrededor de los recursos hídricos. Lejos de ser una consigna alarmista, la afirmación encuentra respaldo en informes oficiales de organismos multilaterales y en antecedentes históricos concretos en África, Asia y Medio Oriente.

La crisis hídrica global ya no es una proyección futura: es un fenómeno medible, con implicancias directas en la seguridad alimentaria, energética, tecnológica y política.

La advertencia del sistema multilateral

El Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos elaborado por la UNESCO[1] señala que aproximadamente el 40% de la población mundial vive en regiones con estrés hídrico significativo. El documento advierte que la demanda mundial de agua podría aumentar entre un 20 % y un 30 % hacia 2050.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas[2] sostiene que más de 2.000 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable y que la presión sobre acuíferos y sistemas fluviales se intensifica como consecuencia del cambio climático y el crecimiento demográfico.

La Organización Meteorológica Mundial[3] confirmó que los glaciares —reservas naturales de agua dulce— están perdiendo masa a ritmo acelerado, afectando ríos estratégicos en Asia y América Latina.

El agua, el nuevo petróleo

A diferencia del petróleo, cuya existencia es finita pero hoy aún abundante en regiones específicas, el agua dulce que puede ser consumida por la humanidad representa apenas un 2,5 % de toda el agua del planeta, y de esa fracción, la mayor parte no es accesible directamente para consumo humano o uso productivo.

Organismos internacionales advierten que la creciente demanda conjunta con la reducción de fuentes disponibles está provocando una crisis sin precedentes que podría intensificarse dramáticamente en las próximas décadas. Más de 2.000 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable, y cifras recientes estiman que para 2050 más de 5.000 millones de personas podrían sufrir estrés hídrico severo.

Este escenario convierte al agua más que en un recurso vital: en un activo político, económico y estratégico central.

Antecedentes históricos: cuando el agua define conflictos
  • El Nilo y la tensión africana

El río Nilo ha sido históricamente fuente de disputa entre Egipto, Sudán y Etiopía. La construcción de la Gran Presa del Renacimiento por parte de Etiopía generó tensiones diplomáticas y advertencias de potencial conflicto[4]. El control del caudal del río implica control sobre agricultura, energía y estabilidad política.

  • India y China: la disputa por las nacientes

La competencia por el Brahmaputra y otros ríos nacidos en el Tíbet ha convertido al agua en un factor geopolítico clave entre India y China[5]. El país que controla las nacientes posee ventaja estratégica sobre los territorios aguas abajo.

  • Medio Oriente: el agua como variable estructural

El acceso al río Jordán y a acuíferos compartidos ha sido un factor persistente en la conflictividad regional entre Israel y sus vecinos[6]. La dimensión hídrica continúa siendo un elemento estructural en la estabilidad regional.

  • Estados Unidos y la reconfiguración geopolítica del agua

La cuenca del Orinoco constituye una de las mayores reservas de agua dulce de América del Sur. La represa Simón Bolívar posee una capacidad cercana a 15.000 MW, convirtiéndose en una de las principales fuentes hidroeléctricas del mundo. Más allá del petróleo venezolano, el sistema hídrico representa una fuente de energía renovable estratégica 24/7.

El control de grandes cuencas no solo implica acceso a agua potable, sino dominio sobre generación eléctrica, producción agrícola e infraestructura crítica.

  • Groenlandia y el Ártico: el futuro hídrico del deshielo

El deshielo en Groenlandia abre nuevas rutas marítimas y libera enormes reservas de agua dulce. Analistas internacionales han señalado el creciente interés estratégico de potencias en la región ártica como parte de una planificación de largo plazo vinculada a recursos energéticos y disponibilidad hídrica[7].

¿Guerra por el agua o por el poder?

Los conflictos del agua ya no son mera hipótesis[8]. Históricamente han existido tensiones y enfrentamientos en torno a cuencas como la del río Jordán, donde el acceso al agua fue causa de confrontaciones armadas entre Israel y sus vecinos en los años sesenta.

Pero en el presente, la pugna se da en formas más sutiles: tratados, acuerdos técnicos, inversiones en infraestructura y la influencia de actores privados en la gestión y control del recurso. Grupos empresariales y fondos de inversión globales ya han empezado a acumular derechos de uso, tierras con acceso a acuíferos y participación en infraestructuras hídricas como parte de su estrategia financiera a largo plazo, según análisis independientes sobre la acumulación de recursos hídricos globales.

Agua y revolución tecnológica: el factor invisible

La expansión de centros de datos para inteligencia artificial agrega una dimensión inédita al debate. El enfriamiento de servidores requiere volúmenes significativos de agua[9]. En 2023, la instalación de infraestructura tecnológica en el Cono Sur generó debate sobre consumo hídrico equivalente al de ciudades medianas.

En 2025 se informó que OpenAI evalúa instalar un mega centro de datos en la Patagonia argentina[10]. La región presenta condiciones climáticas favorables y abundante disponibilidad de agua, pero también constituye un activo estratégico vital para la producción agroalimentaria y el equilibrio ecológico.

El impacto potencial para Argentina

Argentina posee una de las mayores reservas de agua dulce per cápita del planeta. Sin embargo:

    • no cuenta con una ley integral de protección de infraestructuras críticas[11],
    • la regulación del uso estratégico del agua es fragmentaria,
    • la articulación entre defensa, ambiente y desarrollo tecnológico es limitada.

El desembarco de infraestructura tecnológica intensiva en consumo hídrico podría generar:

    • Competencia entre consumo humano y usos industriales.
    • Presión sobre cuencas patagónicas estratégicas.
    • Transferencia indirecta de “agua virtual” incorporada en servicios digitales globales.
    • Vulnerabilidad jurídica frente a actores transnacionales.
Agua, alimentos y poder
    • Sin agua no hay agricultura. Sin agricultura no hay cadena alimentaria. Sin energía hidroeléctrica no hay estabilidad productiva. La UNESCO (2021) subraya que el agua es un multiplicador de desarrollo y seguridad.
    • En este contexto, el control del agua potable puede superar en valor estratégico al petróleo, ya que constituye la base material de toda actividad económica y tecnológica.
Un llamado a la soberanía y la cooperación

El avance de esta tendencia plantea grandes riesgos para la soberanía de los Estados, especialmente aquellos con recursos hídricos abundantes pero marcos regulatorios débiles o fragmentados. Sin leyes claras y robustas de gestión y protección del recurso, la presión externa y la influencia de actores privados pueden llegar a subvertir la capacidad de decisión de los gobiernos sobre sus propias fuentes de vida.

A medida que el planeta se calienta y la guerra del agua pasa de ser una preocupación académica a una realidad geopolítica, el desafío para las naciones será no solo proteger físicamente sus recursos hídricos, sino también blindar jurídicamente esa protección frente a intereses globales cada vez más competitivos.

Conclusión

Los antecedentes en África, Asia y Medio Oriente demuestran que el agua ha sido y continúa siendo factor estructural de conflicto y poder. Los informes oficiales de Naciones Unidas confirman que el estrés hídrico global es una realidad creciente.

Argentina, como reservorio estratégico, enfrenta el desafío de equilibrar desarrollo tecnológico, producción alimentaria y soberanía hídrica. Sin un marco jurídico robusto y una política de Estado de largo plazo, el país corre el riesgo de transformar una ventaja estratégica natural en una vulnerabilidad estructural.

En el siglo XXI la disputa por el agua no es una metáfora: es geopolítica en estado puro.

 

* Licenciado en Seguridad. Especialista en Análisis de Inteligencia y Maestrando en Inteligencia Estratégica Nacional, con experiencia en estrategia, geopolítica, tasalopolítica, producción de información, así como en Seguridad y Protección de Infraestructuras Críticas.

 

Referencias

[1] UNESCO. (2021). El valor del agua. Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos. https://www.unesco.org/reports/wwdr/2021/es.

[2] Organización de las Naciones Unidas. (s. f.). Desafíos globales: Agua. https://www.un.org/es/global-issues/water#:~:text=Los%20desaf%C3%ADos%20del%20agua,reutilizadas%20(ONU%20Agua%202018).

[3] Organización Meteorológica Mundial. (2022). Estado de los recursos hídricos mundiales. https://wmo.int/es/media/el-informe-sobre-el-estado-de-los-recursos-hidricos-mundiales-aporta-datos-sobre-los-rios-el#:~:text=Los%20cambios%20en%20los%20recursos,las%20cuencas%20y%20a%20nivel%20regional.

[4] Yale Environment 360. «On the River Nile, a Move to Avert a Conflict Over Water». Yale Environment 360 (Yale School of the Environmen), https://e360.yale.edu/features/on_the_river_nile_a_move_to_avert_a_conflict_over_water.

[5] Ana Raya. «Agua y geopolítica: la pelea por los ríos entre China e India». El Orden Mundial. 03/07/2023, https://elordenmundial.com/tag/brahmaputra/.

[6] «La disputa por el agua, otro tema pendiente entre Israel y sus vecinos». La Capital, 29/06/2008, https://www.lacapital.com.ar/el-mundo/la-disputa-el-agua-otro-tema-pendiente-israel-y-sus-vecinos-n270235.html.

[7] Mauricio Herrera Kahn. «La nueva Guerra Fría por el agua en el planeta». Pressenza. 10/10/2025, https://www.pressenza.com/es/2025/10/la-nueva-guerra-fria-por-el-agua-en-el-planeta/.

[8] Oliver Milman. «‘It’s ironic’: how climate crisis is driving Trump push on Greenland and Panama». The Guardian, 13/01/2025, https://www.theguardian.com/environment/2025/jan/13/trump-greenland-panama-canal-climate-crisis#:~:text=As%20sea%20ice%20dwindles%20in,through%20the%20famed%20shipping%20thoroughfare.

[9] «¿Por qué Nestlé, BlackRock y Bill Gates están acumulando control sobre el agua del mundo?» Reddit, 2025, https://www.reddit.com/r/OpinionesPolemicas/comments/1m0y2pr.

[10] «OpenAI planea construir mega centro de datos en Patagonia Argentina». Deutsche Welle, 10/10/2025, https://www.dw.com/es/openai-planea-construir-mega-centro-de-datos-en-patagonia-argentina/a-74315601.

[11] Urquidi Roldán, G. F. «Evaluación del sistema de agua de consumo humano como recurso estratégico argentino». CEFA, https://cefadigital.edu.ar/handle/1847939/1514.

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