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RUSIA. HISTORIA E HIPÓTESIS DE CONFLICTOS.

Marcos Kowalski*

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Para estudiar un país y su proyección geopolítica, en este caso Rusia, debemos comenzar por conocer sus orígenes históricos, las variadas etnias de su pueblo, su clima, su geografía, como elementos de influencia telúrica en sus habitantes, elementos que determinaran su sentido de nación, las amenazas que perciben los rusos hoy y las respuestas que proyectan para contrarrestar las mismas.

El colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, provocó la pérdida de siglos de expansionismo territorial conseguido casi siempre mediante guerras. Por eso el actual presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin se refirió a ese colapso como la mayor de las catástrofes para Rusia; es y fue muy difícil para los rusos asimilar el desmembramiento en diferentes naciones que significó dicho evento.

Para conocer la historia de esta Nación, debemos remontarnos a hacia el siglo VI a. C., con el asentamiento de pueblos eslavos en Europa oriental. Siglos después, tras la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.), estos asentamientos comenzaron a tener relaciones comerciales con Bizancio por un lado y con los pueblos nórdicos, llamados Varegos, de la península de Escandinavia.

En un punto medio entre la civilización bizantina y la escandinava, entre los siglos V y VI se fundó la ciudad de Kiev que sentaría las bases para la construcción del primer Estado eslavo oriental, conocido como la Rus de Kiev. El príncipe varego Oleg de Nóvgorod, unificó a los eslavos en el año 882. Pero recién con la llegada de los misioneros Cirilo y Metodio, fue que gran parte de la población adoptó la fe cristiana de la iglesia ortodoxa de Oriente que imperaba en Bizancio.

Con el bautismo de Vladimiro el Grande, (año 980) la religión cristiana ortodoxa de Oriente se hizo oficial, del nombre Cirilo proviene el actual alfabeto ruso, el alfabeto cirílico. Recordemos que desde entonces y salvo el interregno comunista, hasta hoy Rusia es el país más influyente de la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

En 1240 es cuando se produjo la decadencia del rus de Kiev como consecuencia del descubrimiento de nuevas rutas para el comercio y por la invasión de vastos territorios por los pueblos mongoles llamados tártaros, quienes fundaron el Kanato de la Horda de Oro imponiendo el vasallaje en los estados eslavos, haciendo que, por el desplazamiento de estas poblaciones, aparecieran nuevos principados.

Como consecuencia, gran parte de la población eslava, se fue aglomerando en el principado de Moscú (Moscovia) pero no fue hasta la caída del imperio mongol, hacia 1368, que Moscovia adquirió el protagonismo en la región fundando los cimientos del futuro Estado ruso.

Durante el siglo XV, hasta mediados del siglo XVI el principado de Moscovia fue gobernado por diversos príncipes, como Ivan III, quien inició una guerra contra Nóvgorod, otro estado surgido de la disolución de la Rus de Kiev, anexando su territorio. También inició la guerra contra el Kanato de Kazán.

El gobernante que siguió a Iván III, fue Basilio III, que adicionó varios principados hasta entonces autónomos, además de emprender una guerra contra la alianza polaco-lituana y acciones contra el Kanato de Crimea.

El Zarato ruso se fundó en 1547 con Ivan IV el Terrible, quien se proclamó como primer zar (recordemos que zar, proviene de la palabra César) con la intención de convertir a Rusia en un imperio. Iván IV sentó las bases de la expansión rusa hacia Siberia: fue el primer gobernante ruso en cruzar los montes Urales convirtiendo a Rusia en un país euroasiático.

Sus sucesores seguirían conquistando Siberia paulatinamente hasta que en 1613 accedió al poder Miguel I de Rusia, el primer zar de la dinastía Romanov que gobernaría Rusia ininterrumpidamente hasta la primera guerra mundial y la revolución comunista.

De esta dinastía, la Romanov, hay que destacar a Pedro I (Pedro el Grande), quien dio a Rusia el estatus de potencia mundial, propiciando un desarrollo tecnológico y cultural en todas las áreas, con la modernización del ejército y la creación de la fuerza naval rusa y fundando el Imperio ruso en 1721.

Entre los sucesores de Pedro el Grande no podemos omitir destacar a Catalina II (Catalina la Grande), quien venció al Imperio otomano y a la comunidad polaco-lituana; expandió el territorio hasta el mar Negro por el sur y a Europa central por el oeste, llegando a conquistar Alaska, en América, en 1784.

Alejandro I fue quien enfrentó a los ejércitos napoleónicos; aliado de Francia mediante el tratado de Tilsit de 1807, al principio, cuando el pacto fue roto por Napoleón, enfrentó con el ejército ruso a la ”Grande Armé” que tuvo su más desastrosa campaña. La invasión de Rusia en 1812, donde a pesar de haber llegado a Moscú, ante una política de éxodo y destrucción de sus propiedades e incendio de sus campos por los rusos, Napoleón se vio obligado a retirarse en el pantanoso barro del otoño y el terrible invierno ruso. Luego de este triunfo los rusos anexaron Finlandia, Moldavia y parte del gran ducado de Varsovia.

Durante los siguientes gobiernos la expansión rusa continuó hacia Asia central, anexando los territorios de Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán; la expansión de Rusia fue frenada en la guerra de Crimea, donde los británicos apoyaron a los otomanos.

En el aspecto social debemos destacar la reforma emancipadora de 1861 con la abolición de la servidumbre, para muchos marcando el fin del feudalismo en Rusia; pero debemos consignar que el imperio ruso se mantuvo al margen de la denominada primera revolución industrial, quedando retrasado tecnológicamente con relación a las potencias de la época.

Con el advenimiento de Nicolás II, último de los Romanov y último de los zares de Rusia, quien llevó a Rusia a desastrosas campañas militares, como la guerra ruso japonesa de 1905 o el ingreso a la Primera Guerra Mundial, dejando una Rusia devastada y en una profunda crisis social y política.

Ese descontento social, más la promoción externa de algunos líderes marxistas exiliados, hizo surgir las dos revoluciones rusas de 1917, la primera en febrero, que derrocó al zar y formó un gobierno provisional presidido por los “Soviets”, dirigidos por grupos socialistas de extrema izquierda de ideología marxista.

La segunda revolución fue la de octubre, en la que el partido bolchevique, liderado por Lenin, derrocó al gobierno provisional ruso y tomó el poder, fundando la Republica Socialista Federativa Soviética de Rusia. Esto desencadenó la guerra civil rusa, entre el ejército rojo, bolchevique y el movimiento blanco del gobierno; la guerra terminó con una victoria de los bolcheviques.

También como resultado de la misma, se produjo la independencia de Polonia, Finlandia y los Estados Bálticos, además los bolcheviques modifican el nombre por el de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o Unión Soviética, integrada en primera instancia por doce repúblicas. Tras la muerte de Lenin en 1924, tomó el poder Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Iósif Stalin.

Personaje controversial en la misma Rusia, Stalin, por un lado, llevó a Rusia al estatus de potencia mundial, pero también a costa de la vida de una infinidad de rusos, empleados como esclavos para realizar sus proyectos de obras de infraestructura, además de ser acusado del genocidio de miles de polacos, ucranianos, alemanes prisioneros de guerra, en campos de concentración como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

La Segunda Guerra Mundial causó a Rusia bajas por aproximadamente 25 millones de personas pero, junto con los denominados aliados, Rusia logró triunfar sobre la Alemania de Hitler.

Previamente a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, en la Conferencia de Yalta se acordó prácticamente la división del mundo en dos grandes zonas de influencia, Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación por parte de la URSS, EEUU, Reino Unido y Francia y estaría sujeta a fuertes reparaciones financieras y perdería la Prusia Oriental y parte de Pomerania.

En la zona de influencia de la URSS quedarían el sector oriental de Alemania —que daría origen a la República Democrática Alemana—, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Yugoslavia. A poco de implementarse esto se dio inicio a la denominada Guerra Fría que se extendió desde 1945 a 1991, cuando se produjo el colapso de la URSS, que se inició con la caída del muro de Berlín en 1989 y siguió con la reunión cumbre de Malta que fue la antesala de la disolución de la URSS.

La Rusia de hoy, que se extiende de oeste a este, es sin dudas un país gigantesco con 17,13 millones de km² y más de 144 millones de habitantes; es un importantísimo protagonista en el escenario geopolítico mundial, posee unos 20.000 kms de fronteras con 16 países limítrofes, 12 de los cuales formaban parte del territorio de la URSS.

La Rusia propiamente dicha se extiende desde San Petersburgo hasta Kazán y Volgogrado, donde reside aproximadamente un 80% de la población rusa; es la zona que más preocupa a los responsables de tomar decisiones políticas para Rusia. Rcordemos sin embargo que el corazón de la Unión Soviética lo componían también otras seis repúblicas, Moldavia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Estonia y Letonia.

Es innegable que tener semejante extensión de territorio y 20.000 kms de áreas fronterizas representa un riesgo de seguridad muy importante, aun cuando la geografía rusa le otorga algunas ventajas para protegerse, como la corona de hielo del Ártico que puede disuadir los intentos de una invasión terrestre desde el norte; además, un acercamiento naval a Múrmansk o al puerto de Arcángel resulta muy difícil para cualquier fuerza naval en la actualidad.

De intentar un ataque naval a estos puertos, debería sortearse la brecha de Giuk (Groenlandia, Islandia y Reino Unido) y la brecha del OSO (entre Svalbard y el norte de Noruega) que Rusia puede defender fácilmente mediante el uso de sus submarinos; vale recordar que cuenta con un importante número de estos sistemas de combate y que actualmente está desarrollando drones submarinos como el Poseidón.

Actualmente, las pruebas de submarinos de ataque de nueva generación como el submarino Khabarovsk, (proyecto especial 09851), que es una evolución de los de la clase Borei con capacidad de portar hasta 6 Poseidón, capaces de efectuar ataques nucleares o convencionales según su la misión.

Con un importante componente militar en la península de Kamchatka y en las islas Kuriles, Rusia está en condiciones de reprimir acciones hostiles en los mares de Ojotsk y Japón. Como se puede apreciar, gran parte de las fronteras rusas ofrecen para los rusos una gran ventaja en cualquier enfrentamiento, como el caso de la cordillera de Stanovói y los montes Sayanes en el lejano Oriente.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN o NATO, por sus siglas en inglés) que tiene sus orígenes en la firma del Tratado de Washington de 1949 como respuesta a la Unión Soviética y para prevenir y contrarrestar cualquier acción militar de la misma contra los estados que lo componían, es decir fundamentalmente en el marco de la denominada Guerra Fría.

La contra parte soviética a la NATO era el Pacto de Varsovia, disuelto como resultado de la desintegración soviética, pero en Occidente en lugar de poner fin a la alianza atlántica se la utilizó para su expansión hacia los otrora países bajo la influencia de los soviéticos

Recordemos que Vsévolod Kóchetov dijo en cuanto a la expansión de la NATO que “Occidente en realidad nunca ha luchado contra el marxismo, el comunismo, el totalitarismo, el socialismo soviético, sino que luchó contra el imperio euroasiático de Rusia, sin importar su nombre en diferentes tiempos históricos”.

La presión de la NATO para expandirse a los países del este de Europa y su relación sobre todo con Ucrania en la actualidad, provoca en el espíritu ruso una profunda preocupación. No debemos olvidar los lazos históricos que unen a rusos y a ucranianos, pues Rusia nació en Kiev y después se trasladó a Moscú. Para los rusos Ucrania forma parte de su Patria, son sus hermanos desde siempre.

Tras el colapso soviético, en muchos de estos países se produjeron las llamadas revoluciones de colores, el nombre colectivo que han recibido una serie de movilizaciones políticas en el espacio exsoviético llevadas a cabo contra líderes comunistas acusados de prácticas dictatoriales o de amañar las elecciones o de otras formas de corrupción.

La península de Crimea, siempre fue rusa, hasta que el entonces líder de la URSS, Nikita Jrushchov la regaló a Ucrania en 1954. Por eso Rusia en 2014 volvió a ocuparla en el marco del conflicto ruso-ucraniano que ha tenido varias etapas, conflicto surgido en el año 2014, en el que podemos destacar la mencionada anexión de Crimea a Rusia y la guerra en el Donbáss, que comenzó en el mismo año y que aún continúa.

Crimea significa para Rusia asegurar su presencia en el mar Negro, así como Kaliningrado, la antigua Königsberg prusiana, una ciudad portuaria de Europa oriental perteneciente a la URSS desde 1945. Es una de las principales bases militares del Mar Báltico. Tras la disolución de la URSS y la independencia de Lituania en 1991, el territorio quedó bajo soberanía rusa y le aseguran su permanencia en el mar Báltico.

La zona más complicada para las hipótesis de conflicto de Rusia es la llamada llanura europea, que se extiende desde los Países Bajos hasta los montes Urales, una especie de embudo que se va ensanchando hacia el oeste alcanzando más de 2.000 kms cuando llega a la frontera rusa, convirtiendo dicho límite en una zona expuesta de grandes dimensiones.

El terreno llano de este espacio lo hace de difícil defensa, siendo los tanques de guerra la protección más adecuada para este tipo de terreno. Rusia actualmente cuenta con alrededor de 13.000 tanques de guerra, aun cuando ninguna cantidad de armamento puede defender con eficiencia tan extensa frontera, máxime cuando ese tipo de condición de suelos se extiende por 750 kms hasta la ciudad de Astrakán en el mar Caspio. 

Es esta la llamada brecha de Volgogrado, que es la zona fundamental para la defensa del Estado ruso; si fuerzas enemigas cerraran esta brecha, imposibilitarían el control de Rusia sobre el Cáucaso, el Mar Negro y el Mar Caspio. En ambas guerras mundiales del siglo XX, el ejército alemán intentó cerrar la brecha de Volgogrado y en ambas tentativas la supervivencia de Rusia se vio muy amenazada, incluso hasta mucho después de haber repelido la invasión.

En el pasado, hubo numerosos intentos de llegar a Rusia a través de los países bálticos. Tras el colapso de la URSS estos países cambiaron su enfoque político y se integraron a la posición de Occidente, para contrarrestar la influencia de Rusia.

Algunos, incluso se aliaron con la NATO. Una postura muy preocupante para los rusos, que elaboran hipótesis de conflicto donde incluyen a estos países, en conjunto con la alianza atlántica, mientras avanzan con la aplicación en los mismos de la doctrina elaborada por el Gral. Gerasimov en un intento de retomar su influencia.

Si bien la pérdida de su prevalencia en Europa del este le costó caro a Moscú, tanto política como financieramente al verse obligada a proveer la seguridad de una enorme frontera, contra los mismos ejércitos que entrenó para enfrentarse a Occidente durante el auge de la URSS.

Para minimizar su exposición y aumentar el efecto disuasorio de sus fuerzas, necesita establecer como línea a no sobrepasar por un eventual enemigo el Mar Báltico y los montes Cárpatos en el oeste de Ucrania. Por esa razón para Rusia es muy importante controlar los países bálticos para reducir de esa manera su flanco expuesto en la llanura europea un montón de kilómetros.

La cuestión es avanzar hacia el oeste tanto como puedan; la Europa del este es para Rusia como un gran tablero de ajedrez, donde se debe maximizar la posición de los peones colocándolos estratégicamente para tratar de ganar terreno y salir de la encerrona y frenar los empujes de la NATO, en el convencimiento que cuanto más empuja esta organización, la NATO, hacia el este, más flexible se vuelve su estrategia, pero también aumenta su margen de error.

Los rusos vienen realizando una importantísima inversión en tecnología militar, están impulsando su industria bélica a la que han llevado a una posición de liderazgo en cuanto a tecnología y capacidad, con una inteligente gestión minimizando sus costos mediante la exportación de armamento de última generación. Sin embargo, saben que la utilización del aparato militar es la última alternativa para contrarrestar la influencia de Occidente e invierten en otras técnicas, como cibernética y otras acciones tanto de promoción como comerciales e incluso fomenta intercambios culturales utilizando hasta competencias deportivas en todos los niveles.

Recuperar la influencia, por lo menos de las naciones que componían la URSS parece ser el objetivo hoy de Moscú, con acciones como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que es una organización político-militar entre varios países de Europa y Asia Central promovido principalmente por Rusia. Son sus Integrantes Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, y por supuesto Rusia.

En el Cáucaso, plantea una situación diferente para el plan de defensa ruso la cordillera del gran Cáucaso, que se extiende desde Sochi por el mar Negro hasta Bakú; le otorga a Rusia una barrera natural para su defensa, sin embrago el norte del Cáucaso que forma parte de la Federación de Rusia, está plagado de movimientos extremistas, donde los rusos aplican los principios de la guerra híbrida para mantener el control.

Para Rusia es imprescindible hacer valer su influencia en las montañas del Cáucaso menor y en el rio Aras, en los límites de Georgia y Armenia y Azerbaiyán, naciones que componen el Cáucaso sur; el control sobre ellas proporcionaría a los rusos resguardo sobre el Cáucaso norte en una línea firme para separar a Rusia de Irán y de Turquía.

Más al este, en el flanco de Asia central, sin lugar a dudas es hoy, con los hechos acaecidos en Afganistán, la frontera más endeble, al este de las montañas de Altái, los picos se reducen a simples colinas, pastizales y praderas, con un persistente viento, las estepas kazajas y pónticas se extienden a través de las fronteras rusas, este terreno es históricamente indefendible. Por eso resulta imprescindible para los rusos volver a controlar el interior de Asia Central.

Rusia está separada de China por el macizo de Altái con cumbres de 4.000 metros, la cordillera de Tian Shan y las montañas de Pamir con elevaciones de más de 7.000 metros, lo que ofrece a ambos países un gran muro de protección para sus respectivas influencias, al igual que el desierto de Karakum, separa el Asia central de Irán.

La rivalidad actual y sus hipótesis de conflicto pueden ser el resultado de las riquezas de un territorio inmenso, riquezas que van desde las vetas de gas natural del mar Caspio, hasta la agrícola del valle de Fergana, otrora explotados por la URSS que, tras el colapso, es ambicionado por potencias extranjeras y una infinidad de organizaciones supranacionales.

De particular importancia es la entrada de China a través de la ruta Belt and Road que proporciona a los Estados de Asia Central un socio alternativo muy atractivo para el desarrollo económico de la región. China está avanzando mediante el uso de tecnología, diplomacia e inversiones. Esta situación pone en riesgo a Rusia de pasar a ser una potencia de segundo nivel en Asia Central.

Rusia sabe que la forma más rentable de mantener su hegemonía es mediante el uso de la doctrina Gerasimov, explotando las diferencias étnicas, la mediación de conflictos, la venta de armamento, los ciberataques allí donde les sea posible y sobre todo explotar los errores y debilidades de sus oponentes, tanto de EEUU como de la NATO.

El 3 de julio de 2021, El actual presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, aprobó la estrategia de la seguridad nacional de Rusia y el documento entró en vigor a partir de la fecha de su firma. Se trata de un documento básico de planificación estratégica que define los intereses nacionales y las prioridades estratégicas del país, así como los objetivos y medidas en el campo de la política interna y externa en aras de fortalecer la seguridad nacional y garantizar el desarrollo sostenible de Rusia a largo plazo.

En este nuevo instrumento se ve reflejada claramente que la estrategia de Defensa de los rusos se basa en la doctrina Gerasimov toda vez que prioriza en el mismo la colaboración cívico-militar, sobre todo en materia de información, ciberguerra, comunicaciones, incluyendo acciones en casi la totalidad de los organismos rusos, incluida la salud pública.

 

* Jurista USAL con especialización en derecho internacional público y derecho penal. Politólogo y asesor. Docente universitario. Aviador, piloto de aviones y helicópteros. Estudioso de la estrategia global y conflictos. 

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LAS GUERRAS ASIMÉTRICAS DE SÉPTIMA GENERACIÓN EN IBEROAMÉRICA Y LA ARGENTINA.

Heriberto Justo Auel*

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“Las guerras son como el camaleón”.

Carl von Clausewitz (1780-1831)[1]

 

Llegó a Iberoamérica la categoría “asimétrica-híbrida”[2] en su especie de “séptima generación”[3].

La Guerra Mundial en acto —la “Contraterrorista Global”— se da por iniciada —por los estrategas teóricos— el 11S01 a través de un hecho de macro-terrorismo, que bien puede considerarse como el paradigma de la “guerra asimétrica-híbrida” en curso: el ataque a las “Torres Gemelas”.

El General prusiano von Clausewitz —el más importante teórico de la guerra de Occidente— al señalar en su clásica obra “De la guerra” que este fenómeno sociopolítico era “como el camaleón”, nos dio una clarísima pauta de su permanente mutación, al ritmo que impone la evolución de la civilización humana, rescatando a su vez tres constantes constitutivas como necesarias y permanentes:

  1. la racionalidad en la decisión política,
  2. la creatividad en la decisión estratégica y
  3. la violencia intrínseca de sus componentes.

Cuando en su dinámica evolución la guerra alcanzó —recientemente— la etapa de la presente “asimetría-híbrida”, pueden señalarse —además— algunos principios que la distinguen[4]:

  1. Máximo empleo de la tecnología disponible.
  2. Flexibilidad en el plano táctico.
  3. Alta consideración del elemento humano y
  4. Lograr el apoyo de la opinión pública.

A su vez, estos principios exigen:

  1. Reorganización de las Instituciones Armadas del Estado.
  2. Flexibilización de las organizaciones de Inteligencia, en todos sus niveles.
  3. Actualización de la doctrina de guerra, del adiestramiento y de las organizaciones tácticas de las FFAA.

Con lo expresado podemos concluir que las guerras de la etapa de la “civilización del conocimiento” ya no serán como las de antes. Hay una nueva forma de hacer la guerra y una nueva forma de producir.

Llegamos así al momento en el que debemos conceptualizar a la “guerra asimétrica”, abarcar con amplitud la situación belígera en nuestra Iberoamérica y en particular la que corresponde a nuestra Argentina en absoluta indefensión, desarmada espiritual y físicamente por ignorancia, torpeza y decisión de los elementos revolucionarios neocastristas infiltrados en el poder político, desde 1983[5].

A partir de fines del siglo XX interactúan, promoviendo la transformación de la guerra, las siguientes innovaciones[6]:

  1. las nuevas tecnologías de la comunicación,
  2. la satelización,
  3. la informatización de las tecnologías,
  4. la miniaturización,
  5. el incremento de la letalidad, furtividad y eficacia de los sistemas de armas,
  6. la emergencia de redes de conflictos,
  7. la relativa desaparición de las fronteras geográficas, de las cívico/militares y de la paz/guerra.

La “asimetría” de mayor significación se observa en la confrontación de los Estados con ONG privadas y complejas, compuestas por elementos de carácter religioso fundamentalista, mafias, revolucionarios ideológicos, intereses financieros, etc., que varían en su composición según las regiones, pero que interactúan globalmente.

Necesariamente —luego de la implosión de la URSS— surgieron nuevas estrategias que sirven al débil frente al fuerte, en un ámbito “irrestricto” [7]. En ellas el factor tiempo se revaloriza en detrimento del espacio estratégico, que se difumina. En el tiempo, el más débil busca su oportunidad.

Ya no veremos a la caballería de Murat persiguiendo como un rayo al enemigo vencido por Napoleón en el campo de batalla o a Guderian, creando la “ruptura” para lanzar la “blitzkrieg” sobre la profundidad con los “Panzer” y los “Stukas” o al Grl Schwarzkopf, paralizando las estructuras de comando y logística iraquíes con misiles de crucero, antes del lanzamiento de la fase terrestre de la campaña. Como se observa en los casos citados, el más lúcido y fuerte, aceleraba la victoria.

Ahora, en la “asimetría-híbrida”, el Estado fuerte tendrá que “Pensar la Política” capaz de “Pensar a la Guerra”, frente a las ONGs débiles que conducirán su “tiempo”.

El modelo para seguir —por el débil— es el de Mao —inspirado en Sun Tzu— cuyo hallazgo estratégico fue ralentizar las operaciones frente al Estado chino cuando inició la “Larga Marcha”. También lo hizo el Cnl Güemes en la “guerra gaucha” o el Cnl Julio A. Roca en los meses previos a la victoria singular de Santa Rosa[8], ambos desde un Estado débil. Estos conductores buscaron en el “tiempo” la variable que les permitió transformar su debilidad en fortaleza.

Raymond Aron[9] sintetizó estos conceptos diciendo: “Los guerrilleros ganan la guerra si no la pierden y quienes luchan contra ellos la pierden, si no la ganan”. Excelente reflexión para los argentinos de hoy, si se interesaran por su seguridad y su futuro.

Estas partes operan con “tiempos” diferentes. La asimetría del fuerte radica en su velocidad y la del débil en su capacidad para disminuir el “ritmo” de las operaciones. En una extrema síntesis: la “asimetría-híbrida” es la que niega la ventaja que tiene el oponente.

El débil “no tiene plazos”.

El proceso revolucionario castro-comunista en Iberoamérica lleva sesenta años continuados y en la Argentina cursa su Quinta Campaña[10]. La “asimetría” fue conducida hasta hoy con éxito por los estrategas de La Habana, que demostraron y demuestran una adaptación ágil ante la acelerada evolución geopolítica internacional y propia.

El 29 de julio de 2019 —en su “XXV Encuentro”— en Caracas, el Foro de San Pablo (FSP) lanzó la actual “contraofensiva revolucionaria” para recuperar los gobiernos perdidos en los últimos años en el subcontinente. En su ejecución —sobre la Cordillera Andina— se observan con claridad los principios de la categoría de “guerra asimétrica”, encuadrando a las flexibles operaciones de “séptima generación”.

En los dos años transcurridos, el FSP tuvo dos intentos fallidos de insurgencia y un gran éxito en Chile. En estos días conduce un empeñamiento de sedición dramático en Colombia. Mientras tanto, en Buenos Aires la oposición sigue hablando de populismo y de inflación, mientras el gobierno explota a la pandemia para quitarse el antifaz… y asegurar su permanencia en el poder, lograr el “partido único” y una nueva Constitución. Ella asegura así su absolución judicial, “pues la Historia ya la absolvió”. 

La “asimetría bélica”, consecuencia de la expansión del espectro de la guerra.

Los lanzamientos nucleares en Japón en 1945 expandieron el espectro del conflicto. En un extremo se localizó la hecatombe y en el otro, el terrorismo. En 1947 la “Doctrina Truman” inicia la “Guerra Fría” que aplicó el “Corolario Spykman” —es decir la “Contención” de la URSS— con el “Shatterbelt” sobre el “Rimland”, conformado por bases aéreas y navales.

En los años 1950/53 —sobre el extremo Este del Rimland— se dio la “Guerra de Corea” —el primer chispazo de la Guerra Fría— desarrollándose de modo convencional. Dos años después —sobre el centro del Rimland— ocurrió la “Guerra de Vietnam” o “Segunda Guerra de Indochina”, entre 1955 y 1975. Fue el segundo chispazo de la Guerra Fría y su larga duración —veinte años— nos dice que el actor más débil impuso su estrategia “sin plazos”.

El cursor bélico se desplazó hacia el extremo opuesto al de los arsenales QBN. Los vietnamitas Ho Chi Minh (1890-1969) y el Grl Giap (1911-2013) derrotaron a una superpotencia nuclear con menos recursos tecnológicos, menor equipamiento y menores efectivos regulares. El vencedor describió a esta victoria con la metáfora de la lucha del tigre y el elefante: “con una estrategia adecuada del tigre, el elefante puede morir desangrado”.

Ho adaptó la doctrina Mao que expresaba: “el insurgente es el pez que nada en el océano de la gente”, siguiendo las siguientes fases:

  • Fase política: obtención de apoyos locales —“entrismo”—.
  • Expansión de la fase 1: desgaste de la gobernabilidad —“insurgencia”—.
  • Ofensiva revolucionaria abierta, con las fuerzas suficientes para lograr la victoria. —“sedición—.

¿Se han cumplido algunas de estas fases en los últimos sesenta años de castro-comunismo en Iberoamérica? Entendemos que se han cumplido sobradamente las dos primeras, en especial los años transitados por la etapa 2) en la que se ha logrado controlar a un sector —¿un 25%?— de la población. La fase 3), está en sus preliminares.

La “revolución” no pretende el control del espacio geográfico, extemporáneamente. Su resiliente objetivo es el de “ganar las mentes y corazones” de una masa crítica de la población, además de cierto apoyo externo.

La retirada de Saigón de los EE.UU. produjo un punto de inflexión en Occidente. Los EE.UU. no se habían adaptado en oportunidad. Ello impulsó la teorización de las “guerras asimétricas”. El nuevo conflicto violento salía de los teatros de operaciones militares y se posaba sobre las ciudades.

La guerra se hacía irregular, apelaba a la voluntad de los actores y la peor derrota que se somatizaba era la psicológica. Desde el punto de vista estratégico la opinión pública, los medios que la manipulan y la mente de ambos contendientes se habían convertido en la arena de la batalla.

Las FFAA de la era pos-heroica —que operarían en ambiente “asimétrico”— debían transformarse en todas sus capacidades. Consecuentemente se inició en los ´90 la “Reforma de los Asuntos Militares (RAM)” y seguidamente la “Reforma Integral (RI)”, que quedó abierta.

Contemporáneamente, la Argentina —en su doble posguerra— y luego de la Guerra del Atlántico Sur (1982), estaba en óptimas condiciones para tomar el mismo rumbo, pues había acumulado una experiencia homóloga a la estadounidense. Pero aquí el enemigo comunista había avanzado sensiblemente en el “entrismo” correspondiente a la fase 2) y los efectos de la derrota convencional en el Atlántico Sur, hizo el resto.

Las reformas no se hicieron y, contrariamente, se inició un proceso de demolición de la Seguridad Nacional para llegar al nivel de desastre que ostentamos en 2021, que nos hace vislumbrar la apertura de la fase 3). Cuando en los ´80 los mandos medios de las FFAA reaccionaron para intentar salvar a sus Instituciones, cierta prensa lo observó como un “golpe de Estado” y la población rechazó el intento, mayoritariamente. La fase 2) ya estaba lanzada.

Aún hoy, cuando en la CABA hay que elegir quién encabece la lista de Diputados de “Cambiemos” en las elecciones de medio tiempo, se busca el perfil del “ni” —del progre— que no aleje al electorado “moderado” [11], entendiendo por tal al que relativiza o niega a la amenaza y al riesgo estratégico, presente desde hace sesenta años. La fase 2) ya ha madurado.

Ese electorado “moderado” y sus dirigentes “light”, se perciben derrotados antes de luchar. “Mejor rojos que muertos”. Son quienes desprecian al “mérito”, al “esfuerzo” y consideran al “héroe” como un psicópata que no elige su derecho a “ser feliz”. Conciben que los deberes les sean ajenos y, sabiendo que es un dato falso, afirman —por Ley— que hubo treinta mil “desaparecidos”. Estas “tibias palomas” ¿ante quienes se “moderan” y por qué adoptan una máxima “prudencia”? …

Para tomar el pulso actual del proceso de las “Guerras Asimétricas de Séptima Generación” en Iberoamérica y en la Argentina, transcribiremos a continuación tres párrafos de la larga “Resolución del Grupo de Trabajo” del FSP[12] del 1º de junio de 2021:

  • Resolución: Reitera su respaldo a los gobiernos revolucionarios, progresistas, populares y de izquierda de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, México y Argentina, por el verdadero compromiso con sus pueblos y los del mundo”.
  • Reconocimiento: Reconoce los esfuerzos del gobierno argentino encabezado por el presidente Alberto Fernández, en la búsqueda por revertir las consecuencias de la implantación de políticas neoliberales, que tanto daño causaron a su nación”.
  • Proposición: Desarrollar una campaña mediática en respaldo de la lucha que libra el movimiento social, popular y político de izquierda colombiano, contra la implantación de políticas neoliberales y por el cese de las masacres a líderes sociales y excombatientes”.
El pensamiento militar chino y el poder imperial emergente en Beijíng.

En los últimos ensayos publicados por el IEEBA se ha tratado acerca de la expansión geopolítica china sobre la “anilla externa” —dentro de la que se sitúa nuestra Iberoamérica[13] [14] [15]—. Por esa razón consideramos que es importante conocer —aunque fuere superficialmente— al pensamiento militar chino, toda vez que su presencia en la región es cada vez mayor. Ello origina una natural confrontación de poder con la superpotencia regional americana, que nos afecta de modo directo. Colisionan dos culturas y está en disputa la hegemonía mundial.

La “guerra mundial contraterrorista global” —que abarca a la actual “contraofensiva revolucionaria iberoamericana”— se incardina con el sordo conflicto por la hegemonía mundial entre EE.UU. y China, pugna que por ahora se mantiene en los andariveles económicos, financieros y comerciales, mientras Beijing consolida su alianza con la Rusia nuclear —“un matrimonio sin amor”— y continúa su carrera de armamentos, para nivelarla con la OTAN.

Decíamos en mayo de 2020 y en marzo y abril de 2021[16] [17] [18], describiendo la situación regional:

“Cuando citamos a las ‘amenazas o guerras híbridas/asimétricas’ estamos conceptualizando a una forma ambigua de choque entre actores estatales y no estatales, capaces de combinar acciones militares convencionales o no convencionales con otras, basadas en la desestabilización del enemigo mediante acciones complementarias, sin restricciones, con todos los instrumentos disponibles —diplomáticos, militares, económicos, sociales y de información— explotando las debilidades del opuesto, en todos sus aspectos.

Los chinos les llaman “guerras irrestrictas”: no hay límites. Normalmente su objetivo apunta a la dirección política contraria y a influenciar en la opinión pública propia, internacional y del enemigo. Sin duda su objetivo prioritario es la de influir sobre la voluntad social.

Las “guerras hibridas” son un natural derivado de las “guerras asimétricas”. Son un recurso del débil frente al fuerte. En 2006 las empleó el Hezbolá frente a Israel, en 2014 lo hizo el Dáesh, también Rusia en su intervención en Ucrania o China en la construcción de islas artificiales en el Mar de China Meridional, de modo que recientemente se popularizaron en el ámbito de la seguridad internacional.

Como las FFAA no tienen un rol principal en ellas, se crea una “zona gris”, que aumenta los niveles de confusión de nuestros dirigentes ideologizados o estratificados en el pasado.

Lanzada en Iberoamérica la contraofensiva terrorista-revolucionaria por el XXV Encuentro del FSP en 2019, la “amenaza asimétrica-hibrida” se ha encaminado en las modalidades de las “guerras de séptima generación”, como las ha bautizado en el año 2017 César Augusto Niño González —Máster en Seguridad y Defensa— en las que establece que: “el terrorismo sigue siendo la piedra angular del reordenamiento de la Seguridad Internacional y Nacional”.

Seis meses después del lanzamiento de la contraofensiva revolucionaria, en la que hubo fracasos y éxitos —Colombia, Ecuador, Perú, Chile— fuimos sorprendidos por la pandemia del coronavirus. La dirección estratégica revolucionaria, teniendo en cuenta las consecuencias de las cuarentenas, replanteó el plan original, flexibilizando objetivos y plazos. En nuestro país se aceleraron las acciones que conducen al total copamiento del Poder y China reactivó sus planes de inversión y contralor de las economías regionales que le permitan satisfacer sus necesidades de insumos”.

La milenaria cultura china, mientras busca su expansión por los “caminos de la seda” sobre Eurasia, se expande en África e Iberoamérica por vía económica-financiera y no deja de “asegurar” sus mercados e inversiones con tropas en África y “bases militares de control espacial y de comunicaciones” en Iberoamérica.

Su Política Exterior y de Defensa deben mantener un sutil equilibrio para retener el empleo de estrategias sectoriales “indirectas”  —todas, menos las de fuerza—. De ese modo, aún en “las zonas grises” no cruzará la “línea roja que se auto impone”. Su principal oponente occidental —EE.UU.— es a la vez su mejor socio comercial y financiero, ecuación que exige prudencia, firmeza y sapiencia.

Ello no le impide elaborar doctrinas de eventuales guerras frente a enemigos superiores, tal como la anunciada “guerra irrestricta”. Sus FFAA podrían nivelarse con las de EE.UU. recién dentro de dos o tres décadas. Hasta entonces, Beijing deberá mantenerse en la zona gris”, con acciones militares no bélicas”. Si las reglas jurídicas internacionales de la guerra entraran en conflicto con los intereses chinos, ellas serán dejadas de lado, sin mayor consideración.

Los “revolucionarios” argentinos —que practican el axioma que reza: “cuando peor, mejor”—, para demostrar el fracaso del capitalismo, tienden su mano hacia China para tomar su exitoso modelo “neocomunista”. Deberían tener en cuenta algunos reparos que XI antepone frente a la corrupción y a la ilegalidad y —además— a algunas consideraciones recientes de analistas internacionales, que pasamos a citar:

Investigadores de la Universidad Camilo José Cela de Madrid:

“El futuro del sistema internacional y de su liderazgo, vendrá dado por la forma en que se canalicen las tensiones presentes. Es decir, si el orden hegemónico admite una reforma que pueda acomodar el nuevo papel de China y de EE.UU. o si el enfrentamiento produce una ruptura. Esto abre la puerta a distintos caminos, entre los que se encuentra una hegemonía compartida, con una regionalización del orden mundial en la que ambas potencias se repartan zonas de influencia”.

Nuestro amigo Ricardo Auer expresó el 10 de junio pasado —en Infobae— estas conclusiones:

“El futuro nos ofrece tres escenarios:

1) Como China juega a la estrategia de alargar los tiempos necesarios para su consolidación, EE.UU. se vería obligado a definir pronto una estrategia de confrontación administrada, con alianzas globales que ralenticen la consolidación china.

2) Como las grietas profundas entre dos grandes suelen ser un negocio mutuo, para impedir la entrada de terceros, existe la posibilidad (baja, por ahora) que China y EE.UU. se pongan de acuerdo en administrar conjuntamente al mundo, repartiendo zonas de influencia, como ocurrió en la Guerra Fría con la URSS.

3) Que ambas potencias se degasten realmente entre sí y ofrezcan al mundo la oportunidad de un mayor equilibrio multipolar, beneficioso para todos los pueblos del mundo.”

Algunas consecuencias de la confrontación analizada por estos analistas son coincidentes. El pretendido salto —absolutorio— de Ella, a la órbita asiática, debería tener en cuenta lo señalado, pues dicho conflicto es prioritario para las decisiones que adopten las grandes potencias y para todos los alineamientos regionales derivados.

“Las guerras son como el camaleón” —decíamos en nuestro encabezamiento— y nuestra dirigencia política lo ignora, o simula hacerlo. Ya estamos encaminados hacia la tercera fase de la larga agresión revolucionaria que padecemos desde 1959, sin embargo no se la cita, no la ven. En Chile —octubre de 2019— y ahora en Colombia, la tercera fase —“sedición”— fue conducida por el FSP a través de centenares de cubanos, venezolanos y colombianos, específicamente adiestrados.

En la Argentina se da la paradoja irónica de que el tramo final de la segunda fase —insurgenciaestá conducida por el propio gobierno nacional movilizando diariamente a “sus” organizaciones sociales, con dineros públicos. Ella comanda la revolución local desde un mutismo atronador, establecida en el Instituto Patria y Tartufo, el mascarón contratado, simula gobernar destruyendo —a tiempo completo— lo que resta de la dignidad de los argentinos, desde una Casa Rosada vacía y desde un Estado fallido.

¿Se llegará en nuestra querida Patria a la tercera fase —sedición—?

El pueblo argentino sano —que es mayoría— tiene la palabra.

 

* Oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino y del Ejército Uruguayo. Ha cursado las licenciaturas de Ciencias Políticas, de Administración, la licenciatura y el doctorado en Relaciones Internacionales. Se ha desempeñado como Observador Militar de la ONU en la Línea del Cese de Fuego del Canal de Suez.

Se ha desempeñado como Profesor Titular de Polemología, Estrategia Contemporánea y Geopolítica, en Institutos Militares Superiores y en Universidades Públicas y Privadas. Ha sido conferencista invitado en el país y en el exterior. Ha publicado numerosos artículos sobre su especialidad y cinco libros acerca de la evolución de la situación internacional en la posguerra fría. Actualmente se desempeña como: Presidente del “Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires” (IEEBA), Presidente de la “Academia Argentina de Asuntos Internacionales” (AAAI) y Director del “Instituto de Polemología y Estrategia Contemporánea” (IPEC), de la Universidad Católica de la Plata (UCALP). Es miembro activo de la Asociación Argentina de Derecho Internacional y miembro Honorario del Instituto de Teoría del Estado.

 

Artículo publicado originalmente por el Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), https://ieeba.org

 

Referencias

[1] Carl von Clausewitz. “De la Guerra”. Princeton Univertsity Press, 1984.

[2] La guerra asimétrica es un conflicto violento en el que se constata una abismal diferencia cuantitativa y cualitativa entre los recursos políticos, militares y mediáticos de los contendientes comprometidos, que los obliga a utilizar tácticas atípicas. En la guerra asimétrica no existe un frente determinado, ni acciones militares convencionales. Por el contrario, se basa en combinaciones de acciones políticas y militares, implicación de la población civil y otras operaciones similares. El concepto fue acuñado por William Lind en 1986. La guerra híbrida es el producto natural de la adaptación de la guerra irregular (a grandes rasgos contraria a los usos y costumbres de la guerra) y asimétrica (encaminada a explotar las vulnerabilidades de las fuerzas regulares) al mundo actual.

[3] En las Guerras de Séptima Generación —como las ha conceptualizado el Dr. Niño González— es el terrorismo quien funge como señuelo que exige repensar al viejo modelo de la Seguridad Nacional. Por más que se bombardeen y realicen operaciones militares contra grupos terroristas, el fenómeno será cada vez más difuso para las operaciones de seguridad convencionales y la tendencia es que cuando menos sujetos terroristas cometan los actos, el impacto y la espectacularidad aumentan y más aún cuando los medios sean menos regulares y más sorpresivos.

[4] C. Pintado Rodríguez. “De la Guerra Asimétrica”. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), 19/05/2014, Documentos de Opinión 55, https://www.uma.es/foroparalapazenelmediterraneo/wp-content/uploads/2014/05/DIEEEO55-2014_GuerraAsimetrica_C.Pintado.pdf.

[5] H. J. Auel. “La Guerra Mundial Contraterrorista Global, ¿Híbrida…con derivación QBN? Abril de 2015, Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), https://ieeba.org.

[6] C. Pintado Rodríguez. Op. cit.

[7] Guerra Irrestricta: el término surge del libro “Guerra sin restricciones” de los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui, en febrero de 1999. Se trata de una obra teórica de profundo calado sobre las guerras asimétricas futuras, a gran escala. De manera muy resumida sus autores postulan la utilización de cualquier clase de lucha —sin tener en cuenta ninguna objeción ética— ante una potencia abrumadoramente superior en fuerza, tecnología o influencia diplomática.

[8] H. J. Auel. “Homenaje al Sr. Tte Grl. D. Julio Argentino Roca al cumplirse cien años de su fallecimiento”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), 18/10/2014, https://ieeba.org.

[9] R. Aron. “Pensar la Guerra”. Buenos Aires, 1987. Centro Naval, Instituto de Publicaciones Navales, Colección Estrategia, 361 págs.

[10] H. J. Auel. “La Amenaza Híbrida en la Quinta Campaña”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), julio de 2010, www.ieeba.org

[11] J. Mugica Díaz. “Los motivos por los que Horacio Rodríguez Larreta no quiere que Patricia Bullrich sea candidata en la CABA”. 09 Jun 21. Infobae Digital.

[12] Foro de San Pablo: Elemento Director Político-Estratégico del castro-comunismo creado en Jul 90 por Fidel Castro y Lula da Silva.

[13] H. J. Auel. “El encuadramiento geopolítico internacional de la actual situación estratégica argentina”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), marzo de 2021, https://ieeba.org.

[14] H. J. Auel. “Las Guerras Híbridas en el Ámbito de una Nueva Guerra Mundial”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), abril de 2021, https://ieeba.org.

[15] H. J. Auel. “La Geopolítica del Virus Chino”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), marzo de 2020, https://ieeba.org.

[16] H. J. Auel. “El encuadramiento geopolítico internacional de la actual situación estratégica argentina”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), marzo de 2021, https://ieeba.org.

[17] H. J. Auel. “Las Guerras Híbridas en el Ámbito de una Nueva Guerra Mundial”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), abril de 2021, https://ieeba.org.

[18] H. J. Auel. “La Geopolítica del Virus Chino”. Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires (IEEBA), mayo de 2020, https://ieeba.org.

 

EL CHOQUE EN EL VALLE DE GALWAN: IMPERATIVOS ESTRATÉGICOS DE INDIA CONTRA CHINA

Siddhant Hira*

A nivel estratégico, la rivalidad sino-india tiene unas pocas décadas de antigüedad. Históricamente —cada vez que la República Popular China (RPC/China) se enfrenta a presiones internas y externas— ha establecido su dominio en la región al mostrar agresión contra la India. Curiosamente, la India en 1962 y la República Popular China en 2020 se equivocaron a la hora de anticiparse a la otra parte: en 1962, la India no creyó que China libraría una guerra y tampoco China pensó que la India respondería en 2020.

Harsh V. Pant escribió que China ha estado persiguiendo activamente “políticas para prevenir la aparición de otros poderes regionales, o por lo menos para limitar su desarrollo relativo a ella”. Y esto es especialmente cierto desde que Xi Jinping se transformó en el presidente chino en 2012: su gobierno ha sido sinónimo de varias agresiones que incluyen la diplomacia lobo-guerrero, la expansión marítima y los conflictos territoriales. Estos temas se han manifestado en su dominio en el Mar del Sur de China, la Iniciativa de la Ruta del Cinturón (BRI) y la política de trampa de la deuda, la interferencia en Sri Lanka, Nepal, Bangladesh y las Maldivas. La China de hoy ha superado su embarazoso siglo, pero no lo ha olvidado. Y ahora, su interés nacional es un deseo de independencia nacional, igualdad y reconocimiento en la escena internacional.

Los cuatro objetivos clave de su política exterior son la seguridad territorial, la estabilidad política, el progreso económico y la identidad nacional. La seguridad territorial es el objetivo más importante para lograr la seguridad nacional, que garantiza un fuerte control sobre el Estado. La presencia de estabilidad política es crucial en la región para el desarrollo pacífico. Y su política económica es asegurar éxitos —dentro de ciertos límites definidos por el Estado— para las empresas o negocios. Al promover su identidad nacional, China pretende proyectar su influencia cultural al mundo como potencia titular de un estatus y un activo buscador de reconocimiento.

El año pasado, el 15 y 16 de junio de 2020, China atacó a las tropas indias en el punto de patrullaje 14 en el valle de Galwan, a lo largo de la Línea de Control Real (LAC). Creyó que esta vez también el ejército indio estaría en desorden como lo estuvo en 1962. Pero en realidad, el ejército indio era similar a 1967 y 1987. La agresión china en la LAC en realidad comprendió tres escaramuzas separadas involucrando 300 tropas en total.

Durante las conversaciones del 5 de junio de 2020 se acordó desmantelar un campamento del Chinese Observation Post (OP) pero fue repuesto unos días después. Para preguntar sobre la re-erección, el Coronel Santosh Babu —al mando de 16 Bihar— dirigió personalmente un equipo a pie para hablar con el CO chino. Todos se sorprendieron cuando no reconocieron a los chinos; después de haberse desplegado en la región el tiempo suficiente, estaban familiarizados con sus oponentes.

Hubo dos razones para el primer enfrentamiento: la beligerancia de la nueva fuerza china sobre el CO indio preguntando sobre el campamento reconstruido, y luego un soldado chino empujando inmediatamente al Coronel Babu mientras también gritaba obscenidades en mandarín. Fue entonces cuando el CO de 16 Bihar entendió que las acciones chinas no eran de naturaleza táctica sino estratégica, viniendo directamente de Pekín. Estas acciones llevaron a los indios a responder ferozmente con sus puños, saliendo victoriosos después de 30 minutos. 16 Bihar incluso aplastó y luego redujo a cenizas al OP chino.

El segundo altercado es el más conocido, lo que resultó en que India y China perdieran hombres en las gélidas aguas del río Galwan. El Coronel Babu murió en las aguas después de ser golpeado en la cabeza por una piedra grande y cayó al río. Las emociones y la conmoción obviamente eran intensas, pero los indios mantuvieron la calma.

El detonante del tercer y último cuerpo a cuerpo fue cuando 16 Bihar escuchó un dron que estaba monitoreando el área para proporcionar inteligencia de imágenes (IMINT) para un nuevo asalto. India reforzó sus fuerzas con pelotones Ghatak —unidades de infantería de élite que lideran ataques, actuando como “tropas de choque”— del 16 Bihar y el Regimiento 3 de Punjab. Esta fase, de nuevo por encima y a lo largo del río Galwan, implicó el número máximo de ambos lados. También se intercambiaron heridos y bajas. Pero todo el personal tardó tres días más en llegar a sus lados respectivos.

Un año después de la escaramuza del valle de Galwan, tanto la India como China han mejorado su presencia militar, desplegado armas, logística e infraestructura fronteriza. Recientemente, China ha reemplazado dos divisiones en la LAC, ambas incluyendo dos regimientos móviles y un regimiento blindado, de artillería y de defensa aérea cada uno. También están mejorando la construcción detrás de los puntos de fricción en Aksai Chin. Los chinos comenzaron a establecer refugios reforzados para sus tropas, lo que significó el despliegue de tropas durante el invierno. Solo entonces India hizo lo mismo.

La India está bien preparada para contrarrestar estos movimientos a lo largo de la frontera indo-china y —después de Galwan— ha completado proyectos en un año que normalmente habría tomado cinco años. La República Popular China tal vez se sorprendió más por la rápida velocidad de la India en el desarrollo de la infraestructura fronteriza, que es quizás la más frecuente “causa raíz de las tensiones” entre los países: la velocidad de respuesta de la India y la acumulación de tropas se ha visto estimulada por las acciones de China, pero China parece estar viéndolo como una provocación en sí misma. A partir del 10 de marzo de 2021, la India ha construido 57 carreteras, construido y renovado 32 helipuertos, desarrollado 47 puestos avanzados y 12 campamentos de preparación para la Policía fronteriza indo-tibetana. En el ejercicio 2020-2021, la construcción de la frontera india fue de 1.200 kms con más de 1.000 kms a lo largo de ALC.

La nueva política de la India en la frontera sino-india es “defensa ofensiva”: aviones de combate y helicópteros de primera línea se han desplegado como disuasión estratégica, el 1er Cuerpo mecanizado se ha reorientado desde la frontera con Pakistán para manejar el ALC y, si es necesario, golpes relámpagos en el Tíbet. En términos de mano de obra, una formación de 10.000 soldados se ha unido al 17 Cuerpo de Ataque de Montaña, la única fuerza ofensiva de la India contra China especializada en la guerra de montaña. Y 50.000 soldados más acaban de ser estacionados, lo que eleva el total a 200.000 la Fuerzas de Operaciones Especiales de los tres comandos —Paracaidistas del Ejército (Fuerzas Especiales), comúnmente conocido como PARA (SF); los Comandos de Infantería de Marina de la Armada (MARCOS) y los Comandos Garud de la Fuerza Aérea (Garuds)— todos han sido incorporados a posiciones de avance en el este de Ladakh. En noviembre de 2020 MARCOS también se desplegó en el lago Pangong y la adquisición por parte del Ejército de 17 botes de fondo plano para el despliegue rápido de tropas debido a contingencias da crédito a la teoría de que ahora tiene una presencia permanente allí.

Aparte de la posible razón clave explicada anteriormente, hay varios otros factores detrás del ataque de China a ALC. Estos incluyen el amplio poder nacional de China (CNP) y la orden de seguridad asiática, el desapego de la India del Quadrilateral Security Dialogue (QSD, también conocido como Quad), el deseo de participación india en la BRI, el control sobre las líneas marítimas de comunicación (SLOCs), la re-separación de la cuestión indo-paquistaní y el estatus de Ladakh como territorio de la Unión.

En términos del CNP de China y el orden de seguridad asiático, los expertos en relaciones internacionales han declarado este siglo como el “siglo asiático”, pero creo que la presunción del Estado en el valle de Galwan fue un intento de iniciar un “siglo chino”. Antes, el gran plan nacionalista de la RPC era recuperar su gloria perdida durante el “Siglo de la Humillación”, pero ahora ha evolucionado de uno de interés propio a la dominación global. El motivo oculto de China es ser el líder mundial en todos los campos, utilizando métodos cuestionables para una gran mayoría del orden internacional.

Pekín quiere que la India se desprenda del Quad por dos razones principales: la revitalización del Quad limita sus propios objetivos expansionistas y su conciencia de las crecientes ambiciones globales de la India, y cualquier noción que tuviera en sentido contrario fue refutada por la postura militar de Nueva Delhi después de Galwan. La República Popular China ve a la India como su competidor directo en Asia y, para mantenerla bajo control, el presidente Xi Jimping quiere mantener al país fuera de la órbita de los Estados Unidos. China quiere que la India permanezca restringida al sur de Asia, mientras que unos lazos más estrechos con Washington permitirán a Nueva Delhi proyectar poder más allá de su vecindad inmediata.

En cuanto a la cuestión indo-pakistaní, las dos potencias —junto con China— tienen políticas independientes al respecto que se aplican simultáneamente y, por lo tanto, siempre están enfrentadas. Pakistán siempre ha mantenido la cuestión indo-paquistaní dividida con su antigua política de “desangrar a la India a través de mil recortes”, mientras que la India ha hecho continuos intentos de separarla. Y como China considera a la India su rival asiático más poderoso, ha comenzado a volver a separar la cuestión indo-pakistaní. Shivshankar Menon escribe en su libro India and Asian Geopolitics: The Past, Present que “la presencia a largo plazo de China en POK como parte del CPEC es una apuesta china por el continuo control de Pakistán en territorio indio, y ha profundizado el interés chino en la longevidad de un Pakistán dominado por su ejército”. Se ha asegurado de que en la eventualidad de hostilidades más allá del nivel en el valle de Galwan, la India se distraerá y se verá obligada a dividir sus recursos a través de las fronteras pakistaníes y chinas en una guerra de dos frentes.

Incluso cuando Xi Jinping inauguró el BRI en mayo de 2017, el PRC ha estado presionando a la India para participar. Nueva Delhi no concederá a Pekín este deseo, ya que cree que el proyecto es puramente para beneficios estratégicos chinos en lugar de un equilibrio con el de la nación anfitriona, así como el paso de la BRI a través del territorio en disputa —Cachemira ocupada por Pakistán (PoK)— que la India considera firmemente propio.

Bajo el disfraz de su diplomacia de deuda-trampa y la estrategia mayor del “collar de perlas” a través de la BRI, la RPC ha estado desarrollando puertos con fines comerciales para monitorear y, en última instancia, controlar los SLOCs en el mar Arábigo y en el océano Índico. Estos proyectos de desarrollo están a tasas de interés tan altas que la única opción viable para la nación anfitriona es arrendarlos de nuevo a China: Hambantota en Sri Lanka en 2017 por 99 años y Gwadar en Pakistán en 2015 por 40 años son solo dos casos bien conocidos. Los precedentes anteriores han demostrado que las instalaciones de doble uso como base naval nunca pueden descartarse.

El 12 de octubre de 2020, justo un día después de la séptima ronda de conversaciones a nivel de comandantes, China reiteró por segunda vez que “no reconoce el territorio de la Ladakh Union establecido ilegalmente por la parte India”. Cree que una porción de Ladakh es su parte de su territorio y tiene la costumbre demostrada de hacer reclamos geopolíticos históricos unilaterales cuando se trata de la frontera con la India y el territorio en disputa, así como reclamos sobre el estado indio de Arunachal Pradesh. La mayoría de las veces, estas afirmaciones son falsas. Haciéndose eco de Vikram Sood en su book The Ultimate Goal, un adagio explica el quid de la cuestión: di una mentira una vez, es falsa –pero dila innumerables veces– y se convierte en la verdad del Evangelio. O, al menos, se ha difundido lo suficiente como para que tales falsedades solo puedan remediarse mediante una estrategia a largo plazo.

Teniendo en cuenta la agresión china a lo largo de ALC, la India tiene que tomar una decisión difícil: ¿seguir siendo un cuidador de cercas y equilibrar sus lealtades entre Estados Unidos y Rusia, o elegir un lado y mantenerse firme en su decisión? ¿Qué tanto se involucra con Quad? El crecimiento económico y el desarrollo sin duda ayudarán a tomar esta decisión, así como desempeñar un papel crucial en la lucha contra la RPC. Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta clara y definitiva, ya que China siempre ofusca su razonamiento estratégico, sus decisiones y sus acciones.

Dado que ni las conversaciones diplomáticas (Mecanismo de Trabajo para la Consulta y Coordinación) ni las conversaciones militares (nivel de Comandante de Cuerpo) con China están logrando ningún avance concreto todavía, creo que el único método para que la India aborde el Estado es una combinación de comprensión de la historia, el idioma y la cultura chinos, el establecimiento de una política estratégica práctica que no sea de naturaleza reaccionaria ni receptiva y una red de inteligencia desarrollada, la casi paridad económica y el desarrollo de habilidades que surgen de los juegos de guerra en varios escenarios en todos los campos. China siempre ha jugado a largo plazo, y ahora es el momento de que India derrote a la oposición..

 

* Graduado de Relaciones Internacionales y cursante de la Maestría en Estudios de Seguridad Nacional en el King’s College de Londres. Investiga acerca de la intersección de las Fuerzas de Operaciones Especiales, Inteligencia, Seguridad Internacional y Política Exterior —especialmente en el contexto indio— y en las relaciones sino-indias.

 

Artículo publicado originalmente el 05/07/2021 en OFCS.Report – Osservatorio – Focus per la Cultura della Sicurezza, Roma, Italia, https://www.ofcs.it/internazionale/galwan-valley-clash-strategic-imperatives-for-india-against-china/#gsc.tab=0

Traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor.