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¿RESOLUCIÓN DIPLOMÁTICA O MILITAR? LA DISPUTA POR EL CONTROL Y MANEJO DEL NILO AZUL.

Ehsan Sherbi*

Imagen: Embajada de la República Democrática Federal de Etiopía en Australia.

La Gran Represa Etíope del Renacimiento, situada en la región de Benishangul-Gumuz, se erige sobre el afluente del Nilo Azul. Junto al cauce del Nilo Blanco, constituyen un sistema fluvial complejo de carácter internacional que abastece de agua a 10 países.

Egipto y Sudán, que se ubican en la cuenca baja y dependen insustituiblemente de las cuotas hídricas anuales del Nilo, aseveran que la ausencia de un acuerdo formal con Etiopía no garantizará el abastecimiento a ambos países. La segunda etapa del llenado de 13,500 millones de metros cúbicos amplifica las tensiones entre los tres países que, durante una década, han llevado a cabo numerosas instancias de negociaciones fallidas.

Nodos estratégicos que emergen de la disputa por la Gran Represa del Renacimiento Etíope (GERD[1])

La disputa por GERD invita a analizar temas puramente estratégicos que incorporan variables fundamentales en los niveles medioambientales, políticos, económicos y militares en un contexto real. Entre las más sustantivas podemos enumerar las siguientes:

1- La agenda de desarrollo continental revela intereses contrapuestos en la utilización y dominio de los recursos hídricos que requieren marcos jurídicos más claros y modernos para su resolución; 2- En el caso de Egipto y Etiopía se observa la puja por el liderazgo político y económico en África Oriental para los próximos 30 años, en esta circunstancia, el agua se torna una variable de poder decisivo en lo económico, lo político y lo militar;3- Estados Unidos, China y Rusia se incorporan como actores obligados a mantener su influencia en un contexto de alianzas cruzadas con los gobiernos de la cuenca del Nilo y el cuerno de África, en el caso de GERD, China ha financiado gran parte de las obras; 4- La represa del Nilo Azul añade una sinuosa complejidad ya que Etiopía pretende convertirse en un proveedor protagónico del sector energético y, a su vez, Egipto y Sudan deben sostener el acceso al agua para la expansión de la frontera agrícola. Con el fin de mejorar los indicadores de seguridad y soberanía alimentaria para 150 millones de seres humanos; 5- En el plano diplomático, no hubo avances en los acuerdos y notoriamente Etiopia ha sido esquiva a consagrar compromisos tripartitos con Egipto y Sudán; 6- La Seguridad Hídrica se instala con más fuerza como asunto a abordar multidimensionalmente en los aspectos climáticos, energéticos, económicos, tecnológicos, demográficos y de seguridad humana; 7- En el último tramo temporal de 2021, todos los mandatarios han incluido o declarado públicamente que todas las opciones están sobre la mesa (lo que supone una manifestación tácita de un potencial conflicto armado en caso de que la diplomacia fracase).

Etiopía en sus interiores complejos

Etiopía se encuentra en un momento crítico debido a la inestabilidad interna que ha promovido una pérdida progresiva del consenso político y  monopolio de la fuerza del gobierno federal del Premier Abiy Ahmed. La debilidad institucional ha motivado la reaparición de disputas limítrofes por tierras fértiles y otros recursos naturales en la mayoría de las 10 regiones del país, ampliado por diferencias étnicas, culturales y religiosas.

Las próximas elecciones de Junio de 2021 han provocado brotes de violencia que arrastran un trasfondo complejo para sostener el poder en el país y los controles territoriales en las regiones. En los últimos meses se destacan: la crisis en la región de Tigray (motivado por Abiy Ahmed para neutralizar al partido político TPLF); atentados y enfrentamientos entre la etnia oromia y amhara[2]; ataques entre las etnias afar y somalí (motivado por disputas de la administración territorial en las áreas de Hawuk y Gewane, originada por la notable agricultura de subsistencia nacional), y enfrentamientos con propósitos separatistas en el territorio de la etnia de Bani Shangul-Gumuz (donde se emplaza GERD).

Cabe destacar que la región más golpeada por la violencia es la de Tigray, donde se han enfrentado las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (gobierno) con el partido TPLF, generando centenares de muertos y el éxodo de aproximadamente 200,000 civiles. Con la particularidad que elementos de las fuerzas eritreas han participado dentro del territorio etíope para combatir al TPLF, ejecutando numerosas masacres de civiles en los focos de combate más álgidos (el secretario Antony Blinken de Estados Unidos presiona al gobierno etíope para que las fuerzas eritreas abandonen dicho territorio). En este contexto, la Etnia amhara ha operado activamente para recuperar territorios en disputa que habían sido agenciados antaño durante el paso del TPLF por el gobierno federal.

El consejo de Seguridad de la ONU ha declarado formalmente, y por primera vez, su preocupación por las denuncias de violación y abuso de los derechos humanos en la región[3]. La escalada de violencia en Tigray no es reciente. Kirby explica lo siguiente: «Las tensiones persistieron en 2020, que se suponía sería un año electoral, hasta que Abiy (con la aprobación del Parlamento) pospuso las elecciones, citando la pandemia de coronavirus como excusa. Los críticos de Abiy, incluidos los del TPLF, lo acusaron de una toma del poder antidemocrática. La región de Tigray celebró elecciones de todos modos en septiembre en un acto de desafío. Pero el gobierno de Abiy consideró ilegales esas elecciones»[4].

Para el caso de la etnia oromia la situación no es diferente; durante el año 2018 se inició una amnistía a grupos armados, considerados por el gobierno de Abiy Ahmed por «fuera de la categoría de terroristas», como el Frente de Liberación de Oromo (OLF), Patriotic GINBOT 7 (PG7), Frente Nacional de Liberación de Ogaden (ONLF), Movimiento de Fuerzas Democráticas de Amhara (ADFM) y el Movimiento Democrático Popular de Tigray (TPDM). Durante el proceso, el OLF no se integró al acuerdo de desarme, desmovilización y reintegración, por lo que sostienen su intransigencia contra Abiy Ahmed. Por el contrario, otros grupos mutaron a movimientos y partidos políticos para insertarse al proceso de reinstitucionalización.

El aumento de las protestas y enfrentamientos internos en Etiopia vienen causando mayores dificultades para la consolidación de una estabilidad económica a corto plazo. El analista Mbuyamba sostiene que «Los inversores se han vuelto más cautelosos como resultado de los disturbios sociales desde que el primer ministro Abiy Ahmed intentó introducir reformas económicas orientadas al mercado»[5].

La construcción de la represa GERD, que tiene un costo aproximado de 5.000 millones de dólares, se inserta como plan estratégico para Abiy Ahmed, que lo proyecta política y económicamente a nivel regional, aunque también las diferentes etnias opositoras se incorporaron a la crisis para buscar beneficios en la cambiante estructura de poder interno. 

Alteración del flujo del río Nilo: aprensiones axiomáticas de Egipto y Sudán frente a la posición etíope

Egipto y Sudán han edificado una alianza diplomática de envergadura debido a la disputa sobre GERD. Ambas partes han dejado en claro que las negociaciones fueron dañadas porque Etiopía no tiene intención de ceder y ha tomado una actitud totalmente unilateral desde el inicio de la disputa. Ambos gobiernos evidencian que durante 10 años no hubo avances y Etiopía utilizó las oportunidades de negociación «para ganar tiempo en el avance de las obras de GERD» a pesar que El Cairo y Jartum nunca se opusieron a su construcción, sino a los tiempos de llenado del lago artificial para no perjudicar el flujo del cauce de Nilo Azul.

El gobierno egipcio ha sido determinante con su posición frente a la crisis; el presidente Abdel Fatah El Sisi ha declarado explícitamente en una conferencia que «Egipto no permitirá que disminuya una sola gota de agua de la que les corresponde». Como también, ha expresado que «todas las opciones están abiertas para resolver la crisis». Por otro lado, numerosos funcionarios y políticos de renombre han sentenciado que «jamás en 7000 años Egipto se enfrentó a una situación tan apremiante para la supervivencia del país».

El líder del Consejo Soberano de Sudán Abdel Fattah Burhan ha revelado enérgicamente que «no desea la guerra, pero que su país está preparado para responder a los desafíos en la protección de su soberanía». Como también, ha dicho que «quiere llegar a un acuerdo razonable y legal», cuestión que «ha negado el gobierno de Abiy Ahmed», según afirmó el militar sudanés en numerosas entrevistas televisivas.

La obturación diplomática se focaliza en que Etiopia rechaza los acuerdos de 1929 (entre Egipto y Reino Unido) y 1959 (Egipto y Sudán), el primero porque afirma que es de la era colonial y el segundo porque no estuvo incluido como estado soberano. Sumado a lo anterior, se explicita una tendencia negativa a las propuestas de ambos países hacia todos los cuestionamientos de orden técnico.

Desde los ministerios de Recursos Hídricos y Riego de Egipto y Sudán han explicado que «si bien, el objetivo principal de GERD es generar electricidad, durante la época de sequía el flujo del agua mermaría y el funcionamiento normal de la presa tendría como efecto colateral la disminución de las cuotas hídricas hacia ambos países». Es por ello, que el foco de un futuro acuerdo formal se centraría en establecer las reglas para administrar el agua en esos periodos de sequía. Vale recordar que, además de las temporadas de déficit de lluvias de corto plazo, cada 100 años el rio Nilo presenta sequias que duran 5 años ininterrumpidamente.

También han apuntado que «la agricultura en ambos países es vital para la generación y sostenimiento de millones de familias». Las cuales riegan sus cultivos a través de canales, muchos de ellos, milenarios. En el caso de Egipto, país donde culmina el curso del rio con desembocaduras en el mar Mediterráneo, posee una cuota de 55,500 millones de metros cúbicos anuales (establecido según el acuerdo del año 1959) y representan alrededor del 80% de sus recursos hídricos, que se originan mayoritariamente fuera del país[6]. Expertos egipcios han marcado que la construcción de GERD impone una disminución de la resiliencia de la Represa de Asuán, tanto en épocas de sequía como de precipitaciones.

En el plano de la seguridad, han deslizado que la disminución del flujo de agua desencadenaría conflictos internos e incrementaría la inmigración ilegal hacia otros países en un escenario futuro de corto plazo. Como contrapartida política, Egipto declaró que expandirá su zona agrícola en un proyecto llamado «Nuevo Delta», una obra que ha sido presentada formalmente a inicios del segundo trimestre de 2021 y se articula con todos los planes existentes de agricultura con diferentes metodologías de riego, incluido el sistema por pivote. 

La encrucijada: dinámica de los últimos encuentros diplomáticos y declaraciones políticas traspuestas

Haciendo un conciso recorrido temporal, en estos últimos seis años hubo instancias de negociación que no consumaron progresos palpables. A modo de apuntación y glosa, pueden enumerarse: el acuerdo tripartito de 2015, la reunión de Washington en 2020 —donde no se lograron acordar los puntos críticos de la disputa— a pesar de las rondas técnicas establecidas. Como corolario, la reunión motorizada por la Unión Africana de Kinshasa en 2021 mostró la dificultad de demarcar un consenso tripartito.

Posteriormente, en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad realizada el 24 de abril de 2021 Etiopía anunció formalmente el inicio de la segunda etapa del llenado de GERD en el mes de junio y que no dará marcha atrás en su decisión. Egipto y Sudán declararon en numerosas oportunidades que, de no existir un acuerdo formal, no habrá garantías para el futuro en la distribución equitativa del agua. Asimismo, han exteriorizado que Etiopía toma constantemente decisiones unilaterales sobre un rio internacional y que ponen a Sudán y Egipto en un alto riesgo, asegurando que es erróneo el precepto difundido en medios de comunicación de que «el agua del Nilo Azul es potestad de Etiopía» y puede administrarlo de manera autónoma.

Paralelamente, la ministra de Relaciones Exteriores de Sudán Mariam Al-Sadiq Al-Mahdi indicó el 20 de abril de 2021 que «Etiopía amenaza la seguridad nacional de Sudán con su intención iniciar el segundo llenado de GERD».

Por otro lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto Sameh Shoukry ha realizado, luego de la reunión de Kinshasa, visitas a diferentes países de la cuenca del Nilo y Estados claves en el continente africano. El alto funcionario ha dicho «No puede haber negociaciones interminables o negociaciones por venir, con una parte que continúe tomando medidas unilaterales. De lo contrario, el asunto se convierte en un problema y no conduce a nada más que imponer la voluntad a dos partes y exponer a su gente a riesgos existenciales». En otro orden, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. egipcias Teniente General Mohamed Farid también ha concluido una agenda de visitas de cooperación militar en la región en países como Burundi y Sudán.

La estrategia multinivel egipcia recae en intentar incidir en todas las instancias diplomáticas, incluso en la Asamblea General de Naciones Unidas, al Secretario General y al Consejo de Seguridad tratando de explicar que «la posición unilateral de Etiopía impacta en la estabilidad y seguridad de la región».

Un factor llamativo es la incorporación de Emiratos Árabes como mediador para encontrar soluciones diplomáticas sobre la represa. El Sheikh Mohammed bin Zayed Al-Nahyan se encuentra realizando viajes y diálogos para buscar una solución ya que posee buenas relaciones con los tres países.

Estados Unidos, Rusia y China no han declarado una posición específica sobre la cuestión, a pesar del llamamiento al dialogo, aunque los intereses de las tres potencias se encuentran inmersos en el continente. Debe recordarse que gran parte de la infraestructura de Etiopía está siendo financiada por China. En el caso de Rusia, y luego de haber construido la base naval en Sudán, se proyecta una nueva estrategia en África, por lo que a Estados Unidos le compete reestructurar sus objetivos en la región frente al avance de ambos adversarios.

 

* Especialista en Seguridad Internacional, Geopolítica y Estrategia. Licenciado en Ciencia Política, con especialización en Administración Pública, por la Universidad Nacional de Rosario. Obtuvo el título de posgrado de Magister en Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional Argentina (UNDEF). Ha cursado la Maestría en Gestión de la Ciencia, La tecnología y la Innovación en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Conforma el Comité Nacional de la Cámara Argentina de Profesionales en Seguridad integrada (CAPSI), siendo el coordinador de cooperación Internacional.

 

Referencias

[1] Acrónimo en inglés.

[2] Edmund Blair (Sala de prensa Nairobi). “Death toll from mid-April ethnic clashes in Ethiopia may be 200, official says”. Swissinfo, 25/04/2021, https://www.swissinfo.ch/eng/death-toll-from-mid-april-ethnic-clashes-in-ethiopia-may-be-200–official-says/46563974

[3] Redacción NIUS. “El Consejo de Seguridad y EEUU muestran ‘preocupación’ por la situación en Tigray”. NIUSDIARIO, 23/04/2021, https://www.niusdiario.es/internacional/africa/consejo-seguridad-muestran-preocupacion-situacion_18_3127170011.html

[4] Kirby, Jen. “‘Dying by blood or by hunger’: The war in Ethiopia’s Tigray region, explained. A humanitarian and political crisis, with no clear resolution”. Vox, 24/04/2021, https://www.vox.com/22370629/ethiopia-tigray-eritrea-amhara-war-ethnic-cleansing

[5] Mbuyamba, Lievin. “African sovereign debt: sorting the wheat from the chaff. Business Day”. BusinessDay, 25/04/2021, https://www.businesslive.co.za/bd/opinion/2021-04-25-african-sovereign-debt-sorting-the-wheat-from-the-chaff/

[6] Frenken, K.Y Faurès, J.M. “Irrigation potential in Africa: A basin approach”. FAO Land and Water Bulletin, 1997, 4. Roma: FAO Land and Water Development Division, ISBN 92-5-103966-6.

 

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ISRAEL Y TURQUÍA EN BUSCA DE SOLUCIONES

Giancarlo Elia Valori*

Han transcurrido doce y once años desde los incidentes de Davos y Mavi Marmara, respectivamente, y las relaciones entre Turquía e Israel están siendo objeto de intensos esfuerzos de recuperación. Son dos importantes vecinos orientales e influyen en la estabilidad regional.

Actualmente, como en el pasado, las relaciones entre los dos países tienen una estructura basada en la realpolitik, persiguiendo así una relación de equilibrio/interés, y dependen de la cuestión palestina y de la posición de Israel como contraparte privilegiada de la Casa Blanca. Sin embargo, resumamos brevemente la historia de las relaciones turco-judías.

El primer acontecimiento importante que viene a la mente al mencionar judíos y turcos es que cuando más de 200.000 judíos fueron expulsados por la Inquisición española en 1491, el Imperio Otomano los invitó a establecerse en su territorio.

Turquía fue el primer país musulmán en reconocer a Israel en 1949. La primera misión diplomática de Israel en Turquía se inauguró el 7 de enero de 1950, pero, tras la crisis de Suez en 1956, las relaciones se redujeron al nivel de chargé d’affaires. En la segunda guerra árabe-israelí de 1967, Turquía decidió no involucrarse y no permitió que las relaciones se rompieran por completo.

La década de 1990 vio una tendencia positiva y un desarrollo en términos de relaciones bilaterales. Después de la segunda Guerra del Golfo en 1991 —que, como recordarán, siguió a la primera iraquí de 1980-1988 en la que el mundo entero estaba en contra de Irán (con la única excepción de la República Popular Democrática de Corea, Siria, Libia y el apoyo moral de la Albania de Enver Hoxha)— Turquía estaba en el centro de la política de seguridad en la región. En ese contexto, las relaciones entre Turquía e Israel se reavivaron seriamente.

En 1993, Turquía mejoró las relaciones diplomáticas con Israel a nivel de embajadores. La firma de los Acuerdos de Oslo entre Palestina e Israel condujo a relaciones más estrechas. El acuerdo de cooperación militar de 1996 fue firmado entre los dos países en la lucha contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía, que proporcionó un importante apoyo logístico y de inteligencia a ambas partes.

En la década de 2000, hubo un nuevo acercamiento con Israel, debido a la política de “cero problemas con los vecinos” promovida por el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Erdoğan. Todavía recuerdo el número 3/1999 de la revisión italiana de la geopolítica «Limes» titulada “Turquía-Israel, la Nueva Alianza”.

En 2002, una empresa israelí emprendió el proyecto de modernizar doce tanques M-60 pertenecientes a las fuerzas armadas turcas. En 2004, Turquía acordó vender agua a Israel desde el río Manavgat.

La visita del Primer Ministro Erdoğan a Israel en 2005 fue un punto de inflexión en términos de mediación entre Palestina e Israel y un mayor avance de las relaciones bilaterales. En 2007, el presidente israelí Shimon Peres y el presidente palestino Mahmud Abbas hablaron en la Gran Asamblea Nacional turca con un día de diferencia. Las visitas de alto nivel desde Israel continuaron.

El 22 de diciembre de 2008, el Primer Ministro israelí Ehud Olmert fue a Ankara y se reunió con el Primer Ministro Recep Tayyip Erdoğan. En esa reunión, se lograron progresos significativos con respecto a la mediación de Turquía entre Israel y Siria.

Aparte de los incidentes antes mencionados, el deterioro de las relaciones turco-israelíes se produjo cinco días después de la reunión antes mencionada, es decir, la Operación “Plomo Fundido” contra Gaza el 27 de diciembre de 2008. Después de ese evento, las relaciones entre las dos partes nunca fueron las mismas que antes.

Recientemente, sin embargo, ambos países han hecho declaraciones de buena voluntad para normalizar las relaciones políticas. En diciembre de 2020, el Presidente Erdoğan declaró que quería mejorar las relaciones con Israel y dijo: “No es posible que aceptemos la actitud de Israel hacia los territorios palestinos. Este es el punto en el que nos diferenciamos de Israel, de lo contrario, nuestro corazón desea mejorar nuestras relaciones con él también”.

En sus relaciones con Israel, Turquía está planteando la cuestión palestina como una condición. Cuando lo miramos desde la perspectiva opuesta, la cuestión palestina es un asunto vital para Israel. Por lo tanto, es un grave obstáculo para las relaciones.

Por otro lado, muchas cuestiones regionales como el Mediterráneo oriental, Siria y algunas cuestiones de seguridad en la región requieren la cooperación de estos dos países clave. Por esta razón, está claro que ambas partes desean al menos poner fin a la crisis, reducir la retórica a nivel de liderazgo y centrarse en la cooperación y las áreas de realpolitik.

En los próximos meses, sin duda se harán esfuerzos para lograr un equilibrio entre estas intenciones y las condiciones que hacen necesario reiniciar las relaciones bilaterales con Israel en igualdad de condiciones. A medida que la mejora de las relaciones con Israel también influirá positivamente en las relaciones de Turquía con los Estados Unidos.

Turquía busca evitar que Estados Unidos y la UE impongan sanciones que podrían llegar a aumentar la retórica neo-otomana antioccidental, mientras que la mejora de las relaciones con Israel podría ofrecer un resultado positivo no sólo para evitar los daños antes mencionados, sino también para resolver las cuestiones turcas relacionadas con el Mediterráneo oriental, las aguas territoriales, Libia y Siria. Turquía no tiene intención de dar marcha atrás en este tipo de cuestiones que considera vitales. Todo lo contrario. Le gustaría transmitir mensajes positivos a nivel de conversaciones y cumbres.

Otra cuestión importante de fricción entre Turquía e Israel es el uso de petróleo y gas en las reservas del Mediterráneo oriental entre Egipto, Israel, Grecia y Chipre (Nicosia).

Este enfoque excluye a Turquía. Los Estados Unidos y la UE también apoyan firmemente la situación actual (que abordamos en un artículo anterior) por la razón adicional de que Francia ha sido incluida en la ecuación.

La alineación de fuerzas y frentes en estas áreas marítimas también fue ampliamente vista durante la guerra civil en Libia, donde Turquía, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Francia, así como otros actores como Rusia, Italia, etc. entraron en escena.

En última instancia, un punto de contacto entre Turquía e Israel es el papel de mediación que el primero podría desempeñar en las relaciones entre Irán e Israel, especialmente después de la mejora de las relaciones turco-iraníes.

De hecho, tras el ataque aéreo estadounidense en Bagdad —que mató al general iraní Qassem Soleimani el 3 de enero de 2020—, el Ministro de Relaciones Exteriores turco declaró que la acción estadounidense aumentaría la inseguridad y la inestabilidad en la región. También informó de que Turquía estaba preocupada por las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán que podrían convertir a Irak de nuevo en una zona de conflicto en detrimento de la paz y la estabilidad en la región. También hubo una llamada telefónica de condolencia del presidente Erdoğan al presidente iraní Rouhani, instándole a evitar una escalada conflictiva con Estados Unidos después del ataque aéreo.

En consecuencia, es de interés del presidente turco mantener un canal abierto con Irán, para que él mismo pueda suavizar las tensiones mutuas entre Israel e Irán, y —a su vez— la diplomacia israelí puede influir en las decisiones del presidente Biden, aunque menos pro-Israel que las de Donald Trump.

Se sabe que Turquía tiene muchos problemas de relación con Estados Unidos —especialmente después del intento de golpe de Estado del 15 al 16 de julio de 2016 e incluyendo la mencionada cuestión petrolera— y se da cuenta de que sólo Israel puede resolver la situación sin problemas.

De hecho, las relaciones entre Israel y Estados Unidos no están en su mejor momento como lo estuvieron bajo el presidente Trump. El Presidente Erdoğan parece desconocer este hecho, pero de hecho el presidente turco sabe que la única voz que la Casa Blanca puede escuchar es la de Israel, y ciertamente no la de las monarquías del Golfo, actualmente en desacuerdo con Turquía.

Israel mantiene un perfil bajo ante las declaraciones del presidente Erdoğan con respecto a los palestinos —ya que considera que son consecuentes—, así como en relación con una serie de actitudes claramente antisionistas del pueblo turco.

Sin embargo, estamos seguros de que las declaraciones de apertura y aquiescencia israelíes del presidente Erdoğan seguramente darán resultados concretos.

 

* Copresidente del Consejo Asesor Honoris Causa. El Profesor Giancarlo Elia Valori es un eminente economista y empresario italiano. Posee prestigiosas distinciones académicas y órdenes nacionales y ha dado conferencias sobre asuntos internacionales y economía en las principales universidades del mundo, como la Universidad de Pekín, la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad Yeshiva de Nueva York. Actualmente preside el «International World Group», es también presidente honorario de Huawei Italia, asesor económico del gigante chino HNA Group y miembro de la Junta de Ayan-Holding. En 1992 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa, con esta motivación: “Un hombre que puede ver a través de las fronteras para entender el mundo” y en 2002 recibió el título de “Honorable” de la Academia de Ciencias del Instituto de Francia.

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG con expresa autorización del autor. Prohibida su reproducción.

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EL DILEMA DEL AGUA EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Salam Al Rabadi*

Imagen de felixioncool en Pixabay 

La brecha hídrica se ha convertido en una de las dialécticas más importantes que surgen en las relaciones internacionales, hasta el punto de creer que las próximas guerras serán principalmente guerras de competencia sobre los recursos hídricos. En consecuencia, la escasez de agua representa una seria amenaza para la seguridad humana[1], ya que actualmente hay más de 80 países en los que el 40% de la población mundial sufre una grave escasez de agua[2]. Y se estima que 3.600 millones de personas (es decir, aproximadamente la mitad de la población mundial) vive en zonas con agua potencialmente escasa[3], y esta cifra podría aumentar a entre 4.800 y 5.700 millones para 2050[4].

A este nivel, se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que incluían el compromiso de reducir a la mitad el número de personas que no pueden acceder al agua potable y asequible en el año 2015, pero más de mil millones de personas al final de la década del agua todavía no tienen acceso a ese agua. Donde parece que hay una nueva brecha que se puede llamar la brecha de agua y se está haciendo más amplia [5].

Sobre la base de eso, y dadas las percepciones de los riesgos globales futuros en términos de la capacidad de afectar, las crisis hídricas se clasificaron como el mayor riesgo al que se enfrentará el mundo en un futuro próximo[6].

Como parece que en el futuro surgirán varios problemas en las relaciones internacionales sobre lo que se debe lograr en términos de cómo abordar la brecha hídrica, que son los siguientes:

  • ¿Hay visiones políticas y diplomáticas creativas que puedan hacer frente a los problemas del agua de acuerdo con un enfoque científico viable, gobernanza y rendición de cuentas?
  • ¿Jugarán las manos ocultas en el mercado su juego en caso de que los enfoques políticos fracasen, para que el enfoque se transfiera a la economía y que los problemas del agua se conviertan en materias primas sujetas a la lógica de comprar y vender solamente? ¿O sabrá que los mercados se mantienen como una barrera para ese enfoque?

De acuerdo con esos problemas, metódicamente, debemos centrarnos primero en el dilema de cómo entender las complejidades del sistema de agua, ya que de esto se desprende claramente que la brecha hídrica es un sistema complejo que debe entenderse bien, para encontrar un enfoque lógico y soluciones sostenibles. Al pensar en la crisis de escasez de agua, es imperativo que el enfoque no se limite a la deficiencia absoluta entre las necesidades totales y los suministros disponibles, sino también a centrarse en:

  • La ubicación del agua limpia y utilizable y los costos de transportarla a las comunidades de población.
  • Huella de agua, o lo que se llama el estándar global para la huella de agua [7].
  • La posibilidad de tener grandes cantidades de agua suficientes para cultivar alimentos. [8]

Por lo tanto, para entender la crisis del agua, es necesario distinguir entre dos problemas diferentes que requieren diversas soluciones: el primero radica en cómo obtener agua potable asequible (es decir, el problema de los servicios), y el segundo radica en cómo asegurar las fuentes de agua para el cultivo de alimentos (es decir, el problema de la escasez de agua). Por lo tanto, sobre la base de estos problemas, los desafíos del agua pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • La crisis del acceso al agua [9].
  • Crisis de contaminación del agua.
  • La crisis de escasez y escasez de agua. [10]

Por lo tanto, las comunidades científicas y políticas deben reconocer las causas globales y locales de las crisis hídricas y responder eficazmente a ellas. Al examinar el mecanismo de interrelación entre estos desafíos o crisis, es posible determinar las características de la brecha hídrica y los factores que pueden ayudar a resolverla.

Como resultado, es imperativo tratar de entender los impulsores políticos y las razones para el proceso de toma de decisiones del agua y el medio ambiente a nivel local o mundial y centrarse en una amplia gama de opciones, que tienen que ver con la comprensión de los cambios en la estructura de la crisis mundial del agua y cómo predecirla. Por lo tanto, esta realidad requiere adoptar una visión que sea una combinación de:

  • El cambio hacia una visión más holística de la gestión del agua y la transferencia para usos de mayor valor.
  • Adopción de soluciones técnicas que combinen nanotecnología y pruebas sólidas sobre la gestión del riesgo climático [11].

En este contexto, aunque se conocen muchas soluciones alternativas, su aplicación no es fácil si se tienen en cuenta los costes políticos y económicos. A pesar de todo esto, se puede decir que el pesimismo acuoso actual puede transformarse en optimismo para el futuro, si hay una visión política estratégica clara. Desafortunadamente, sin embargo, el impacto global de la brecha hídrica se ha hecho evidente (hasta cierto punto), sin embargo, rara vez se considera como un desafío político global, ya que actualmente no hay una visión estratégica sobre el nivel de cómo abordar la brecha hídrica.

Tenga en cuenta que anteriormente (al comienzo de la labor del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático «IPCC») existía una conciencia inicial de las dimensiones políticas y sociales de la importancia de las cuestiones relacionadas con el agua, paralelamente a la concienciación que existía sobre las dimensiones de la problemática del cambio climático[12]. Pero, por supuesto, hay muchos signos de interrogación, si sabemos que el grupo climático (IPCC) necesitó casi 30 años de trabajo antes de que el mundo se tomara en serio la crisis climática y por lo tanto ¿cuál es el caso de la brecha hídrica[13]?

En cuanto al aspecto estratégico político, puede ser suficiente aquí referirnos a la revisión del informe de seguridad estadounidense (para la Agencia Estadounidense de Inteligencia «CIA»), sobre las expectativas futuras de tendencias o desafíos globales en el año 2030, que indica directamente que la realidad de la crisis del agua inevitablemente conducirá a cambios geopolíticos, que serán profundos, y muy rápidos, y no puede excluirse la aparición de conflictos de naturaleza hídrica entre Estados[14].

Sobre la base de esto, se plantean muchos interrogantes sobre el intento de negar las advertencias sobre el estallido de guerras y las disputas inminentes sobre el agua (o de considerarlas como meras acusaciones falsas), ya que quedó claro que hay repercusiones estratégicas muy graves que están definitivamente vinculadas al proceso de competencia entre países para la adquisición de agua dulce.

En consecuencia, hay que reconocer que las guerras del agua existen y se han convertido en una realidad, aunque esto aún no ha sido reconocido directamente [15]. Por consiguiente, la continuación de la lógica de ausentarse de la dimensión política de los problemas hídricos no está justificada, especialmente a nivel de las organizaciones internacionales  [16]. Cuando, debe reconocerse que los cambios mundiales relacionados con la brecha hídrica muestran claramente que el nivel de seguridad en las relaciones internacionales ha cambiado profundamente.

 

En conclusión, parece que el impacto del cambio climático a nivel político mundial hará de la brecha hídrica una cuestión política candente, y esto requiere una conciencia generalizada del agua y el reconocimiento de que el cambio climático es real y duradero. Entonces, lo más probable es que percibamos el hecho de que si las estrategias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en su totalidad giran en torno a cuestiones energéticas, pero todas las estrategias para adaptarse al cambio climático se basarán absoluta e inevitablemente y girarán en torno a los problemas del agua.

 

* Doctor en Filosofía en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales. Actualmente preparando una segunda tesis doctoral: The Future of Europe and the Challenges of Demography and Migration, Universidad de Santiago de Compostela, España.

 

Referencias

[1] El volumen de agua dulce es de 35 millones/km3, que es un promedio de sólo 2.5% del volumen total de agua en la Tierra. El volumen total de agua en la Tierra es de aproximadamente 1.400 millones/km3, y la mayor parte es agua salada que se encuentra en los mares y océanos. Para hacer un seguimiento de las últimas estadísticas y datos sobre el agua, puede revisar el sitio web del Consejo Mundial del Agua:http://www.worldwatercouncil.org. También el sitio web del Foro Mundial del Agua: http://www.world waterforum7.org.

[2] El racionamiento de agua se ha convertido en muchos países en la regla general y no en la excepción, debido a la incapacidad de proporcionar agua potable de manera sostenible. Por nombrar algunas, muchas grandes ciudades indias se enfrentan a una grave escasez de agua. En algunos estados indios, el agua llega a los hogares sólo durante varias horas a la semana. Sobre la realidad del agua en la India, puede revisar el sitio web de WorldBank especializado en asuntos indios: http://www.worldbank.org/en/country/india.

[3] Por al menos un mes al año.

[4] «Nature-Based Solutions For Water», The UN World Water Report, NY, 2018. Véase: https://reliefweb. int/sites/relie fweb.int/files/resources/261424e.pdf.

[5] Para más información sobre The United Nations Millennium Development Goals, puede ver: https://www.un. org/ millenniumgoals/.

[6] Los otros riesgos en términos de impacto son: 1- La rápida y generalizada propagación de enfermedades infecciosas. 2- Armas de destrucción masiva. 3- Conflictos entre Estados. 4- No adaptarse a los cambios climáticos. Esto se basa en la visión de casi 900 expertos que participaron en la encuesta del Foro Económico Mundial 2015 sobre los escenarios más prominentes de los riesgos globales futuros, en términos de su probabilidad de ocurrencia y su capacidad de influencia en los próximos 10 años. El informe se puede encontrar en el siguiente enlace: http://wef.ch/grr2015.

[7] La huella hídrica es: el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir bienes y servicios consumidos por el individuo, la sociedad, las instituciones y las fábricas. En otras palabras: la huella hídrica mide la cantidad de agua utilizada para producir cada uno de los bienes y servicios que utilizamos. Por lo tanto, la huella hídrica puede ayudar a impulsar acciones estratégicas hacia un uso sostenible, eficiente y equitativo del agua. Además, proporcionan información poderosa para que las empresas comprendan su riesgo empresarial relacionado con el agua, para que los gobiernos comprendan el papel del agua en su economía y la dependencia del agua, y para que los consumidores sepan cuánta agua está escondida en los productos que utilizan. Véase: https://waterfootprint.org/en/ .

[8] La escasez de agua no sólo significa que no hay suficiente agua para beber, sino que también significa que no hay suficiente agua para cultivar alimentos.

[9] Las Naciones Unidas y las ONG están llamando la atención sobre el hecho de que más de mil millones de personas no tienen acceso a agua potable. Como resultado, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas ha sido reducir a la mitad la proporción de aquellos que no tienen acceso sostenible al agua limpia. A pesar de celebrar estos objetivos como directrices humanitarias extremadamente importantes, la comunidad internacional no ha progresado mucho en su consecución hasta ahora, lo que plantea la cuestión de las razones subyacentes detrás de la dificultad de alcanzar estos objetivos.

[10] La escasez de agua puede considerarse el componente principal de la triple crisis del agua, ya que puede causar tanto escasez de agua como contaminación del agua, o al menos exacerbarla.

[11] El desarrollo científico en ciencias del agua y nanotecnología parece prometedor (especialmente en el nivel problemático de escasez de agua), pues promete reducir los costos de la desalinización del agua de mar y la posibilidad de encontrar una purificación especializada de aguas residuales.

[12] El IPCC se estableció en 1988 para proporcionar evaluaciones exhaustivas del estado de la comprensión científica, técnica, social y económica del cambio climático, sus causas, los impactos potenciales y las estrategias para abordar este cambio. Puede revisar su sitio web en el siguiente enlace: https://www.ipcc.ch/ .

[13] Por ejemplo no se considera un problema mundial la posibilidad de quedarse sin agua subterránea en el norte de la India durante las próximas décadas y el colapso resultante del sector agrícola, o que el río Amarillo ya no llegue al mar, o que caminar tres horas al día para llegar al agua potable en zonas rurales de África.

[14]  Reporte, «Global Trends 2030: Alternative Worlds», Office of the Director of National Intelligence, National Intelligence Council, U.S.A, 2012, p.2.

[15] Por ejemplo: 1- Las guerras del Punjab estaban en parte relacionadas con los problemas hídricos, debido a las estrategias de explotar el agua de los ríos y distribuirla a la población. 2- La guerra interna en Afganistán es de naturaleza hídrica debido a la sequía. 3- La cuestión de Cachemira abarca cálculos estratégicos de agua realizados tanto por la India como por Pakistán. 4- El conflicto árabe-israelí es en gran parte una lucha por los recursos hídricos. 5- La crisis sudanesa en Darfur, es también una lucha por el agua. 6- Las crisis entre Turquía, Siria e Irak se referían al reparto de las aguas de los ríos Tigris y Éufrates. 7- La tensa situación entre Egipto, Sudán, Uganda y Etiopía por las aguas del Nilo. 8- La guerra siria (2011-2021) tiene una peligrosa dimensión hídrica y climática. 9- Las guerras del terrorismo se han vuelto hídricas (es suficiente aquí para pensar en el intento de EIIL de volar las presas de agua en Siria e Irak).

[16] A pesar del cambio de paradigma positivo de los informes de las Naciones Unidas para poner de relieve la brecha hídrica, se está ignorando la cuestión de cómo hacer frente a las dimensiones políticas de las crisis hídricas (casi por completo).

 

Artículo traducido al español por el Equipo de la SAEEG. Prohibida su reproducción.

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