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PLAN DE DESARROLLO PESQUERO NACIONAL Y DE CAMINO A LA SOBERANÍA EN MALVINAS.

César Augusto Lerena*

“Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”

En la Argentina no hay ni hubo una POLÍTICA DE ESTADO INTEGRAL Y SOSTENIDA EN EL ATLÁNTICO SUR que contemple las cuestiones relativas a su soberanía marítima; la defensa nacional del mar y sus recursos; el desarrollo poblacional, industrial y portuario del litoral marítimo; la ocupación de sus territorios insulares; la explotación de sus recursos; el desarrollo del transporte y la industria naval; el cuidado del medio marino y biológico; la educación técnica y nutricional, etc. aunque, se han llevado adelante una serie de importantes hechos aislados, muchos de los cuales, no han tenido continuidad, porque se han desvirtuado las políticas originales de interés nacional que dieron lugar al nacimiento y la ejecución de proyectos y normas de singular valor. Entre ellos podemos destacar el trabajo fundacional del Vicealmirante Segundo Storni, autor en 1916 de la obra “Intereses argentinos en el mar”; quien reivindicó los derechos sobre la plataforma continental; impulsó el transporte marítimo y la industria pesquera y, fue uno de los fundadores del Instituto Oceanográfico Argentino en Mar del Plata, entre otros de sus numerosos trabajos en la materia.

Una obra central para la pesca fue el inicio a fines del siglo XIX del Puerto de Mar del Plata, inaugurado en 1924, que consolidó la actividad extractiva e industrial en la ciudad y dio inicio al posterior desarrollo en todo el litoral patagónico. En 1946 por el Decreto 14.708 se estableció la soberanía nacional en el Mar Epicontinental y el Zócalo continental.

En 1953 se crea por Decreto 10.627 el Astillero y Fábricas Navales del Estado (AFNE) al cual se le transfiere el Astillero Río Santiago. Ese mismo año, se inician las obras del buque de Escuela de la Armada Argentina. Las fragatas Piedrabuena y Azopardo son botadas en 1953 y 1954 y, en 1962, se construye la Fragata Libertad. Entre 1970 y 1975 se construyen casi tres buques por año, hasta que llega la década del 90, a partir de la cual, pese a algunas construcciones, los distintos gobiernos lo desfinancian.

El transporte marítimo nacional se fortaleció con la creación de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), como producto de la fusión en 1960 de la Flota Mercante del Estado (1941) y la Flota Argentina de Navegación de Ultramar (1909) adquirida por el Estado Nacional en 1949, que dispuso de una flota de 60 barcos (unas 700.000 toneladas DWT), siendo disuelta en 1990.

La investigación biológica y pesquera se organiza en 1960 con la fundación del Instituto Interuniversitario de Biología Marina en Mar del Plata (IBM) de la UBA, UNLP, UNS y la CIC, que funcionó hasta su desaparición en 1977, teniendo entre sus proyectos más destacados, el Proyecto de Desarrollo Pesquero de la FAO/UNDP (1966-1973), eje del desarrollo pesquero nacional.

Con la sanción del Decreto-Ley 17.094 en 1966 se extendió la soberanía nacional a un Mar Territorial de 200 millas y al lecho del mar y el subsuelo hasta donde la profundidad permitiese la explotación de los recursos naturales. Por Decreto 75 de 1973 se jerarquizó la actividad pesquera con la creación de la Secretaría de Estado de Recursos Naturales y Ambiente Humano (con el mismo nivel que la Secretaría de Agricultura y Ganadería, hoy Ministerio), a cuyo cargo estaba la pesca y su industrialización, la acuicultura, la utilización de los recursos hídricos, las investigaciones científicas y tecnológicas, la certificación de calidad y el poder de policía, la política ambiental, la administración de reservas y parques, la minería, el poder de policía. Secretaría que en 1976 se transformaría en la Secretaría de Intereses Marítimos y, luego, los sucesivos gobiernos la degradaron a Dirección y Subsecretaría.

Con la firma del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo en 1973/4, se acordaron los límites entre ambos países y se estableció una Zona Común de Pesca con Uruguay. Un Tratado de integración rioplatense en el que está todo por hacerse. En 1977 se creó el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

En 1997 se iniciaron los estudios y la presentación en 2009 de los nuevos límites de la Plataforma Continental, cuyas recomendaciones parciales obtuvo la Argentina por parte de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) en 2016 y 2017.

Por la Ley 22.260 sancionada en 1980 se creó el Mercado Nacional de Concentración Pesquera de Mar del Plata con el intento de transparentar las capturas y el comercio pesquero, lo que no se alcanzó, ya que nunca se pasó por este la merluza, la principal especie de la época, con lo cual se desvirtuó el objetivo.

La sanción de la Ley de Pesca 24.922 en 1997/8, elaborada con el pretexto de una aparente federalización de la pesca, no produjo una distribución cierta del recurso y la industria, sino, una mera distribución del 50% del Fondo Nacional de Pesca, consolidándose la privatización del recurso, la extranjerización de la explotación y la concentración de la actividad -en lo Institucional y en lo económico- donde perdieron participación las provincias, las industrias nacionales y los trabajadores.

Todos estos esfuerzos aislados desincronizados, no nos aseguran soberanía nacional territorial, económica, social y alimentaria.

Ello se agrava por la ocupación territorial marítima e insular del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El RU tiene ocupado el archipiélago desde 1833, año en que desalojó al gobierno argentino de Malvinas y, desde 1982 fue invadiendo los territorios marítimos argentinos y desde el 2011 tiene ocupado al menos 1.639.900 Km2, sin contar sus pretensiones sobre la Plataforma Continental y la Antártida Argentina. Al menos desde 1976 y hasta la fecha, el Reino Unido ha otorgado en el área de Malvinas de la ZEE Argentina, licencias pesqueras a buques propios y de terceros países. Estos buques pesqueros extrajeron un promedio anual de 246.220 toneladas de recursos pesqueros argentinos, es decir, que desde 1976 (44 años) extrajeron unas 10,8 millones de toneladas de diversas especies de pescados y moluscos argentinos por un valor estimado en los 28,2 mil millones de dólares, más los intereses y la pérdida de chance, ya que, agregado valor a esas materias primadas y, colocados los productos finales en el mercado minorista, podrían haber significado un valor aproximado del orden de los 197 mil millones de dólares. Accesoriamente, pero no menos importante, estas capturas han producido un desequilibrio en el ecosistema argentino pesquero, cuyas consecuencias sobre la sostenibilidad de las especies en el mar argentino resultan invaluables e impredecibles. Por un lado, el Rendimiento Máximo Sostenible determinado anualmente por el INIDEP no contempla el volumen capturado a través de estas licencias ilegales británicas y por el otro la internacionalización del mar por parte del RU atrajo al Atlántico Sur una flota extranjera que depreda los recursos migratorios argentinos en la Alta Mar.

 

Dr. César Augusto Lerena © 2020. Reservado todos los derechos (mapa y texto). Esquema aproximado. Autorizada su reproducción mencionando la fuente.

  1. Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), parte de ella por el Tratado del Río de la Plata y su frente Marítimo, Zona Común de Pesca con Uruguay, con bajo control de las fuerzas armadas y de seguridad argentinos que, junto con los espacios invadidos por el Reino Unido de Gran Bretaña alcanzan a los 3.146.345 de km2. Zona periódicamente invadida por buques extranjeros ilegales;
  2. ZEEA ocupada por la fuerza por el Reino Unido de Gran Bretaña, de unos 438.000 Km2, denominada por los británicos FICZ (Falklands Interim Conservation and Management);
  3. Zona llamada del “gallinero” o “medialuna” acordada con fines de conservación por el Reino Unido y la Cancillería Argentina (Cavallo), denominada por los británicos FOCZ (Falklands Outer Conservation Zona), de unos 400 mil km2;
  4. Espacio establecido y denominada GAP en forma unilateral por los británicos dentro de la ZEEA, rica en calamar de unos 1.900 Km2;
  5. Área Marítima Protegida determinada en forma ilegal por el Reino Unido en territorio marítimo argentino, de 1.070.000 Kmalrededor de las Islas Georgias del sur y Sándwich del sur;
  6. Área pretendida por el Reino Unido de Gran Bretaña sobre la Plataforma Continental Argentina y la Antártida Argentina, que se superpone con los derechos argentinos de esos espacios;
  7. Área Marítima Protegida (AMP) “Namuncurá” establecida por Argentina de unos 32.336 Km2que facilita el desarrollo de las especies que migran hacia el área de Malvinas;
  8. Área de 100.000 Km2de explotación offshore petrolera otorgada a varias empresas inglesas o con vínculos con Malvinas;
  9. Área de 150 millas más allá de la ZEE Argentina, un espacio marítimo estimado en unos 600.000 Km2 pretendido por el Acuerdo de conservación y explotación entre OPRAS y las Cámaras españolas y argentinas (CAPECA-CAPA). Todo ello agravado porque el Acuerdo de Investigación Conjunta de Pesca entre Argentina y el Reino Unido, a través de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS), se extiende en un área marítima que excede la zona de exclusión ilegal británica en Malvinas (hoy suspendido). 16/6/2020.

Si no se consolida un PROYECTO DE DESARROLLO NACIONAL que hay que sostener en el tiempo, NO HABRÁ SOBERANÍA NACIONAL; por ello, me permito efectuar un PLAN, del que describo sus títulos, la mayoría de los cuales, he desarrollado en profundidad y, describo, sin un orden de prevalencia:

  1. LA CREACIÓN DEL MINISTERIO DEL ATLÁNTICO SUR.

No puede esperarse que una Subsecretaría Pesca pueda manejar un área estratégica de la Nación; menos aún en una estructura que no tiene nada que ver con el mar, los territorios insulares australes ni la pesca como es el Ministerio de Agricultura y, teniendo en cuenta, que este sector exporta por unos 2.000 mil millones de dólares/año; debe llevar adelante las políticas de consumo interno y de radicación industrial estratégica e intervenir en la recuperación del Atlántico Sur y Malvinas. Con mucho menos responsabilidades, Francia acaba de crear el Ministerio del Mar. Francia continental tiene una ZEE de 335.000 km2 contra los 3.146.345 km2 de Argentina y toda la problemática que tenemos en área austral del Atlántico Sur. Francia produce unas 750 mil toneladas de productos pesqueros y tiene un déficit pesquero entre su producción e importación del orden de los 1.700 millones de euros anuales. La Argentina es vendedor de productos pesqueros a Francia (unos 50 millones dólares) y, mientras Francia tiene un consumo de 33,7kg per cápita (2019) la Argentina 6Kg. lo que nos da una idea de la potencialidad de esta actividad, sumada a la explotación de hidrocarburos y la necesidad de compatibilizarlas.

Referencias:

Lerena, Cesar A. “¿Reducir Ministerios o mejorar la calidad de funcionarios?” ‹15/9/2018›.

Lerena, César A. “El PBI del Atlántico Sur Argentino” ‹7/2/2019›.

Lerena, César A. “Argentina un Estado Marítimo con un Atlántico Sur abandonado” ‹27/5/2020›.

  1. ACCIONES A NIVEL INTERNACIONAL

2.1. El Brexit, Malvinas y Pesca.

Toda la Cancillería y sus diplomáticos especializados deberían trabajar en Europa para que los denominados Territorios de Ultramar británicos no formen parte de un acuerdo de libre comercio entre el Reino Unido y la Unión Europea y, en el caso que ello no se logre, las capturas que se realicen en el Área de Malvinas de la Zona Económica Exclusiva Argentina sean tipificadas originarias del Atlántico Sur, es decir extracomunitarias y, sujetas a los mismos aranceles que sufren los productos argentinos. Los vuelos a San Pablo deben cancelarse porque le abren las puertas al mundo a las materias primas argentinas capturas con licencias ilegales británicas.

Referencias:

Lerena, César A. “El Malvexit frente al Brexit británico” ‹2/10/2018›.

Lerena, César A. “Las capturas pesqueras de Malvinas ante el Brexit” ‹23/11/2018›.

Lerena, César A. “El Absurdo vuelo a Córdoba y San Pablo” ‹25/11/2018›.

Lerena, César A. “El Acuerdo Eurosur y el Brexit, la Industria Pesquera y la Soberanía Nacional” ‹19/7/2019›.

Lerena, César A. “Brexit, Pesca y Malvinas, ¡Camarón que se duerme se lo lleva la corriente!” ‹3/7/2020›.

2.2. Las Declaraciones de Madrid (Los Acuerdos de…) y el Pacto de Foradori-Duncan.

Se Declare finalizada la “Declaración de Madrid” y la “hoja de ruta” Foradori-Duncan. La Cancillería ya lo hizo parcialmente en estos días al suspender las investigaciones conjuntas de pesca con el Reino Unido y, debería, del mismo modo, cancelar la autorización de los vuelos de Malvinas a San Pablo. A partir de ello, deben iniciarse nuevas negociaciones con aprobación del Congreso Nacional que permita a nuestro país avanzar hacia un acuerdo que ponga vencimiento a la fórmula del paraguas.

Referencias:

Abruza, Armando “El Comunicado Conjunto argentino-británico del 13 de septiembre de 2016. Su naturaleza jurídica respecto de la controversia de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur”. Anuario Argentino de Derecho Internacional XXV, Córdoba, Ediciones Lerner S.R.L. 89:116; 2016).

Lerena, César A. “La negociación Anglo-Argentina sobre Malvinas” ‹28/3/2018›.

Lerena, César A. “Soberanía y Recursos Naturales en el Atlántico Sur y Malvinas” ‹13/4/2018›.

Lerena, César A. “El Atlántico Sur Argentino Enajenado” ‹14/7/2018›;

Lerena, César A. “El G20 y la extranjerización total del Atlántico Sur” ‹4/12/2018›.

Lerena, César A. “Canciller Jorge Faurie explíquenos cómo debatirá la Soberanía de Malvinas” ‹24/12/2018›.

Lerena, César A. “El simpático Embajador Kent” ‹7/1/2019›.

Lerena, César A. “El ejercicio de la soberanía pacífica en el Atlántico Sur y la Antártida Argentina” ‹24/1/2019›.

Lerena, César A. “La investigación conjunta con el Reino Unido y la valiosa entrega del calamar argentino” ‹1/2/2019›.

Lerena, César A. “De la investigación pesquera independiente a la colaboración de un Almirante Argentino con el invasor de Malvinas” ‹18/2/2019›.

Lerena, César A. “El oscuro Tratado de Madrid” ‹2/4/2019›.

Lerena, César A. “El INIDEP ¿Instituto de investigación o delivery británico?” ‹11/7/2019›.

Lerena, César A. “La investigación argentina ¿al servicio de la Nación o del Reino Unido?” ‹19/8/2019›.

Lerena, César A. “La causa Malvinas. Una causa imprescriptible” ‹22/2/2020›.

Lerena, César A. “El Atlántico Sur Argentino ocupado por Britania, España y China” ‹8/5/2020›.

Lerena, César A. «El gobierno debe “Declarar Finalizadas” las Declaraciones Conjuntas de Madrid» ‹25/6/2020›);

2.3. Reclamo de lucro cesante al Reino Unido.

Reclamar al Reino Unido el lucro cesante y, subsidiariamente a todas las empresas que pescaron en el área de Malvinas de la Zona Económica Exclusiva Argentina por un valor estimado a los 28 mil millones de dólares, más los intereses y la pérdida de chance estimado en el valor agregado y la colocación de los productos minoristas que podrían alcanzar a los 197 mil millones de dólares.

Referencias:

Lerena, César A. “El resarcimiento económico del Reino Unido a la Argentina” ‹20/6/2020›.

2.4. Acción respecto al dominio de los Recursos Migratorios y la pesca ilegal (INDNR) ante la O.N.U. De acuerdo con la Res. del Consejo Federal Pesquero Nº 1/2008 del 27 de febrero de 2008; el Reglamento (CE) Nº 1005/2008 del Consejo de la Unión Europea del 29 de septiembre de 2008; los artículos 4º, 5º, 22º y 23º de la Ley 24.922; el artículo 2º de la Ley 24.543; la CONVEMAR, su Preámbulo y los art. 55º, 56º, 58º, 61º a 64º, 69º, 70º, 87º, 89º, 94º, 100º, 101º, 117º a 119º, Cancillería debe actuar ante la O.N.U. para obtener el reconocimiento de la preferencia en la administración de los Estados Ribereños sobre sus Recursos Migratorios originarios de las Z.E.E. a efectos de erradicar la pesca ilegal donde entre 350 y 500 buques extranjeros depredan el Atlántico Sur.

Referencias:

Lerena, César A. “El desacuerdo pesquero de N.Y. y el control del estado ribereño de la pesca en Alta Mar” ‹15/1/2019›.

Lerena, César A. “La pesca ilegal afecta a la seguridad y debe tipificarse como un Delito Penal” ‹12/7/2020›.

Lerena, César A. “Los Derechos Provinciales sobre los Recursos Originarios Pesqueros» ‹10/5/2019›.

Lerena, César A. “La captura de los Recursos Migratorios en la alta mar y la reducción de la pesca ilegal” ‹22/7/2020›.

Lerena, César A. “El Pez por la boca muere y el Pez grande se come al chico” ‹29/7/2020›.

Manzi, Ariel “Comentarios en torno a la génesis y la aplicación del concepto de ‘Pesca No Reglamentada’ en alta mar”.

2.5. Llamados a Concurso y Acuerdos para la pesca en la Alta Mar.

El Estado argentino debe constituirse como Administrador de hecho, llamando a Concurso para la explotación de los recursos migratorios originados en la ZEE en Alta Mar y al mismo tiempo promover acuerdos estratégicos con China, España y Brasil, desalentando la pesca ilegal en la ZEE Argentina, la captura de los recursos migratorios en la Alta Mar y, muy especialmente, la que se realiza con licencias ilegales británicas en el Área de Malvinas de la ZEE Argentina. Revisar las bajas de los buques chinos que operan en Argentina del Registro Nacional de Beijing de las matrículas.

Referencias:

Lerena, César A. “Cientos de Pesqueros Extranjeros sin control en el Mar Argentino” ‹10/10/2018›.

Lerena, César A. Las inversiones pesqueras gallegas en la Argentina” ‹20/9/2019›.

Lerena, César A. “ESPAÑA ¿LA MADRE PATRIA? 200 años llevándose los recursos” ‹22/5/2020›.

Lerena, César A. “¿Quién ejerce el poder en el Atlántico Sur 1ra Parte?” ‹3/6/2020›.

Lerena, César A. “¿Quién ejerce el poder en el Atlántico Sur, 2da. Parte? Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño” ‹5/6/2020›.

Lerena, César A. “¿Quién ejerce el poder en el Atlántico Sur 3ra Parte? Cuando la Política Pesquera no se maneja en la Argentina” ‹10/6/2020›.

Lerena, César A. “¿Quién ejerce el poder en el Atlántico Sur 4ta. Parte? La extranjerización de la política pesquera y la internacionalización del mar argentino” ‹12/6/2020›.

Lerena, César A. “¿Quién ejerce el poder en el Atlántico Sur 5ta. Parte? La Cuarta Invasión Británica a la Argentina” ‹16/6/2020›.

Lerena, César A. “Cómo acordar la captura de los Recursos Migratorios en la alta mar y reducir la pesca ilegal” ‹22/7/2020›.

Manzi, Ariel “Comentarios en torno a la génesis y la aplicación del concepto de “Pesca No Reglamentada” en alta mar”.

2.6. Rechazar la ratificación del Acuerdo de Nueva York

Promover ante el Congreso el rechazo a la ratificación del Acuerdo de Nueva York que habilitaría a las Organizaciones Regionales de Ordenamiento Pesquero (OROP) con efectos contrarios a la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional. Ratificación que supondría delegar en los Estados Extranjeros nuestra administración del Atlántico Sur y la profundización de la ocupación británica de éste.

Referencias:

Lerena, César A. “Malvinas y el Atlántico Sur no valen un Atún” ‹4/8/2018›.

Lerena, César A. “El desacuerdo pesquero de Nueva York y el control del estado ribereño en la Alta Mar” ‹15/1/2019›.

Lerena, César A. “Cómo ayudar al Reino Unido a administrar el Atlántico Sur” ‹10/4/2020›.

Manzi, Ariel “Comentarios en torno a la génesis y la aplicación del concepto de ‘Pesca No Reglamentada’ en alta mar”.

2.7. El boicot biológico. No se desarrolla este proyecto por razones de reserva.

2.8. Firmar un Protocolo Adicional Mercado Común Pesquero del Sur (MERCOPES).

Latinoamericanizar el Atlántico Sur y Pacífico sudeste (Argentina, Brasil, Uruguay y Chile) para contraponerse a las políticas de internacionalizar el Atlántico Sur del Reino Unido (Gran Bretaña/España/China).

Referencias:

Lerena, César A. ”Protocolo Adicional «Mercado Común Pesquero del sur” (MERCOPES) del tratado del mercado común del sur (MERCOSUR) En el atlántico sudoccidental y pacífico sudeste”12/2019›.

2.9. Revitalizar y ampliar el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo. La política portuaria.

Tanto en lo referente a la política portuaria, de navegación y pesquera, pero también para integrarnos social y económicamente, donde la Argentina, podría compensar al Uruguay las pérdidas que habrían de ocasionarle la efectiva prohibición del uso de puertos a los buques extranjeros que pescan en Malvinas o clandestinamente dentro de la ZEE Argentina o sus recursos migratorios en la Alta Mar. La Argentina debe reformular la política portuaria nacional y su emplazamiento estratégico. Sus puertos deben estar aptos para realizar las operaciones de buques mercantes y portacontenedores, de modo de asegurar el traslado marítimo y fluvial de mercaderías en todo el litoral patagónico y bonaerense; la hidrovía y, al mismo tiempo, convenir la construcción de un amplio puerto binacional concentrador de aguas profundas, cercano al límite exterior del Río de la Plata, que facilite las operaciones de los grandes buques, el comercio, optimice el control aduanero, reduzca costos, resguarde el acceso a la Cuenca del Plata y el ingreso norte al Atlántico Sudoccidental.

Referencias:

Lerena, César A. “El destrato del Río de la Plata y su Frente Marítimo” ‹7/1/2019›.

Lerena, César A. “El Puerto de Montevideo y el Atlántico Sur Chino” ‹17/3/2019›.

2.10. Acuerdo con Chile.

Debería profundizarse las relaciones culturales, comerciales y turísticas con Chile de modo de fortalecer los vínculos con este país. En este sentido, es necesario mejorar la vinculación de la Argentina con Chile y viceversa, a través de corredores bioceánicos; acuerdos de libre comercio y disponibilidad de energía e intercambios universitarios. Promover el dictado de una legislación pesquera única que facilite el control de la pesca ilegal (INDNR) en ambos océanos y acuerdos relativos a la investigación y conservación pesquera para optimizar los recursos de la ciencia y la tecnología; coordinar un plan turístico binacional de modo de promover la explotación de ambos mares y sus archipiélagos australes. La integración debería comenzar con el interés común en el canal de Beagle, la Antártida, los proyectos que permitan el intercambio de bienes y servicios y, la navegación y control del Estrecho de Magallanes.

Referencias:

Lerena, César A. “Protocolo Adicional Mercado Común Pesquero del sur (MERCOPES) del tratado del mercado común del sur (MERCOSUR) En el atlántico sudoccidental y pacífico sudeste” ‹12/2019›.

2.11. Pre-Acuerdo con la Unión Europea.

Promover la revisión de este Pre-Acuerdo, con el objeto de establecer: a) que los productos originados en el Atlántico Sudoccidental (Área FAO 41 y 48) o migratorios o asociados a ésta deben encontrarse certificados por la Argentina o la República de Uruguay, en su caso, para su ingreso a la Unión Europea y, b) autorizar el ingreso sin aranceles en forma inmediata a la Unión Europea de los productos pesqueros con alto valor agregado.

Referencias:

Lerena, César A. “Claroscuros del Acuerdo del MERCOSUR con la Unión Europea en materia pesquera e industrial naval” ‹30/6/2019›.

2.12. Las Georgias del sur y las Sándwich del sur. La Argentina debería prestar más atención a estas islas, porque pueden constituirse en los fundamentos más fuertes de la pretensión británica de la Antártida.

2.13. La Antártida “Reserva Ambiental, Científica, Acuífera y Alimentaria de Latinoamérica”.

La Argentina debería promover la Adhesión del Tratado Antártico por parte de los países de Suramérica.

En atención al Tratado Antártico y, sin menoscabo a los derechos de soberanía territorial, que se dejan en claro en el artículo IV inciso 1 y 2 del referido Tratado y, teniendo en cuenta las superposiciones territoriales en los reclamos, el gobierno argentino debería invitar a todos los países de América del Sur a adherir al Tratado, de acuerdo con lo previsto en el artículo XIII inciso 1 para acordar con ellos la transformación del Continente Antártico, -como nos indicara el Gral. Jorge Leal- en la “Reserva Ambiental, Científica, Acuífera y Alimentaria de Latinoamérica” y convenir con estos países, en el marco de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CRVMA) la explotación de los peces, crustáceos y moluscos al sur de la latitud 60ºS.

Referencias:

Lerena, César A. “El ejercicio de la soberanía pacífica en el Atlántico Sur y la Antártida Argentina” ‹24/1/2019›.

  1. ACCIONES A NIVEL NACIONAL

3.1. Considerar un delito penal la pesca ilegal.

El gobierno ha enviado al Congreso una modificación de la ley de pesca (24.922) para agravar las multas, pero es insuficiente. Para desalentar la pesca ilegal hay que decomisar los buques, las mercaderías y penalizar con prisión a quienes realizan pesca ilegal y, por cierto, controlar el mar, ya que sin aprehensión no hay multas.

Referencias:

Lerena, César A. “Escrito y proyecto de reforma del artículo 186º del Código Penal del autor: La pesca ilegal afecta a la seguridad y debe tipificarse como un Delito Penal” ‹12/7/2020›.

Lerena, César A. “Cómo acordar la captura de los Recursos Migratorios en la alta mar y reducir la pesca ilegal” ‹22/7/2020›.

3.2. Declarar zona de emergencia pesquera y ambiental en el área de Malvinas de la ZEE Argentina. Entendiendo que la explotación pesquera dentro de las 200 millas alrededor del área de Malvinas de la Zona Económica Exclusiva Argentina afecta al ecosistema total del Atlántico Sur, por cuanto el Rendimiento Máximo Sostenible (la captura biológicamente sostenible), no puede ser determinada por la Autoridad de Aplicación Argentina y, por lo tanto, la captura en esa área produce un desequilibrio en el ecosistema, declarar Zona de Emergencia Pesquera y Ambiental el área de Malvinas de la ZEE Argentina mientras este territorio insular y marítimo se encuentre ilegalmente ocupado por el Reino Unido de Gran Bretaña y, por tal motivo, la Argentina, a través del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) no pueda determinar el stock pesquero y la Captura Máxima Sostenible de las especies en esa área, ni la Autoridad de Aplicación Argentina y de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico puedan ejercer la administración de los recursos naturales previstos en esta Ley, asegurando la sostenibilidad de los recursos pesqueros.

Referencias:

Lerena, César «Artículo 22º del Proyecto de Ley del autor: “Modificación del Régimen Federal de Pesca Ley 24.922. La pesca en la Zona Económica Exclusiva o de las especies migratorias nacionales más allá de las 200 millas marinas por parte de buques nacionales y extranjeros” ‹1/3/2020›.

Lerena, César “La pesca ilegal afecta a la seguridad y debe tipificarse como un Delito Penal” ‹12/7/2020›.

3.3. Poner a pescar a la flota congeladora y potera argentina fuera de las 200 millas y los recursos que migran a Malvinas.

Eliminando todos los impuestos a esta flota (incluso al gasoil), para competir con la flota extranjera y desalentar la instalación de estas en el Atlántico Sur. El plan pesquero debe priorizar la captura de la población sud-patagónica de calamar que migra a Malvinas y al área adyacente a la ZEE Argentina.

Referencias:

Lerena, César “La Actividad Pesquera Argentina no tiene futuro sin las ayudas de la competencia internacional” ‹7/7/2020›.

3.4. Declarar de función social el mar y el recurso pesquero argentino.

El Mar y la Unidad Económica pesquera como función social no solo favorecerá la protección y preservación del medio marino, una mayor y mejor distribución del recurso y, la investigación científica marina, sino que también dejará en claro ante la comunidad internacional, que estos recursos son elementos esenciales para las pesquerías del litoral marítimo argentino, ajustándose a las prioridades que determina la CONVEMAR. La explotación de estos recursos por parte de los particulares se realiza con sujeción a las reglas que fija el Estado, quien, como titular del recurso, es quien habilita a los buques a acceder a los caladeros y es el concedente de las Cuotas y las Autorizaciones. Cada una de las especies que viven en el mar conforman el recurso pesquero, dependen del agua y del medio marino y, se encuentran en un ecosistema interdependiente en el que se retroalimentan y, cuya armonía debe mantenerse para asegurar su sostenibilidad intergeneracional. Este sistema biológico complejo debe, de igual manera, ser sustentable, permitiendo el acceso a cada pescador o empresa, en un equitativo acceso al recurso, que permita su explotación por parte de las grandes empresas, pero también una “Unidad Económica Pesquera”, para que los pequeños y medianos empresarios puedan vivir y desarrollarse a partir de la actividad. Puede haber empresarios más o menos exitosos, pero no pequeños empresarios donde la Unidad Económica de Explotación Pesquera sea deficitaria y deban terminar transfiriendo sus cuotas y autorizaciones. El Estado debe trabajar en una sostenibilidad biológica, pero también ambiental, económica y social.

Referencias:

Lerena, César “Atlántico Sur, Malvinas y Reforma Federal Pesquera” ‹135:139, 2019›.

Lerena, César “La Reforma Federal y Social Pesquera. El reparto de los Recursos Pesqueros del Estado” ‹25/6/2019›.

Lerena, César “El Mar y la Unidad Económica pesquera como función social” ‹4/7/2019›.

Lerena, César “Mas divisas, valor agregado, empleo y sustentabilidad. El próximo Modelo Nacional, al que deberá aportar la pesca” ‹14/12/2019›.

3.5. La Administración de los Recursos Provinciales Pesqueros.

A la hora de reformar la Ley 24.922 deberá analizarse una legislación pesquera nacional, a cuyo amparo, los funcionarios federales actuantes de turno regularon la actividad provocando un grave perjuicio económico, industrial y social a las Provincias del litoral marítimo. Con el pretexto de una participación de los fondos del FONAPE, facultades y derechos quedaron conculcados cuando en 1998 se sancionó la mal llamada Ley Federal de Pesca, a través de la cual la Nación se apoderó de los recursos naturales originarios de las provincias del litoral marítimo y produjo la más grande concentración pesquera de todos los tiempos.

Referencias:

Lerena, César “Atlántico Sur, Malvinas y Reforma Federal Pesquera” ‹147:152, 2019›.

Lerena, César “Los Derechos Provinciales sobre los Recursos Originarios Pesqueros” ‹10/5/2019›.

Lerena, César “El Gobierno Federal debe dejar de depredar los recursos originarios de las provincias” ‹24/05/2019›.

3.6. La exportación sin impuestos internos.

Eliminar los impuestos a los productos pesqueros exportables (entre ellas al gasoil) y otorgar reembolsos para equilibrar los subsidios que recibe la actividad en la UE y China y los aranceles que cobran a las importaciones, de modo tal de favorecer la competencia argentina y reducir la pesca ilegal.

Referencias:

Lerena, César “La Actividad Pesquera Argentina no tiene futuro sin las ayudas de la competencia internacional” ‹7/7/2020›.

3.7. Dotar a la Armada Argentina y a la Prefectura Naval de los elementos de persuasión necesarios.

La asignación del Fondo Nacional Pesquero lo dice todo: asignación anual para la administración $30.451.957 y para patrullaje y control $7.400.000. Recordemos que la ZEE Argentina tiene 3.146.345 km2. Se necesita disponer de al menos de cinco buques clase Gowind similares al Bouchard con cañones de 40mm (hay otros países que tienen patrullas con piezas de 76mm) y dos ametralladoras manuales de 12,7mm, de modo que puedan actuar en forma efectiva si el buque ilegal intentara escapar y, efectuar el relevo correspondiente sin desatender la zona de conflicto. Las naves equipadas con helicópteros bimotor polivalentes artillados del tipo AS 555 Fennec 2. A ello, hay que agregar unos cuatro aviones de vigilancia naval P-3 Orion o S-2 Tracker. Por supuesto que esto supone además dotar del presupuesto necesario para las operaciones. Y hay que disponer también de equipamiento para controlar el Estrecho de Magallanes.

Referencias:

Lerena, César “¿Quién instruye a la Prefectura en un Mar sin control?” ‹30/1/2019›.

Lerena, César “La Defensa Nacional del Atlántico Sur” ‹11/5/2020›.

3.8. Reformar la ley de pesca.

Para asegurar que este recurso del Estado Nacional y de los Estados Provinciales, garantice valor agregado, empleo y radicación industrial es necesario reformar la Ley. Las cuotas de captura se vencen en 2024, razón por la cual hay que elaborar un modelo que asegure la radicación industrial, poblacional, el agregado de valor y la mano de obra argentina y evite la concentración empresarial, de modo de que el recurso se distribuya entre todos los empresarios, cualquiera fuese su tamaño e importancia. Muchas de las cuestiones que se plantean en este modelo dependen de esta reforma.

Referencias:

Lerena, César “Pesca. Apropiación y Depredación. Bases para una Política Pesquera” ‹2014›.

Lerena, César “Atlántico Sur, Malvinas y Reforma Federal Pesquera” ‹2019›.

Lerena, César “Proyecto de modificación de la ley 24.992” ‹2019›.

Lerena, César “La pesca en la Zona Económica Exclusiva o de las especies migratorias nacionales más allá de las 200 millas marinas por parte de buques nacionales y extranjeros” ‹1/3/2020›.

Lerena, César “Soberanía Nacional. Atlántico Sur y Pesca” ‹26/2/2018›.

Lerena, César “El ejercicio de la Soberanía Pacífica en el Atlántico Sur y la Antártida Argentina” ‹24/1/2019›.

Lerena, César “El gobierno busca adelantar la renovación de cuotas de pesca para entorpecer la Política Pesquera de Alberto Fernández” ‹26/8/2019›.

Lerena, César “El Consenso para la Reforma Pesquera. El Desarrollo y la Ocupación del Atlántico Sur” ‹4/11/2019›.

Lerena, César “La transición y el proyecto pesquero nacional” ‹21/11/2019›.

Lerena, César “Mas divisas, valor agregado, empleo y sustentabilidad. el próximo Modelo Nacional, al que deberá aportar la pesca” ‹14/12/2019›.

Lerena, César “Toda la atención del mundo pesquero en el atlántico sur ¿Y quién establece la política pesquera nacional (Artículo 9º de la Ley 24.922)?” ‹28/6/2020›.

3.9. Eliminar el descarte pesquero.

Eliminar el descarte de la pesca incidental o de otro tipo, ajustándose a las exigencias de descarte cero que la Unión Europea aplica desde 2014 y en el art. 21º incisos g, h, l, m y o) de la Ley 24.922 desde 1998; de modo de darle un aprovechamiento industrial a unas 300 mil toneladas anuales que se descartan, que podrían suministrar proteína de la mejor calidad biológica a tres millones diarios de niños y adolescentes.

Referencias:

Lerena, César “Pesca. Apropiación y Depredación. Bases para una Política Pesquera” ‹2014›.

Lerena, César “Sin Depredación y Descarte pesquero no habría niños con hambre en la argentina” ‹3/2019›.

Lerena, César “La provisión diaria de alimentos proteicos a tres millones de niños desde la pesca” ‹24/10/2019›.

3.10. Apoyar a la flota Mercante y fluvial y la Industria Naval Pesquera y promover la renovación de la flota pesquera.

Ejecutar la Ley de Marina Mercante y Fluvial y elaborar una Ley de reforma que incorpore los artículos vetados por el presidente Macri para asegurar que todo el flete en el mar y los ríos se realice mediante buques argentinos y, sancionar el proyecto de Ley de Promoción de la Industria Naval Pesquera (S-2131/18, 27/6/18) para garantizar la construcción nacional. Derogando al mismo tiempo el DNU-2019-145-APN-PTE que promueve la construcción naval extranjera y prorroga la renovación de la flota pesquera obsoleta.

Promover una Ley Nacional para que todas embarcaciones, barcazas y/o plataformas de cualquier naturaleza que se deban construir para el Estado o Sociedades Mixtas deben construirse en los Astilleros del Estado Nacional o Provincial.

Referencias:

Lerena, César; Lugarini, Fabian “Ley 27.419 de Desarrollo de la Marina Mercante Nacional y la Integración Fluvial Regional” ‹29/11/2017›.

Lerena, César; Lugarini, Fabian “Ley de Régimen de Promoción de la Industria Naval Pesquera Argentina” (S-2131/18, ‹27/6/18›.

Lerena, César “Una Ley de Marina Mercante para recuperar la hidrovía y el transporte marítimo de la producción regional” ‹16/11/2016›.

Lerena, César “Las inadmisibles pérdidas humanas por falta de políticas pesqueras e industriales navales” ‹11/6/2018›.

Lerena, César “Modernizar la Flota Pesquera a partir de 2040 y mantener hasta entonces los buques obsoletos pescando” ‹7/1/2019›.

Lerena, César “De la renovación de la flota pesquera a la transferencia del patrimonio nacional” ‹16/1/2019›.

Lerena, César “¿Por qué comprar buques pesqueros usados?” ‹14/2/2019›.

Lerena, César “La necesidad y urgencia para postergar la renovación de la flota el DNU. ¿Dónde nos hundimos?” ‹19/3/2019›.

Lerena, César “En la industria pesquera y en la naval pesquera la necesidad y la urgencia no es buena consejera” ‹23/3/2019›.

Lerena, César “Hablen con Paco. A propósito de la renovación de la flota pesquera” ‹9/5/2019›.

Lerena, César “Sobre consensos y olvidos. El aval del Estado en la Renovación de la Flota Pesquera” ‹22/5/2019.

Lerena, César “El gobierno federal debe avalar los créditos para renovar la Flota Pesquera Nacional” ‹6/6/2019›.

Lerena, César “Proyecto de Ley sobre utilización de los Astilleros Nacionales en las Construcciones navales del Estado” ‹en elaboración›.

3.11. La generación de empleo y la registración del empleo.

Si bien de la ejecución de los distintos proyecto habrá de producir una importante demanda de empleo, el gobierno debiera hacer conocer al sector productivo y del trabajo, dentro de las directrices del plan, que en la explotación de los recursos pesqueros del Estado se habrá de concesionar a aquellas empresas cuyos proyectos pesqueros generen alto valor agregado; es decir, que, tratándose de una actividad fundamentalmente exportadora, genere el ingreso de divisas para el país y ocupación de mano de obra intensiva y calificada. La adjudicación de Cuotas o Autorizaciones estarán atadas a proyectos pesqueros que aseguren esta premisa básica, de modo, que la administración del recurso sea sostenible, económica, biológica y socialmente, ya que no es admisible, que el 65% de las exportaciones sean commodities y, que la Argentina esté transfiriendo el trabajo, tal es el caso, del reproceso del langostino argentino en Perú, Ecuador, Guatemala, Bolivia, etc. o la exportación de pescados sin valor agregado a la Unión Europea o China; mientras la Argentina alcanza tasas de desempleo del orden del 11%. Se combatirá el trabajo no registrado y se privilegiará el modelo industrial sobre el extractivo. La pesca y la industria naval deben transformarse en trabajo para los argentinos.

Referencias:

Lerena, César “La transferencia del trabajo nacional a terceros países” ‹5/10/2019›.

Lerena, César “Más divisas, valor agregado, empleo y sustentabilidad. el próximo Modelo Nacional, al que deberá aportar la pesca” ‹14/12/2019›.

3.12. Plan Nacional de consumo de productos pesqueros.
Llevar adelante un Plan con el triple objetivo de mejorar los hábitos alimentarios y la salud de la población; generar un desarrollo industrial que incremente el valor agregado y la mano de obra, promoviendo la pequeña y mediana empresa nacional y, contribuir a mejorar la demanda interna frente a la caída de las ventas. El consumo de productos pesqueros en la Argentina es del orden de los 6kg per cápita anual, mientras que el promedio mundial alcanza los 20kg per cápita. En el caso de triplicarse el consumo, la mayoría de los pescados blancos se destinarían al consumo interno, mientras que gran parte de los moluscos (calamar) y crustáceos (langostino) destinarse a la exportación. La Acuicultura que hoy ocupa un 50% de la producción en el mundo debe ser otra herramienta para disponer de estos productos, donde la Argentina no tiene desarrollo alguno significativo. Entre otras medidas hay que propiciar una inversión pública-privada; reducir al 5% el IVA (ídem que Alemania); instalar los mercados concentradores; fomentar la gastronomía pesquera en los institutos gastronómicos y los restaurantes; promover las bondades del producto en la educación primaria y llevar adelante programas de turismo técnico en las industrias y puertos. El consumo de pescados provee proteínas de alto valor biológico (comparables con la leche materna), grasas insaturadas y sus aportes en Omega 3, vitaminas D y B1, además de micronutrientes esenciales como el yodo y el selenio. El Atlántico Sur tiene muy bajo nivel de presencia de metales pesados como mercurio, plomo y cadmio y plomo, hidrocarburos, plaguicidas, etc., por lo cual, la calidad de sus productos es superior a la de los extraídos en aguas comunitarias (U.E.). Según datos de la FAO el pescado proporciona el 29% del total de las proteínas animales que se consumen en los países asiáticos; el 19% de las que consumen los africanos y el 8% de las consumidas en América Latina.
Referencias:

Lerena, César “El consumo interno de pescado para dinamizar la economía y el empleo” ‹9/9/2014›.

Ley 22.260 ‹29/7/1980›.

AESAN Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. ‹2020›.

Europa Azul. ‹16/7/2020›.

3.13. Consejo de Malvinas

El Gobierno Nacional elaboró un proyecto de Ley para constituir un Consejo de Malvinas que establezca una Política de Estado respecto a Malvinas; pero, a mi entender, no alcanzaría que solo sea un Consejo Asesor y, además, entiendo, que la representación debería ampliarse en Asuntos de Defensa, Medio Ambiente, Económicos, Energía, Pesca, etc.) para asegurar una mirada interdisciplinaria más amplia y de mayor experiencia y permanencia en el Consejo.

Referencias:

Lerena, César “Proyecto de Decreto de creación del Consejo Nacional de Asuntos Relativos a Malvinas, Georgias del sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos del Atlántico Sur” ‹19/3/2020›.

3.14. Delimitar la Plataforma Continental y aprobar nuevo Plano bicontinental.

El Gobierno envió un proyecto al Congreso para ratificar las líneas externas de la Plataforma Continental Argentina que alcanzan unos 1.782.000 km2 más allá de las 200 millas, aunque la Comisión de Límites solo recomendó 351.633 km2 ya que el resto de km2 no fue tratada por la Comisión en función de ser un territorio en disputa. No obstante, entiendo que el Plano a elaborar para su debida difusión debería contener la totalidad de kilómetros cuadrados reivindicados.

Referencias:

Lerena, César “Proyecto de Ley de Aprobación del Informe de COPLA, la Recomendación de la Comisión de Límites de la ONU y el Mapa bicontinental y de la Plataforma Continental de la República Argentina” ‹17/3/2020›.

3.15. Modificar la toponimia en Malvinas.

Cambiar los nombres existentes por los nombres de los combatientes caídos en la guerra de 1982 para homenajearlos en forma perpetua.

Referencias:

Lerena, César “El justo reconocimiento de memoria eterna a los Combatientes Caídos en Malvinas. Proyecto de Ley” ‹30/6/2020›.

3.16. Acciones para un Plan de Desarrollo de la Patagonia.

El Estado Nacional y los Estados Provinciales de la Patagonia deben instrumentar y acordar un Plan de Desarrollo de la Patagonia para revertir la situación de baja población (6%); densidad poblacional (3hab/km2); reducido desarrollo industrial (13,9%); agropecuario (5,8%); construcción (6%); comercio (6,9%). Entre otras cuestiones se entiende como muy importante fortalecer las provincias patagónicas del litoral marítimo, en razón, de tratarse de un área estratégica; darle más centralidad a la Provincia de Tierra del Fuego para mejorar el control del Atlántico Sur; dotar a esta Provincia de apoyo económico y financiero para concretar la conexión de Tierra del Fuego con el continente; incrementar la industrialización pesquera, favoreciendo con reembolsos la generación de valor agregado y empleo en sus producciones; reducir los costos de fletes a través del incremento del flete marítimo patagónico para bajar los costos del transporte; prohibir en las provincias patagónicas la instalación de aeropuertos privados con capacidad para operar aviones de gran tamaño o militares y, desactivar los existentes; instalar un puerto y una base militar aérea y de logística en la Isla de los Estados y otorgar cuotas de pesca a las empresas que instalen industrias procesadoras en esa Isla y, modificar el régimen de representación en la Cámara de Diputados de la Nación (36) para que las Provincias patagónicas tengan una mayor representación.

3.17. Instalación de Mercados Concentradores Mayoristas y renovar la confianza internacional en los organismos nacionales de control y certificación.

Instalar esos Mercados en varias ciudades de la Unión Europea con el objeto de promover los productos argentinos en el mundo y facilitar la exportación y el comercio de las pequeñas y medianas empresas. En el país, hacerlo en las principales ciudades portuarias para mejorar la transparencia de los desembarcos y, poner al acceso de los distribuidores y todas las empresas, las materias primas pesqueras y, paralelamente asegurar la colocación de los productos pesqueros en el mundo, con certificaciones argentinas que garanticen la calidad de estos.

Referencias:

Ley 22.260 ‹29/7/1980›.

3.18. Autonomía en la investigación Pesquera.

Dar plena autonomía a la investigación pesquera y a los investigadores del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) para asegurar la transparencia en las investigaciones que permita garantizar la sostenibilidad de las especies.

Referencias:

Lerena, César “La desactivación del INIDEP, el default científico y la intervención de la investigación” ‹4/12/2018›.

Lerena, César “La Ciencia no se puede intervenir” ‹21/12/2018›.

Lerena, César “La investigación conjunta con el Reino Unido y la valiosa entrega biológica del calamar argentino” ‹1/2/2019›.

Lerena, César “De la investigación pesquera independiente a la colaboración de un Almirante Argentino con el invasor de Malvinas” ‹18/2/2019›.

Lerena, César “El INIDEP ¿Instituto de investigación o delivery británico?” ‹11/7/2019›.

Lerena, César “La investigación argentina ¿al servicio de la Nación o del Reino Unido?” ‹19/8/2019›.

3.19. Explotación de hidrocarburos.

El gobierno debería promover la realización de exploraciones y explotaciones de hidrocarburos en el Atlántico Sur, teniendo en cuenta, que el offshore en aguas profundas es el segundo tipo de explotación de hidrocarburos de mayor expansión detrás de la no convencional. La Argentina, debería ocupar un espacio destacado en esta materia en el Atlántico Sur, de modo de orientar el interés de las inversiones a YPF y, además de los efectos económicos y ambientales que podría generar esta actividad, tener una presencia nacional en las áreas que lindan entre Malvinas y el continente y, la restricción de concesiones a empresas británicas o que tengan interés en Malvinas, aplicando la ley Solanas Ley 26.659 sancionada en 2011.

Referencias:

Ley 26.659 del 16 de marzo de 2011.

3.20. La educación, capacitación, turismo y deportes.

Promover la educación relativa al mar argentino; los hábitos culturales, alimentarios y ambientales y, alentar la capacitación científica, profesional, técnica y de oficios vinculados con el mar, la industrialización y el consumo de los productos originados en el mar. Promover y subvencionar el turismo marítimo de todo el litoral bonaerense y patagónico, los archipiélagos, la Antártida y los territorios nacionales limítrofes con Chile, entre ellos el Canal del Beagle, el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos y, otros que fueran de interés del gobierno provincial de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Los planes de turismo debieran promover y subvencionar la visita de argentinos al archipiélago de Malvinas, como forma de reafirmar la titularidad argentina de esos territorios nacionales. Promover la construcción de puertos deportivo-pesqueros en el litoral bonaerense y patagónico para incentivar la práctica deportiva náutica y la pesca artesanal.

3.21. Desarrollo de Malvinas.

El gobierno nacional debería elaborar un proyecto de desarrollo portuario, vial, industrial, agropecuario, social, turístico y ambiental de las Islas Malvinas e incorporarlo al presupuesto nacional, de modo, de poner de manifiesto ante la comunidad internacional y los habitantes de las Islas, la voluntad argentina, de que habrá de trabajar para el desarrollo sostenido de Malvinas, en el caso de extinguirse la invasión británica de este territorio argentino, asegurándoles a sus habitantes los recursos necesarios para garantizarles la felicidad y el modo de vida.

3.22. La regulación de los espacios. Se propician las reformas profundas indispensables, modificar o reglamentar algunas leyes argentinas, tales como la de Defensa Nacional (Ley 23.554 y afines); Código Aeronáutico (Ley 17.285 y mod., 23.399); Seguridad Interior (Ley 24.059 y mod.); Espacios marítimos y líneas de base (Ley 23.968); Pesca (Leyes 24.922 y 26.386); Hidrocarburos (Leyes 17.319, 26.197, 26.659, 27.007 y 27.444); Puertos (Ley 24.093 y provinciales del litoral marítimo); Navegación (Leyes 20.094, 2.637, 17.371, 21.763, 22.228, 26.354, 26.994, 27.077 y 27.419); Ley de Marina Mercante y Flota Fluvial (Ley 27.419, Art. 10º y 13º); Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo (Ley 20.645); Ambiente (Ley 25.675); Ministerios (Ley 22.520 y mod.) y, toda Ley aplicable referida al Atlántico Sur, para ajustarla al objeto.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado, ex Secretario de Bienestar Social (Provincia de Corrientes). Ex Profesor Universidad UNNE y FASTA. Asesor en el Senado de la Nación. Doctor en Ciencias. Consultor, Escritor, autor de 24 libros (entre ellos “Malvinas. Biografía de Entrega”) y articulista de la especialidad.

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DEJA VU DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA

Ramiro Moreno-Baldivieso* (El Deber)

A lo largo de la historia de nuestros hidrocarburos, fundamentalmente enfocada a su aprovechamiento a través de la exploración, explotación y comercialización, sin ingresar en temas políticos o de análisis jurídico político, como fue con el sistema concesional y en la actualidad con la amplia gama que nos ofrece el sistema contractual, nos encontramos que no hemos avanzado mucho, quizá de manera parcial en temas de gas natural.

El desarrollo de nuestros hidrocarburos fue moderado quizá debido a que la madre naturaleza no nos dotó de la fortuna de la abundancia de estos, sino de manera incipiente en líquidos y con un poco más de importancia en lo que hace al gas en los últimos 50 años. Desde la fundación de YPFB tenemos que hemos aprovechado nuestros hidrocarburos tanto de manera directa como también hasta 1969 dentro del sistema concesional y, a partir de 1971 dentro del sistema contractual. Pero la gran pregunta es con cual de dos sistemas hubo más desarrollo, con cuál de los dos fuimos más eficientes. Considero que la mayoría vamos a coincidir en que el sistema contractual fue el más eficiente y que fue paradigmático desde 1971.

También a lo largo de la explotación de nuestros hidrocarburos sea por nuestra cuenta o con la participación de las empresas internacionales (International Oil Companies – IOC) también hemos transitado por escenarios legales como señalamos, sean concesionales o contractuales y con un alto contenido de opinión o cánones nacionalistas inmersas en nuestras últimas Cartas Magnas que tuvimos, que para algunos investigadores desembocó en una falta de confianza en el país, por nuestras inestabilidades políticas, el cambio de reglas del juego en materia de inversiones y otros, lo que nos colocó en una clasificación no de primer orden; asociado a esto, el bajo potencial hidrocarburífero y, por tanto, no ser un país atractivo para la inversión extranjera en temas de petróleo y gas, junto a otros recursos naturales que tenemos en el país. Nuestro ansiado desarrollo económico no llegó nunca.

¿Pero por qué ocurrió todo esto? Desde mi perspectiva, no supimos dotar el país de un instrumento o un título legal habilitante que sea suficiente, de acuerdo con los tiempos y las exigencias mundiales a aquellos interesados en invertir en el país.

Nuestra política de hidrocarburos a lo largo de muchos años estuvo orientada, por lo menos, a aspirar a ser un país importante en la producción de hidrocarburos en gran escala, para generar los excedentes necesarios para alcanzar a nuestra realidad con relación a nuestro potencial hidrocarburífero; el manejo y la administración de nuestros recursos de petróleo y gas a cargo de nuestra benemérita empresa estatal YPFB con criterios políticos, poco experimentada en temas técnicos, con excesiva burocracia y creación de subsidiarias (un ex presidente de YPFB declaró que la empresa tenía más de 8.000 empleados) siguiendo modelos de empresas estatales de gran envergadura de referencia internacional y con importante presencia en el mundo de las grandes ligas de la energía de los hidrocarburos; poco aporte de las regiones productoras hacia un política de hidrocarburos eficiente; bloqueo a nivel central de la posibilidad de alianzas público privadas o con la participación de las gobernaciones de departamentos productores en la industrialización del gas (como fue el caso de Tarija para la petroquímica); la falta de acomodo tecnológico y, ni qué decir del entorno de los recursos humanos valiosos que teníamos y los dejamos migrar a otras latitudes más importantes y de mejores oportunidades para ellos; y por último, una excesiva injerencia política en una empresa que debía eminentemente técnica e independiente del calor político de los gobernantes pasajeros.

¿Entonces que nos queda por hacer? Creo que mucho dentro de este rosario de imperfecciones descrito. Pero, como tarea inminente, luego de entrar en el nuevo normal tanto en lo político como en lo pandémico, dado que muchas cosas cambiarán no solo en lo interno, sino más bien en el orden internacional, considero que debemos contar una nueva ley de hidrocarburos, una nueva de inversiones y, una ley de arbitraje con un diseño monista o dualista; todo con el ánimo de convertir a nuestro país en una atracción internacional en tema de inversiones.

Sabemos que todo lo anterior no es fácil, que se requiere de mucho esfuerzo y voluntad, una gran dosis de patriotismo dejando de lado el tema político partidario, pues de otra manera estaremos postergando muchas aspiraciones presentes y futuras, y tal vez la generación de nuestros hijos y nietos. 

* Abogado. Master en leyes LLM Harvard Law School.

Nota publicada en El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, https://eldeber.com.bo/opinion/deja-vu-de-los-hidrocarburos-en-bolivia_192262

EL CONFLICTO DEL ATLÁNTICO SUR (PARTE 2). OPERACIONES MILITARES, DIPLOMACIA Y CONTINUIDAD DEL CONFLICTO.

Marcelo Javier de los Reyes*

Introducción

En la primera parte se analizó el proceso de colonización de las islas por parte de España, los avances del Reino Unido sobre sus colonias —la ocupación de Jamaica como base de operaciones para atacar al imperio español, su intención de ocupar Malvinas—, la ocupación francesa que le dio su nombre a las islas, el reconocimiento de la corona francesa, que cedió ante los reclamos españoles, así como la toma de posesión de las Provincias Unidas del Río de la Plata y los hechos que los británicos adujeron como pretexto para elevar la tensión en el Atlántico Sur y que derivaron en una escalada de lo que hasta el momento era un litigio por la soberanía de las islas.

En esta segunda parte se hace referencia al inicio del conflicto, desde el momento en que el Proceso de Reorganización Nacional decidió emprender la recuperación militar de las islas. La cuestión militar es abordada mediante un sintético cuadro cronológico. Luego se analiza la participación de Chile y Perú en el mismo, así como la disponibilidad de Bolivia, la cual debió ser abortada inmediatamente por las presiones que recibió su gobierno.

Para finalizar se considera la situación actual de militarización del Atlántico Sur, lo que incrementa la conflictividad en esta región del planeta.

La recuperación

Según información que trascendió a los medios, el 30 de marzo el gobierno británico habría recibido información de inteligencia de sus agentes en Buenos Aires, en la que se notificaba que el gobierno militar no había planeado el incidente en Georgias —como consideraban en Londres—, ni Davidoff tenía nada que ver con los planes del gobierno argentino. Si era cierto que el plan de recuperación ya había sido diseñado con anterioridad.

En el prefacio del libro del almirante Sandy Woodward, la propia Margaret Thatecher expresa que en la noche del miércoles anterior a la recuperación de las islas, el secretario de Estado de Defensa, John Nott, le había informado que la Flota Argentina había zarpado pero que “ignoraba si lo había hecho para realizar otro ejercicio o para invadir las Islas Falkland”[1].

Las naves argentinas zarparon el día 28 de marzo rumbo a las Malvinas e iniciaron el desembarco el día 2 de abril.

Los hechos preliminares al desembarco muchas veces no son tenidos en cuenta al momento de analizar el Conflicto del Atlántico Sur y se asume que el mismo comenzó el día de la recuperación por parte de las fuerzas argentinas. Visto de este modo se podría adjudicar la plena responsabilidad del conflicto al gobierno argentino, pero en realidad se omite la escalada diplomática y militar que llevó a la junta militar a pasar de la sorpresa por la reacción británica —ante un incidente al que Buenos Aires le restó importancia— a una posición más rígida en la que se optó por hacer uso del poder militar pero de ninguna manera desencadenar un conflicto armado. Obviamente hubo un serio error de apreciación con respecto a la reacción británica e incluso fue el hundimiento del crucero ARA General Belgrano el que puso fin a las expectativas de una solución diplomática.

Con respecto a la reacción de los Estados Unidos también habría habido un error de apreciación, aunque la Cancillería había adelantado que el gobierno de Washington reaccionaría como luego lo hizo[2]. De todos modos cabe destacar que el almirante Sandy Woodward, en el prólogo de su libro, le agradece a quien fuera secretario de Defensa de los Estados Unidos, Caspar Weinberger, porque fue el funcionario que

hizo abandonar la posición hasta ese momento en favor de Argentina de la administración Reagan, para persuadir al Presidente y al Pentágono en el sentido de brindar el máximo apoyo al más fiel aliado militar de los Estados Unidos.[3]

Los factores internos gravitaron sobre las respectivas políticas exteriores

Tanto el gobierno británico como el argentino llegaron a los días previos con un serio desgaste en sus respectivos frentes internos.

El Reino Unido ya no era uno de los países prósperos de Occidente, sino una potencia en crisis y con una gran conflictividad social. Margaret Thatcher asumió el gobierno en un momento en que los conservadores se habían convertido en la alternativa frente a los laboristas, quienes no daban respuestas a los problemas económicos que afectaban a la sociedad británica. Luego de asumir debió enfrentar a los sindicatos, a los socialistas, e incluso a algunos dirigentes del Partido Conservador, su propio partido, que se inclinaban a acordar con sectores de la izquierda.

El conflicto suscitado a partir del incidente en las islas Georgias despertó un sentimiento ambiguo. Por un lado el gobierno conservador de Thatcher, jaqueado por los mencionados problemas internos, fue visto por la sociedad como el responsable por la pérdida de territorios británicos pero, por otro lado, creó una oportunidad para que su gobierno reaccionara usando su fuerza militar, distrayendo de ese modo a la opinión pública de las cuestiones internas y apaciguándola en su ansiedad por la acción, una vez que tomó conocimiento de ese hecho a partir de la difusión en los medios. De alguna manera el gobierno se encontraba acorralado y si no reaccionaba podría caer.

Por ese entonces el Reino Unido se veía a sí mismo como una potencia en el ocaso, una potencia limitada al mundo europeo y ya no de alcance global por lo que esa victoria le permitió a los británicos fortalecer su autoestima. Prueba de ello son las expresiones de quien fuera ministro de Defensa durante el conflicto, Sir John Nott:

Las Falklands le hicieron mucho bien al Reino Unido. Luego de la Segunda Guerra, todos veían a este país como una nación en declive.

La guerra revivió la autoconfianza de los británicos. Fue un gran episodio de nuestra historia.[4]

La situación interna en la Argentina no era mejor que la británica. El general Leopoldo F. Galtieri había asumido la presidencia en reemplazo del general Roberto Viola. El Proceso de Reorganización Nacional se hallaba desgastado debido a la crítica situación económica, la que estaba causando un serio descontento social que parecía presentarse como incontrolable. A ello se sumaban las denuncias por violaciones de los derechos humanos. El día 30 de marzo de 1982 se llevó a cabo una movilización popular en el centro de la ciudad de Buenos Aires que fue reprimida por la policía. La manifestación fue organizada por la CGT con la consigna “pan, paz y trabajo”. En otra movilización en la ciudad de Mendoza la policía reprimió con dureza con un saldo de un muerto.

Para cuando se produjeron estos hechos las fuerzas conjuntas ya llevaban dos días de navegación con rumbo a las Malvinas. Si bien la decisión de recuperar las islas ya había sido tomada con bastante anterioridad, según algunos analistas, se esperaba que esa acción pudiera descomprimir la crítica situación interna. Mientras las noticias fueron favorables para la Argentina, el gobierno militar pudo obtener el consenso de la población.

Segundos decisivos: El hundimiento del HMS Coventry (National Geographic)

Cronología del conflicto del Atlántico Sur

1981

diciembre

Primer viaje de la operación comercial del empresario argentino Constantino Davidoff a las islas Georgias. Si bien se llevaron a cabo los trámites correspondientes ante el gobierno británico, la embajada en Buenos Aires hizo algunas observaciones.
1982

19 marzo

Segundo viaje del Señor Davidoff a las Georgias. Miembros de la British Antartic Survery (BAS) de Grytviken observaron el desembarco e informaron al gobernador Rex Hunt en las islas Malvinas “que un grupo de civiles y militares argentinos había invadido la Isla San Pedro”.
19 de marzo La embajada británica en Buenos Aires hizo saber al gobierno argentino del malestar del gobierno británico ante el izamiento de la bandera argentina en las Georgias y de la versión de que habría desembarcado personal militar argentino.
21 de marzo Zarpó de Puerto Stanley (Puerto Argentino) el HMS Endurance con la misión de dirigirse a Puerto Leith, en las Georgias, a evacuar a los trabajadores argentinos, si ello era necesario.
24 y 25 de marzo El gobierno británico instruyó que debían reforzarse las tropas en las Malvinas y para ello embarcó a marines en el buque RRS John Biscoe en Montevideo y ordenó que el RRS Bransfield, anclado en Punta Arenas, zapara el día 25 de marzo con destino a Puerto Stanley (Puerto Argentino).
2 de abril Se llevó a cabo el desembarco de las fuerzas argentinas en las islas, las que cuidaron de no producir bajas a los ciudadanos británicos ni a los malvinenses, aunque si perdió la vida el infante de marina Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino. El Reino Unido comenzó el alistamiento de a su flota. Fuerte respaldo popular que se manifiesta en la Plaza de Mayo.
3 de abril El gobierno argentino informó que las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur se incorporaron a la soberanía argentina. Por su parte el Reino Unido rompió relaciones con la Argentina, nombrando a Suiza como representante de sus intereses ante el gobierno de Buenos Aires, anunció la aplicación de sanciones económicas y el envío de la Task Force (fuerzas de tareas) al Atlántico Sur.

Argentina nombró a Brasil como representante de sus intereses ante Londres.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 502 que exigía el retiro argentino de las islas y la iniciación de negociaciones. La votación fue la siguiente: a favor de la resolución en contra de la Argentina: Estados Unidos., Francia, Guayana, Irlanda, Japón, Jordania, Togo, Uganda, Zaire y el Reino Unido. Abstenciones: URSS, China, Polonia y España. En contra sólo votó Panamá.

El General Mario Benjamín Menéndez fue nombrado Gobernador Militar de las Islas Malvinas y se solicitó una sesión extraordinaria de la OEA.

4 de abril Venezuela expresó su total apoyo a la Argentina.
5 de abril Perú anunció su respaldo a la Argentina. La acción argentina provocó la renuncia del canciller británico, lord Carrington. La escuadra británica partió de su apostadero en Portsmouth. La Comunidad Económica Europea respaldó la decisión de la corona británica de aplicar sanciones económicas a la Argentina. Austria congeló el envío de tanques comprados por Argentina y Canadá el envió de equipos militares a la vez que amenazó con la aplicación de sanciones económicas.

Argentina anunció formalmente la suspensión de todos los pagos al Reino Unido.

6 de abril El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, designó al general Alexander Haig para interceder en el conflicto. Haig se reunió con el Canciller Argentino, Nicanor Costa Méndez, en Washington. El Reino Unido requisó el transatlántico Camberra para utilizarlo como transporte de tropas.

Nicaragua expresó su total apoyo a la Argentina.

7 de abril: Haig viajó a Londres. Los británicos dispusieron de una zona de exclusión marítima de 200 millas en torno de las Malvinas a partir del día 12 de abril. La Argentina convocó a sus reservas y Costa Méndez regresó a Buenos Aires.

La URSS declaró su apoyo a la Argentina. La OTAN aconseja al Reino Unido a no utilizar la fuerza. Francia, Bélgica, Holanda, Alemania Federal prohíben las ventas de armas a la Argentina.

8 de abril Haig se entrevistó con Margaret Thatcher, quien se mostró intransigente para negociar. Argentina para aprovisionar a las tropas destacadas en las Malvinas creó un puente aéreo. Se anunció que la fuerza naval inglesa navegaba a la altura de las islas Azores.
10 de abril Haig, recién llegado de Londres, se reunió con Galtieri mientras que se llevaba a cabo otra manifestación popular de apoyo a la recuperación de las Malvinas. El general Galtieri dirigió la palabra a los manifestantes desde los balcones de la casa de gobierno.
11 de abril Las conversaciones no proporcionaban ninguna solución. Juan Pablo II exhortó a ambos países a deponer actitudes extremas. Haig regresó a Londres, mientras que Costa Méndez anunció que el diálogo continuaba.
12 de abril Desde Londres y por vía telefónica Haig le comunicó a Costa Méndez que el gobierno británico mantiene una posición intransigente. En la madrugada las naves de la Task Force procedieron a bloquear las islas, mientras que la Flota de Mar Argentina permanece en sus apostaderos.
14 de abril Galtieri le comunicó telefónicamente a Reagan que su gobierno mantiene su buena disposición para encontrar una salida pacífica al conflicto. Haig regresó a Buenos Aires desde Londres. Thatcher recibió el respaldo de la Cámara de los Comunes.
17 de abril Prosiguieron las conversaciones de Haig con las autoridades argentinas sin que se arribe a una solución.
19 de abril El canciller Costa Méndez anunció la solicitud ante la OEA de aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Haig regresó a los Estados Unidos.
20 de abril Con 18 votos a favor y tres abstenciones la Argentina logró la convocatoria para una reunión de Cancilleres americanos.
22 de abril El general Galtieri llevó a cabo una inspección a las tropas acantonadas en Malvinas.
25 de abril Los británicos atacaron las Georgias en Puerto Leith y Grytviken logrando retomarlas y tomado como prisioneros a los marinos argentinos. El teniente de navío Alfredo Astiz, al mando de los efectivos argentinos, firmó la rendición sin oponer resistencia.

Días antes, fuerzas del SAS y del SBS fracasaron en su intento de tomar las islas cuando dos de los helicópteros Westland Wessex que transportaban a las tropas del SAS a una localización en la costa oeste se estrellaron en condiciones atmosféricas atroces en el glaciar Fortuna. Las tropas y la tripulación aérea fueron rescatadas en malas condiciones climáticas por el helicóptero Wessex del HMS Antrim.

26 de abril El gobierno militar anunció que las fuerzas argentinas estarán dispuestas para el combate hasta la última capacidad defensiva.
30 de abril El gobierno argentino dispuso que las aeronaves y buques británicos sean considerados “hostiles”. Un accidente produjo la caída de un helicóptero del Ejército Argentino en Caleta Olivia, pereciendo 10 efectivos.
1º de mayo El Estado Mayor Conjunto informó acerca de las acciones bélicas en el Atlántico Sur: la aviación británica llevó a cabo cuatro ataques a Puerto Argentino mientras que helicópteros británicos operaban contra Puerto Darwin. Fragatas británicas cañoneaban Puerto Argentino y los intentos de desembarco fueron rechazados por las fuerzas argentinas. En la confrontación resultó averiada una fragata británica y cinco aviones Harrier destruidos. En Argentina fue convocada la clase 1961 a la vez que Galtieri recalcó que la Argentina “responderá al ataque”.
2 de mayo El submarino atómico británico Conqueror atacó y hundió al Crucero ARA General Belgrano fuera de la zona de exclusión declarada por los británicos con un saldo de 323 víctimas entre desaparecidos y muertos. El Aviso ARA Alférez Sobral también fue atacado, muriendo ocho tripulantes, entre ellos el capitán de la nave, Capitán de Corbeta Gómez Roca. El Aviso ARA Alférez Sobral concurría en apoyo del piloto de un avión de la Fuerza Aérea Argentina, eyectado de su aparato el día anterior al Norte de Puerto Argentino, cuyo equipo radioeléctrico daba señales de rescate en esa zona.
4 de mayo Los británicos llevaron nuevas incursiones aéreas sobre Puerto Argentino y Puerto Darwin. Los aviones Super Etendard 203 y 204 de la Armada Argentina, equipados con misiles Exocet, piloteados respectivamente por el entonces Capitán de Corbeta Augusto César Bedacaratz y el Teniente de Fragata Armando Raúl Mayora, atacaron y hundieron al destructor Sheffield: 20 marinos británicos muertos. Un Sea Harrier fue derribado sobre Goose Green.
5 de mayo El representante argentino ante las Naciones Unidas, Eduardo Roca, condenó severamente a los Estados Unidos por su apoyo al Reino Unido. Se acepta la intervención de la ONU como mediadora.
6 de mayo La ONU propuso el retiro de las fuerzas de Argentina y del Reino Unido del archipiélago como un paso previo a la iniciación de las conversaciones. Al día siguiente Londres anunció la ampliación del bloqueo naval a sólo 12 millas del litoral marítimo argentino.
9 de mayo El pesquero argentino Narwal fue hundido tras un ataque de aviones británicos los que también atacaron con cohetes y ametrallaron a las embarcaciones de salvamento. El saldo del ataque fue de 1 muerto y 13 heridos.
10 de mayo El gobierno británico decretó una zona de exclusión aérea de 100 millas náuticas alrededor de la isla Ascensión.
12 de mayo A bordo del transatlántico Queen Elizabeth II partieron 3.000 soldados británicos desde Southampton. Entre estos se destacaba un regimiento de “gurkas”. Aviones argentinos ocasionaron averías a dos fragatas, con pérdidas de dos máquinas y un helicóptero inglés.
14 de mayo Regresan a Buenos Aires los 189 argentinos capturados en las islas Georgias, entre los cuales se encuentran los trabajadores cuya presencia en el archipiélago generó el enfrentamiento. En un ataque nocturno los británicos destruyeron 11 aeronaves argentinas en tierra.
15 de mayo Buques británicos cañonearon Puerto Calderón, isla de Borbón, dañando a diez aviones argentinos.
16 de mayo La aviación británica atacó a barcos mercantes argentinos: el Río Carcarañá fue hundido y el Bahía Buen Suceso averiado. Se produjeron nuevos ataques aéreos a la Isla Soledad.
17 de mayo Se renovaron las sanciones de la Comunidad Económica Europea.
19 de mayo El Papa Juan Pablo II convocó a los cardenales argentinos y británicos a concelebrar una misa por la paz. Por su parte los británicos continuaron sus ataques a las posiciones argentinas.
20 de mayo Javier Pérez de Cuellar, Secretario General de la ONU, anunció el fracaso de sus gestiones en favor de la paz. El gobierno del Perú presentó una propuesta que también fracasó. Un helicóptero Sea King de la marina británica que realizaba una “misión secreta” se estrelló cerca de Punta Arenas, Chile.
21 de mayo A pesar de sufrir severos daños en cuatro fragatas y el hundimiento de la Ardent (22 muertos), perder tres aviones Harrier y dos helicópteros, los británicos lograron establecer una cabecera de playa en Puerto San Carlos. Esta batalla les valió el reconocimiento a los pilotos argentinos. Argentina perdió seis aviones y tres helicópteros.
22 de mayo En Puerto Darwin fue abatido un avión Harrier.
23 de mayo Ataques aéreos de las fuerzas argentinas: un avión argentino derribado y serias pérdidas navales para las fuerzas británicas.
24 de mayo Fue hundida la fragata británica Argonaut. Un experto en explosivos murió al intentar desactivar una bomba que había quedado sin explotar dentro de la fragata británica Antelope. Los 175 tripulantes abandonaron la embarcación.
25 de mayo Aviones argentinos causaron averías a tres fragatas misilísticas. Los Super Etendard 203 y el 204 piloteados por el capitán de corbeta Roberto Curilovic y el teniente de navío Barraza ocasionaron serios daños al buque Atlantic Conveyor –cargado con equipos, armamentos y helicópteros–, el cual se hundió seis días después. Fue bombardeado y hundido el destructor Coventry con un saldo de 19 británicos muertos. La aviación inglesa atacó  Puerto Argentino perdiendo tres Harrier.
27 de mayo Retornaron a su país los 263 sobrevivientes del HMS Sheffield hundido por aviones argentinos.
28 de mayo El Sumo Pontífice reclamó una paz justa y honrosa durante su visita a Londres. Las tropas británicas inglesas se incrementaron con el arribo de 3.800 hombres. Los británicos avanzaron sobre Darwin y Pradera del Ganso mientras que, durante una reunión del TIAR, quedó aprobada una resolución favorable a la argentina.
30 de mayo Los Super Etendard 203 y 204 junto con cuatro Skyhawks A4-C (dos de los cuales fueron derribados por la defensa antiaérea británica) de la Fuerza Aérea, luego de un intenso operativo, consiguieron averiar al portaaviones Invincible. Londres nunca confirmó la información.
31 de mayo Fueron derribados dos Skyhawk argentinos. El Atlantic Conveyor, alcanzado el 25 de mayo por un misil Exocet, terminó de hundirse.
2 de Junio En la ONU fracasaron nuevamente las gestiones de paz mientras que el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 505 que designó como mediador a Pérez de Cuellar. Avanzadas británicas se encuentran a sólo 20 kilómetros de Puerto Argentino y tropas británicas tomaron el Monte Kent.
3 de junio El Canciller Costa Méndez pronunció un discurso en la Habana ante los representantes del Movimiento de Países No Alineados.
4 de junio Los Estados Unidos y el Reino Unido vetaron un nuevo proyecto de cese del fuego en las Naciones Unidas.
6 de junio Ante la sospecha de que una aeronave argentina se aproximaba a naves británicas, el HMS Cardiff disparó sus misiles. Poco después se determinó que el ataque produjo el derribo de un helicóptero Gazelle británico, ocasionando la muerte de sus cuatro tripulantes y del personal que transportaba.
8 de junio La Fuerza Aérea Argentina rechazó un intento de desembarco inglés en Fitz Roy y en Bahía Agradable. La fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan fueron hundidos. Asimismo, fueron atacados lanchones de desembarco de personal (LSL) ocasionando un significativo número de bajas. Los británicos identifican esta operación como el “desastre de Bahía Agradable”
11 de junio El Papa Juan Pablo II llegó a la Argentina para convocar a una unión por la paz.

El Queen Elizabeth II regresó a Southampton transportando 700 sobrevivientes de los buques hundidos HMS Coventry, HMS Ardent y HMS Antelope.

12 de junio Fue atacado el HMS Glamorgan mediante el uso de la batería terrestre de misiles (ITB) ocasionando 13 muertos. Las tropas británicas continuaron su avance hacia Puerto Argentino tomando 400 prisioneros.
13 de junio Las fuerzas británicas quebraron las defensas argentinas y en Buenos Aires, por la noche, al saberse el desenlace desfavorable del conflicto, se realizó una manifestación solicitando al gobierno la «no-rendición».
14 de junio Se anunció el alto el fuego: Los generales Jeremy Moore y Mario Benjamín Menéndez, respectivamente comandante de las fuerzas británicas y gobernador militar de las islas Malvinas, parlamentaron el alto al fuego y la consiguiente rendición de las tropas argentinas. Al tomarse conocimiento de la rendición en Buenos Aires se llevó a cabo una manifestación rechazando la rendición: se produjeron desmanes y represión policial.

Fotografía del momento en que un Dagger de la Fuerza Aérea Argentina dirige el ataque a la fragata HMS Ardent Foto: Horacio Mir González.

La posición de Chile frente al conflicto

Las relaciones entre Chile y Argentina estaban lejos de ser cordiales en oportunidad del conflicto del Atlántico Sur. Desde fines del siglo XIX la historia mostró numerosos desencuentros por cuestiones limítrofes y tan sólo pocos años antes, en 1978, ambos gobiernos estuvieron a horas de iniciar una guerra por la disputa de la soberanía del canal de Beagle y de las islas Picton, Lenox y Nueva. Versiones extraoficiales dejan entrever que el mismo se había iniciado.

La desconfianza entre Santiago de Chile y Buenos Aires —ambos países estaban gobernados por militares— se mantuvo mientras la Argentina enfrentaba a las fuerzas británicas en el Atlántico Sur. Esta circunstancia llevó al gobierno militar argentino a conservar su capacidad naval en reserva ante una posible agresión chilena durante el conflicto con el Reino Unido o durante la postguerra.

Siempre se supo que las fuerzas armadas chilenas apoyaron con informes de inteligencia a las fuerzas británicas y que le proporcionaron cobertura a una fuerza especial británica que intentó un ataque a la base aeronaval de Río Grande. Para distraer a las fuerzas armadas argentinas y restarles operatividad frente a los británicos realizaron desplazamientos navales y terrestres.

Con posterioridad al conflicto del Atlántico Sur, cuando el general Augusto Pinochet fue detenido en Londres, Margaret Thatcher destacó el respaldo que el general chileno les había brindado a los británicos en la campaña de 1982. El general Jeremy Moore también hizo mención a ese hecho.

En agosto de 2005 el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea Chilena (FACH), general Fernando Matthei Aubel dio a conocer la colaboración de su país para que los británicos triunfaran en 1982. Si bien la noticia fue difundida como que se hacía público “uno los secretos mejor guardados de la historia de Chile”, la misma no sorprendió a nadie en la Argentina[5].

Las informaciones acerca del respaldo de Chile al Reino Unido ya habían sido proporcionadas por Rupert Allason —cuyo seudónimo es seudónimo de Nigel West— en su libro The Secret War for the Falklands (La guerra secreta por las Malvinas)[6]. En su investigación incluso había llegado a confirmar la operación que intentaron llevar a cabo miembros de las SAS (Fuerzas Especiales inglesas) en Río Grande, la denominada “Operación Mikado”, que consistía en aterrizar con dos Hércules C-130 en esa base, destruir los misiles, los aviones Super Étendard, matar a los pilotos y refugiarse en Chile —considerado “territorio neutral”— con la excusa de un desperfecto técnico. Por su parte, el presidente Reagan le advirtió a Thatcher que esta clase de operaciones llevaría que otros países de la región se involucraran en la guerra, como Perú.

Operación Mikado. Mapa de la frustrada operación de sabotaje planeada por fuerzas del SAS contra la base aeronaval de Río Grande.

En sus declaraciones el general Matthei expresó:

Hice todo lo que tenía que hacer para defender a Chile. A mí me pagaban para eso. La amistad con los argentinos era problema de otros. Yo hice todo lo posible para que Argentina perdiera la Guerra de las Malvinas.

Matthei fue agregado aéreo en Londres entre los años 1971 y 1974 y se asume como autor exclusivo de esta colaboración con los británicos al punto que manifiesta que el propio Augusto Pinochet y los demás integrantes de la Junta Militar chilena desconocían los hechos. Es imposible creer que hechos de esta envergadura fueran desconocidos por las más altas autoridades de Chile.

Tiempo antes de las confesiones de Matthei el presidente de Chile, Ricardo Lagos, tuvo un gesto hacia la Argentina al entregarle al presidente Néstor Kirchner una documentación que le había hecho llegar el primer ministro británico Tony Blair.

Blair le había enviado unas páginas impresas del segundo tomo del libro titulado The official history of the Falklans Campaign (La Historia Oficial de la Campaña por las Falklands) el cual fue encargado por su gobierno en 1997 al historiador Sir Lawrence Freedman, profesor del King’s College de Londres[7]. Freedman dedicó ocho años a esta investigación y tuvo acceso a documentos que hasta el presente permanecían clasificados como secretos.

La obra de Freedman ha ocasionado incomodidades en el Reino Unido porque pondría en duda los derechos británicos sobre las islas.

En lo que respecta a Chile aporta detalles de la colaboración del gobierno de Pinochet con las fuerzas británicas durante las operaciones en el conflicto. De ahí que la intención de Blair fue ponerlo en autos al presidente Lagos de que la publicación del libro de Freedman podría tensar sus relaciones con Argentina.

El gesto de Lagos puede ser bien interpretado y lo hizo con la certeza de que la actual relación con la Argentina es “lo suficientemente fuerte como para no verse afectada con las revelaciones”[8]. También podría ser considerado como la mejor opción ya que tarde o temprano la información estaría en conocimiento de las autoridades argentinas y no era conveniente crear nuevamente un clima de desconfianza más aún luego del caso de espionaje en el consulado argentino en Punta Arenas.

Las declaraciones de Matthei también fueron condenadas por el canciller de Chile Patricio Walker y por el embajador de Chile en Buenos Aires, Luis Maira, quien circunscribió esos hechos a un mundo dominado por el conflicto de la Guerra Fría y prefirió poner de manifiesto los logros del presente:

Lo esencial hoy es buscar en la Argentina y en Chile, bajo gobiernos democráticos, proyectos nacionales que respondan a los nuevos tiempos y aseguren una vida mejor para nuestra gente. Esto exige afianzar la amistad entre los países latinoamericanos, algo indispensable en un mundo como el de la posguerra fría y la globalización en el que el peso de las regiones organizadas es determinante a los fines económicos y para lograr un mayor peso político en la comunidad internacional.[9]

El embajador Maira también consideró que un reforzamiento del compromiso chileno con la recuperación de las islas Malvinas sería una réplica efectiva a las declaraciones de Matthei. En ese sentido recordó que “cada año Chile patrocina en la ONU la resolución que ponga término a este enclave británico en el Atlántico Sur, devolviendo su control al Estado argentino”. 

Perú, el aliado de la Argentina

Perú y la Argentina mantienen lazos históricos de amistad que se remontan la guerra de independencia contra la corona española. El general José de San Martín es considerado el Libertador del Perú —así como de Argentina y, junto al Bernardo O’Higgins, de Chile—. Fue precisamente el general José de San Martín quien, el 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública, proclamó la Independencia del Perú. Del mismo modo, fue el creador de la Marina de Guerra del Perú y quien firmó el decreto de creación de la primera bandera del Perú y del primer escudo de ese país, tras haber asumido el cargo de Protector del Perú, conforme al decreto del 3 de agosto de 1821.

También es justo recordar a Roque Sáenz Peña, quien luchó como voluntario del lado del Ejército del Perú en la Guerra del Pacífico contra Chile (1879-1883). Una enfermedad contraída en los campamentos de la Guerra del Pacífico le dejaría secuelas de por vida y que lo llevarían a la muerte en 1914, antes de terminar su mandato como presidente de la República Argentina[10].

En 1982 Perú era gobernado por el arquitecto Fernando Belaúnde Terry (28 de julio de 1980-28 de julio de 1985) del partido de centro Acción Popular. A diferencia de Chile y de la Argentina, se trataba de un gobierno constitucional. Cabe recordar, asimismo, que la Secretaría General de las Naciones Unidas estaba a cargo del diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien realizó ingentes esfuerzos de mediación durante el conflicto.

Javier Pérez de Cuéllar, Secretario General de las Naciones Unidas

El investigador peruano Andrés Gómez de la Torre Rotta destaca algunas cuestiones a tomar en cuenta la momento de analizar la determinación del gobierno del Perú a respaldar a la Argentina. En los años 70 del siglo XX los litigios territoriales entre los países de la región eran una seria causa de tensiones entre los gobiernos, varios de ellos conducidos por militares: “Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Bánzer en Bolivia, Morales Bermúdez en Perú y Alfredo Poveda presidiendo la Junta Militar en Ecuador”[11]. En 1941 Perú y Ecuador se habían enfrentado en una guerra que llevó a la firma del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942 que puso fin al conflicto, cuyos garantes principales fueron Estados Unidos y Brasil, “por sus posiciones de hegemón hemisférico y subcontinental, respectivamente”. Además de estos dos países, los beligerantes pudieron elegir otros dos Estados garantes: “Ecuador mostró simpatía y propensión por Chile, en tanto que Perú hizo lo propio con Argentina”[12].

Además de este conflicto, Andrés Gómez de la Torre Rotta destaca la crisis del canal de Beagle en 1978, la conmemoración del centenario de la guerra del Pacífico que enfrentó a Perú y Bolivia contra Chile (1879-1881), así como los reclamos de Bolivia por la salida al mar a través del océano Pacífico y el desconocimiento de Ecuador de un tramo de la frontera con Perú. A ello agrega la carrera armamentística en la región.

Durante la crisis del Beagle, en 1978, “hubo una intensa interacción y contacto entre los cancilleres del Perú, José de la Puente y Rabdill, y de la Argentina, César Guzzetti, quienes habrían analizado la posibilidad de su ‘trilateralización’ en el contexto de una escalada con consecuencias bélicas bilaterales argentino-chilenas”[13].

El presidente Belaúnde Terry, debido a su buena relación con Estados Unidos, decidió asumir un rol protagónico al inicio del Conflicto del Atlántico Sur, en abril de 1982. El investigador peruano recuerda que Belaúnde había estudiado en la Universidad de Texas y se había exiliado en Argentina y en Estados Unidos, tras el golpe de Estado de 1968, que puso fin a su primer gobierno (1963-1968)[14].

Respecto de las negociaciones llevadas a cabo por el presidente peruano, Andrés Gómez de la Torre Rotta señala:

Sus esfuerzos durante las conversaciones con el secretario de Estado, Alexander Haig, deben ser entendidos en el contexto de la búsqueda de una salida que fuera lo más realista y lo menos costosa posible para la Argentina.[15]

Septiembre de 1981. Pilotos de combate peruanos y argentinos, en, en la IV Brigada Aérea, Mendoza, Argentina. Foto: Gómez de la Torre Rotta.

Perú aspiraba a jugar un papel activo y relevante en un hipotético escenario de posconflicto que contemplaba separa a las fuerzas militares involucradas en el conflicto e implementa un régimen de administración temporal. En función de ese rol, la Cancillería del Perú llevaba adelante una intensa gestión ante la OEA en Washington para afianzar las gestiones multilaterales llevadas a cabo por la Cancillería argentina, a cargo de Nicanor Costa Méndez.

Perú y Argentina mantenían una inocultable estrecha relación institucional a nivel militar, al punto de que “coincidieron y estandarizaron sus proveedores militares y sus políticas de adquisición de armas”[16]. A ello debe agregarse que muchos oficiales peruanos se habían graduado en institutos de formación militar de Argentina.

Además de los contactos permanentes que existían entre los jefes de ambos ejércitos —especialmente entre Pedro Richter Prada y Leopoldo Galtieri—, existía una relación más estrecha entre los jefes las Fuerzas Aéreas, el general Dante Poggi y el general Hernán Boluarte, por parte del Perú, y el brigadier Omar Rubens Graffigna de la Argentina.

En setiembre de 1981, aviones A-37B Dragonfly del Grupo 7 de la Fuerza Aérea Peruana (FAP) se trasladaron a la IV Brigada Aérea de Mendoza para realizar ejercicios de recarga aérea con aviones KC-130 y ejercicios de combate disimilares con A-4 Skyhawk. Para Andrés Gómez de la Torre Rotta este punto es muy importante debido a que la Fuerza Aérea Chilena también disponía de una considerable cantidad de A-37 y este intercambio le permitía a los militares argentinos conocer detalles de esa aeronave[17].

Con el inicio de las operaciones militares y ante el embargo de armas que se impuso a la Argentina, el gobierno del presidente Beláunde Terry mostró su buena predisposición de ayudar a su aliado del sur transfiriendo material militar. A los efectos de no dejar rastros visibles de esa transferencia y para evitar ser considerado un país beligerante, Perú acordó no enviar material de origen soviético.

De tal modo que se optó por los Mirage 5 y sus sistemas de armas, como misiles Nord AS-30 aire-superficie. Hoy se sabe que fueron enviados diez aviones de la flota de 32 que operaban en el Grupo 6 de Chiclayo, al norte de Lima.

Asimismo se consideró no enviar unidades navales ya que serían detectadas por Chile en su travesía a la Argentina[18].

Perú también había considerado enviar misiles Exocet MM38 destinados a las corbetas peruanas pero, finalmente, fue misteriosamente retenido en puertos franceses ante la sospecha de que el embarque de los misiles tendría por destinatario final la Armada Argentina[19].

Cabe enfatizar que el mayor Aurelio Crovetto Yáñez fue la figura esencial esta transferencia de los Mirage ya que “lideró el recibimiento del silente vuelo de los aviones en la ruta La Joya-Jujuy-Tandil por espacio aéreo de Bolivia”[20]. El mayor Crovetto se quedaría en Argentina hasta finalizado el conflicto con el objetivo de prestar apoyo técnico a sus colegas de la Fuerza Aérea.

Aparte de este apoyo, aviones de transporte peruanos DC-8 realizaron vuelos Lima-Tel Aviv-Lima-Buenos Aires a los efectos de trasladar material necesario para apoyar el esfuerzo bélico de la Argentina, mientras que aviones Hércules trasladaban equipos desde Perú, a pesar de sufrir algunos efectos militares por su toma de posición en el conflicto[21].

Video de la operación de traslado de los aviones de Perú a la Argentina.

El respaldo de otro aliado: Bolivia

Por entonces era presidente de Bolivia el general Celso Torrelio Villa. El 13 de abril, el comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, Natalio Morales Mosquera, expresó que su país desplegaría aviones caza a la frontera en apoyo a Argentina y que también pondría a disposición la flota de Transporte Aéreo Militar (TAM), la infraestructura aeroportuaria y combustible[22]. Además agregó: “Así como Perú ya está cooperando militarmente, nosotros también hemos decidido hacerlo. Nuestro apoyo no sólo es moral, sino material”. Pronto, esa buena disposición quedaría en la nada, cuando al día siguiente, “la embajada británica le pidió públicamente al presidente Torrelio que confirme si Bolivia optó por iniciar hostilidades contra el Reino Unido”[23]. El gobierno boliviano fue advertido sobre serias sanciones económicas internacionales, especialmente en el área de la minería, por lo que el 15 de abril, la Cancillería boliviana esclareció su posición expresando que “los problemas entre Argentina y Gran Bretaña deben ser resueltos por la vía diplomática” y que “en ningún momento el gobierno ha contemplado realizar acciones de tipo militar”[24].

A pesar del paso atrás que debió dar el gobierno de Bolivia, 25.000 ciudadanos de ese país radicados en el norte argentino se ofrecieron como voluntarios para colaborar en diferentes tareas durante el conflicto bélico[25].

El ex embajador boliviano en Buenos Aires, Liborio Flores Enríquez, piloto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) también se presentó como voluntario para ir a Malvinas.

La historia boliviana daría cuenta que cuando se produjo la invasión de las Malvinas por los británicos en 1833, el presidente de Bolivia, Mariscal Andrés Santa Cruz, envió una carta de protesta —a la reina de Inglaterra y a su primer ministro, con copia a Buenos Aires— dejando en claro que Bolivia solo reconocía a la República Argentina como unidad territorial sobre las Malvinas. Fue el primer país en reclamar por la invasión.

La política de “desmalvinización”

El término desmalvinización implica el proceso utilizado ya por el mismo gobierno militar tras la derrota en el Atlántico Sur y que fue erróneamente continuado por los gobiernos democráticos que lo sucedieron. “Desmalvinizar” significa omitir el conflicto, ignorarlo, y eso se ejercitó a través de la subestimación no sólo de las fuerzas armadas sino también de los soldados que dieron su vida en defensa de una de las pocas cuestiones de Estado —si no la única— que lograba unificar a los argentinos.

Cabe mencionar que la Constitución Nacional en la primera de sus Disposiciones Transitorias expresa:

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Con la “desmalvinización” también se omitía toda la cuestión previa al día 2 de abril de 1982, lo que confirmaría la creencia de que la Argentina había sido el Estado agresor sacando del contexto histórico el hecho del desembarco. Por otro lado permite considerar que la reacción del gobierno militar sólo tenía por objeto ocultar los conflictos sociales y económicos que tenía en el frente interno. Puede haber sido uno de ellos pero no el único.

Es cierto que hubo numerosos errores en la conducción de la guerra pero debería considerarse el reconocimiento internacional que tuvieron los pilotos de la Fuerza Aérea y de la Aviación Naval y los numerosos daños que le ocasionaron a la marina británica: el hundimiento de los destructores HMS Sheffield y Coventry; las fragatas HMS Ardent y Antelope; el buque de desembarco HMS Sir Galahad y el buque mercante Atlantic Conveyor; los serios daños causados a dos destructores británicos, catorce fragatas, dos buques de desembarco e incluso el portaviones Invincible. El destructor Glamorgan fue dañado por un misil Exocet lanzado desde tierra. A ello se suman 37 aviones británicos que fueron perdidos por diversas causas y ello sin contar los daños que hubiesen causado los torpedos y bombas que no alcanzaron a explotar.

Relato del ataque al HMS Invincible por parte de sus protagonistas.

Resulta paradójico que quienes fueron los enemigos de la Argentina en ese entonces, los británicos, hayan realizado documentales en los que reconocen esos hechos que la dirigencia argentina intentó omitir.

A diferencia de los ciudadanos argentinos, los británicos desconocían todo acerca de las Malvinas. Andrew Thompson de la BBC, quien cubrió el conflicto del Atlántico Sur como periodista en primer lugar desde Londres y luego desde Buenos Aires como corresponsal del diario británico The Times, pone de manifiesto el bajo nivel de conocimiento que existía entre la población y entre los propios periodistas no sólo de la ubicación de las Malvinas sino también de la Argentina:

Sólo exagero un poquito si digo que pasé muchas horas en la tarde del viernes 2 de abril de 1982 explicando a los investigadores de un conocido programa de televisión británico que las “Falkland” quedaban en el Atlántico Sur, y no al norte de Escocia, y que Argentina quedaba al sur, y no al norte de Brasil.[26]

En una entrevista realizada por la BBC al historiador inglés Peter Beck, profesor de Historia Internacional de la Universidad de Kingston y autor del libro Las islas Falklands como problema internacional, se le preguntó cómo creía él que —dos décadas después— los británicos ven esa guerra que en su momento contó con el apoyo de la gran mayoría de la población. Su respuesta fue la siguiente:

Creo que hoy mucha gente encuentra muy difícil de creer que hayamos peleado por las Falklands, porque eran islas en las que nadie pensaba y ciertamente nadie sabía dónde estaban.[27]

El desconocimiento de los británicos por las islas Malvinas o por la Argentina ha quedado demostrado en una entrevista realizada por la BBC a ciudadanos de diferentes edades a veinte años del enfrentamiento armado[28].

Aún peor era el desconocimiento de los propios gobernantes británicos. Sir John Nott, quien fue ministro de Defensa del Reino Unido durante la guerra de las Malvinas confesó a la BBC —veinte años después— que no tenía presentes esas islas hasta que Argentina las ocupó en 1982:

Tenía un enorme globo terráqueo en mi oficina del Ministerio de Defensa y fui a verlo para redescubrir la posición geográfica de las Falklands. Me horrorizó un poco comprobar cuán lejos estaban.[29]

El mismo Nott no confiaba en la decisión de enviar la flota a una región tan lejana:

Luego me quedé solo con ella (Thatcher) y le expresé mi escepticismo sobre la viabilidad de la operación. Las islas estaban a 8.000 millas y no contábamos con apoyo territorial y aéreo adecuados.[30]

El conflicto del Atlántico Sur fue traumático para los combatientes de ambos bandos. Muchos de los sobrevivientes, afectados por el desempleo así como por problemas físicos y psíquicos optaron por el suicidio. En marzo de 2002 se estimaba en 250 el número de veteranos británicos que combatieron en el conflicto del Atlántico Sur y que se suicidaron por traumas psicológicos ocasionados por la guerra. Pero en 2013, el Ministerio de Defensa británico dio a conocer un estudio en el que remarca que informa que el número real de ex combatientes que se suicidaron es de 95[31].

Errores de apreciación

Los tres actores del conflicto —Argentina, el Reino Unido y los Estados Unidos— cayeron en suposiciones estratégicas que derivaron en serios errores de apreciación.

El gobierno argentino consideró que su par de Londres sólo reaccionaría de manera retórica. Con respecto de Washington, esperó que sólo interviniese para imposibilitar que el conflicto desencadenara la guerra y consideró que la participación de la Argentina en América Central sería un elemento a tener en cuenta por los Estados Unidos.

Por último estimó que la opinión pública internacional apoyaría la posición de la Argentina, lo que actuaría como una presión sobre el gobierno de Londres.

Con respecto del Reino Unido, el gobierno británico evaluó que la Argentina no usaría la fuerza para recuperar las Malvinas y que los Estados Unidos le darían su respaldo en el conflicto.

Por su parte los Estados Unidos también consideraron que la Argentina no llegaría al empleo de la fuerza, a lo que se añadía que el gobierno de Buenos Aires no forzaría a su par de Washington a tomar alguna decisión que pudiese resultar incómoda.

En el plano diplomático la Argentina llevó la peor parte pues si bien contó con el apoyo de América Latina y de varios países del Tercer Mundo, las negociaciones dejaron bastante que desear; no puso énfasis en sus títulos soberanos sobre las islas y se quedó estancada en la situación coyuntural.

En cambio el Reino Unido fue el actor que más se favoreció al contar con el respaldo de la Comunidad Europea, de la OTAN, obtuvo en su favor la Resolución 502, contó con los Estados Unidos como mediador del conflicto asegurándose luego su apoyo y neutralizó la aplicación del TIAR.

Con respecto de los Estados Unidos, reforzó su relación con el Reino Unido pero a costa de dañar su relación no sólo con la Argentina sino también con gran parte de los países de América. El Conflicto del Atlántico Sur fue una de las cuestiones que llevo a su pérdida de credibilidad entre los Estados americanos.

Evolución del conflicto

En los últimos años se observa una disminución con respecto a las posibilidades de que un conflicto estalle tanto en el área del Atlántico Sur como en la región circundante y ello, en buena medida, obedeció también a un elemento extra regional relevante: la implosión del imperio soviético.

Cabe entonces, a partir de lo expuesto, citar la pregunta y la respuesta que a la misma ya se ha formulado el Contralmirante (R) de la Armada Argentina Roberto Pertusio:

¿Cuál es el enemigo común a enfrentar hoy en el Atlántico Sur? No existe, en los tiempos que corren, un Estado que inspire la constitución de un bloque defensivo en nuestro común espacio marítimo.[32]

En los últimos años los países ribereños han trabajado en el desarrollo de fórmulas de cooperación aunque pueden apreciarse potenciales conflictos, en función de los cuales habrá que trabajar para neutralizarlos.

Entonces sería apropiado formularse otras preguntas: ¿por qué existen bases militares que exceden la capacidad de disuasión para los países de la región? Un ejemplo de ello son las islas Malvinas, en la que el gobierno británico ha invertido miles de millones de dólares en el emplazamiento de un complejo militar y en el mantenimiento de naves, aviones y personal, frente al desarme que paralelamente sufrieron las fuerzas armadas argentinas durante la democracia[33] y frente a la declaración del gobierno argentino de no volver a utilizar la fuerza contra las islas[34].

En 2020 se tomó conocimiento que el Reino Unido invirtió 11 de millones de libras esterlinas en refaccionar y ampliar el muelle ubicado en la costa noreste de las islas Georgias.

Una primera respuesta a esta pregunta podría estar en la conclusión final a la que llega Mariano Bartolomé:

Existen elementos de juicio que permiten considerar como probable que el Conflicto del Atlántico Sur (CAS) del año 1982 haya sido el resultado de la deliberada creación de una crisis, y su posterior escalada voluntaria al plano bélico, por parte del gobierno británico, con el apoyo de los EE.UU. y la OTAN, con los objetivos no declarados de asegurar su liderazgo político en el corto y mediano plazo y facilitar la presencia militar (no necesariamente oficial) de esa alianza en la región.[35]

Considerado de esta manera, el Conflicto del Atlántico Sur habría sido la primera guerra de la OTAN y fuera de su jurisdicción.

¿Por qué el gobierno británico no inició un diálogo para proceder a una retrocesión como sí lo hizo con Hong Kong? ¿Por qué los Estados Unidos están mostrando interés en militarizar el Atlántico Sur?

Con respecto a comparar la situación de Malvinas con Hong Kong merece ciertas aclaraciones. Hong Kong fue un territorio dependiente del Reino Unido por cesión de China a través de tres tratados: la isla de Hong Kong fue cedida por el tratado de Nankin de 1842; la península de Kowloon por el tratado de Kowloon de 1860; el resto del territorio que equivale al 90% de la superficie por el tratado de Beijing de 1898, el cual cedía la tenencia al Reino Unido en calidad de arriendo por el término de 99 años. Ese acuerdo ya expiró y es el que permitió la retrocesión de Hong Kong a China.

En el caso de las Malvinas no ha habido ninguna cesión ni arriendo por parte de la Argentina sino que hubo una anexión llevada a cabo por la fuerza. A decir verdad, se trata de una situación colonial que de ninguna manera adquiere legalidad con el tiempo.

Documental del programa emitido por Channel 5 de Londres, titulado “The Great Falklands Gamble: Revealed”, con motivo del 30º aniversario del conflicto, en 2012.

La controversia acerca de Hong Kong fue resuelta de manera bilateral entre las partes sobre la base de acuerdos preexistentes y de forma paulatina. Por otro lado el Reino Unido no invocó el principio de derecho a la autodeterminación de los habitantes de Hong Kong, los cuales no tomaron parte en las negociaciones: el 95% de la población es de origen chino. En el caso de las Malvinas la población es en su gran mayoría descendientes de británicos, es decir que no es la población originaria de las islas como en el caso de Hong Kong.

El Reino Unido no obró de la misma manera con respecto a los habitantes de la isla Diego García, en el océano Índico, perteneciente al archipiélago de Chagos. En plena Guerra Fría ese océano estaba dominado por la marina soviética hasta que por un acuerdo entre el Reino Unido y los Estados Unidos, hacia los años sesenta, el primero cedió al segundo la isla para establecer una base de bombarderos de largo alcance que permite el control de Medio Oriente y desde la que se atacó a Afganistán. A principios de los setenta, para llevar a cabo la construcción de la base, el gobierno británico de Harold Wilson trasladó por la fuerza a los habitantes originarios de Diego García reubicándolos en Mauricio. En este caso no se tuvo en cuenta la autodeterminación de los habitantes la isla.

Según el capitán Jorge Luis Colombo el caso de la isla Diego García guarda similitudes con el de Malvinas porque así como los estadounidenses podían contrarrestar el pabellón soviético en el Índico con su presencia en Diego García, de la misma manera los británicos pueden contrarrestar el pabellón argentino en el Atlántico Sur. En esta zona existen veinticuatro países ribereños, veintiuno en África y tres en América del Sur, de los cuales sólo tres pueden tener una presencia naval en el Atlántico: Argentina, Brasil y Sudáfrica. De los tres sólo la Argentina se encuentra más al sur convirtiéndose en el único Estado que virtualmente tiene proyección sobre el Atlántico Sur. A esos veinticuatro países se suma otro que no es ribereño pero que si se encuentra ocupando un lugar en ese espacio: el Reino Unido. Por ello el Capitán Colombo denomina a las islas Malvinas las “Diego García Atlánticas”[36].

Por otro lado existen diferencias a considerar en el plano económico financiero entre ambos casos como así también con respecto de las relaciones de poder en juego en el contexto internacional.

Retornando a la pregunta formulada más arriba, es posible que los miembros de la OTAN hayan actuado en ese momento atendiendo a sus actuales intereses o, dicho de otra manera, con proyección a futuro.

Existen documentos que demuestran que antes de que se iniciara el conflicto estaban muy avanzadas las negociaciones que llevarían, de un modo u otro, a la devolución de las islas[37]. Indudablemente la acción militar sirvió para fortalecer a un gobierno británico —indiferente como los anteriores a los intereses de los isleños— que perdía popularidad y que era cuestionado por sus medidas económicas. Los isleños, llamados despectivamente kelpers, de ignorados se convirtieron en protagonistas, se sintieron en situación de reclamar y se constituyeron en uno de los elementos que en el presente impiden retomar las negociaciones al punto en el que se encontraban antes del conflicto. Cabe reflexionar, entonces: si no ha habido un conflicto armado entre España y el Reino Unido ¿por qué la misma situación se aprecia con respecto a la soberanía de Gibraltar y, aún más, siendo ambos Estados miembros de la Unión Europea?

Los otros elementos que obstaculizan las negociaciones pueden encontrarse formando parte de uno de los ejes que movilizan al mundo en el presente: el de la apropiación de los recursos energéticos y naturales.

Las islas del Atlántico Sur cobran importancia por su riqueza ictícola que les ha permitido a los habitantes de las Malvinas obtener beneficios de la explotación pesquera. Como estos beneficios no son constantes procuran incrementar sus ingresos a través de la actividad petrolera para lo cual han otorgado áreas para exploración pero sin mucho éxito hasta el presente. Otra esperanza proviene de estudios geológicos realizados que permiten comparar el suelo de las islas con el de Sudáfrica por lo que se estima que podrían existir diamantes y oro. También en este sentido los descubrimientos de oro no son muy alentadores. A ello se suma la probable existencia de depósitos minerales en el lecho marino y la proyección antártica que tienen las Malvinas.

Con respecto al litigio entre el Reino Unido y la Argentina se puede afirmar que las inversiones realizadas en las islas reclamadas por la Argentina, el actual nivel de ingreso que sus habitantes obtuvieron a partir de la década del noventa gracias a las licencias pesqueras, el fortalecimiento que se ha desarrollado en torno a la identidad[38] de los habitantes de esas islas como de los otros territorios de ultramar británicos (Malvinas, Santa Helena, Tristán da Cunha, Ascensión) ––aglutinados también a través de sitios en Internet[39]––, y la conexión con el continente a través de Chile[40] y ahora de Brasil, conspiran contra el reclamo de soberanía por parte de Buenos Aires.

En este sentido los mensajes británicos son claros. El ministro de la Cancillería británica Denis MacShane, oportunamente expresó que “es nuestro compromiso con la soberanía de las islas Falkland (Malvinas) el que da pie a que este diálogo tenga lugar. Los nativos de las islas Falkland (Malvinas) sienten entusiasmo en desarrollar relaciones con sus vecinos porque saben que las Falkland (Malvinas) serán británicas por todo el tiempo que ellos así lo deseen”[41].

De tal manera que es poco probable —por no decir imposible— que las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido en torno de la soberanía de las islas del Atlántico Sur puedan prosperar.

No obstante, se ha avanzado mucho en la relación con el Reino Unido en los últimos años; se reanudaron las relaciones diplomáticas a principios de los noventa, pero la República Argentina ha manifestado debilidad y esto es responsabilidad de todos sus gobiernos democráticos desde 1983, los que han firmado acuerdos pesqueros perjudiciales y otros tratados, como los Acuerdos de Madrid de 1991, la aceptación de la reserva ecológica británica establecida de manera inconsulta con la Argentina, la aprobación de vuelos al continente, el denominado “pacto” Foradori-Duncan, entre tantos otros[42].

Sin embargo existe un tema preocupante para los países del Atlántico Sur. El dominio global por los recursos energéticos, los minerales estratégicos y el agua requiere del control del espacio marítimo sudatlántico, lo que impulsa una creciente militarización de esta amplia extensión oceánica. En octubre de 2002 la prensa informó del interés de los Estados Unidos de establecer una base militar en São Tomé e Príncipe para proteger sus explotaciones petroleras[43], sumando un nuevo “enclave” de los países miembros de “Five Eyes” —los cinco estados angloparlantes (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) que desarrollaron la red de espionaje global Echelon— que se sumaría a la islas Ascensión, Santa Elena, Tristán da Cunha y a las islas Malvinas en el Atlántico Sur. Al parecer, el conflicto de 1982 despertó un interés geoestratégico por el archipiélago São Tomé e Príncipe y en esa ocasión las autoridades de este pequeño Estado africano habrían sido contactadas para servir de retaguardia ante un eventual ataque de la Argentina a Santa Elena.

Algunas consideraciones finales

El análisis del Conflicto del Atlántico Sur pone en evidencia graves errores en el proceso de toma de decisiones por ambas partes, la Argentina y el Reino Unido, en buena medida por no haber procedido a un exhaustivo análisis desde la inteligencia estratégica. Claro que, escrito desde el presente, podría llevarnos al desarrollo de una historia contrafáctica pero, en verdad, no es ese el propósito.

En este caso el almirante de la Marina de los Estados Unidos Harry Train ha expresado, en un artículo escrito en 1987, que como docente de la Universidad de Defensa Nacional de los Estados Unidos analizaban dos casos dignos de especial estudio: uno era el de la crisis de Grenada.

Este segundo caso es el Conflicto de Malvinas, el cual, rico en decisiones político-militares y lleno de errores y cálculos equivocados en ambos bandos, provee una excelente oportunidad para que nuestros generales y almirantes examinen una compleja construcción diplomática y comprueben cómo los factores políticos, algunos de los cuales aún pasan desapercibidos, causaron el fracaso del proceso diplomático, dando por resultado la guerra. Es también posible examinar el período de desarrollo de un conflicto durante el cual un bando actuaba todavía según las reglas para el manejo de crisis, mientras el otro ya estaba en guerra, fenómeno político-militar éste nunca acaecido antes en la moderna historia militar.[44]

Efectivamente, mientras el gobierno argentino procedió a una ocupación de las Malvinas con la intención de ejercer una presión diplomática para sacar de vía muerta la discusión de la soberanía de las islas, el gobierno británico pensaba en términos de guerra, es decir que se manejaban dos niveles diferentes. Debido a eso, la Junta Militar argentina se abstuvo de atacar a la Fuerza de Tareas del Reino Unido manteniendo siempre la esperanza de que el conflicto podría resolverse diplomáticamente, lo cual fue echado por tierra cuando el submarino británico HMS Conqueror recibió la autorización de hundir al crucero ARA General Belgrano, el 2 de mayo de 1982, fuera de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido. Ese hecho puso fin a toda posibilidad de llegar a un acuerdo diplomático, más aún cuando el 4 de mayo la aviación argentina hundió al destructor HMS Sheffield.

Desde la errónea percepción estratégica de la Junta Militar debe considerarse que si se hubiera esperado unos pocos meses más y la recuperación argentina de las Malvinas se hubiese llevado a cabo en octubre o noviembre, la Argentina hubiera recibido más aviones Super Etendard y misiles Exocet de Francia y el Reino Unido habría desmantelado parte de su flota como estaba programado, lo cual hubiera puesto al gobierno de Londres en una situación muy difícil ya que no habría podido enviar una flota al Atlántico Sur. Se desconoce por qué los militares no esperaron un poco más y anticiparon la Operación Rosario.

Entre estos errores estuvo desestimar la intervención de los Estados Unidos a favor de su tradicional aliado, el Reino Unido, por considerar que también se encontraba obligado por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también llamado Tratado de Río a actuar ante la agresión a un país firmante del mismo. Sin embargo, el gobierno estadounidense consideró que la Argentina fue el país agresor al ocupar las islas, posición compartida por Chile y Colombia.

Es probable también que los militares argentinos considerasen que la Unión Soviética vetaría la posición británica en las Naciones Unidas, a la vez que los Estados Unidos se mantendrían neutrales ya que el Reino Unido y la Argentina eran países amigos. Ninguna de esas hipótesis se dieron como se esperaban y, aún peor, la Argentina debió enfrentar a una fuerza de la OTAN y mantener en alerta a buena parte de sus fuerzas ante el temor de un ataque desde Chile, lo que de alguna manera ocurrió en oportunidad de la fracasada Operación Mikado, mediante la cual los británicos intentaron destruir los aviones Super Etendard y los misiles Exocet, así como matar a los pilotos argentinos en la base de Río Grande, en la isla de Tierra del Fuego.

Estos serían algunos de los errores estratégicos del lado argentino. Por el lado británico se habría considerado que la Fuerza de Tareas enviada llevaría a cabo una operación sencilla pues consideraban que los pilotos argentinos no contaban con la suficiente preparación para volar los Super Etendard y utilizar los Exocet. Fue así como en esa guerra no solo se hundió por primera vez un buque británico después de la Segunda Guerra Mundial, el HMS Sheffield, sino varios buques más, así como el derribo de varios aviones y helicópteros. Se estima que el número de bajas de soldados es muy superior al declarado por los británicos pero, una vez terminada la guerra, el gobierno de Londres dispuso un acta de secreto militar hasta el día 14 de junio de 2072.

Por otro lado, los británicos no habrían esperado que el Perú colaborase con el envío de aviones militares y pilotos para reforzar a las Fuerzas Armadas argentinas.

Estos pocos ejemplos permiten apreciar algunas de las fallas que ambos países presentaron en el proceso de toma de decisiones.

Con respecto a la situación actual del conflicto, al presente no existen amenazas regionales, ni tampoco globales, que motiven la militarización del Atlántico Sur —más aún habida cuenta del estado de indefensión actual de la Argentina—, salvo el control de los recursos naturales (energéticos y pesqueros), el control de los pasos bioceánicos y la proyección sobre la Antártida.

En función de ello, podría considerarse que el Atlántico Sur puede convertirse en una zona de conflictos a partir de esta lucha de intereses por los recursos energéticos que se está llevando a cabo a través de las corporaciones de las principales potencias y con el aval de sus respectivos gobiernos.

Con referencia de los países de la región que se encontraron involucrados directa o indirectamente en la confrontación bélica, la historia debería ser aprovechada para comprender que una alianza implícita con potencias extra regionales impide abordar las soluciones a nuestras propias diferencias, a la vez que paraliza la implementación de una sinergia que les permita alcanzar una identidad propia y establecer proyectos de desarrollo en forma conjunta. Sería deseable y conveniente fortalecer las medidas de confianza mutua entre nuestros países y dejar de lado los intentos de obtener ventajas a costa de los conflictos introducidos por potencias foráneas.

Finalmente, sería un anhelo del autor que lo expuesto precedentemente sirva para introducir un cambio en la sociedad argentina respecto a la mirada de este conflicto en el que muchos de los hijos de la Patria dieron su vida por una de las pocas políticas de Estado que tiene la Argentina. Del mismo modo, que se revalorice a las Fuerzas Armadas como instituciones medulares para garantizar la Soberanía Nacional y para velar por nuestra integridad territorial.

* Licenciado en Historia egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (1991). Doctor en Relaciones Internacionales, School of Social and Human Studies, Atlantic International University (AIU), Honolulu, Hawaii, Estados Unidos. Director de la Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG). Autor del libro “Inteligencia y Relaciones Internacionales. Un vínculo antiguo y su revalorización actual para la toma de decisiones”, Buenos Aires, Editorial Almaluz.

Referencias

[1] Sandy Woordward. Los cien días. Las memorias del Comandante de la flota británica durante la guerra de Malvinas. Prefacio de Margaret Thatcher. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1992, p. 9.

[2] Ídem.

[3] Ibíd., p. 16.

[4] “Nott: ‘Un gran episodio de nuestra historia’». En: BBC Mundo.com, 26/03/2002 <http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_1885000/1885629.stm>, (consulta: 10/10/2002).

[5] «Hice todo lo posible para que Argentina perdiera la Guerra de las Malvinas». En: Las Últimas Noticias, 31/08/2005, <http://www.lun.com/ediciones_anteriores/detalle/noticia.asp?idnoticia=C385948477140741&dia=31&mes=8&anno=2005> [consulta: 01/09/05].

[6] West, Nigel. [Rupert Allason] The Secret War for the Falklands: The SAS, MI6, and the War Whitehall Nearly Lost. London: Little, Brown, 1997.

[7] Lawrence Freedman. The official history of the Falklans Campaign (vol. I, 253 pages; vol. II, 49 pages). Londres: Routledge, 2005.

[8] María Luisa Mac Kay. “Malvinas: gesto de Lagos sobre las revelaciones de la ayuda de Chile a Londres”. En: Clarín, 23/06/2005, <http://www.clarin.com/diario/2005/06/23/elpais/p-00701.htm>, [consulta: 30/06/2005].

[9] Luis Maira. “Profundizar los esfuerzos para que Argentina recupere las Malvinas”. En: Clarín, 04/09/2005, <http://www.clarin.com/diario/2005/09/04/elmundo/i-03103.htm> [consulta: 04/09/2005].

[10] Ricardo Cuya Vera. “Roque Sáenz Peña en la guerra del pacífico: el ideal, el coraje y el honor”. Las memorias de Miguel Grau (Perú), 14/09/2017, <https://www.grau.pe/historia-de-la-guerra-con-chile/roque-saenz-pena-en-la-guerra-del-pacifico-el-ideal-el-coraje-y-el-honor/>, [consulta: 12/04/2018].

[11] Andrés Gómez de la Torre Rotta. “La ayuda secreta de Perú durante la guerra de Malvinas”. Infobae, 31/03/2018, <https://www.infobae.com/def/defensa-y-seguridad/2018/03/31/la-ayuda-secreta-de-peru-durante-la-guerra-de-malvinas/>, [consulta: 02/04/2018].

[12] Ídem.

[13] Ídem.

[14] Ídem.

[15] Ídem.

[16] Ídem.

[17] Ídem.

[18] Darío H. Garayalde. “La ayuda que nos prestó Perú en Malvinas”. El Heraldo (Concordia, Entre Ríos, Argentina), 29/02/2020, <https://www.elheraldo.com.ar/noticias/183782_la-ayuda-que-nos-presto-peru-en-malvinas.html>, [consulta: 10/03/2020].

[19] Ídem.

[20] Andrés Gómez de la Torre Rotta. Op. cit.

[21] Ídem.

[22] Rafael Sagárnaga. “Malvinas, pormenores de un pretexto hecho guerra”. El País (Bolivia), 11/06/2016, <https://www.elpaisonline.com/index.php/noticiastarija/item/218631-malvinas-pormenores-de-un-pretexto-hecho-guerra>, [consulta: 10/04/2020].

[23] Ídem.

[24] Ídem.

[25] “El día que 25 mil bolivianos se ofrecieron a luchar por Argentina”. El Tribuno, 02/04/2020, <https://www.eltribuno.com/salta/nota/2020-4-2-17-44-0-malvinas-25-000-bolivianos-se-ofrecieron-como-voluntarios-para-luchar-por-argentina>, [consulta: 10/04/2020].

[26] “Pocos sabían de Argentina o las islas”. En: BBC Mundo.com, 26/03/2002 <http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_1875000/1875100.stm>, [consulta: 10/10/2002].

[27] “La Gran Bretaña de Thatcher”. En: BBC Mundo.com, 26/03/2002 <http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_1871000/1871074.stm>, [consulta: 10/10/2002].

[28] “El recuerdo de los británicos”. En: BBC Mundo.com, 26/03/2002 <http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_1874000/1874679.stm>, [consulta: 10/10/2002].

[29] “Nott: ‘Un gran episodio de nuestra historia’». Op. cit.

[30] Ídem.

[31] “En Gran Bretaña aseguran que hubo menos suicidios de veteranos de Malvinas de lo estipulado”. La Nación, 14/05/2013, <https://www.lanacion.com.ar/politica/en-gran-bretana-aseguran-que-hubo-menos-suicidios-de-veteranos-de-malvinas-de-lo-estipulado-nid1581864>, [consulta: 18/05/2013].

[32] Roberto Pertusio. “La Defensa y la Seguridad en el Atlántico Sur”. En: Colección. Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”, Año VII, número 11, 2001, p. 232.

[33] Son interesantes las motivaciones que para Mariano Bartolomé llevaron al conflicto del Atlántico Sur y las razones por las cuales el gobierno del Reino Unido procedió a esa desmesurada inversión. Mariano Bartolomé. El conflicto del Atlántico Sur. Una perspectiva diferente. Buenos Aires: Círculo Militar, 1996.

[34] Los propios diplomáticos británicos recogen esta declaración como es el caso del ministro de la Cancillería británica Denis MacShane. Al respecto: “Discurso pronunciado por el ministro de la Cancillería Británica, Denis Macshane, durante la reunión del Consejo del Atlántico Sur, en Londres el 22 de mayo de 2002. El Reino Unido, la Argentina y el Atlántico Sur”. En: Embajada Británica en Caracas, <http://www.britain.org.ve/news45.htm>, [consulta: 18/12/03].

[35] Mariano Bartolomé. Op. cit., p. 266.

[36] Jorge Luis Colombo. “Malvinas las Diego García Atlánticas”. En: Boletín del Centro Naval (República Argentina), número 748, año 1983.

[37] Un diálogo con varios diplomáticos argentinos ha permitido confirmar esta versión.

[38] La identidad en esos territorios también es fortalecida a través de la presencia del obispo de la Iglesia Anglicana de Chile, obispo Tito, y su esposa Myriam, quienes arribaron a las islas Malvinas el 06/12/2003. Ambos fueron huéspedes del gobernador. Este constituye el segundo viaje del obispo. En: Sartma.com <http://www.sartma.com/artc_564_FI_4.html>, 08/12/2003, [consulta: 18/12/2003].

[39] Sartma.com (South Atlantic Remote Territories Media Association). “The news that matters from the British Territories in the South Atlantic Ocean” <www.sartma.com>

[40] El gobierno argentino negó la solicitud de Lan Chile para incrementar sus vuelos a las islas. El gobierno argentino desea que nuevos vuelos sean realizados desde territorio argentino.

[41] “Discurso pronunciado por el ministro de la Cancillería Británica, Denis Macshane, durante la reunión del Consejo del Atlántico Sur, en Londres el 22 de mayo de 2002. El Reino Unido, la Argentina y el Atlántico Sur”. En: Embajada Británica en Caracas, <http://www.britain.org.ve/news45.htm> [consulta: 18/12/03]. Cabe agregar que el ministro MacShane produjo un malestar en el gobierno español al manifestar que las posibilidades de un acuerdo con España sobre Gibraltar que sea aceptado por sus habitantes son “simplemente cero” y al asegurar “que el Peñón está ‘históricamente relacionado’ con Gran Bretaña como Ceuta y Melilla lo están con España». “Exteriores califica de ‘inoportunas’ las declaraciones británicas sobre la situación de Gibraltar”. En: El Mundo (Madrid), 09/06/2003, <http://www.elmundo.es/elmundo/2003/06/08/espana/1055100851.html> [consulta: 18/12/2003].

[42] Al respecto, ver: Carlos Augusto Lerena. “El Atlántico Sur, Malvinas y pesca. Los desaciertos de la Cancillería Argentina”. Sociedad Argentina de Estudios Estratégicos y Globales (SAEEG), 14/08/2019, <https://saeeg.org/index.php/2019/08/14/el-atlantico-sur-malvinas-pesca-los-desaciertos-de-la-cancilleria-argentina/>.

[43] Ana Dias Cordeiro. “São Tomé poderá ter uma base naval americana no Golfo da Guiné”. Público (Portugal), 22/10/2002, <https://www.publico.pt/2002/10/22/jornal/sao-tome-podera-ter-uma-base-naval-americana-no-golfo-da-guine-175724>.

[44] Harry Train. “Malvinas: Un caso de estudio”. Boletín del Centro Naval, 748, enero/marzo 1987.