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A 10 AÑOS DEL AREA MARINA PROTEGIDA NAMUNCURA. INEFICIENCIA, ENCARECIMIENTO Y DUPLICACIÓN DEL ESTADO.

César Augusto Lerena*

Ya nos referimos a las Áreas Marinas Protegidas (AMP) (César Lerena, “La producción pesquera sostenible versus sostenibilidad sin producción” 30/06/23) y continuaremos haciéndolo, en la búsqueda de herramientas que promuevan políticas de producción sostenible y no proyectos infundados que carecen de suficiente idoneidad para el logro de este objetivo. Sin que ello signifique acompañar la decisión, en la Convención de Diversidad Biológica promovida por la “Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza” (UICN) y “el Fondo Mundial para la Naturaleza” (WWF), la Argentina en 1994 se comprometió a proteger en 2010 el 10% del mar y en 2022 el 30%. De hecho, con mayor o menor eficiencia la Argentina exige por la Ley 24.922 la producción sostenible del 100% del mar, con o sin AMP.

Erróneamente o intencionalmente algunas organizaciones ambientalistas insisten, en que nuestro país a pesar de haberse comprometido a conservar el mar, sólo ha establecido AMP en un 8%. Si bien, como podemos entender, no es lo mismo. El porcentual indicado es absolutamente erróneo, ya que la Argentina de los 6.247.842km2 que conforman la Zona Económica Exclusiva (ZEE) continental e insular y la parte meridional del Atlántico Sur que linda con la Antártida tiene, voluntaria o involuntariamente, vedada o restringida la captura pesquera en un 51,26%, como producto de la ocupación del Reino Unido de Gran Bretaña (RUGB) en Malvinas; su unilateral reserva ecológica de 1,07 millón de km2 alrededor de las Georgias y Sándwich del Sur; los 129.170 Km2 de las AMP Namuncurá-Banco Burdwood I-II y Yaganes y, como producto de la conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CRVMA), sin computar las vedas permanentes o transitorias indicadas por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y aprobadas por el Consejo Federal Pesquero (CFP). Es decir, supera largamente cualquier porcentual de conservación. La cuestión “porcentual” es una pauta empírica, que no sabemos, con qué rigor científico y aporte técnico la Argentina suscribió y qué evaluación tiene hoy, después de diez años de establecerse la primera AMP y las posteriores II y Yaganes, todos espacios que carecen de control adecuado y, por lo tanto, el mejor objetivo cae en abstracto.

Empecemos por decir que después de cinco años de permanecer sin Autoridad de Aplicación la Ley 26.875 de creación del AMP Namuncurá I y, a casi tres de la sanción de la Ley 27.037 que establece el “Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas”, recién se firmó el Decreto 402/17 del 08/06/2017 para asignarle a la Administración de Parques Nacionales (APN) esta responsabilidad en lugar de a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) que, por los artículos 1º y 7º de la Ley 24.922 es quien tiene las facultades de promover «la protección efectiva de los intereses nacionales relacionados con la pesca», fomentar «la conservación a largo plazo de los recursos»; «Conducir y ejecutar la política pesquera nacional (…) los objetivos y requerimientos relativos a las investigaciones científicas y técnicas de los recursos pesqueros»; establecer «las restricciones en cuanto a áreas o épocas de veda (…) las condiciones que deben cumplir los buques (…) los métodos de captura…». Más aún, cuando de la SAGyP dispone del INIDEP, el más importante organismo técnico de Suramérica, al que debería recurrir la citada APN para fundarse técnicamente. Un absurdo organizacional y de exaltación de la incompetencia y de duplicación de funciones en el Estado.

La citada Ley de creación del AMP Namuncurá I de 28.000 Km2 fue sancionada el 03/07/2013, es decir hace exactamente diez años sin que se haya publicado un informe técnico solvente que permita justificar semejante restricción a la actividad pesquera. Esta Ley no precisó científicamente, en su parte resolutiva (Art. 3º) las razones para establecer tal medida restrictiva, a la par de reseñar en forma totalmente genérica los objetivos, sin veracidad ni rigor científico: «c) Facilitar la investigación científica orientada a la aplicación del enfoque ecosistémico en la pesca y la mitigación de los efectos del cambio global» (Chan-chan). Y ello no es así, porque el INIDEP tiene todos los recursos humanos y técnicos (en todo caso no tiene los económicos) para cuidar los recursos sin la necesidad de establecer un AMP y, por lo contrario, el “enfoque ecosistémico en la administración pesquera” va desde lo global a lo particular. Es decir, a la inversa de lo que se funda. Gestiona el ecosistema y dentro de éste a las especies y sus interrelaciones ecológicas y alimentarias y los efectos socioeconómicos vinculados con la explotación de los recursos; implica una visión integrada del manejo de las aguas y recursos vivos; tiene por finalidad su conservación y uso sostenible de un modo equilibrado. Incluye el análisis de todos los procesos, funciones e interacciones entre los componentes y recursos (vivos y no) del ecosistema e involucra el manejo de las especies y de otros servicios y bienes ecosistémicos. Bajo este enfoque se reconoce, además, que el ser humano y la diversidad cultural son componentes integrales de los ecosistemas, considerándose los impactos acumulativos derivados de sus múltiples actividades, así como la relevancia socioeconómica de estas. Este enfoque implica tener muy presente la regulación de las capturas de los recursos migratorios originarios de la ZEE en alta mar y viceversa por parte de los buques de Estados de pabellón, como una forma imprescindible para la administración del ecosistema, ya que no es posible dar sostenibilidad a los recursos en la ZEE, sino se da sostenibilidad al ecosistema. Por otra parte, ello adquiere una dimensión superlativa, cuando como casi todos países de Latinoamérica y el Caribe en sus legislaciones han dado preminencia a «los aspectos sociales, económicos, tecnológicos, productivos, biológicos y ambientales» en la actividad pesquera; es decir, no se puede entender el “enfoque ecosistema” desde lo particular a lo global. Todo lo contrario, y evaluando como lo indica la propia Ley 27.037 en su artículo 4º: «Las AMP deberán ser manejadas y utilizadas de una manera sustentable (…) de manera de cubrir las necesidades de los habitantes de la Nación Argentina sin comprometer la estructura y funcionamiento de los ecosistemas naturales…». Esta Ley creó un Consejo de Administración que no solo encarece una misión que ya está asignada a la SAGyP en la Ley 24.922 y las anteriores sino que, además, no establece un presupuesto para su ejecución (¡el Tesoro Nacional da para todo!); por lo tanto, no se conoce si el Estado está en condiciones de solventar una acción que se expresa con meros anunciados y que, como no podía ser de otra manera, después de diez años —como dijimos— no puede mostrar conclusión técnica alguna. Una Ley que el Congreso debió rechazar porque no han intervenido todos los actores de la industria, el trabajo, la ciencia aplicada y la defensa; que carece de una fundamentación rigurosa científica; duplica las estructuras técnicas ya existentes en el Estado Nacional y, las Comisiones de Presupuesto de ambas Cámaras, debieron solicitar se especifique y autorice el monto requerido para tal creación y la aplicación de fondos de los organismos multilaterales de cuidado de la naturaleza y no del Tesoro Nacional, además de ponderar los efectos biológicos de esta restricción a la pesca y de exigir en términos perentorios la elevación de los informes técnicos que, desde el punto de la sostenibilidad del recurso, justifiquen o no la continuidad de la decisión a tomar. Lo mismo aplica para toda AMP que pretenda instaurarse en aguas Argentina o su plataforma continental.

En el Informe al Congreso Nacional 2014/17 que presentara el P.E.N. —obligatorio según artículo 9º de la Ley 27.037— se tratan genéricamente las tramitaciones administrativas, enumeración de campañas y publicidad realizada, pero no hay una sola mención sobre una evaluación del recurso con rigor científico que sostenga la necesidad de mantener el AMP; los resultados comprobables de vedar la región o el establecimiento de determinado régimen de pesca específico para el área. Insólitamente, el propio informe indica que «las observaciones no tienen rigor científico, por cuanto sólo estarán validadas cuando los datos se analicen adecuadamente y sean publicados en revistas científicas con revisión por pares. Hasta tanto, son preliminares y sin carácter conclusivo». Además, que una publicación estaría prohibida por aplicación del Artículo 13º de la Ley 24.922: «Los resultados de todo trabajo de investigación sobre los recursos pesqueros deben ser puestos a disposición de la Autoridad de Aplicación antes de cualquier utilización o divulgación de los mismos»; y que, es irrelevante la publicación o no en una revista, ya que no se trata de un docente que investiga en la Universidad, sino de determinar los efectos indubitables ocasionados por la AMP y establecer qué, cómo y cuánto puede pescarse en la región para evitar daños al ecosistema y, por cierto, teniendo en cuenta la ubicación de la AMP, si hay migración hacia Malvinas, que podría estar facilitando el otorgamiento de licencias ilegales a los británicos.

Este Informe muestra serias incongruencias, por ejemplo, que la “Autoridad de Aplicación” es la Jefatura de Gabinete de Ministros a pesar que por Decreto 402/17 del 08/06/2017 se estableció con anterioridad que era la APN, además de que en las estructuras está ausente la SAGyP, la Subsecretaría de Pesca, el CFP y el INIDEP. A las apuradas para tratar de cumplimentar este informe, «el 24/08/2017, luego de cuatros años, tuvo lugar la 1ra. Reunión del Grupo de Asesoramiento Técnico del Plan de Manejo del AMP»; lo cual, ocasiona un grave perjuicio en la explotación sostenible del recurso, ya que como indica el INIDEP: «Las tres AMP se localizan en zonas que constituyen importantes caladeros de merluza negra para la flota argentina, o muy próxima a ellos». El informe ante el Congreso acota —genéricamente— contrario a esta opinión que «el AMP Namuncurá no representa una zona clave para actividades de pesca comercial de las especies tales como, polaca, merluza negra, granadero y sardina fueguina» y, si bien lo hace sin fundamento alguno, la pregunta es ¿entonces para qué se instauró?

La burocracia al palo: Presidente; Presidente Alterno; Secretaría Técnica; Secretaría Ejecutiva y varios Ministerios, secretarías, organismos y la Provincia de Tierra del Fuego y aunque se apresuran a decir que no generan nuevos costos; es altamente probable que nadie haya interesado hacer este estudio que a simple vista demuestra lo contrario. Sobre todo disponiendo de una estructura específica y ya existente en el Estado Nacional.

Aquí suscribo  los dichos del presidente de CALAMASUR y SIAT Alfonso Miranda Eyzaguirre (“Áreas Marinas desprotegidas del Perú”, Seafood Media Group, 01/07/2023) ya que las Áreas Marinas Protegidas o las Vedas, primero deben monitorearse y no necesariamente deben tener el carácter de permanentes, sino que por el contrario requieren de su revisión periódica, de otro modo, a 10 años sin resultados ciertos, podríamos considerarlas “un bloqueo o piquete” a la producción.

En la Argentina nos adelantamos a concluir que la intervención de la Administración de Parques Nacionales y la instauración de AMP son absolutamente innecesarias. En el peor de los casos, hubiera sido necesaria una veda del INIDEP. Para demostrar ello analizaremos el caso Merluza Negra.

El CONICET ya investigó en esa área y mediante Acta Nº 18/2008 el CFP declaró un área de veda de pesca y permanente en un sector de 1.800 km2 dentro del Banco Namuncurá; es decir, mucho antes de que se estableciera la AMP Namuncurá. Igualmente, antes por Acta 3/2004 se incluyó una veda para la pesca de la merluza negra; una de las especies de más alto valor de comercialización y a su vez el INIDEP ha efectuado numerosas evaluaciones sin requerimiento de terceros, referidas a la citada especie (Inf. Técnicos 011/15; 054/16; 020/17; 024/18; 042/20 y 023/21, de los investigadores Martínez; Troccoli; Di Marco; Wohler y otros) de donde podemos inferir que es absolutamente innecesaria la intervención de la Administración Nacionales Parques en lo relativo a las AMP. Todos los informes concluyen que «respecto al estado de la población, puede concluirse que, tal como se observó durante los últimos años y, sobre la base de los tres indicadores considerados como más relevantes para conocer el estado de situación del efectivo, como son el porcentaje de juveniles en las capturas, el volumen de captura incidental y la estimación de la abundancia (Martinez et al, 2015b) la pesquería de merluza negra en el espacio marítimo argentino sigue presentando una situación favorable»; documentación ni indicadores que el Informe de la APN ante el Congreso no tiene.   

El Informe 023/21 del INIDEP es muy específico y tampoco para su elaboración fue requerido por la APN. Refiere al «Análisis del impacto potencial provocado por el establecimiento de las AMP Namumcurá-Banco Burdwood I, II y Yaganes en la pesquería argentina de merluza negra» en el que se indica: «A pesar del tiempo transcurrido desde su creación, los planes de gestión de las tres AMP se encuentran aún en etapa de elaboración, por lo que, hasta no procederse a su instrumentación, no se permite la explotación pesquera en las Reservas Nacionales Marinas (RNM)». ¡Aún en 2021 no se habría instrumentado! Por lo tanto, continua el informe, «es lógico suponer que dicha restricción a las actividades pesqueras, provoque un impacto en la pesquería. Por un lado, habrá una limitación de las capturas por la restricción a la operación de la flota palangrera ya que la flota arrastrera no suele capturar merluza negra en dicha área y, en paralelo, un aumento de la abundancia -por la prohibición de la pesca- porque los peces provenientes de las AMP se desplazarían fuera de los límites de la misma» y, este punto, habría que determinar si el beneficiario de este derrame desde las AMP no serían los británicos ocupantes en Malvinas que otorgan licencias ilegales y también en su política de establecer reservas alrededor de los archipiélagos que coloniza.

Al respecto, Roberto Maturana plantea: «En un área de 7.000 km2 el Banco se encuentra en conflicto de soberanía entre Argentina y el RUGB, donde la veda favorece a los kelpers, porque las especies migran a Malvinas ¿Por qué Parques Nacionales se ocupa de aéreas pesqueras sin controlar los glaciares, como lo indica la Ley 22.351? ¿Por qué los ambientalistas ni la APN nunca se han referido a la depredación pesquera en Malvinas? ¿Los gestores de esta AMP desconocían que la WWF es una ONG ambiental británica monitoreada por el MI6 servicio secreto británico, al igual que la UICN?» (“Namuncurá: un nuevo caso de entrega de soberanía a Gran Bretaña”, 09/04/2012).

Algo similar ocurre con la Ley 27.490 de creación del AMP Namuncurá II de 32.336,3 Km2 y Yaganes de 68.834,31 Km2 sancionada el 12 de diciembre de 2018, es decir hace casi cinco años sin que se haya publicado un informe técnico que permita justificar semejante restricción a la actividad pesquera, donde se dan las mismas observaciones formuladas para el Namuncurá I y profundizar la duplicación del Estado (Art. 4º parte V).

Finalmente, en el trabajo “Estado de los Recursos Pesqueros bajo administración exclusiva de la República Argentina”. (Giussi, A; Prosdocimi, L; Carozza, C. y Navarro, Gabriela, 2022) que compila todos los trabajos realizados por los especialistas del INIDEP, sobre las especies del Atlántico Sudoccidental, donde «se concluye que, respecto al nivel de abundancia de la merluza negra, sumado a la tendencia estable de la misma durante los últimos años, indicaría que el recurso en estado de explotación sostenible, dentro de límites biológicamente seguros».   

Si todos los peces grandes se comiesen a los chicos no existiría el mar.

“Cuando la estafa es enorme, toma nombre decente” Abelardo López de Ayala.

 

* Experto en Atlántico Sur y Pesca. Ex Secretario de Estado. Presidente de la Fundación Agustina Lerena (Fundada el 21/10/2002), Presidente Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana, CESPEL (Fundada el 02/04/1989).

Autor de “Malvinas 1982-2022. Una gesta heroica y 40 años de entrega” (2021) y de “Pesca Ilegal y Recursos Pesqueros Migratorios Originarios de los Estados Ribereños de Latinoamérica y El Caribe” (2022).

 

 

ORDEN, DIVINO TESORO

Iris Speroni*

“El Jardín de las Delicias” de El Bosco, detalle.

En nuestro bendito país vivimos entre el caos y la anomia. 

 

Lecturas previas:

Equilibrio inestable

http://restaurarg.blogspot.com/2019/12/2020.html

Más de lo mismo 

http://restaurarg.blogspot.com/2020/08/mas-de-lo-mismo.html

 

El caos y la anomia van desde cosas menores que sólo causan inconvenientes y trastornos, a temas graves.

A saber:

Los delincuentes comunes tienen carta blanca para asaltar a un trabajador que espera el colectivo a las cinco de la mañana, o una señora que viene de hacer las compras; a robar una mochila, un celular, una moto, un automóvil, un comercio minorista, ganado o una carga de camión. El Estado, como institución, no persigue al delito común.

Las personas de a pie todos los días viven con zozobra las más diversas situaciones: si habrá transporte público al día siguiente para ir a trabajar o, peor aún, para volver a la tarde a la casa. Si habrá clases o no al día siguiente y por lo tanto, con quién dejar a los niños. El Estado, a pesar de arrogarse la autoridad de aplicación de control —y a veces gestión— del transporte público (o de educación), no cubre su obligación.

Acceder a la salud pública en algunos lugares puede ser caótico. Las guardias de los hospitales están sobrepasadas, con reyertas permanentes (por el conflicto por mucha demanda y oferta insuficiente) entre los pacientes con el personal y entre sí. A lo que hay que agregar —al menos en las grandes urbes— escenas de prepotencia por parte de drogones que exigen psicofármacos al personal. La policía o está ausente o su presencia es a todas luces insuficiente, lo cual deja desprotegido al personal, al resto de los pacientes y a las instalaciones.

Ingresar a algunas universidades públicas —no todas— es un viaje psicodélico. Parecen las habitaciones de heroinómanos —al menos como las describen en Hollywood— o las fotos del departamento de Charly en su peor momento. Graffitis, trapos colgados con leyendas que enuncian intereses y/o demandas incomprensibles. No pareciera un ámbito propicio para el estudio. Lamentablemente las escuelas públicas primarias y secundarias han adoptado esas modalidades en los últimos tiempos. Todas las superficies cubiertas con leyendas estrambóticas —ej. retrato de Mandela, banderas multicolores y rezos a la Pachamama— que, creo, deben distraer la atención del alumnado. Digo yo, que de docencia y psicopedagogía no entiendo nada.

Un escalón abajo en este listado (a mi criterio), es la anomia en los lugares públicos. Las disputas políticas se dirimen por demostraciones de fuerza en la calle (no otra cosa es cortar una ruta o la 9 de julio); dando por redundante el sistema de representación instituido (los cuerpos deliberativos definidos por la Constitución). Se extiende a lo más pedestre: sin que nos enteráramos se suprimió la prohibición de defecar, orinar o copular en la vía pública, no hace falta higienizarse para utilizar el transporte público y se ha degradado toda forma de convivencia.

Pero el peor desorden es la ausencia de moneda. Nada tiene precio. Nadie sabe cuánto va a valer el sueldo cuando se cobre [*]. Lo mismo corre para los honorarios, facturas o cualquier otra cuenta a cobrar. Tampoco uno sabe cuánto pagará de luz el próximo bimestre. Hasta el ABL cambia mensualmente por inflación. En resumen, es imposible hacer la más mínima planificación de la economía familiar o de un comercio o de una industria o de una producción agropecuaria o de un servicio a brindar. Un horizonte de tres meses es una alquimia. El Estado no cumple con su obligación de sostener el valor de una moneda de curso legal.

Otro punto, que afecta a las empresas y a las economías familiares por igual, es la tasa de interés. La misma está determinada unilateralmente por el BCRA. Ésta constituye el piso mínimo de todas las tasas de interés en pesos en la economía argentina. Si el BCRA fija una tasa de 80% anual para sus transacciones, todas las tasas de la economía serán 80%+plus. Si la fija en 100%, no habrá tasa en la economía inferior a eso. Por lo tanto, todo particular que deba saldar sus deudas con la tarjeta de crédito o retraso de pago de servicios públicos o impuestos, pagará lo que fije el BCRA más algo. En cuanto a los privados, les define el costo de descontar cuentas a cobrar (o cheques diferidos o pagarés). A veces, deben venderlos por la mitad de su valor si quieren contar con la liquidez necesaria para hacer frente a sus obligaciones, por ejemplo, el adelanto de impuestos. En resumen, el Estado, vía el BCRA, les complica la vida a todos y pone en riesgo, eventualmente, la supervivencia de su explotación. El Estado, o mejor dicho, los gobernantes que administran al Estado, no nos aseguran los beneficios de la libertad.

 

Fue el Estado

Es el Estado el que instala la anomia y el caos en la sociedad y no al revés.

No es un pueblo descontrolado al cual los gobernantes no saben o pueden controlar, sino un pueblo razonablemente ordenado y coherente al cual el Estado boicotea, dinamita y bastardea permanentemente 7×24.

Una buena prueba fue la celebración por el tercer campeonato del mundo de fútbol de varones. Millones de personas en la calle. Pudo ser una tragedia. Una puerta doce multiplicada por diez mil. Nada sucedió. En parte porque la gente estaba feliz. Pero en parte porque somos personas intrínsecamente civilizadas y —lo hemos demostrado a carta cabal— sabemos convivir. O supimos hacerlo esas cuantas horas.

Esto se agrega a lo cotidiano. Todos los días la gente va a trabajar (aun cuando no se sepa el valor de compra del sueldo a fin de mes). Los proveedores entregan la mercadería, a veces con precio abierto. Los profesionales ofrecen sus servicios —aunque la factura sea pagada 60 días después, Dios sabe a qué valor—. Los alumnos van todos los días a la escuela. Existen fechas de exámenes. Se dan turnos para VTV. Los panaderos hornean su pan y las medialunas. Todos hacemos nuestra parte.

Millones de argentinos todos los santos días hacemos nuestra parte.

Los únicos que no hacen su parte son los gobernantes. 

Los gobernantes

Los representantes del pueblo tienen bien marcada la cancha. Los límites y las reglas de juego. Se les dice lo que deben hacer y juran hacerlo. ¿Dónde? ¿Cómo?

La Constitución les dice sus obligaciones. La ceremonia de asunción no es para que les aplauda la familia. Es una formalidad donde juran respetar la constitución, ante testigos y en presencia de fedatario (escribano). Esto es, se hacen cargo de un contrato.

¿Qué les ordena a hacer la constitución a nuestros queridos, bien amados gobernantes?

Preámbulo…afianzar la justicia, consolidar la paz interior”. Esto implica ocuparse de los delincuentes comunes y evitar que nos masacren por goteo y en cámara lenta, como sucede ahora. El laissez faire, laissez passer actual, aprovechar la excusa de la pandemia para liberar presos, no buscar a los prófugos y no voy a enumerar las acciones de funcionarios públicos que conocemos de memoria, es un incumplimiento de esta cláusula del contrato. ¿Por qué lo hacen? Los que están en el métier (fiscales, jueces, algunos policías, empleados judiciales) probablemente lo hagan por plata. El resto de la dirigencia política lo hace o bien porque el crimen les lleva su parte en efectivo una vez por semana o bien porque están demasiado ocupados robando en otra área de gobierno para meterle garra a esto. Quien se decida a cambiar las cosas, deberá echar a (casi) todos los jueces y a (casi) todos los fiscales y vaciar (casi) todas las cátedras de las facultades de derecho nacionales.

Otra que Hércules limpiando los establos.

Preámbulo…proveer a la defensa común”. Olvídense. Ni en la agenda está. Le delegaron al Foreign Office la determinación de los ascensos militares. No se gasta un peso ni en comprar una gomera. Un miembro jerárquico de las FFAA con años de desempeño y estudios gana mucho menos que un empleado administrativo raso de la ANSES. Por supuesto, no hay ni tanques, ni buques, ni aviones, ni municiones.

Preámbulo…promover el bienestar general”. No hay bienestar si la jubilación es miseria, si hay que esperar horas para ser atendido en una guardia, cuando la educación es deficiente y el transporte público es errático, escaso, poco confortable y, a veces, peligroso.

Pero lo peor de todo es la inestabilidad económica. La destrucción de la moneda, el tipo de cambio manipulado, las altas tasas nominales de interés. Nada genera tanta angustia y zozobra en los corazones y en alma de todos los argentinos.

Todos estos ítems también forman parte del contrato que los funcionarios firman/juran. El art. 75 de la Constitución, incs. 11 y 19, les exige a nuestros bien amados líderes:

11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras… 19. Proveer lo conducente a … la defensa del valor de la moneda…”.

Lo cual, a todas luces, no cumplen.

La manipulación del tipo de cambio por parte de las autoridades, su subvaluación, hace que los bienes y servicios exportables reciban menos pesos que lo justo (lo que desestimula las exportaciones) y salga artificialmente barato importar (por eso los miles de millones de dólares en chucherías que se traen de China). ¿Por qué? Porque el Estado, con esta medida, desordena todos los precios de la economía. Hace antieconómico explotar una finca de peras y manzanas o de vides (porque el propietario debe vender a mitad de su precio su cosecha) [**], pero también hace cuesta arriba competir con productos industriales cuando el importado se compra a mitad de precio.

Todos estos efectos aunados generan destrucción de valor. Cierre de explotaciones, quiebras, desestímulos varios. Pérdida de riqueza, desocupación, pobreza. Por todo esto, hace más de una década que el PBI per cápita decrece. Por todo esto, Argentina pierde palmo a palmo su lugar de potencia mundial desde hace décadas.

El modelo

Sin embargo éste es el modelo económico, político, social y cultural del país. Podría agregar más cosas, como que los gobiernos, en particular desde Macri a hoy, dejaron de festejar las fiestas patrias y se le falta el respeto lisa y llanamente a la religión oficial del Estado argentino, la cual se suplanta por paganismos varios. Pero es para otro día. Me quedo en lo económico.

Este modelo —LELIQs con intereses millonarios diarios, dólar y todas las divisas subvaluadas, tasas de interés de tres dígitos—, esto es el modelo. Es el sistema caótico con el cual el poder está cómodo.

No es un modelo con problemas que anda mal. El modelo es ésto.

Como las bacterias crecen cuando sube la temperatura (con ese proceso se hace el yogur o se leva la masa) de la misma manera quienes gobiernan se hacen más ricos con el caos; léase inflación, distorsiones en los tipos de cambio y tasas de interés delirantes.

El barril sin fondo

Como el modelo es éste, y con el mismo algunos pocos, justamente los que gobiernan, se hacen ricos, nadie propone cambiar. Nadie quiere, sabe o puede eliminar el sistema de Leliqs.

Nadie quiere, sabe o puede acabar con el sistema desdoblado del mercado cambiario. Pueden preguntarle a cada uno de los candidatos.

Nadie quiere acabar con el curro infinito de la deuda pública.

El tipo de cambio desdoblado (pagan la mitad a quienes exportan y se lo ceden a los amigos a mitad de precio) no lo van a cambiar. Quienes consiguen los dólares a mitad de precio están ante el mejor negocio de sus vidas ¿quién no quiere comprar diez millones de dólares al precio de cinco? No hay negocio sobre la tierra que se le compare. Ni robar las armas que EEUU manda a Ucrania y venderlas al mercado negro da más dinero que esto. Además, no es un negocito de monedas. Se repartieron 88.446 millones de dólares sólo en 2022. Se repartieron hasta el fondo del tarro, al punto que meses después no pueden hacer frente a las obligaciones del Estado. ¡Con todo el dinero que los argentinos les dieron en concepto de impuestos y confiscación cambiaria!

Mientras los productores de peras y manzanas de Río Negro o los madereros de Corrientes o los cultivadores de té de Misiones [***] no saquen el facón y degollen a medio directorio del BCRA, esto va a seguir sucediendo [****].

¿Qué pasó con ese dinero? ¿Qué sucedió con los 88.446 millones de dólares de exportaciones del 2022? ¿Qué sucedió con los U$D 1.000 millones de exportaciones de maní del 2022?

Se lo repartieron los amigos de De Mendiguren, quienes acceden a esos dólares a mitad de precio. Los que anuncian inversiones en terminales automotrices inverosímiles, en la sapiencia de que el BCRA les vende esos cientos de millones de dólares a mitad de precio. Invierto 20 millones, digo que sale 200 millones, compro 200 millones a mitad de precio. Gané 80 millones de dólares. Clinck, caja.

Habrá o no peaje en la secretaría que lo autorice, pero en el fondo, eso es irrelevante.

El Estado funciona como una herramienta para quitarles dinero a unos argentinos y dársela a otros (y la mayor de las veces a extranjeros, como las terminales automotrices). 

Las próximas elecciones

Pareciera que la dirigencia empresarial y política, que no se caracteriza ni por su altruismo, ni por sus deseos de grandeza, ni por el amor al país, ni por tener demasiadas luces, nos ofrece lo de siempre. El modelo BCRA+De Mendiguren.

Por lo pronto a mí me importan pocas cosas para esta elección:

    1. entrar a los BRICS, y
    2. esperar a que sobrevivamos a cuatro años de más de lo mismo.

Lo que a mí me importa:

    1. acabar con el aborto,
    2. acabar con el desatino de las LELIQs,
    3. liberar el tipo de cambio,
    4. comerciar libremente en cualquier divisa,
    5. llegar al pleno empleo,
    6. que todo el trabajo sea en blanco,
    7. que el trabajo sea bien pago,
    8. pertrechar a las FFAA,
    9. llegar a U$D 300 mil millones de exportaciones.

Todo eso, será para dentro de cuatro años, con suerte.

Otro sí digo:

El Orden

Argentina creció y se constituyó como una de las potencias mundiales entre 1880 y 1975. Casi cien años de paz. En un breve lapso terminó la Guerra del Paraguay (que finalizó el período de guerras civiles), derrotó al indio araucano en la Campaña del Desierto y coronó al dominar la última sublevación provincial cuando la Nación sofocó el levantamiento de Tejedor (provincia de Buenos Aires).

El indio, o mejor dicho los malones, eran promovidos por el gobierno chileno como forma de hostigar a la Argentina e impedir su crecimiento. Le daba armas y dineros a los araucanos, los cuales pasaban el verano con sus familias y el invierno maloneando, esto es robando ganado (vacuno y equino), quemando casas y robando mujeres y niños. Una guerra de guerrillas. Lo producido se lo vendían a la oligarquía chilena la cual hacía pingües ganancias, incluida la venta de cueros a California por vía marítima. El resultado aquí era: a. pérdida permanente de patrimonio —los malones se llevaban todo el crecimiento de hacienda y había que empezar de cero—, b. la hostilidad contra los asentamiento de población al zaherir en los más débiles, las mujeres y niños. Para las almas sensibles que defienden los malones: las mujeres eran vendidas a los prostíbulos de Valparaíso, y las más lindas, a los de California.

Esto es, el gobierno chileno, al usar como herramienta a varones corajudos de la Araucanía, tercerizó frenar el avance del gobierno argentino sobre el territorio patagónico, probablemente con la esperanza de poder hacerlo ellos en nuestro lugar.

La zozobra de la vida de las familias en zonas de frontera fue lo que motivó que gran parte del Ejército de Roca estuviera integrado por indios argentinos, como parte del ejército regular y con grado militar; porque era imposible crecer y prosperar cuando uno es el objeto de una guerra de guerrillas estimulada por un poder extranjero, como una pieza de ajedrez de las relaciones internacionales.

La Argentina no pudo contraatacar —como forma de defensa efectiva— sino hasta que el ejército chileno estuvo ocupado en La Guerra del Pacífico (1879-1884), cuando éste no pudo brindarle el soporte a los guerreros araucanos, los cuales debieron replegarse en la Araucanía. Roca no masacró a nadie. Los corrió y ellos se volvieron a sus casas, con sus mujeres y sus hijos. Lo único que pasó es que el soporte de esa guerra de guerrillas (las FFAA chilenas, el gobierno chileno y la oligarquía chilena) estaba ocupado en el frente norte. Ganaron territorios a Bolivia y Perú; perdieron sus pretensiones sobre la Patagonia. Es conveniente tener todo esto en mente para las décadas que se vienen.

Cabe preguntarse por qué desde 1983, a partir de que perdimos la Guerra del Atlántico Sur y nuestro país está intervenido por los vencedores, es que se cambió el “relato” sobre lo sucedido en la Conquista del Desierto, y por qué a los niños, adolescentes y adultos jóvenes universitarios no se les enseña todo esto que está pulcramente documentado. Por qué no se enseña la fuerte relación entre los malones de araucanos y el gobierno chileno. Por qué se insiste en que los araucanos vivían en territorio patagónico cuando toda la documentación sostiene que la población precolombina de la zona era toda tehuelche. Dicho no sólo por exploradores españoles y portugueses sino por aventureros, viajeros y agentes de la Corona Inglesa. ¿Por qué?

Tuvimos años de paz, crecimiento en riqueza, población, cultura, hasta que nuevamente, potencias extranjeras se entrometieron para debilitarnos. Y no hay mejor forma de extenuar y menguar a un pueblo que generar conmoción interior. Con ese espíritu debemos evaluar los hechos de la década del ’70, los cuales derivaron en un gigantesco endeudamiento con Martínez de Hoz, grillete que tenemos hasta hoy.

Hay que recuperar el país, darle paz y estabilidad al pueblo y sacarnos la deuda externa de encima.

Esperemos que quien asuma en diciembre nos deje algo de país (o al menos un país íntegro territorialmente) en el 2029.

Un abrazo, querido lector.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Notas

[*] Qué se va a poder comprar con lo que se cobre = cuál va a ser el “poder de compra”.

[**] Por esta razón (el dólar subvaluado) es que se redujo la superficie plantada de arándanos, se han talado limoneros en Tucumán y la superficie plantada con cerezos en Los Antiguos crece a velocidad de caracol.

[***] El cluster manicero exportó en 2022 U$D 1.000.000.000.000. Esto es, el BCRA le robó a todos los productores, contratistas, transportistas, peones, del maní la suma de U$D 500 millones. Lo digo en criollo: les chorearon 500 palos verdes y aquí no pasó nada. No corre sangre por las calles, no sucede como en Brasil que aparece un funcionario muerto en la bañera, nada. Así que lo van a seguir haciendo.

[****] Ustedes deberían haber visto las audiencias de la comisión de agricultura de Diputados (Diputados TV) donde los productores tímidamente balbuceaban que tenían “un problema” con el tipo de cambio.

 

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Equilibrio inestable

http://restaurarg.blogspot.com/2019/12/2020.html

Más de lo mismo

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Artículo publicado el 24/06/2023 en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2023/06/orden-divino-tesoro.html.

CENSURA KIRCHNERISTA PARA SEGUIR MINTIENDO EL PASADO, CONTROLAR EL PRESENTE Y DOMINAR EL FUTURO

Ariel Corbat

«La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro.

Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados».

George Orwell, 1984.

 

Por aquello de que no se puede engañar a todos todo el tiempo, cuando los kirchneristas, que construyeron poder a base de mentiras, se sienten debilitados inexorablemente intentan usar la fuerza coercitiva del Estado para censurar verdades.

Es el mecanismo que utilizaron a comienzos de 2017, pleno interregno macrista, llevando a la Legislatura Bonaerense un proyecto para obligar a mentir 30.000 desaparecidos. Proyecto del Frente Para la Victoria que fue hecho Ley 14.910 con voto del bloque cambiemita que con la sola excepción de Guillermo Castello alzó las manos tal como lo había ordenado la gobernadora María Eugenia Vidal.

Saben los kirchneristas que su poder depende de sostener la mentira de los 30.000 desaparecidos, piedra fundacional de su relato y manto útil para cubrir la más descarada corrupción que ha padecido la República Argentina. Y saben también que progres como Vidal y sus levantamanos son lo suficientemente idiotas como para aceptar las mentiras kirchneristas como verdades dogmáticas, porque la sola idea de que los puedan llamar “fachos” les causa estupor.

Tenían entonces miedo de no volver al gobierno, porque en el 2015 se votó para que no vuelvan jamás, tal como podría ser que se vote en este 2023. Y no fue casualidad que a partir de la fecha de sanción de esa ley, 23 de Marzo de 2017, el kirchnerismo y el resto de la izquierda exacerbaran su activismo con la abierta intención de impedir que el Presidente Mauricio Macri completara su mandato.

Y es que con su mentira fundacional resguardada por los mismos que habían prometido terminar con el kirchnerismo y el curro de los derechos humanos, tenían claro que iban a volver; por militancia propia y por la traición cambiemita a sus votantes. Gobernó Cambiemos tratando de congraciarse con quienes nunca les iban a apoyar, haciendo kirchnerismo de buenos modales, lo que no podía terminar bien en ningún escenario. Se desperdició así una oportunidad histórica que tal vez no se repita.

Los cuatro años de Alberto de la Fernández haciendo de Presidente en la tercera presidencia de Cristina Fernández salieron tan mal para el kirchnerismo que llevan como candidato a Sergio Massa y vuelven los cambiemitas a tener la chance de acceder al gobierno.

Por eso vuelve el kirchnerismo, esta vez anticipándose a la pérdida del poder, a intentar blindar ya no solamente su mentira fundacional, sino su relato todo. Cuentan para ello con las bancas propias y las de aquellos cambiemitas más preocupados por consensuar con el kirchnerismo que por combatirlo, porque “superar la grieta” y toda esa sarasa. Y uno podría suponer que serían esos los afines a Horacio Rodríguez Larreta, pero no cabe descartar a muchos de los afines a Patricia Bullrich.

En efecto, la mecánica se repite. El lunes 26 de Junio el gobierno hizo la presentación del avión Skyvan PA-51 que se habría utilizado en los llamados “vuelos de la muerte”, una exhibición de derroche de dinero público para sostener una memoria parcializada. Encabezaba el acto, sentada junto a Sergio Massa, ese al que definía como un “hijo de puta”, una Cristina Fernández aún en el poder pero con serias dudas sobre su futuro dejó caer, como al pasar aunque cumpliendo parte de un plan sincronizado, que: “Resulta increíble que algo que es reconocido como una tragedia de la humanidad en todo el mundo haya gente de nuestro país que lo niega”.

Horas después, el 28 de Junio, la diputada nacional por Jujuy Carolina Moises, del Frente de Todos, presentó un proyecto de ley para penar el “negacionismo” basado en otro que ella misma presentó dos años atrás. Según Moises “Es inaceptable seguir siendo testigos de cómo se tergiversa nuestro pasado común negando las evidencias. El Estado debe velar ayer, hoy y siempre por nuestra verdad histórica”.

Curiosa frase la de la diputada porque está destinada a proteger las mentiras sobre los años de plomo que el kirchnerismo pretende hacer pasar por verdades dogmáticas contra toda evidencia.

Este afán kirchnerista por blindar sus mentiras para imponer su relato, debe recordarnos las enseñanzas de George Orwell en su novela «1984»: porque si aceptamos que 2+2 no es igual a 4, sino lo que el partido devenido gobierno y Estado nos diga que es, entonces ya no tendremos ninguna libertad, ni siquiera la libertad de pensar.

Por ello es necesario alzar la voz en defensa de la Libertad que es, entre tantas otras cosas, la capacidad de preservar la racionalidad frente al fanatismo de los adoctrinados y no resignar bajo ninguna circunstancias que 2+2=4.

El relato del kirchnerismo sobre los años de plomo, en tanto omite groseramente los crímenes del terrorismo castrista, sólo puede sostenerse desde la ignorancia fomentada por el uso faccioso de los recursos del Estado. Es, literalmente, un relato para idiotas.

Los años de plomo no fueron para nada agradables. Y justamente por eso deberíamos preocuparnos por mantener una memoria cierta, de las que apoyan los documentos y testimonios reales de la época que dan cuenta de una guerra revolucionaria, guerra contrasubversiva, guerra sucia o como quieran llamarla pero siempre guerra. Negar la existencia de la guerra es mantener abierta la posibilidad de repetirla.

Después de los juicios a las juntas militares y las cúpulas de las organizaciones terroristas, el Presidente Carlos Menem promovió un proceso de pacificación que aspiraba a superar el pasado. Sin embargo las minorías hiperactivas de izquierda, afines al terrorismo castrista, aprovechando los coletazos de la profunda crisis del 2001 encontraron en el kirchnerismo el vehículo para romper ese contexto superador del pasado bajo el afán revanchista por la guerra perdida.

La izquierda castrista quería venganza, y el kirchnerismo se la ofreció al alzar la bandera de los derechos humanos como franquicia para encubrir sus negociados (desde la vocación por apropiarse de fondos públicos y abalanzarse en éxtasis sobre cajas fuertes), estrategia bien definida por Jorge Asís como “roban pero encarcelan”.

Son los contextos los que definen el significado de los actos, y en este contexto de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual que ahonda deliberadamente el régimen kirchnerista, cualquiera que se preste al afirmacionismo de la mentira, al falseamiento histórico y al negacionismo del ataque marxista contra la Nación Argentina, colabora con el enemigo y traiciona a la Patria.

Y ninguna ley podrá callarme, seguiré diciendo estas cosas que puedo fundamentar en hechos documentados y en documentos indubitables. Ninguna ley puede obligarme a ser un afirmacionista de la mentira. Porque si “negacionista” es defender la verdad entonces llevaré el título con altivez.

No hay ninguna ley mordaza que vaya a impedirme seguir explicando esa parte trágica de la historia argentina en la que, para desgracia de todos, se mantiene al país empantanado de pasado.

La guerra revolucionaria declarada por las organizaciones terroristas dirigidas desde Cuba, no fue una guerra convencional, de cara a cara, con ejércitos a bandera desplegada como se combatió en Malvinas.

Fue lo que son las guerras revolucionarias: mugre y clandestinidad.

El terrorismo castrista desplegó su ofensiva con ataques solapados tras infiltrar distintos ámbitos de la sociedad, hasta en hogares familiares poniendo bombas debajo de las camas. Y su violencia traía un mensaje: “Somos más malos que ustedes. Ríndanse a nuestra voluntad”.

Pues bien, los argentinos no nos rendimos ante la agresión comunista, y nuestros soldados se adaptaron al escenario de guerra sucia que instaló el enemigo; para dejar bien en claro que podíamos ser más malos que ellos y sostener nuestro estilo de vida. Así se hizo lo necesario.

¿Errores, excesos y horrores? Por supuesto. No tiene propósito negarlos. Las guerras de Inteligencia, las que se libran desde la clandestinidad para definir la supremacía entre estilos de vida de convivencia imposible, se combaten sin piedad y sin reglas. Porque la única regla es no perder.

¿Cometimos crímenes? Sí. Para no cometer el mayor de los crímenes: que terroristas como Firmenich o Santucho se salieran con la suya y a precio de matar un millón de argentinos nos impusieran otra dictadura con pretensión de eternidad a imagen y semejanza de la de Cuba (que sigue siendo hoy día la misma dictadura que lanzó contra nosotros sus organizaciones terroristas).

Se pueden cuestionar los métodos, obviamente que sí, pero no al extremo de ser funcional al enemigo. En tal sentido, incluso disertando en ámbitos como el Círculo Militar he formulado severas críticas a determinadas conductas implementadas durante la guerra, pero nunca olvido el contexto criminal propio de la época, presente en los míos y en los otros, tal como lo manifesté hace largos años en la entrevista que recuerda este fragmento de video:

Entonces, ¿somos criminales los argentinos por haber eliminado terroristas? No. ¿Debemos sentir alguna culpa por los terroristas neutralizados? Ninguna. Que los lloren en Cuba.

Veamos ahora la cuestión de los desaparecidos como táctica de guerra.

Téngase presente que antes del golpe de Estado de 1976, en el interregno “democrático” del peronismo, los terroristas que estaban presos conforme a Derecho fueron amnistiados y que esa amnistía sólo sirvió para que sintiéndose con mayor impunidad retomaran la lucha armada.

Las organizaciones terroristas que operaban en Argentina eran de una dimensión mucho mayor que las Brigadas Rojas, y si Italia las pudo combatir con la ley en la mano fue porque no tenían ni el despliegue ni el grado de infiltración de Montoneros y ERP. Aquí además del terrorismo urbano, las organizaciones castristas atacaron cuarteles y coparon ciudades, por sólo señalar dos tipos de acciones que definen un estado de guerra.

Muchas veces se pretende poner el caso italiano como ejemplo de lo que debió hacerse, pero es una comparación que carece de todo realismo.

En los setenta, la información circulaba a mucho menos velocidad que hoy, eso era determinante para que capturado un enemigo se tuviera tiempo de sacarle información y golpear por sorpresa a su organización. Lo cual no hubiera ocurrido de iniciarse un proceso penal. Cosa que sólo hubiera traído aparejada mayores vulnerabilidades para las fuerzas del Estado argentino, pues cabe recordar que al Juez Quiroga lo mataron los terroristas por haber dictado sentencia contra ellos en procesos legales.

Y subrayo este punto, porque a pesar del evidente prevaricato con que los militares han sido condenados por combatir y vencer al terrorismo castrista nunca mataron a ningún juez. Entre otras razones porque esos jueces, pueden serlo gracias a que los militares ganaron la guerra y con socrático patriotismo soportan las injusticias judiciales del revanchismo. El obsceno prevaricato de los jueces que condenan militares es también un acto de alevosa hipocresía, porque si pueden jugar a ser jueces sólo es gracias a que los militares ganaron la guerra. De ganar Firmenich o Santucho no se hubieran atrevido a juzgar a los vencedores, ni se los hubieran permitido.

Luego, en el fragor de la guerra, a más de capturar, interrogar (bajo tortura, sí) e ir desmantelando células enemigas en sucesivos operativos, había que devolver la gentileza del miedo: que sintieran los terroristas la incertidumbre de no conocer la suerte de sus combatientes.

Y es que la guerra revolucionaria, en su total falta de convención, tiene un rasgo psicológico más fuerte que en otros conflictos; es una guerra de crueldad y miedo contra miedo. Por lo que la derrota de cualquier bando queda sellada cuando en lugar de causar miedo, tiembla de miedo. Y los terroristas temblaron.

Cuando una organización de tipo militar no tiene certeza sobre la disposición de sus tropas, ni puede determinar si sus faltantes han sido capturados, están muertos o desertaron, se produce el desbande. Ante ese desbande, Montoneros intentó la locura de una contraofensiva idiota en la que, como si la consigna hubiera sido “animémonos y vayan”, no se arriesgó ningún jefe.

¿Qué esperaban los terroristas que mataron a militares y sus hijos en sus casas o en las puertas de sus casas? ¿Qué una vez capturados se les iba a ofrecer un café con medialunas y otra amnistía?

No iba a pasar. Por lo que cayó encima de los subversivos castristas todo el odio que generaron con su proceder artero.

Es un estribillo común de la prédica izquierdista de posguerra decir que aquí no hubo guerra sino genocidio y que la apropiación de hijos de terroristas fue una práctica aberrante. Pues bien, al respecto es preciso contestar con toda claridad: cada uno de los llamados «nietos recuperados» demuestra dos cosas.

Primero demuestra el sentido humanitario de quienes adoptaron como propios a los hijos de terroristas (terroristas que, dicho sea de paso, eran horribles padres y solían usar a su prole como escudo humano). Supusieron los militares que de esa forma se evitaría que crecieran odiando como odiaban sus padres.

Segundo demuestra la inexistencia del tal mentado genocidio: los nazis no preservaban vidas de bebés judíos, ni los turcos a los armenios, ni los hutus a los tutsi.

Ese rasgo humanitario de los militares argentinos, en el marco de una guerra sin ningún tipo de convenciones, confirma que su objetivo no era exterminar personas sino aniquilar el accionar terrorista. Es el mismo motivo por el que pulula tanto “sobreviviente”.

Más aún, los militares argentinos impidieron el genocidio que sí planificaba el terrorista castrista Roberto Santucho, jefe del ERP, quien calculaba tener que matar a un millón de argentinos para imponer el “socialismo”. Sí, leyó bien, Santucho dejó por escrito su pretensión de matar a un millón de argentinos.

Por esa misma razón es una completa aberración la recurrente e interesada búsqueda de equiparar los desaparecidos con los muertos del nazismo. Es ofensivo igualar víctimas exterminadas en razón de lo que eran y con total prescindencia de cual fuera su conducta,  con aquellos que en el marco de una guerra revolucionaria que ellos mismos declararon fueron muertos por ser integrantes de organizaciones terroristas que no tenían ningún prurito en matar inocentes.

Nada de esto se dice en el relato oficial impuesto sobre los años de plomo, es algo que la imposición cultural de la “corrección política” impide manifestar, porque con “el diario del lunes” se ha olvidado la realidad del domingo. Las teorías sobre la posibilidad de haber lidiado con los terroristas aplicando algún otro criterio, meramente policial y por ende ajustado estrictamente a la ley penal, olvidan que Argentina no era Suiza. Ese pequeñito detalle no puede pasarse por alto sin una hipocresía descomunal, como la que campea desde hace décadas en Argentina.

Una vez más expreso mi agradecimiento a quienes combatieron y vencieron al terrorismo castrista impidiendo que nos arrebataran Patria y Libertad.

Un país que condena implacable e impiadosamente a sus defensores entrega su futuro al enemigo. Es lo que hizo Argentina para hundirse en la decadencia a la vista de todos. Brego entonces por la libertad de Alfredo Astiz y todos los vencedores de la guerra contra el terrorismo castrista que, prevaricato mediante, se encuentran prisioneros.

Y afirmo: No fueron 30.000, no fue genocidio, fue guerra.

No acato ni acataré, por inconstitucional, ninguna ley que pretenda hacerme decir que 2+2 no son 4.

 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,

un liberal que no habla de economía.

 

Artículo publicado el 29/06/2023 en La Pluma de Derecha, https://plumaderecha.blogspot.com/2023/06/censura-kirchnerista-para-seguir.html