ORDEN, DIVINO TESORO

Iris Speroni*

“El Jardín de las Delicias” de El Bosco, detalle.

En nuestro bendito país vivimos entre el caos y la anomia. 

 

Lecturas previas:

Equilibrio inestable

http://restaurarg.blogspot.com/2019/12/2020.html

Más de lo mismo 

http://restaurarg.blogspot.com/2020/08/mas-de-lo-mismo.html

 

El caos y la anomia van desde cosas menores que sólo causan inconvenientes y trastornos, a temas graves.

A saber:

Los delincuentes comunes tienen carta blanca para asaltar a un trabajador que espera el colectivo a las cinco de la mañana, o una señora que viene de hacer las compras; a robar una mochila, un celular, una moto, un automóvil, un comercio minorista, ganado o una carga de camión. El Estado, como institución, no persigue al delito común.

Las personas de a pie todos los días viven con zozobra las más diversas situaciones: si habrá transporte público al día siguiente para ir a trabajar o, peor aún, para volver a la tarde a la casa. Si habrá clases o no al día siguiente y por lo tanto, con quién dejar a los niños. El Estado, a pesar de arrogarse la autoridad de aplicación de control —y a veces gestión— del transporte público (o de educación), no cubre su obligación.

Acceder a la salud pública en algunos lugares puede ser caótico. Las guardias de los hospitales están sobrepasadas, con reyertas permanentes (por el conflicto por mucha demanda y oferta insuficiente) entre los pacientes con el personal y entre sí. A lo que hay que agregar —al menos en las grandes urbes— escenas de prepotencia por parte de drogones que exigen psicofármacos al personal. La policía o está ausente o su presencia es a todas luces insuficiente, lo cual deja desprotegido al personal, al resto de los pacientes y a las instalaciones.

Ingresar a algunas universidades públicas —no todas— es un viaje psicodélico. Parecen las habitaciones de heroinómanos —al menos como las describen en Hollywood— o las fotos del departamento de Charly en su peor momento. Graffitis, trapos colgados con leyendas que enuncian intereses y/o demandas incomprensibles. No pareciera un ámbito propicio para el estudio. Lamentablemente las escuelas públicas primarias y secundarias han adoptado esas modalidades en los últimos tiempos. Todas las superficies cubiertas con leyendas estrambóticas —ej. retrato de Mandela, banderas multicolores y rezos a la Pachamama— que, creo, deben distraer la atención del alumnado. Digo yo, que de docencia y psicopedagogía no entiendo nada.

Un escalón abajo en este listado (a mi criterio), es la anomia en los lugares públicos. Las disputas políticas se dirimen por demostraciones de fuerza en la calle (no otra cosa es cortar una ruta o la 9 de julio); dando por redundante el sistema de representación instituido (los cuerpos deliberativos definidos por la Constitución). Se extiende a lo más pedestre: sin que nos enteráramos se suprimió la prohibición de defecar, orinar o copular en la vía pública, no hace falta higienizarse para utilizar el transporte público y se ha degradado toda forma de convivencia.

Pero el peor desorden es la ausencia de moneda. Nada tiene precio. Nadie sabe cuánto va a valer el sueldo cuando se cobre [*]. Lo mismo corre para los honorarios, facturas o cualquier otra cuenta a cobrar. Tampoco uno sabe cuánto pagará de luz el próximo bimestre. Hasta el ABL cambia mensualmente por inflación. En resumen, es imposible hacer la más mínima planificación de la economía familiar o de un comercio o de una industria o de una producción agropecuaria o de un servicio a brindar. Un horizonte de tres meses es una alquimia. El Estado no cumple con su obligación de sostener el valor de una moneda de curso legal.

Otro punto, que afecta a las empresas y a las economías familiares por igual, es la tasa de interés. La misma está determinada unilateralmente por el BCRA. Ésta constituye el piso mínimo de todas las tasas de interés en pesos en la economía argentina. Si el BCRA fija una tasa de 80% anual para sus transacciones, todas las tasas de la economía serán 80%+plus. Si la fija en 100%, no habrá tasa en la economía inferior a eso. Por lo tanto, todo particular que deba saldar sus deudas con la tarjeta de crédito o retraso de pago de servicios públicos o impuestos, pagará lo que fije el BCRA más algo. En cuanto a los privados, les define el costo de descontar cuentas a cobrar (o cheques diferidos o pagarés). A veces, deben venderlos por la mitad de su valor si quieren contar con la liquidez necesaria para hacer frente a sus obligaciones, por ejemplo, el adelanto de impuestos. En resumen, el Estado, vía el BCRA, les complica la vida a todos y pone en riesgo, eventualmente, la supervivencia de su explotación. El Estado, o mejor dicho, los gobernantes que administran al Estado, no nos aseguran los beneficios de la libertad.

 

Fue el Estado

Es el Estado el que instala la anomia y el caos en la sociedad y no al revés.

No es un pueblo descontrolado al cual los gobernantes no saben o pueden controlar, sino un pueblo razonablemente ordenado y coherente al cual el Estado boicotea, dinamita y bastardea permanentemente 7×24.

Una buena prueba fue la celebración por el tercer campeonato del mundo de fútbol de varones. Millones de personas en la calle. Pudo ser una tragedia. Una puerta doce multiplicada por diez mil. Nada sucedió. En parte porque la gente estaba feliz. Pero en parte porque somos personas intrínsecamente civilizadas y —lo hemos demostrado a carta cabal— sabemos convivir. O supimos hacerlo esas cuantas horas.

Esto se agrega a lo cotidiano. Todos los días la gente va a trabajar (aun cuando no se sepa el valor de compra del sueldo a fin de mes). Los proveedores entregan la mercadería, a veces con precio abierto. Los profesionales ofrecen sus servicios —aunque la factura sea pagada 60 días después, Dios sabe a qué valor—. Los alumnos van todos los días a la escuela. Existen fechas de exámenes. Se dan turnos para VTV. Los panaderos hornean su pan y las medialunas. Todos hacemos nuestra parte.

Millones de argentinos todos los santos días hacemos nuestra parte.

Los únicos que no hacen su parte son los gobernantes. 

Los gobernantes

Los representantes del pueblo tienen bien marcada la cancha. Los límites y las reglas de juego. Se les dice lo que deben hacer y juran hacerlo. ¿Dónde? ¿Cómo?

La Constitución les dice sus obligaciones. La ceremonia de asunción no es para que les aplauda la familia. Es una formalidad donde juran respetar la constitución, ante testigos y en presencia de fedatario (escribano). Esto es, se hacen cargo de un contrato.

¿Qué les ordena a hacer la constitución a nuestros queridos, bien amados gobernantes?

Preámbulo…afianzar la justicia, consolidar la paz interior”. Esto implica ocuparse de los delincuentes comunes y evitar que nos masacren por goteo y en cámara lenta, como sucede ahora. El laissez faire, laissez passer actual, aprovechar la excusa de la pandemia para liberar presos, no buscar a los prófugos y no voy a enumerar las acciones de funcionarios públicos que conocemos de memoria, es un incumplimiento de esta cláusula del contrato. ¿Por qué lo hacen? Los que están en el métier (fiscales, jueces, algunos policías, empleados judiciales) probablemente lo hagan por plata. El resto de la dirigencia política lo hace o bien porque el crimen les lleva su parte en efectivo una vez por semana o bien porque están demasiado ocupados robando en otra área de gobierno para meterle garra a esto. Quien se decida a cambiar las cosas, deberá echar a (casi) todos los jueces y a (casi) todos los fiscales y vaciar (casi) todas las cátedras de las facultades de derecho nacionales.

Otra que Hércules limpiando los establos.

Preámbulo…proveer a la defensa común”. Olvídense. Ni en la agenda está. Le delegaron al Foreign Office la determinación de los ascensos militares. No se gasta un peso ni en comprar una gomera. Un miembro jerárquico de las FFAA con años de desempeño y estudios gana mucho menos que un empleado administrativo raso de la ANSES. Por supuesto, no hay ni tanques, ni buques, ni aviones, ni municiones.

Preámbulo…promover el bienestar general”. No hay bienestar si la jubilación es miseria, si hay que esperar horas para ser atendido en una guardia, cuando la educación es deficiente y el transporte público es errático, escaso, poco confortable y, a veces, peligroso.

Pero lo peor de todo es la inestabilidad económica. La destrucción de la moneda, el tipo de cambio manipulado, las altas tasas nominales de interés. Nada genera tanta angustia y zozobra en los corazones y en alma de todos los argentinos.

Todos estos ítems también forman parte del contrato que los funcionarios firman/juran. El art. 75 de la Constitución, incs. 11 y 19, les exige a nuestros bien amados líderes:

11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras… 19. Proveer lo conducente a … la defensa del valor de la moneda…”.

Lo cual, a todas luces, no cumplen.

La manipulación del tipo de cambio por parte de las autoridades, su subvaluación, hace que los bienes y servicios exportables reciban menos pesos que lo justo (lo que desestimula las exportaciones) y salga artificialmente barato importar (por eso los miles de millones de dólares en chucherías que se traen de China). ¿Por qué? Porque el Estado, con esta medida, desordena todos los precios de la economía. Hace antieconómico explotar una finca de peras y manzanas o de vides (porque el propietario debe vender a mitad de su precio su cosecha) [**], pero también hace cuesta arriba competir con productos industriales cuando el importado se compra a mitad de precio.

Todos estos efectos aunados generan destrucción de valor. Cierre de explotaciones, quiebras, desestímulos varios. Pérdida de riqueza, desocupación, pobreza. Por todo esto, hace más de una década que el PBI per cápita decrece. Por todo esto, Argentina pierde palmo a palmo su lugar de potencia mundial desde hace décadas.

El modelo

Sin embargo éste es el modelo económico, político, social y cultural del país. Podría agregar más cosas, como que los gobiernos, en particular desde Macri a hoy, dejaron de festejar las fiestas patrias y se le falta el respeto lisa y llanamente a la religión oficial del Estado argentino, la cual se suplanta por paganismos varios. Pero es para otro día. Me quedo en lo económico.

Este modelo —LELIQs con intereses millonarios diarios, dólar y todas las divisas subvaluadas, tasas de interés de tres dígitos—, esto es el modelo. Es el sistema caótico con el cual el poder está cómodo.

No es un modelo con problemas que anda mal. El modelo es ésto.

Como las bacterias crecen cuando sube la temperatura (con ese proceso se hace el yogur o se leva la masa) de la misma manera quienes gobiernan se hacen más ricos con el caos; léase inflación, distorsiones en los tipos de cambio y tasas de interés delirantes.

El barril sin fondo

Como el modelo es éste, y con el mismo algunos pocos, justamente los que gobiernan, se hacen ricos, nadie propone cambiar. Nadie quiere, sabe o puede eliminar el sistema de Leliqs.

Nadie quiere, sabe o puede acabar con el sistema desdoblado del mercado cambiario. Pueden preguntarle a cada uno de los candidatos.

Nadie quiere acabar con el curro infinito de la deuda pública.

El tipo de cambio desdoblado (pagan la mitad a quienes exportan y se lo ceden a los amigos a mitad de precio) no lo van a cambiar. Quienes consiguen los dólares a mitad de precio están ante el mejor negocio de sus vidas ¿quién no quiere comprar diez millones de dólares al precio de cinco? No hay negocio sobre la tierra que se le compare. Ni robar las armas que EEUU manda a Ucrania y venderlas al mercado negro da más dinero que esto. Además, no es un negocito de monedas. Se repartieron 88.446 millones de dólares sólo en 2022. Se repartieron hasta el fondo del tarro, al punto que meses después no pueden hacer frente a las obligaciones del Estado. ¡Con todo el dinero que los argentinos les dieron en concepto de impuestos y confiscación cambiaria!

Mientras los productores de peras y manzanas de Río Negro o los madereros de Corrientes o los cultivadores de té de Misiones [***] no saquen el facón y degollen a medio directorio del BCRA, esto va a seguir sucediendo [****].

¿Qué pasó con ese dinero? ¿Qué sucedió con los 88.446 millones de dólares de exportaciones del 2022? ¿Qué sucedió con los U$D 1.000 millones de exportaciones de maní del 2022?

Se lo repartieron los amigos de De Mendiguren, quienes acceden a esos dólares a mitad de precio. Los que anuncian inversiones en terminales automotrices inverosímiles, en la sapiencia de que el BCRA les vende esos cientos de millones de dólares a mitad de precio. Invierto 20 millones, digo que sale 200 millones, compro 200 millones a mitad de precio. Gané 80 millones de dólares. Clinck, caja.

Habrá o no peaje en la secretaría que lo autorice, pero en el fondo, eso es irrelevante.

El Estado funciona como una herramienta para quitarles dinero a unos argentinos y dársela a otros (y la mayor de las veces a extranjeros, como las terminales automotrices). 

Las próximas elecciones

Pareciera que la dirigencia empresarial y política, que no se caracteriza ni por su altruismo, ni por sus deseos de grandeza, ni por el amor al país, ni por tener demasiadas luces, nos ofrece lo de siempre. El modelo BCRA+De Mendiguren.

Por lo pronto a mí me importan pocas cosas para esta elección:

    1. entrar a los BRICS, y
    2. esperar a que sobrevivamos a cuatro años de más de lo mismo.

Lo que a mí me importa:

    1. acabar con el aborto,
    2. acabar con el desatino de las LELIQs,
    3. liberar el tipo de cambio,
    4. comerciar libremente en cualquier divisa,
    5. llegar al pleno empleo,
    6. que todo el trabajo sea en blanco,
    7. que el trabajo sea bien pago,
    8. pertrechar a las FFAA,
    9. llegar a U$D 300 mil millones de exportaciones.

Todo eso, será para dentro de cuatro años, con suerte.

Otro sí digo:

El Orden

Argentina creció y se constituyó como una de las potencias mundiales entre 1880 y 1975. Casi cien años de paz. En un breve lapso terminó la Guerra del Paraguay (que finalizó el período de guerras civiles), derrotó al indio araucano en la Campaña del Desierto y coronó al dominar la última sublevación provincial cuando la Nación sofocó el levantamiento de Tejedor (provincia de Buenos Aires).

El indio, o mejor dicho los malones, eran promovidos por el gobierno chileno como forma de hostigar a la Argentina e impedir su crecimiento. Le daba armas y dineros a los araucanos, los cuales pasaban el verano con sus familias y el invierno maloneando, esto es robando ganado (vacuno y equino), quemando casas y robando mujeres y niños. Una guerra de guerrillas. Lo producido se lo vendían a la oligarquía chilena la cual hacía pingües ganancias, incluida la venta de cueros a California por vía marítima. El resultado aquí era: a. pérdida permanente de patrimonio —los malones se llevaban todo el crecimiento de hacienda y había que empezar de cero—, b. la hostilidad contra los asentamiento de población al zaherir en los más débiles, las mujeres y niños. Para las almas sensibles que defienden los malones: las mujeres eran vendidas a los prostíbulos de Valparaíso, y las más lindas, a los de California.

Esto es, el gobierno chileno, al usar como herramienta a varones corajudos de la Araucanía, tercerizó frenar el avance del gobierno argentino sobre el territorio patagónico, probablemente con la esperanza de poder hacerlo ellos en nuestro lugar.

La zozobra de la vida de las familias en zonas de frontera fue lo que motivó que gran parte del Ejército de Roca estuviera integrado por indios argentinos, como parte del ejército regular y con grado militar; porque era imposible crecer y prosperar cuando uno es el objeto de una guerra de guerrillas estimulada por un poder extranjero, como una pieza de ajedrez de las relaciones internacionales.

La Argentina no pudo contraatacar —como forma de defensa efectiva— sino hasta que el ejército chileno estuvo ocupado en La Guerra del Pacífico (1879-1884), cuando éste no pudo brindarle el soporte a los guerreros araucanos, los cuales debieron replegarse en la Araucanía. Roca no masacró a nadie. Los corrió y ellos se volvieron a sus casas, con sus mujeres y sus hijos. Lo único que pasó es que el soporte de esa guerra de guerrillas (las FFAA chilenas, el gobierno chileno y la oligarquía chilena) estaba ocupado en el frente norte. Ganaron territorios a Bolivia y Perú; perdieron sus pretensiones sobre la Patagonia. Es conveniente tener todo esto en mente para las décadas que se vienen.

Cabe preguntarse por qué desde 1983, a partir de que perdimos la Guerra del Atlántico Sur y nuestro país está intervenido por los vencedores, es que se cambió el “relato” sobre lo sucedido en la Conquista del Desierto, y por qué a los niños, adolescentes y adultos jóvenes universitarios no se les enseña todo esto que está pulcramente documentado. Por qué no se enseña la fuerte relación entre los malones de araucanos y el gobierno chileno. Por qué se insiste en que los araucanos vivían en territorio patagónico cuando toda la documentación sostiene que la población precolombina de la zona era toda tehuelche. Dicho no sólo por exploradores españoles y portugueses sino por aventureros, viajeros y agentes de la Corona Inglesa. ¿Por qué?

Tuvimos años de paz, crecimiento en riqueza, población, cultura, hasta que nuevamente, potencias extranjeras se entrometieron para debilitarnos. Y no hay mejor forma de extenuar y menguar a un pueblo que generar conmoción interior. Con ese espíritu debemos evaluar los hechos de la década del ’70, los cuales derivaron en un gigantesco endeudamiento con Martínez de Hoz, grillete que tenemos hasta hoy.

Hay que recuperar el país, darle paz y estabilidad al pueblo y sacarnos la deuda externa de encima.

Esperemos que quien asuma en diciembre nos deje algo de país (o al menos un país íntegro territorialmente) en el 2029.

Un abrazo, querido lector.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Notas

[*] Qué se va a poder comprar con lo que se cobre = cuál va a ser el “poder de compra”.

[**] Por esta razón (el dólar subvaluado) es que se redujo la superficie plantada de arándanos, se han talado limoneros en Tucumán y la superficie plantada con cerezos en Los Antiguos crece a velocidad de caracol.

[***] El cluster manicero exportó en 2022 U$D 1.000.000.000.000. Esto es, el BCRA le robó a todos los productores, contratistas, transportistas, peones, del maní la suma de U$D 500 millones. Lo digo en criollo: les chorearon 500 palos verdes y aquí no pasó nada. No corre sangre por las calles, no sucede como en Brasil que aparece un funcionario muerto en la bañera, nada. Así que lo van a seguir haciendo.

[****] Ustedes deberían haber visto las audiencias de la comisión de agricultura de Diputados (Diputados TV) donde los productores tímidamente balbuceaban que tenían “un problema” con el tipo de cambio.

 

Lecturas relacionadas

Equilibrio inestable

http://restaurarg.blogspot.com/2019/12/2020.html

Más de lo mismo

http://restaurarg.blogspot.com/2020/08/mas-de-lo-mismo.html

 

Artículo publicado el 24/06/2023 en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2023/06/orden-divino-tesoro.html.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 83 = 84