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AUSENTISMO ELECTORAL

Santiago González*

La reconstrucción de la democracia argentina, y la recreación de la confianza en ella, pasa por la regeneración de los partidos políticos.

 

En el sistema democrático, una consulta electoral es una pregunta que los ciudadanos se hacen a sí mismos para conocer de manera amplia, sistemática y ordenada su evaluación sobre la marcha de los asuntos comunes hasta el momento del comicio, y su opinión sobre el rumbo futuro que deberían tomar esos asuntos, con atención a un menú de opciones ofrecido por los partidos políticos que seguramente ha de incluir la continuidad de lo presente junto con diversas alternativas para cambiar el derrotero. En nuestro ordenamiento institucional, la respuesta a esa consulta es obligatoria, y sus resultados son vinculantes: quiere decir que el manejo de la cosa pública deberá emprender el camino decidido por los votantes.

La República Argentina adhirió formalmente a este arreglo republicano en la Constitución de 1853, comenzó a aplicarlo de manera más o menos sistemática a partir de la organización nacional de 1880 y lo perfeccionó con el sufragio universal de 1912, ampliado con la inclusión del voto femenino en 1952. Sobre esta base, la Argentina acostumbra describirse a sí misma como una nación democrática, pero el sistema republicano raras veces funcionó normalmente entre nosotros, y nunca lo hizo con la continuidad necesaria como para adquirir solidez. Primero lo sabotearon los golpes militares, después las proscripciones políticas y por último, ya desde los setenta pero acentuadamente desde los ochenta, la desintegración de los partidos. Ahora, casi como lógica consecuencia, aparece la deserción ciudadana.

En los 14 comicios provinciales celebrados este año, la suma de ausentismo, voto anulado y voto en blanco ronda en promedio el 40 por ciento, una proporción nunca vista en la historia electoral del país. El desglose de esa proporción resulta todavía más alarmante: los votos anulados y en blanco, que implican una disconformidad con la oferta pero no con el sistema ya que el votante se tomó la molestia de acercase a la urna, representan una cuarta parte. El resto, un 30 por ciento de los empadronados, prefirió quedarse en su casa: no discute la oferta, se desentiende del sistema. No encuentra allí un instrumento útil para resolver los problemas de su vida o perfilar el futuro de sus hijos. Peor aún, no se siente parte de un conjunto, la nación, cuya expresión visible y vital es la participación política, tarea de todos y cada uno.

Estos datos, que marcan una tendencia continua y creciente por lo menos desde la crisis del 2001, han despertado la preocupación de algunos observadores de la escena política, que en general la han resuelto con apelaciones escolares a la responsabilidad ciudadana. “El voto no es solamente un derecho, sino una obligación, y desentendernos de la cuestión cívica no nos exonera del compromiso ciudadano”, advierte un editorial del diario La Nación. Agrega que la abstención “nos sitúa en la categoría de meros espectadores de una realidad que no asumimos como propia.” Con un poco más de enjundia, la consultora Shila Vilker, también citada por el diario, atribuye al ausentismo un “nihilismo activo”, un “hacer destructivo” motorizado por la “bronca”: desconfianza y pérdida de fe en la política.

Incumplimiento de un deber, falta de compromiso, nihilismo, destrucción: estos observadores, y probablemente también otros, describen el fenómeno en términos de reproche e incluso de condena. Pero votar en blanco o no votar envía un mensaje político tan valioso como el voto positivo, y ese mensaje debería ser leído correctamente, sin rechazo ni subestimación. Para muchos ciudadanos no votar, votar en blanco o depositar alguna leyenda ofensiva en la urna puede ser un modo de expresar de la manera más clara posible, y en la única oportunidad en que se lo consulta, su fuerte disconformidad con el estado de las cosas, con las opciones que se le ofrecen para reencauzarlas, y con el sistema que hace posible y tolera todo lo anterior.

Además, ¿qué instrumentos le ofrece ese sistema al votante para que pueda ejercer responsablemente y a conciencia su derecho y su obligación? La primera herramienta de la ciudadanía es la información. Hoy casi toda la prensa es militante, vale decir que es parcial y sesgada y lo es de manera tan amplia y evidente como para que nadie confíe demasiado en lo que dice. Se la ha visto involucrada en operaciones para destruir o encumbrar a tal o cual personaje, y se la ha visto detener su cobertura cuando llega al límite de los negocios oscuros, a los que no suele ser ajena. Cruzado ese límite se ingresa a una región de entendimientos, complicidades y transacciones que el votante nunca ve en los medios pero cuya existencia intuye, porque de lo contrario las cosas nunca habrían podido ir tan mal, durante tanto tiempo, en diferentes contextos y bajo cualquier gobierno.

El ciudadano, con su ausencia, quiere decir mal y pronto que está harto de que le tomen el pelo. Ya se dio cuenta de que todo es un juego con suculentos premios del que él no participa y de cuyas alternativas se entera apenas a medias, aunque su presencia sea imprescindible para que el juego pueda desarrollarse. Su situación recuerda a la de esos policías que suelen verse apostados en los estadios de fútbol de espaldas al campo: tienen que estar ahí pero no pueden ver el partido. Los políticos y sus voceros reclaman la presencia del ciudadano en las urnas pura y exclusivamente porque sus votos son los que les dan legitimidad para llegar al poder del estado, del que se valen para engordar sus cuentas bancarias y las de sus amigos, o para imponer a los demás sus berrinches ideológicos, o para cobrar de agencias extranjeras por imponerlos, o para todo eso junto.

La reacción de los ciudadanos que deciden no prestarse al juego, y que preocupa a los observadores, se distribuye como ya dijimos en dos categorías que podríamos describir ahora con más precisión valiéndonos de esa oposición entre “apocalípticos” e “integrados” que Umberto Eco aportó al análisis sociocultural. Los “integrados” rechazan las opciones que les plantea el comicio, pero preservan el sistema, lo ratifican con su asistencia, con la emisión del voto. Los apocalípticos creen que nada de lo que hay puede mejorarse, y que es necesario hacer volar todo por el aire y empezar de nuevo. Entonces optan por no votar, o bien se inclinan por alguna opción disruptiva cuya llegada al poder produciría, eso creen, el mismo efecto dinamitero. Lo suyo, antes que un “hacer destructivo” como dice Vilker, se parece más a esa virtuosa “destrucción creativa” que suele atribuirse al sistema capitalista.

Sin embargo, las cosas son más complicadas y no se resuelven mediante un rechazo, más o menos violento. Al enumerar las amenazas y distorsiones que sufrió nuestro sistema democrático mencionamos al principio los golpes de estado, las proscripciones y el eclipse de los partidos. Las dos primeras se resolvieron, la tercera no, y en ella reside el meollo del problema. La reconstrucción de la democracia argentina, y la recreación de la confianza en ella, pasa por la regeneración de los partidos políticos. En una sociedad de masas no hay política sin partidos, no hay partidos sin participación popular, y no hay participación popular sin conciencia nacional. En la Argentina no hay partidos, no hay participación popular, no hay conciencia de pertenencia a un todo llamado nación, y en consecuencia hay deserción ciudadana en los comicios, porque la oferta se muestra ajena, distante y sospechosa como si la hiciera un proveedor de servicios.

Pero las siglas políticas no son empresas de servicios especializadas en administrar el Estado. Podrían serlo, pero en ese caso el contrato sería otro e incluiría garantías de cumplimiento y eficacia. Los partidos son, deberían ser, agrupaciones de ciudadanos, unidos por una misma convicción sobre cómo debe administrarse la nación y cuál debe ser su lugar en el mundo, y que persiguen el poder para llevar esas convicciones a la práctica. Y la participación no se limita, no debería limitarse, a mirar por televisión las trifulcas entre candidatos, ni a simpatizar con uno o con otro. La participación política consiste en informarse, estudiar, acudir todas las semanas al comité, la unidad básica o lo que sea, pagar la cuota, poner el cuerpo, y discutir, promover a los mejores y separar a los oportunistas, y todo lo que supone la vida partidaria. Se habla con razón de la distancia entre la política y los ciudadanos, pero se omite decir que el eslabón faltante entre unos y otros es justamente el partido.

Políticos y publicistas acostumbran criticar el asistencialismo diciendo que a la gente no hay que regalarle pescado sino enseñarle a pescar. Pero nunca dicen que a la gente no hay que ofrecerle servicios políticos sino enseñarle a participar en la vida política y facilitarle esa participación. Defienden lo primero porque aspiran a quedarse con más de la mitad de lo que el ciudadano pesque, y omiten lo segundo porque no quieren competencia en esa rapiña. El sistema no sólo no entrena para la vida política, sino que ha impuesto un sinnúmero de trabas, requisitos y regulaciones absurdos para la inscripción y el reconocimiento de nuevos partidos, como lo han comprobado a su costo José Luis Espert, Javier Milei, Juan Gómez Centurión, y otros que han pretendido últimamente promover alternativas diferentes.

 

* Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y se inició en la actividad periodística en el diario La Prensa de la capital argentina. Fue redactor de la agencia noticiosa italiana ANSA y de la agencia internacional Reuters, para la que sirvió como corresponsal-editor en México y América central, y posteriormente como director de todos sus servicios en castellano. También dirigió la agencia de noticias argentina DyN, y la sección de información internacional del diario Perfil en su primera época. Contribuyó a la creación y fue secretario de redacción en Atlanta del sitio de noticias CNNenEspañol.com, editorialmente independiente de la señal de televisión del mismo nombre.

 

Artículo publicado el 30/06/2023 en Gaucho Malo, el sitio de Santiago González, https://gauchomalo.com.ar/ausentismo-electoral/

AHORRO

Iris Speroni*

Reducir significativa y sostenidamente la deuda pública, tanto en pesos como en divisa, permitirá liberar recursos para otros usos.

 

Los habitantes de la República Argentina nos sentimos agobiados por el peso de la deuda nacional. La misma está emitida tanto en divisa como en pesos.

La deuda —externa o no— es una excusa servida en bandeja, para que los gobernantes tomen decisiones aparentemente arbitrarias. Le sirve a los tenedores de deuda, le sirve a los gobernantes para ceder ante sus pretensiones. Es una historia muy vieja, incluso anterior al nacimiento de la República.

La deuda también es un gran negocio. Cada vuelta de renegociaciones, canjes, emisiones, es una oportunidad para ofrecer y recibir sobornos por contratar comisiones de asesoramiento, estructuración, colocación, etc. También nada nuevo, desde Rivadavia a hoy. Existen innumerables casos presentados ante la Justicia, que siempre quedan en vía muerta.

El Ministerio de Economía de la Nación brinda informes periódicos y en algún momento, tiempo atrás, analicé la DEUDA PÚBLICA.

Entiendo que la Argentina, si quiere ser la octava potencia mundial y la líder del IMPERIO AUSTRAL, debe rescatar su deuda soberana en su totalidad y no endeudarse nunca más. Para lograrlo existen varias estrategias posibles, que escribiré en algún otro momento, o nunca, porque hay cosas que deben guardarse en el pecho.

Lo que sí debemos imperiosamente hacer es recuperar la capacidad de ahorro a nivel público y privado. En esta segunda categoría, hay que facilitar la construcción de estrategias de ahorro tanto para las empresas como para las personas.

Recuerden que tenemos sólo dos objetivos: la grandeza de la Nación y la felicidad del Pueblo.

Ahorro

Estrategias de ahorro del Estado

El Estado recauda en pesos en todos los casos. Propongo desdoblar la moneda de cobro de impuestos.

  • Que la recaudación aduanera sea en divisa. Que puede ser tanto en dólares como en la moneda de la transacción siempre y cuando esté limitada a una cartera posible. Propongo que las monedas admitidas sean:
    • Dólar,
    • Euro,
    • Real,
    • Yen,
    • Yuan,
    • Guaraní,
    • Peso Uruguayo,
    • Boliviano,
    • Rupia,
    • Rublo.

Se recaudarían en divisa tanto los aranceles aduaneros como los adelantos de impuestos asociados a la importación (IVA e Impuesto a las Ganancias). Ambos son proporcionales al valor del bien, por lo que son de fácil cálculo.

La recaudación total de la AFIP por todo concepto, incluida la Aduana, para el 2022, fue de 21.540.626.249.362,20 pesos.

Los ingresos aduaneros sumaron 2.456.761.931.898,75 pesos (línea 6 del cuadro). A esta cuenta habría que sumar el IVA aduanero y Ganancias aduaneras por 2.569.895.693.257,44 pesos, (líneas 1 y 2 del cuadro). Por lo cual, la recaudación en divisa pudo haber sido del 23% del total [1].

Fuentes: AFIP y Banco Nación.

De haberse aplicado mi propuesta de recaudación en divisa, el Estado Nacional hubiera recaudado 36.100.568.213,95 U$D en divisa en 2022. Sí, treinta y seis mil millones de dólares. Imaginen si el gobierno hubiera podido cancelar o no vencimientos de deuda externa. En dos años nos sacamos de encima al FMI.

    • En el 2022, la Argentina exportó 2.959 millones de dólares en oro y plata. Esta industria paga derechos de exportación, más otros impuestos (pocos, debido al código aduanero). Propongo cobrar en especie los impuestos existentes, esto es, en oro y plata. Si la totalidad de los impuestos por cualquier razón fueran del 10%, estamos frente a oro y plata equivalente a 296 millones de dólares.
      El resto de la recaudación continuaría en pesos, como actualmente.

Destino propuesto de la recaudación aduanera e impositiva

    1. La recaudación aduanera en divisa tendrá por únicos destinos:
      1. Repago de deuda externa nominada en divisa,
      2. Compra de armamento para las FFAA. Ahí tendremos el submarino que solicita César Shaffer.

2. La recaudación en oro y plata proveniente de la minería tendrá por único destino acumular reservas en metales preciosos y se prohíbe cualquier otro uso, por ejemplo, el pago de deuda.

3. La recaudación en pesos se destinará a los gastos corrientes e inversiones en cabeza del Estado.

A esto se le suma mi propuesta de cancelación inmediata de las LELIQs, una verdadera vaca en brazos que sostenemos todos.

Reducir significativa y sostenidamente la deuda pública, tanto en pesos como en divisa, permitirá liberar recursos para otros usos (inversión pública) y básicamente, ser libres de la injerencia externa.

Compraremos libertad.

Debemos desconfiar de quien propone endeudarnos con el FMI o el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. Habitualmente, como vendedor ambulante de tren, el político de turno querrá contarnos las bondades de contraer ese crédito (hacer un hospital, desarrollar un barrio, extender cloacas). Es una trampa. Son instituciones intrínsecamente corruptas y sólo pretenden controlar las decisiones soberanas del país. Si queremos algo, ahorremos y lo construimos. Si necesitamos más plata, exportemos más.

Ahorro de las familias y empresas

Familias

Será obligatorio el uso del peso para el Estado, el que deberá saldar sus obligaciones y cobrar los impuestos domésticos —no aduaneros ni mineros— en pesos. Con ese dinero se pagarán proveedores, sueldos, jubilaciones, beneficios sociales e intereses de la deuda nominada en pesos.

En cambio, los particulares deben tener total libertad para comprar y vender cualquier divisa de su gusto y hacer contratos en la misma (lo que es permitido por el Código Civil). Los bancos aceptarán abrir cajas de ahorro (no cuentas corrientes) en las monedas listadas en un principio. No se podrán emitir cheques en divisa (para no generar argendólares) y los bancos podrán prestar dinero en divisa únicamente si es capital propio o para operaciones de comercio exterior (adelanto de exportaciones).

Esto permitirá que los trabajadores, y cualquier otro particular, ahorre ya sea en divisa, ya sea en metálico (oro o plata).

Adicionalmente, habrá un ahorro compulsivo, que podrá quedar bajo la administración de la ANSES, nominado en divisa o en metálico (oro o plata), correspondiente al PAGO ANTICIPADO DE LA INDEMNIZACIÓN.

Actualmente la UIA ha presentado una propuesta de indemnización con la que no estoy de acuerdo, porque creo que cercena derechos adquiridos. Tengo una propuesta que creo es mejor para los trabajadores y para las PyMes.

Reconozco que la ley actual presenta varios defectos: deja desprotegido al trabajador en caso de quiebra; aún si el empleador es solvente, los juicios llevan tiempo y en ese período el trabajador se encuentra desamparado; y en el caso de las PyMes, la resolución judicial es impredecible, lo que puede afectar la continuidad de la empresa. 

Así que con el fin de dar previsibilidad a las familias y a las empresas, propongo que los montos indemnizatorios actuales se mantengan (preaviso, un mes por cada año de antigüedad, vacaciones y aguinaldo), pero con las siguientes modificaciones: se pagará en todos los casos y no solamente por despidos sin causa, esto es: despido con causa, sin causa, jubilación, renuncia, accidente, muerte y cualquier otra. Será por el total. Con el fin de garantizar la disponibilidad de la indemnización, el empleador entregará al ANSES el 8,33% del salario todos los meses (un mes por cada año de antigüedad), lo que será contabilizado en una cuenta del trabajador como un ahorro. 

El trabajador instruirá al ANSES si con ese dinero quiere comprar oro, plata, divisa y cuál o una cartera de las opciones anteriores, lo que quedará depositado en una cuenta de inversión a su nombre. Tendrá ese dinero disponible al momento de la desvinculación. 

Al momento del efectivo despido/renuncia/jubilación, el empleador se limitará a pagar preaviso, aguinaldo y vacaciones.

Esta propuesta es en realidad el pago anticipado de la indemnización por desvinculación, con el ANSES como depositario hasta el efectivo momento.

En contrapartida el ANSES comprará divisas, oro o plata según la demanda de los trabajadores. En el caso del metálico podrá acumularse en las bóvedas del Banco Nación y auditarse (por trabajadores sorteados al azar) en forma diaria. 

Eso será ahorro en moneda dura, pero también ahorro acumulado, en particular en metálico, en territorio nacional.

Para tener una idea de montos, la masa salarial aportante al ANSES fue de 1.376.515.368.812,81 pesos en noviembre de 2022. De esos montos 1.027.820.288.528,23 pesos corresponden al sector privado. El 8,33% de esa cifra es 85.617.430.034 pesos cuyo equivalente los trabajadores en conjunto podrían ahorrar en divisa, oro o plata. O dicho de otra manera, el conjunto de trabajadores argentinos formales podrían ahorrar en oro el equivalente a 171 MM U$D mensuales = U$D 2.226 millones anuales, equivalente a nuestra producción anual de oro y plata. O dicho de otra forma, los trabajadores podrían comprar todo el oro y plata que se produce en el país, sin que salga ni un gramo. Y sin que las mineras pierdan dinero, ya que lo venderían a precio internacional.

Esta propuesta también es conveniente para los empresarios, porque si bien deberán erogar los costos de indemnización antes de que la desvinculación se produzca, tendrán dos ventajas: a) el monto es previsible, b) es deducible de impuestos.

Empresas

El Estado habilitará el peso oro o el peso fuerte (plata), ambas monedas vigentes, la primera por una ley de 1881 y la segunda en la Constitución, como unidad de cuenta y serán fijados los parámetros (por ejemplo los mínimos no imponibles impositivos) en dicha unidad monetaria. Los balances de las empresas podrán presentarse a la AFIP en alguna de dichas monedas y sobre dichos valores se determinarán los impuestos a pagar.

Las empresas podrán guardar sus excedentes en divisa, oro o plata a su gusto. Podrán cancelar obligaciones en divisa mediante transferencias bancarias. No podrán emitir cheques en divisa.

Asimismo se eliminarán los adelantos impositivos (excepto los aduaneros). Esto dará mayor capital de trabajo a las empresas, lo que les permitirá compra de suministros, cancelación de deudas o ahorro dinerario.

Conclusiones

Argentina, para volver a ser soberana, y empezar nuestro camino hacia el IMPERIO AUSTRAL, deberá sacarse de encima la deuda externa y acumular, tanto en manos de sus habitantes, como de las empresas y de los estados, ingentes cantidades de metálico.

Las familias propietarias son familias que defienden el sistema de propiedad. El ahorro en manos de las personas es un reaseguro para los tiempos difíciles. En realidad lo es para todos, empresas y estados incluidos.

Hasta tanto no se estabilice el valor del peso, el Estado deberá usar una unidad de cuenta, que puede ser tanto el peso oro como el peso fuerte.

Recomiendo la lectura de este fallo (gracias, Fabeluke).

Las soluciones están a disposición de los gobernantes, sin grandes modificaciones de las leyes actuales.

Nuestro objetivo debe ser:

    • Reventar el BCRA de reservas de oro, plata y divisas.
    • Tener cero deuda soberana.
    • Tener estabilidad monetaria que nos permita prosperar y levantar el salario real de la población.
    • Estimular las exportaciones.
    • Tener divisas suficientes para pertrechar a nuestras FFAA, porque lo que se viene, no va a ser fácil.
    • Ser felices.

 

* Licenciada de Economía (UBA), Master en Finanzas (UCEMA), Posgrado Agronegocios, Agronomía (UBA).

 

Lecturas relacionadas

Deuda pública

http://restaurarg.blogspot.com/2022/08/deuda-publica.html

Imperio Austral

http://restaurarg.blogspot.com/2023/04/imperio-austral.html

Argentina necesita un submarino nuclear

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El elefante se come en pedacitos

http://restaurarg.blogspot.com/2023/03/el-elefante-se-come-en-pedacitos.html 

A indemnizar en pesos argentinos oro

https://www.diariojudicial.com/news-95314-a-indemnizar-en-pesos-argentinos-oro

 

Nota

[1] En anteriores oportunidades propuse eliminar los derechos de exportación, al sólo efecto de imitar a Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y fomentar las exportaciones. En ese caso, únicamente tendríamos una tasa de estadística sobre todo comercio, más los aranceles de importación y los adelantos impositivos motivados por importaciones.

Si se aplicara eliminar los derechos de exportación y dejar sólo una tasa aduanera de 1% sobre las mismas, la recaudación podría haber sido alrededor de los U$D 25 mil millones, con los volúmenes de exportación actuales. Si liberáramos el tipo de cambio y elimináramos las DEX podemos esperar un crecimiento sustancial de las exportaciones hasta llegar en poco tiempo a U$D 300 mil millones actuales.

 

Artículo publicado el 01/07/2023 en Restaurar, http://restaurarg.blogspot.com/2023/07/ahorro.html

TIERRA DEL FUEGO Y LAS NEGOCIACIONES CON LOS CHINOS

Julio Ferrari Freyre*

El Gobernador de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Profesor Gustavo Melella, y el presidente de la empresa Shaanxi Coal and Chemical Industry Group Co., Ltd (estatal), han firmado un acuerdo (Memorándum de Entendimiento), sobre la construcción de un puerto, una planta química (fertilizantes) y una usina eléctrica en la zona de la ciudad de Río Grande.

Bajo condiciones normales esta sería una interesante propuesta para Rio Grande y podría generar posibilidades para otros emplazamientos en la Isla Grande, tales como construcción de obras de infraestructura de relevancia, viviendas y otras que permitirían la apertura de nuevas comunidades y por tanto fomentaría la ocupación poblacional de la Isla Grande con importantes beneficios políticos, económicos y sociales.

La construcción de dicho puerto presupone el tráfico de naves mercantes costeras y de ultramar (se habla de buques de 20.000 toneladas de porte bruto), para llevar la producción a las zonas que más necesitan amoníaco sintético, urea y glifosato, este último objeto de amplias denuncias y controversias por sus efectos nocivos para la salud humana, animal y el medio ambiente. Teniendo en cuenta las cantidades mencionadas en el Memorándum de Entendimiento firmado, se podría proyectar la exportación de la producción a terceros países, lo cual ayudaría a la balanza comercial de nuestro país. El valor de estas inversiones suman US$ 1.250 millones, una cifra muy tentadora para concretar la industrialización de la provincia.

El documento firmado por el Gobernador fueguino también prevé la construcción de una usina termoeléctrica de 100 mega watts (MW), una potencia respetable comparada con los 370MW que produce Atucha I y el actual consumo de energía de Rio Grande.

La construcción de un puerto de las capacidades descriptas ha suscitado seria preocupación en ciertos sectores de la Argentina y en otros países. La existencia de fuerzas de ocupación extranjeras en nuestras islas del Atlántico Sur, las pretensiones de varios países sobre los recursos de nuestro territorio Antártico, la contínua pesca ilegal dentro de las aguas jurisdiccionales argentinas y en sus cercanías, la desaparición de nuestra marina mercante y otros elementos que deben tomarse en consideración, ponen a nuestro país en el centro de las aspiraciones políticas y económicas de las principales potencias mundiales. Debemos recordar que la Tierra de Fuego es la puerta de acceso a la Antártida y el cruce entre los océanos Atlántico y Pacífico y por estas razones está en la mira de esas potencias en pugna.

Ya que se ha firmado el Memorándum de Entendimiento con la provincia de Shaanxi, cabe preguntarse qué pasó con el proyecto de construcción de un puerto de la firma Tierra del Fuego Energía y Química S.A. También sería oportuna una explicación sobre el estado actual de las negociaciones con MMEX Resources Corporation de los Estados Unidos de Norteamérica que proyectaba construir una planta de «hidrógeno verde» e instalaciones portuarias por valor de US$ 500 millones. 

Volviendo al acuerdo entre el gobierno provincial fueguino y la firma industrial china y dirigiendo la mirada a un aspecto formal, lo interesante de la cuestión es que el Memorándum está redactado en chino (caracteres simplificados como los que se usan en China continental) y en castellano. Uno podría decir que esto es normal ya que son los idiomas que se usan en los respectivos países.

Pero ese es justamente el punto llamativo. El Profesor Melella, Gobernador de la provincia argentina más grande, firma un documento donde SU idioma parece ser secundario, dándole mayor importancia a la firma estatal de otro país, Shaanxi Chemical Group. Evidentemente sus subalternos olvidaron que un documento firmado por una autoridad argentina debe estar escrito en el idioma nacional antes que en un idioma extranjero o, mejor aún, deberían redactarse dos documentos, uno en cada uno de los idiomas.

El hecho de que la versión en chino precede a la versión en castellano demuestra que las autoridades provinciales parecen considerar ese orden apropiado, poniendo a la autoridad argentina en un segundo plano frente a la empresa estatal extranjera.

Quiero suponer que las autoridades fueguinas, siguiendo las prácticas normales en cualquier país del mundo, hicieron revisar el texto en idioma chino para asegurarse que su traducción al castellano fuera fidedigna y que por tanto no contiene términos inexactos o de múltiple interpretación. También quiero pensar que el texto fue consultado con las pertinentes autoridades nacionales (Cancillería, Ministerios de Economía y Producción) y, ante la eventualidad de que se logren firmar los acuerdos, con la Dirección Nacional de Migraciones, Aduana y otros.

Es muy posible que la parte china sugiera —o insista en— que los trabajadores, técnicos e ingenieros que intervengan en las distintas obras sean ciudadanos chinos, quitando la posibilidad de generar empleo para la población (obreros, técnicos e ingenieros) de nuestro país. Ya ha habido intentos de este tipo en el pasado reciente.

A modo de colaboración con los empresarios y funcionarios argentinos que participan en negociaciones con sus pares chinos, esbozo algunas cuestiones prácticas a tener en cuenta dadas las diferencias culturales e idiomáticas con las que se encontrarán.

Negociar con los chinos no es un asunto fácil, por no decir que es un arte que requiere mucha paciencia y cierta especialización. Siempre intentando iluminar algunos de los pormenores que se presentarán en esta actividad propongo repasar sucintamente ciertos temas para un mejor desenvolvimiento en este cometido.

Formalidad

Es adecuado mantener un cierto grado de formalidad que incluye aspectos tales como: como la vestimenta (traje y corbata), la puntualidad (el chino suele presentarse antes de la hora indicada mostrando así su entusiasmo), y el estricto respeto por las jerarquías y la precedencia como así también la deferencia hacia los mayores.

El encuentro entre las más altas autoridades suele tener lugar después de que los subalternos hayan negociado los pormenores de un acuerdo y sólo se encontrarían para tratar los últimos detalles y la firma del documento. Sin embargo, esto debe tomarse como un mapa general de como continuarán las conversaciones (es decir, las negociaciones), dado que, seguramente surgirán muchas modificaciones y reinterpretaciones del acuerdo original.

China tiene una visión de largo plazo de los acuerdos. Quiere que el pacto tenga una larga vida, aún con las modificaciones que se vayan introduciendo y que la relación sea de largo plazo, lo que significa de veinte años o más. Prefieren una larga relación con modestas ganancias que un negocio rápido que no volverá a repetirse.

Hacerse amigo

Es conveniente investigar a la empresa china, tomar idea sobre sus necesidades comerciales, de insumos y políticas, entre estas, conocer su relación con el gobierno local y central y con el Partido Comunista Chino. Tener datos sobre la personalidad de los ejecutivos responsables, indagar sobre la jerarquía formal e informal de la firma y sus vínculos con el estado y el partido, así como hacer «lobby» con las personas que tengan influencia dentro de la empresa es también muy recomendable.

Resulta altamente facilitador mantener una actitud positiva en todo momento y nunca perder la compostura ni discutir; al contrario, mostrar paciencia, consideración y cooperación encauzan mejor la negociación. Decir que «no» directamente cerraría las posibilidades de entendimiento, en caso de tener que declinar una propuesta debe hacerse siempre con palabras amables.

Como puede observarse el apego a la jerarquía y al protocolo son resabios imperiales que aún están presentes en la conciencia colectiva china y se ponen de manifiesto en las relaciones públicas. Por tanto, estrategias tales como: sonreír y mostrar satisfacción al intercambiar con ellos; organizar una cena con sus contrapartes y/o con quienes puedan tener influencia sobre las negociaciones y relación con la firma china; hacer valer la amistad lograda con un alto ejecutivo frente a sus subalternos; tener preparados regalos para los integrantes del grupo chino, evitando artículos puntiagudos (por ejemplo un facón), relojes (sería como decir que se espera la muerte del interlocutor), de color blanco o con el número cuatro por estar relacionados con la muerte, son algunas de las más importantes.

Intercambio de visitas

Si bien las partes pueden intercambiar volúmenes de información por medios electrónicos, por carta o por señales de humo, y las entrevistas por medios electrónicos (Skype, Zoom y otros), pueden ser numerosas y extendidas, éstas nunca reemplazarán los encuentros cara a cara, o sea personales. No debe considerarse extraño que la parte china insista en que las negociaciones continúen en su país para lo cual se debe prever la formación de una delegación de varias personas ya que si viaja una sola esto sería interpretado como una falta de interés o un tratamiento superficial de la cuestión. Quienes se desplacen, deben estudiar muy bien los temas bajo consideración, estar preparados para responder a los requerimientos y poder analizar las situaciones que se presenten.

Intérprete

La traducción del chino al castellano otorga tiempo para interpretar lo dicho y pensar las respuestas. De cualquier manera, sería acertado revisar la traducción al español de los documentos en idioma chino para asegurarse acerca de la fidelidad del trabajo realizado y así evitar mal entendidos en el futuro, ya que no es extraño que la parte china se excuse «por no conocer bien el castellano».

Los textos de los acuerdos a firmar deben ser estudiados minuciosamente como así también sus traducciones ya que pueden aparecer frases o párrafos con sentidos vagos e imprecisos, promesas retóricas o «simples deseos» sin especificar que podrán ser aprovechados el día de mañana para exigir nuevas condiciones o interpretaciones sorpresivas. Una vez firmado el acuerdo, deben esperarse «pedidos especiales» por la parte china tales como terrenos más amplios, derechos especiales, privilegios o inmunidades para quienes trabajan en sus proyectos. No sería descabellado pensar que la parte argentina pudiera encontrarse sorpresivamente con una reinterpretación de los términos del documento firmado oportunamente e incluso descubrir cambios sustanciales el mismo acuerdo.

Finalmente, en este caso específico el negociador argentino debe tener un cabal conocimiento de los temas a negociar (puerto, productos químicos y generación eléctrica), de los posibles conflictos (situación impositiva, migraciones, etc.), y de su relación con otros intereses de nuestro país y la situación internacional (Mar Argentino, Chile, Malvinas, Antártida y Atlántico Sur).

 

Bibliografía

BAÑEZ, Gonzalo. «Un puerto, millones de inversión y una tonelada de químicos: claves del acuerdo de China con Tierra del Fuego». Todo Noticias, 07/06/2023, https://tn.com.ar/politica/2023/06/07/documento-exclusivo-el-memorandum-que-firmo-china-para-construir-un-puerto-en-tierra-del-fuego/

DE VEDIA, Mariano. «Gustavo Melella firmó un memorándum con Shaanxi Chemical Industry Group para la construcción de una obra que demandaría una inversión de US$1250 millones». La Nación, Buenos Aires, 08/06/2023, https://www.lanacion.com.ar/politica/genera-alarma-un-acuerdo-del-gobernador-de-tierra-del-fuego-con-una-empresa-china-nid08062023/

DE MENTE, Boye. Chinese Etiquette and Ethics in Business. Lincolnwood, EE.UU.: NTC Business Books, 1994.

ELEISEGUI, Patricio. «China se agiganta en Argentina: acelera su proyecto en Tierra del Fuego mientras se asegura negocios estratégicos». IProfesional, 08/06/2023, https://www.iprofesional.com/negocios/383126-china-crece-en-argentina-acelera-su-proyecto-en-tierra-del-fuego

HERTZELL, Richard. Harmony in Conflict. Taipei, Taiwan: Caves Books, Ltd., 1989.

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* Julio Ferrari Freyre estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Sophia (Tokio, Japón), Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y Economía en la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación, ISEN (1984) y como Diplomático ha cumplido funciones como Cónsul en Bilbao (1989-94), en la Embajada Argentina en la República Popular de China (1997-2003) y como Cónsul General en Canton (2011-2016). En Cancillería fue Director de Documentación de Viaje dentro de la Dirección General de Asuntos Consulares y estuvo a cargo de la Representación Especial para Asuntos de Terrorismo. Se retiró del Servicio Exterior de la Nación como Ministro Plenipotenciario de Primera Clase en 2018.

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